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¡Hola! .o./ Acá seguimos en la lucha (¿) :okno: De verdad que el cierre de este fic se me está dificultando, pero ahora puedo afirmar que el siguiente será el último capítulo. Así que espero que disfruten de ello.
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Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima.
Fic basado libremente ―muy libremente― en la película sur-coreana "Baby & Me"
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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] Eleven [
Sobre Razones Para Mejorar…
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¿En dónde nos habíamos quedado?
Oh, claro, ya me he acordado.
Estamos en el restaurante familiar con Gajeel, Rogue y su secuestrador, pues bien, sigamos allí con ellos.
La comida ha llegado a la mesa, Gajeel ha pedido solo papás fritas pues no piensa que algo más pueda entrar en su estómago, Rogue bebe de una fórmula a pesar de que no es su favorita ya que al parecer el pequeño ha decidido portarse como un niño ejemplar ante su posible abuelo; y, el señor McGarden come una sopa de pollo en taza de bebida.
Pues no sé, así la ha pedido.
―Entonces, Gajeel Redfox… ―comenzó el señor de cabellera celeste luego de tomar un sorbo de la taza de sopa―. Desde hace mucho tiempo quería hablar con Gajeel Redfox ―el ojirubí asintió mientras jugaba nervioso con una papa frita―. Sí, hace un par de años quería hablar con Gajeel Redfox…
―¿A-años? ―se atrevió por fin a hablar al escuchar eso tan extraño.
―Años sí, aunque no sabía que Gajeel Redfox era Gajeel Redfox…
―Señor, yo… no entiendo… ―el chico se acomodó mejor a Rogue en el brazo quien de nuevo dormía.
Y sí, muy probablemente el pequeño fingía otra vez.
―Oh… Es solo que quería hablar con Gajeel Redfox pero no sabía quién era Gajeel Redfox ni que se llamaba Gajeel Redfox ―el hombre lo miró con sus extraños ojos llenos de una inteligencia rara como la de Levy― ¿La vida es incomprensible, no?
«¡Incomprensible es usted!» reclamó Gajeel mentalmente pero solo asintió ante el hombre.
―Sí, señor McGarden… Pero… ―el chico respiró hondo y decidió por fin hacer la pregunta, si seguían así no hablarían más que de cosas sin sentido y Rogue ya tenía que irse a la cama―. ¿Por qué quería hablar conmigo?
―¿Qué por qué quería hablar con Gajeel Redfox aunque no sabía quién era Gajeel Redfox o que Gajeel Redfox se llamaba Gajeel Redfox?
Gajeel sintió un tic descontrolarse en su ojo.
Y os apuesto que no es el único.
―Porque si quieres saber por qué quería hablar con Gajeel Redfox aunque no sabía quién era Gajeel Redfox o que Gajeel Redfox se llamaba Gajeel Redfox, puedo decírtelo, Gajeel Redfox, claro, si Gajeel Redfox quiere…
―¡GAJEEL REDFOX QUIERE! ―casi chilló mientras se levantaba de la mesa a punto de explotar de la frustración, pero solo bastó que el padre de su enana entrecerrase la mirada para que él se volviese a sentir como un manso gatito―. Po-por favor…
El señor McGarden asintió con una sonrisa.
―La razón de por la que quería hablar con Gajeel Redfox aunque no sabía quién era Gajeel Redfox o que Gajeel Redfox se llamaba Gajeel Redfox es …
Sí, al igual que vosotros Gajeel Redfox está a punto de tirar la mesa por la desesperación.
―S-señor McGarden, de verdad yo sí quiero saberlo… ¿p-podría decírmelo?
―Claro, Gajeel Redfox…
Gajeel extirpó una papa frita en su mano.
―Señor McGarden…
―Don Pato, Gajeel Redfox ―interrumpió el señor la nueva suplica.
―¿Don Pato? ―El señor McGarden asintió a la pregunta de… Gajeel Redfox
―Sí. Don Pato y Gajeel Redfox ―el hombre tomó un sorbo de su taza de caldo de pollo y luego entrecruzó los dedos de sus manos y aposentó su barbilla en ellos, como si estuviese conspirando la caída del sistema democrático actual― en esa época eran el mismo…
Rogue abrió un ojo y soltó una pequeña risotada al ver la cara en blanco de… Gajeel Redfox, cada vez entendía menos.
―Señor McGarden, la verdad es que no…
―Mi pequeña Cuatro nunca ha sido una niña normal ―Gajeel observó al hombre sonreír con nostalgia y decidió no interrumpir, si escuchaba su propio nombre de nuevo estaba seguro que iba a colapsar del fastidio―. Salió más a mí que a su madre, y por desgracia en este mundo no hay muchas personas comprensivas como mi esposa. ¿Entiendes, Gajeel Redfox?
Gajeel Redfox respiró hondo y negó con una falsa sonrisa.
―Fue cuando ella tenía doce… ―continuó el señor, revolviendo la sopa de pollo con el dedo―, desde la escuela había sido rechazada de una u otra manera, sus compañeros no la entendían y la envidiaban, los profesores se frustraban de que ella fuese tan inteligente, diariamente les preguntaba cosas que incluso para ellos eran imposibles de contestar, mi Cuatro no lo hacía para hacerlos quedar mal, ella solo tenía curiosidad y trataba de encontrar respuestas con todo lo que pudiese, muy pronto el temario escolar se quedó atrás, mi pequeña tenía once cuando ya leía libros de química y matemática universitaria y los profesores se unieron a la marginación a la que los niños ya la sometían.
―No sabía que… ―Gajeel le miró enojado, cierto era que McBot podía ser en ocasiones desquiciante pero era una muy buena persona.
Él podía testificarlo de primera mano.
―Mi Cuatro comenzó a llegar con los ojos llorosos, ya no leía tanto como antes, ni investigaba cosas más avanzadas que las de su curso, no tenía que preguntarle, ya intuía que pasaba, yo pasé lo mismo. Sin embargo, pensé que ella podía solucionarlo pero no fue así. La continuaron golpeada y la junta de educación sugirió que tal mi Cuatro no estaba hecha para una escuela.
―¿Golpearon a la enan… a Levy ―se corrigió rápidamente―, solo por ser inteligente y luego casi que la echaron? ―con los puños apretados el Redfox frunció el ceño―. ¿Cómo pueden ser tan-?
―Los humanos son seres extraños, pero también de instinto, si ven a alguien que los excede de alguna manera tienen que ver cómo sobrevivir.
―Golpear a una niña por ser inteligente no me suena a algo que hacer por sobrevivir ―refutó Gajeel más molesto al oír que el mismo padre de Levy los justificaba.
―Eso es porque aplicas moral y sentimientos a la lógica. Si vieses a dos leones peleando por ser el lider y uno muriese no verías más que una inevitabilidad, Gajeel Redfox ―el señor detuvo la réplica de Gajeel con la mano―. No lo justifico, si supiese quienes fueron usaría mi intelecto para hacerlos pagar bastante caro ―el ojirubí sintió un escalofrío pro la mirada del hombre―. Mi Cuatro no merecía ese trato, tampoco merecía vivir con miedo, ni tampoco merecía que su curiosidad e inteligencia le avergonzaran y mucho menos merecía ser apartada de una institución educativa, es por eso que nos cambiamos de ciudad. Pensé que en una ciudad más céntrica como Magnolia todo sería más fácil, pero entonces… volvió a empezar el ciclo…
―Pero ella asistió a una escuela en Magnolia aún antes de entrar a nuestro instituto, ella me lo dijo.
―Fue por Don Pato, o mejor dicho, por ti, Gajeel Redfox
―¿Yo? ―Gajeel usó su mano libre para desacomodarse su cabello en un gesto de desesperación, el padre de Levy era tan enredoso al hablar como la hija.
―Cuando Levy ingresó a su último año de escuela en esta ciudad, unos compañeros la lastimaron de nuevo cuando ella venía hacia casa, la acorralaron en un callejón, la bañaron en pintura y la golpearon por haber sido de nuevo el mejor promedio ―le miró con una sonrisa―. En ese entonces el chico que la rescató solo tenía un par de piercings, y usaba la camisa de un pato de hule fumando un cigarro, eso y sus ojos de un extraño ámbar rojizo fueron lo último que vio ella antes de desmayarse a causa de un golpe en la cabeza cuando la empujaron contra la pared, lo único que recuerda de ese día.
Gajeel abrió los ojos incrédulo.
Hacía años no pensaba en esa niña bañada en diferentes colores de pintura que empujaban de un lado a otro mientras la golpeaban o la lanzaban al suelo. Fue una de sus primeras peleas fuertes y el motivo por el que había empezado a odiar a las personas al punto de desinteresarse en ser aceptado por ellas, la pequeña niña se había desmayado antes de que él pudiese hablarle, y lo único que pudo hacer fue dejarla en un hospital y escaparse antes de que las enfermeras le preguntasen el nombre de sus padres para llamarlos.
―Ella era…
―Levy, salvaste a mi pequeña… ―el señor Mcgarden se levantó de la mesa, se tomó el resto de la sopa de pollo como si fuese un trago del más ardiente whisky, se limpió la boca con la manga del suéter de lana e inclinó la cabeza―. Es por eso que doy mi bendición para que te cases con ella, Gajeel Redfox.
Oh sí, no habéis leído mal.
―La familia McGarden se encargará de todo lo necesario para la boda, no importa que seas padre soltero, solo por favor no embaraces a mi hija antes de que vista el blanco.
―¿¡Q-qué!? ―Gajeel chilló y todos en el restaurante volvieron a ver como un señor mayor tomaba la mano de un jovencito mientras hablaba de boda, familia y que sus diferencias solo harían su relación muy fuerte.
Todos aplaudieron ante lo que parecía una relación poco común entre hombres.
―¡QUE SE AMEN ES LO QUE IMPORTA! ―gritó un ¿hombre? Desde una de las mesas más alejadas.
―¡N-NO ME VOY A CASAR CON ESE VIEJO! ―aclaró señalándolo con su mano libre― ¡HABLAMOS DE SU HIJA!
―¡PUES SI YA HASTA LE SACASTE UN HIJO, AHORA TE CASAS, APROVECHADO! ―le gritó una mujer desde una mesa solitaria.
―¡ESTE NIÑO NO ES DE ELLA!
―¿¡ASÍ QUE LA VAS A HACER CARGAR CON UN NIÑO QUE NO ES DE ELLA!? ―una anciana que estaba a una mesa de ellos se levantó con su gran bolso en mano― ¡QUE NO TIENES VERGÜENZA! ―al llegar junto a Gajeel le golpeó las piernas con el bolso y el chico brincó en un pie― ¡DESVERGONZADO LIBIDINOSO!
―¡AY! Señora, basta. ¡AY!
―No, señora ―el señor McGarden se interpuso entre el joven y el bolso asesino―. Si analizamos las normas sociales, yo, el padre de la novia soy el verdadero culpable ―se arrodilló ante ella―. Por favor, dirija su enojo ante la inmoralidad contra mí…
―Usted no tiene la culpa ―la anciana se arrodilló junto al hombre y lo abrazó―. Los jóvenes de hoy en día no tienen moral…
―Fallé como padre…
―Todos fallamos, pero podemos enmendarnos ―la anciana miró a Gajeel con una súplica en los ojos―. Por favor, chico rebelde, cásate con su hija y remienda el error de ambas generaciones.
No me preguntéis que ha pasado acá.
―Y-yo… ―Gajeel miró de uno a otro y por un momento, justo cuando imaginó a la pequeña Macbot de blanco caminando hacia él en el altar sus labios estuvieron a punto de soltar un sí, pero el sonido de un repentino celular lo sacó de la ilusión y el calor que se acumuló en su cara por estar pensando tal cosa fue quien respondió―. ¡Están locos! ―chilló y se encaminó con rapidez a la puerta, que diablos le pasaba a todo el mundo.
¿Porque su vida no dejaba de parecer una mala comedia?
Acá entre vosotros y yo, me pregunto lo mismo.
Cuando el aire frío de la noche golpeó a Gajeel en el rostro por fin pudo volver a respirar con tranquilidad, sin embargo cuando llevaba medio camino recorrido hacia donde vio taxis parqueados, la voz casi tan robótica como la de la hija del padre de Levy lo hizo detenerse.
―¡Gajeel Redfox!
―¿¡Y AHORA QUÉ!?
―No sé porque estás molesto pero no soy muy bueno en estas situaciones ―el señor le miró ansioso y tal vez verlo de ese modo más humano hizo que Gajeel bajara la molestia que sentía―. Por favor, no dirija ese enojo contra mi hija, ella no sabe que yo vine a hablar con usted ―se acercó al azabache y le colocó una mano en el hombro―. Hace tiempo no la veía tan feliz. Cuando ella dejó la escuela de nuevo… no pensé que volvería, pero una mañana llegó, luego de intentar conseguir el autógrafo de la profesora Scarlet y aún vestida con su pijama de panda nos dijo que volvería a estudiar en un colegio, y desde entonces no ha hecho más que mejorar su ánimo.
―¿Su pijama de panda? ¿Una mañana? ―Rogue se arrebujó contra él aún envuelto en el abrigo del capitán Fernandes.
―Supongo que fue el día en que ella te volvió a ver, su héroe… por fin le pudo poner un nombre a su salvador Don Pato, y agradecerle de alguna manera por haberla salvado… Por favor, no te molestes con mi Cuatro por culpa mía… Yo… no sé qué haría si ella volviese a aislarse como… como antes…
El viento nocturno fue el único sonido por un par de minutos.
―¡Gee hee! ―Gajeel soltó su típica frase y negó―. McBot es mi amiga ahora, y ella ha hecho por mí muchas cosas que… ―la alegría se escabulló por un momento de su voz pero se recuperó enseguida―, que ni mi familia haría… lo que quiero decir es… ―sus mejillas ardieron y Gajeel vagó su vista un momento por el pequeño durmiente antes de mirar con decisión al padre de la enana robótica que se había aparecido en su vida cuando más necesitaba a alguien que lo apoyara―, Levy es una persona muy importante para mí, y no podría enojarme con usted por querer protegerla contándome todo esto y ni mucho menos con ella.
Honestidad.
Es lo que os puedo asegurar que había dentro de Gajeel.
―Yo… ―el papá de Levy sonrió e inclinó la cabeza―. Gracias, Gajeel Redfox…
―Ah, vamos, viejo ― el chico le palmeó el hombro con frescura―. Mejor lléveme a mi casa que Rogue ya debe dormir.
―Es verdad, un niño no debería estar a estas horas en la calle. Es un poco irresponsable que lo tengas aquí contigo, Gajeel Redfox ―señaló meneando la cabeza.
―¡Pero si usted casi que me secuestró!
―¿De verdad no sabes quién es la madre, Gajeel Redfox? ―preguntó mientras abría las puertas del auto.
―No, no sé. Pero yo soy el padre y eso es lo que me importa.
―Sin duda es un gran jovencito, Gajeel Redfox.
―¡Claro que lo soy! ―apuntó casi engreído―. El gran yo siempre ha sido genial, ¿y podría dejar de llamarme por mi nombre completo?
―Como lo quiera, Gajeel Redfox.
―¡Oe! ―se quejó apenas se sentó en el auto.
―Lo siento, la costumbre ―el señor se abrochó el cinturón de seguridad antes de encender el auto y mirarlo con los ojos entrecerrados.
―¿Te casarás con mi hija, cierto?
―¡QUE NO! ―volvió a chillar mientras el auto doblaba en una curva.
No fue ni de cerca la última vez que chilló durante el viaje, y para cuando llegó a su casa, Levy ya no estaba frente al portón de su casa.
…Pero una bolsa con bocadillos y los apuntes de las clases del día, colgaban de una reja…
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Ahora tendréis que retroceder junto conmigo unos cuantos días.
Más exactamente a la semana de exámenes.
Durante esa semana Levy McGarden ha lidiado con varias cosas, o más específicamente emociones inusuales.
Por primera vez desde hacía muchos años ―jardín de infantes, para ser más exactos―, la gente encontraba su inteligencia interesante y una buena cualidad, sus profesores conversaban con ella de temas avanzados, incluso le ponían a hacer investigaciones diferentes al resto y se interesaban en sus avances, la mayoría de sus compañeros pedían de su ayuda para estudiar o entender, y los pocos que intentaban burlarse de ella eran repelidos por los que la apreciaban ―en especial los amigos de Gajeel―, por primera vez en demasiados años se sentía cómoda, y sin miedo, y aunque sabía que seguía siendo rara para ellos, no lo veían como algo malo, la aceptaban, y le permitían compartir con todos.
Y para ella eso valía demasiado.
Puede que ella poseyese una cantidad extraordinaria de inteligencia cognitiva e inteligencias afines como la lógico-matemática, pero en muchas otras inteligencias fallaba miserablemente para llegar siquiera a la media, por ejemplo:
Sabía que aunque su promedio escolar casi duplicase el de Natsu y Gray, jamás podría llegar a una cuarta parte de la inteligencia cinestésica de ellos, por algo ambos excedían en deportes y actividades físicas.
También sabía que aunque disfrutaba de la música, jamás podría entenderla tan bien como la profesora Strauss, ella poseía una asombrosa inteligencia musical.
Mucho menos poseía toda esa inteligencia intra e interpersonal que la profesora Scarlet derrochaba cada vez que hablaba con ella o cuando la observaba tratando de ayudar a alguien mientras lidiaba con sus propios problemas con la cabeza en alto.
No, ella no poseía muchas inteligencias.
Y por eso trataba de aprender cada día.
Por mucho tiempo pensó que no sería posible, especialmente cuando se recluyó en su casa por miedo a ser lastimada otra vez, pero ahora que se había atrevido a salir al mundo y rodearse de todo eso que no entendía y de todas esas personas que envidiaban lo que ella sí entendía, sin siquiera tratar de comprender que había miles de cosas simples para ellos que para ella se hacían más complicadas de descifrar que las ecuaciones de identidad de Euler o las de Friedman.
¿Le hablaban con sarcasmo?
¿Le hablaban con ironía?
¿Era una broma?
¿Estaban tristes, enojados o decepcionados?
¿Estaban riéndose de ella o se estaban riendo con ella?
¿Estaban incómodos con ella o solo estaban aburridos por estar aburridos?
¿Ese guiño era cómplice o una burla?
El mundo era un constante ir y venir de cosas que no comprendía, un intercambio masivo de información entre personas que a ella le resultaba tan caótico que ni la fórmula de la entropía de Boltzman podría intentar explicar la mitad de ese caos que ella vislumbraba.
Porque cada persona ve el mundo diferente.
Porque cada mente es un universo.
Y ella hacia lo posible.
Mientras se reían y trataba de analizar el por qué cuando la golpeaban, Levy trataba de razonar todas esas cosas, y cuando pensó que nada de eso valía la pena, cuando pensó que entender a las personas que se negaban a entender sus dificultades era un gasto infructuoso de energía y razonamiento, un chico llegó a salvarla, y no solo de los golpes, también de ese vacío en que ella pensó que nadie podría ayudarla a salir, el chico con la camisa de Don Pato la salvó, se preocupó por ella, la cuidó, le contó sobre su vida mientras la llevaba en brazos al hospital de la ciudad, e incluso hasta le cantó, aunque Levy entendía que él no sabía que le había escuchado, pero sí, en su estado inconciente ―como le dijeron que había llegado― ella pudo escuchar al joven de ojos rubí decirle que no se rindiera, que hasta una enana flacucha como ella podía sobrevivir a esos imbéciles que habían quedado tirados en el suelo de ese callejón.
Porque siempre una mano se os extenderá.
Pasó mucho tiempo para que ella volviese a una escuela, pero aún así ella intentó seguir comprendiendo a los demás, y justo cuando estaba dando uno de sus mayores pasos al ir y pedir un autógrafo de una persona que admiraba y con miedo a ser rechazada por ella, él, Don Pato, había aparecido frente a ella, el joven que había buscado por mucho tiempo y que pensó nunca volvería a ver.
Y por eso volvió a la escuela.
Y lo conoció, y se hizo su amiga, y él la aceptó a pesar de sus peculiaridades, con él era más fácil saber cuándo reír, o molestarse, o regañar, o sonrojarse…
Levy se removió sobre su pupitre.
―¡Señorita McGarden! ―una voz molesta la sacó de su sueño, se había quedado dormida mientras pensaba en cómo se encontraría Gajeel― ¡Señorita McGarden! ―le movieron el hombro y ella subió el rostro pestañeando repetidas veces para quitarse el sueño― ¿¡Cómo es posible que se duerma en pleno examen!? ―el profesor Michello negó con la cabeza―. Eso le pasa por juntarse por gamberros como Gajeel Redfox, si no termina este examen… ―el papel que le pusieron frente a la cara lo interrumpió.
―Ya lo terminé ―informó con su voz robótico―, aunque debo de informarle que tenía serios errores, tardé más dejando la nota sobre ello que resolviéndolo ―el hombre tomó la hoja ofendido y observó avergonzado la parte de atrás donde la joven le había puesto sus errores corregidos y además le ponía tips para evitarlos―. Profesor Michello, debería plantearse el tomar algún curso de inglés, creo que sus conocimientos pueden estar un poco oxidad… ―la joven se vio interrumpida cuando el profesor volvió a colocarle la hoja en el pupitre y con un sutil movimiento de la mano la animó a volver a colocar su cabeza sobre el examen y continuar durmiendo.
Mejor eso a sentirse más humillado.
Y tened por seguro que tomaría varios cursos como lo sugiriese su ―de nuevo dormida― alumna.
Cuando Levy volvió a despertarse los estudiantes estaban entregando sus exámenes, ella entregó el suyo sencillamente y volvió a sentarse en su pupitre a guardar en su mochila el pato de goma y el plato de cereal, pero mientras sacaba el marcador para trazar sus bigotes de gato, ―necesarios para sus otras labores del día―, el monólogo de una de sus compañeras la hizo fruncir el ceño.
―Ahora que ese inútil de Gajeel no está con nosotros esta clase mejorará su promedio ―dos de sus compañeros miraron mal a la joven, pero ella continuó en un tono más alta al sentir la atención sobre ella, Lami Etherias era una jovencita que excedía la cuota de fastidio en la mayoría y por eso solía ser ignorada, Levy entendía eso, por ello trataba de no prestarle mucha atención a su desdén, porque, como se lo explicó la profesora Scarlet cuando la interrogó sobre el tema, Lami hacia eso para llamar la atención, aunque fuese de manera negativa.
Y Levy entendía la parte de querer que las personas le notasen.
Pero no entendía porque hacerlo de esa manera.
―Solo faltan que se larguen sus amigos, todos ellos solo estorban con su bajo intelecto, piensan que tienen todo arreglado por ser unas caras bonitas ―se rió sola mientras más alumnos salían sin dirigirle una sola mirada―, los desechos sociales se juntan con los desechos ―la joven se levantó y se puso la mochila, Levy la observó un momento y sintió pena, pero también enojo por la manera en que se dirigía hacia las personas que la habían aceptado.
¿Estaba bien sentir eso a pesar de que la comprendía?
―Por suerte yo solo debo concentrarme en mí y ser el mejor promedio nacional, me reiré de todos ellos cuando mueran en un invierno frío al andar mendingando―rió insolente y lo siguiente que hizo fue quejarse de dolor al caer de cara al piso.
¿Lo veis ahí? Levy ha extendido su pierna cuando la joven iba pasando.
Algo está cambiando en ella.
Sus ojos usualmente calmados y racionales irradian algo diferente, una emoción que no puede ser racionalizada lo suficientemente rápido como para evitar que su cuerpo actuase como tantas veces vio actuar a Gajeel, Natsu y Gray al pelear entre ellos.
Estaba enojada, o mejor dicho, estaba furiosa.
Era una mezcla extraña, su cariño por esas personas se había combinado con indignación y molestia por lo que esa chica decía, y además, el agradecimiento que sentía por ellos se había mezclado con proteccionismo, y en ese momento en que Lami pasaba junto a su pupitre sintió la oleada de sentimientos que la hicieron actuar fuera de su racional y lógico ser.
Actuó por emoción y no por razón.
Y os puedo asegurar que Levy lo disfrutó.
―Mientras yo esté aquí ―la joven peliceleste se agachó junto a ella y decidió no combatir el lapsus de irracionalidad que la invadió, se sentía valiente, y así como Gajeel la había protegido con todo cuando la lastimaban en ese callejón por no poder entenderla, ella decidió hacerlo también, protegerlo contra las personas que lo juzgaban solo por su exterior y dejaban todas sus grandes cualidades de lado solo por la envidia que en ellos despertaba, porque así era, Lami envidiaba a Gajeel, a Gray, a Natsu y hasta a ella por creerlos populares y llevarse bien como los demás―, no tendrás nunca el primer lugar en esta escuela, ni en la ciudad, ni mucho menos el nacional ―Lami también carecía de muchas inteligencias, pero en lugar de buscar mejorar en las que fallaba, humillaba a los demás con la que poseía, hacía con Gajeel lo que los demás hacían con ellas por ser inteligentes, y eso no estaba bien, Lami ―consciente o inconscientemente― se revolcaba en un papel de víctima para justificar el victimizar y abusar de otros―. Te lo aseguro ―Levy se levantó con una sonrisa decidida y dejó el aula mientras la chica la miraba incrédula.
¿Sabéis qué tan grande fue ese paso para ella?
Levy iba a ser valiente como le enseñaron a serlo.
Iba a defender a los que le importaban.
Así de grande había sido.
Esa pequeña que se tenía que poner de puntillas para lavarse las manos en el baño tenía por dentro la valentía de un gigante, y lo acababa de descubrir. Se enfrentaría a los enemigos de las personas que quería usando todas esas capacidades que muchas veces deseó no tener.
Pero ahora era diferente.
…Y se aseguraría de no olvidarlo nunca…
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Ahora venid conmigo de nuevo al presente.
A la casa de Gajeel Redfox.
Acá también hay cosas que están por ser diferentes.
La noche anterior llegó cansado, pero de alguna manera se sintió más lleno que antes, de cierta modo pasar por tantas cosas lo hizo estar más al tanto de cuántas personas podían preocuparse por él; y ahora, mientras Rogue dormía y el leía las notas que Levy le dejó sobre las clases, y los apuntes que sus amigos, Natsu, Gray, Macbeth e incluso, Juvia y Lisanna, dejaron en los márgenes para animarlo, Gajeel se daba cuenta de cuanto él ignoraba de sus vínculos, y lo mucho que siempre necesitó saber eso.
Y por eso había tomado una decisión.
Viendo todo el esfuerzo que personas como Levy, la profesora Scarlet, sus amigos y hasta el capitán Fernandes ponían para que él entendiese que no estaba solo y que veían mucho más en él que lo que él mismo veía, decidió que debía dejarlos con la boca abierta al alcanzar aún más altas expectativas.
Porque él era Gajeel Redfox y era un tipo más que genial.
Porque ahora de verdad él creía eso.
Así que estaba ahí, con el uniforme escolar puesto a las cinco de la mañana repasando todos esos apuntes, iría a la escuela, pediría un poco más de ayuda a su tutora y pelearía por su lugar en el centro educativo, se superaría, dejaría su orgullo de lado y hasta rogaría de ser necesario.
Estaba listo.
Lo haría por el mismo, y también por el enano que dormía junto a él en el sofá, porque ese renacuajo merecía ser el hijo de alguien que valiese la pena, porque gracias a la llegada de ese enano su vida era mejor, y él era mejor y lo sería aún más.
―¡Gee hee! ―rió feliz y sonrió aún más al ver a Rogue sonreír en su sueño al escucharlo
Os digo que Gajeel Redfox estaba tan emocionado.
Pero entonces a las ocho de la mañana, media hora antes de que se fuese a la escuela, la vida volvió a cambiarle el plan de juego, sus padres llegaron, y lo abrazaron, al igual que lo hizo su mayordomo.
Y me encantaría deciros que solo esas cosas buenas pasaron, pero no puedo mentiros.
Tras ellos apareció Mash Redfox, su primo, con cara de arrepentimiento y preocupación, y entonces le explicaron algo que le dejó sus pulmones sin aire.
Como ningún golpe lo pudo haber hecho antes.
―¡No sabíamos que él había hecho tal cosa! ―comenzó su madre alarmada― ¡Cargarte a ti con su hijo! ―levantó los brazos al cielo―. ¿¡Cómo pudo atreverse!?
Gajeel ni siquiera pestañeó.
―Y ya sabemos que no la has pasado bien por eso, pero estamos orgullosos de ti ―su padre le palmeó la espalda―. Pero ya hablamos con los padres de mi sobrino, por eso lo hemos traído para que se haga cargo de su hijo, no te preocupes, Gajeel, ya puedes dejar de preocuparte por ese niño, no tienes responsabilidad alguna. Me aseguraré de que mi hermana no pierda de vista a su nieto, no te preocupes, estará viviendo como un rey con ellos.
Gajeel Redfox intentó hablar pero no pudo.
Al ver como un dormido Rogue era puesto en manos de su primo su mundo se vino abajo.
Se llevaban a su renacuajo.
¿Peleaba por él o lo dejaba ir?
¿Qué posibilidades tenía él?
―Yo…
No era su hijo.
No era nada.
…Su réplica murió cuando la puerta se cerró frente a él…
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Las cosas parecen llegar a su fin
¿Acaso será así?
Tal vez la historia continúe.
Tal vez, de alguna manera,
No termine así.
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¿Review?
Gracias por la amabilidad de leer y dejar comentario.
Animan a continuar la historia.
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Aclaraciones:
Ecuación de Euler: También llamada relación de Euler o ecuación de análisis complejo. Fue el matemático suizo, Leonhard Euler, quien escribió por primera vez esta igualdad, que vincula la geometría, el álgebra y cinco de los símbolos más esenciales de las matemáticas: 0, 1, i, Pi, e, que son herramientas esenciales en el trabajo científico. El físico teórico, Richard Feynman, fue un gran fan y lo llamó la "joya" y una "fórmula notable". Los aficionados de hoy se refieren a ella como "la ecuación más bella".
Ecuaciones de Friedman: Derivadas de la teoría de la Relatividad General de Einstein, las dos ecuaciones de Friedmann describen la vida de todo el universo, desde el tórrido nacimiento del Big Bang a la muerte fría por la expansión acelerada.
Ecuación de Boltzman:
La naturaleza ama el caos, cuando se trata de llevar a los sistemas hacia el equilibrio, y los entendidos llaman a esto entropía, una propiedad universal. El físico austríaco Ludwig Boltzmann, sentó las bases estadísticas de la entropía, su trabajo fue tan importante que el gran físico Max Planck sugirió que su versión de la fórmula de Boltzmann fuese grabada en su lápida.
Inteligencias: Se dice que los seres humanos poseen una gama de capacidades y potenciales —inteligencias múltiples— que se pueden emplear de muchas maneras productivas, tanto juntas como por separado. Y el conocimiento de las múltiples inteligencias ofrece la posibilidad de poder desplegar con la máxima flexibilidad y eficacia en el desempeño de las distintas funciones definidas por cada sociedad. La universidad de Harvard a identificado ocho diferentes tipos de inteligencias que no son excluyentes entre sí: Inteligencia lingüística. Inteligencia lógico-matemática. Inteligencia espacial o visual. Inteligencia musical. Inteligencia corporal-cinestésica. Inteligencia intrapersonal. Inteligencia interpersonal. Inteligencia naturalista.
Mash: En el spin-off sobre Gajeel. Fairy Tail Rhodonite. Aparece Mash, es un viejo amigo de Gajeel que se escapó del Consejo Mágico. Antes, junto con Gajeel dominaban los bajos mundos de su pueblo y eran conocidos como los "Los dos Redfox" se supone que de allí Gajeel tomó y continuó usando "Redfox" como su apellido.
Rincón De La Escritora En Proceso:
¿¡Pero qué diablos pasó!? DDDDDDDD: ¡Oh, my Rogue! ¡NO se lo lleven! ¡Pero que hice! DDDx
Zho ke ze, no zoy zientifika (¿)
xD
Lo que sí puedo decirles es que escribí "Gajeel Redfox" más de cuarenta veces en este cap.
:x
Acá me centré en el Gale, en el próximo y final volveremos a saber del Jerza y… ¡DE ROGUE! QwQ)8
Agradecimientos:
Adorables reviewistas con cuenta os respondo por PM:
Hati-Chan
Wendy Dragneel
L-Rosie
The Queen Of Nightmare
Lady Werempire
Dana Loves Ohana
MinSul6011
Bluewater14
BianWW
FletchS
Banana Sama
Adorables reviewistas sin cuenta os respondo por acá:
BlueMoonDaughter: A Jellal y a Erza les gusta apostar por los casos que parecen perdidos. Gajeel ha tenido suerte, así como dices. U-U Erza y Jellal ya conocían a Bacchus y usando a un loco padre sobre protector ha logrado que Bacchus no presente cargos. xD El fin justifica los medios, o eso dicen. :x El Jerza por fin llegó a su respuesta, y esa no es otra que estar juntos. QwQ Obviamente. ¡Escúchame Mashima! Xd Gajeel se tendrá que acostumbrar a la extraña familia McGarden. xD A veces a la gente le gusta sentarse a lamer las heridas, eso pasó con Jellal, pero a la vez ―aunque poco―, actuó para volver con la persona que amaba. QwQ Dicen que el centro de placer y el del dolor son vecinos, así que de fijo Jellal se olvidó del hombro. 7x7)r Me alegra que no les molestase que no escribiese el lemon. :D De verdad pienso lo mismo que vos, quedaría super extraño, es como ver una peli infantil con la familia y que de pronto paff! Se convierta en porno. xDDD O así lo sentí yo. xDDDDDDD Gracias por leer. Un besazo. O3O/
Hell Angel Black: xD Ya llegó el siguiente cap. Se tardó bastante, pero acá está. Bienvenida y muchas gracias por leer, espero te guste el cap. *w* Saludos.
Yo: Muchas gracias por los buenos deseos, más que los estudios esta vez me atrase porque siempre me cuesta a la hora de cerrar un fic, soy algo perfeccionista y dejar cabos sueltos me llena de ansiedad, así que he tenido que releer la historia varias veces hasta por fin lograr dejar las cosas bien resueltas. Dx Y además me he distraído con muchas cosas. xD Gracias por soportar toda esta espera, y espero os guste el nuevo cap. Saludos y gracias mil por leer.
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
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