Proyecto - Escribe a partir de una imagen
Imagen: 284
Un poco de romanticismo... sólo un poco
Se quedó estática en la puerta de entrada. Aun sostenía el dibujo en su mano. Aun tenía el sabor de su boca en la suya. Aun le hormigueaban las yemas de las puntas de los dedos que acariciaron su rostro.
¿Era un sueño?
Se pellizcó las mejillas a propósito y solo consiguió que se enrojecieran más de lo que ya se encontraban.
.
—¿Sabes qué sería romántico?
—¿Una cena en el mejor restaurante de Tokyo?
Su voz sonó dubitativa, sabía que una mala respuesta podría acabar con todo lo construido hasta el momento. Y con ella… las malas respuestas se pagaban caro.
Pero ella simplemente le sonrió.
—Que te regalen la luna.
—Eso es fácil… te la regalo – dijo sin más apuntando el circulo brillante frente a ellos.
Ella soltó una risa divertida.
—El romanticismo no se te da, ¿eh?
—Bueno… - se llevó la mano hacia la mollera a modo de disculpa.
Conversaron un par de palabras más y él se fue.
Mimi se quedó un par de segundos más mirándolo caminar, le gustaba su espalda y se imaginó cómo sería acomodarse en ella para dormir o simplemente para un abrazo.
Lo vio girar en la esquina y tras lanzar un suspiro fue hacia las escaleras. Se dijo a si misma que tenía que cuando se comprara un departamento, éste debía tener ascensor. Subir cinco pisos con sus tacones no le parecía para nada cómodo.
Sacó las llaves para solo alcanzar a ponerlas en la cerradura. Unas manos la hicieron girar de golpe y el beso llegó a ella de forma violenta.
—No soy romántico – habló él una vez que se separaron – no sé cómo serlo… de hecho esto es lo más romántico que tendrás de mí. Lo siento.
Le entregó un papel doblado, pero ella no pudo ni siquiera echarle un vistazo porque él atacó otra vez. La besó con cuidado y ella aprovechó de acariciarle la mejilla mientras su lengua jugaba con la de él.
Para cuando se hubieron separado otra vez, tenía las mejillas sonrosadas y la respiración agitada.
Él le sonrió y Mimi le correspondió.
—Hasta mañana, princesa - y besó su frente.
Y ahí estaba, estática en la puerta de entrada. Con una sonrisa tonta en la cara y el dibujo mal hecho de la luna en el papel que su mano derecha apretaba.
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He ¿vuelto?
No lo sé :S
Nos leemos!
