Hola, soy otra vez yo, espero que no esteis enfadados por estos dos meses si actualizar, pero han sido fiestas, y no he tenido inspiración jeje.
Este capitulo lo he intentado hacer mas largo, pero no he podido, lo siento. u.u
¡Disfrutad tanto leyendo este capitulo como yo he disfrutado creándolo!
Londres era una ciudad magnifica. El Big Ben, la gente, todo era fantástico. El cielo estaba raramente despejado -cosa extraña por lo que había oído del clima del reino unido- y eso ayudaba bastante a su buen humor. Justo después de desempaquetar las maletas Arthur había llevado a dar una vuelta por el centro de Londres a Elaine y a él. La ciudad era enorme y tenia verde por todos los lados.
Estuvimos vagando por la ciudad por horas, mucho mas despiertos que en el avión Todas las personas se movían rápidamente pero lentamente a la vez. El día pasaba rápidamente, bromeando y hablando. Mas de una vez paramos a comprar aperitivos para el camino y Arthur nos explicaba todo lo que no entendíamos No pensé mas que en divertirme en esas horas. Estar en compañía de Elaine y de Arthur era relajante.
Scott se unió a nosotros para pasear por la tarde. Arthur y yo fuimos por nuestro lado entonces, ya que Scott y Elaine parecían congeniar. Pese a eso, ellos dos hacían una pareja graciosa, las mallas ajustadas negras y camisas punks de Scott con el vestido rosa e inocente de Elaine hacían que la gente se parara a observarlos por la calle.
-Nunca imagine que Londres seria así -le dije a Arthur en cuanto nos quedamos solos completamente.
-Ni yo -me respondió con una sonrisa.
Llegamos a su piso ya entrada la noche. No había nadie en ese momento y todo estaba frio. Con ese ambiente nos tiramos a las camas nada mas entrar. Ni siquiera no nos dignamos a encender las luces y la luz de las farolas entraba por la ventana de la habitación creando formas.
-Ha sido un día divertido -dije- me gustaría repetirlo.
-Y a mi. Ha sido bueno pasar un día entero contigo
Sonreí y mire hacia el techo desgastado pensando -¿Has vivido aquí siempre?
-No, esta es la casa de mi hermano actualmente. Una larga historia. Mis padres viven al otro lado de Londres, en una casa de dos pisos con chimenea. Me mude de allí con Scott. Una mala decisión que me llevo a la maldita cicatriz de la cintura. Nunca juegues con hierro caliente si estas borracho o drogado.
-Ha..
Arthur me observaba con una mirada extraña. Sus ojos verdes chocaron con los míos sin previo aviso y no supe como me sentía en ese momento. Quiza fuera el cansancio quizá otra cosa. Me puse a pensar como había llegado aquí. Quizás algún día explicaría la historia de este viaje a mis hijos. Me emocionaba pensar lo que vendría después de este día, lo que estas vacaciones me depararían Arthur parecía emocionado también Todo estaba perfecto. Y aunque me extrañaba, me parecía bien.
-Buenas noches Lovino, duerme, es tarde -murmuro Arthur, medio dormido
-Buenas noches -conteste
Y cerré los ojos.
Los días pasaron rápidos Arthur era cada vez mas agradable, y sentía cada vez mas cosas por el. Pasear por Londres fue nuestra principal actividad esos días. La primera llamada de Antonio llego el tercer día. Estaba tumbado en el sofá, solo, ya que Arthur se había ido a comprar. Esa mañana habíamos tenido una comida con su familia, en una casa que mas que casa, parecía palacio, con una gente que solamente podía comer con cincuenta tenedores y ochenta cucharas inútiles del todo. Estaba exhausto.
-¡Hola Lovino!
-Buenas bastardo
-¿Cómo estas? ¡No me has llamado!
-Bueno, no me salia de ahí hacerlo ¿Sabes? -respondí molesto
-Lovino...
Nos quedamos un rato sin decir nada. Solamente escuchando la respiración del otro a través del teléfono
-En verdad te he extrañado Toño -dije, sin pensar mucho
-Yo también Lovino, yo también Espero que pases bien las vacaciones
-En verdad te he extrañado Toño -dije, sin pensar mucho
-Yo también Lovino, yo también Espero que pases bien las vacaciones.
-Lo intentare, lo intentare. Ya me esta yendo bien. Tu también debes estarlo pasando bien -dije- toda la casa para ti y Emma -añadí, sin pensar mucho otra vez.
-Bueno, nos hemos pasado esta última semana yendo a restaurantes sin parar. No sabes como tengo la barriga. -rió Antonio- Y Emma es un ángel vivo. No sabes que preciosas es. Si tan solo su hermano fuera igual... ¡Nos obliga a tener citas dobles con Gilbert! -se quejó- Por si no lo sabías están saliendo ahora. ¡Seremos cómo de la familia!
-Eso si duran... -murmure por lo bajo
-Y con Arthur que tal? Desde que hablamos ese día en el parque no me has contado nada mas sobre ti Lovi
Me sonroje hasta las orejas, y casi me caigo del sofá.
-¡¿Qué dices bastardo?! ¡Métete en tus asuntos! No es como si fuéramos nada -le grite.
El solo rio y creo que si en ese mismo instante le hubiera tenido delante se hubiera arrepentido de sus palabras.
-No somos nada -repitió el bastardo con sorna- ¿Y lo que me dijiste en el parque?
Abrí los ojos sorprendido- Yo no te dije nada nunca
-Bueno, me dijiste que te gustaba alguien. Todos tus amigos masculinos los odias, las chicas, bueno, si te gustara una chica no me habrías dicho nada de que eras bi. Feliks es solo un amigo, es decir, no creo que sea tu tipo.
-¿Y quién crees que es mi tipo? -pregunte, riendo
-Pues, a ver, se que te van las chicas monas, así que supongo que también te irán los chicos mas menudos, pero tampoco qué sean muy pasivos, que compartan tus intereses, y sobretodo que hayan estado ligando contigo desde el primer día. Anda mira, que sorpresa. Arthur.
-Ya, lo que digas.
-No bromeo. Si no ¿Quién? Yo por supuesto, no. Obviamente, nunca podrías enamorarte de alguien como yo -rió
Yo me quede callado y balbucee cosas sin sentido, para después volver a callarme. Se hizo otro silencio incomodo.
-¿Lovino? -llamó- Lovino... Puede ser posible que... Es decir nunca había considerado que tu... Quiero decir... Que tu...
-No Antonio. No te preocupes. Esa fase ya paso. Y si, Arthur ha quedado ante puesto sobre ti de una forma aplastante. Lo tuyo no era nada en comparación con él. -se sentía raro decirlo en voz alta. Acaba de admitir tener un flechazo en Antonio en su presencia
-Eh... Vale... Yo... Lo siento... Supongo, seguramente me habré comportado como un idiota contigo.
-No pasa nada. Ahora tengo que llamar a Feliks, le prometí que le llamaría. Además tendrás tiempo para pensar lo que te acabo de decir. Sin rencores. -sin esperar respuesta colgué
El resto de la tarde la pase hablando con ese maldito entrometido que era Feliks sobre esta semana que habíamos estado separados. Aunque pueda ser que a veces me den ganas de sacarle un ojo. Pero siempre es satisfactorio hablar con el. La voz de Arthur me sobresaltó, e hizo que saltara. Aunque realmente, ya me estaba acostumbrando a que todo el mundo hiciera que saltara de donde quiera que estuviera sentado.
-Lovino, hoy vienes conmigo -me dijo- Y no vas a preguntarme nada hasta que lleguemos a donde quiero llevarte.
Solo asentí con precaución y me levante del sofá Ya era casi de noche, por lo que me puse la chaqueta y le seguí con cautela hasta la moto que descansaba enfrente de la puerta del piso.
-No pierdes tiempo nunca, ¿eh? -le dije- Y tu moto esta mas inmaculada que mi culo por cierto -añadí, contemplándola
-No es mía -me respondió, pasándome un casco- Es de mis padres. Veo en tu cara que quieres conducirla Lovino. Va, sube y yo te daré las instrucciones hacia donde ir.
Yo solo me monté sin decir nada. Arthur sonrió y me paso las llaves. Arranque la moto con Arthur detrás mio, aferrándose completamente a mi cuerpo. Si no fuera por que le conozco, pensaría que esta intentando meterme mano.
-Tu me dirás a donde vamos cejudo
-No me llames así nunca -dijo pellizcándome el brazo- Y tira todo recto primero que todo.
Le obedecí y el viaje comenzó El familiar viento me dio de nuevo en la cara y me erizo el cuerpo. Esta vez el viento tenia algo diferente. Nunca pensé que estar en un sitio diferente me haría sentir tantas cosas como Londres. Puede que todo a lo que le hubiera temido antes de decidir viajar a esta ciudad fueran estas pequeñas cosas. Porque me hacen recordar que no estoy en casa, seguro. Pero de repente, al oír la voz de Arthur dándome indicaciones, me hace sentir seguro, como si no hubiera nada nuevo en el viento, o en las calles, o en las luces, o en la gente. Como si estuviera en casa.
-¡Lovino! ¡Es aquí, aparca en la esquina! -me gritó Arthur, sacándome de mis pensamientos.
Aparcamos, y vi que estábamos enfrente de un restaurante de comida nórdica ¿Acaso Arthur me había traído aquí para tener una cita?
-Esto es... Un restaurante... -murmuré.
-Si- contesto Arthur, pasando de largo de la puerta principal de este- Pero no vamos a comer.
Yo solo me pregunte. ¿En qué te has metido Lovino Vargas?
El callejón misterioso en el que Arthur me obligo a entrar daba a una puerta pequeña, la cual daba a un pasillo estrecho y oscuro, el cual daba a una cocina grande, y con mucha gente. Arthur grito algunas cosas en ingles, de las cuales no pille nada, puesto que el acento de Arthur, mas marcado no podía ser. Unas personas se acercaron. Eran dos chicos. El primero era alto y musculoso, con gafas y cabello corto y rubio. Se veía callado e intimidante. El segundo tenia la cara... ¿Cómo decirlo? Afeminada pero a la vez masculina, una cara que le hacia ver tierno y amable. Su pelo rubio contribuía bastante a su aspecto. Era mucho mas bajo que el primer hombre, y realmente, no daba miedo. A lo que me di cuenta, que efectivamente, el hombre intimidante, no hablaba para nada.
Arthur me hablo, y me presento a esos dos personajes. Eran Belward y Tino. Internamente reí, porque Tino... ¿Quién se llama Tino? ¡Ese es un nombre de perro! Belward era sueco y Tino finlandés. Eran dueños de el restaurante junto a otros dos chicos, que parecían no estar por ninguna parte.
-Y bueno Lovino, la razón por la que te he traído aquí es para que trabajes como camarero durante la noche. Este restaurante es el mas popular de la zona, y mas en vacaciones. Falta Leon, el chico de Hong Kong que conociste ayer con Elaine.
-¡¿Qué?! ¡¿Me has traído aquí para trabajar?! ¡Estoy en vacaciones! -dije, sobresaltado
-Bueno Lovino, que yo sepa te mantendré como una semana mas a cambio de nada. Así que trabaja.
No pude encontrar ningún argumento contra sus palabras, por lo que acepte el delantal que me dio Tino y espere con pesadez que alguien me diera su orden. Arthur se iba a quedar en la cocina, pero lo echaron. No me extraña en absoluto. Así que se quedo en la caja.
La noche empezó, y los clientes a venir también. Me hacia un lio con el idioma, y solamente me resignaba a copiar lo que ponía en la carta. Los platos iban y venían. El jefe de los camareros -si es que se puede llamar así- era un noruego que se llamaba Lukas. Con una cara de aburrimiento, estaba plantado al lado de la caja, vigilando todo como un halcón. Su hermano pequeño tenia la misma cara, y me ayudaba con los platos, junto a otro chico que mas que chico era un niño de diez años, con un sorprendente parecido a Arthur. Ese chico podría ser molesto, pero creo qué no había persona mas rápida a la hora de tomar los pedidos. En la cocina estaban un montón de gente. Y Mathias. Un danés que me recordaba espeluznantemente a Antonio en su forma de reír como un subnormal y hacer bromas con todo. Lo mejor es que me veía reflejo a Lukas y Mathias la relación entre mi mismo y Antonio.
Después de muchas horas, la gente se fue, y me dejo mas agotado que nada... Mire el reloj y vi que eran las tres de la mañana. Entonces Arthur se puso a hablar con los jefes y el hermano pequeño de Lukas. Todos estaban hablando en ingles y yo no me enteraba de nada. Así que me quede dormido en una de las mesas de el restaurante.
La siguiente voz que oí fue la de Arthur diciéndome que nos teníamos que ir. Medio dormido me levante, y después de despedirnos de los cinco chicos, nos subimos a la moto. Esta vez yo iba detrás de Arthur. Me aferre a el como pude y sentí de nuevo el viento en mi cara. Arthur me hablaba, pero yo no le escuchaba para nada. Sinceramente, mas que despierto estaba dormido. Pero suficientemente despierto como para no caerme de la moto. Y para ver que nos habíamos pasado nuestro piso. En cambio, Arthur paro la moto en una calle desierta que realmente, no daba buena espina.
-Arthur, esto no es el piso -me queje- tengo sueño.
-Baja Lovino, te quiero enseñar algo.
Con cansancio baje de la moto y seguí a Arthur a otro callejón de mala muerte. Esta vez en el final había una ventana lo suficientemente grande como para que pudiéramos entrar los dos sin ningún problema. Arthur se quedo delante, observándola, y entonces capte el mensaje.
-No estarás esperando a que me meta por esa ventana.
-Oh Lovino, vas a meterte por esa ventana.
Sinceramente, no se porque le hice caso. No se porque me metí por esa ventana para comenzar. Todo lo que recibí fue una caída de culo y dolor. Arthur bajo conmigo para socorrerme, pero estaba medio dormido, por lo que esos momentos después de la caída fueron mas que un montón de recuerdos borrosos.
Donde había caído era un sótano casi vació, con otra ventana enana y dos baúles Arthur me condujo hasta estar debajo de la ventana y me hizo sentarme. Me quede dormido un buen rato,
-¿Qué hora es? -preguntó Arthur en cuánto me levanté.
-Las siete y cincuenta creo -suspire- Es pronto pero a la vez tarde.
Arthur se sentó a mi lado y yo me apoye en el, mirando a la pared. "¿Tarde para que?" pensé.
-Mira la pared Lovino. -me dijo Arthur.
En la pared se comenzaban a ver formas de pájaros que volaban y se quedaban quietos, y de los coches mezclados, de personas que pasaban y de papeles que volaban por los aires. El escenario era maravilloso y fascinante. Eran momentos breves que iban pasando. Arthur reía por lo bajo, seguramente por mi cara, que debía ser todo un espectáculo. Su brazo se levantó y me rodeo el hombro. Yo me apoye en su pecho, disfrutando de las sombras, que me relajaban. El latido del corazón de Arthur también lo hacia. El calor que desprendía y que me daba también. Simplemente estar con Arthur me relajaba. ¿Sería él? ¿Sería realmente él? ¿O sería esto lo que la libertad es? Porque es lo que estaba sintiendo en ese momento.
-Es magnifico Arthur -confesé.
El solo me acerco mas. Pronto las formas se fueron desvaneciendo y nos quedamos nuevamente solos en el sótano vacío. No dijimos nada de nada, solo nos quedamos en silencio.
Pensé en todo lo que me había pasado desde que Arthur llego. En como me había con solado ese primer día, ese primer día y todos los que siguieron. Como no me había dejado caer. Antes de que llegara estaba un poco roto por dentro. No lo negare. No me haré el fuerte. Pero la verdad es que ahora me sentía completo. El me hacia hacerme sentir completo. No había nada que me hiciera mas cómodo que estar junto a el. Y no me gusta tener estos pensamientos. No me gusta nada. Porque si el es lo único que me hace sentir completo, no puedo decir como estaré cuando se vaya, cuando me deje por completo. Si hiciera eso, me sentiría devastado, como si un huracán hubiera pasado por encima mio. Pero extrañamente, ahora mismo no me importaba perderle. No entraba en mi diccionario esa palabra.
-Arthur
-¿Si?
-Creo que te quiero.
-...
-...
-Y yo Lovino. Eres el mejor amigo que he conocido en los últimos dos años.
-¿Crees qué seguiremos juntos? ¿Qué seguiremos siendo amigos?
-Si pero no. -me contesto
-¿Qué significa eso?
-Si seguimos juntos no creo que sea como amigos.
"¿Qué?" es todo lo que pude pensar antes de que mis sentidos colapsaran. Arthur me beso. Me estaba besando. Pero no era como el primer beso que tuvimos, brusco, con pasión. Este era un beso suave. Era un beso de amor, un beso con sentimientos. Conocía ese tipo de besos. Ese tipo de besos que te dejan sin sentidos, que hacen que te desmayes, que hacen que sientas también. Que te hacen creer. Sentía los suaves labios de Arthur sobre los míos, moviéndose al compás de los propios. No había lengua, simplemente el roce de los labios bastaba para que yo supiera todo lo que estaba pasando. No supe cuando tiempo duro, pero si que supe, que en cuanto Arthur se separó de mi, quise besarle solamente a él para toda la eternidad. Ahora solo faltaba hacer que Arthur también quisiera. Porque, ¿Podía ser una buena señal que no hubiera dicho nada del beso en toda la vuelta a casa?
Aquí termina este onceavo capitulo. Espero que os haya gustado, y otra vez pido disculpas por el retraso. Ahora puedo decir con firmeza que quedan tres capítulos, epilogo incluido. Intentare ir mas rápido la próxima vez, pero realmente, o me quedo en blanco o tengo cosas del instituto. Esta vez actualizare mas rápido.
Lo prometo.
Digamos que si.
Dejad review si os ha gustado, para animarme y contarme vuestras dudas, mas reviews mas rápido escribo. ^^
