Capitulo 11

-¿A dónde vas Donatello?- escuché a través de la puerta.

Hacía media hora habíamos llegado del patrullaje y extrañamente Sensei se había quedado despierto esperándonos. Creí que si nos acostábamos todos, el también lo haría y más rápido vendría Donnie a mi habitación.

Vi como se encendía la luz del pasillo por debajo de la puerta.

-Emm iba a preguntarle a Mikey si tenía mi dispositivo Krang.

-La habitación de Miguel Ángel es la de la otra punta.

Me dí un golpe en la frente. Donatello podía ser muy inteligente, pero a la hora de mentir era pésimo.

-Oh cierto, es que estoy algo dormido Sensei…

-Entonces ve a dormir, mañana le preguntas a tu hermano.

Me quedé sentado en la cama esperando oír algo más, pero la oscuridad debajo de la puerta me dio a entender que se habían ido.

Al parecer hoy no dormiría con Donnie.


-Maestro Splinter, ¿quiere ver una película con nosotros?

Le lancé la mirada más ceñuda si era posible a Raphael pero no lo notó. Donatello se sentó junto a mi y él, cuando termino de poner la película.

-De acuerdo.

Tomó una silla y la acercó a mi lado. Después de que Mickey apagara las luces comenzó.

La película que habían elegido era de terror. Me sorprende que Miguel Ángel haya querido verla.

.

La luz se había ido y cuando volvió, solo quedaban tres sobrevivientes encerrados en aquel elevador. El cuarto apareció colgado.

¿De donde demonios sacó una cuerda?

Sentí la mano de Donatello rozar mi pierna mientras apretaba el sillón. ¿En serio le daba miedo?

Sin que Sensei se diera cuenta, pasé el brazo por detrás de Donnie y le acaricié la pierna.

Desde hacía más o menos dos semanas, el maestro se había puesto demasiado serio. En la mañana era el primero en levantarse y por la noche el ultimo en acostarse, y siempre llamaba a Donatello para que reparara algo cada vez que me acercaba a el, por lo que hacia más de una semana no había estado con Donatello. Y ni hablar en las prácticas, mi compañero era siempre Miguel Angel. Lo que significaba nada de contacto, nada de caricias, ni besos, ni sonrisas ni nada.

Al parecer logré calmarlo ya que dejó de estrujar al pobre sillón y se apegó mas a mi.

Una bola de nervios se me instalo en el estómago. Sin dejar de acariciarlo, me quedé mirando a Sensei, se había dormido; tenia la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado. Cuando despierte le dolerá el cuello.

De pronto la suave piel de su pierna se volvió más áspera y parecía como más grande. Me incliné hacia Donatello para ver que era lo que había pasado.

Para mi horror, aquella áspera piel era del muslo de Raphael.

-Leo- me susurró- se que soy irresistible, pero no eres mi tipo.

Donnie no aguantó la carcajada, haciendo despertar a Sensei. Rápidamente me crucé de brazos y fingí que no había pasado nada.


-Bien, aquí es donde nos separamos.

-¿Separarnos?

-Así es Raphael. Nos dividiremos en equipo para así cubrir mas terreno, si alguno ve algún problema llama al otro antes de hacer nada, ¿entendido?

-Como quieras sin miedo, vámonos…

-Yo iré con Donnie.

Abrió grande los ojos

– Pero Leo…

-Vamos Rapha, deja que Leo este con Donnie un tiempo. ¿Tan mal la pasas que nunca quieres hacer equipo conmigo?

Se volteó a verlo, conmocionado.

-Claro que no Mikey, amo estar cont…- dejó de hablar sonrojándose completamente - es que creí… creí que tu irías con Donnie, si. Solo por eso lo dije, prefiero mil veces escuchar tu chillona voz que la de Leo

Justo cuando creí que le diría algo lindo, pues su cara estaba roja, lo escucho decir esa tontería.

-No se alejen mucho.- fue lo ultimo que les dije antes de verlos saltar los edificios alejándose.

Me giré hacia Donatello.

-Bien Leo, ¿A dónde iremos hoy? ¿El laboratorio de Stockman? ¿La guarida de los dragones púrpura?

-Hoy no es noche de observación.

-¿Entonces de que es?

Lo tomé de las manos.

-Hoy es noche de Donnie y Leo…


-¿Estas seguro de que no estamos muy lejos? – me preguntó apoyándose contra la reja que se encontraba en aquella terraza.

-Donnie relájate, ellos estarán bien. Algo me dice que no nos necesitaran por mucho tiempo.

-¿Porque lo dices?

-Tengo la ligera sospecha de que por fin nuestro hermano se le confesará a Mikey.-

me situé a su lado, mientras observaba el cielo, no había ni una sola estrella pero aún así era hermosa.

-Te extrañé- me dijo, sin dejar de mirar la noche.

Me puse frente a él, desviando su atención hacia mí.

-Yo también, no sabes cuánto…

No hubo necesidad de más palabras, nos hundimos en un profundo y esperado beso, hasta terminar recostado encima de él, sobre el suelo.

Caí en la cuenta de que lo extrañaba más de lo que creía, sólo besarlo no era suficiente.

Quería todo de él…

Volver a unirnos…

A sentir que lo único que importaba en el mundo éramos él y yo.

-No Leo, espera…- quitó mi mano que estaba comenzando a descender por su plastrón.

-Por favor Donnie, déjame tocarte….- susurré entre jadeos a su oído.

.

En medio de besos y caricias, de jadeos constantes y fricciones entre nuestros cuerpos, comenzó a sonar mi celular.

-No contestes…- dijo enredando más sus piernas en mi caparazón.

Por supuesto que no iba a contestar, había estado esperando este momento desde mucho, nada era más importante.

Arrojé el aparato lejos hasta que ya no pude oírlo.

Pero minutos después comenzó a sonar el de él.

Frustrado, metí la mano dentro de su caparazón y lo saqué tirándolo rápidamente, sin importarme dónde cayó.

No existía nadie más; solo él y yo.


Seguíamos recostados, ambos tomados de la mano, respirando agitadamente mientras mirábamos la oscura noche.

Me acarició la mejilla.

-¿En que piensas?- preguntó

Lo miré, hipnotizado por el brillo de sus ojos.

Pensaba en tantas cosas a la vez…

Como había comenzado todo…

La primera vez que sentí algo, diferente, hacia él…

El primer escalofrío que me recorrió al sentir sus manos curándome el hombro debido a una discusión con Raphael…

Su sonrisa tranquilizadora mientras me decía que todo iba a estar bien…

Me sentía tan bien a su lado…

Me inundaron inexplicables cantidades de emociones juntas, peleándose por salir…

-Te amo…- le dije acercándome a sus labios, sentí su sonrisa sobre mi boca mientras me besaba.

Pero yo no quería solo un beso.

Sabía que esa era su forma de responderme pero necesitaba escucharlo decir esas dos palabras…

-Donnie- eché la cabeza hacia atrás para mirarlo- dilo…

Con los ojos cerrados y las mejillas encendidas se acercó hasta mi oído.

-Te amo.

Nos quedamos abrazados por un largo tiempo, hasta que comenzamos a sentir el fresco de la noche.

-Leo, mira lo que has hecho. – protestó tomando su celular.- lo tiraste tan fuerte que se apagó.

Busqué con la mirada el mío, escuchaba la tonada de llamada pero no podía verlo.

-Don, ¿tu me estas llamando?

-No, aun se está encendiendo.

Lo vislumbré justo en la esquina del edificio, unos centímetros más y se hubiera caído. La llamada cesó cuando lo tomé.

72 llamadas perdidas y un mensaje de voz de Raphael, el no llamaría tantas veces si no fuera una emergencia.

-Leo, algo anda mal- me mostró su celular que también tenia demasiadas llamadas sin responder.

Solo un tono después de que marcara el número, respondió con la voz quebrada y desesperada.

-Raphael, ¿que sucede?

Se me heló el cuerpo.

- Ya vamos para allá.

Donatello me miraba esperando que le dijera algo, pero no podía hablar.

Lo tomé de la mano y comenzamos a correr hacia donde se encontraban nuestros hermanos.

Dios, ¿Qué habíamos hecho?


Todo no podía ser de color de rosa para esta historia, algo tenía que pasar e.e

Actualicé rápido! eso porque tenía que rendir matemática y no fue la profesora y ahora estoy aburrida

La película de la que hablo no me acuerdo el nombre jaja, se que me dio miedo

Ya se esta acercando el final D: que tristeza.

Dejen un lindo review, muero de emoción cada vez que los leo, gracias por leer. Saludos :)