Aquí les dejo el capítulo. Gracias por leer.
Capítulo 11: Último Día.
Desperté cuando un rayo de sol se coló por la ventana de mi habitación. No se como llegué hasta aquí, recuerdo haberme quedado dormida en el sofá. Hize el mínimo esfuerzo por moverme y espesas lágrimas bajaron por mis mejillas al instante. Nunca había sentido un dolor corporal tan intenso como este. No, no puedo detenerme ahora. Debo dar la milla extra. Entre múltiples quejidos y un incesable llanto me alisté para salir. Preparé un té del que había mandado la maestra Esme y guardé más en una botella para luego. Tomé dos relajantes musculares y me dispuse a salir de mi apartamento. El timbre de mi celular me detuvo. Encontré mi teléfono móvil en el fondo de mi bolso y contesté rápidamente.
"Hola."
"Buenos dias mi amor." Escuché la aterciopelada voz de mi novio. "Cómo amaneciste?" Preguntó.
"Bien." Mentí.
"Me alegro mucho. Te llamo para saber si quieres desayunar conmigo."
"No lo se. Tengo la función de Cuento de Navidad a las 11." Me escusé.
"Bella, sabes que hora es?" Preguntó.
"En realidad no." Respondí avergonzada.
"Apenas son las siete de la mañana." Estalló en carcajadas. Di un vistazo al reloj de la cocina para darme cuenta de que mi novio decía la verdad.
"No es gracioso." Dije uniéndome a su sonora risa. "En ese caso acepto desayunar contigo."
"De acuerdo." Dijo feliz. "Paso por ti en diez minutos."
Efectivamente en diez minutos Edward se encontraba en la puerta de mi apartamento. Mi novio rodeó mi cadera con sus brazos y unió sus labios a los mios. Me quejé cuando intensificó el abrazo. Instintivamente puse mis manos en su pecho y lo separé de mí. Me arrepentí al instante de lo que había echo.
Edward me miraba con una profunda tristesa y dolor. Nunca lo había tratado de esa manera tan seca y hostil. Debí haber soportado el dolor y permitirle que me abrazara. Lastimé los sentimientos de Edward en solo segundos. El nunca me ha tratado asi...soy la peor novia del mundo. Yo no merezco un hombre tan único y especial como Edward.
"Amor, lo siento." Se disculpó Edward. "Te lastimé?"
"No, perdóname tu a mi. No debi haber sido tan insensible. Tu solo querias abrazarme. Lo siento...lo siento..." Dije al borde del llanto.
"Bella, tranquila." Me cortó Edward. "No pasa nada." Sonrió. Mi novio acarició mis mejillas logrando que me tranquilizara. Unió nuestros labios en un dulce beso y entrelazó nuestras manos para emprender nuestro camino.
Si, soy una paranóica de lo peor... Desayuné con Edward en un restaurante muy cerca de mi apartamento. Pase una mañana muy acojedora junto al mejor pianista del mundo. Claro, obviando el terrible cansancio.
Lamentablemente tuve que despedirme de Edward. Ya se hacia tarde y debía partir. Mi primera función del día será Cuento de Navidad, luego El Cascanueces y en la noche la presentación de Julliard.
Cuento de Navidad fue todo un éxito. Bueno, casi todo fue un éxito. Los dolores y el cansancio me impidieron bailar a mi máximo potencial y me frustré por eso. De camino a El Cascanueces tomé otro par de relajantes y un poco de té. El dolor ceso un poco, solo un poco.
La última función de El Cascanueces fue alucinante. Al terminar mi participación como el Hada de Azúcar suspiré de alivio. Este personaje me ha agobiado durante todas estas semanas y finalmente me despido de el.
"Bella, has sido la mejor Hada del Azucar que hemos tenido. Te felicito." Me alagó el director.
"Gracias." Respondí timidamente.
"El próximo año podrías obtener un personaje más influyente." Sonrió de la emoción. Quizás ya me tiene en mente para el personaje de Clara. Decidí escapar antes de que me ofrezca el papel desde ahora.
"Se lo agradezco. Debo ir al camerino." Dije y me marché rápidamente.
Me paré frente al espejo del camerino y pude observar mi palidez y profundas ojeras. Si mi madre me ve así seguramente me obliga a participar de alguna obra como vampiro o en el peor de los casos como zombie. De un momento a otro me vi en la necesidad de correr al baño. Luché contra las nauseas y el mareo lo más que pude pero terminé vomitando todo lo que había comido en días.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano llegué a la universidad. Aún faltaban aproximadamente cinco horas para que el recital diera comienzo así que decidí tomar un descanso en el auto. Al cabo de dos horas una llamada de Edward me despertó.
"Bueno." Respondí con la voz ronca por el sueño.
"Estas bien?" Se preocupó.
"Si, estaba tomando un descanso en el estacionamiento de la universidad."
"Ya estoy en los camerinos, quieres que valla a buscarte?" Preguntó.
"No, yo entro." Dije bajandome del auto.
Caminé lentamente hasta los camerinos para encontrarme con Edward. El cansancio no me permitía ir más rápido.
En el lugar habían muchísimos bailarines estirando y alistándose. Los músicos estaban al otro extremo así que seguí de largo hasta donde se encontraba mi novio.
"Bella." Exclamó Edward aterrado al verme. "Estas muy pálida y tienes una ojeras terribles."
"Que sincero."pensé.
"No te preocupes, estoy bien." Intenté convencerlo. "Debo irme." Corrí hasta la zona de bailarines. Si estaba un segundo más a su lado Edward me impidiría bailar.
Calenté con un par de Pliés, Grand Pliés, Tandus, Jetes,Port de Brass y Cambrés. Ya había tenido dos funciones en la mañana asi que no debía calentar tanto. El recital dió comienzo. Mi primer numero fue junto a mis compañeras de clase. El segundo fue un Pas de Deux con un estudiante de una clase mas avanzada y solo me restaba el solo con Edward. Me tiré en el suelo del camerino muy cansada. Se me hacía difícil tener los ojos abiertos y mi cuerpo temblaba por los espantosos dolores musculares. Vamos Bella, solo un número más...
Hola! Espero que este capítulo haya sido de su agrado.
Les quiero pedir una disculpa enorme por la tardanza. Como ya saben, soy bailarina y en unos días tengo una competencia muy importante asi que he pasado todas estas semanas de ensayos en ensayos. (Claro, no tantos como los de Bella jajaja)
Deseenme mucha suerte!
Gracias por sus reviews y no olviden seguirme en twitter: twilighticedanc
Las quiero mucho!
