Dis: "Los personajes son autoría de Steph Meyer. La historia es producto mío"

Capítulo XI

...

Ed.-

...

Estaba seguro que mi mente había procesado mal las palabras que Heidi había dicho. Esto no era así, ella no podía saber nada de lo que había estado ocurriendo a sus espaldas… Pasee mi mirada por todos los rostros que se presentaban frente a mí y aunque hubiese querido mantenerla sobre mi esposa, siendo que en estos momentos era vital una conversación entre ambos, me quedé prendado de la decepción que se mostraba en otro, en Bella… Podía notar a través de sus facciones que intentaba asimilar todo lo que había oído y estaba seguro que buscaba sus respuestas…las que estaba encontrando en el silencio.

- Heidi…- comencé aun con mi vista fija en Bella

- Necesitamos conversar.- apuntó ella

- No ahora.- sentencié y me fijé por primera vez en ella. Estaba serena y eso me descontroló más.- ¡Y tú fuera!.- señalé a Félix que ahora solo era un espectador

- Yo…- trató de formular palabra

- Félix, creo que no es el mejor momento.- terció Jacob, que me envió una mirada envenenada y se acercó a él.- Será mejor que me acompañes a la salida

- Vine por Heidi.- recompuso su postura

- Ella no se va a ningún lado.- rugí en su dirección

- Félix.- pronunció ella con su voz aun tranquila.- Agradezco tu preocupación hacia mí, pero esto es lo que yo escogí y lo único que necesito en este momento es tener una conversación con Edward

Llegué a sentir un poco de lastima por el que alguna vez había sido mi mejor y más cercano amigo, pero tan solo un poco… Asintió con su semblante caído y tras observar con detenimiento a mi mujer, se dio media vuelta y caminó hacia la salida. Estuve tentado a seguirlo y de una buena vez, quitarme todo este rencor que profesaba hacia él con mis manos, pero sabía que el momento que tanto había querido evitar estaba encima de mí, aplastándome como nunca y que era el ahora, el tiempo destinado a las verdades.

Jacob siguió a Félix, pero antes de que me diera la espalda tuve la certeza que mi diálogo con Heidi era solo la punta del iceberg que se me venía encima. Deberían ser muchas las explicaciones, y aunque no me complacía, quedaba algo en mí de afecto hacia quienes siempre habían estado para mí, por lo que no seguiría ocultando.

- Heidi, debe recostarse.- su voz fue solo un murmullo y estoy seguro de haber percibido dolor en ella

- Edward.- llamó Heidi y me giré lento hacia ella.- Ven conmigo, por favor.- pidió

- Primero debo…- comencé a excusarme. Sentía la necesidad de hablar primeramente con Bella, era algo más allá de la razón

- Acompañe a su mujer.- ordenó ella sin mirarme.- No debe permanecer tanto tiempo de pié

- Lo haré, pero…

- ¡Ah!.- exclamó Heidi y cortó cualquier apelación mía al verla sostenerse de la pared. Me acerqué a ella al tiempo que Isabella hacía lo mismo

- Llévela a su cuarto.- volvió a usar un tono frío

- Vamos.- acepté al fin, tomando a Heidi en mis brazos y sintiendo su peso de pluma

Y aquí estaba, el hombre que creía ser fuerte y poder pasar sobre todos, como una vil hoja al viento esperando ser enjuiciado por la única persona que nunca jamás debía enterarse de todas las sucias jugadas que había llevado a cabo bajo su mismo techo. Las noches de sexo con Ángela desde la primera hasta la última pasaron por mi cabeza mientras veía a Heidi intentar hilvanar sus pensamientos para someterme a un escrutinio que seguramente me dejaría ante sus ojos como lo que era, un hombre sin valores y sin escrúpulos.

Y mientras toda esta mierda se me venía encima, era imposible no pensar en ese par de ojos chocolate que me miraban, aunque solo unos segundos, con total repugnancia ¿Y como no? Si aparte de ser un témpano de hielo, era capaz de revolcarme en las narices de mi mujer con otra, incluso con ella que tan solo recordar su cuerpo mi miembro palpitaba ansioso, inclusivamente ahora…

- Ángela te traicionó.- comenzó cortando el silencio.- Ella se contactó con Félix y por eso él llegó hasta aquí

- Perra.- musité bajo mi aliento

- Sin embargo, lo tuyo y ella lo sé hace mucho tiempo Edward.- evité mirarla por sentir quizás primera vez vergüenza de todo lo que había hecho

- ¿Por qué nunca me dijiste?.- dije estúpidamente

- Porque los dos cometimos el mismo error.- la miré y ella observaba sus manos sobre la colcha.- No tenía moral para encararte algo que yo misma había comenzado

- Tú no tienes culpa de nada.- odiaba escucharla así

- La tengo incluso más que tú.- negué, pero ella prosiguió.- Cuando tu comenzaste a ocuparte del trabajo, yo no comprendí que lo hacías por nosotros. Y en vez de eso, te culpé de dejarme sola

- Lo hice.- arremetí

- Sí, porque me amabas…- su voz se cortó cuando habló en pasado.- Y porque querías que lo nuestro fuera perfecto.- suspiró.- ¿Y qué hice yo? Solamente me dediqué a cometer error tras error

- No fue así Heidi. Tú no puedes ¡No debes culparte!.- rugí, cada palabra de ella era un latigazo más de culpa para mí

- Frecuenté personas que no dejaron nada bueno en mi vida… Y me fui metiendo más y más en…tú sabes.- asentí

- Lo hiciste por soledad.- justifiqué

- Mi acercamiento con Félix se dio tan solo por casualidad.- levanté mi mirada hacia ella.- Cuando me fui metiendo en…el consumo, tuve la suerte…o mala suerte de que él me viera una vez en ese estado

- Yo debí ser quien lo notara

- ¡Deja de buscarme excusas!.- subió el tono de su voz molesta.- Félix trató de ayudarme, pero…eso te va atrapando, y a esa altura ni siquiera tú o Alice podían hacer algo por mí.- me observó unos minutos.- Cuando…pasó lo de Félix, yo…no sabía lo que hacía

Mis piernas cedieron y dejé mi cuerpo caer casi como sin vida en el sillón frente a su cama. Puse mis codos sobre mis rodillas y enterré mi rostro en mis manos. Siempre había querido eliminar este hecho de mi mente, reemplazarlo por otro, hacer como si nunca hubiese sido ella quien estuviera en esa cama con mi…con Félix… Pero ahora no podía, ahora era una verdad absoluta que ella había estado con él de esa forma tan íntima que había compartido como su primera vez conmigo…

- Desperté sin entender que había ocurrido.- paró un momento.- Y luego supe que no solo había dormido en esa cama…

- No quiero los detalles.- pedí con voz débil

- Fue solo esa vez. Nunca más volví a tener nada con él, ni siquiera comunicación… Hasta que él reapareció cuando estaba internada

- ¿Qué?.- estaba al tanto que solo Ángela había ido a visitarla

- Félix supo por Ángela donde estaba y me buscó cuando supo que…había perdido un bebé.- un nudo se posó en mi garganta.- El creía que esa niña podía ser de nuestro encuentro… Pero no fue así y él lo entendió

- No puedes estar segura de eso. Pero no importa, esa niña era mía, lo sé.- zanjé

- Lo estoy porque fue solo una vez la que estuve con Félix, y hay cuentas ¿Sabes?.- sentí como sonreía.- Esa niña, la sientes tuya porque era parte tuya y mía. Fue nuestra perfección unida

- Ella era mi todo

- Y la maté.- terminó con su voz rompiéndose

- No digas eso Heidi. Por favor no hables de ello

- ¿Tú me culpas?.- preguntó.

Me quedé en silencio sopesando sus palabras ¿La creía culpable? ¿Alguna vez la había culpado? Entendí que no, pero también entendí que muchas veces me había dejado llevar por comentarios que hasta ahora encontraba inofensivos, pero que en este momento empezaba a entender que detrás traían marcados el veneno…

"Ella debió entenderte"

"Yo nunca te hubiese hecho algo así"

"Heidi no habla de ello, quizás porque…no siente remordimiento"

Y cada una de esas palabras era acompañada de un "No puedo decirlo con seguridad", entendiendo ahora que era aquella semilla que sembraba la duda… Pero ¿Y yo? ¿Culpaba? Nunca. La miré y lo hice por varios segundos, tratando de decirle con mis ojos lo que no podía con mis labios

- No me culpas.- expresó entre llanto asombrada

- No.- hablé de igual forma al darme cuenta recién de todo

- ¿Qué…nos hicimos Edward?.- escuchar su voz estrangulada por el llanto, me hizo ponerme de pie y caminar sin pensarlo hasta estrecharla

- No…no lo sé.- no pude ni siquiera aclarar mi garganta del dolor que sentía

- Yo siempre supe todo.- mi agarre se hizo más fuerte.- Pero nunca… No podía decir nada, porque no tenía moral

- Heidi.- puse mi mano en su cuello y masajee allí con frenesí.- Perdóname.- pedí por primera vez en mucho tiempo.- Perdón, perdón, perdón…- repetí con dolor

- Te perdoné desde la primera vez que supe.- enterró su rostro en mi cuello y lloró todo cuanto pudo

Perdí la noción del tiempo estando abrazado a ella. Mi camisa se sentía mojada, y así mismo las lágrimas que muchas veces había reprimido, ahora habían caído todas sobre la pañoleta que envolvía donde había estado su cabello… Lentamente fui separándome de ella y recostándola sobre las almohadas. Su rostro por primera vez en mucho tiempo mostraba solo tranquilidad y no pude evitar sentirme culpable, pues si todo se hubiese hablado antes ¿Cuántas cosas nos habríamos ahorrado?

Besé su frente y cuando me incorporé, me di cuenta que los medicamentos estaba intactos sobre su mesa de noche, lo que llevó a mi mente en forma directa a una persona… Me volví a despedir de Heidi y salí en busca de Bella, pero el momento de enfrentarme a ella parecía no haber llegado aun, pues Jacob esperaba apostado un poco más lejano sentado en el piso con su cabeza recostada sobre la pared

- ¿Qué mierda es todo esto?.- suspiró con los ojos cerrados

- No soy perfecto.- Jacob se levantó y su rostro quedó en directo al mío

- No, no lo eres. Me queda ahora más claro que nunca ¿Cómo mierda pudiste meterte con…con la prima de tu mujer? ¡Tu mujer que se está muriendo!.- elevó sus manos

- Jacob.- intenté frenar o explicar, ya ni siquiera sabía

- No por favor, guárdate los detalles sórdidos de tu aventura con esa… ¡Joder! Ni siquiera sé como carajo llamarle a una persona así

- ¿Zorra?.- intenté sonar bromista, a pesar de todo

- ¿Y tú? ¿Con qué nombre llamo a mi amigo?.- nos quedamos viendo fijo, hasta que aparté la mirada

- ¿Y…Félix?.- cambié de tema

- Se fue.- lo miré con una ceja alzada.- Pero no creo que se rinda así de fácil. Está convencido que Heidi lo ama locamente ¿Es eso así?

- No.- dije rotundamente.- El está volviéndose loco.- me callé

- ¡Wow! Podría escribir un libro con todo esto ¿En qué momento tuviste tan genial idea?.- recriminó

- Jacob…- protesté

- No me vengas con que es parte de tu vida privada, porque hace unos minutos atrás pasó a ser de dominio público tu repugnante romance.- señaló

- Fue en un momento de debilidad

- Así se le llama ahora.- bufó.- ¿Qué te ha dicho Heidi?

- Nada.- miré hacia otro lado.- Ella…me perdonó

- ¿Tan fácil? ¿Cómo si le hubiese robado un chocolate a un niño?.- dijo incrédulo.- ¿O es que hay algo más?.- preguntó suspicaz

- Absolutamente nada. Supongo que… Jacob sabes en qué estado está Heidi, presumo que su perdón tiene que ver con todo esto.- dije cabreado. Sin mencionar ni una sola vez que era un perdón mutuo

- Sí, bueno, en estos momentos ella es lo que importa. Quiero saber qué harás ahora.- lo quedé viendo sin comprender

- Mantenerla bien.- alcé mis hombros sin saber qué más decir

- Esto parece telenovela barata.- susurró cansado.- Y hasta personas que no tendrían por qué saber, ahora tienen claro el papelón de tu vida

Bella vino de forma inmediata a mi cabeza…

- ¿Dónde está Bella? Necesito hablar con ella.- dije en voz alta, cuando mi cabeza pasaba mil imágenes

- Ella está en su habitación, pero…

- Debo verla.- informé y caminé hacia allí

- ¿Debes? ¿Por qué? ¿Por Heidi o por ti?.- fue suspicaz

- Deje de decir estupideces.- sisee

- Edward.- llamó, paré mi caminar sin voltearme.- No sé que está pasando contigo, pero lo que sea ten cuidado, creo que no estás actuando racionalmente. Ya cometiste un gran error, no le acumules otro

- ¿A qué te refieres?.- me giré lentamente

- Acabas de tener una conversación demasiado intensa con tu mujer ¿Y estás preocupado de otra?

- Ella es mi empleada

- Nunca les has dado importancia a tus empleados. Antes era exijo hablar con alguien, no debo hablar con alguien. Tu tono es de necesidad, no de orden.- bufé, pero sabía que estaba en lo cierto

- Estás leyendo demasiadas estupideces.- agité mi mano y retomé mi camino. Necesitaba saber que Bella y Liz seguían aquí

- ¿Tu desesperación es por ella…o por esa niña?.- preguntó a mis espaldas. Me quedé estático en mi lugar.- Edward, si es por esa niña. Ella no reemplazará a la que perdiste. Nunca.- declaró, abriéndome los ojos.

...


Be.-

Acomodé a mi hija sobre la cama y me recosté junto a ella… Ni siquiera tenía ganas de llorar ¿Por qué? ¿Por un engaño que no era mío? ¿Por creer aberrantemente que su cercanía tenía significado? ¿Por sentir algo más por alguien que valía tan poco? Me levanté y rodee la cama hasta sentarme y observar a mi hija… No sabía por qué sentía dolor, pero lo sentía. Quizás por saberme engañada de distintas maneras… Tomé mi móvil y llevé a cabo la llamada que tanto necesitaba hacer.

- ¡Bells! ¿Cómo estás? ¿Y mi pequeña?.- James sonaba demasiado feliz

- ¿Cómo es eso que trabajas para mi mismo jefe?.- no esperé más

- ¿Q-qué?.- tartamudeó

- James, me vendiste.- sisee manteniendo a raya mi enfado

- ¡Por supuesto que no!.- se defendió.- Solo… Bella, necesitaba este trabajo y tú también necesitabas volver allí.- mi corazón saltó cuando dijo eso

- ¿Por qué dices eso?.- pregunté poniéndome de pie

- Bueno tu misma dijiste que te sentías responsable con la mujer que cuidas, y sé que tu orgullo te lo impedía

- ¿Mi orgullo? ¿Recuerdas por qué renuncié?.- estuve a punto de gritarle

- Si, no, o sea sí, pero creo que ya pasó.- se quedó en silencio un momento.- ¿Estás pensando en dejar esa casa nuevamente?.- me dolió la forma apresurada de su pregunta, pues sabía que no estaba preocupado por mí, sino por el suculento cheque que estaba recibiendo

- ¿Y si fuese así, qué?.- opté por jugar con él

- Bella, ese hombre se encariñó con Liz y…

- ¡¿Perdón? ¡¿Acaso estoy hablando con otro James? ¡Mi hija no es cebo de nadie!

- No quiero decir eso.- gruñó bajo.- Solo que…él, pues… Bella ese tipo está perdiendo todo, creo que…no es delito que tenga una esperanza

- ¿Esperanza de qué? ¿Sería bueno también para ti que lo empezara a llamar papá?.- dije molesta

- ¡No estoy diciendo eso, no seas ridícula!

- Cuando, cuando…esto terminé, voy a dejar este trabajo James y tú harás lo mismo.- ordené.- Podemos arreglarnos muy bien sin tanto dinero. Hay muchas cosas extrañas aquí

- Bella…- suplicó y fue mi turno de imitarlo

- Por favor James. Si supieras todo lo que he vivido aquí, tendrías para escribir un libro y te harías millonario con el mejor drama de la historia

- Está bien.- aceptó arregañadientes

Cuando terminé de conversar con James, debiendo sentir alivio de que cuando todo esto terminara no sabría nunca más de él y de esta retorcida familia, muy por el contrario sentía un vacío en mí que me dejaba sin fuerzas… Volví a tenderme al costado de mi hija que dormía ajena a todo lo que pasaba. Acaricié con mi mano su mejilla. Sabía que Edward se estaba encariñando con ella, lo mismo que Heidi… Pero prefería que quedara hasta ahí… El no debía pertenecer a mi vida, ni la de mi hija… Ni tampoco a nuestros corazones… No era un hombre de fiar, no era un hombre con moral y menos un hombre para amar…

El sueño me fue venciendo y comencé a cerrar mis ojos, escuchando muy a lo lejos que alguien susurraba mi nombre… Más mis ojos pesaban mucho…

Me sentía disgustada y cabreada con James, que estaba de pié frente a mí en la casa que reconocía como de Heidi y Edward. Ellos no se veían por ningún lado, pero estaba consciente de que estaban aquí, al menos él…

- ¡No!.- grité en respuesta soltándome y corriendo hacia la puerta

- ¡Vas a escucharme quieras o no!.- zanjó y cerró con rudeza la puerta cuando logré abrirla solo un poco

- ¿Por qué tendría que hacerlo?.- me voltee y lo increpé

- Porque todo lo que tienes y quieres puede desaparecer de un momento a otro.- su voz fue suave, pero al mismo tiempo cargaba con una nota de temor que me llegó

- ¡No me interesan las cosas materiales!.- le espeté con rabia por creerme de esa forma

- No hablo de eso.- bajo la mirada y cerró sus ojos.- No…no es eso lo que interesa

- ¿Entonces?.- dije con ansiedad al verlo así

- Esto es mucho más Bella…- suspiró y clavo sus ojos en mi.- No sabía lo que estaba haciendo y ahora me arrepiento, porque ahora me doy cuenta de todo… Todo lo que no vi antes…

- Háblame claro.- pedí con mi pulso subiendo su ritmo

- Escuché una conversación…- susurró y la angustia de su rostro y su voz me traspasó. Haciéndome entender que yo tampoco sabía donde estaba metida

- ¿Qué conversación?.- pedí con nerviosismo pintando mis palabras

- Edward quiere a nuestra Elissa.- aseguró aun cuando su voz era un susurro

- ¡¿Estás loco? ¡¿De qué me hablas?

- El nunca ha podido superar la pérdida de su hija. Y siente que Liz es ella… Edward quiere apartarnos de nuestra hija Bella…

- Dios.- susurré creyendo sus advertencias

- Yo he decidido que sí.- terminó para dejarme paralizada ¿Estaba vendiendo a mi hija?

Fue en ese momento que el llanto característico de mi hija se escuchó fuerte y claro. Voltee mi rostro y ella estaba allí, la llamé pero no respondió a mi y su carita bañada en lágrimas buscó más allá de la puerta que conectaba con otra habitación… La puerta fue abriéndose poco a poco, dejando ver a un Edward sonriente…hacia mi hija, quien no dudó un segundo en alzar sus brazos a él

Desperté agitada por ese sueño tan peculiar ¿Qué significaba todo eso? Enfoqué mi mirada en la ventana y los rayos de la luna a través de las nubes que amenazaban con dejar caer un aguacero iluminaban la habitación… Suspiré largamente tratando de volver mi respiración a la normalidad. Se veía tan real ese sueño… Me senté en la cama y pequé un grito al ver una silueta apostada en la silla frente a la cama ¡Edward!

- ¿Qué está haciendo aquí?.- hablé nerviosa y me paré de allí

- Las veía dormir.- susurró. Un escalofrío recorrió mi cuerpo

- ¿Y Heidi? ¿Y el doctor Black?.- calcé mis zapatos y busqué algo con que abrigarme

- Heidi está durmiendo. Y Jacob se ha ido a descansar

- Usted debería estar haciendo lo mismo.- dije rápido. Su presencia tan íntima me ponía nerviosa

- Necesitaba hablar contigo.- lo sentí levantarse y me tensé

- P-puede ser mañana.- tartamudee al sentir sus pasos acercarse

- Mañana puede ser tarde.- el aliento embriagador de su boca se coló por el lateral de mi cuello, lo que quería decir que estaba muy cerca

- No hay nada que hablar.- expresé y cuando quise pasar por su lado, tomó mi brazo haciendo que mi cuerpo chocara con el suyo

- Lo hay.- habló bajo. Podía ver en la oscuridad como sus ojos escudriñaban mi rostro

- Señor Cullen…- comencé, pero puso su mano sobre mi boca

- Fui ruin y todo lo que quieras decirme, pero hay cosas que no sabes y no puedes culparme de todo…- sus ojos atraparon los míos y mis labios.- ¡Mierda!.- gruñó.- No puedo, yo dije no más… No, no…- repetía, pero sus ojos no me perdían detalle.- Necesito decirte que no sabía lo que hacía, no así como cuando…

- Mmm-mmm.- negué con mi cabeza sin poder hablar aun

- Soy hombre y tengo necesidades.- puntualizó acercando su cuerpo más a mí.- Bella…

Su voz baja me dejó paralizada ¡Esto estaba mal! ¡Todo estaba mal! Su rostro comenzó a acercarse al mío y temblé cuando lo vi inclinarse… Su boca se posó en mi cuello ¡¿Qué estaba pasando? ¡¿Acaso no tenía conciencia? ¡¿Remordimiento? ¡Su mujer estaba aquí…! Y lo peor era que mi cuerpo igualmente reaccionaba a su cercanía ¡Me sentía sucia!... Quitó su mano de mi boca para posarla en mi cadera y acercarme mas a el…

- S-su necesidad es asquerosa.- señalé cuando encontré mi voz. Su cuerpo quedó tenso en el mismo lugar.- Me das asco Edward… Y si quieres seguir dañando a tu mujer, busca a otra, porque tu en mi no despiertas nada mas que asco.- mentí con la barbilla alzada, sintiendo como su respiración se agitaba

- Bella…- parecía haber reaccionado. Dejó caer sus manos.- Yo… Yo no quería, yo…

- No soy Ángela, y jamás me revolcaría en la misma casa de una mujer enferma, que coincidentemente es tu esposa… Tengo dignidad y…tengo estómago. No me suelo involucrar con lo que lo único que me produce es asco y repugnancia…

Edward me miró con demasiadas emociones, unas que nunca había visto en un hombre tan duro y frío como el… Se alejó unos pasos de mí y de pronto volteó rápidamente y salió de mi habitación… Me dejé caer con mi espalda apoyada en la pared… ¡¿En que lugar me había venido a meter?... Lo único que sabía, era que el no se quedaría con mi hija y tampoco con nada mío… Yo no sería otra Ángela más y Liz no sería un reemplazo de nadie…

...

Continuará...


Primero que todo ¡Feliz 2011!

De todo corazón espero que este nuevo año venga cargado de cosas buenas para todos, creo que se necesita...

...

He demorado más que nunca, pero en mi blog y face puse las explicaciones, y con esta historia además me pasó que estaba bloqueada.

No podía encontrarle el sentido con el que quise plasmarla, y no se por qué, pero pasó..

Espero que comprendan. Se muy bien que es lo más asqueroso cuando te dejan con la intriga y la autora no sube cap pronto, pero el tiempo

y mi cabeza no me estaban acompañando mucho =/

...

El proximo cap vendrá más larguito, este lo dejé tal cual me salió, porque si empezaba a cambiar, tendrían que esperar hasta Febrero

¡Soy un poco inconformista! jeje

...

PADU, las adoro y de la misma forma las extraño ahora que estoy con tanto trabajo..

Muchas gracias a todas quienes me escriben, leen y se preocupan..

En mi blog el Prew. Link en mi perfil...

Pam3