Tsubasa lo tomo con temor, cuando miro algo que estaba grabado en la pata derecha…. Las iniciales T y S dentro de un corazón
-¿Esto debe ser una broma?, es el oso de Sanae-
Tsubasa estaba listo para bajar del avión, puesto que sintió que este estaba aterrizando, miraba que lo cercas que estaban del aeropuerto, Tsubasa divisaba los grandes rascacielos que se miraban a lo lejos era algo asombroso… según el, Tsubasa se quito el cinturón, tomo el oso, aun sin entender como es que había llegado a sus manos
-Allá voy Sanae- Dijo el pelinegro soltando un sonoro suspiro, mientras esperaba que se bajaran unos del avión, el cual ya estaba en tierra firme, Tsubasa bajo por las largas escaleras, tapándose los ojos con las manos por la luz segadora del sol, sintiendo el frió de esa ciudad, lastima que traía su suéter en su maleta, pero esperar unos minutos con frió no era nada con lo que tuvo que esperar para verla
Tsubasa espero para poder tomar su maleta, se sentía tan extraño, puesto que el ingles no era un idioma que dominara mucho, pero aun así, en esos momentos, era lo que menos importaba, ahora solo tenia que encontrar la forma para ir a verla cuanto antes
-Taxi- Dijo Tsubasa después de haber salido del aeropuerto, y mirar los taxis que había ahí, todos del mismo color, amarillo, uno muy llamativo
-¿A dónde desea ir?- Le dijo el conductor en ingles, Tsubasa duro un tanto en contestar después de haber analizado la pregunta, si es que eso era una, pues no entendía mucho
-Al hospital xxxxx- Dijo Tsubasa, después de eso, el chofer fijo su vista al frente, sin dejar de mirar a Tsubasa por el retrovisor
-¿Eres de Japón?- Le pregunto el chofer, aun en ingles
-Si- Dijo este, sin saber que decir
-Ah, hace unos años yo fui- Le dijo en japonés, Tsubasa lo miro desconcertado -Es que viví unos años allá, mi esposa era japonesa-
-Ah, ya veo- Le dijo Tsubasa mas calmado y esta vez en su idioma natal
-¿Eres Tsubasa Ozora?- Le pregunto
-Eh yo, si-
-¿Qué no deberías estar rumbo a España?-
-¿Cómo lo supo?- Le dijo Tsubasa sorprendido
-El que vivas del otro lado del charco no quiere decir que no seas reconocido a nivel mundial- Tsubasa ante tal comentario se ruborizo, le agradaba que su nombre fuera reconocido por sus hazañas en la cancha, daría todo, hasta su carrera profesional, tan solo por verla bien
-Sanae- Dijo el pelinegro para si mismo, mirando por la ventana los grandes edificios, se sentía tan pequeño en medio de una gran ciudad y con ese trafico creía que durarais una eternidad en llegar.
-Será mejor que se relaje, que esto va para largo- Le dijo el chofer, mientras Tsubasa no hizo nada más que contemplar de la ciudad
Yukiko estaba esperando en la sala de espera, las visitas se habían acabado, pero ella no se iría de ahí, no estaría segura si ella regresaba al departamento
-Doctor- Dijo una enfermera muy preocupada –La paciente del cuarto 422 se puso grave-
-Pero si estaba estable- Le dijo el doctor mientras se dirigía hacia aquel cuarto
-¡hija!- Exclamo Yukiko angustiada, mientras se dirigía a la habitación de su hija, pero una enfermera, no la dejo entrar, al parecer era muy joven, y Yukiko ya la conocía bien, ya que era ella la que se quedaba al cuidado de Sanae cuando esta estaba en casa, era por así decirlo como su enfermera particular
-Lo siento Yukiko, pero no puedes entrar- Le dijo la enfermera, que traía el cabello amarrado en forma de chongo, sus ojos eran igual de cafés y al igual que los de Yukiko, había preocupación en ellos
-Pero Lily-
-Mira que yo tampoco tengo autorización, yo solo estoy haciendo las practicas- Le dijo la chica, que al parecer era Americana, pero dominaba bien el japonés…. En eso sacaron a Sanae en una camilla rápidamente, estaba más pálida que nunca, Yukiko comenzó a llorar mientras que Lily solo la abrazo para darle consuelo
Minutos después
-Faltan quince minutos para llegar, pero con este trafico tomara media hora- Le dijo el chofer, mientras que Tsubasa abrió los ojos de sorpresa y de nervios
-¿Tanto?- Dijo Tsubasa alterado
-Si, es que ha esta hora es cuando muchos salen de su trabajo-
-Ya veo-
-Mira que el tramo no es mucho- Le dijo el chofer mirando a Tsubasa por el retrovisor
-¿De verdad?- Dijo Tsubasa decidido –Deténgase aquí-
-Pero ¿Vas a irte caminando?-
-Si- Le dijo Tsubasa mientras tomaba su maleta, que era el único equipaje que traía, y sin que el taxi se parara, este se bajo ahí mismo, además no había mucho movimiento, pues el trafico no lo dejaba, le pago al chofer y se fue
-Adiós- El chofer se quedo pensando un rato mientras miraba como Tsubasa corría en medio de los carros para ir hacia la banqueta, supo algo que su novia estaba en ese hospital, aunque solo eran rumores, pero con esto, todo quedaba mas claro
-Sanae, esperame por favor, quiero que sigas luchando, quiero ayudarle, estar a tu lado- Decía Tsubasa mientras corría esquivando a las personas que iba a paso lento, las cuales eran muchas, había muchos establecimientos, boutiques, restaurantes, tiendas de mascotas, de todo en una sola calle, pero era ¡enorme!, cuando le dijo que eran quince minutos no creyó que tanto- Disculpe, ¿Sabe donde?- Le dijo en ingles, no era un buen acento, pero era entendible, pero para su mala suerte, esa persona, un chicos de unos 16 años, puesto que era el único que le hizo caso cuando intentaba hablarle a los demás para pedirle unos datos, el chico era de tez morena, un tanto clara, de cabello café oscuro y de ojos también de color café
-No hablo ingles, apenas estoy aprendiendo, solo vengo de vacaciones, disculpe- Le dijo el chico, pero Tsubasa claro que no entendió nada, pues el chico se lo dijo en español –Y ahora que voy hacer- Dijo Tsubasa cuando miro que cerca estaba la estación del metro, lo mas probable era que ahí hubiera un mapa de las estaciones y también donde estuviera ese hospital –Vamos- Se dijo para si mismo, así que se puso a buscar, y encontró un mapa, que era algo grande, y le servia mucho, busco el nombre de la estación y la encontró, no mas movió su dedo dos centímetros y estaba el hospital, así que salio corriendo, no faltaba mucho, solo caminaría al norte, y eso era derecho de lo que estaba haciendo, no camino casi nada cuando se topo enfrente del hospital
-¡Que bien! ¬¬ Dijo medio molesto, aunque se puso contento nn de saber que estaba a escasos metros de Sanae –¡Espera!, no puedo llegar con las manos vacías, pero no puedo regresarme con trabajo encontré el hospital- Se quedo pensando Tsubasa enfrente de la entrada del hospital, que era enorme, no sabia cuantos pisos debían de ser, pero ya le habían dicho que era un hospital muy prestigioso, y se miraba, aunque "Caras vemos", aunque aquí era "Falladas vemos, interiores no sabemos" ¬¬
Tsubasa entro a la recepción del hospital, mirando que este estaba impecable, todo estaba en orden y hasta se podría decir que se miraba elegante, así que fue hablar con la recepcionista, para que le dijera donde se encontraba Sanae
-Buenas tardes- Dijo en ingles, a la recepcionista, era una joven de unos 24 años quien se le quedo mirando de una forma un tanto extraña –Me podría decir donde se encuentra la señorita Sanae Nakazawa
-Disculpe, pero no puedo darle esa información- Le dijo la recepcionista, Tsubasa alcanzo a entender, un "No puedo"
-¿Pero porque?- Le dijo Tsubasa en japonés, la muchacha lo miro raro, para después el repetirle la pregunta en ingles -¿Por qué?-
-No se preocupe, yo puedo decirle donde esta- Le dijo alguien a su espalda, pero se lo dijo en japonés
-¿Qué?- Dijo Tsubasa asombrado, no era japonesa, por sus rasgos, pues que era de cabello café, casi negro, y de ojos color chocolate, un tanto negros, de piel morena clara, a juzgar pos su apariencia juraría que era latina, aunque no estaba muy segura de que país, pues le habían dicho que en Estados Unidos habían muchos latinos, aunque no era japonesa, hablaba el japonés con una fluidez impecable
-Yo puedo decirle donde se encuentra-
-Si, ¿Cómo?-
-Que si como hablo en japonés- Ella rió para luego decirle –Una larga historia –Yo lo atiendo, no te preocupes- Le dijo a la recepcionista, quienes los miraba desconcertada
-Hay esta chica, que no se perdona ninguna- Dijo la chica, quien estaba tomando la mano de Tsubasa y lo jalaba a gran velocidad –Ha perdona, Soy Lily del Valle-
-Hola, soy Tsubasa-
-Ozora, ya lo se- Lily no dejo que Tsubasa terminara cuando le contesto con cierto fastidio
-Perdona
-Oh, no, es que tengo prisa, mira que no debería estar haciendo esto-
-Lo siento, oye ¿Eres latina?-
-Mexicana-
-Pero si eres latina después de todo-
-Bueno si, pero esta como si yo te dijera que si eres chino no más por ser oriental-
-Creo que tienes razón-
-Ahora te pediré un favor, ¿tu quieres verla verdad?-
-Claro ¿Qué?- Le dijo como si nada, aunque en el fondo era otra cosa -¿Qué se trae esta chica entre manos?- Pensó el pelinegro
-Quiero unautógrafodeGenzoWakabayashi- Le dijo rápidamente quedándose sin casi sin respiración
-Perdona, pero no entendí nada- Le dijo Tsubasa desconcertado
-Que quiero un autógrafo de Genzo Wakabayashi- Dijo ella agachando la mirada muy apenada
-Eso, bueno, claro, no mas que tendré que localizarlo, pero no te preocupes- Le dijo Tsubasa con una sonrisa –Pensé que era algo peor-
-Oye como voy a conseguir si vivo al otro lado del charco- Le dijo ella medio molesta, pero aun así, el saber que tendría un autógrafo de Genzo Wakabayashi hizo que la euforia se le subiera a la cabeza y le diera un abrazo a Tsubasa –Perdona-
-No te preocupes-
-Aquí es- Le dijo Lily –Pero para entrar tienes que cúbrete la boca con esto- Le decía Lily mientras le daba un cubrebocas, pero primero lavate las manos aquí, que en estos momentos esta delicada y baja de defensas por eso de la quimioterapia, la verdad no se si esto es lo que quiera, pero venir desde Japón solo para verla, dice mucho de ti- Le dijo ella mientras Tsubasa pasaba para ver a Sanae –Estaré aquí afuera por si hay moros en la costa- Le dijo mientras cerraba la puerta, Tsubasa se acercaba hacia ella, hacia su Sanae, era ella, a pesar de verse tan pálida, tener los labios resecos, su bellaza seguía ahí, parecía una princesa, como le gustaría que así fuera, que tan solo con un beso se despertara de aquella pesadilla, no era así, pero estaría con ella para hacer que esa pesadilla se convirtiera en un sueño, y quería estar cuando se cumpliera.
