Disclaimer: Los personajes y el mundo de Hora de Aventura son marcas registradas y no son de mi propiedad, todos los derechos pertenecen a Cartoon Network y demás empresas asociadas. Esta historia fue basada en diversos medios de la franquicia y fue elaborada por diversión sin fines de lucro.

Los porteros.


El gran maestro constructor de caramelo estaba dirigiendo la construcción de los canales que llevarían el jugo de caramelo por todo el reino, ya casi estaban terminados después de tantos años. Él estaba revisando su plano, pero sintió una sombra atrás de el volteo y miro y vio que era un ser de color verde con brazos y piernas muy larga que solo hacías ruidos sin abrir la boca, lo miro y le arrebato su lápiz y los planos.

—¡Eso es mío criatura!— dijo el gran maestro.

Pero la criatura solo saco una llave la arrojó al suelo creando una puerta y entrando por ella, el ayudante del gran maestro salto para intentar entrar por la puerta pero desparecieron unas décimas de segundo antes.

Apenas se fue la criatura y llegaron otros constructores que lo perseguían, era obvio que les habían quitado algo.

Un día más de trabajo estresante para Gumbald, una vez más estaba recibiendo a una multitud de constructo denunciando al misterioso ladrón

—Sr. Comandante, ese monstruo se robó mi cuchara, pertenecía a mi abuelo— dijo uno de ellos.

—A mí me robo mi lápiz y los planos, son muy importantes, sin esos no podemos continuar construyendo el reino. —

—Escúchenme todos, lo comunicare de inmediato a mi sobrina para que tome precauciones—

Gumbald dejo a los constructores discutir y fue a buscar a Bonnibel que estaba en su laboratorio enfrentándose a una criatura como la que le describían.

—Devuélveme mi tubo de ensayo, si se rompe nos dormirá a todos—

Decía la gran líder mientras peleaba con la criatura.

—¡Bonnibel!— Gumbald saco su hacha para ayudar a su sobrina, pero cuando se había acercado para atacar la criatura esta con su largo brazo detuvo a Gumbald evitando que se acercase más a él y con su mano disponible le quito el hacha.

—No—Dijo casi llorando Gumbald

El portero creo otra puerta con otra llave y de un brinco salió por ella y la cerró al cruzar.

—¡Tío!, ¿estás bien?—

—No, se llevó mi hacha—

—Lo sé, se llevó también el compuesto somnífero de los guardianes de chicle—

En eso Marceline tumba la puerta con una cara demoniaca, su bajo-hacha en la mano y muy molesta. —

—A donde se fue esa cosa—

—Escapo por una puerta que cerro, que te quito?—

—Algo muy valioso—

—Bonnibel, esa cosa lo quito los planos del dulce reino al maestro constructor—

—Es terrible le di el único a gran maestro, debemos ir por y recupera nuestras cosas—

—¿Pero cómo lo haremos? esa cosa cerró la puerta— pregunto Gumbald preocupado a lo que Marceline tomo la palabra

—Alcance a quitarle esta llave de un hachazo cuando lo perseguí, pero no sé qué podamos hacer—Dijo mostrando una llave de color verde.

Bonnibel la tomó y pregunto

—¿Tienes el Enchiridion cerca? tal vez podamos encontrar más información de la llave ahí—

—Buena idea, ¡iré por el!—

Marceline iba a salir, volando por una de las ventanas abiertas del laboratorio pero la gran líder la detuvo

—¡Hey Marcy! porque no utilizas la puerta que dejo abierta alcanzo a ver tu cueva desde aquí—

Marceline se detuvo, y soltó una risilla avergonzada mientras rascaba su cabeza.

—Lo siento no la vi— dijo ella.

—Bien, en lo que tú vas por el Enchiridion, mi tío y yo nos prepararemos. —

—De acuerdo, aunque yo ya vengo lista—

—Bien, preparare mis armas rápido—

—¿Aguarda, ¿qué fue lo que te quitaron a ti?— preguntó Marceline al ver que Bonnibel estaba en el laboratorio.

—¿Recuerdas el gas para dormir?

—¿Habías dicho que ya no querías experimentar con ese gas?—

—Si, pero solo hice un poco para guardar una muestra y retomar el proyecto en un futuro, y justo estaba guardándolo en un contenedor químico y después ponerlo en una bóveda segura para evitar accidentes ¡cuando esa cosa apareció!—

—No te escuchas nada feliz—

—El gas se encuentra en estado líquido pero si sale del frasco sin el procedimiento adecuado habrá otra crisis de sueño—

—Entonces hay que apresurarnos—

Marceline, atravesó la puerta mientras que Bonnibel y Gumbald se quedaron se quedaron preparándose, la gran líder cargo sus pistolas.

Gumbald por su parte tomo una de sus muchas otras hachas, de repuesto que tenía en el castillo escogió una que era un poco más grande que su hacha favorita, el filo estaba pulido y la hoja era de color rojo y tenía un pico en la parte de atrás.

Unos momentos después Marceline llego con el libro

—Bonnie, mira lo que encontré—

El veterano y la gran líder corrieron hacia Marceline y vieron que en toda la página estaba dibujada a color la misma llave que consiguió Marceline.

—Tuvimos suerte, lee lo que dice la siguiente página—

Bonnibel tomo el libro y lo leyó en voz alta.

—"La llave maestra" creada desde el principio de los tiempos, por los extintos ancianos porteros, para poder volver cuando quisieran a su dimensión. Una vez fabricada le sacaron copias para todos los habitantes de la dimensión de las puertas, bajo la condición de que enriquecieran al mundo, ya fuera el de ellos, el de otros o ambos—

—¿qué rayos significa esto?— preguntó Gumbald confundido.

—No lo sé, pero crees que esta sea la llave maestra—

—Al parecer si...— Bonnibel hojeo y leyó un poco el libro hasta que de pronto empezaron a escucharse quejas a la puerta del castillo, el trio fue a la puerta del castillo y vieron a todos los habitantes del dulce reino reunidos.

—¡Queremos nuestros objetos más preciados de vuelta!—

—¡Nunca estaremos seguros!—

Gumbald utilizo su fuerte voz y grito

—¡Silencio!—

Hubo un silencio sepulcral

—Nosotros 3 iremos a recuperar todo con ayuda de esta llave—Dijo Bonnibel alzando la llave. —Tan pronto como volvamos todos serán informados, pero mientras tanto les pedimos que esperen por favor—

Volvieron a entrar al gran salón y cerraron las puertas del castillo, dejando a sus espaldas a los dulces ciudadanos aun inconformes.

— ¿Y bien? ¿cómo abrimos la puerta?—

—Déjamelo a mí— dijo Marceline un algo desesperada.

La chica vampiro tomo la llave de la mano de Bonnibel, se transformó en un mostró gigante, sin embargo. Unos banana guardias que custodiaban el gran salón, corrieron aterrados, Marceline por su parte arrojo la llave con todas su fuerzas al piso, la cual se partió y libero humo, una vez que se dispersó dejo ver una gran puerta entreabierta. —

—¿Como supiste que así se abría?—

—Bueno, cuando perseguí al portero, vi que así abrió la puerta—

—Buena observación—

—No hay tiempo que perder ¡andando!— dijo Gumbald

Al cruzar llegaron a una enorme esfera hecha de puertas, por donde los porteros entraban y salían, al parecer estaban en el límite de la extraña dimensión, el suelo por otro lado tenía el pasto verde opaco.

—¿A dónde vamos ahora?—

—Yo les digo, esperen— Marceline se volvió invisible y se alejó volando por unos instantes, al volver dijo.

—¡Es por allá! son cientos de porteros, están entrando y saliendo de aquí, y pude ver que traen muchas cosas de todas partes, pero las ponen dentro de unos cajones pero al cerrarlo desaparece, todo lo que echan desaparece.—

Gumbald se asustó al escuchar eso

—¿No creerás que?—

—¿Las cosas son destruidas?—Pregunto Marceline—Espero que no— dijo preocupada.

La gran lid se quedó penando y dijo

—No creo que destruyan las cosas, ¿Cuál sería el punto de robarlas y destruirlas? Debe haber algo más—

—Entonces mi hacha debe estar por ahí, y voy a recuperarla aunque tenga que acabar con todos los porteros—

—Igual yo, lo que me quitaron tiene un valor incalculable—

—Veterano Gumbald al ataque—

Bonnibel al ver la imprudencia que iban a cometer los detuvo

—¡Alto! ¡No podemos atacar sin un plan!—

—Nosotros tenemos uno, llegamos atacamos recuperamos nuestras cosas y listo—

—Disculpe Marceline la súper genio reina vampiro, pero olvidas algo, ¿que tal que tengan nuestras cosas como rehenes en algún otro lugar?—

El veterano y la chica vampiro se quedaron en silencio

—¿Qué quieres decir?—

—¿Qué tal si tiene todo en alguna bóveda donde solo están esperando a que hagamos un movimiento en falso para destruir todo de verdad?—

—¿Eso es ridículo que te hace creerlo?—

—La página del Enchiridion que esta previa a describir la llave—

Marceline se quedó en silencio

—¿Aguarda no leíste lo demás?—

—¿Que tu si?—

—Hojee un poco—

—Ni importa quien haya leído que, necesitamos pensar algo y rápido— interrumpió Gumbald

—Cierto, hay que ver el territorio para ver qué podemos hacer—

—Entonces andando— Marceline se transformó en murciélago y permitió al veterano y a la gran líder subir, llegaron a lo que tal vez era el centro de esa dimensión, contrario a los límites, habían muchas puertas en el centro.

—¿Donde dices que están los cajones?—

—Allá—Señalo Marceline una enorme puerta de piedra, con caras hechas al relieve y unos diez archiveros en cada lado y en cada uno una larga fila de porteros metiendo cosas de todo tipo. Bonnibel observo con cuidado, y vio como un encargado cerraba el casillero una vez que estaba lleno, sin embargo se abrió al tener demasiadas cosas.

El portero encargado hizo señas para que los demás presionaran la puerta mientras el cerraba con llave, una vez hecho abrió el casillero y ya no había nada.

Bonnibel dijo

—Las cosas no desaparecen por cerrar la puerta desaparecen cuando giran la llave. —

—¿Que sugieres?—

—¿Por qué los casilleros están junto a esa puerta?—

—Tal vez solo tiene mal ojo para acomodar sus muebles.—

—O tal vez sea la bóveda, Marceline, ¿crees poder romper esa puerta usando alguna de tus transformaciones?—

—Por supuesto que si—Respondió mientras tomaba otra apariencia.

Mientras tanto en el dulce región la gente se estaba impacientando, los murmullo seguían hasta que una gomita subió a las escaleras del castillo y tomo la palabra

—Estoy seguro de que nuestra gran líder está peleando por que todos recuperemos nuestros bienes más preciados, ¿porque no vamos y le ayudamos?— dijo alzando una antorcha.

—¡Si!—Respondieron todos también alzando antorchas o tridentes.

Entraron al gran salón del castillo y vieron la puerta.

En la dimensión de los porteros Gumbald y Bonnibel estaban frente a la puerta tratado de abrirla, con las llaves que dejaban caer los porteros al huir, y para evitar interrupciones Marceline estaba asustando a todos los porteros que veía, pero no intentaban escapar por las miles de puertas que habían, solo evitaban ser golpeados por una gigante Marceline.

De un momento a otro todos los porteros hicieron 2 filas al lado de la puerta y empezaron a agitar sus manos como si negaran algo, esto llamo la atención del trio.

—¿Que están haciendo?—Pregunto Gumbald

—No tengo idea.—

Justo en ese instante se vio que llegaban a toda velocidad los habitantes del dulce reino, corrían para atacar pero al ver que los porteros seguían haciendo esos movimientos con sus manos la gran líder salió a ver a su pueblo.

—¡Alto! Quiero que me digan que ocurre aquí—

—Hemos venido a ayudarla gran líder—

—Estas criaturas se robaron nuestras posesiones más preciadas, y usted hace el esfuerzo por recupéralas, así que estamos aquí para apoyarla. —

De la nada los porteros empezaron a aplaudir o a agitar sus manos como si estuvieran celebrando. —

—¿Ahora que ocurre?—Pegunto Marceline volviendo a su forma normal

Todo el lugar empezó a temblar como si fuera un terremoto, se pronto la puerta decodifico unas runas a letras entendibles revelando que decía

"No con una resta, sino con una unidad es que esta puerta se abrirá"

Después las caras dormidas empezaron a abrir los ojos y la boca liberando una potente luz mientras se abría la puerta.

—¿Que paso? No lo entiendo—Dijo Gumbald desconcertado cuando dejo de temblar y la puerta estuvo abierta.

—No con una resta si no con una unidad... ¡Eso es! Al venir todos junto a recupera sus cosas se unieron, todos nos unimos en busca de un fin común y eso es lo que la puerta pedía para abrirse—

Marceline voló al interior y dijo

—¡Miren! ¡Son todas nuestras cosas!— dijo señalando una gran pila de objetos.

Los porteros estaban alegres, sin embargo la dulce gente aún estaba molesta por el robo.

La fila para buscar las pertenencias ya estaba en lo último ya casi todos habían encontrado su objeto y vuelto al dulce reino, los porteros, sin embargo habían sido perseguidos, amarrados y puestos alrededor de la bóveda, algunos tenían los ojos morados otros moretones habías sido provocados por la dulce gente enojada.

Cuando el último de los ciudadanos se fue Bonnibel dijo

—Bien, tío recuperaste tu hacha—

Gumbald sonrió y levanto ambas mientras gritaba

—¡Veterano Gumbald al ataque!—

—Yo recupere el químico, y Marcy tu...—

—Este, con respecto a eso, no estaba aquí, recordé que lo tenía bien guardado en casa—

A Bonnibel le extraño escuchar eso.

—¿Y cómo es qué?...—

—¿Que aremos con ellos?— pregunto Gumbald refiriéndose a los porteros

—Si quieres yo me encargo— dijo Marceline transformando su mano en garra, mientras ellos la veían y temblaban

—No, no se merecen esto, los dejaremos aquí pero cerraremos su bóveda para que nunca más vuelvan a robar algo—

—¿No deberías princesa que tal si en algún futuro escapan y dan problemas? ¿Así como los policías?—

—Justo por eso debo permitirles vivir a los policías no les di 2 oportunidad, y ellos la merecen. —

—Como tú digas—

La gran líder con aguda de Marceline puso un enorme candado a la puerta y salieron de la dimensión, llegaron al gran salón del castillo y Marceline destruyo la puerta de un solo golpe.

Después de eso la gran líder fue a poner el gas para dormir en la bóveda de seguridad con la ayuda de su tío y Marceline para evitar cualquier problema.

—Ya está, iré con el gran maestro a darle los planos del reino. —

—Yo iré a afilar mi hacha eso estaba haciendo cuando me la quitaron—

—Y yo iré a casa si no me necesitan. —

—De acuerdo te veré otro día—

—Adiós—

Marceline salo volando en dirección hacia su cueva, y a medio camino se aseguró de que nadie la viera, y saco un oso de peluche color café que empezaba a tornarse color morado tenía las extremidades largas y un botón en vez de ojo.

—Lo siento pequeño Hambo— dijo abrazando al peluche—No permitiré que nadie más te vuelva a apartar de mi lado—Sollozo. Limpio su lágrima y concluyo—Iremos a casa y te daré galletas con mermelada—

Y continuo volando hacia su cueva feliz por que pudo recuperar a su viejo oso de felpa que Simon le había dado antes de convertirse en el Rey Helado.

Continuara…


Episodio basado en el clásico Bubbline "What Was Missing"cundo la princesa sabe quiénes son los porteros y como Marceline le recuerda que han causado problemas gracias a que ella los dejo vivir.

Una vez mas disculpen la tardanza, pero en verdad ya es final de semestre y estoy super atereada con la escuela :(

Reviews:

Axel: Exacto, uso mi imaginación para contar que fue lo que ocurrió antes de la serie, enfocandome en especial en Marceline y la princesa :).

Rupers: ¡Gracias!

runcatrun: jaja es que esta hitoria es de mas episodios y por eso tiene un ritmo mas rapido jeje.

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