Disclaimer: Los personajes mencionados de Avatar: The Last airbender no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon, Viacom, Bryan Konietzko y Michael Dante Di Martino. Así que no me demanden, porque solo escribí este fanfic por diversión, espero que lo disfruten.
Gracias a los que siguen este fic , en especial a: Lolipop91, Just Eowyn, Heart ILZ, Hurrican Blade, Murtilla, :), Yaki Zutara, Impossible love a Jinko fan.
Malos Pensamientos
Le dolía un poco el costado, Sokka se había pasado un poco en su improvisación de último minuto, una llave…quizá en el fondo se lo merecía, pero bueno... ese no era el punto.
Esperaba que trataran de sacarle información que lo amenazara...cualquier cosa. Cuando la puerta se cerró y lo lanzaron de nuevo contra esa silla de metal esperaba de nuevo un interrogatorio por parte del alcalde de la prisión.
Sorpresa.
Alguien lo esperaba y la felicidad no era lo suyo.
Con voz imperiosa dijo que los dejaran hablar solos. Titubearon, pero finalmente los dejaron en la habitación. Tan pronto los dejaron solos le lanzó reclamaciones de forma tan rápida y certera que parecían sus cuchillos.
Traidor, mentiroso, me abandonaste, me dejaste en medio de la desesperación, no sabes cuanto me dolió que te fueras, no tienes la más remota idea de cómo me sentí al encontrar esa carta... eran algunas de las palabras que le llegaban y le dolían. Le recitó el principio de la carta que le había dejado el día del Eclipse, pero él la interrumpió, no quería escuchar de nuevo esas palabras que tanto trabajo le había costado escribir.
Y es que si ella lo amaba debía de entenderlo, que no había huido por un capricho, que su lugar no estaba ahí, pero ella estaba dominada por la ira, por una enorme frustración, desesperación, él trataba de decirle que todo lo que hacía era por una buena causa, pero ella parecía no escuchar, sus palabras reflejaban decepción y odio. Si hubiera podido lo hubiera dejado como alfiletero, pero sabía que ella no lo haría, que podría hacerlo con cualquier otro, pero no con él.
La conocía prácticamente de toda la vida, compartían tantas cosas, habían llevado esa amistad de niños un poco más allá desde que se encontraron de nuevo en la lejana Ba Sing Se. Parecía perfecta, como si los espíritus la hubieran creado expresamente para hacerlo feliz...pero para su antiguo yo, el que tenía en un pedestal a su padre, el que creía ciegamente que no había un lugar más maravilloso que la Nación del Fuego, que la guerra estaba justificada y que las decisiones de su padre eran sabias e incuestionables...
Las circunstancias lo habían hecho cambiar y ella parecía que no lo había notado, ella estaba enamorada del otro Zuko, ella amaba a quien creía que era no en quien se había convertido.
Ahora le reclamaba, ¿pero por qué no lo entendía?, ¿acaso la ira la había cegado hasta ese punto?
Como le iba a decir que lo que había existido entre ellos había sido algo hermoso mientras duró, si, había sido feliz en un primer momento, pero no lo llenaba, como decirle que con el paso del tiempo el vacío, las dudas y la confusión se habían infiltrado y que ella no había sido capaz de despejarlas con su actitud fría y desapasionada.
Para ella lo que pasara en el mundo no le importaba, inundarse, hundirse, arder en un infierno o volar en mil pedazos, pero no importaría si él estaba a su lado. ¿Acaso todo se resumía a algo físico?, ¿a disfrutar el momento?, ¿a cumplir sus mas extraños caprichos?, ¿eso era todo?, de nuevo recordó las palabras de su tío en Ba Sing Se: ¿es ese tu propio destino o es el destino que alguien más ha tratado de imponerte?
Se escucharon gritos, los guardias corrieron alarmados.
Estalló el motín.
Su mente se activó, no había tiempo para pláticas, reclamos ni disculpas, debía de salir de ahí a como diera lugar, era el momento de jugarse el todo por el todo y lo hizo. Distrajo al guardia con fuego control, la carta se redujo a cenizas y a ella la dejó encerrada. Cerró la puerta antes de que a los guardias se les ocurriera regresar. Lo último que vio por la mirilla fueron un par de ojos que reflejaban un profundo odio, entonces comprendió: solo puedes obsequiar esa mirada a alguien que has amado con locura.
ooo0O0ooo
Katara sintió escalofrío y estornudó. Se encontraba sentada en el templo, a una distancia donde podía observar cómodamente y sin problemas un entrenamiento de Toph y Aang. Ella participaba de observadora y hacía algunos comentarios de los posibles peligros que podían enfrentarse en el momento de la batalla.
- ¿Sucede algo? – dijo Aang
- creo que me resfrié – dijo la maestra agua
- tu sigue entrenando – dijo Toph
- ¡pero Toph!
- ¡No puedo creer que a estas alturas todavía no seas capaz de hacer una armadura de piedra decente!
- pero...
- ¡solo mira esos flancos! – dijo deslizando sus pies y alzando sus manos para lanzarle rocas que se impactaban y deshacían los costados- ¡no están bien hechos! ¡a las primeras de cambio se caen!
- pero...
- además... si te estoy lanzando rocas, podrías ocuparlas a tu favor
- pero son demasiadas
- ¿y eso qué?, eres un maestro tierra, se supone que dominas el elemento
- pero Toph...
- no me dirás que tenemos que regresarnos a los movimientos básicos, ¡no en estos precisos momentos!
- y por favor... si vuelves a estar en una caverna, recuerda que si las piedras lucen bonitas no siempre sirven para protegerte de los impactos
- ¿quién te dijo?...
- probablemente Momo
Momo protestó y sobrevoló el lugar.
- ¿qué?
Sugar Queen, bobo. una vez más... quita esa capa de piedra
Aang recordó el desafortunado episodio en la ciudad subterránea de la Antigua Ba Sing Se, Toph tenía razón, debía esforzarse más, no volvería a suceder lo mismo, no volvería a cometer el mismo error dos veces.
- ¡y por los espíritus intenta hacer algo decente!, por que en esta ocasión no creo que corras con tanta suerte
- muy bien... lo intentaré una vez más
ooo0O0ooo
Zuko siguió corriendo, derribó a otros guardias, se esforzó y se encontró con los miembros de la tribu agua, con Suki y aquel hombre que había participado en el primer intento fallido de huir. Estaba claro que tenían la oportunidad que habían esperado frente a ellos y no sabían bien que hacer, ahora estaban en el patio, los presos estaban peleando, solo se veían nubes de polvo y se escuchaban gritos.
Entonces aparecieron Azula y Ty Lee.
Ya le extrañaba que Mai estuviera por ahí y aquellas dos no se aparecieran.
El caos reinaba en el lugar, la novia de Sokka los sorprendió a todos con su agilidad y sus movimientos, por lo visto por fin había aparecido alguien que pudiera hacerle frente a la pequeña acróbata, alguien no había perdido el tiempo en la prisión, chica de pocas palabras y mucha acción.
Gracias a Suki pudieron atrapar al Alcalde, tomarlo como rehén y correr hacia las góndolas que los llevarían a la salida. El padre de Sokka y el hombre de rojo los siguieron, las cosas se estaban saliendo de control en el interior, los guardias se veían rebasados y su hermana no estaba dispuesta a dejarlos ir, las cosas se habían complicado.
La lucha era peligrosa, un paso en falso y terminarían hervidos, un descuido y su existencia terminaría con un rayo, fallar significaba la muerte y en esos momentos lo último que querían. Los que podían luchar lo hicieron, no le quedó mas remedio que enfrentarse a su hermana, no era el momento de pensar si tenía suerte o no, o quien era el más diestro o el más poderoso, era una lucha por sobrevivir. Suki demostró que se había convertido en una rival a la altura de Ty Lee y Sokka procuraba ayudar.
Desde la góndola el Alcalde, pedía a gritos que alguien cortara la cuerda, ese hombre prefería morir a que se supiera que alguien había escapado de la prisión que el gobernaba. Entonces la góndola se cimbró, el cable resintió la sierra. Al hombre no le importaba quien peleara, si en ese sitio peleaban los herederos de el trono de la Nación del Fuego, no le importaba, el moriría y se llevaría con ellos a los que intentaban acabar con su record perfecto, fue preciso amordazarlo, hubo quien sugirió lanzarlo al agua, pero eso no era necesario, sería peor dejarlo vivir sabiendo que había fallado.
Otra góndola se aproximaba, no sabían si con refuerzos o por que había llegado la hora del cambio de guardias, el combate cesó cuando Azula abandonó el techo y Ty Lee la imitó, parecía que ese sería el fin de su misión suicida, sintieron otro movimiento y el carro siguió subiendo, Sokka se precipitó a la ventana, Suki estaba su lado y al fondo, mientras se alejaban pudieron distinguir una silueta que se enfrentaba a guardias y maestros fuego con tal de permitir su fuga.
- es Mai- fue lo ultimo que alcanzó a decir Zuko
Antes de que me ajusticien, ya verán por que.
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