CAPÍTULO 11
La experta mirada del cazador resbala de uno a otro hermano.
Sam tiembla, está claro que Bobby "sabe" aunque aún no sepa qué. Demasiada experiencia en todo lo sobrenatural como para no saber que algo pasa con Dean, de todas formas no se descubre, actúa con aparente naturalidad, tan sólo les ofrece algo de beber y ambos hermanos se miran risueños, está claro que tomen lo que tomen estará "bautizado", por suerte esa parte es fácil de lidiar, entraba en lo previsto.
Antes de que Sam pueda hacer algo, Dean le da un buen trago a su cerveza y SORPRESA… no pasa nada, ni humo, ni cara de dolor... nada de nada. Menudo alivio.
De repente aparecen Ellen y Jo, la más joven trae un arreglo floral y pasa tan cerca de Dean que hasta le provoca un estornudo.
Sencillamente genial, no les basta con estar perseguidos por un numero indeterminado de seres de la noche, ni que Dean haya perdido su humanidad convirtiéndose así en un vampiro, ni el estrés de que pase lo que pase Bobby no descubra lo que es su hermano, no... Encima tienen que aguantar a Jo y sus expresiones de chica sexy cuando Dean anda cerca.
Quiso estrangularla. Con sus propias manos.
Una pena que Bobby y Ellen no lo vieran con buenos ojos. Así que se hundió un poco más en la silla, observando como la antigua propietaria de RoadHouse ponía un cazo para hacer café y la susodicha chiquilla paseaba con la gran planta, alegando que se la iba a regalar al antiguo cazador para alegrar un poco la casa.
Alegrarla...claro...ahora lo llaman así... ¿Si es para la casa porque se tiene que acercar tanto a Dean? Joder, solo tiene que meterlas en un jarrón, echarle agua y ponerlo en un sitio al sol...NO TIENE PORQUE DEJAR QUE SU LARGO CABELLO RUBIO LE ROCE EL HOMBRO.
Cruzándose de brazos se dejo caer en el asiento, completamente fastidiado y recreándose en cómo le retorcería el cuello.
-¿No vas a echarle agua?-le pregunto OhgraciasHellen
a su hija
La joven se acerco al fregadero, dejando las flores
visiblemente alejadas de la candela haciéndole desear al psíquico
que en ese momento se prendieran.
Un fuerte dolor de cabeza le sobrevino, obligándole a llevarse las manos a la sien y a cerrar los ojos. Medio segundo después, Jo grito llamando la atención de todos.
-Oh...Mierda...mierda...mierda.-
Las flores se habían convertido en una pequeña llamarada. Sam se levanto y miro a Dean que al igual que cualquier vampiro parecía tener pánico al fuego. Vio con claridad como sus labios se estiraban hacia atrás para empezar a sisear como un gato.
Bobby salvo la situación vertiendo la cerveza que se estaba tomando, extinguiendo así el pequeño fuego.
-Lo...lo siento.- Se disculpo la chica llevándose una mano a la garganta.- Creo que he dejado demasiado cerca las flores de la candela.-
-No pasa nada, cielo....-Ellen le rodeo los hombros con los brazos y le beso la frente.- Anda, ¿porque no vas al salón y buscáis una estrategia entre los chicos y tú?-
Sam quiso soltar un juramento, ahora entendía como se sentía su hermano al tener que cargar con el todo el tiempo. No le paso desapercibido la sonrisa divertida que se dibujo en el rostro del vampiro.
Se dirigieron al salón seguidos de la chica... Bueno, más bien seguía a Dean...zorra. Se desplomo en el sofá de dos plazas y al poco su hermano se sentó a su lado. Todo habría estado perfecto sino hubiera sido porque en ese momento Jo se sentó en medio de los dos (aplastándolo contra el reposabrazos) alegando que era pequeñita y que cavia en cualquier lado.
-Pero claro... Vosotros no sabéis lo que es eso ¿Verdad, Dean?-
El cazador sonrió divertido ante ese acoso tan bestia y con una sonrisa encantadora, como si estuviera hablando del tiempo en vez de... "Otra cosa" le respondió:
-¿Pequeño?... No, que va... De hecho siempre tengo problemas debido a lo grande que soy.-
Si hubiera podido habría vomitado en el suelo. Cristo… Qué asco de mujer.
-¿Ah... Si?- pregunto coqueta, acercándose más a su hermano. Solo le falto rozarse contra él como un perro en celo.- Algún día tendremos que averiguarlo.-
Ya estaba, era demasiado... Iba a arrancarle la cabeza.
Comprendía perfectamente que se sintiera atraída por su hermano, vale... lo entendía pero de ahí a hacerle un interrogatorio sobre el tamaño de su... De su... VALE.
Estaba a punto de levantarse y sacar el arma cuando en ese momento Ellen y Bobby hicieron su aparición con una bandeja llena de tazas de café.
-¿Quien quiere café? - pregunto la mujer dejando la bandeja en una mesita delante de ellos.
-Yo…- Respondió risueña Jo.- ¿Tu también quieres, no Sam?-pregunto con una amabilidad fingida.
Sam casi pudo sentir la suave piel del cuello de la cazadora entre sus dedos.
-Yo no...- empezó a decir pero en ese momento Dean lo interrumpió diciendo:
-El es mas de cosas sanas, te verde y todo es.-
La risa generalizada que provoca el comentario de Dean en los cazadores logra distender el ambiente, luego se pasan toda la tarde hablando y preparando distintas estrategias para localizar y aniquilar los nidos de vampiros que les amenazan.
Horas más tarde Sam se despereza, extiende los brazos y deja uno sobre el respaldo del sofá, aparentemente sobre Jo, pero en realidad busca pellizcar el hombro de su hermano para llamarle la atención… Se le empieza a percibir menos humano y no quiere que los demás lo noten.
Dean le entiende, siempre se han entendido sin palabras y ahora más que nunca, se levanta para ir al baño y todos le siguen con la mirada, demasiado atentos como para que Sam pueda ir detrás de él, hasta que el ruido de algo al romperse distrae a los cazadores. Ha sido una ventana, ahora una grieta va de lado a lado del cristal, sin causa aparente.
Desde luego no dejan de pasar cosas raras desde que los Winchester han llegado.
Sam aprovecha la distracción para seguir a su hermano, entra en el baño detrás de él y se deja envolver en sus brazos. Antes de que Dean pose sus labios en su garganta ya esta jadeando.
El tacto del rubio es adictivo y casi lo necesita más que el vampiro su sangre.
Al menos eso es lo que piensa Sam porque Dean no puede decir lo mismo, cuando rompe la piel del menor y siente su sabor detonar en sus labios la sensación es embriagadora, seductora, fascinante… No sólo le alimenta, no sólo le maquilla de humanidad, también le convulsiona, le lleva a un mundo de éxtasis sólo comparable con el sexo… La combinación de la sangre y el sexo es la perfección.
Por un momento piensa en cómo sería con Jo, la chica lleva toda la tarde provocándole, bueno la verdad es que lleva coqueteando con él desde que la conoce.
No, no sería lo mismo y no es porque la sangre que bebe sea su misma sangre, es porque es Sam, su Sam, Sammy, suyo desde siempre… Compartir su sangre es lo más enajenante que ha disfrutado en la vida. Eso y provocarle, de hecho Sam celoso es todavía más divertido, pero ya le picara después, en esos momentos prefiere disfrutarle.
…
El corazón de Sammy que
hasta hacia escasos segundos latía rápido debido a la excitación
se hallaba ahora más relajado, latiendo en un lento bom bom que
provocaba un ligero ronroneo en el vampiro. A Dean le entraron unas
ganas terribles de acostarse a los pies de su hermano y quedarse
dormido como un gatito.
Tomo nota mental de recordarle al
psíquico lo que había dicho antes de cepillarlo. En esos momentos
sonaba bastante bien.
-Sera mejor que salgas tu...- ordeno con un
suspiro el menor. El ex-cazador alzo la vista para preguntar el
porqué pero Sam pareció leer sus pensamientos.- No podemos salir
los dos del mismo baño.- informo con una sonrisa divertida.- Y menos
si yo parezco haber tenido un orgasmo hace menos de dos
segundos.-
-¿Te has corrido mientras te mordía, pervertido? - ronroneo Dean apretándose más contra él, incrustándolo prácticamente en la puerta del baño.
-Me acojo a la quinta enmienda.- respondió divertido.- Anda, tira tu mientras yo me echo un poco de agua en la cara.
Dean obedeció como buen soldado que era, no sin antes darle una sonora palmada en el trasero, diciéndole que de esa noche no lo salvaba nadie.
Salió del baño con una sonrisa divertida que vacilo un poco al encontrarse de bruces con Jo, que invadió su espacio personal como si fuera un buey.
-Hola.- Si la chica intentaba sonar sexy no lo consiguió. Aun así Dean era Dean lo cual significaba que respondió al cortejo encantado.
-Hola.- El sí que sonó sexy.- ¿Vienes
al baño?-pregunto señalando con el pulgar la puerta e intentando
pensar una estrategia para que no entrara y viera a Sam con los
labios hinchados y las mejillas sonrojadas.
Tuvo que apretar los
pies en el suelo para no entrar de nuevo en la habitación al dibujar
su mente la imagen de su hermano recién orgasmado.
Estaba a punto de decirle la primera excusa que se le ocurriera, como que no le recomendaba entrar ya que había comido judías cuando la joven sonrió ampliamente, enseñando todos esos dientes blancos y balanceándose de un lado a otro negó con la cabeza.
-No, he venido para buscarte a ti.-
La sonrisa de Dean se ensancho en parte aliviada y en parte divertida.
Aliviada porque la joven no entraría en el baño y divertida porque en ese momento oía como el corazón de Sam latía colérico a través de la puerta. Ya lo había oído antes cuando se sentaron los dos en el sofá y le resulto la mar de erótico. Recordó el interrogatorio al que sometieron a esa fea vampira y como su celoso hermano actuó después... Como una mujer despechada y Cristo... Fue lo más cercano a sentirse humano sin necesidad de probar la sangre.
Así que se inclino sobre la puerta, sintiendo el olor de Sam al otro extremo y como la sangre volaba por sus venas cuando él dijo:
-Pues aquí me tienes, princesa....-
La chica sonrió excitada, pudo oler el olor dulzón de entre sus piernas pero al contrario de lo que pensaba no le resulto atractivo. No porque fuera Jo, sino porque era completamente diferente al de su hermano. El olor de Sam era rudo, salvaje, nada de dulce y esas mariconadas.
-¿Crees que podría ir a verte esta noche?... ¿A tu habitación?-
Ala…
Quiso parpadear sorprendido pero solo consiguió aumentar su sonrisa al oír el resoplido colérico que soltó Sam al otro lado de la puerta.
-No creo que debamos hacerlo, Jo. Recuerda que tenemos una cacería.-
-Estoy segura de que eso nunca te ha impedido nada.-
-Cierto. Pero el tener a mi hermano acostado en la cama de al lado, sí.-
La cara de la joven cazadora fue digna de una foto. Abrió la boca, seguramente para decirles que podían buscarse otro sitio para hacer lo que quiera que tuviera en mente pero sinceramente lo que ella tuviera pensado le importaba muy poco a Dean que solo tenía sentidos para el pequeño huracán que se formaba en la habitación que había detrás de él.
Así que
con esa sonrisa de casanova puso un dedo sobre los labios de Jo y con
la voz lo suficientemente fuerte como para que Sam lo oyera dijo:
-No
te preocupes, preciosa, hay muchos días... Tal vez después de la
cacería... podamos... ya sabes.
…
Sam tuvo que clavarse las uñas en las manos y morderse los labios para no salir y acabar con los dos en ese mismo momento, los celos le atacaron con más virulencia que nunca en su vida, de hecho los celos le atacaban por primera vez, antes pensaba que no estaban en su carácter, pero tal vez sólo era que no había tenido motivos para sentirse celoso.
Ahora se sentía herido, deseaba hacerle daño a Jo, mucho daño y a Dean… A Dean por un lado quería hacerle daño y por otro quería evitárselo, los celos eran la cosa más extraña que había experimentado en su vida.
Les escucho alejarse entre bromas y risas y cuando estuvo completamente seguro de que nadie le vería regreso al salón por suerte allí estaba Ellen y Dean no se atrevía a coquetear abiertamente con Jo delante de su madre.
Ya tendría tiempo de vengarse esa noche, Dean aun no le había visto celoso, nadie le había visto nunca celoso.
Durante el resto de la tarde no demuestra su enfado, cada vez que Dean palidece le hace un gesto, está atento a las señas de su hermano para evitar que se le vea el más mínimo destello sobrenatural.
Se coordinan tan bien que, aunque apenas pasan momentos solos los aprovechan al máximo, si Sam va a por tazas a la cocina Dean le sigue para buscar galletas, si Dean va al dormitorio a buscar algo a la maleta Sam recuerda algo que también necesita y le sigue…
Cada momento solos es un pequeño sorbo de sangre, una caricia robada, un beso húmedo y apasionado que promete mucho más.
Bastante después de irse a dormir Dean se acerca a la cama de Sam y le susurra que todos duermen ya.
- ¿Estás seguro?- Contesta Sam.
Dean hace un gesto como si escuchara los ruidos de la casa.
- Completamente seguro. Podemos hacer lo que queramos menos ruido.
Lo último lo dice acompañándolo con un guiño.
La punción le pilla completamente desprevenido, Sammy, su dulce Sammy le ha clavado una inyección de sangre de muerto en el cuello y el veneno cumple su cometido rápidamente, todo a su alrededor se nubla y no puede sostenerse de pie, por suerte el moreno está preparado para sostener su peso y arrastrarle hasta la cama
- Bueno Dean, ahora vamos a hablar en serio de esa fea costumbre tuya de flirtear.-
Demasiado débil para contestar apenas deja escapar un gemido de los labios, mientras Sam abre un estuche similar a los de joyería en los que hay diferentes tipos de cadena, pero en este caso lo que hay son pequeños estiletes, agujas, bisturís… Y lo deja al lado de un envase en el que el vampiro reconoce sangre de muerto.
- ¿Vas a torturarme, hermanito?
- Un poco, sólo lo suficiente para que te lo pienses antes de volver a enrollarte con Jo o cualquier otra persona.
- ¿Celos? ¿Tienes celos y por eso vas a hacerme daño?
- ¡Sí! ¿Duele, sabes? Duele verte coqueteando hasta con las piedras del camino.-
- Es un juego Sam, sólo un juego… Y tu también podrías jugar.
Sam le mira visiblemente enfadado y desgarra la piel del mayor con uno de los bisturís manchado de sangre… La herida no sólo no sé cierra sino que además se vuelve gris y deforma la piel del rubio, el gemido que deja escapar es de autentico dolor, pero ni aún así se calla.
- Sammy, podríamos invitarla ¿sabes? Ella, tú y yo ¿no te apetece? ¿No te gustan las rubias? Si quieres podemos buscar una morena… ¿O prefieres un moreno?
- Eres un cerdo. No, no quiero compartirte, ni con ella ni con nadie… ¿Lo entiendes o necesitas un mapa para seguirme?
- Te sigo, pero es divertido hacerte rabiar…
- ¿De eso se trata? De hacerme rabiar. Pues yo te voy a hacer mucho más a ti.-
- Venga. Veamos hasta donde llegas hermanito.
La burla implícita en las palabras de Dean no contribuye precisamente a calmar a Sam que opta por cruzarle la cara con una sonora bofetada.
- Sam, lo que quieras hacerme hazlo sin hacer ruido o despertaras a todos.
Sam le impide seguir hablando de la manera más efectiva, tapando con su propia boca la del mayor, besa, lame, muerde y sin terminar de separarse de él vuelve a empezar, el enfado se disuelve en la saliva de su boca. Se le olvida porque estaba tan resentido, cuando el vampiro le corresponde. Sólo puede pensar en desnudarle, en disfrutarle, en ningún caso en hacerle daño
"Sammyyyyyyyyyyyyyyy…" Cuando le abre las piernas no es venganza lo que busca, sólo posesión, "mío, mío" murmura una y otra vez mientras lame su piel, mientras muerde y ensaliva cada centímetro del vampiro, siente lo frió que esta, en esos momentos ha perdido completamente cualquier atisbo de humanidad. Sólo hay una forma de que la recupere, pero aún no, aún le necesita débil, flojo entre sus brazos, necesita sentir que puede dominarlo.
Le desnuda lentamente, por primera vez en su vida Dean es mucho más endeble que él y acepta dócilmente cada orden del menor, saberle indefenso entre sus brazos es el mayor de los afrodisiacos.
CONTINUARA
