-No creí caer tan bajo.
El lobo del tamaño de una vaca, observaba al humano de 4 metros enfrente suya.
-¿Qué esperaba? Lo di todo por ellas y sin embargo me dieron de lado.-decía sujetando el mango de su espada como precaución.
-Pasaron 8 años. ¿Realmente creía que me esperaría todo ese tiempo?-decía dando vueltas a su alrededor.
-Podrían haberme dado algo a cambio.
-Lo hacía sin pedir nada, ¿recuerdo?
Radec se acercaba a Blulk, que estaba sentado en el suelo pasándose la mano por la nuca, con el espejo bocabajo a su lado.
-¿Estás bien?-preguntó el helghast.
-¿Ahora te interesa mi integridad física?
-No, era una simple pregunta de cortesía.
Ambos se quedaron mirando a ambos oponentes que solo se observaban mutuamente mientras hablaban.
-¿Deberíamos intervenir?-preguntó el monstruo.
-No, deben resolverlo entre ellos. Es curioso. A pesar de ser la misma persona, Cedar y yo nos referíamos el uno al otro en segunda persona, pero ellos lo hacen en primera.
-Increíble. Pero necesito hablar algo contigo.
-Yo no tengo porqu...
El monstruo lo alzó en el aire, y rodeó su cabeza y su cuello con ambas manos, amenazando con aplastarle el cráneo.
-¿Fuiste tú el que le hizo eso a Fluttershy y a la princesa Celestia?
-Hnf... Que harás si lo admito. ¿Matarme?-decía agarrando las enormes manos del monstruo
-Estoy empezando a plantearmelo.
-Pues hazlo.-dijo desafiante.
El monstruo solo se quedó mirándolo sin saber que hacer o decir.
-Sí, fui yo quien le apuntó el ala a la pegaso. Sí, fui yo quien le cortó el cuerno a la alicornio. Sí, y también fui el responsable de mantenerlas aisladas y capturadas, de aliarme con un genocida, y con un tirano. ¿Algunas de las cosas que hice pueden ser mal vistas a ojos de otros? Sí. ¿Me arrepiento de lo que hice? Ni lo más mínimo. Así que adelante. No tengo mi casco, no tengo mis armas, y mis hombres no están aquí. No hay nadie que te lo impida.-respondía de forma fría.
Blulk solo gruñó mostrando los dientes. Comenzó a apretar las manos alrededor de la cabeza de Radec, mientras su temperatura subía. Radec solo se quejaba de dolor mientras un hilo de sangre salía de su nariz.
-¿Está todo bien?
Blulk soltó de inmediato a Radec, mientras Elizabeth se acercaba con Deadpool siguiéndola.
-Sí, solo un pequeño malentendido.-decía el helghast poniéndose de pie mientras Blulk se alejaba dándole la espalda, y Deadpool le seguía.
-Eh, colega, ¿estás bien?-le decía el pony de tierra.
-Estás sangrando.-dijo Elizabeth.
-¿Eh?-Radec se tocó la nariz, y vio la punta de su guante manchada de sangre.-Ah, sí
Elizabeth se acercó con un pañuelo y le limpió la sangre. Radec se extrañó un poco por esto, pero no le dio importancia. Volvió a guardar el pañuelo al terminar.
-¿Dónde están Magus y William?-preguntó ella.
-Mis hombres fueron tras él y las quimeras, mientras William...-se giró para ver que los lobos ya no se encontraban donde antes.-Vaya.
-¿Qué?
-Le hicimos ver su reflejo en el espejo. Deadpool te lo ha explicado, ¿no?
-Sí. ¿Así que ahora está luchando contra su otro yo?
-Aja. La sala de simulación es grande, pero tampoco pueden haber ido muy lejos. Será mejor no intervenir, pero sería mejor echarles un vistazo.-decía bajando paso a paso de entre los escombros.
-Entonces yo te echaré un ojo yo a ti también.-decía Elizabeth siguiéndole.
Radec le ofreció la mano para ayudarla a bajar, y esta, algo desconfiada, se apoyó.
-¿No te fías de mi?
Elizabeth se apartó en cuanto terminó de bajar.
-Para nada.-dijo siguiendo caminando.
-Haces bien.-dijo Radec siguiéndola.
Ambos GS seguían luchando en forma de lobo. El corrompido era claramente superior en tamaño y poder.
-Fíjate para que me ha servido. Proteger al inocente, y afrontar las responsabilidades que no pedí y rehusé. Acabar abandonado por aquellos a los que protegí.-decía el corrupto con algunos rasguños, observando a su rival.
-Acabé solo porque así lo quise. Porque me refugie en el dolor y en la autocompasión. A pesar de que se ofrecieron a ayudarme.-decía GS más herido que él.
-Soy un iluso.
-No, soy un tonto.-con su pata derecha cogió la espada del suelo.-Pero en el fondo se la verdad. Y veo que se lo que debo hacer.
Antes de que ninguno pudiera hacer nada, la copia del GS corrupto se clavó la espada en el estómago, desvaneciéndose como las demás. Cuando el otro extrañado intentó hablar, salió sangre de su boca. Luego notó como sus garras rodeaban el mango de la espada, y esta atravesaba su torso. Momentos después cayó al suelo desangrándose. Pasaron varios minutos hasta que Radec y Elizabeth pasaron por allí, y vieron el cuerpo del lobo gigante.
-Vaya, esperaba más resistencia.-dijo Radec pateando su inerte cabeza.
-¿Qué quieres decir?-le preguntó Elizabeth.
-No se. Esperaba algo espectacular, no algo tan... rápido.-dijo volteando el cuerpo para sacar la espada, y observarla detenidamente.
-Algunos finales defraudan.-le dijo ella dándose la vuelta.
-¿Y ahora que toca?-dijo Blulk en su forma de pony, mientras Deadpool le seguía.
-Encontrar un comunicador.-dijo Radec.-Avisar a mis hombres para que envíen un transporte a recogernos. Con un poco de suerte, no será tarde para...
Antes de darse cuenta, estaban los cuatro, junto al cadáver de GS en lobo, en el puente de la nave insignia de la flota helghast, mientras los hombre de Radec los miraban confundidos. Todos miraron a Elizabeth.
-De nada.-dijo ella mirándose las uñas.
-Situación.-dijo Radec levándose los brazos a la espalda y observando por el cristal del puente las naves quimera.
-No han intentado huir, coronel. Simplemente se han detenido, y han cerrado sus comunicaciones. Le estábamos esperando para...
Los altavoces de la nave comenzaron a pitar, y se escuchaba la voz de Magus.
-Bien, ya habéis llegado todos. Hay algo que me gustaría que presenciarais. Una declaración de intenciones por parte de mi compañera y yo. Que disfrutéis de la remodelación del paisaje.
Ninguno dijo nada mientra hablaba. La comunicación se cortó con otro chirrido, y Blulk fue el primero en hablar.
-¿A que cojones venía e...?
La nave comenzó a potar, y luces rojas parpadeaban.
-Los misiles... Está lanzando los misiles de petrusita.-dijo Radec sorprendido.
En efecto, un conjunto de estelas verdes salían de los cruceros quimera.
-Preparaos para el impacto! Aunque de nada servirá.-dijo Radec.
Bajo la cabeza y cerró los ojos esperando lo inevitable, pero al notar que las alarmas se apagaban, volvió a alzar la vista.
-No nos apuntaban a nosotros.-decía Elizabeth mirando una pantalla junto los demás.
La imagen mostraba un plano del verde laneta donde se encontraba Equestria junto otros reinos, mientras cientos de esas estelas verdes se acercaban.
-Ese maldito lunático.-dijo Radec con la voz seria.
Las princesas y las portadoras se hallaban en el centro de Ponyville, tras reunir a los esclavos y a los pocos supervivientes de la zona.
-Mis súbditos.-dijo Celestia frente a ellos.-Debo disculparme. Por mi incapacidad para cumplir mi deber, y protegeros. Negros días han pasado. Pero aquí seguimos, y a pesar de todo lo que hemos perdido, debemos estar preparados para seguir adelante. Aquellos que nos oprimían se han ido, gracias a héroes a los que nunca podremos agradecérselo.-miró a su hermana y a su alumna a sus lados.-Asíq que ahora, debemos prepararnos para la reconstrucción.
En vez de gritos de júbilo, comenzaron a escucharse gritos de terror. Celestia no entendía, hasta que se giró para ver a las demás mirar hacía Canterlot. Una estela verde impactó contra Canterlot, y en menos de un segundo, una onda de impulso verde cubrió toda la zona. Cuando llegó hasta donde estaban, no llegaron a sentir nada antes de que todo se oscureciera.
