La verdad no supe como fui de mal en peor en la escuela, por eso tuve que retener las continuaciones porque no podía corregirlas, pero hoy estoy libre finalmente y aunque tenga trabajo ya no puedo posponerlo más. Tengo que publicar!
Presas se acaba! Y ya me muero por escribir de Peeta...
11
Cuando Johanna entra a mi habitación lo primero que visualiza es a Gale encaramado en la cama conmigo, y yo en sus brazos. Brillante. Aclarada o más bien fría la cabeza me veo serenada en la medida de lo posible. Llevo más de veinticuatro horas sin ver al mundo. Me descontrolan los sonidos porque debo concentrarme para saber de qué se trata cada uno. Si bien en el bosque no es difícil distinguir los distintos cantos de las aves en un mundo de concreto, plásticos y metales me hallo confundida.
Al principio el mutismo de quien ha entrado me hace dudar que sea ella, quizás es otra persona con botas, pues es largo el lapso en que se detiene sin hacer nada una vez abierta la puerta, pero una leve sensación me hace sentir que se trata de ella. Escrutinio, creo. Sus ojos se sienten como cañones sobre mi.
Asumo que se ha impactado observándonos pero como yo no veo nada no lo se. Estoy ciega, maldita sea. Ciega.
Negación. Más negación. Mucha ira y más negación. En triple dosis.
Han pasado horas, me quedé dormida en Gale y el se quedó conmigo. Más bien creo que me desmaye. Entonces al sentirlo moverse volviendo a la realidad, la sádica y cruda realidad, -un cuerpo más grande que el habitual al que estoy ya hecha para dormir todas las noches y despeinar rizos rubios por la mañana, me doy cuenta de que ni sé sí es de día y que este de aquí es Gale.
Ahora con esa sonora entrada somos más en la habitación.
Me duele el cuello. Lo que unos grados extra en mi postura acostumbrada pueden hacer. Luego esta la razón del estrés de Gale, Johanna, parada ahí en frente con alguien más que se esta metiendo también, es más que obvio que no es un buen momento para hablar de cosas absurdas. ¡Estoy ciega!
'No es permanente. Aún...' abre la boca el recién llegado.
'¿Doctor Aurelius?...' me levanto de la camilla absorta en reconocerle. Pese a que se ha descascarado su voz sigue siendo la de él. Se me quedó grabada de cuando desperté con la pena de Prim reciente y buscaba la manera de matarme después de haberle disparado mi flecha a Coin. Entre Prim y el suicidio sus visitas para dormir en guardia mía estaban en medio. Aunado a su papel en mi juicio, esta claro que le estimo.
No me equivoqué al reconocer su voz, fue él quién primero entró cuando aquella inyección de Snow se apresuró en mi circulación. Pregunto de inmediato los detalles, se vuelve mi médico personal.
'Sí no mejoras en una semana podemos asumir que estas ciega de verdad' me deja sin aliento. 'Veras' se mueve buscando ponerse más cerca pues el sonido y su aroma se intensifican 'envenenaron tú sangre. Eres más resistente de lo que creíamos y evitamos justo a tiempo muerte cerebral, pero afectó varios sistemas importantes de tu cuerpo'.
Por alguna razón siento el calor de la mano de Gale dudando en sí retirarla o no de mi hombro. Luego me aferra.
Lo paso por alto. Toco mi pecho sintiendo aquel aparato extraño. Parece una araña de helado hierro enterrada entre mis pulmones. Me da nota de los hechos.
'Todavía estas en recuperación', se ubica a mis pies. 'Aunque sí puedes moverte eso significa que no has quedado imposibilitada de las extremidades'.
Sí bien no veo eso no me impide sentir ni estar alerta pendiente de voces en la medida de mi alcance, sonidos e indicadores que me hagan saber de que persona se trata.
'Son buenas noticias' habla Johanna, es más que claro que era de ella de quién se trataba. Aún así me preocupa la expresión que pueda llevar en la cara por... Gale, pero eso está demás sí lo que me mata es saber de mi únicamente.
'¿Que hay del caso contrario?' inquiero.
Tardan en responderme, no se que gestos hagan.
'Necesitarías un donador'.
'¿Donador?', no me gusta la palabra ni su significado.
'Soy compatible' se apresura una voz a mi izquierda.
No puede ser.
'Gale,...' me toma en una brazada. Luego medito ¿en que momento supo que era compatible?
'Ya me hicieron estudios, podría ser tú donador' me sujeta una muñeca estremeciéndome toda. Sus ojos. Su vista. Y la sacrificaría por mi. Caí desmayada cuando desperté y el entraba a la habitación porque parece que mi piel recuerda a Gale parándose de la cama yéndose de mi lado hace unas cuantas horas. Algo en ese lapso lo debió hacer decidir solucionar esto por mí. Y la vía que tomó primero fue hacer este sacrificio para verme recuperada.
'No podría aceptarlo' sale de mi boca lo que pienso.
Me pica la mirada de Johanna, sí no son sus ojos es su aura. Me debe estar mirando. No es ego, es pena, una muy triste pena.
'No' trato de callarlo, pero decido aprovechar el momento de las verdades sí vamos a ser tan honestos con algo aún más importante 'April'.
Otro mutis se esparce.
'Snow lo dijo, fue ella la que me hizo esto'. La pregunta que necesitaba ser hecha por obligación... ¿Se dan cuenta de que fue ella?
Más silencio, aguardo aquellas señales de que me digan que estoy loca, que no hay pruebas y que no se vio nada en las cámaras, más en cambio...
'FA01'. Se me para el corazón congelándose en pleno latido al escuchar aquello de la voz del Doctor Aurelius para soltarse luego en bradicardia.
Adquiere sentido mi teoría y tiembla mi confianza.
'No se vio nada en las cámaras' dice Johanna con voz seca.
'Pero Beetee descubrió que se infiltraron en el sistema, por eso pudieron meterse a la base sin ser descubiertos'.
Se que quiero abofetear a alguien pero no se con quién desquitarme.
'Mi hija' insisto, me he quedado tan fría que me pongo seria como nunca antes he estado en la vida pese a mi desesperación. Así no vea y mis pupilas no se dirijan a nadie el coraje se transparenta en mi semblante. 'Se la llevaron'.
'No sabemos sí sigue viva'
'Sigue viva' clamo, que no se atrevan a decir que no.
Gale me sujeta más fuerte.
'En el holo Beetee había dejado una foto reciente de Snow en una batalla que tuvo con Peeta. FA01'. Volteo.
Sujeto a Gale de la ropa por lo que me informa.
'¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!' reclamo con rencor. Sí pudiera ver a Johanna ahora alguna sonrisa incongruente podría cruzarse en su cara, mínimo una mirada. Estoy furiosa, débil, pero enojada. Sin embargo mi ira quiere distendirse.
'Esa fue la última batalla de la que tuvimos noticia. Fue la vez que lo perdimos del radar'.
Lo sujeto de la ropa con un nudo en la garganta. No decido sí golpearlo o no, de todos modos no tengo energías, estoy erguida por pura voluntad.
'Katniss' susurra suave, 'al menos las dragonlights siguen brillando...' dice sujetando mi cintura dándome un apretón. Quiere darme a entender algo que no está relacionado con el incidente del tren, es otra señal. Le quito las manos de encima.
Está de mí lado, me lo ha declarado de forma tácita. Aquí hay muchas cosas que no entiendo aún.
'Debemos continuar', prosigue Aurelius rompiendo la tensión de ambos, 'debe ser estricto el seguimiento de tú tratamiento, está semana es crucial, de preferencia mantén los ojos cerrados los próximos dos días' se acerca con una venda nueva que Gale le ayuda a ponerme. Johanna no ha de estar muy complacida por las atenciones que recibo, pienso inmediatamente.
'Me quedaré contigo', y con esa frase de Gale menos.
Pese a todo es un alivio inmensurable el saber que cuento con ellos y que se está fraguado un plan para ayudarme.
No estoy sola. Me dicen de lo ocurrido, la violación de seguridad, de cómo casi vuelvo a morir en esta base como ya se vuelve común para su especializado rigor de secreta política militar. Johanna trató incluso de ser sarcástica, se ve renovada por April. Me calma escucharlos.
Dejo caer los hombros queriendo recostarme pero olvido que ahí está Gale también, quiero alejarme cuando él ya ha tomado mis hombros y me atrae a su cuerpo para abrazarme. Me trato de apartar al pensar en Johanna y en Peeta más el calor de su pecho marcado me atrapa. Estoy agotada. Seré egoísta por una vez y dejare que me tenga en sus brazos así de cerca. Ciega y aún así puedo humedecer la venda con nefastas lágrimas. Estoy triste y muy alterada. Extrañe su proximidad por mucho tiempo solo que se no puedo tenerla sí no voy por el rumbo al que a él le gustaría tenerme a mí.
Aún así me abraza haciendo a un lado ese factor y se siente bien conforme a mí cuerpo.
Hablaré con Johanna, me incómoda que nos vea así, pero ahora sé que aún tengo oportunidad para volver a ver otro abril de primavera horneando en casa. Iré por mi hija y buscare a su padre, finalmente algo bueno que esperar, pero no debo cantar victoria aún, debo recuperarme primero, y por lo que más quiera hacerlo pronto.
.
Sí el tratamiento dice no abras los ojos no los abro. Sí dicen que no los cierre no los cierro. Sí me lacera la medicina, los piquetes en la retina, y el láser lo resiento y me dan nauseas, no me quejo, -solo rechino los dientes. Y para el tercer día esta más que claro que la esperanza sigue latente. Distingo manchas de colores, luces, ya no son todo sombras. El progreso continúa. Veré de nuevo.
Gale se queda conmigo a todas horas, no quiere dejar de vigilarme, se lamenta no haber estado cuando desperté del coma la primera vez, ni cuando dí a luz ni cuando trataron de matarme y ahora se desvive en cuidados hacia mi persona. El que me procure es tanto que llega a agobiarme, pero no lo rechazo. No quiero que se aparte mucho. Lo extraño como amigo, en él siempre pude depositar mi confianza. Es complicado que diga que me quiere recuperar así sean solo sus acciones portando aquel sentimiento. No ha vuelto a mencionar nada, pero sigue ahí la mirada del elevador. Duerme en la misma habitación aunque no lo hace conmigo, ve mi distracción por el relicario de Peeta en mi cuello así solo lo tiente y se va a dormir al sillón deseándome buenas noches. Se queda cerca por sí lo necesito, la vez que tuve pesadillas y grité lo corté rápida y fríamente para volver a dormir o más bien fingir que lo hacia. Lo que más me atañe es que es a Peeta a quién quiero que despeje mi mente de los malos sueños con el latido de su corazón en mi oído y sus tibias exhalaciones en mi cabello. Cuanto añoro su cuerpo, sus besos, sus caricias y su respiración. Lo lamento por Gale, se que lo resiente, más no se permite dejarme sola aún sí estoy pensando en Peeta constantemente.
El que Gale me apoye se que no es fácil de llevar para él, ayudara a la mujer que dice amar para que recupere a su hija, la quiere por ser carne de mi carne pero la he concebido con otro hombre. Lo separa para verla solo como mía, pero el fantasma de Peeta, por quién sigo suspirando, jamás se irá mientras lo siga amando. Se ha rendido ante esto. Sabe que no lo dejare de amar nunca. Eso es un hecho.
Y sigue a mi lado pese a todo.
No logro sobrellevar que me quiera.
Johanna viene ya muchísimo menos, afortunadamente la última vez en la que por fin pude hablarle saliendo Gale para tratar algo con Aurelius me sorprendió más que detuviera mi explicación.
'No hace falta' se recargó en la base de la cama, 'No hay tiempo como para perderlo en está clase de asuntos, ni que fuera una competencia'. Respire, es algo absurdo, cierto.
Finalmente madurez propia de nuestra edad, la que necesitaba para salir a la batalla.
'Yo veo a un par de amigos que están más unidos que nunca ante las circunstancias, sí ocurre algo extra... se tratara luego, mucho después'.
Quise interrumpirla cuando fue ella quién me robó la última palabra.
'Lo más importante es April ahora'.
Alivio, puro y violento alivio. Respiro. Esta bien, no volvamos a tratar el tema. Y no dejare que Gale sea tan cariñoso siendo exageradamente atento conmigo.
'Gracias'.
No se me cruzó ninguna otra cosa que hacer salvo agradecerle.
Cada céntimo de nitidez que captan mis córneas lentamente es un paso cerca de recuperarla.
April. Peeta. Mantendré mi angustia en la raya concentrada en volver a verlos.
Mi nombre es Katniss Everdeen, veintisiete años, paciente/prisionera de parte del gobierno de Panem en el nuevo orden, prometida y madre. Aún luchando.
Me es regresada mi cuerda, un par de días más de dolorosas inyecciones directos en los globos oculares y veré perfectamente.
Es curioso como ante la falta de un sentido se agudizan los demás. He reconocido los pasos y hasta la respiración de las personas, incluso su aroma. Con el tacto soy sensible a los cambios de temperatura y con las manos he aprendido a hacer nudos sin ver.
Me sometieron a cirugía para quitarme la bomba del corazón ahora que está restablecido. Aurelius es un milagroso doctor. No alcanzo a describir como lo agradezco; en la vida le terminare de agradecer. Me inyectan directo al músculo cardíaco, duele hasta el alma tanta aguja, pero vale la pena, y rinde con creces.
Hoy me dejan entrenar, llevo dos días de levantarme, ya puedo andar, se han cerrado todas mis heridas y aunque insistan en que siga en cama yo ya no puedo regresar a acostarme ahí. Me harta. Al fin una ducha caliente, yo sola, y veo la marca que se empieza a difuminar en mi pecho y la cicatriz de mi vientre por la cesárea. Está última no quiero que me la borren con medicina milagrosa, es el recuerdo constante de mi hija en abultada marca. Mi hija que voy a recuperar.
Gale me trajo mi arco desde el 12 directo desde mi casa. Me ha enterado de que pese a que dejaron nuestro hogar intacto los de Snow destruyeron nuestra pastelería y el negocio de Sae, tal vez creyeron vivíamos ahí también. Por inercia al instante pregunté sí Sae estaba bien; hubieron heridos pero nada grave, solo fue el lugar, de nuestro negocio de ese sí ya no quedó nada para salvar. Lo odio aún más, nuestros esfuerzos, los ahorros que fuimos juntando porque por orgullo no quisimos que nadie se enterara de que nos faltaba una parte para comprar el local. En realidad solo fue mía la necedad, jamás confiare en aquello que llaman préstamo bancario y que se ha vuelto popular desde Liberty Capital. Es la forma en que se han acoplado los antiguos habitantes del capitolio a continuar con algunos cuantos lujos que Paylor les permite para que dejen de quejarse. Los suicidios de toda esa gente siguen siendo una marca imborrable.
Me daña recordar como escogimos el sitio, con que cariño acompañe a Peeta a comprar el horno, como lo conectamos al gas descubriendo esa parte de él en la que sabe arreglar todo tipo de desperfectos en casa, desde fontanería hasta reparar un florero roto. El solo hizo las sillas de mimbre de nuestro jardín. Sus manos son una bendición, todo lo que crea con ellas es hermoso. El cinceló sobre madera el nombre de nuestra pastelería en el letrero que colgamos en el pórtico junto a la campana de la puerta y que le ayude a poner. Me encantaba el juego de maderas que se tardó barnizando combinando matices oscuros con claros. Las ventanas le daban un aspecto de negocio antiguo. Tengo grabada esa imagen de cómo escogimos los muebles y pintamos las paredes con tonos contrastantes jugando con la pintura rodando en el piso besándonos, incluso como le pinté la ropa con el rodillo como si hubiera recordado que en mi infancia había jugado poco y con él pudiera recuperar el tiempo perdido. Reía y descubría que podía tener humor como para sonreírle plena, como si nada de nuestro pasado pudiera desgajar nuestra felicidad. Y luego tener que compararlo todo con ruinas como cuando fue destruido el 12 hace casi once años me arranca las alas de tajo. Me han arrebatado mi felicidad, nuestra alegría. Es una tragedia personal.
Todo esto se hace personal.
Con Sae más que nuestra socia es también nuestra amiga, casi una segunda madre o una tía cariñosa. Los años le fueron sacando canas, arrugas y la encorvaron pero su espíritu sin descanso es el mismo. Ella más que nadie vio mi cambio de la sombría soledad de mi depresión recién acabada la guerra y mi evolución en una mujer que volvió a sonreír y cazar viviendo al lado de un rubio oro.
Es cierto que aún me atormentan pesadillas pero no hay nada que no pueda borrar con un beso de Peeta.
Me detengo a pensar en el último mes antes de que fuéramos llevados a Liberty Capital, mis pesadillas y mi melancolía regresaron y yo me había puesto sombría, Peeta lo debió haber llevado mal, lo sé. Aunque quiso ayudarme cometí el error de distanciarme. Que idiota fui. La boda teniendo al gobierno metidas las narices en nuestros asuntos me descontroló. Lo amo, debería decírselo a cada momento como él lo hace conmigo, ¿por qué deje que me viera así en los últimos días que estuvimos juntos?
Me lamento. No se sí fue el último tiempo que hayamos compartido, y me hago a la idea de que no lo es.
Es sobrecogedor que no hayan tocado la aldea de vencedores cuando atacaron el 12, los vestidos de Cinna están a salvo. Y aún sí permanece la casa en sus cimientos como símbolo de haber sido vencedora de los Juegos del Hambre. Escalofríos recorren mi columna.
Se que Snow juega con mi mente. No quiero cederle esa parte de mí. Quizás incluso sospeche que no este muerta porque vi ese destello en sus ojos. A su abuelo se le escapaba el halo de corrupción en la mirada, con ella es distinto. Esas pupilas amarillas... parecía estar vacía, no tener alma, como una completa psicópata. El que ella tenga a April me crispa toda terminación nerviosa.
Para recuperarme estoy renovada, puedo practicar con Johanna en un salón de entrenamiento y con prisa cargo mi arco con una flecha para disparar a una diana desde una distancia que le saca dudas a mi compañera. Uso flechas de varios arcajs proporcionados, son de diversos materiales y con diversas funciones. Más reminiscencias de la revolución. Debo comprobar que mis habilidades sigan intactas.
Lanzo la primera flecha.
Y no cae en el centro.
Johanna actúa extraña al hablarme deteniendo su estupefacción.
'No estuvo tan mal... para ser la primera' trata de animarme.
¿En serio?, arqueo una ceja.
Vuelvo a cargar.
'No le apunté al centro' dejo ver. Gale entra por la puerta cuando ahora sí disparo al círculo central un tiro perfecto, limpio. Voltea con las manos juntas en la espalda con ese porte de militar que lo ha ajado y se detiene a ver mis flechas, más la primera con interés.
'Pobre', confiesa con una sonrisa que se risa por sí sola. Johanna despierta su curiosidad por ver a que le dispare.
'La diana no es lugar para insectos' respondo lanzando la segunda flecha que rompe la primera a lo largo partiéndola en dos.
Me miran.
Sí, mis habilidades siguen intactas.
'Prueba con esto', se nos une Gale a unos metros muy confiado tras bajar una palanca lanzándose automáticamente varios objetivos en movimiento. Les dí a todos sacando las flechas veloz, y en el lanzamiento final salté, dí una vuelta, aterrice con una rodilla en el suelo y cuatro blancos fueron atravesados por una sola flecha. Mis músculos están entumidos. Casi se me acalambran brazos y piernas por lo que hice, hasta mi columna lo resiente, mi cuello quiere zafarse como queja.
'Vaya' toca Gale su barba de la que arriba se forma una sonrisa de conformidad. Lleva tres días seguidos de no afeitarse. 'No es de sorprenderse viniendo de ti'.
Johanna se ríe. Yo no, hacia días me creí acabada por la ceguera en mi mañana, no pienso dejar que nadie me fulmine de ahora en adelante.
'Alguien ha estado practicando...' hace referencia Mason a que se nos han escurrido diez años a los tres. No es cierto, me volví una aldeana panadera aunque siga cazando. Al menos mi puntería es la misma. Pero gracias al tratamiento de Aurelius en mis ojos mi vista es mucho mejor debo admitir. Veo mucho mejor hacia la lejanía. Es una grandiosa noticia. Más para ser agradecido.
'Veamos entonces que tienes' da un salto Johanna llamando mi atención al salir su frase tan de repente y se pone en guardia conmigo retándome a un duelo. Se le ocurrió una idea. Lucha cuerpo a cuerpo.
Mala historia. Seis segundos pasados y ya estaba en el suelo.
Paylor tuvo razón en algo, durante los últimos diez años no me la he pasado entrenando en una pastelería.
Johanna tenía ventaja cantada cada ronda, me frustra, pero con solo pensar en que sí me ganaba era un mensaje de que Rose Snow tenía a mi hija mi ira se concentró con mentalidad fría y pese a perder algunos golpes supe esquivar unos cuantos, pararlos y dar otros.
Me siento torpe. Odio esta sensación.
Rodamos un poco hasta que hubo una vencedora. Es ella. Johanna me amenaza con un puño bajo sus piernas, me desarmó inmovilizándose después de recibir varios golpes que no solo marcamos. Fuimos en serio. No le gusto que hubiera respondido con agilidad, aún soy una veterana recién parida y recién dada de alta pese a seguir en tratamiento, una ridiculización de su título militar sí ganaba.
Su mirada me hace sentir que esta más alterada y sorprendida que divertida teniéndome bajo el yugo de su llave. Me lanza otra mirada intrigante, se mueve y Gale me da la mano para ponerme de pie la cual rechazo.
'No está mal...' me dice medio minuto después con la vista extraviada antes de volver a mirarme. Yo respiro fuerte. Hasta mis pulmones me dicen que es bastante para ser el primer día. Aun si es mi propio cuerpo lo ignoro. No puede quejarse si debo ser más fuerte que nunca para pelear por mi hija y mí esposo. Estúpida política y papeleo, diez años, somos un matrimonio y lo sé porque lo amo y confío en él. Así que Peeta, aguarda por mí.
Johanna retorna la vista a la nada en medio de profundas meditaciones, da media vuelta y se va. Me pregunto el porque solo en la cabeza. Gale se molesta en explicarme su actuar tan lejano al abandonarnos en cuanto cierra la gran puerta de hierro del salón. Lo noto precavido y también que retiene una fase de alegría combinada con un letargo mental.
'Hasta la fecha no había conocido a alguien que hubiera amenazado la racha invicta de Johanna'.
Entonces recuerdo que Gale era o es su superior y ellos militares. Me siento absurdamente alegre en cierta parte. No estoy tan mal, debo quitarme el óxido de las articulaciones.
'Perdí' le recuerdo. El sigue igual. Niega con la cabeza.
Johanna me ganó pero la había desconcertado por mi forma de pelear así yo la considere ridícula, gastada, torpe y vana conforme a una década de experiencia de la capitán Mason.
No creo sea mi virtud lo ocurrido. Es más la furia de una madre del bosque cuando le han arrebatado a sus crías. Mi furia focalizada a encontrar a mi hija y a su padre.
No deben sobreestimarme.
Y debo recalcar que yo tampoco debo devaluarme. Esto apenas esta empezando.
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La próxima semana tengo exámenes, si todo sale bien estas mismas vacaciones de verano será capítulo tras capítulo. Crucen dedos por mí.
