Estaba desorientado, sentía que estaba recostado sobre algo duro, ¿acaso era el suelo? Se preguntó mentalmente, ¿se había desmayado en la calle?, no podía moverse y con lentitud trató de abrir sus ojos. Cuando se adaptó a la luz se dio cuenta que no estaba en la calle, sino en el suelo de una habitación de color blanco, no había nada a su alrededor más que una silla al frente de él, trató de levantarse pero su cuerpo no respondía. Le tomó unos minutos darse cuenta de que sus manos estaban amaradas a su espalda y que sus piernas también estaban fuertemente sujetadas ¿Qué había pasado?, y fue entonces cuando una serie de imágenes llegaron a su cabeza, había salido a caminar y al regresar había visto a Kaiba y a Majad discutir en el patio delantero de la mansión. De repente una camioneta había intentado arrollarlo, en ese momento su cerebro reaccionó, no, el vehículo no lo había intentado atropellar, más bien le había cerrado el paso, luego de una forma muy sorpresiva dos sujetos habían bajado y lo habían sometido, trató de defenderse, pero un pañuelo con cloroformo rápido lo dejó sin conciencia.

Horas antes…

Kaiba estaba muy cansado trabajando en su despacho, a pesar de que el funeral de su marido tenía muy poco de haber pasado, trabajar era su forma de distraerse. Le había afectado perder a Joey más de lo que él mismo quería aceptar, dejó su trabajo por un momento y se levantó de su silla. Caminó hacia la ventana, por ella pudo observar cómo el tricolor salía de casa, estaba bien, todos estaban muy tensos en la casa, y el niño estaba durmiendo una siesta. Volvió a su trabajo y así pasaron un par de horas cuando le indicaron que había una visita, era su nuevo socio al cual prácticamente había odiado desde el momento en el cual conoció, lo había ido a visitar.

Majad un hombre a su criterio desesperante, si bien era sabido que era poseedor de una fortuna billonaria, ya que su familia destacaba por sus minas de oro, diamantes, y muchos otros negocios. No entendía por qué repentinamente su interés en asociarse con él, Kaiba corp. No era el tipo de compañía en la cual solía invertir el chocolate, había ocasiones en las que ponía mucho interés en los proyectos que se le presentaban pero no tomaba ninguna decisión y había otros días en los que ni siquiera parecía que se tomara las cosas en serio. Parecía que hacía tiempo como si solo esperara algo, tal vez sacarlo de juicio y volverlo loco, pero ese no era el problema que más lo fastidiaba, lo que realmente le molestaba era el continuo acoso que le daba a su tricolor. No importaba cuánto Yami le rechazara o cuanto él mismo interrumpiera cuando estaba a solas la pareja, el otro siempre insistía.

-Qué molestia -dijo el ojiazul, decidió atenderlo aprovechando que Yami no estaba en casa, lo recibió en su despacho.

-Antes que nada le doy mi más sentido pésame, me disculpo por no haber estado presente en el funeral, pero consideré que solo la familia y allegados debían estar presentes -dijo con cortesía el recién llegado.

-Agradezco su pésame -dijo Kaiba con seriedad -¿a qué viene?, no creo que esta visita sea solo social.

-Vengo a llevarme a Yami conmigo a Egipto –si Seto era directo para preguntar, él sería directo para responder.

-No –fue lo único que respondió el ojiazul.

-No, ¿qué? -retó el chocolate.

-Él no irá con usted, yo no lo permitiré –Kaiba sentía arder su sangre.

-No estoy pidiendo su autorización, él es mayor de edad y no es su esclavo –Majad no era fácil de intimidar.

-En todo caso es él quien decidirá y dudo que se vaya con un desconocido cualquiera –él ojiazul no estaba de humor para estar mantener la calma –retírese de mi casa, y dé por terminada nuestra asociación. No quiero volver a verlo aquí o en la compañía.

-Soy un desconocido sí, pero no uno cualquiera y le aseguro que él se irá conmigo a donde pertenece –sentenció el chocolate saliendo de la casa, pero Seto no estaba feliz él tenía que ser el de la última palabra por lo que lo siguió hasta el jardín donde la discusión comenzó de nuevo.

-Él no se irá, tiene un asunto pendiente conmigo -dijo Kaiba recalcando mucho la situación.

-Sí y ¿cuál es ese asunto? -preguntó y al mismo tiempo dio una respuesta -el hecho de que pagaras su deuda no te hace su dueño, si lo que quieres es no perder el dinero de tu inversión, la solución es fácil, te pago el triple de lo que a ti te costó, ¿aceptas tarjeta de crédito o prefieres efectivo? –Majad estaba comenzando a molestarse mucho, Seto estaba sorprendido por lo dicho.

-¿Y tú que puedes saber? -Seto intentaba averiguar cómo era que el otro sabía tanto sobre Yami.

-Yo sé todo lo que a Yami refiere -dijo el otro con mucha seriedad.

-¿Acaso lo amas, o eres solo un enfermo más?-pregunto Kaiba con rabia.

-Yo daría mi vida por él y por reparar todo el daño que ha sufrido –era muy sincero, tanto que Seto dudó, había algo que no estaba claro, pero en eso se percató de que Yami estaba próximo a cruzar la calle. Una vez que los tres estuvieran juntos aclararían todo de una buena vez. Solo que algo pasó, un vehículo se atravesó en el camino repentinamente y en cuanto se marchó el tricolor había desaparecido, no había ningún rastro, solo un pañuelo tirado en la calle que desprendía un olor a cloroformo.

Mientras tanto…

Yami estaba tratando de liberarse, ¿porque lo habían secuestrado? él no era nadie importante, no tenía fortuna o algo de valor, su respuesta pronto llegó cuando el director de Bijutsukan apareció por la puerta.

-Mi querido Yamito, ¡qué gusto verte después de tanto tiempo! –dijo el hombre con una sonrisa burlona.

-Suélteme -pidió Yami, sentía temor.

-Oh cariño qué más quisiera pero eso no es posible -dijo mientras tomaba asiento.

-No diré nada, solo déjeme ir, ya saldé mi deuda, si quiere más dinero puedo conseguirlo -dijo con un poco de desesperación.

-Mi pequeño niño, cuando llegaste y te recibí en la escuela supe que eras especial, tanto que decidí que llegado el día adecuado serías solo para mí –el tipo se lamía los labios con el solo recuerdo.

-Yo tengo que regresar –Yami insistía.

-¿A dónde? No tienes un hogar, ¿o es que piensas que tu benefactor te ayudará para siempre?, ya lo llamé, le expliqué la situación, le ofrecí un remplazo y un buen rembolso, el aceptó cambiarte, no le importas –dijo con veneno el director.

-Eso es mentira -dijo el tricolor molesto, lo que le decían no podía ser cierto.

-Ah, mi duce fierecilla, me encanta cuando te pones así, pero como sé que es difícil controlarte cuando te enojas, decidí que lo más conveniente era traerte a la jaula, estoy seguro que unos días aquí te ayudaran a volverte más obediente -la sonrisa de burla se ensancho en el rostro del hombre al ver el temor en los ojos del tricolor –bueno mi pequeño niño te dejo, en un momento vendrán y te llevarán a tu celda para que te vayas preparando, ya hay un cliente especial esperando por ti –dijo mientras se disponía a marcharse.

Un rato más tarde dos sujetos entraron a la habitación y sin delicadeza lo levantaron del suelo, arrastrándolo lo llevaron a una sucia celda donde le desamarraron las manos y lo dejaron caer de nuevo al piso con violencia.

-Desátate las piernas -ordenó uno de los carceleros de cabellos negros, ojos cafés y piel morena.

-Sí, ya date prisa – dijo el otro sujeto de cabellos grises, ojos miel y una cicatriz en la barbilla, Yami obedeció y pronto estuvo libre.

-Déjenme ir, les prometo que les recompensaré –traté de negociar.

-Ja ja ja ja ja -rió uno de ellos -yo pagaría por ver el espectáculo en el cual te vas a meter.

-Sí, el doctor es uno de los más creativos a la hora de elegir su cena –se burló el segundo.

Yami sintió miedo, su vida corría peligro eso fue algo que supo de inmediato

hola como están, un cap.

SALDOS A:

TsukihimePrincess: y si tenias razón lo secuestraron jajaja. saludos

kimiyu: bueno ya publique espero hacerlo seguido, (descubrí que cuando ignoro a todo el mundo y escribo soy mas feliz y mejoro en mi trabajo y escuela) y ya sabes un saludo.

dudas quejas y sugerencias son recibidas

saludo a quien lee :-)