Hola guapas (¿?) ¡Aquí yo trayéndoles otro capítulo
que no se ;_;! lo lamento por no subir capitulo en un rato, esto de estar en la un tareas, examenes y stuff its difficult X'D ! asrjaklsjljaslrjas. Amo escribir esta cosa por la que me apuro y les escribo MUUUUUUCHO. Porque no me gusta dejarlas con capítulos cortos, me gusta que estén largos para mejor satisfacción y para que no me peguen(¿?). En este capítulo habrá una leve mención de Katniss y Peeta al igual que el apodo de Katniss, me pareció padre poner esta mención, y así habran algunas menciones del libro, o sea, de la historia :3! Espero no les moleste ni nada ;_;! Bueno les dejo con la historia!
Advertencias; Angst/ Muerte de personajes / Violencia / Palabrotas(?) / Lemmon, material explicito.
Esto esYAOI. Por lo que si no te gusta el Yaoi, te pido que te retires. Si te gusta ¡Bienvenido/a!
Espero les guste.
Los Juegos del Hambre
Capitulo 11
Estando dentro.
La luz del sol aun no aparecía en el cielo, aun todo se encontraba obscuro. El cuerpo del castaño aun se encontraba sobre el árbol descansando con levedad puesto que aun dormido no dejaba de estar alerta, sus labios estaban entre abiertos y estaba con sus brazos cruzados contra su pecho, la noche había sido fría. No tenía contemplado despertar aun, estaba aprovechando todo el tiempo que tenía para que sus brazos y piernas estuvieran descansados por si en un momento dado tenía que correr, escalar o en un caso necesario, asesinar. Su pequeña mente aun no estaba realmente lista para aquello, ¿Quién le daba el derecho de arrebatar una vida? Absolutamente nadie, nadie le daba tal cosa para quitarle a los demás sus sueños y sus vidas. Herir tal vez y aun así, por lo que un descanso de más siempre le caería bien, después de todo, no podía quedarse ahí, tenía que caminar, buscar otros lugares más seguros. Pronto la luz del sol comenzó a salir y le pego de lleno en el rostro. Se agacho aun mas, escondiendo sus parpados en la capucha hasta que escucho un ruido que le hizo ponerse en guardia.
Abrió los ojos y miro a los lados sin moverse ni un centímetro. Estaba alerta. Otro ruido mas, levanto la espalda del tronco y entonces si se dio la oportunidad de girar el rostro a los lados, buscando de donde provenía aquel sonido, no estaba asustado, frunció el ceño con suavidad. Era de un arbusto, había mucha probabilidad que fuese un conejo de nuevo, pero aun así no dejo la alerta en su cuerpo, de nuevo tomo su arco con una flecha, listo para terminar con alguna vida, o algún animal, no lo caería mal algo de carne a esas horas de la mañana. Pero no, de entre los árboles, salió alguien.
-Connie..-
Susurrando dudando si bajar o no, después de todo ya estaban en los juegos, ya no era como si este fuese a saludarlo con alegría, podría atacarlo y la verdad, no quería matar a ese chico con el que había congeniado tanto durante el entrenamiento. Se quedo sentado observando, hasta que lo vio, el muchacho se sentó al pie de un árbol cercano y se levanto la chaqueta con lentitud, tenía una herida en el costado derecho de su estomago, su impulso fue más fuerte que su razón y bajo del árbol deslizándose como un gran profesional y corrió hasta el más bajito quien se quejaba a pies del árbol, al ver al castaño formo una sonrisa.
-¡Eren! –
El del doce se arrodillo al lado del calvo y miro algo asustado aquella herida ¿Cuándo lo hirieron? ¿Le acababan de herir? ¿Alguien lo había seguido? Miro a los lados buscando algún culpable al que no encontró, el herido negó con sus manos lo que tomo la atención del niño.
-Nadie me ah seguido, esto. . Esto me lo hicieron en la primera carnicería. –
Eren se permitió volver a respirar, se sentó al lado del muchacho dispuesto a escucharle con atención, después de todo era lo que hacía cuando entrenaban, el joven siempre le hablaba de la cultura y la diversidad que había en su distrito, de los grandes campos verdes, de que las casas de todos eran de algunos colores, pero que para él, siempre estaban grises. De cómo el cielo se veía de un azul muy potente a las dos de la tarde y en las noches las estrellas dominaban toda la extensión de su paraíso. A Eren le fascinaba escuchar las historias del once. Le parecían tan interesante que Springer le hablara de las plantas, de la tierra y le pareciera tan emocionante, es lo que había visto el toda su vida, pero nunca le había prestado demasiada atención. El joven al ver que el moreno estaba esperando una explicación soltó una pequeña risita y intento bajar su chaqueta, Eren lo impidió.
-Mantenla un poco así para que ventile, podría infectarse. –
El muchacho asintió y dejo su herida expuesta haciéndole caso.
-Quede detrás de la cornucopia, los que estábamos detrás corrimos con mucha rapidez para alcanzar algo, pero cuando llegamos ya estaban todos ahí. Observe como te fuiste.-
-Lo siento.-
-No tienes que disculparte por nada, después de todo, fue una muy buena idea. Quedarse en ese lugar es de locos. Los profesionales se adueñaron de casi todo y asesinaron a seis, los demás pudimos escapar con heridas, algunos ilesos. El del dos me lanzo con un cuchillo y me corto, no es muy profunda, pero eso no le quita el que duela. – Soltó una risita a lo que el de ojos verdes suspiro calmándose.
-¿Viniste hacia acá escapando? –
-En realidad, te estaba buscando. . Hagamos equipo Eren, todos tienen un equipo. –
-¿Eh? ¿Cómo que todos tienen un equipo? –
-¿No recuerdas que hace muchos, muchos años una joven y un joven salieron victoriosos de los juegos? Después se hizo una rebelión y bueno, todo volvió a comenzar desde cero. Desde los primeros juegos del hambre de nuevo hasta los que son hoy. –
-Mmh. – El niño negó con su cabeza observándole con muchísima curiosidad, esperando toda la historia.
-¿Enserio no sabes de eso? ¡Esta en los libros de historia! –
-Nunca fui a la escuela. . –Comento algo incomodo, mirando hacia el suelo y moviendo algo de tierra con su pie. – Cuando mamá murió me quede solo y tuve que aprender a defenderme solo, aprender a cazar para comer, a vender, y todo eso. Nunca fui a la escuela. –
-Oh, bueno, te lo contare. – Connie se acomodo de mejor manera sobre la tierra y formo una pequeña sonrisa – Hace muchos, muchos, muchos años existieron también los juegos del hambre como hasta hoy, hasta los septuagésimo cuartos juegos. Nunca se supo de que distrito eran, pero eran dos chicos que triunfaron contra todas las expectativas, cuando era tiempo que se decidiera de quien quedaría vivo, ambos tomaron unas vallas venenosas pues preferían morir a quedar sin el otro. Les permitieron salir ambos de los juegos pero después de eso se hizo una enorme rebelión de la que apuesto que al menos has escuchado un poco, la rebelión del "Sinsajo". –
-¡Ah! Si de eso si eh escuchado, mamá y mi tio hannes me hablaron de ella. Aunque claro no recuerdo muy bien porque tenía solo cinco años, pero si se que es eso. Vaya que interesante historia..-
-Sí, y por eso todos están buscando un equipo, esto apesta. –
Eren observo como el joven se quejaba por la herida, la cual era algo grande pero no profunda y aun así, estaba saliendo sangre de ella, abrió su mochila y de ella saco unas pequeñas hojas que se había encontrado en su camino desde los pinos al bosque, siempre las usaba en casa para cuando se cortaba, raspaba o se caía. Le desinflamaba y le desinfectaba, después las heridas comenzaban a cicatrizar con rapidez. Tomo una y la poso sobre la herida del muchacho antes su atenta mirada.
-Esto te ayudara a que cicatrice rápido. . . –
-Gracias, Eren. –
Se levantaron ambos esperando que les llegara una idea de que hacer. Eren se acomodo el arco y el carcaj, Connie le miro y abrió mucho sus ojos encontrándose con una verdad.
-¡Entonces si tomaste algo de la cornucopia! – Le apunto con un dedo de forma cómica y Eren solo parpadeo un par de veces para mirar de nuevo su arma, asintió con inocencia y Connie poso su mano en su frente, realmente dramático. – Y yo no pude tomar ninguna arma, tuve que salir volando. –
-Tranquilo, iremos encontrando armas por ahí, siempre quedan en algún lugar raro alguna que otra. –
Comenzaron a caminar entre los arboles con sigilo, cuidándose las espaldas como camaradas que eran, buscaban algo de comer y como Eren había dicho que había visto algunos conejos por ahí, era lo que estaban buscando, esperando no encontrarse con alguien quien también buscara conejos, después de todo, aun este no estaba listo para disparar un arco.
-Entonces ella no quería dejarme ir, me tenía entre sus brazos apretado, ¡tan fuerte que no podía respirar bien! La comprendo, pero aun así no asesines a tu novio de esa manera. – Soltó una leve carcajada junto a Eren quien también rió.
Connie le contaba a Eren su despedida con su pareja, Sasha Braus, se encontraban entretenidos con ello, era divertido escuchar las historias de esos dos, eran el uno para el otro, a como lo contaba el más bajito, Eren siempre pensó que eran una pareja muy divertida, llenos de energía y diversión, pensaba que ellos cada día de sus vidas pintaban el mundo de otro con colores distintos, un día de amarillo y azul, otro día de rosa y verde. Que sus despertares sabían a azúcar y sus despedidas para dormir agridulce. Que sudaban miel y se bañaban con leche dulce. Que ambos se conocían tan bien que no tenían que hablar para comprenderse, Connie le había contado que se conocían desde pequeños, y desde entonces habían estado juntos hasta que desarrollaron esa cosa llamada amor la cual les cayó como anillo al dedo. Una vez le conto que Sasha se había comido todo lo que había en la cocina, dejándolos sin nada. Y aunque eso fuera un acto que podría reprocharse, este solo rió a carcajadas recordando ese suceso con alegría y melancolía mescladas. También le había comprado que hacía ya dos años que vivían juntos como una pareja lista para el matrimonio, que había sido la experiencia más hermosa de su vida el compartir techo con esa mujer a la que amaba con todo el corazón. El de ojos verdes le hubiera gustado mucho que aunque no hubiese tenido el gusto de conocerlo, no hubiera salido el día de la cosecha y se hubiesen podido casar. Estaba seguro que iban a ser como esas parejas que poco se veían, que duraban hasta sus muertes, juntos, tomados de las manos y dándose pequeños besitos en las mejillas cada nuevo despertar.
-Ella aun no se resigna. . Ya se lo eh dicho, pero no lo hace. . . –
-Nadie se resignaría a ver a su ser amado morir. –
El del once miro al moreno algo sorprendido, parecía algo ido después de decir aquello, una figura de pelo negro estaba en su mente, pero este no lo interrumpió mientras pensaba solo observaba hacia los lados hasta que los diviso, ¡Eran dos! Dos conejos regordetes, le dio un pequeño codazo a Eren quien despertó y observo los objetivos, se escondieron tras unos arbustos, el de cabellos castaños tomo un poco de tierra y la esparció en el aire para que sus olores no fuesen descubiertos, luego apunto con dos flechas –Lo que sorprendió de sobremanera a Connie. – Y disparo saliendo victorioso, había cazado dos conejos al mismo tiempo.
Connie salió corriendo de los arbustos con una gran sonrisa y tomo a los animales de las colas, ya tenían su desayuno.
Christa POVS.
Había amanecido, se había quedado dormida sobre las ramas del árbol con su cabeza levemente ladeada hacia la izquierda y sus brazos a sus costados, despertó cuando el sol comenzó a pasar a través de las hojas, abrió sus ojos con suavidad y los tallo para limpiarlos un poco y poder abrir sus ojos con comodidad, miro a los lados dándose cuenta de donde estaba y porque, luego algo hizo click en su rubia cabeza "¡Ymir!". Comenzó a mirar a los lados entre las ramas, algo asustada, ¿la habría abandonado? ¡No! Se regaño mentalmente por solo haber pensado en aquella horrible cosa, ¡ella no sería capaz de hacer tan terrible cosa! Observo a los lados y hasta que giro su cabeza hasta el pie del árbol la observo, estaba al parecer dormida, era ella.
Bajo con cuidado de no despertarle y se acomodo un lado de ella observándola, buscando alguna herida que curar o que reclamarle, pero no había nada, bueno, una cortada en el rostro y un labio reventado, al parecer había tenido una pelea con alguien. Camino hacia unas ramas cercas y al reconocerlas como medicinales las machaco con sus propias manos moldeándolas lo más posible que se podía, para luego ir y colocar un poco en la mejilla y el otro poco en el labio despertando a la castaña en el acto.
-¿Qué haces? –
-Te estoy curando. –
-No te molestes, no es nada, es solo una pequeña cortada. –
-¿Cómo puedes decir que no es nada? Claro que lo es. . . Déjame curarte y no te hagas la fuerte. –
Ymir entonces lo entendió, la chica estaba preocupada, por lo que simplemente se dejo hacer por la rubiecita quien le colocaba una especie de hojas molidas con técnica en los labios y en la mejilla.
-¿Qué te paso? –
-Tuve una pelea por esto. – Levanto una mochila con su mano izquierda y le sonrió con suavidad a la joven, haciéndola sonrojar. –yo gane. –
Casi se golpea a si misma por sentirse orgullosa de la morena, no debería ser así, no era bueno pelear ni matar, hasta que lo pensó ¿Qué pasaba si la chica había matado a alguien? ¡No, no! No debía de pensar en ello, no quería ver con otros ojos a Ymir, no quería verla como una asesina por lo que termino con rapidez de curarle y se sento frente a ella. Esperando.
-¿Ahora qué haremos? –
-Tenemos que buscar agua, si no buscamos agua en algunas horas estaremos deshidratadas. –
Ambas se levantaron del suelo para emprender su gran caminar, ellas eran el primer equipo.
Mikasa POVS.
¿Cómo había llegado a esa situación? Ella solo estaba caminando de algún lado a otro, cuando se topo a los profesionales, aunque bueno, ella podría estar también en la lista de "profesionales" de los demás, pero no lo era. Tenía grandes desventajas. En su distrito ella pescaba, nadaba diario, se pasaba todo el día ejercitando brazos, piernas, estomago, por eso estaba como estaba, nadar era su vida al igual que el agua, y eso era su principal desventaja. Había estado buscando una fuente de agua de donde satisfacerse, cuando se encontró a los del distrito uno y dos. Otra gran desventaja.
-Oh, miren lo que encontramos aquí. – Hablo la rubia hueca del dos.
-Es la Ackerman. . La bastarda arrogante. –
Sin siquiera inmutarse observo a los ojos al hombre del uno quien fue el insultante, ojala se descuidara un poco, solo un poco para poder degollarle la garganta. Aunque en realidad podría hacerlo, si no estuviera con ellos el orangután del dos.
-Pareces perdida, gatita. –
-Cállate Braun-
Ambas miradas se toparon y aunque el del dos sonreía con arrogancia, con la mirada la destrozaba en pedazos. Y la de la mujer también. Era una pelea amesurada de miradas que lamentablemente, el rubio estaba perdiendo. Con una pequeña risotada observo a la pelinegra divertido.
-Vamos Ackerman, únetenos. –
-¡¿Qué?! –
-¡Estás loco Reiner! –
-¡Íbamos a matarla! ¿Recuerdas!? –
Los de su equipo con rapidez se juntaron alrededor del hombre como moscas alrededor de excremento.
-¿Qué gano yo además de estar soportando unos estúpidos mocosos? –
El rubio volvió a sonreír, ugh tenía ganas de vomitar.
-Una buena alianza, te llevaremos a donde hay agua, nosotros tenemos control en esa área. –
-Claro y yo soy una trucha. –
-¿Una qué? –
-Olvídalo imbécil.-
Iba a darse la vuelta y seguir con su camino pero miro desconfiada a los demás quienes al parecer era lo que esperaban, que esta les diese la espalda para atacar, cobardes de mierda. Había algo bueno en aquella alianza, tendría agua para sobrevivir y para usar, ¿Por qué no?
-Eres un pendejo y un imbécil asqueroso, pero acepto tu alianza. –
Otra alianza estaba formada, pero lo que ellos no sabían es que ella tenía otros planes en aquellos juegos, ella tenía que encontrar a alguien ya. Antes que fuese demasiado tarde.
Rivaille POVS.
Había juntado ya el suficiente dinero para tres cosas que Eren fuese a necesitar en algún momento, el ya estaba preparado, listo para apoyar a su mocoso. Ahora mismo se había dado un merecido descanso después de estar lidiando con cerdos regordetes para conseguir el dinero, solo quería darse un buen baño caliente y sentarse frente al televisor a ver a su mocoso. Y era lo que estaba haciendo, lo extrañaba tanto, demasiado y solo había pasado cerca de un día. Quería y necesitaba tenerlo entre sus brazos ya, besarlo y llenarlo de cariño, de todo eso que nunca tuvo desde que su madre murió. Quería regarle el mundo y vivir junto a él. Ojala los juegos se fueran a la mierda, él quería ser de su mocoso.
Se acomodo en el sillón mientras mostraban otras imágenes en la pantalla de otros tributos que luchaban para sobrevivir, pasaron a Christa con la del nueve, lo cual no le sorprendió. Después a Eren con Connie. . .La pareja de Sasha Braus. Le intereso en demasía el cómo ambos se llevaban tan bien, tanto que le dio algo de celos, aunque era tonto ponerse celoso por algo así. Se quedo más de media hora observando los juegos, observando a su pequeño, hasta que la puerta sonó en dos sonoros golpes. Joder, estaba descansando. Se levanto de manera floja y camino hasta la puerta, la abrió con algo de brusquedad. Era Sasha Braus.
-Hola. . .Ehm, Rivaille. –
-…Pasa.-
Ambos entraron al lugar y la muchachita con los nervios de punta se sentó en la sala de estar, en un sillón frente a la televisión y se quedo ida por unos minutos pues pasaban a su novio en pantalla sonriendo con levedad. Rivaille no pudo evitar sentir lástima por ambos, ambos estaban de esa manera, idos y deprimidos porque sus parejas ahora estaban lejos y con posibilidades de morir.
-Lamento el molestar en un momento tan. . Delicado, es solo que. . Antes de que Connie entrara a los juegos, él me dijo que quería hacer equipo con Eren.- Paro por un momento, tomando aire – Y ahora lo son. – Sonrió con suavidad. – Por lo que, deberíamos cooperar, por el bien, de ellos. –
Se quedo pensando por algunos minutos acerca si era una buena idea o si era una mala idea, después de todo, no podía hacer elecciones solamente por él "es lo que Eren desearía" si no un "es lo que Eren necesita". Y más patrocinadores por el momento, no los necesitaba, estaba lleno de ellos, todos querían patrocinar al moreno del doce,
Por lo que simplemente levanto con suavidad la ceja y observo a la mujer quien al parecer estaba algo desesperada con tal silencio del hombre, despues de todo, no era como si tuviera la batalla ganada con solo decir un si a la propuesta, Rivaille no por ser egoísta, pero quería que solo Eren ganara, ¿Qué había pasado cuando aceptaron que hubieran dos ganadores? Hubo rebelión y no les dejaron en paz por el resto de sus vidas, aunque Eren saliera de los juegos con un horrible trauma o algo, le dejarían en paz, eso esra lo que el necesitaba, que Eren saliera, solo.
-Déjame pensarlo. –
Sasha bajo su cabeza y asintiendo salió del lugar, había fallado.
Rivaille por su parte, volvió a su lugar en el sillón. Lo necesitaba ahora.
Eren Povs.
Habían pasado ya dos días desde que las cosas empezaron y la verdad, no les estaba yendo tan mal, por el momento, solo estaban cazando y resguardándose de los enemigos, estaba notablemente mas delgado y algo demacrado si podían decir. Unas grandes ojeras marcaban su rostro y su cabello estaba algo maltratado. Eren sabia que la tranquilidad con la que estaban viviendo no duraría mas, les iban a obligar a entrar en alguna batalla, a matarse entre si mismos o a otros, pero no los dejarían en paz. Llegaría el momento de matar.
En ese momento, estaban caminando con tranquilidad por un llano, pronto entrarían a un lugar con mas arboles, con el césped alto, posiblemente se encontrarían con mas tributos, en los dos días que habían pasado solo habían muerto dos personas más, nadie relevante, de los distritos pequeños. Pronto las nubes entraron en acción donde ellos estaban, se lleno de pronto y comenzó a llover.
Primero pequeñas gotitas que los esquivaban y luego se acercaban mas, hasta que las tocaron.
-¡Ah! – Grito Connie y dio un brinco hacia atrás. - ¿Qué le pasa a esta lluvia?! –
Eren se acerco y observo con impresión que el lugar donde toco la pequeña gotita de agua en el brazo de Connie, se veía quemado. Miro aterrado como esta lluvia comenzaba a caer como cantaros y entonces le toco a el sentir el horrible dolor en su piel, en su rostro y partes expuestas.
-¡Corre, es ácido! ¡La lluvia es ácido! –
Se puso la capucha de su chaqueta echándose a correr.
Gritos, se escuchaban gritos detrás de ellos y ahora sí, el terror le colmo hasta la última neurona de su cabeza.
-¡Reiner, tenemos que encontrar un refugio! –
Por la puta mierda, estaba jodido.
-Eren. . Separémonos, juntos nos encontraran y moriremos, así que mejor separémonos. –
Acepto por el horrible miedo que sentía y corrió hacia su izquierda, con sus piernas temblorosas, con su cabeza palpitante y con el ardor en la piel, sus piernas no funcionaban bien, tenia miedo, mucho miedo. No se sentía preparado preparado para enfrentar a aquel gorila que le asechaba como un perro de caza. No supo cuanto corrió, pero tropezó y cayo por una pequeña colina, golpeándose los costados, aunque aquello no importaba, ahora lo que le mataba era el ardor en la piel, había un tronco hueco, y su mejor opción fue entrar en el, era muy ancho, y grueso. Solo tuvo que meterse y acomodarse bien, el agua o mas bien, el ácido no entro por ninguna parte, así como estaba, protegido, cayo dormido.
Puta lluvia.
Espero que les guste! Ya se que esta super chafa -cries- Pero ya de apartir de aquí, dara mas entre a los demas personajes de esta historia, como Mikasa, Hanji and stuff ! así que kjasrasrlkasjlrkjasljrl ;_; no me peguen muy fuerte(?) ZARANJÉ.
Los amo.
