¡Bienvenidos a todos a esta entrega milenial! Luego de un siglo sin aparecer por aquí, con hipérbole incluida, al fin doy la cara. A mí ya no me gusta dar escusas, es casi molesto, pero creo que le debo una ligera explicación de mi ausencia (aunque madre me dice que las escusas son solo para quienes las dan).

Estuve dos meses sin PC, la hermosa y mejorada PC mía a decidió dejar entrar un virus y dañar su disco duro. Luego los maestros se confabularon para dar colosales proyectos todas las semanas, el desánimo tocó mi puerta, mi compañero sentimental decidió estar internado en el hospital por casi dos meses (¡bendita vesícula que ya no está!), las PPAA (las pruebas nacionales) llegaron asaltándome por 5 días corridos y el ser hermana mayor con responsabilidades en el hogar me ha pasado factura.

Vaya que si fue una ligera explicación de mi ausencia. Y eso que no recalqué que no tengo internet en mi casa maternal.

¡Bueno! Ahora les dejo este One-Shot que fue iniciado mucho antes del anterior y terminado hace unos días. Aunque es muy corto jejejeje. Gracias a todos los lectores que me leen por ocio.

Letra: K

Género: One-Shot

Palabras: 2,007 (según Word)

Personajes: Roy, Peach, Ike, Marth, Link, Meta Knight, Mario

Modo: Normal

Derechos: La franquicia Super Smash Bros. no me pertenece ni lo hará. Es de Nintendo y sus contribuidores. Yo solo ando aquí impresionada con que finalmente Sheik será un personaje aparte, Rosalina esté en el juego y que a falta de originalidad (o quizás por originalidad) pusieran a la Wii-Fit Trainer en esta nueva entrega. Ya en serio, ¿no había otra mujer para incrementar la población femenina en Smash?


Acto #11 - Kilos (Roy x Peach)

Peach era una muy buena anfitriona, una entregada princesa y una excelente repostera. Era tan dulce como los postres que preparaba con tanto amor y tan educada como era digno de la realeza más noble de la tierra. Y todo eso Roy lo sabía más que bien.

En las noches largas, esas en las que no puedes dormir por más cansado que estés, Roy bajaba hacia la cocina de la mansión Smash en donde ella siempre estaba como si supiese de su malestar, esperando con una simple sonrisa con apariencia de que resolvería todo esos males.

Ya casi era un ritual, miles de postres desfilaban por esa mesa, cantidad de azúcar y amor era lo que el estómago de Roy recibía cada larga noche.

– Querido… Veo que has bajado hoy también. – le sonrió con esa dulzura que hacia volar a miles de mariposas en su estómago. – Acompáñame, hoy he preparado un pastel de fresas.

Como cada larga noche, Roy la siguió sin decir nada, sonrojado y en espera de probar algo de sus delicadas y femeninas manos. Sus postres desde hacen un tiempo se habían convertido en su placer culpable.

Sentado en la mesa, mirando todos los actos de la princesa con suma ternura, Roy pensaba que ella sería la esposa perfecta. Verla como buscaba con calidez el postre, como lo cortaba con tanta delicadeza, como movía sus labios mencionando algo a la par que soltaba esa melodiosa risa cubriéndola con una de sus manos, como caminaba elegantemente hacia él dando entrega de su creación, como lo miraba atentamente con esos hermosos ojos en espera de algo… ¿En espera de qué?

Ella volvió a extender el plato con una amble sonrisa. Al dirigir su mirada al objeto frente sí, Roy captó y con una risa avergonzada acogió el plato ofrecido.

– Espero que te guste. – ella le deseó con esa voz tan tierna y maternal.

– Gracias…

Al primer bocado pudo ver el brillo en los ojos de la princesa, el postre le supo más delicioso de lo normal pero no supo decir si la razón era porque la mujer frente a él se había superado o por la descarga de ternura que lo arropó al verla tan ilusionada porque disgustara su pastel de fresas.

Se sentía tan en paz con ella a su lado.

– ¡Está delicioso!

– ¡Me alegra que te gustara! – exclamó la princesa tan libremente.

– Realmente, princesa, por su culpa he aumentado varios kilos. – bromeó en un acto de seguir escuchando su voz.

– ¡Oh, como dices, querido! Esa nunca ha sido mi intensión. – ella soltó esa linda risa suya.

– Pero pareciese que sí, no deja de darme postres y yo no me puedo resistir. – se sonrojó el pelirrojo. – Es tan buena repostera que ya mi ropa no me queda.

– ¡Oh! – inclinó su cabeza desilusionada, rompiéndole el corazón al joven. – Eso es un problema, perdóname entonces. Nunca ha sido mi intensión…

– ¡No! Perdóneme usted a mí, no debí decir esas cosas.

– No… Es mi culpa, no debo preparar tantas cosas dulces, son malas para la salud. – murmuró en un tono triste. – Creo que me retiraré, deseo que pases muy buenas noches.

– Princesa, ¡espere!

La rubia ya se había alejado de la cocina de la mansión Smash a pasos rápidos mientras el pelirrojo se levantaba de la silla con su mano extendida a la dirección tomada por la chica más hermosa que había conocido. Con mirada triste se volvió a sentar frente a la mesa y con semblante desilusionado de sí mismo término de disgustar el pastel que aquella noble princesa le había preparado con tanto cariño.

Cuando regresó a su habitación, la que compartía con Ike y Marth, se recostó en su cama mirando el techo con semblante arrepentido. Suspiraba de vez en cuando y pensaba en la manera de resolver lo que había hecho con su comentario. Entre tantos insultos y palabras de motivación en su mente, el joven guerrero quedó dormido hasta el nuevo amanecer.

En su despertar decidió ir a practicar con sus otros compañero espadachines, en el salón solo se encontraban sus compañeros de cuarto junto a Link y Meta Knight, quienes peleaban en entre ellos.

– Y qué… – dijo de la nada Ike. – ¿Ya harás dieta para bajar esos kilos que se te han subido, Roy?

– Deja de molestar, Ike… Que por lo menos no soy un amargado como tú.

– ¿Yo amargado? No, para nada. – se estiró el chico más alto. – Pero no hablemos de mí, hablemos de tu repentino crecimiento que ha hecho que tu ropa te deje de quedar.

– Métete en tus asuntos, broma de héroe. – resopló enojado el pelirrojo.

– ¿Broma de héroe? – repitió ofendido Ike. – ¿Pero qué rayos te pasa?

– Solo deja de molestarme, ¿quieres?

– No, no quiero y me dirás que te pasa.

– Ike, déjalo. – intervino Marth al ver que este iba a continuar la discusión. – Roy hablará si así lo desea.

Los otros dos espadachines no se dieron cuenta de esa pequeña discusión y se acercaron con respiraciones agitadas de tanto luchar, con una noble sonrisa Link los invitó a ir al comedor para comer finalmente.

Eso le recordó los eventos de la noche al pobre pelirrojo.

Ya todos reunidos en el comedor iniciaron a saborear la comida entre murmullos y ruidos comunes en un hogar donde tantas personas convivían. Roy buscó con su mirada a la dueña de una inocencia tan grande y hermosura pero no vio su paradero en el comedor. Una vez concluyó el almuerzo, el joven espadachín fue rumbo a los jardines de la mansión en busca de una respuesta positiva para este problema y, porque no, ver si de casualidad la princesa estaba por esos lares.

Más nuevamente no había señal de ella.

Merodeó entre todos los pasillos, estaba muy preocupado por Peach. Se sentía muy culpable, y llegó a la conclusión de que su idiotez no tenía remedio. En cuanto encontrara a su princesa le pediría disculpas y ofrecería su servicio para todo aquello que ella deseara. Realmente esa dulce chica le gustaba más de lo que se había imaginado.

Cuando llegó a uno de los jardines traseros, una parte algo apartada que servía para entrenamiento, Roy divisó algo singular ahí. A la distancian vio varias máquinas, que no comprendía para que servían, y a una rubia mujer vestida en un tipo de pantalón corto y una camisa de tirante ceñido a su cuerpo, ambas piezas de color rosa. Si no se equivocaba, parecía una vestimenta de ejercicios.

La mujer se percató que él la estaba observando, en cuanto lo visualizó le hizo señas para que se acercara. El pelirrojo se sonrojó fuertemente al notar, mediante seguía avanzando, que la rubia mujer era la misma princesa que andaba buscando. Y su pulso se aceleró al pensar que esa dulce princesa se veía preciosa en cualquier vestimenta, incluso en esas modernas y simples que tenía en esos momentos.

De frente a la princesa, notó que ella tenía una banda en la frente y en las muñecas, rosas y blancas, como se esperaba de su parte. Peach le sonreía, pero era una sonrisa de quien oculta un secreto gracioso, una mezcla entre dulce, misteriosa y peligrosa.

Las máquinas tenían formas extrañas, entre ellas una semejante a una bicicleta atorada en una base metálica, otra era como una silla con cuerdas y gruesos discos negros en sus lados. El joven espadachín no se podía concentrar bien en encontrar una respuesta lógica a esas máquinas, pues aún se encontraba procesando el presenciar tan radiante y hermosa a la rubia princesa.

– Buenos días, Roy. – fue la primera en romper el silencio con su aguda y armoniosa voz. – Estaba esperando a que me encontraras.

– Buenos días, princesa. – al contario de ella que parecía divertida, Roy se encontraba atontado. Hasta que se percató de lo que dijo ella. – ¿Esperabas que le encontrara?

– Así es. – rió graciosamente.

– ¿Para qué? – cuestionó con curiosidad.

– Pues… – la chica cantó moviéndose alrededor de las máquinas.

Roy la siguió con la mirada, embelesado con sus movimientos y su rostro iluminado. Por un momento olvido todo de la noche anterior, incluso sintió ganas de seguirla a cada paso que daba. Pero se quedó firme en donde estaba, esperando pacientemente a que ella respondiera.

– Para que vinieras hasta acá. – finalmente acabó su frase con una risilla.

El joven quedó confundido por la simple respuesta. No estaba acostumbrado a escucharla hablar sin tanta elocuencia, mucho menos verla vestida de manera simple. Tampoco lograba procesar porque ella deseaba que él estuviera ahí.

– Le ruego que me disculpe, pero no le entiendo.

– No te preocupes, es algo simple, querido Roy. – ella se le acercó tomando sus manos. – Me quedé pensando que ha causa mía has tenido problemas con los kilos.

– No, princesa, lo decía en broma. Usted no tiene la culpa de nada, por el contario. – le sonrió algo sonrojado.

– No seas modesto, querido, no trates de ser cortés. Agradezco que seas tan encantador evitando que me sienta mal. – sonrió la princesa. – Pero prefiero la honestidad.

El joven espadachín quedó abrumado, por su cercanía y por sus palabras. No encontraba manera de repetirle que el asunto no tenía importancia, en ningún momento él ha dejado de ser sincero. Su rendimiento ha seguido siendo igual, y los postres no han afectado para nada su físico, solo estaba en algo de crecimiento y sus músculos se estaban marcando debido al duro entrenamiento con todos los miembros de la mansión. Las delicias de la princesas solo le afectaban en dos cosas; el hacerle enamorar más de su creadora a la par de dejarlo más hiperactivo de lo normal.

– Princesa, no... – ella interrumpió su susurro sin notarlo.

– Y es por eso que he decidido tomar cartas en el asunto.

Al instante Roy se dio cuenta que mientras estaba meditado, la princesa le había estado hablando.

– Disculpa, pero…

– Exactamente, mi corazón. ¡Haremos ejercicios! – comenzó a reír con tono infantil.

– ¡Espera! ¿Qué? – exclamó muy sorprendido.

La rubia detuvo sus risas para mirarlo fijamente soltando un ligero suspiro.

– Como me sentía culpable, pues a causa mía has tenido diferencias con los kilos, he decidido remediarlo, querido. ¿Qué mejor forma de arreglar el daño ofreciendo una sana solución? Y la sana solución de la azúcar artificial es el ejercicio natural.

Atontado y confuso, Roy se separó de la princesa. Ella no se inmutó manteniendo su refrescante sonrisa.

– No… No debe preocuparse por nada. Yo en realidad…

– En realidad debes dejar que yo me haga cargo, querido Roy. – mencionó tomándolo de una mano. – Ya tengo varias ideas en mente. ¡Estuve toda la noche planeando!

– Yo…

– Para empezar deberías cambiar tu ropaje, corazón. – le extendió ropa doblada. – Aquí tienes para tu mayor comodidad unas más apropiadas. ¡Nos divertiremos mucho!

Ver la ilusión en el rostro de la dulce princesa era una de las grandes maravillas que Roy apreciaba admirar. No quería romperla, no quería que ese iluminado rostro fuera ensombrecido por tristeza. No quería volver a herirla por sus palabras o acciones. Si tenía que cambiarse de ropa para hacer algo de actividad física con esa hermosa mujer, si tenía que usar una de esas raras máquinas para satisfacer a su princesa o si tenía que fingir el tener problemas con algunos kilos para que ella se preocupara por él… Entonces lo haría. Haría cualquier cosa para que ella solo lo mirara a él.

Además, era una excelente oportunidad para compartir más con la chica de sus sueños a solas.

– Bien, princesa… Lo haré en seguida. – le sonrió con ternura el pelirrojo.

– ¡Excelente! ¡Aquí te esperaré!

El joven Roy hizo una leve reverencia divertido, caminando hasta uno de los baños errantes que habían cerca con las ropas deportivas en mano. No se había alejado ni ocho pasos cuando la princesa mencionó algo divertida una noticia no muy agradable para él.

– Por cierto, querido… Mario nos acompañara en esta primera y hermosa sección de ejercicios. ¡Ya quisiera iniciar para ver que tan buenos son!

Definitivamente, una no muy agradable noticia que le quitó todo lo excelente a la idea de hacer ejercicios con su princesa.

A veces su suerte era tan contradictoria.

FIN


¡Finalmente! ¡Al fin! Finally! Finish!

Qué largo ha sido subir este capítulo. No por el contenido, sino por las situaciones.

Temática sencilla, lo nuevo es la pareja. La había visto varias veces y no me desagrada del todo, pero soy Peach x Mario Forever. ¡Yah!

Ya rápido debo iniciar el siguiente, bajo el título Lirio con la pareja de Luigi y Rosalina. No sé cómo saldrá, pero a ver qué tal la experimentación. Por cierto, a pesar de que el nuevo Smash tiene nuevos personajes, ninguno protagonizara alguno de estos escritos. Todos los capítulos ya tienen a sus personajes protagónicos, que Rosalina salga en el próximo fue mera casualidad, pues no sabía que ella iba a entrar. La sencilla explicación es que me gusta la pareja que hacía con Luigi (mi segunda chica para él luego de Daisy) y como ella era un trofeo de Brawl, pensé en incluirla como personaje para esa historia no planeada con título.

Bien, ¡gracias a todos los lectores (que obviamente leen sino no serían lectores, duh)!


Animeseris- Jajaja, yo no me figuré así, pero ahora que lo dices… ¡Olimar el moderno Sherlok Holmes! Me has dado una buena idea, pero por ahora tendrá que hacer final con las otras ideas. Todos los días me asaltan de dos a tres historias, es casi agotar pues luego no sé cómo plantearla. Si supieras cuantos escritos tengo iniciados y son contadas las que tienen meramente un final.

Me alegra que te gustara, y see… Siempre he querido darle una lección a ese Yoshi tragón, me recuerda a mi perro que ya en tres ocasiones me ha robado mi cena… Soy muy original con eso de los ladrones baratos jejejeje.

No me agradezca, todo estaba fríamente calculado por mi yo del pasado que era mucho más responsable y estructurada. ¡Saludos!

Zeldi-chan de hyuuga- ¡Yey! ¿Sabías que tus reviews me alegran los días? ¡Que honrada me siento… Pero vamos, no soy tan especial ni creativa para merecereste elogiado recibimiento. Ya, ya… Tu Two-Shot en proceso, ya casi lo termino, estaba haciendo unos arreglos y poniéndome al día con otras cosas. La semana que viene es mi última de clases, y espero subir el segundo capítulo la semana que viene cuando regrese a casa de padre. Somos dos, yo en mi vida he ganado algo en un sorteo. Incluso mi hermana menor le llegan cartas y becas… Y yo nada… Ni aceptarme en una obra de teatro. ¡Cuán deprimentes son mis aspiraciones! (¡Y ves!, soy hermosamente dramática para el papel y aun así no me eligen). Mujer, deja de inflarme el orgullo… O por el contrario, avergonzarme de tímida pena.

Yo tengo dos, uno que cuido y otro de casa de padre. El primero le gusta bañarse, el segundo no tanto. Jejejeje, ya imagino que clase de perro es el tuyo, si es un amor se le perdona todo. Al contrario de los dos mios; el primero se cree que todo lugar es un baño público, el segundo roba comida si te distraes un momento. No eres la única, me acabó de acordar que yo en mi infancia creí que el jabón funcionaria como la pasta de dientes. Ya te imaginas los resultados de mi teoría jejeje. Tu madre es muy sabia, ya nunca más tendrás problemas de intestino, ¡y gratis! XD

Muy cierto, cuanta verdad. Y de igual forma a mí, pues uno desea ser agradecido y demostrar nuestro aprecio por y para los lectores. Pero la vida es muy caprichosa a veces y el poco tiempo que se tiene es devorado por otras situaciones fuera de nuestras manos. ¡Muy frustrante!

Ya lo leíste… Solo falta el segundo capítulo XD

Ya es oficial, ambas adorabas las respuestas/reviews testamentares de la otra. Ese ego, princesita…

¡Ni se te ocurra! ¡Esa pareja jamás! ¡Sobre el cadáver de… de… de uno de mis conejos!

Me alegra tu buena experiencia, la verdad hay que felicitar a los buenos lectores que no discriminan y apoyan nuestras creaciones. Aunque también hay que hacer de oídos sordos a aquellos no tan amables y hostiles. Pero bueno, ¡así es el mundo! Muy variado con toda clase de ser humano.

Naa, yo dejé la respuesta más larga XD

Lalalalala *escucha pájaros cantar* ¿Alguien ha dicho algo?

No hay de que, nos vemos de igual forma, princesita. Espero que este One-Shot sea de tu agrado.

Mr. NBA- ¡Hermanazo! También tus reviews me alegran los días. Ya te he explicado, un One-Shot has ganado por dar tu explicación del porqué pongo a Peach en todas partes *tose al notar la protagonista de este capítulo*.

See, ves, no te parecer a las hojas le gustaron bañarse… ¡Cuanta lógica!
Es la verdad, todos son mascotas de Master.

... Idiota.

¡Saludos! Ya mismo tu historia será publicada…

*A Joan le gusta esto*

Lucarioks- Oh, gracias… Me agrada saber que le guste mis raros y simples escritos. ¡Saludos, y deseo seguir viéndole por aquí!

Ariette5- Ya, callar… Tú espera todo lo que yo desee, enana. Pues te vas y me dejas *Llora al recordarlo*

¿En serio? Eso es extraño, tú eres extraña y yo más por criarte. ¡Callar mujer, que Peach no es nada necesaria! Vale, trato… Pero espera en la fila de los fics que debo. En cuanto pueda inicio tu reto.

Dahh…. Baka japonesa… ¡No veremos cuando despiertes, enana!


¡Hasta la próxima a todos! Que pasen buena semana.