UN HERMANO DE VERDAD
CAPÍTULO ONCE: ¿UNA RECAÍDA SIN REMEDIO?
El tiempo volvió a transcurrir. Valiéndose de la fama que Mantequilla tenía entre los mexicanos, Leo se ahorraba mucho esfuerzo y las cosas tanto para él como para sus pequeños acompañantes se les hacían muy fáciles, casi regaladas, mejor dicho.
-¡Atrápanos, Johnny!- David y Daniela corrían alejándose del perrito que los perseguía estando en un parque. El hermano de Butters solo se limitaba a estar cruzado de brazos y apoyado contra un árbol sonriendo un poco disfrutando de la radiante alegría y calidez que ellos transmitían.
-¡GUAU, GUAU, GUAU!- el cachorro saltó y se le tiró encima al niño haciendo que cayera de espaldas y le lamió la cara a lo que la niña reía muy feliz.
-Butters… tú te mereces estar aquí y disfrutar de esta felicidad también- Leo rió de igual manera sobándose la herida en el pecho para luego la que tiene en el hombro -ya estoy lo suficientemente recuperado para poder hacerle frente a todo tipo de obstáculo que se nos presente en el camino. Solo espero no tener que hacer algo que te haga empeorar, hermanito- miró al cielo.
Al establecerse, ahora en un hotel mucho menos deteriorado que los anteriores gracias al dinero que han ganado en su viaje, Leo volvió a analizar los posibles movimientos que hará.
-Debo llegar rápido a Panamá. Si sigo andando en moto para cruzar los países que hay en medio me demoraría mucho. Debo moverme más rápido y poder llevar a los pequeños conmigo. ¿En avión? No, el dinero no me alcanza para los boletos y no podría llevar mi monto conmigo. ¿En tren? Mismo problema. ¿Qué puedo hacer?- se llevó la mano derecha a la cabeza y tamboreó los dedos de la izquierda encima del mapa que estaba encima de la mesa en frente de él.
Dejó de pensar cuando su celular sonó. Se trataba otra vez de Shelli preguntándole como seguía y todo eso a la vez que él le hacía preguntas sobre la salud de Butters.
-"Hace unos días estaba estable, pero hoy comenzó a recaer de nuevo"- cerró los ojos y empezó a respirar muy agitado luchando contra el impulso de gritar y hacer un desastre volviendo a aterrar a sus jóvenes acompañantes -"por favor cálmate, Leo. No se trató de algo grave o que lo acercara más a la muerte. Dicen que solo fue un malestar ocasional"-
-Solo dicen eso para no preocuparnos. Tengo que llegar rápido a esa selva antes de que sea tarde. ¿Qué me recomiendas para llegar rápido hasta Panamá? Se me había ocurrido en avión o en tren, pero no tengo el dinero suficiente para que los niños, el perro y mi moto viajemos en alguno de esos medios de trasporte. ¿Qué puedo hacer?- le pidió consejo. Se escuchó un gemido pensativo por parte de ella.
-"Lo que te voy a decir tal vez sea la peor de la ideas, pero tomando en cuenta tu situación y que debes llegar hasta ese lugar lo más rápido posible, será lo mejor que puede hacer"- Leo prestó atención a lo que ella fuera a decirle -"Ve a una compañía de cargas y fíjate si envían alguna carga a Panamá. Si una carga tiene como objetivo ir a ese país y es lo suficientemente grande como para que tú, tus acompañantes y tu moto entren en ella, podrás viajar gratis en avión; claro, siempre y cuando no hagan ruido y no sean descubiertos. Esta sería una de las cosas más locas y arriesgadas que podrías hacer, así que te recomiendo que lo pienses antes de hacerlo"
-Esto no es ni por casualidad la cosa más loca que alguna vez haya hecho, eso te consta. Pero muchas gracias por la idea, linda- le mandó un besito -eso me recuerda… ¿Por qué no viajé en avión enseguida a Panamá en vez de hacerlo en moto? Mis padres hubieran pagado sin pensarlo dos veces mi boleto, así me habría ahorrado muchos problemas y habría llegado a esa selva en menos de un parpadeo- se sintió muy estúpido al apenas darse cuenta de esa opción.
-"Pues parece que estaban tan apurados para que te fueras y encontraras la forma de salvar a mi futuro cuñado que se les olvidó por completo ese detalle. Es como si esta fuera una historia y al escritor se le olvidó esa opción creando una gran falla argumental y de lógica"- Shelli no pudo evitar ironizar (NA: sí que es bien irónico, ¿Cierto? XD)
-Pero si hubiera hecho eso… nunca hubiese encontrado a estos pequeños ni ayudado a todas esas personas que tanto requerían el apoyo de alguien como yo- fue hasta la cama y le sobó el pelo a Daniela haciendo que se removiera apegándose a David y al perrito que dormía junto a ellos y sonriendo tiernamente -gracias de nuevo por tu idea, ogra. Mañana enseguida buscaré la manera de poder meterme dentro de una gran carga que vaya a Panamá.
-"Rezaré para que el tiro no te salga por la culata, mojón. Y si no funciona y ocurre lo peor, iré siempre a dejarte flores en tu tumba"- después de esta pequeña broma de mal gusto, se enviaron un besito y colgaron sus celulares.
-Decir una plegaria… no recuerdo cuando fue la última vez que dije una- vio hacia arriba luego de ponerse otra mano en el pecho -¿Qué esperas? ¿Qué enseguida me ponga de rodillas y suplicar como un marica? Tal vez ya no sea el mismo desalmado de antes, pero no esperes que enseguida me vuelva un pedófilo que solo predica y predica, pero no cumple con lo que dice. Debo conservar algo de orgullo y dignidad por lo menos ¿No lo crees?- luego de esta broma tan blasfema, se dispuso a dormir junto con los pequeños, rodeándolos con cada brazo, apegándolos a su cuerpo y que el perrito se acostara encima de su abdomen.
Al despertar comenzó a buscar que empresas envían grandes cargas a Panamá, le tomó todo el día hasta que encontró algo que podía servirle a él y a sus pequeños y dulces compañeros de viaje.
Veía como uno empleados metían en un gran contenedor de transporte varias motos de distintas marcas. Si podía meter su Harley ahí y que los trabajadores piensen que se trata de una de las tantas motos que son transportadas, podría camuflarse junto con los pequeños y viajar gratis.
-¿Seguro de que quiere hacer esto, señor Leo?- a Daniela y a su hermano no les gustaba la idea.
-No hay más opción, pulgas. No puedo seguir perdiendo tiempo recorriendo en moto el resto del camino ni ayudar a toda aquella alma desvalida que se me cruce. Debo llegar hasta ese sabio en la selva de Panamá cuanto antes- les acarició las cabezas -sé que les estoy pidiendo mucho, pero necesito que tanto ustedes como el perro no hagan ruido hasta que lleguemos, ¿Podrán soportar?
-Si vivimos tanto tiempo en las calles, esto será pan comido- rió por lo que el chico dijo -nosotros siempre estaremos con usted, no importa a dónde vaya- dejó de reír por lo que Daniela dijo ya que enseguida recordó lo que Shelli le avisó sobre que debía pensar en dónde dejarlos a ellos ya que no los puede llevar consigo a esa selva por peligro a que les ocurra alguna calamidad.
-Empecemos rápido antes de que perdamos la oportunidad de viajar en segunda clase- los apuró.
Los trabajadores seguían metiendo las motos en el contenedor, si Leo y los menores querían entrar ahí sin que los descubrieran, debían hacer que se alejaran para poder meterse hasta el fondo junto con la moto. Esta vez no tenía tiempo para preparar una vieja camioneta a modo de distracción, debía hacer otra cosa que le aseguraría que todos ellos se fueran, ¿Pero qué?
-"¡VENGAN TODOS, VENGAN! Las mejores revistas pornográficas aquí a los precios más baratos que puedan haber ¡VENGAN, VENGAN!"- se escuchaba una voz a través de un altavoz que provenía de un callejón lejos del sitio en dónde metían las motos en el contenedor.
-¿Revistas pornográficas a precios baratos? ¡VAMOS RÁPIDO!- eso enseguida llamó la atención de los empleados que dejaron tiradas las motos y fueron a complacer su lujuria.
-Esto nunca falla- Leo sonrió victorioso y se acercó al contenedor -muy lindas estas motos, pero nada como mi bella Harley- hizo a un lado las que estaban adentro para colocarla en el fondo y que sirviera de escudo para que no los vieran -es la hora de la verdad, pulgas. No soy bueno para las plegaria, así que ustedes deben rezar para que esto funcione y no nos pillen- les pidió -y tú pulgoso, mantén el hocico cerrado y no hagas ruido alguno, ¿Entendido?- el perrito ladró alegre y le lamió la cara -¡Ay carajo! Lo tomaré como un sí- se limpió asqueado y se quedaron inmóviles.
-¡¿En dónde están las revistas porno?!- uno de los empleados miró de un lado a otro el sitio de dónde provenía el anuncio, pero solo vio una grabadora que era la causante de eso -¿Qué diablos? ¡¿NO HAY REVISTAS PORNO?!- de una patada la reventó y todos comenzaron a refunfuñar enojados, pero no tenían más opción que volver a su trabajo antes de que los descubrieran.
Los corazones de los mellizos palpitaban a toda potencia al ver como regresaron para terminar de meter las motos, el cachorro temblaba levemente y Leo solo mantenía el ceño fruncido viendo a través de la manta negra que los cubría para camuflarse con la oscuridad. Al principio todo parecía ir bien ya que los empleados al estar tan molestos no se tomaron la molestia de ver el interior y siguieron metiendo las motos, hasta que uno notó que había una de más.
-Qué raro. ¿No nos sobra una?- se rascó la cabeza confundido mientras hacía un conteo.
-¿Y qué importa? de seguro solo fue un error de inventario y ya- otro le restó importancia a eso y cuando cerraron el contenedor, los ocupantes de este soltaron un suspiro de alivio.
-Gracias Dios por oír nuestra plegarias- Leo soltó un bramido y rodó los ojos por lo que Daniela dijo
Sin mayores inconvenientes fueron llevados al aeropuerto e ingresaron a un gran avión de carga junto con varios contenedores más y despegaron. Al ser de noche, los niños y el perro dormían apegados a Leonardo que los sobaba para que estuvieran profundos volviendo a pensar en qué hacer con ellos cuando llegase a esa selva y quién podría cuidarlos mientras buscaba al sabio.
-"Alguien debe encargarse de ellos cuando me aventure a la jungla. No puedo confiárselos a cualquier persona, debe ser alguien que en verdad muestre tener un corazón de oro y que no tenga oscuras intenciones con ellos. Espero encontrar rápido a alguien así antes de que todo se me estrelle en la cara"- comenzó a cerrar los ojos para dormir apegando más a los menores.
Se despertaron cuando el avión aterrizó y era de día. Seguían manteniéndose inmóviles y en silencio esperando el momento justo para poder salir. Podían oír a las personas de afuera, lo que hizo sonreír al rubio castaño al escuchar que estaban en Panamá. Usando una enorme paciencia siguieron quietos y sin hacer nada hasta que volviera a ser de noche para poder irse y haciendo muecas de dolor al golpearse entre sí cada vez que el contenedor era movido de un sitio a otro.
-Muy bien, ya son las ocho de la noche. Es hora de salir de esta lata de sardinas- con una linterna vio la hora en su reloj. Apartó las motos que estaban adelante y usando su gran fuerza pudo abrir las grandes puertas dobles de metal. Primero sacó la cabeza y vio de un lado a otro para asegurarse de que no hubiera nadie cerca de ellos.
-No hay Moros en la costa. Salgamos antes de que…- dejo de hablar porque apenas se percató de que pusieron el contenedor encima de un camión que se encendió y se puso en marcha.
-¡¿Señor Leo?!- le llamaron los niños asustados de que los fueran a llevar a un lugar peligroso.
-Descuiden, pulgas. No pasa nada. Es más, esto es lo mejor para nosotros ya que nos aleja de todas las personas y podremos huir sin que nos descubran- con cuidado volvió a cerrar las puertas.
Volvieron a esperar, y al sentir como ya pasó media hora, de nuevo las puertas se abrieron solo que esta vez con Leo y sus acompañantes montados en la Harley que volvió a volar y caer duramente en la carretera de manera parecida como lo hicieron ante el tren.
-¡Gracias por el aventón!- bromeó viendo como el camión se alejaba -ahora a buscar un lugar en dónde pasar la noche y preguntar en que ciudad estamos para mañana seguir viajando.
Al llegar a otro hotel barato, y haciendo el esfuerzo sobrenatural de hablar bien español, descubrió que estaban en la Ciudad de Panamá lo que significa que estaban a tan solo unos pasos de distancia de esa selva, cosa que los motivó tanto, que a primera hora de la mañana volvieron a rodar animados, siendo el mayor quién poseía la sonrisa de entusiasmo más grande.
-¡CLARO QUE FUNCIONÓ! No sé cómo no había pensado en esto antes, ¡MCUHAS GRACIAS POR LA IDEA, PRECIOSA!- volvía hablar con Shelli, estando en otro restaurante para que comieran.
-"¿En serio lo lograste sin ningún problema? ¡NO PUEDO CREERLO! Tal vez debería volverme consejera para escritores frustrados que no saben cómo seguir sus historias"- su novia de nuevo ironizó -"me alegro que hayas podido avanzar tanto y cada vez te falte menos para llegar a esa selva. Pero ahora me surge otra pregunta: ¿Cómo vas a volver? Si es en moto te vas a tomar aún más tiempo del que ya has gastado hasta ahora. No creo que colarse en un avión de carga siempre vaya a dar resultado, ¿Qué harás al respecto?"- se volvió a angustiar al pensar en esto.
-Me cago en la… ya se me ocurrirá algo, y si no, volveré a recurrir a tu infinita sabiduría para encontrarle solución a ese problema- no quiso seguir pensando en eso -¿Y Butters? ¿Cómo está mi hermano? ¿Ha empeorado de nuevo o sigue igual de regular?- se sujetó el pecho al preguntar eso.
-"Se ha mantenido estable y sin rastros de volver a empeorar. ¿Quieres que te lo pase?"-
-¡POR SUPUESTO! Necesito tanto hablar con él en estos momentos- pasaron unos segundos en los que solo se oían los sonidos de pasos junto con el de unas toses -¿Butters? ¿Cómo andas?-
-"No puedo andar a ningún lado al estar postrado en esta cama…"- el rubio enfermo no pudo evitar hacer una leve broma haciéndole reír -"¿Y tú? ¿Cómo ha seguido tu viaje? ¿Has seguido teniendo contratiempos? ¿Cuánto tiempo falta para que llegues a esa selva?"-
-Poco, hermanito, falta poco. Tú solo resiste y verás que en menos de lo que papá grita como la puta madre de Eric cuando va a ese sauna gay para que se la claven, estarás totalmente recuperado- no desaprovechó el momento para también hacer una bromita.
Continuaron andando, los mellizos miraban todo a su alrededor maravillados por la belleza de la ciudad. Leo seguía sonriendo con entusiasmo sintiendo que cada metro que recorre, es un metro que está más cerca de salvar a su hermano gemelo de una muerte segura.
Se detuvieron por culpa de un trancón. Los vehículos estaban tan apiñados que ni las motos podían maniobrar con libertad entre los demás medios de transporte.
-¿Por qué tanta demora?- se impacientó y se arrimó para tratar de encontrar la causa del trancón -no puedo perder más tiempo en esta pendejada- usando su descomunal fuerza, tomó su moto y la apoyó en su hombro sano para así poder caminar en la acera siendo seguido de los niños, que al igual que las demás personas, lo veían asombrados por esa gran demostración de fuerza.
Se detuvo porque las heridas de su muslo y costado lastimados comenzaron a dolerle y bajó la moto para sobárselas. Vio la causa del trancón que eran dos tipos peleándose porque sus autos chocaron y nadie hacía nada para detenerlos. Así que suspiró y empujó la Harley hasta ellos.
-Si se van agarrar a las trompadas háganlo en otro lado y no estorben a los demás- los tomó de la parte traseras de sus camisas y los alzó para hacer que chocaran sus cabezas y los tiró a un lado sin que se atrevieran a objetar -así me gusta. Ahora a empujar sus carcachas para que no…
-¡PIM, PIM!- sin previo aviso, se escuchó la bocina de un camión. Todos vieron de dónde provenía llevándose la desagradable sorpresa de que un gran camión descontrolado venía a máxima velocidad a su posición chocando y haciendo a un lado a todo vehículo más pequeño que él.
-¡OH MIERDA! ¡Todos aléjense rápido!- gritó y amañó con volver a coger su moto para irse. Las personas entraron en pánicos y comenzaron a correr en todas direcciones golpeándose entre sí tanto las que andaban a pie, como las que estaban en sus autos y salieron de estos para huir.
-¡No, esperen! ¡MI BEBE SE QUEDÓ EN EL AUTO!- gritó una mujer tratando de ir a un Volkswagen verde, pero no podía debido a las personas que la empujaban al correr despavoridas.
Leo la vio y después al vehículo en el que efectivamente había un pequeño bebe que lloraba para luego ver el camión que seguía acercándose hacia donde ellos se encontraban.
-¡AH POR UN DEMONIO! David, Daniela ¡ALÉJENSE LO MÁS QUE PUEDAN!- bajó la moto y siendo impulsado de nuevo por un fuerte sentido del deber, fue a socorrer al infante -¡No estorben, idiotas!- empujaba a las personas frente a él en sincronización a como el camión seguía haciendo a un lado a los vehículos en su camino; dos fuerzas a las que no se les debe intentar detener.
-¡SEÑOR LEO!- Daniela estiró una mano y quiso acercársele, pero David la sujetó y la detuvo.
El hermano de Butters se apoyó en el parachoques de un carro y dio un largo salto para evitar a las persona y caer justamente frente al auto en dónde estaba el nenito. Vio como el camión se acercaba cada vez más, así que de un jalón arrancó la puerta del copiloto y tomó al bebe. Quiso apoyarse para dar otro salto, pero le volvió a doler al muslo que le impidió eso y gimió del dolor sobándoselo y se alejó corriendo lo más rápido que su pierna herida le permitía.
-¡¿Qué están haciendo ahí?! ¡LES DIJE QUE SE ALEJARAN!- les gritó a los mellizos que no se habían movido y estaban junto a su Harley, debido a que Daniela siguió insistiendo en querer acercársele y David aún intentaba detenerla -¡MUÉVANSE MIERDA!- de un movimiento los tomó y apoyó en su hombro sano sin dejar de correr siendo seguido por el perro y dejando atrás su moto.
-¡PRANK!- y justo a tiempo ya que el camión chocó contra su medio de transporte reventándolo en pedazos. El patán había girado la cabeza hacia atrás para ver justamente como su posesión más valiosa se hizo añicos ante sus ojos, y en estos se reflejó cada segundo del proceso.
-¡AUG!- no solo contempló eso, sino que también vio como un pedazo de metal que salió volando le pegó a Johnny haciendo que se desplomara en el piso y rodara unos cuantos metros.
-¡JOHNNY!- gritaron los niños, pero ellos de fueron afectados al igual que el Can ya que unos trozos de metal impactaron contra ellos y contra la espalda de Leo. David recibió un golpe en la cabeza, justamente en dónde antes se había golpeado, y Daniela en el ojo izquierdo.
-¡NO!- Leo se agachó y con cuidado los puso en el piso contemplando el daño que recibieron.
-¡MI BEBE!- la madre del nene fue hasta él para cargarlo -¡GRACIAS AL CIELO QUE ESTÁS BIEN!- lo abrazo y dio besos con todo su amor paternal -¡¿Cómo puedo recompensarlo, joven?!- al igual y como lo hizo la madre que sus hijos se salvaron de ese incendio, estaba en deuda con él.
-…- pero Leo no dijo nada y solo se limitaba a contemplar los cuerpos lastimados de los niños, del perro y luego ver los trozos de su moto -Daniela… David… pulgoso… la moto que me gané sudando sangre…- cerró tan fuerte los puños que le salía sangre de las palmas, su cuerpo temblaba, las pupilas se le contrajeron, apretaba los dientes y respiraba agitado como una bestia enfurecida -¡MALDITA SEA!- gritó con voz gutural espantando a los que estaban cerca y tomó una puerta que cayó cerca de él y la tiró como si fuera un disco haciendo que se embutiera contra un poste -¡Y TODO PO CULPAM DE SU PUTO BEBE!- al dejarse guiar por la ira tomó a esa madre del cuello y la levantó comenzando a estrangularla sin ningún tipo de piedad.
-¡OYE DÉJALA!- un hombre se le acercó y quiso detenerlo. Leo tiró a un lado a la mujer y giró para darle a él un golpe en la cara con el dorso de la mano derecha mandándolo a volar.
-¡No puedes golpear a los demás así como así!- otro también intentó ponerle un alto, pero de un golpe también en el rostro voló de espaldas chocando contra otras personas derribándola.
-¡Intenté ser una buena persona! ¡¿SOLO PARA QUE ME PASE ESTO?!- como si fuera alguien poseído por un demonio, se arrojó hacia los espectadores y sin miramiento de algún tipo comenzó a repartir golpes lastimando gravemente a todo los que estuvieron cerca y no podían huir.
Si solo hubiese salvado al bebe, de nuevo estaría recibiendo todos los halagos posibles, pero ahora cualquier palabra de aliento y gratitud era reemplazada por los gritos de horror de los presentes.
-¡MALDITA SEA!- mandó a otro hombre a volar -¡MALDITA SEA!- volvió a hacerlo -¡MALDITA SEA!- lo hizo otra vez -¡MALDITA SEA!- a este paso el incidente con el camión habría causado un menor número de víctimas.
-Mi ojo…- Daniela se levantó sobándose el ojo izquierdo que estaba morado e hinchado. Al oír el grito de las personas se aterró al ver como Leo las golpeaba salvajemente -¡OH DIOS! ¡David levántate!- agitó a su hermano que apenas se despertaba -¡Tenemos que detener al señor Leo antes de que haga alguna barbaridad!- lo alzó y ayudó a caminar para ir hasta el incontrolable e iracundo rubio castaño -¡SEÑOR LEBO, BASTA!- lo jaló de su chaleco negro.
-¡DEBERÍA DE…!- giró y estuvo a punto de pegarles también. Pero su puño izquierdo se detuvo en seco a unos centímetros de la cara de la niña que casi cayó al piso por la impresión y terror.
Respiró de forma lenta y pausada para calmarse y recuperar el juicio. Miró de un lado a otro y sintió una opresión en el pecho mucho peor que ese disparo que casi lo mató al darse cuenta de las personas que acaba de lastimar gravemente al volverse dejar guiar por la ira.
-Oh no… ¡¿PERO QUÉ ES LO QUE HE HECHO?!- se sujetó con fuerza los costados de la cabeza y cayó de rodillas al piso ahora soltando unas lágrimas de arrepentimiento -Daniela… David… yo- al querer acercárseles, ellos retrocedieron viéndolo mucho más aterrados que cuando golpeó a ese otro brabucón -no… ¡Por favor no me hagan esto!- les suplicó. Se alteró cuando escuchó el sonido de sirenas de ambulancias, camiones de bomberos y policías acercándose hacia el lugar del incidente -¡DIABLOS! ¡Larguémonos de aquí!- los volvió a cargar, al perro y la mochila con sus pertenencias que había estado junto a David todo este tiempo para irse.
Los pequeños, pese a tenerle un miedo atroz, insistieron que primero fueran a una clínica veterinaria para que atendieran al perro. Estando ahí se sentaron muy lejos de Leo que mantenía la cabeza gacha, los brazos cruzados tras su espalda y caminaba de un lado a otro como león enjaulado murmurando muchas cosas.
-"Por favor que esto no afecte a Butters, por favor que no afecte a Butters ¡ES LO ÚNICO QUE PIDO!"- repetía una y otra vez en su mente. Cuando las puertas se abrieron dando paso al médico que atendió al perro se le acercaron -¿Cómo está el cachorro? ¿No fue herido de gravedad?-
-El golpe que recibió le fracturo algunas costillas- soltó un gemido ronco y los niños se vieron entre sí horrorizados -pero descuiden, ninguno de sus órganos internos fue herido de manera grave y solo necesitara de unos días para que se reponga- los tres soltaron un suspiro de alivio -pero ustedes dos no se ven nada bien. ¿Por qué tienen esos golpes?- miró de forma acusadora a Leo creyendo que este los agredió de alguna forma.
-Porque nosotros estuvimos envueltos en ese accidente de tránsito- a pesar de que le siguen teniendo mucho miedo, no le echaron la culpa a Leo y señalaron un televisor en el que daban las noticias sobre ese suceso en la carretera.
-¿En serio?- el veterinario no les creyó, especialmente por la manera en como ellos veían atemorizados al odioso -bueno, solo debe firmar unos papeles para que se lleve al cachorro.
Como él mismo dijo, el Can no estaba muy herido y saludó con su característica alegría tanto a los niños, a los que ya se les pasó el miedo, y a Leo que le frotó la cabeza sonriendo un poco. Luego de ir a un hospital y atenderlos a ellos, que tampoco sufrieron heridas serias, llegó el momento de establecerse en un hotel barato y llamar a Shelli para saber si Butters empeoró o no.
-Vamos, muñeca, vamos… por favor no me des malas noticias- pedía mientras esperaba que ella contestara el celular -¿Shelli? ¿Cómo anda Butters? ¿Sigue igual o empeoró?- preguntó sin rodeo alguno. Pasaron unos segundos en los que ella no decía nada, una muy mala señal.
-"Sabes que yo no voy a mentir, ni decir solo lo que quieres oír. Mi cuñado se puso mal, con una recaída incluso tal vez peor que la que sufrió cuando desapareciste por 5 días. Apenas y han podido estabilizarlo"- sus peores temores se hicieron realidad.
-Por favor no me digas eso… ¡POR FAVOR NO ME DIGAS ESO!- se volvió a desesperar y se sujetó con fuerza la cabeza con la mano izquierda estando a un solo pelo de perder la cordura de nuevo. Los niños se arrinconaron en la cama temiendo que les hiciera algo para descargar su ira.
Johnny sin embargo, se le acercó y frotó su cuerpo cubierto de vendajes y gazas contra sus piernas en un intento de calmarlo, cosa que tuvo un efecto inesperado ya que Leo se agachó para sobarlo.
-Perdí la moto que me costó tanto trabajo ganar, mis acompañantes me vuelven a tener un miedo atroz y Butters está peor que nunca… ¡¿QUÉ ES LO QUE VOY HACER AHORA?!- aún sigue iracundo.
-"Estando así de energúmeno no vas a encontrar la respuesta. Sugiero que te calmes y despejes tu mente para que puedas encontrar la solución al problema, y de ser posible, volver ayudar a otra alma en pena para así reponerlo milagrosamente"- ella volvió a aconsejarlo.
-Gracias, linda. En serio yo no sé qué haría sin ti- luego de seguir hablando un momento colgaron -Butters… por favor perdóname… ¡PÉRDONAME POR TODO!- apoyó las manos en la pared y miró al piso soltando otras amargas lágrimas.
-Señor Leo…- eso fue suficiente para que Daniela dejara de temerle y tuviera compasión de él y quiso acercársele a lo que David le dijo que es peligro -es que él está sufriendo tanto… ¡Debemos apoyar al hombre que nos acogió bajo su ala y ha hecho tanto por nosotros!- sin vacilar ni una sola vez fue hasta el mayor -descuide, señor Leo. Nosotros estamos aquí con usted- le sonrió con ternura a lo que la criaturita ladró en señal de apoyo.
-Ay pulgas… sin ustedes conmigo ¡HABRÍA PERDIDO LA ESPERANZA DESDE HACE MUCHO!- le dio un tierno abrazo, como el que un hermano mayor le daría a su hermanito-a menor -esto hace que no haber viajado en avión desde un inicio haya valido la pena- le acarició el pelo a David que también fue hasta él para animarlo al verlo ya más calmado.
-Si lo hubiese hecho, nosotros seguiríamos muriendo de hambre en las calles. ¡Usted es nuestro héroe no importa lo que haga!- el niño también recibió un abrazo de hermanos -pero debe cuidar mejor su temperamento. Cuando se pone así es peor que la bestia más salvaje que pueda existir.
-Lo sé, lo sé…- se lamentó palmeándole la cabeza -¡Es que no puedo evitarlo! Cada vez que ocurre algo que me encabrone de verdad ¡Pierdo totalmente la cabeza y me vuelvo una máquina de patear culos indetenible!- se llevó una mano al pecho.
-¿Las cosas que más lo han hecho enfurecer siempre han estado relacionadas con su hermano?-
-¡CLARO QUE SÍ! Cada vez que él, o nuestra madre, haya estado metido en una situación grave o lo han lastimado de alguna manera ¡Despierta lo peor de mí!- otra vez se agarró el corazón.
-¿Por qué no nos sigue contando esas historias? Así tal vez se desahogue y se le pase la angustia.
-Ummm… buena idea. La risa es el mejor de los remedios ya que cuando les diga las cosas más graciosas que les he hecho a ese cuarteto de imbéciles, se morirán de la risa- ya menos alterado, siguió contando sus retorcidas pero humorísticas historias sobre lo que le ha hecho al Team Stan.
Capítulo once completado el 23/11/2016.
Si se preguntan porque después de tanto tiempo solo hasta ahora se toca el tema del avión, es porque me di cuenta de que estoy alargando demasiado este fic y no quiero darle más vueltas, por eso lo hice y también la ironía de Shelli XD
Con esa recaída que tuvo y con un Butters peor de lo que ya está, Leo debe ponerse las pilas y llegar cuanto antes a su objetivo, ¿Lo conseguirá antes de que sea tarde? Ya que en el siguiente capítulo puede que llegue a la selva :O
