Hermione había logrado escaparse de Ron durante toda la semana. No dejaba de perseguirla y la bruja no sabía como confesarle que ella quería a Harry.
Después de lo besos que se había estado dando con el pelirrojo aquel día no se le ocurría ninguna explicación válida.
Todo se estaba volviendo tan extraño.
Cada vez que intentaba acercarse a Harry, su amigo se alejaba lo mas rápido posible. No la dejaba hablar y Hermione se estaba desesperando.
Había cometido un error estúpido ella lo sabía, pero necesitaba que el mago la perdonara.
Y lo que mas le dolía era ver a Ginny siempre junto a el. Nunca había tenido pensamientos malos sobre su amiga, pero Ginny parecía estar aprovechándose de la situación. Harry a veces parecía que ni siquiera se percataba de la presencia de la pelirroja, como si no le importara, pero ver a Ginny tan pegada a el había comenzado a ponerla celosa.
Siempre estaba allí y a veces la miraba fijamente mientras se aferraba del brazo de Harry, como si quisiera darle un claro mensaje de que el mago era solo suyo.
Hermione estaba comenzando a creer que era una perra por aprovecharse de la situación, pero sabía que no era nadie para juzgarla, ella misma se creía la peor persona del mundo, sabía que sus acciones habían provocado todo aquello.
En la noche de la fiesta, Hermione bajó a la Sala Común ya preparada.
Ron la miró con una sonrisa.
-Estas preciosa -dijo observándola de pies a cabeza. Hermione llevaba un vestido de color rosado y corto, que resaltaba su perfecta figura. Se había dejado el cabello suelto y se había colocado solo una suave capa de maquillaje.
-Has estado toda la semana escapándote de mi, pero hoy eres mía Granger -le dijo el pelirrojo atrayéndola en un abrazo.
-Ron.
-Shh... es solo un abrazo Herm -susurró.
-Llegaremos tarde -se excusó la chica.
La pareja caminó por el castillo en silencio. Ron no dejaba de mirar a su compañera, todavía no entendía por qué Hermione se hacía la difícil, nunca había logrado comprender bien a las mujeres. El pelirrojo miró la mano de la chica y al entrar a la fiesta, la tomó. Hermione se soltó.
-¿Ni siquiera me vas a dejar tomarte de la mano?
-No. Te dije que no quería venir, todavía sigo molesta.
Ron se rio y tocó cariñosamente su nariz.
-Será divertido y además mira, ¡está repleto de comida!
Hermione rodó los ojos.
-Allí esta Harry y Ginny, vamos... -dijo tomándola de la mano otra vez.
-Ron -se quejó al ser llevada a la fuerza.
Hermione se encontró con la mirada de Harry, dejándola por un momento sin aliento, pero solo fue algo fugaz, porque el mago apartó la mirada.
-Hola chicos -dijo Ginny sonriente.
Hermione la observó. Se veía hermosa con aquel vestido negro que resaltaba perfectamente su cabello pelirrojo, no podía creer que fuera tan bonita. Y lo peor de todo es que se veía tan bien junto a Harry que parecían la pareja perfecta.
-Te ves bonita Hermione -dijo Ginny mirándola detenidamente.
-Tu también -contestó Hermione por cortesía.
Se hizo un silencio incómodo entre los cuatro.
-Podríamos bailar -propuso Ginny -, me encanta esta canción.
Ginny miró a Harry con una sonrisa, y sin consultarle, lo arrastró al centro de la pista.
-¿Me dejarás bailar contigo? -le preguntó el pelirrojo a Hermione.
La bruja lo miró titubeando.
-Vamos linda, no seas amarga.
Tomó su mano suavemente y la llevó a la pista. Allí, obligó a la bruja a poner los brazos alrededor de su cuello, y luego sus manos rodearon la cintura de la chica.
-Estuve pensando... -comenzó Ron suavemente -, me gustaría pasar Navidad contigo... podrías venir a casa... mamá cocina delicioso y estará encantada al enterarse que tú y yo... bueno ya sabes...
Hermione se apoyó en su pecho para que no viera su expresión. Estaba tan triste que sus ojos se llenaron de lágrimas.
Ron sonrió, creyendo que aquello era un sí.
-Será divertido... ahora que al fin estamos juntos... por Merlín, no entiendo como nunca me atreví a confesarte lo que sentía... -continúo.
Hermione observó la pista hasta encontrar a Harry. Ginny lo abrazaba casi exageradamente mientras ambos giraban lentamente.
Era como un puñal en el corazón. Dolía tanto verla con ella que no pudo evitar cerrar los ojos.
La bruja se preguntó como habían llegado a ese estado. Estaba bailando con Ron, el con Ginny... era lo que en un pasado siempre habían deseado, pero ahora se sentía amargo. Ella quería estar con Harry, bailar con el, pasar la navidad juntos... tantas cosas habían dicho que harían, y nada parecía poder cumplirse en ese momento.
Y ahora Ron le hablaba sobre Navidad, tan ilusionado por pasar aquel día con ella... no quería lastimarlo, a pesar de haber estado con Lavender y haber negado que la quería por mucho tiempo, Hermione sentía que su amigo no se merecía aquello. Ron era una buena persona.
Su corazón volvió a llenarse de una angustia hiriente, raspante, no podía evitar sentirse malvada y mentirosa...
Ella lo había comenzado todo con esa propuesta loca de Novios Falsos por unos días.
Si nunca lo hubiera hecho las cosas seguirían como siempre...
La castaña abrió los ojos y se maldijo por hacerlo, Ginny se estaba acercando a la boca de Harry. Hermione deseó con todas sus fuerzas que Harry la detuviera, que se separara, que se alejara de ella, pero nada de eso sucedió, si no que todo lo contrario, el mago se dejó besar por la pelirroja.
Sintió un dolor inimaginable. Cerró los ojos al instante y deseó que todo fuera una pesadilla, deseó despertarse, abrir los ojos y encontrarse en el jardín sobre su regazo, sintiendo como sus dedos acariciaban su cabello, que sonriera y dijera con esa voz suave que siempre utilizaba con ella: Solo fue una pesadilla Herm.
-Esto es genial -susurró Ron divertido -, mira como están besándose, Harry es el único chico que me parece correcto para Ginny, Dean era un completo idiota ¿a ti qué te parece?
Hermione asintió débilmente con la cabeza sin atreverse a mirar.
Durante varias canciones, Ron prosiguió hablando sobre el futuro, de como se imaginaba las posibles bodas, cosas tan hirientes que la bruja lo único que pudo hacer fue asentir.
Sus ojos seguían cerrados, pero aún así, no podía quitarse la imagen del beso de la cabeza. Era lo mas doloroso que había sentido en su vida. Se sintió cansada, con el corazón pesado...
-Ron...
-¿Hmm?
-Me duelen los pies, ¿te molesta si me voy a descansar?
Ron sonrió. Haber bailado con Hermione tanto tiempo sin que ella se separara lo había hecho poner de buen humor.
-¿Quieres que te acompañe?
-No, puedo ir sola
Hermione salió de la fiesta con la mirada clavada en el suelo.
Cuando subió las escaleras y llegó al cuadro de la Dama Gorda se encontró con Luna allí. Estaba sentada en el suelo armando un collar colorido.
-¿Qué haces aquí? -preguntó Hermione sorprendida, secándose las lágrimas del rostro rápidamente.
Luna suspiró.
-Estuve esperándote -dijo la rubia levantándose del suelo.
-¿A mí? ¿Por qué?
Luna le entregó un papel arrugado.
Hermione lo abrió y lo leyó.
-¿Qué es esto?
-Ginny le pidió a Fred y George una poción de amor, ¿y con quién crees que la utilizó?
Hermione miró a Luna fijamente a los ojos.
-No puede ser.
-¿Cómo lo explicas si no? Estabas completamente enamorada de Harry un día... y al otro estabas besuqueándote con Ron por todo Hogwarts...
Hermione abrió mucho los ojos.
-¿Por qué lo haría?
-Porque quiere a Harry.
