Mientras Red y Green se las veían con LT. Surge y Koga, la pequeña Amy y su Eevee subían pisos del edificio de Silph S.A.. Eevee iba muy decidido, lo cual hacía a Amy sentirse un poco más segura, aunque seguía sin saber lo que estaba ocurriendo:

- Nunca había visto a Eevee tan raro … - murmuró Amy -. Eevee, ¿seguro que sabes a dónde vamos?

Eevee giró la cabeza hacia Amy y la miró con determinación.

- Bueno, si estás tan seguro … - murmuró Amy.

De pronto, se encontraron cara a cara con un grupo de Rockets. Amy dio un respingo del susto:

- ¡Eek! - exclamó.

- Eh, mirad - dijo un Rocket.

- Debe de haberse escapado de su casa - dijo otro de los Rockets -. ¿No veis que hemos dejado algunas sin vigilar?

- No creo que debamos preocuparnos por ella, sólo es una niña - dijo uno de los Rockets, mirando a Amy desde arriba.

Amy les miraba con algo de temor, mientras Eevee incluso enseñaba algo los colmillos.

- Pero es demasiado raro, ¿por qué ha tenido que venir precisamente a este sitio? - preguntó entonces otro Rocket -. Oye, niña, ¿por qué has venido aquí?

- **Mantén la calma, no digas nada …** - pensaba Amy, sin abrir la boca.

- ¿Lo veis? - preguntó el mismo Rocket -. ¡Es demasiado sospechoso!

- ¡Y además tiene un pokémon, debe de ser una entrenadora! - exclamó otro Rocket -. ¡Eliminémosla!

- **¡Oh, no!** - pensó Amy, que nunca había luchado contra otro entrenador.

- ¡Adelante, Graveler! - exclamó un Rocket, enviando al poderoso pokémon de tipo roca.

- ¡Te elijo a ti, Zubat! - exclamó otro Rocket, enviando a un murciélago.

- ¡Machácalos, Venomoth! - exclamó otro de los Rockets, enviando a una polilla morada.

Amy retrocedió unos pasos, asustada. Pero miró un poco más a los pokémons, y una leve sonrisa iluminó su cara:

- Muy bien - dijo -, ve a por ellos, Eevee.

Capítulo 11 - ¡Las victorias de Red y Green! ¡Un nuevo intruso en la batalla!

Eevee se encaró con Graveler, Zubat y Venomoth.

- ¡Zubat, ataque supersónico! - ordenó el Rocket entrenador de Zubat -. ¡Te confundiremos a tu pokémon y no podrá luchar!

- ¡Eevee, tus orejas! - exclamó Amy.

Eevee movió las orejas y las bajó, haciendo imposible que las ondas supersónicas le afectasen.

- ¡Maldita …! - exclamó el entrenador de Zubat.

- ¡Graveler, aplástale con tu lanza rocas! - ordenó el Rocket entrenador de Graveler, con rabia.

- **Primero debo acabar con Zubat para que no intente confundir a Eevee** - pensó Amy, sacando de su mochila un pedrusco con un rayo tallado -. ¡Eevee!

Eevee reaccionó ante la piedra, y tanto uno como otro brillaron. Eevee evolucionó en Jolteon.

- ¡Esquiva las rocas y ataque impactrueno! - ordenó Amy.

Con su velocidad, Jolteon esquivó las rocas que le caían y le lanzó una descarga eléctrica a Zubat, que cayó derrotado.

- ¡¿Cómo es posible? - gritó el entrenador del Zubat derrotado.

- Es un Eevee, ya sabes - dijo otro Rocket.

- ¡Muy bien! - exclamó Amy, mientras Jolteon volvía a ser Eevee.

- ¡Venomoth, somnífero! - ordenó el Rocket entrenador de Venomoth.

- ¡Graveler, acorrálale para que no pueda escapar! - exclamó el entrenador de Graveler, triunfal.

Graveler le cortó el paso a Eevee, y Venomoth empezó a espolvorear con unas motas de polvo que adormilaban.

- ¡Eevee, usa esto! - exclamó Amy, sacando un objeto y lanzándoselo a Eevee.

Se trataba de un velocidad X, el cual aumentaba notablemente la velocidad de un pokémon en batalla. Eevee correteó y se escabulló por debajo de las patas de Graveler, por lo que el ataque de Venomoth fue en vano.

- ¡¿Pero cómo …? - gritó uno de los Rockets.

- ¡Al ser más pequeño, mi Eevee es más rápido que vuestros monstruos! - exclamó Amy -. ¡Y ahora, piedra fuego!

Sacó un pedrusco rojo, con lo que Eevee evolucionó en Flareon.

- ¡Ataque ascuas! - ordenó Amy.

Flareon, cuyos ataques de tipo fuego eran súper efectivos contra los pokémons de tipo bicho, derrotó a Venomoth. Sólo quedaba Graveler.

- ¡No podemos permitir ser derrotados por una niña y un Eevee! - exclamó el entrenador de Venomoth, mirando al Rocket entrenador de Graveler.

- ¡Lo sé! - exclamó éste -. ¡Graveler, lanza rocas!

- Demasiado fácil - dijo Amy, con una de sus sonrisas pesarosas, y sacó un pedrusco azul de su mochila.

Eevee evolucionó en Vaporeon:

- ¡Mierda, estamos perdidos! - exclamó un Rocket.

- ¡De eso nada! - gritó el entrenador de Graveler -. ¡Graveler, aplástale!

Unas enormes rocas se abalanzaron sobre Vaporeon.

- ¡Vaporeon, rayo burbuja! - ordenó Amy.

Y con una potente ráfaga de burbujas, Vaporeon acabó con las rocas y derrotó a Graveler, haciendo que su entrenador se pusiera histérico.

- ¡NOO! - gritó.

Vaporeon regresó a la forma de Eevee y saltó a los brazos de Amy:

- Bien - dijo Amy, mirando a los Rockets, que no sabían que hacer -. ¡Ahora!

Al ser pequeña y tener un cuerpo ligero, Amy echó a correr entre los Rockets y se hizo paso entre ellos.

- ¡Cogedla, que no escape! - gritó un Rocket.

Pero Amy logró pasar y subió por las escaleras al siguiente piso.

Un poco después …

Blue también iba a lo suyo:

- ¡Wow, este sitio es enorme! - exclamó, mirando a su alrededor -. ¡El Team Rocket tiene que estar consiguiendo un montón de dinero con Silph! Teehee, impresionante lo lejos que puedes llegar una vez atravesada la puerta de atrás. ¡Ahora nadie podrá interponerse entre mí y mi objetivo!

Blue fue subiendo las escaleras. Al ir por un pasillo, pasó al lado de una puerta que se abrió de par en par cuando Blue pasó.

- Uuh … - murmuró Blue, con algo de temor -. ¿Y eso? ¿Qué habrá dentro?

Blue probó a entrar en la sala, y lo que vio la aterrorizó. Había aparecido en un paisaje que le traía viejos (y malos) recuerdos.

- ¡¿Pero no estaba bajo techo? - preguntó Blue, asustada.

A lo lejos se divisaba una torre, el terreno era triste y extraños pájaros volaban por el cielo.

- Uh … - Blue sintió un escalofrío al mirar a los pájaros.

- Gracias al poder psíquico de mis pokémons … tendrás que enfrentarte a tus peores miedos - dijo una siniestra voz femenina.

Blue se giró, y se encontró con la atractiva y misteriosa joven del vestido blanco flotando en el aire:

- ¡Ajá! - exclamó Blue, sacando una de sus pokéballs -. ¡Blastoise, al ataque!

A escena apareció un pokémon con forma de tortuga, bastante grande, con cañones situados en los hombros. Blastoise fue a golpear a la joven, pero desapareció.

- ¿Hipnosis y tele transporte? - preguntó Blue -. ¡Una maestra del poder psíquico!

- Y una de los tres miembros del comando del Team Rocket - dijo la joven, volviendo a materializarse junto con su Kadabra -. Yo creé el muro invisible alrededor de Ciudad Azafrán. ¡Llámame Sabrina! ¡Y ahora, Kadabra y yo os haremos vivir vuestras perores pesadillas! ¡Kadabra, ataque psíquico!

El ataque golpeó a Blue, y además la dejó inmóvil. Por si fuera poco, las tres pokéballs que llevaba en la cintura se le cayeron.

- ¡Mis pokéballs! - exclamó Blue.

Sabrina se rió:

- Je, eres tan buena … engañando a chicos tontos - se burló Sabrina -. ¡Kadabra, acaba con ese Blastoise!

Kadabra le asestó un fuerte golpe a Blastoise con su cuchara gigante:

- Viendo lo asustada que estás, asumo que este es tu pokémon más poderoso - comentó Sabrina, mirando a Blue -. Sería una pena si lo derrotara, ¿verdad? ¡Kadabra, anulación!

Kadabra privó a Blastoise de movimiento alguno y le desgarró el estómago con sus garras.

- ¡Blastoise! - chilló Blue.

- ¡Jajaja! - rió Sabrina -. ¡Esto es lo que significa enfrentarse al Team Rocket!

- Hay algo … - murmuró Blue -, ¡que no sabes!

Aunque no podía mover los brazos ni desplazarse del sitio, Blue alcanzó a darle una patada a una de las pokéballs desparramadas por el suelo. Y de ella salió el auténtico Blastoise.

- ¡Mega puño! - ordenó Blue.

Blastoise le dio un buen puñetazo a Kadabra, sorprendiendo incluso a Sabrina:

- ¡¿Pero entonces el otro …? - preguntó Sabrina, desconcertada.

El primer Blastoise fue cambiando de forma hasta transformarse en Ditto.

- ¡Mi Ditto! - anunció Blue, librándose de la inmovilización -. ¡Puedo engañar más que chicos tontos! ¡Adelante, Horsea!

Blue envió a un adorable caballito de mar azul:

- ¡Pantalla humo! - ordenó Blue.

Horsea cubrió toda la sala con un humo espeso y negro, a través del cual era prácticamente imposible ver.

- ¡También puedo jugar a juegos de pensar, querida! - se oyó exclamar a Blue -. ¿Qué se siente a ser incapaz de ver? Especialmente sabiendo … que yo puedo verte perfectamente.

Blue se puso el Scope Silph, con lo que podía ver perfectamente a Sabrina:

- Te noto nerviosilla - dijo Blue -. ¡Mejor vigila esa presión sanguínea!

Sabrina se mostró incómoda, Blue le sacaba realmente de sus casillas.

- **¿Dónde está …?** - se preguntó.

- ¡Y ahora terminaré con esto! - exclamó Blue.

Mientras tanto, dos plantas más abajo, Red no podía más contra LT. Surge, que le agarraba del cuello cuando quería y le lanzaba contra las vallas eléctricas o le lanzaba sus pokémons eléctricos.

- ¡Muajuajajaja! - reía Surge.

Pikachu también cayó al lado de Red, para el arrastre:

- ¡Pikachu! - exclamó Red, preocupado; sacó otra pokéball -. ¡Te elijo a ti, Ivysaur!

- ¡No servirá de nada! - exclamó Surge -. ¡Zapdos, ataque trueno!

Zapdos dejó caer sobre Ivysaur una de las descargas eléctricas más grandes que Red había visto en su vida. Ivysaur fue electrocutado, incluso se le desprendieron algunas hojas.

- ¡Parece que el otoño ha llegado antes para este Ivysaur, ¡jajajaja! - rió Surge, con maldad.

- Aguanta, Ivysaur - dijo Red -. ¡Hola afilada!

Ivysaur lanzó un torbellino de hojas cortantes, pero no le hicieron ningún daño a Zapdos:

- ¡Te lo dije, no sirve de nada! - exclamó Surge -. Un niño rebelde cómo tú … necesita un castigo más fuerte … ¡Zapdos, energía al máximo!

Zapdos se cargó de energía:

- ¡Hasta nunca, Red! - gritó Surge -. ¡Zapdos, ataque tr …!

- ¡Lo que estábamos esperando, Ivysaur! - exclamó, entonces, Red -. ¡Hoja afilada!

Ivysaur lanzó otra ráfaga de hojas cortantes que cortaron los cables.

- ¡Ahora que esos cables están cortados, la energía de Zapdos fluirá a través de tu cuerpo! - exclamó Red.

- ¿Y? - preguntó Surge -. ¡Jajaja! ¡Pequeño tonto! ¡Llevando este traje, no puedo ser electrocutado!

- Eh … Los cables no es lo único que hemos cortado - dijo Red, con una leve sonrisa.

Surge se miró. Todo su traje estaba lleno de cortes.

- ¡¿Pero qué …?

Justo en ese momento, Zapdos se cargó al máximo, pero Surge ya no tenía protección y fue brutalmente electrocutado:

- ¡MI TRAJEEE! - gritó.

Y cayó al suelo, inconsciente y derrotado. Red se arrodilló junto a Ivysaur y lo acarició:

- Lo has hecho tan genial como me esperaba, Ivy - dijo -. ¡Y ahora …!

Red rebuscó en el traje de Surge y sacó una pequeña medalla dorada:

- ¡La medalla trueno! - exclamó Red, satisfecho; miró a Surge, muy serio -. Recuerda, no importa cuántos pokémons tengas ni cómo sean de fuertes, porque siempre será más fuerte el vínculo de amistad entre un entrenador y sus pokémons.

Red le tomó prestados los guantes a Surge, y él y sus pokémons salieron corriendo hacia el piso de arriba:

- ¡Espero que Green esté bien …! - exclamó Red.

La escena que se encontró Red al llegar al piso de arriba fue a Green tirado en el suelo, y a Koga mirándole con maldad.

- ¡Ahora, Golbat! - exclamó Koga -. ¡Acaba con él!

- ¡NO! - gritó Red -. ¡Adelante, Poliwrath!

- ¿Uuh? - se extrañó Koga -. ¡Otra víctima! ¡Ataca, Golbat!

Golbat atacó a Poliwrath, y el Muk que estaba sujetando a Green fue a por Red, atrapándole:

- Odio ser interrumpido - dijo Koga -. Mmh … Si estás aquí significa que has derrotado LT. Surge. ¿Debo tomarte en serio entonces?

- ¡Green, levántate! - exclamó Red -. ¡Tú puedes!

- No puede - negó Koga -. Recibió uno de mis ataques de pleno.

Koga le plantó el pie encima a Green, provocando que Red se enfureciese.

- Ahora sólo nos falta … ¡cortarle la cabeza! - exclamó Koga -. ¡Golbat, aire afilado!

- ¡NOOO! - gritó Red, aterrorizado.

Pero entonces, una luz salió de debajo de Green, y Pidgeot se materializó justo a tiempo para detener el ataque y golpear a Koga:

- Buen trabajo, Pidgeot - murmuró Green, que tenía escondida la pokéball de su pokémon desde que había caído al suelo.

- ¡Imposible! - exclamó Koga -. ¡Nadie podría moverse después de recibir el impacto de ese ataque en el cuerpo!

- Resulta que llevo un colgante con poder reflectante - dijo Green, mostrando el colgante que llevaba, algo dañado -. Me lo dio mi abuelo, ¡el Prof. Oak! Sabía que si esperaba lo suficiente, antes o después quitarías a ese molesto Muk.

- Te crees muy listo, ¿verdad? - preguntó Koga, irritado -. ¡Pues a ver qué tal lo haces contra Articuno!

El hermoso pájaro de hielo apareció en la sala.

- ¡Ventisca! - ordenó Koga.

Articuno envolvió a Green en una helada ventisca. Red intentó moverse para ir a ayudar, pero Golbat le puso su afilada ala en el cuello.

- ¡Disfrutad de vuestras pequeñas victorias, porque no durarán mucho más! - exclamó Koga -. Y tú … más te vale que te mantengas al margen si no quieres que ruede tu cabeza.

Red miró a Koga, entre asustado y enfurecido:

- Eres Red, ¿no? - preguntó Koga -. ¿Recuerdas cuando atrapamos a Articuno en las Islas Espuma? No fue una tarea fácil … incluso pensamos que lo habíamos perdido. Pero el Team Rocket lo consiguió, y gracias a ti, Red.

- ¡¿Quéé? - gritó Red.

- Articuno os defendió a ti y a tu equipo, ¿recuerdas? - dijo Koga -. ¡Pero en ello perdió un montón de energía, lo cual nos facilitó su captura!

- **Articuno …** - pensó Red, apenado.

- ¡El mismo Articuno que una vez te salvó - exclamó Koga -, te destruirá esta vez! ¡Articuno, rayo hielo!

Articuno atacó tanto a Red como a Green con su poderoso ataque congelante.

- ¡No puede ser que Koga esté controlando con tanta facilidad a Articuno! - exclamó Green, y se fijó en algo que Koga llevaba en la mano -. ¡Un momento! Eso es …

- ¡La Medalla Alma! - anunció Koga, mostrando una medalla de color fucsia y con forma de corazón -. ¡Ya sabéis que las medallas son algo más que adornos! ¡Incrementan el poder! ¡Gracias a nuestras medallas, podemos controlar a los pájaros legendarios!

Red y Green no tenían oportunidad alguna.

- ¡Por eso renunciamos a nuestros puestos como líderes de gimnasio! - exclamó Koga, con maldad -. ¡Articuno, ventisca!

Articuno volvió a cubrir a Red y a Green con una ráfaga de viento helado, haciendo incluso un agujero en la pared, congelándoles y convirtiéndoles en estatuas de hielo.

- Se acabó - dijo Koga -. Pobres idiotas …

Entonces, Koga empezó a sentirse muy acalorado.

- Umh, esos chavales me han hecho trabajar duro - comentó -. Tengo un calor, incluso estoy sudando …

Entonces, un tri-ataque le golpeó en la espalda. Koga se giró y vio a Red, Pikachu, Green y Porygon, vueltos a la normalidad.

- ¡El hielo se ha derretido! - exclamó Koga.

Y, a través del agujero de la pared, vio a Charizard lanzando llamas sin parar.

- ¡Solté a Charizard en cuanto se hizo el agujero en la pared! - exclamó Green, que siempre pensaba en todo -. ¡Ahora, Red! ¡Porygon, tri-ataque!

- ¡Pika, rayo! - ordenó Red.

Pikachu y Porygon combinaron sus ataques en uno súper poderoso que atrapó a Koga, haciéndole retorcerse:

- ¡Uagh! - gritó Koga.

No pudo con tanta energía y cayó al suelo, derrotado. La Medalla Alma se le cayó de la mano, y Green la cogió.

- ¡Eh, Green! - exclamó Red -. ¡Tu Charizard se ha pasado! ¡Estamos completamente chamuscados!

- No puedes con ello, ¿eh? - dijo Green, con una leve sonrisa; sacó su pokédex -. Umh … no puedo ver lo que muestra la visión psíquica de Golduck … Parece que hay otra fuerza psíquica más potente bloqueándola …

Green se acercó a la pantalla con forma de Golbat de Koga y la recogió del suelo:

- Tendré que usar esto - dijo -. ¡Muéstrame dónde está mi abuelo!

Y el Prof. Oak apareció en la pantalla, atado, entre un montón de cajas.

- ¡Abuelo! - exclamó Green -. Parece que está en el sótano … ¡Red, toma esto! ¡Recuerda lo que ha dicho Koga! ¡Úsala!

Green le lanzó a Red la Medalla Alma, que la cogió al vuelo.

- ¡Nos volveremos a ver … pronto! - exclamó Green, y echó a correr escaleras abajo.

Entonces, un grito de chica llegó desde la planta de arriba:

- ¿Blue? - preguntó Red, mirando al techo -. ¡Tengo que ir a salvarla!

La pantalla humo de Horsea no había servido de nada contra Sabrina y Kadabra, que ya estaban volviendo a atacar a Blue:

- ¡No me subestimes! - exclamó Sabrina -. Nada de esto servirá contra mí.

- ¿Cómo has podido ver …? - preguntó Blue, sorprendida.

- Cuando era pequeña … cierto día, doblé con la mente una cuchara - dijo Sabrina -. Desde entonces, he sido una luchadora con poderes psíquicos.

- **No sólo es una entrenadora de pokémons psíquicos - pensó Blue -. Es una psíquica por sí misma …**.

- ¡Una pantalla humo no es nada para mí! - exclamó Sabrina -. ¡Cuando no puedo ver con mis ojos, veo con los ojos de mi mente! ¡Kadabra, ataque psíquico!

Con su ataque, Kadabra derrotó a Horsea, golpeó a Blue y disipó el humo, dejando a la vista el paisaje tenebroso en el que parecían estar.

- ¡Oh, no! - exclamó Blue.

- ¡Kadabra, anulación! - ordenó Sabrina.

Kadabra inmovilizó de nuevo a Blue, pero aquella vez del todo.

- Bienvenida a las grandes batallas, querida - dijo Sabrina -. Me temo que tu carrera será un poco más corta … ¡Jajaja!

- Oh, eres una gran luchadora - dijo Blue -. Pero … supongo que lo único de lo que te preocupes es de luchar.

Sabrina se extrañó un poco al oír eso. Blue la miró con superioridad y se irguió cuanto pudo, mostrando un pecho bastante más desarrollado que el que tendría cualquier otra muchacha de su edad:

- Juzgando tu áspera piel - siguió diciendo Blue -, tu cuerpo esmirriado … no tan saludable como el mío.

Aquello a Sabrina no le sentó muy bien.

- Tch, quién se ha creído … - gruñó -. ¡Kadabra, cuchillada!

Kadabra se lanzó a atacar a Blue con su cuchara, rasgándole el vestido. Y fue entonces cuando se descubrió el secreto. Blue llevaba dos pokéballs escondidas en su pecho:

- ¡¿Pokéballs escondidas "ahí"? - gritó Sabrina, sorprendida.

Jigglypuff y Clefairy salieron de las pokéballs:

- Tengo que salir de esta alucinación - murmuró Blue -. ¡Clefairy, ataque gruñido! ¡Jigglypuff, ataque canto!

Clefairy y Jigglypuff se lanzaron a por Sabrina, Clefairy emitiendo potentes gruñidos y Jigglypuff sin parar de cantar:

- Estos sonidos … ¡me están desconcentrando! - exclamó Sabrina, llevándose las manos a la cabeza y empezando a marearse.

Sabrina perdió la concentración y la alucinación terminó. Volvían a estar en una de las salas de aquel piso. A Sabrina le daba vueltas la cabeza y no podía hacer nada.

- ¡Se acabó! - exclamó Blue -. **No tengo oportunidad contra esta tía, lo único que me queda es aprovechar para huir**. Pero antes …

Blue se acercó a Sabrina y extrajo la Medalla Pantano de uno de sus bolsillos:

- ¡Es mía! - exclamó Blue -. ¡Adiós!

Y Blue se marchó de allí.

Red seguía subiendo pisos, con Pikachu.

- Todavía ni rastro de Blue - comentó -. ¿Dónde estará …? ¡Anda, me pregunto qué habrá en esa sala!

Vio una puerta abierta. Red entró. Lo único que había era una mesa con un objeto redondo sobre ella:

- ¿Qué es eso? - preguntó Red, yendo a cogerlo.

Tenía siete huecos con las formas de las medallas de los gimnasios de Kanto alrededor, y en el centro otro hueco. También pesaba mucho:

- ¡Uff, desde luego, es pesado! - exclamó Red.

De pronto, escuchó a dos Rockets hablar en el pasillo agitadamente:

- ¡Esos niñatos, tenemos que ir a por ellos! - exclamó uno de ellos -. ¡Ya han derrotado a LT. Surge y a Koga!

- ¿No te has enterado? - preguntó el otro -. ¡Por si fuera poco, una niña se ha colado en el edificio y ha ido derrotando a todos los Rockets que se ha encontrado por el camino!

Red se escondió detrás de la mesa.

- ¿Pero qué estáis haciendo aquí? - se oyó preguntar a la voz de Sabrina -. ¿No habréis visto por casualidad a una chica pasar por aquí?

- No, señora - negó uno de los Rockets.

- ¡Pues os encomiendo la misión de encontrarla!

- ¡Sí, señora!

Red escuchó unos pasos dentro de la habitación. Sabrina acababa de entrar. Red se asomó un poco:

- **¡Es esa tía! - pensó -. ¡La que me encontré en Pueblo Paleta!**.

Sin querer, Red hizo un ruido. Sabrina se giró:

- ¿Quién anda ahí? - preguntó.

A Red no le quedaba otra. Salió como de detrás de la mesa:

- ¡Al ataque, Pikachu! - exclamó.

Pikachu se lanzó a por Sabrina pero, por alguna extraña razón, se detuvo a medio camino, se acercó a olisquearla y no la atacó. Sabrina se arrodilló frente a él y le acarició, dejando a Red sin saber qué hacer.