Disclaimer: los personajes no me pertenecen, pero la trama si.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la distancia o por teléfono.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.

Los personajes son humanos.

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11.

Casi me desmayo cuando me dijo que si. Emmett pensaba pedirle matrimonio a mi hermana. Era alucinante. ¿Pero como se le había ocurrido semejante locura? Es no podía ocurrir.

- ¡Pero no puedes hacer eso!

- ¿Por qué?

- Pues porque no. Porque mi hermana no está recuperada. No está bien.

- Tú hermana está mejor de lo que crees.

- ¡¿Qué?

- Pues eso. - intentó entrar en el edificio, pero le cogí con fuerza del brazo y se lo impedí, reteniéndole a mi lado. - ¿Qué haces, Nessie?

- Hay algo que no me estás contando, verdad?

- Si. - susurró, soltándose de mi agarre. - Pero no soy yo con quien tienes que hablarlo.

- ¿Y con quien tengo que hablarlo?

Emmett no me respondió, ya estaba entrando en el edificio. Corrí tras él, pero me detuve al acto al ver a Sam. El doctor me sonrió y me dio mi identificación de visitante. Emmett ya debía de estar con Rosalie, porque ya le había perdido de vista.

Fui con Sam hacia la habitación de mi hermana y vi que Emmett estaba dentro, con Rosalie en sus brazos. Se estaban besando apasionadamente. Ello me dio una pista de lo que me estaban ocultando.

- Bebé! - exclamó en cuanto me vio.

Se bajó de los brazos de Emmett y vino corriendo hacia mí.

- Rosie, ¿qué es lo que pasa?

- El doctor Uley dice que ya estoy bien.

- ¿Y tú como te encuentras?

- Muy bien. Y, desde que conozco a Emmett, estoy mucho mejor.

- Me alegro mucho, cariño. - dije, acariciando su mejilla, sintiendo como empezaba a ponerme a llorar. - La verdad es que te veo mucho mejor.

- Lo está. Está recuperada. Creo que la semana que viene podrá salir el fin de semana.

- ¿Crees que Julia querrá verme? - preguntó, cogiéndome de ambas manos, realmente preocupada.

- Claro que si. Tiene muchas ganas de verte.

Rosalie besó mi mejilla y volvió a los brazs de Emmett, que la recibió con una gran sonrisa en los labios.

- Te quiero. - dijo Emmett, cogiéndola de nuevo en brazos.

- Yo también te quiero. - Rosalie besó de nuevo a Emmett y yo me llevé a Sam a su despacho.

- ¡¿Pero es que has perdido el juicio? - exclamé, empezando a pasearme por el despacho. - ¡¿Pero como se te ocurre permitir...?

- Sht. Relájese, hermana. No es lo que crees.

- Tú no sabes qué es lo que creo.

- Deja que te lo explique. - intentó cogerme de la mano, pero me aparté de él.

- No puedes dejarla salir.

- ¿Por qué no?

- Sam, Rosalie lleva casi diez años aquí. Estuvo ocho años en coma y, cuando despertó, se volvió violenta. Como si hubiera perdido el juicio. - ahora consiguió cogerme de la mano y terminó dándome un fuerte abrazo. - No sabes el miedo que tengo de que sufra una recaida. ¿A que viene esto ahora?

- Rosalie hace meses que está recuperada.

- Pero... el otro día... bueno, hace un mes... cuando la llamé... me gritó e insultó. - le abracé aun más fuerte y empecé a llorar de nuevo. - No estaba bien.

- Paul vino a verla.

- ¡¿Qué? - exclamé, separándome de él de golpe.

- Aquel día, cuando la llamaste, él estaba aquí. Tuvo que hacerse la loca. - me llevó hacia la silla que había frente a su escritorio y me ayudó a sentarme. - Yo la obligué a hacerlo. Se cabreó mucho conmigo. Aun no me lo ha perdonado.

- Eres un cabrón. - sentía como la ira invadía todo mi cuerpo.

- Eso mismo me dijo ella.

- ¿Y estas tres últimas semanas con Emmett? ¿Para qué tanto paripé? ¿Cuando se recuperó Rosalie? Si alguna vez ha estado enferma, lo cual estoy empezando a dudar. - estaba cabreada, pero también muyu dolida. Me habían estado engañado. A mí y a Julia. - ¿Sabes? No quiero saberlo. - me puse en pie de golpe y salí del despacho dando grandes zancadas.

Emmett y Rosalie estaban ahora en el pasillo. Pasé por su lado y me fui sin siquiera mirarles. No podía. Sentía unas inmensas ganas de pegarles a los dos por haberme estado mintiendo.

- Renesmee!

Ignoré a mi hermana y seguí con mi camino. Como había estado allí en el coche de Emmett y yo vivía en la otra punta de la ciudad, tuve que llamar a un taxi.

- Renesmee, bebé. - Rosalie llegói a mi lado y me cogió del brazo. - Renesmee, perdóname, por favor.

- No sé porque tendría que hacerlo. - dije, haciéndome la dura.

- Lamento no haberte contado la verdad, pero es que no tenía otra opción. - me cogió por los hombros y me miró directamente a los ojos. - Paul ha venido muchas veces desde que desperté. Tenía que seguir fingiendo.

- Tendrías que habérmelo contado. - dije como pude. Desde que había empezado a llorar en el despacho de Paul, no haía podido parar. - No sabes lo mal que lo ha pasado Julia. Y yo! No duermo pensando en lo mal que estabas. Bueno, como yo creía que estabas.

- Lo estaba, pero hace meses que volvieron a operarme. Ahora estoy bien.

- ¡Tendrías que habermelo dicho! - grité.

- ¡Lo hice por vosotras! Si hubieran visto que estaba bien, me hubieran dado el alta y Paul me hubiera seguido hasta encontrarte.

- Demasiado tarde. Paul ya me ha encontrado.

- ¿Qué? ¿Como?

- ¿A ti qué te importa? Déjame.

- Por favor, hermanita.

- Yo no tengo ninguna hermana.

Me solté de sus brazos y salí corriendo. Gracias a Dios, el taxi llegó en ese momento. Me monté en él y nos pusimos en marcha. Oía a Rosalie gritar mi nombre y yo lloraba cada vez más.

En cuanto llegué a casa, me fui directa a la cama, donde terminé quedándome dormida cansada de tanto llorar.

.-.-.-.-.-.

Como se me había olvidado poner la alarma del móvil, esa mañana llegué tarde al trabajo. Muy tarde.

Conduje todo lo deprisa que pude, esquivando a todos los coches que me impedían el paso. En cuanto aparqué, salí corriendo del coche, y no dejé de correr hasta que llegué a la puerta de mi despacho.

Me quedé sorprendida al verles ahí, sentados frente a mi escritorio, hablando. Me quedé sin habla y el miedo me impedía pensar.

- Buenos días, doctora Masen. - dijo Jacob, con una sonrisa en los labios, pero no le pude responder. No podía dejar de mirar a su acompañante.

- Hola, Renesmee.

- ¿Qué estás haciendo aquí? - conseguí decir, aunque con un hilo de voz.

- Necesito el expediente de Black.

- ¿Para qué?

- Lo necesito.

- ¿Para qué? - repetí, al ver que no me quería responder. Necesitaba una explicación.

- Lo necesito. Soy su agente de la condicional.

- ¡¿Qué? - lo último que había sabido de Paul era que era de asuntos internos.

- ¿Me das el expediente?

- Si. Cla-claro.

Al fina, y después de muchos esfuerzos, conseguí moverme. Avancé, no sin dificultad, hacia mi escritorio, me senté en mi silla y puse el ordenador en marcha. Mientras el ordenador se encendía, mantuve la vista fija en el teclado. No me atrevía a mirarles a la cara. A ninguno de los dos.

- ¿Como está tu hermana? - preguntó Paul. Le miré de reojo y vi que no dejaba de sonreír.

- Mal. Ayer casi me pega. - mentí, intentando queme creyera. - Aunque está mejor que la última vez que la vi.

- Ya... se recuperará.

- Lo dudo bastante.

- Si. El golpe que se dio en la cabeza fue bastante grave.

Apreté los puños con fuerza. Rosalie se había quedado en coma después de que se peleara con Paul. Cuando le había contado a mi hermana lo que Paul me había hecho, fue a por Paul, pero él tuvo suerte y consiguió ganar la pelea, golpeando a Rosalie contra el suelo.

- Si... ese gilipollas le hizo bastante daño. - Paul soltó una risita y yo miré hacia la pantalla del ordenador.

- ¿Como está tu hija?

- Ni se te ocurra hablar de ella. - miré directamente a Paul y, de reojo, vi la cara de sorpresa de Jacob, que estaba alucinando con lo que estaba escuchando.

Me puse en pie y fui a poner en marcha la impresora, que tenía en una mesita que tenía al lado del escritorio.

- Doctora Masen, ¿Cree que podría contratarla como psicóloga? - preguntó Jacob, logrando sorprenderme con su pregunta.

- ¿Para qué?

- Para poder hablar con alguien. Me va a costar un poco adaptarme al mundo exterior.

- No se si yo voy a poder ayudarle, señor Black, pero le pudo dar el número de una psicóloga muy amiga mía. - dije, cogiendo mi cuaderno y anotando mi número de teléfono, con la esperanza de que Jacob llamara. - Ella podrá ayudarle.

- Muy agradecido. - dijo, cogiendo el papel de mi mano.

Saqué la copia del expediente de la impresora, grapé las hojas y se las di a Paul, que acarició mi mano cuando cogió los papeles.

- Bueno, ahora ya podeis iros. - dije, sentándome de nuevo.

- ¿No podemos charlar un poco más? Como en los viejos tiempos.

- Lárgate, Paul.

- ¿A que viene tanta hostilidad?

- Lárgate y no vuelvas. - dije, evitando mirar a Jacob en todo momento. - Ahora.

En ese momento vi a Emmett en la puerta. Quise pedirle ayuda, pero aun estaba demasiado dolida y enfadada con él. Me puse en pie y fui hacia la puerta. Emmett me miró, abrió la puerta para hablar, pero la cerró al momento. Miró hacia el interior del depacho, con su mano en mi brazo. Debió de notar que estaba temblando, porque se puso muy serio y entró en el despacho.

Cuando se llevó a Paul, que me tocó el culo al pasar por mi lado, y a Jacob, me encerré en el despacho, apoyé la espalda en la pared que había al lado de la puerta, me dejé caer hasta el suelo y me puse a llorar.

Paul me había encontrado, sabía que Julia era mi hija, y seguro que había hecho cáculos y se imaginaría que también era hija suya. Mi hermana y mi mejor amigo me habían mentido. Estaba sola. Y no podía confiar en nadie.

- ¡Qué le pasa, doctora?

Alcé la vista y me abracé con fuerza al chico que se había sentado frente a mí.

- ¿Le ha pasado algo? ¿Algún preso le ha hecho daño?

- Estoy bien, Jasper.

- Va, siéntese. - fue a por mi silla, la dejó a mi lado, me levantó del suelo y me ayudó a sentarme en la silla. - ¿Quiere un vaso de agua?

- Si, gracias.

Jasper fue a por la botella de agua que tenía encima de mi mesa y me la acercó. Bebí un trago de agua y me sequé las lágrimas con los puños. Jasper estaba arrodillado frente a mí, acariciando mi brazo con cariño.

- Gracias, Jasper. Deberíamos... ¿Que haces aquí? ¿Y Seth? Le tocaba venir a él.

- Emmett me ha dicho que no se encontraba bien. Tal vez venga luego.

- Ya... Vale. Pues empecemos. - me puse en pie, con la silla en mi mano, y me senté en mi sitio. Jasper se sentó frente a mí al momento.

- Me han dicho que venga porque, en un mes, puede que me den la condicional.

- Genial. Háblame.

- Anoche hablé con Alice por teléfono. Soy feliz. Espero que me dejen salir pronto para poder estar con ella.

- Seguro que saldrás.

- Es usted muy amable, doctora.

- Soy sincera. Odio la mentira. - dije, y me sentí culpable al momento. Durante el último més había mentido más que en toda mi vida.

- Si, yo también. Aunque a veces es necesário mentir. - dijo, hablando muy seriamente. Estaba seguro que hablaba de él y de Alice. - Para que la gente que queremos no sufra.

Eso era lo que me pasaba a mi con Jacob. Me daba miedo contarle la verdad sobre mí porque no quería que se alejara de mí. Pero al mismo tiempo tenía que apartarlo de mí porque no quería que Paul le hiciera daño.

- ¿Está preocupada?

- Si.

- ¿Por Jacob?

- ¿Qué? - "¿Como sabe él lo de Jacob?"

- Alice me habló de ti y de Jacob. Te advierto de que está planeando hacer algo para juntaros.

- Madre mía. Y ahora que Black está en la calle... Jasper, tengo que ir a hablar con Alice.

- Vale. - dijo, poniéndose a reír. Se puso en pie y fue hacia la puerta de mi despacho, donde estaba Emmett.

- Me voy a desayunar.

Salí del despacho y fui a toda prisa hacia la sala de descanso, donde solo estaba Bella. Sonrió al verme y me sirvió una taza de café.

- Pareces nerviosa. - dijo, cuando cogí la taza que me estaba dando.

- Creo que Alice tiene complejo de Celestina. - dije, sentándome a su lado, empezando a beberme mi café solo.

- Ah! Por eso estaba tan contenta. La he visto antes hablando por teléfono muy animada.

- Mierda!

- Tranquila. Alice siempre acierta. A mi me ayudó con cuando íbamos al instituto con Edward y ya llevamos casados ocho años.

- Ya, pero... es más complicado de lo que ella cree. - murmuré, pensando en Paul y en lo que era capaz de hacer.

- ¿Tu cumpleaños es pronto?

- No.

- ¿Y el de tu chico?

- No. - "creo."

- Pues me ha dado la sensación de que estaba preparando una fiesta sorpresa para alguien.

- Julia cumple los diez el domingo.

- ¿Quien es Julia?

- Mi hija.

- ¿Pero tú cuantos años tienes? - preguntó, intrigada de verdad.

- Veinticindo.

- Joder! - exclamó, sorprendida. Y no era de extrañar.

- Si. Joder. - dije, poniéndome en pie. - Voy a buscar a Alice. Tengo que encontrarla antes de que cometa alguna locura.

Bella aun me miraba alucinada, pero sonrió y me dio unos golpecitos en la espalda, dándome apoyo.

Me terminé el café, cogí un bollo y salí de la sala. Alice venía dando saltitos por el pasillo y, en cuanto me vio, me abrazó al momento.

- ¿Sabes qué?

- ¿Qué?

- Emmett acaba de decirme que tu hermana podrá venir a la fiesta sorpresa que le estoy preparando a Julia. - se la veía muy ilusionada. Se le notaba en los ojos.

- Genial. - dije a desganda.

- Y también podría venir Jacob.

- No.

- Pero...

- No. - repetí rotundamente. - Paul es su agente de la condicional. Ya sabe donde trabajo. Y sabe donde está mi hermana. Y...

Me puse a llorar y Alice me abrazó al momento. Me llevó hacia la enfermería y me dio un calmante. Alice avisó al alcaide de que no podría trabajar ese día y me llevó a casa. Pasamos el día juntas, en el sofá, bebiendo y contándole mis penas.

- Como Paul vuelva a acercarse a tí, le mato.

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Hola!

Se que he tardado, pero es que estoy a tope.

Iré actualizando siempre que pueda.

Besitos a todas.

Pd: opiniones, opiniones.