Hola chicas!

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Disclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia es mia.


Capítulo 11

Bella POV

Entré a mi oficina y tomé mis cosas y salí del edificio. Estaba furiosa, furiosa con Edward ¡Me había humillado! En frente de todos los directores me había cerrado la boca. Apreté los dientes en sólo el pensar en la reunión y en cómo me había hablado. Y ni mi propio padre había intervenido por mi. Los odiaba a los dos por haberme tratado de esa manera y en especial a Edward, reafirmaba mi odio hacia Edward.

Tal vez debería darle su dosis de odio a Edward, tal vez una cita con Jacob, le diría que la llevara a casa calculado la hora de llegada de Edward para que me viera, tal vez un beso o dos…pare en seco mis pensamientos, no quería ver a Edward como zombi de nuevo, podía despedirme si quería, pero no podría soportar ese estado catatónico nuevamente en él.

Jacob había desaparecido desde aquel día en frente de la empresa. Edward no había hablado nada al respecto, pero apenas ayer había notado un cambio en él, estaba empezando a ser el mismo de antes y con eso había creado en ella una especie de esperanza de que este matrimonio pudiera funcionar.

Llegue a la casa y le ayudé a Alice con un proyecto de la escuela, cene temprano para no cenar con el individuo que odiaba más en este instante, después me apresuré a subir a la habitación, preparé el baño y me metí en él. Tomaría un baño rápido y me acostaría a dormir, o más bien fingir dormir, así no tendría que lidiar con Edward cuando llegara.

Cuando salí del baño vi que mis planes fueron frustrados, Edward estaba en la habitación. Lo ignoré y comencé a buscar mi ropa de dormir.

—¿Podemos hablar?—me preguntó.

—No tenemos nada de qué hablar—le conteste mientras me metía nuevamente al baño y daba un buen portazo. Comencé a vestirme.

—Asi que sigues enfadada—me dijo a atreves de la puerta. Abrí la puerta de golpe, ya había terminado de ponerme la pijama.

—¡Enfadada! —exploté. —¡Me humillaste! ¡En frente de todo mundo! ¡Se supone que soy tu mujer!

—No realmente, no eres mi mujer en todo el sentido de la palabra—me dijo en tono calmado. Se sentó en la cama. Me acerque más a él.

—Sí, si lo soy, al menos ante todos los demás, eso es lo que soy, pero ese no es el punto—le grité enojada. — ¡Me callaste! Callaste a la tonta Isabella que no sabe nada acerca de cómo sacar a flote a una empresa

—No exageres Bella, yo no quise hacer eso—me dijo. Me acerque más a él, poseída por el enojo.

—¡Me callaste la boca! Nada más te falto tomarme del cabello y arrastrarme por el suelo como todo un Neandertal—le grite enfurecida.

—Estas siendo irracional Bella, estas histérica—su cometario me hizo enfurecer más.

—¡No estoy histérica! Estoy calmada—le grité evidenciando todo lo contrario. Se paró de la cama y caminó hacía la ventana, lo seguí. —Eres un idiota ¿Cómo pudiste hacerme esto? —le dije enfurecida. Voleó a verme—¡Dime! ¿Pensaste que te saldrías con la tuya fácilmente? Eh!—le dije picando su pecho con mi dedo índice.

—No hagas eso—me dijo enojado. Lo mire enojada. Volví a picarlo con mi dedo, le dedique una mirada asesina—Bella basta—su voz salía contenida.

—No quiero ¿Qué piensas hacer? ¡¿eh? —me acerque más a él, su olor me llenó las fosas nasales de su atractivo aroma, volví a picarle el pecho con mi dedo y lo mire a los ojos para desafiarlo. Pero me sorprendí al percatar un sentimiento diferente en ellos.

—¡Contesta Edward¡ ¿Qué piensas hacerme? —volví a molestarlo pero sin alejarme ni un solo centímetro de su atrayente cuerpo.

—Isabella—su voz salió cargada de un sentimiento que no pude captar—será mejor que te alejes, si no quieres que termine por…—se detuvo.

—¡¿Por qué? —le grité.

Con una rapidez asombrosa me tomo por los hombros y me hizo girar hasta dejarme apoyada en contra de la pared, me tomó de las muñecas y me las apresó poniéndolas arriba de mi cabeza. Su mirada verde estaba oscurecida y me examino de pies a cabeza, sentí como la sangre se me subía a la cara de pura vergüenza. Sentí un arrasador fuego en todo mi cuerpo al adivinar la expresión de su rostro. Deseo. Se acercó y sentí su dulce aliento rozando mis labios. Era inevitable, había comenzado, lo que siempre había deseado había comenzado.

Sus labios rozaron suavemente los míos, quemaban, sus labios quemaban deliciosamente los míos, no me resistí a él, lo deseaba tanto, no podía pensar en otra cosa que no fuera en él, en su cuerpo.

—Edward—dije su nombre, necesitaba de él más que tiernos besos en la boca, lo necesitaba completamente, necesitaba todo de él.


Y empieza lo bueno...

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RESPONDIENDO RR

Juliana: Muchisimas gracias por tu rr y bienvenida a esta loca historia de mi cabeza y definitivamente tienes razon, lo de Edward es masoquismo puro, jajaja...haciendo enojar a Bella sabiendo el caracter que se carga debe estar loco de remate.

Nos estamos leyendo. Besos.