Capítulo 11

"Fuera de si"

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Habían pasado algunas horas desde que despertó. No dejaba de pensar en todo lo que le había ocurrido. Nada tenía sentido, por más que intentaba entender. Nunca en su vida se había sentido tan humillado, no entendía como las cosas habían llegado hasta ese punto. Solo se preguntaba si pudo haber evitado todo esto. La trampa que le pusieron sus captores tuvo muchos errores a los cuales no les tomo importancia en su momento y ahora pagaba caro su descuido. Solo sus compañeros se percataron de lo que estaba pasando y fueron a rescatarlo. Si no fuera por ellos, se encontraría a merced de esos delincuentes. Se supone que él es el líder, él más maduro del grupo, él que piensa antes de actuar… él que nunca comete un error.

¿Cómo permitir que esto pasará?, debí darme cuenta de las intenciones de esas personas. Como pude cometer el error al confiar en ellos. Me engañaron como a un niño y caí en su trampa. Fui un tonto… un grandísimo tonto.

Estaba decepcionado, no entendía como una persona que lo había ayudado antes lo traicionaba de esa forma, entregándolo a sus captores como si fuera cualquier mercancía. Satoshi era más que un empleado para él, lo conocía desde que tenía memoria y lo respetaba; era una persona a la que sus padres le habían confiado muchos secretos. Nunca estuvo del lado de Voltaire y siempre lo enfrentaba para defenderlo de los castigos que le eran impuestos, permanecía a su lado sin importar la situación. Era una persona que lo conocía muy bien, estaba al pendiente de todo lo que hacia y podía contar con su ayuda. Pero al parecer todo eso era una mentira y al final mostró su verdadero interés.

No entiendo el porque de tú traición; tú no necesitaba ese dinero, tenias acceso a las cuantas bancarias y pudiste haberlo tomado, sin que yo me hubiese dado cuenta, además sabes que nunca me ha importado el dinero, yo pues confiaba en ti. Creí que en realidad te preocupabas por mí. Pero eres igual que mi abuelo. Fingiste todo este tiempo también que jamás me percate que todo era mentira. Eres un gran actor.

Ahora se encontraba en una fría habitación recuperándose de las heridas que lo ocasionaron; pero eso no era lo que le molestaba, pues a pesar de su corta vida tenía mucha experiencia en lo que a lesiones se refiere. En estos momentos le preocupaba la salud de una de las personas que más apreciaba, ya que siempre había confiado en él sin importar su obscuro pasado, por primera vez tenía miedo de perder su amistad. Era su mejor amigo, aunque nunca se lo había dicho. Hubiese dado cualquier cosa por estar en su lugar. De poner evitarle ese sufrimiento.

El dolor físico se que llegara a pasar, las heridas sanan y al final quedan solo las cicatrices como recuerdo. No es la primera vez que me encuentro en una situación parecida. Gracias a los castigos de Boris puedo soportarlo. ¿Cómo se encontrará Ray? Sólo deseo que se encuentre bien y espero que me pueda perdonar por haberte involucrado en esta absurda situación. Aunque nunca te lo he dicho eres un gran amigo. Me has apoyado en las decisiones que he tomado, aun cuando yo no te lo he pedido y nunca te ha importado mi pasado, jamás cuestionaste mi forma de ser.

Pareciera que el destino se negara a permitirle ser feliz, siempre las personas que llegaban a confiar en él salían lastimadas. Por eso no permitía que sus compañeros se involucraran en su vida, prefería estar solo, pero ellos siempre eran tan insistentes que no pudo mantenerlos lejos de él y ahora por su culpa estaban pagando el precio de su torpeza.

Nada bueno puede salir de mí, solo traigo problemas a las personas que se preocupan por mí. No se en que momento llegue acostumbrarme a la compañía de todos ellos. Nunca debí aceptar su amistad. No puedo soportar verlos sufrir por mi culpa. Lo mejor para todos será que se alejen de mí antes de que alguien más salga herido.

Él siempre se había sentido preparado para enfrentar cualquier situación por que así había sido entrenado, para ser el soldado perfecto; pero ahora se daba cuenta de que era vulnerable como todas las personas. Su orgullo estaba herido. Donde había quedado aquel chico que no le tenía miedo a nada, que estaba listo para enfrentar cualquier peligro y salir triunfante. De ese chico no quedaba nada. Los secuestradores le habían dado una lección que jamás olvidaría.

Solo soy como cualquier persona, no se por que intento demostrar que soy el mejor. Toda mi vida me he esforzado por alcanzar la perfección, pero nada de eso me ha servido, solo me han causado problemas. No se porque llegue a pesar que podría salir vencedor de cualquier situación, que nada podría detenerme. Que patético soy.

Eran tantas cosas que no podía pensar claramente. Para evitar una nueva confrontación con sus demás compañeros o cualquier persona, fingía estar dormido. Trataba de evadir la realidad. Aunque sabía que era inútil hacer esto. Pues tarde o temprano lo tendría que hacer. Pero en estos momentos no tenía la fuerza para hacerlo y eso era lo que más le molestaba.

No puedo con esto, por primera vez no se que hacer, no pudo confiar en nadie en estos momentos. Quisiera salir de este lugar y olvidar todo esto. No tengo la fuerza para hablar con ellos.

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En la cafetería del hospital se encontraban Kenny, Tyson y Max. Se veían muy cansados. Ninguno hablaba. Tyson tomaba algunos sorbos de su café. Ahora comprendía por que a muchas personas les gusta tomar esta bebida. Le proporcionaba un poco de energía para estar despierto. Max trataban de comer un emparedado y Kenny leía en su computadora portátil las ultimas noticias. Parecía que el panorama empeoraba cada día y ellos no podían hacer nada para ayudar a sus dos amigos.

– Eso es una gran mentira – dijo Kenny en voz alta – no se por que se llaman periodistas, si solo escriben rumores, deberían investigar.

– ¿Qué pasa? – le dijo Tyson.

– Es algo grave – pregunto Max.

Kenny no sabía si decirles lo que acababa de leer, pero al ver la cara de preocupación de Max, no tuvo otra opción.

– Dicen que Kai ya se encuentra en su residencia disfrutando de todas las comodidades de ser millonario, mientras que Ray se encuentra muy grave y que según los doctores no hay esperanza para él.

– No deberías de perder tu tiempo leyendo esas tonterías – Tyson apretó tan fuerte el vaso de su café lo doblo derramando un poco de líquido.

– No entiendo por que hacen eso – decía Max – que ganan con mentir.

– Solo les importa vender sus revistas o que vean sus programas de televisión, por eso buscan las noticias sensacionalistas – decía Kenny mientras guardaba su computadora.

– Esa gente no tiene sentimientos – Tyson parecía otro, desde el incidente había cambiado un poco, actuaba maduramente – Chicos no hablemos más de esto, debemos pensar la manera de ayudar a Kai, no me gusto la forma en que tomo todo esto, parecía otra persona… estaba fuera de sí.

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Hilary se encontraba en la recepción del hospital, solicitando información sobre la salud de Ray. Esta era la única forma que tenía para estar al pendiente de su amigo. En los días que llevaba en ese lugar, ya la conocía la recepcionista.

– Buenas tardes – dijo Hilary al llegar a la recepción.

– Vienes a pedir información sobre la situación de tu amigo Kon – La recepcionista se adelanto a la pregunta de Hilary, desde que habían ingresado a sus amigos, ella siempre iba a pedirle información sobre ellos.

Hilary solo afirmo moviendo la cabeza.

– Lamento informarte que su diagnostico sigue siendo reservado, los doctores han hecho todo lo que ha estado en sus manos, ahora todo depende de tu amigo – al ver la cara de decepción de la chica, trato de consolarla – no te preocupes, él estará bien, se ve que es un joven fuerte y con muchos deseos de vivir, no debes perder la esperanza.

– Gracias – le dijo Hilary – vendré más tarde.

– Espero tener mejore noticias cuando regreses.

Hilary comenzó a caminar rumbo a la cafetería. Debía informarles a sus demás compañeros. Iba pensando la manera en que les daría esta noticia que no se dio cuenta de que dos personas la estaban observando. No era la primera vez que lo hacían.

– Te lo dije – decía uno de ellos – este plan es perfecto. Todo ha salido mejor de lo que esperábamos. Ve como se están desgastando física y anímicamente, cuando movamos la siguiente pieza y hagamos nuestra jugada, no sabrán ni que les sucedió.

La otra persona sólo miraba a la chica. Había analizado cada detalle de ella, sentía que la conocía muy bien y había algo en ella que no le gustaba. Su terquedad y fortaleza de seguir adelante podían llegarse a convertir en un obstáculo. Debía hacer algo por alejarla de Kai o no conseguirían su objetivo.

– ¿Qué pasa? – preguntó al ver que su compañero no decía nada.

– Debemos irnos, no es seguro que estemos aquí. Le informaremos todo al jefe y esperaremos sus instrucciones para actuar – se coloco una gorra y unos lentes oscuros – no se te ocurra seguirme, te veré en el lugar de siempre.

– Pero – no entendía la actitud de su acompañante.

– El señor Vladimir acaba de llegar, sabes que él nos puede reconocer y podíamos poner en riesgo toda la misión. Así que has lo que te digo. – comenzó a caminar.

A ese viejo, le quedan pocos días, no creo que sea un verdadero problema – pensaba al verlo – pero haré lo que me dijo, no quiero que se enoje conmigo, desde que esta a cargo se ha vuelto insoportable. Espero unos minutos y salio del lugar sin que nadie lo notara.

Hilary se detuvo al ver que el señor Vladimir se dirigía hacia donde ella estaba. El era el chofer que siempre acompañaba a Kai. Era una persona mayor, que toda su vida había trabajado para la familia Hiwatari.

– Buenas tardes, señorita – la saludo el amable anciano.

Ella también lo saludo, haciendo una pequeña reverencia.

– Por lo que veo, no ha recibido buenas noticias sobre la salud del Señor Kon.

– Dicen que su diagnostico es reservado – Hilary no tenía ganas de hablar sobre eso.

Vladimir notó la tristeza en su voz. Aunque no los conocía mucho, los apreciaba por ser amigos de Kai.

– No se preocupe, todo saldrá bien y donde están sus demás compañeros – le preguntó al notar que ella se encontraba sola.

– Están en la cafetería, si desea puede acompañarme, en estos momentos me dirigía hacia allá – le dijo Hilary.

– No quiero molestarlos, yo estaré en la sala de espera hasta que me autoricen ver al señor Hiwatari – él no había estado cuando Kai despertó, necesitaba hablar con él.

– No será ninguna molestia, además los doctores han prohibido las visitas a Kai hasta que él se encuentre completamente estable – o quiera recibirnos pensó Hilary.

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Mariah estaba en la habitación de Ray. Despues de lo ocurrido no quería ver a nadie. Solo deseaba estar a lado de su amigo. Lee la trataba de convencer de que comiera algo, pero ella se negaba.

– Vamos, debes de comer algo o te vas a enfermar – le decía Lee.

– No me importa, no me pienso mover hasta que él este bien, además ellos también están en el hospital y si los vuelvo a ver, esta vez no podré contenerme – ella solo miraba a Ray.

– Pero Mariah – Lee estaba preocupado por el comportamiento de su amiga.

– No insistas – le decía ella – sino quieres estar aquí será mejor que te vayas, yo no me pienso mover.

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Espero que les guste.

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