Capítulo 9.— ¿Dónde estás?

Todos permanecieron en silencio tras cortarse la llamada, Walter continuaba estático en su lugar, aún con el teléfono en la mano. Mientras las personas a su alrededor lucían estupefactas. Era difícil determinar qué era lo que sentían en aquel momento.

La calma antes de la tormenta, ninguno se movía, temían que cualquier movimiento desatara la bomba que había generado aquella llamada.

—¿¡Walter!? ¡¿En serio?! —el grito contenido de Toby retumbó en todo el lugar.

—Muchacho —Cabe reaccionó rápidamente interponiéndose entre él y la ingeniera, algo que en otro momento el psiquiatra hubiera disfrutado analizar —. No es momento para hablar de esto.

—¡¿Cuándo es el momento?! —preguntó molesto, miró los rostros a su alrededor, Paige aún procesaba lo que había oído, Cabe lucia consternado, Happy permanecía abstraída en sí misma , pero fue Sylvester quien llamó su atención, en una situación así el genio normalmente habría estado con los nervios de punta, temeroso y nervioso, pero contrario a eso, estaba sumamente calmado. Tecleaba rápidamente en la computadora, mientras evitaba hacer contacto visual con cualquiera de ellos —.¡Lo sabías! — lo acusó al comprender su actitud.

—Tiene la sonrisa de Megan... y una marca de nacimiento en su hombro derecho. Ella y su madre la tenían, y Lizzy también —respondió más tranquilo de lo que él mismo esperaba, le sorprendía que nadie más hubiera notado el parecido entre la niña y su difunta esposa.

—¡Me viste hacer miles de preguntas! —le gritó, sabiendo que su actitud estaba completamente fuera de lugar, solo estaba desviando su furia contra quien no correspondía, pero ya no podía parar —. ¡Me viste ir a preguntar a Collins! ¡Collins! ¿Sabes lo humillante que fue eso? ¡¿Sabes cuantas cosas pasaron por mi cabeza?! ¡Me viste hacer esa estúpida investigación con los posibles candidatos —. Sylvester fue perdiendo la tranquilidad a medida que el genio se acercaba amenazante.

—¿Le hablas a Sly o a mi? — preguntó Walter saliendo al fin de su estado de estupefacción. Cuando el doctor estaba por llegar al matemático, dio un giro inesperado y ante la sorpresa de los presentes dio un certero golpe en la cara del líder de Scorpion.

—¡Basta! —Toby fue arrastrado hacia atrás, alejado de su objetivo y como un nuevo golpe para su ego, quién lo jalaba con tanta fuerza no era ni más ni menos que la ingeniera —¡Ni una palabra más!

—¿Por qué no me sorprende que no...? —fue interrumpido por un puño en su cara, con la fuerza suficiente para hacerlo retroceder.

—No es momento para hablar —dijo Happy. Aunque su mirada permanecía impasible, en sus mejillas aún quedaban marcas de las solitarias lágrimas que habían caído minutos antes.

—¡¿Y cuándo lo es?! —nunca se había sentido tan molesto y estúpido en su vida. Ambas emociones eran palpables en su voz, incluso para aquellos genios con bajo coeficiente emocional —. Tuviste cientos, ¡cientos! de oportunidades para decirmelo. No me respondas, se que me dirás que no era el momento de hablar —agregó con burla.

—No, no lo era.

—Para ser un genio tus excusas son bastante pobres.

—Para ser un genio estás actuando como un verdadero idiota. Porque simplemente no usas tu cerebro, analizas la situación y te das cuenta de lo estúpido que estás siendo.

—¡A la mierda Happy! ¡¿Como quieres que actúe?! — le gritó —. El amor de mi vida, la mujer a la que le entregue mi vida, ¡Mi vida! —se señaló furiosamente a sí mismo —, la mujer por la que cambie...— la miró con rabia —. La que era perfecta para mi. Destrozó mi corazón cuando rechazó mi propuesta. Destrozar es poco, lo arruinaste, ¡lo hiciste pedazos!. Resultó que estabas casada ¡Casada!, con otro hombre, luego resulta que no solo estabas casada, tenías una hija, ¡Y! adivinen quien era el padre, ¿no lo saben? — preguntó a nadie en particular —. Mi mejor amigo.

—Eso fue hace mucho tiempo...

—¿Según quién? Porque ahora vienen a mi mente todas aquellas veces que te has quedado a trabajar hasta la madrugada en el garaje... —el puño de Happy no se hizo esperar, pero esta vez no pudo llegar a su objetivo. Haciendo gala de una agilidad poco usual, Toby la detuvo por la muñeca, haciendo mucha más presión de la necesaria —, tengo mis razones para sospechar. Me mintieron antes, ¿Por qué no ahora?, ¿Debería revisar si tengo cuernos?

—Muchacho, creo que te estas pasando de la raya —Cabe decidió que aquello estaba yendo demasiado lejos y era momento de intervenir, antes de que alguno pudiera decir o hacer algo que no tuviera vuelta atrás.

—No era contigo con quien debía hablar en primer lugar — dijo Happy con los dientes apretados, ignorando a Cabe. No podía lidiar con ambas cosas a la vez, la desaparición de la niña por si sola resultaba algo demasiado impactante, por primera vez sus emociones estaban a flor de piel y a punto de vencer su lado racional, y eso no era algo que se pudiera permitir en ese momento, ni en ningún otro. En comparación, la molestia de Toby parecía insignificante, y estaba respondiendo ante él como lo haría con cualquier problema menor que entorpeciera su camino hacia la solución del problema mayor; lo estaba haciendo a un lado para solucionarlo después.

—¡Por supuesto que no!, pareciera que soy la última persona con la que tienes que hablar — ya no gritaba, al contrario,aparentaba haberse sumido en una falsa calma.

—No era algo que tuviera que hablar contigo —reiteró ella —. No en primer lugar. Esto iba mucho más lejos que simplemente no decirte algo. Había más personas involucradas.

—Y esas otras personas simplemente eran más importantes que yo.

—¡Lo es! ¡Ella lo es! — gritó —. En comparación, todo lo demás simplemente parece insignificante — tomó una profunda respiración y dio marcha atrás en su táctica ofensiva —. Ahora lo único que importa es que ese bastardo se la llevó, no sé donde están y no sé cuándo la volveré a ver. Cada minuto es preciado, tú y yo lo sabemos,las probabilidades disminuyen conforme pasa el tiempo. No seguiré perdiendo el tiempo intentando explicarte algo que claramente no estás dispuesto a entender ahora. Necesito que te enfoques, tú, y todos los que están aquí, tenemos que descubrir su paradero, no podemos distraernos con idioteces —dio un paso atrás para volver con Sylvester, pero antes de eso miró a Toby por última vez —. Si no vas a ayudar, al menos no estorbes.

—Di con una dirección en San Francisco —dijo Sylvester mirando consternado la pantalla —, pero es demasiado sospechoso.

—¿Por qué sería sospechoso? —preguntó Paige.

— Él piensa como nosotros —explicó Walter —. Lo primero que haría sería buscar un chip de rastreo o algún aparato que pueda transmitir su localización. Y un reloj es algo demasiado simple de quitar. Estaba dormida, en pijama y aún así lo llevaba puesto, notará que hay algo extraño con el.

—Si le pregunta ella dirá que es un objeto de valor emocional porque se lo dio Happy— explicó Toby acercándose a ellos lentamente. Necesito toda su fuerza de voluntad para centrarse, dejando de lado sus implicaciones personales, pero en cuanto vio la mirada de alivio en la ingeniera supo que hacía lo correcto, sin embargo evitó su mirada —, pero Collins es demasiado listo para no darse cuenta de que hay algo más. Normalmente un objeto como ese habría servido como prueba al momento de pedir un rescate.

—Él no pretende exigir un rescate —continuó Sylvester —. Pretende desaparecer con ella. Llevársela para siempre.

—Aún así, no le quitará algo que tenga valor emocional para ella —continuó Toby —.Mientras menos se de cuenta ella de la situación real, mas fácil le será manipularla. Vete tú a saber con qué la tiene engañada, pero definitivamente no le dijo algo como que "está secuestrada y jamás volverás a ver a su familia", le hará creer que sigue en contacto con Happy, probablemente le dijo que fue ella o Alex quien lo envió. E intentara mantener aquella mentira el mayor tiempo posible.

—Eso sería si habláramos de una persona normal, pero estamos hablando de Collins. Las posibilidades...

—Es lo que tenemos de momento. Además pudo haber quitado el Chip y haber devuelto el reloj.

—¿Vamos o no? —preguntó Paige.

—No tenemos nada más — Happy se mordió el labio. Podía ser una trampa, lo sabía, pero no podía simplemente quedarse ahí.

—Sly...

—Me encargaré de los semáforos —completó el matemático, mientras tomaba su portátil.

—Podemos usar de esas sirenas de emergencia para que nos abran paso hasta llegar a San Francisco — Happy corrió hasta su estación de trabajo y volvió con dos grandes luces rojas.

—¿Por.. ? Creo que prefiero no saberlo —el agente federal tomó una de las luces y caminó a la salida. En el momento justo la niñera de Ralph llegó al lugar, se mostró molesta por la poca cordialidad de los que se encontraban en el lugar.

—No irá tras Ralph, si hubiera querido hacerlo, lo hubiera hecho hace tiempo. En lugar de ir por mi por ejemplo —, Toby tranquilizó a Paige mientras pasaba por el lado camino a salir del garaje —. No se llevaría a Ralph, por que seria otro estúpido plan en el que acabaría siendo atrapado, Ralphy no se quedaría sentado mientras se lo llevan a otro país o continente, es lo suficientemente listo para saber si le mienten. Lizzy en cambio es pequeña, inocente y manipulable, puede cortar o teñir el cabello, vestirla diferente, contarle una interesante y amenazante historia de porque debe ser una niña buena y ¡Voila! puede sacarla del país fácilmente, si no podemos seguirle el rastro acá y cruzan la frontera, los perderemos para siempre — no fue plenamente consciente de sus palabras hasta que vio el rostro pálido de Happy pasar por su lado en dirección a la puerta —. Happy — la llamó, pero esta lo ignoró y continuó su camino. La alcanzó justo en la puerta, sus manos se encontraron en el momento en que ella iba a abrirla —. La encontraremos —aseguró.

—Lo se — respondió con seguridad —. Confió en nosotros —. Su escudo impenetrable parecía perfecto, no había ninguna señal de inseguridad o de miedo, cualquier persona habría pensado que permanecía completamente imperturbable, pero él veía más allá de eso.

—Ella estará bien, a lo mucho tendrá un feo corte de cabello — aseguró antes de volver por sus pasos para recoger su bolso medico, detalle que no pasó desapercibido para Happy.

En menos de cinco minutos ya estaban todos en el auto. Cabe al volante y Walter como copiloto, Sylvester, Toby y Paige iban sentados más atrás, solo esperaban a que la ingeniera volviera para partir, a último minuto esta se había bajado y había vuelto por algo al garaje. El agente encendió el motor en cuanto la vio salir, pero esta no caminó en dirección a ellos. Corrió hasta su camioneta y se metió en el asiento del conductor.

—No, no, no. Ella no puede conducir ahora —. dijo Toby inmediatamente —. Si en una situación normal es un conductor temerario. Ahora... —dejo la frase en el aire, pero todos captaron lo quería decir.

—¡Happy! —la llamó Cabe por el intercomunicador, tenían unos segundos antes de que ella saliera ya que su camioneta estaba justo detrás de la van y estacionada en una posición gracias a la cual le costaría esquivar al vehículo frente a ella para salir —. Muchacha, no se que pretendes, pero... — ella hizo sonar la sirena que había puesto en su propia camioneta, una clara señal de que no cambiaría de opinión.

—Voy con ella — Walter tomó su portátil y se bajo del vehículo, corrió hasta la camioneta, pero Happy no detuvo la marcha, aunque iba lento, lo suficiente para que Walter pudiera abrir la puerta de atrás y lanzarse a sí mismo dentro, unos segundos antes de que Happy acelerara y dejara el garaje atrás en cuestión de segundos.

—¿Estas bien Walter? —preguntó Cabe mediante el intercomunicador.

—Si... —el genio luchaba por ponerse de pie en los asientos traseros de la camioneta, estuvo a punto de lograrlo, cuando Happy giró bruscamente en una esquina lanzándolo al suelo otra vez —. Cabe, voy a cortar las comunicaciones —. dijo cuando finalmente logró estabilizarse y ponerse de pie.

—No —dijo Happy sin mirarlo, aunque de reojo podía ver que el genio intentaba pasar al asiento del copiloto.

—Estamos fuera —repitió Walter y se quitó el aparato del oído —. Tenía derecho a saberlo — reclamó molesto, pero no obtuvo respuesta.

—¿Hubiera cambiado algo? — preguntó Happy, quitando su intercomunicador finalmente. Sabía que si alguien tenía derecho a recriminarle era él, pero ni el momento ni el lugar eran los indicados.

—¡Si!... ¡Tal vez no!, pero merecía saberlo — prácticamente gritó Walter — ¡Teníamos un trato! . Tomaste la decisión a mis espaldas.

— Tú no habrías querido.

—¡Claro que no! — exclamó molesto a la vez que cerraba bruscamente su computadora, desquitando su furia con el aparato inerte —. ¡Era mi hija! — por fin lo había dicho, desde que había visto a la niña por primera vez que lo había sospechado, pero había sido demasiado cobarde para plantear sus sospechas a alguien más, y la sola idea de hablar con Happy le generaba tantos sentimientos encontrados que solo había visto pasar el tiempo mientras intentaba aclarar las cosas por sí mismo.

— Hace meses que la conoces, ¿no habías pensado en la posibilidad? — preguntó con sarcasmo —. ¿O el instinto paternal te nació hace una hora?.

—¡Por supuesto que lo pensé! Sus facciones, sus reacciones, hasta su forma de caminar a veces me recordaban a mi. Incluso me asesore con un abogado.

—¡¿Tú qué?! — Walter se dio cuenta de que había dicho algo fuera de lugar al ver la furia en el rostro de Happy, quien frenó de golpe para encararlo directamente.

— ¿Cómo que contactaste un abogado?

—Necesitaba asesorarme al respecto de los pasos a seguir en caso de que fuera mi hija. ¿En serio? —preguntó al escuchar cómo se destrababa el seguro de las puertas, en una clara invitación para abandonar el vehículo —. Tengo tanto derecho como tu a ser parte de su vida.

—No, no lo tienes — le aseguró con vehemencia —. Tú y yo teníamos un trato, siempre supiste como eran las cosas. Si algo fallaba sería mi decisión — hizo especial énfasis en el pronombre.

—Decisión que compartirías conmigo.

—Tu estabas demasiado ocupado como para ver más allá de tu nariz.

—¿Más allá de mi nariz? Te fuiste y no supe nada de ti — le recriminó.

—Perdona, tenía la vaga idea de que eras un hacker de elite. Si hubieras hecho algún intento de buscarme, me hubieras encontrado.

—¡No sabía que tenía que buscarte! — ella lo miró aún más molesta y él estaba seguro de que había murmurado un "Idiota" —. Nos conocíamos, nos conocemos, demasiado bien como para saber que no entendemos sutilezas. Así que no uses eso como escusa, si hubieras querido que te buscara me lo hubieras dicho directamente.

—¡Hubieras sido un padre de mierda! —gritó Happy finalmente — ¿Cambia algo hablar de esto ahora? —preguntó mirándolo de frente intentando controlar su temperamento, desquitó su rabia en el volante, enterró sus uñas lo mas que pudo en el. Sin esperar una respuesta volvió su vista al frente y aceleró, forzando el motor para recuperar aquello segundos perdidos. Dando por terminada aquella conversación.

El resto del viaje fue en un tenso silencio, roto sólo por el tip tap del teclado del genio. El corazón de Happy se detenía cada vez que el celular sonaba. Sylvester les había informado que la dirección que indicaba el gps era la de un reconocido hotel de la zona, lo que no era un buen augurio, ya que difícilmente el genio se habría arriesgado a ir a un lugar con tanta afluencia de público, con mucha seguridad y con tantas cámaras de vigilancia. Toby apostó a que se trataba de alguna especie de retorcido juego mental, pero no tenían nada más a lo que aferrarse, por lo que solo siguieron, sabiendo que podían ir directo a una trampa.

Ambos vehículos se detuvieron de golpe al llegar a la dirección, las calles estaban cerradas, no se permitía el paso. Había policías por todos lados: desviando el tráfico, sacando a los curiosos e impidiendo el paso.

Tras bajar del vehículo, Toby inmediatamente se acercó a Happy y la agarró firmemente del brazo.

—No intentes meterte a la fuerza o será peor. Son más que nosotros y están armados, esto acabaría muy mal. Si Lizzy está ahí dentro — señaló el edificio que se alzaba justo al centro de la cuadra, el más grande de todos —, la encontraremos —. Ella asintió, sin embargo el psiquiatra no la soltó, no correría el riesgo.

—Seguridad Nacional — se presentó Cabe, con el resto del equipo tras él — ¿Quién está a cargo? — el policía corrió a buscar a su supervisor.

—Capitán Lane — se presentó el hombre, extendiendo la mano para un saludo formal —. No sabía que esto era asunto de seguridad nacional.

—Aún no tenemos claro si su problema tiene relación con el nuestro —. Paige se adelantó junto a Cabe y tomó el mando de la conversación —. Si usted fuera tan amable de explicarnos qué está pasando, podremos ayudarnos mutuamente y si no tiene relación seguiremos nuestro camino y no le estorbaremos — al ver que el hombre no estaba del todo convencido agregó —. Ellos necesitan algo que está allá, aún no saben de qué se trata específicamente, pero créame, no se irán hasta averiguarlo. Podemos hacer esto de la forma rápida, de la forma correcta o al estilo de ellos, y lo digo enserio, usted quiere que sea de la forma rápida.

—Pasen —dijo no muy convencido, pero no quería contrariar a un equipo de Seguridad nacional, le parecía haber visto sus caras alguna a vez en la tv, aunque no estaba seguro. Caminó en dirección al hotel, con el equipo pisándole los talones —. Hace poco más de dos horas, un hombre ingresó al hotel con su hija. Estuvo unos minutos en la habitación y luego se retiró diciendo que había surgido una emergencia, cuando la mucama se acercó a revisar la habitación se encontró con la niña amordazada y un par de bombas adheridas a su cuerpo. No hemos podido identificarla aún, también le corto el cabello. El equipo SWAT está en camino para...

—¿Dónde está? —lo interrumpió Happy, sintiendo un nudo en la garganta. La imagen de su hija llegó inmediatamente a su mente, aún cuando estaba segura de que no podía ser ella, él no se la había llevado para eso, era demasiado simple. "Él no sería capaz" se dijo a sí misma, y lo repitió cuantas veces pudo antes de permitirse perder el control. Toby notó la fuerza de sus dedos presionando en su brazo, quiso calmarla, pero temió que aquello podría resultar contraproducente.

— Habitación número 256, pero...— no supo que fue lo que dijo a continuación ya que corrió en dirección a las escaleras. Sylvester, Walter, Toby y Cabe corrieron tras ella, mientras Paige intentaba explicarle al policía que ya tenían experiencia previa con situaciones delicadas y que su porcentaje de éxito era del 100% .

Happy sentía que el pecho se apretaba, el aire comenzaba a faltarle y nada de eso tenía algo que ver con el hecho de que corría escaleras arriba. "Él no sería capaz, no lo haría" se repetía cual mantra.

Al llegar al piso, esquivó con agilidad a los policías que custodiaban la entrada a la habitación. Escuchó que alguien gritaba órdenes, no supo quien las vociferaba ni a quien iban dirigidas, pero tampoco le importó. Avanzó lentamente hasta el centro de la habitación, podía escuchar cada latido de su propio corazón tan fuerte como escuchaba el sonido de sus pasos.

De no haber sido imposible, habría jurado que su corazón se detuvo en el momento en que llegó junto a la niña y vio su rostro, sus ojos llenos de lágrimas y el sudor que caía por su frente gracias al gorro de lana que llevaba puesto. No era Lizzy.

— No es ella — comunicó al resto del equipo que permanecía en la puerta. Inmediatamente procedió con el estudio del artefacto que rodeaba a la niña —. La mordaza está atada con un cable al contador de la bomba, probablemente en un sistema de presión, si cortamos el cable, estalla — dijo tras quitar el gorro y ver que el cabello de la niña efectivamente había sido cortado. Examinó el nudo de la mordaza, un alambre se enredaba en este y caía hasta la caja con el contador digital —. Puedo desarmarla — dictaminó finalmente tras examinar el explosivo y sus componentes —. Me tomará un tiempo, no me fío de algo que hizo Collins.

—Las cámaras de seguridad dejaron de funcionar unos minutos antes de que él entrara y volvieron a la normalidad luego de que el hombre se fue. No podemos dejar de considerar el hecho de que no se trate de vuestro sospechoso, sino de un cómplice o una coincidencia de la que se aprovechó.

— Esto solo puede ser obra de él. El momento, el lugar, incluso busco una niña de altura y contextura similar a Lizzy, la puso de espaldas para que no se pudiera reconocer inmediatamente al ingresar por la puerta, nos hizo dudar y temer que fuera ella, aunque eso fuera contra toda lógica — dijo Toby acercándose a Happy y a la niña ante la petición silenciosa de la primera.

—Esta jugando con nosotros — concluyó Walter molesto.

—Y nosotros seguimos su juego como estúpidos.

—No tenemos otra opción. Literalmente, tenemos nada. Si el quiere jugar, tendremos que jugar con él — dijo Sylvester recordando todas aquellas partidas de ajedrez que había jugado con el genio, aquellas partidas en las que lo había hecho dudar de su propia identidad.

—Miren esto —dijo Paige desde el baño. El suelo estaba cubierto de cabello de distintivas tonalidades y largos, algunos mechones tan cortos que era casi seguro de que era cabello de hombre.

El equipo se dividió: Cabe, Toby, Walter y Sylvester se enfocaron en seguir la pista de Collins, revisaron cámaras, tarjetas, cualquier pequeño detalle que pudiera servirles. Mientras Happy intentaba descifrar el complicado sistema que había utilizado Collins para armar la bomba, si intentaba desactivarla y algo salía mal, volarían ambas. Debía estar segura. Contrario a lo que había creído en un inicio, no había demasiado material explosivo, pero sí lo suficiente para matar a la niña y a quien estuviera cerca. El SWAT aún no llegaba y el contador descendía lentamente, pero ella conocía lo suficiente al creador del artilugio como para saber que las cosas podían cambiar en cualquier segundo.

—¡Está en un aeropuerto a 20 KM de aquí! — Sylvester entró agitado a la habitación, había corrido hasta ahí mientras el resto del equipo estaba camino a las camioneta para partir —. Buscamos en todos lados y Toby pensó que estábamos buscando en el lugar incorrecto. Así que comenzamos a buscar algo relacionado a Lizzy y encontramos que tanto ella como Alex tienen reservado un pasaje para el vuelo 235 que sale en una hora.

—¿Collins pretende hacerse pasar por Alex? — preguntó confusa. No era un idea que sonara realista siquiera, era prácticamente un plan suicida. Tenía que haber algo mas.

— Resvisamos las cámaras de vigilancia del aeropuerto, utilizamos el programa de reconocimiento de Walter, y los encontramos. Misma altura y contextura. Lizzy tiene el cabello corto y le puso lentes y gorro, pero aún así el programa detecta sus rasgos faciales y la identifica con un 90% de probabilidad.

—Es demasiado fácil.

—Nos esperan abajo para irnos y ...

—Solo necesito 15 minutos para desactivarla — dijo Happy regresando su atención al aparato.

—No podemos esperar, él podría irse y ...

—Lo se — dijo poniéndose de pie, pero se detuvo al ver la mirada suplicante de la niña. Aún no la identificaban, estaba sola, rodeada de adultos armados, con la boca amordazada, sus manos atadas y una bomba rodeando cada miembro de su cuerpo. No era Lizzy, pero tampoco podía dejarla ahí. Solo serian 15 minutos más —. Vayan adelante. Los alcanzaré allá. ¡Vete ya! — el matemático corrió fuera de la habitación y ella supo el momento en que llegó a la camioneta ya que inmediatamente escuchó la voz del psiquiatra en el intercomunicador —Escucha Doc. esto es más complejo de lo que parece a simple vista. Quedan 48 minutos para que estalle, los de la SWAT llegarán en 25 minutos. Si un genio requiere de 15 minutos solo para desactivarla, no se cuanto tardaran esos idiotas. Ustedes tienen el cerebro y un arma, pueden con eso. Los alcanzaré allá — dijo rápidamente, tenía bastante con sus propios cuestionamientos, lo último que necesitaba era que el genio la hiciera entrar en razón — Y Toby ...— agregó antes de cortar la llamada —, no importa que, hagan lo que sea necesario para traerla de vuelta. No importa si eso involucra el arma de Cabe.

Tras cortar la llamada la ingeniera se enfocó en el artefacto, intentó no pensar en el resto del equipo, ni en la posibilidad de que estuvieran lleno directamente a una trampa, o a otra distracción, como en la que estaba ella en aquel momento. Se convenció a sí misma de que su presencia era más necesaria en el lugar exacto donde estaba, eso decían los hechos y la lógica, pero aún así sentía un deseo irrefrenable de ir con ellos. Quería ser la primera a la que viera su hija, quería abrazarla y asegurarse de que él no le hubiera hecho daño alguno. Quería que estuviera bien, verla sonreír y escucharla parlotear por horas otra vez. Todos esos, sentimientos que podían provocar reacciones poco apropiadas para la ocasión, podría comprometer la efectividad del rescate al dejarse llevar .

—Ya acabaremos — dijo a nadie en particular. La niña no podía responderle, y los policías locales permanecían de la puerta hacia afuera, todos ellos temerosos de que ella manipulara la bomba. Miró el contador, 38 minutos, pero ya casi lo lograba, y entonces podría largarse de ahí. No habían pasado más que un par de minutos cuando su teléfono comenzó a sonar, lo ignoro al igual que hacía con los policías y sus miradas desconfiadas.

—Tiene una llamada — le dijo un policía, quien se detuvo en la puerta.

—Si esto estalla, te volara en pedazos sin importar si estás dentro o en la puerta — dijo Happy con molestia, estaba utilizando ambas manos para desenredar un par de cables y la cobardía del uniformado era inoportuna.

—Lo siento, yo... — la mirada molesta de ella lo frenó de continuar disculpándose. Se acercó a ella con cautela y puso el aparato en su oído, esperando que esta lo tomara, pero ella siguió en lo suyo.

—Hola Happy — se detuvo inmediatamente al escuchar aquella voz nuevamente—. Ha pasado un tiempo desde la última vez que hablamos solo tú y yo.

—¿Dónde está Lizzy?

—Ella está bien —pudo oír voces y ruido de fondo al otro lado de la linea y ella estuvo segura de que no estaban en un aeropuerto —. ¿Quieres hablar con ella? — Happy no respondió.

—¿Mami? —se paralizó al oír la voz infantil — ¿Mamá? ¿Estas ahí?

—¡Lizzy! ¿Estas bien?

—El tío Mark me trajo al parque, hay un castillo inflable y muchas palomas, no me gustan las palomas, hacen popo por todos lados — Happy apretó con fuerza los cables que sostenía —. Me dijo que iremos de paseo por unos días, porque ustedes están persiguiendo a un hombre malo.

—Sí —soltó uno de los cables para buscar su celular, tirado en el suelo junto a ella. Con cierta dificultad, al intentar mantener la vista en el explosivo mientras sostenía un cable que debía ser tratado con sumo cuidado, tecleó las palabras "están en un parque" y las envió a Toby.

—¿Van a atraparlo? — quiso contestarle, pero antes de que lo hiciera escucho la voz de Collins diciéndole a la niña que debía despedirse. En el segundo exacto en que su teléfono vibró anunciando un nuevo mensaje, "Al menos te he permitido escucharla por última vez. Adiós Happy", supo inmediatamente de quien era el mensaje, y vio con miedo como los números del contador habían comenzado a descender a una velocidad exorbitante, ya no media minutos o segundos, antes de que pudiera procesar lo que sucedía, el contador llegó a cero, y lo último que escuchó fue un "adiós mamá" antes de que la explosión sacudiera todo el edificio.

N/A: Ahora sí a Robots solo le queda un capítulo para finalizar, y quizás el epílogo. De momento intento acabar Broken, y trabajar en el nuevo fanfic en que trabajo (La cabaña de Maryland, de Criminal Minds).

Gracias por tomarse el tiempo de leer hasta aquí, especialmente a quien han votado nuevamente por los capítulos (borre mi cuenta por accidente y tuve que subir todo otra vez).