Hola otra vez! Me extrañaron? No, verdad xD Pues yo si!
Pero, como prometí, actualicé en menos tiempo! Es que aquí estamos de vacaciones de invierno -que se terminan este fin de semana, lamentablemente ¬¬- Así que cuando empiece el cole otra vez no podré actualizar tan seguido. Y dentro de dos semanas me voy de viaje de egresados! YEAAAH! xD -toma una banderita con la reseña 'Nos vamos a Bariló!' y se pone un gorrito y una bufanda. Comienza a saltar entre la nieve- xDD Y ando con todos los preparativos así que no sé cuando podré colgar la conti. Bueno, ya no los aburro con mis boludeces xD
Pregunta, pregunta! Recuerdan Shinzo (Mushrambo)? Es un anime bastante viejo, marcó mi infancia -llora- A ver si se acuerdan... Mushra, Saago, Kutal, la estúp... digo Yakumo^^ y Binka. Todas nos derretíamos por Mushrambo xD Jajaja! Si quieren recordar, les dejo un link: http : / www. verdibujosanimados .com/ Shinzo/ 1. html (quítenle los espacios, sino no sale :P)
Quería saber si les agradaría un fic de la pareja de Saâgo x Mushra? -obviamente yaoi- Últimamente estoy obsesionada con ellos, sobre todo con Mush! -qué uke tan violable y adorable xD- Por eso aprovecho este espacio para preguntar, ya que hay bastante gente que lee este fic y, probablemente esté interesada, y también tengo bastantes que me pusieron como Author Alert. No hay prácticamente nada de ellos y a mí me resultan muy interesantes -les prometo que será bien pervert xD- Me encantaría saber su opinión!
Bueno, ya no les quito su tiempo. Agradezco mucho sus lindos reviews, como siempre! Que disfruten de este lemoooon~! -aplausos- xD
Capítulo 11 ~ Cuando las dudas se disipan
Por S. Chocolate
Al escuchar las palabras suplicantes, casi con desesperación escapar de los labios de Sasuke supo que debía hacerle caso. Subió la mirada hasta posar sus zafiras pupilas en las del otro chico, aun estando muy cerca de él. Nunca lo había visto de esa manera, parecía nervioso, preocupado. El corazón de Naruto comenzó a latir con violencia, tanto que parecía dolerle. El silencio a su alrededor los acompañaba, la ansiedad por saber lo que tenía para decirle crecía.
-Sobre lo que pasó en la fiesta –comenzó el moreno, su voz se oía ronca- yo…
-Sasuke –lo llamó Naruto-, si viniste a decirme que eso fue un error, decilo de una vez ttebayo…
-¿Un error? ¿Eso es lo que pensás?
-No, yo no pienso eso, para nada. Lo que pasa es que ambos estábamos borrachos, bailando como locos y riéndonos como un par de idiotas. Luego fuimos a tu casa y, como me tuviste que llevar arriba porque yo seguía inconsciente y encargarte de mí, yo pensé q…
De los nervios que le habían surgido, el rubio comenzó a hablar tanto y tan rápido que su monólogo parecía no tener final. El Uchiha no lo soportó más, primero porque todas esas palabras eran totalmente innecesarias y estaban llegando a irritarlo y, segundo, porque no podía estar ni un minuto más tan lejos de él teniéndolo tan cerca. Aprovechando la distracción de Naruto, unió sus labios suavemente. Enseguida, éste se tensó y sintió como la sangre se le agolpaba en las mejillas, las que seguramente estarían teñidas de carmesí. Luego de unos segundos se separaron, volviendo a mirarse a los ojos. Ambos apenados sin saber muy bien como actuar.
-¿Eso te parece suficiente, usuratonkachi? –preguntó, con su típica sonrisa de medio lado.
Y sin responder nada más, el rubio sonrió abiertamente y pasó sus manos por detrás del cuello del más alto, volviendo a juntar sus bocas. El moreno lo tomó por la cintura, acortando aun más la distancia entre ellos, profundizando el contacto. Naruto separó sus labios un poco, dejando espacio para que sus lenguas se encontraran por segunda vez y así probar el sabor de su amigo sin alcohol de por medio. Ellas se acariciaban, enroscaban, jugaban a una partida que no tenía perdedor. El beso iba tornándose más pasional a medida que pasaba el tiempo, ya Sasuke había aprisionado con su cuerpo a Uzumaki contra la pared de aquel bar. Pronto la falta de aire se hizo presente, obligándolos a separarse para poder respirar. Aun seguían abrazados, muy cerca el uno del otro, pegados.
Mientras dejaba reunir aire al adolescente, el moreno regaba una lluvia de besos sobre el rostro aun sonrojado de éste, en cada rincón de su piel suave. Luego volvió a besarlo en los labios, con más confianza esta vez. La mano ajena que reposaba sobre la cintura del menor la llevó delante de él, introduciéndola por debajo de su remera. Acarició el delicado pero entrenado torso, subiendo por la cálida piel, haciéndolo gemir quedamente. Se detuvo en uno de los botones rosados, endurecido al tacto, el cual presionó. Naruto exhaló entre el apasionado beso como pudo, sin querer su rostro se había enrojecido otra vez. Cuando la otra mano de Sasuke descendió hasta la parte trasera de sus pantalones, presionando por encima de la tela con fuerza contra él, se vio obligado a terminar con aquel beso. No entendía por qué se había puesto tan nervioso.
-Detente… pueden vernos ttebayo –susurró el pequeño, ocultándose bajo su dorado flequillo.
-¿Tenés miedo de que nos vean? Si por acá no pasa nadie, dobe –le acarició el cabello con ternura- ¿Confiás en mí?
-Si, claro que confío pero…
-Entonces, ¿no te excita la idea de hacerlo en la playa? –ronroneó el moreno, con la voz más sexy que pudo hacer. El otro chico se estremeció.
-¡Callate, pervertido! –gritó- No quiero que mi primera vez sea de esta manera.
-¿Eh? –preguntó el más alto, atónito.
-Que no quiero que mi primera vez sea así ttebayo. ¿Te volviste sordo, teme?
-Eso quiere decir que vos nunca…
-Y, no. ¿A vos qué te parece? –dijo, sarcástico y algo molesto por la insistencia del Uchiha.
-¡NARUTO!
Y, gritando su nombre, Sasuke se lanzó encima del ojiazul haciendo que ambos cayesen al suelo. En verdad se sentía muy feliz de saber que Naruto era virgen, tan inocente en todos los sentidos, y de saberse una persona que sería muy importante en su vida. También sabía que debía ser muy cuidadoso con él, tenía que lograr que él disfrute todo aquello y que se sintiera bien. Luego de sonreír con sinceridad, llevó su boca al bronceado cuello de Uzumaki, saboreando esa delicada piel con su lengua y con todos sus sentidos. Escuchar los suspiros que dejaba caer el de ojos claros lo incitaba a continuar. Subió la remera del chico, pasándola por sus hombros, llegando hasta sus brazos hasta quitarla por completo. Se colocó entre sus piernas. Siguió con su recorrido, volviéndose hasta el pecho del menor, el que besó y marcó un sin fin de veces.
Naruto dejaba escapar leves quejidos, mientras se removía en el suelo debajo del cuerpo de quien estaba a punto de convertirse en su amante. No tenía ni la más mínima intención de detenerlo, su cuerpo ya no le respondía y su cabeza no podía hacer más que pensar en Sasuke y en lo que estaba viviendo. Ya todas sus dudas se habían aclarado, se sentía tan seguro en los brazos de ese hombre, tan feliz de que él lo correspondiera. La piel le ardía y sabía que a él también lo carcomía ese mismo fuego en su interior. Gimió al sentir una puntada en uno de sus pezones, eran los dientes del moreno. Su boca cálida humedeció todo su torso.
Éste llevó sus manos hasta los pantalones del más bajo, al tiempo que sentía que todos esos sonidos que él emitía estaban causando estragos en su propio cuerpo. Desabrochó uno a uno los botones, rozando con sus dedos aquel miembro semi-despierto atrapado por la tela. El rubio se retorcía debido al contacto, sus mejillas volvieron a enrojecer. Su rostro se retorcía de placer. Al terminar, introdujo su mano debajo del bóxer del pequeño, quien jadeó como respuesta, volviendo a aferrarse al cuello del mayor en un movimiento desesperado. Sonriendo con malicia, mientras mordisqueaba el lóbulo de la oreja de Naruto, el pelinegro tomó la hombría de éste, liberándola de la opresión. Él arqueó su espalda y gimió profundamente al sentir como sus dedos jugueteaban con la punta, lo que provocaba una electricidad que le recorría la espina dorsal.
-¿Te gusta, Naruto?
Él no respondió. Solo ocultó su cara en el pecho del mayor, aferrándose más a su cuello. Se sentía sumamente avergonzado. Sasuke soltó una pequeña risita, comenzando a mover su mano sobre la extensión a un ritmo endemoniadamente lento. Sentía la tibia respiración abrumada en su cuello, el cuerpo del otro temblar debajo del suyo. Supo que debía ir aumentando la velocidad, los suspiros penetraban en sus oídos haciendo que la excitación creciera aun más. Pronto sus dedos se movían ágilmente sobre el miembro del menor, los jadeos de éste se hacían más fuertes, continuados, candentes. Sintió como un espasmo recorrió el pequeño cuerpo por unos instantes, su cabeza se echó hacia atrás y un orgásmico gemido no lo dejó oír nada más. El tibio líquido resbaló por su mano, colándose entre sus dedos, escurriéndose por ellos. El rubio se dejó caer en el suelo, cubriéndose la cara con un brazo y respirando agitadamente, tratando de recuperar el aliento una vez más. No podía mirar a los ojos al más grande después de eso.
-¿Por qué te escondés, usuratonkachi? –preguntó Sasuke, algo extrañado por la actitud del pequeño.
-Me da… vergüenza que me veas así, teme.
-No seas idiota. Dejame verte.
Forcejearon un momento, el moreno intentando quitarle el brazo de la cara a un Naruto más que apenado. Como al tener mayor altura y contextura física tenía más fuerza, logró movérselo, llevando la muñeca del menor por encima de su cabeza hasta inmovilizarlo. Contempló de aquel hermoso rostro el tierno sonrojo y el puchero infantil que estaba haciendo el adolescente. Sonrió triunfal, llevándose la mano con la que lo había masturbado a la boca y lamiendo el líquido blanquecino que se le filtraba por los dedos, mirándolo directo a los ojos. La sola imagen hacía poner más que incómodo al rubio y, a su vez, llegaba a calentarlo como nadie lo había hecho jamás. "Esto me lo hace a propósito, maldito teme".
-Ya no hagas eso, Sasuke.
-¿Por qué? ¿No te gusto? –inclinándose hacia él, rozándole el oído con los labios- Vos a mí me enloquecés.
Sin dejar lugar a ninguna respuesta, Sasuke unió sus labios, con más salvajismo que la vez anterior. Naruto no podía respirar entre tan apasionado beso, solo podía dejar que su lengua se encontrara con la del ojinegro, acariciándose, probando su propio sabor. No querían separarse, querían permanecer siempre unidos, que esos momentos maravillosos nunca terminaran. Solo la ausencia total de oxígeno logró que finalizaran ese beso, quedando aun muy cerca, jadeantes. Los ojos zafiros, que brillaban como joyas en medio de la noche cálida chocaron contra los oscuros, penetrantes, sensuales, inconmovibles. Así permanecieron unos momentos, sin querer quebrar esa aura fabulosa que se había creado entre ambos.
Sasuke se quitó su playera, arrojándola aun lado y dejando que la brisa salina calmara un poco el fuego que le quemaba por dentro. Acarició el bello rostro frente al suyo, terminando de quitar los pantalones cortos del rubio junto a su ropa interior, dejándolo desnudo justo frente a sus ojos, solo para él. Naruto no se opuso, ya no existía nada más a su alrededor que él, no importaba lo demás. El ojinegro siguió acariciando la sonrosada mejilla, bajando lentamente hasta esos labios de cereza, los cuales había tenido el lujo de degustar. Cuando Uzumaki los entreabrió un poco, manteniendo cerrados los ojos, introdujo sus dedos en esa cavidad. El menor comprendió el mensaje e hizo lo que el moreno le pedía silenciosamente. Los ensalivó cuidadosamente, enroscándolos con su lengua para el deleite del mayor.
Al pensar que era suficiente, los retiró de su boca y prosiguió por llevarlos hasta la rosada entrada del adolescente. Éste emitió un quejido de sorpresa al sentir como un dígito se introducía en su interior con el propósito de prepararlo. Le dolía un poco pero podía soportarlo. Al sentir dos de ellos moviéndose dentro, sus suspiros parecieron volverse súplicas, se mordía los labios para no gemir más alto. Dolía y mucho. Al sumarse uno más, una lágrima escapó, humedeciéndole la cara y resbalando por su cuello. Sasuke trataba de hacerlo lo más suave que podía, no quería que el sufriera pero sabía que era inevitable el malestar inicial. No soportaba más la tortuosa espera, la idea de hacer suyo a ese chico estaba carcomiéndolo por dentro. Bien sabía que debía aguantar si quería hacerlo bien.
En el momento en el que supo que estaba listo, retiró sus dedos de allí con cuidado. Liberó la terrible erección que lo invadía de sus ropas. Rozó la punta contra la cavidad del pequeño, Naruto dio un salto. Se adentró muy despacio en él, oyendo los gemidos ahogados del de ojos azules, tratando de calmarlos con besos cortos por todo su rostro y cuello. La ansiedad le ganaba, los deseos se volvían incontenibles. La opresión de ese virginal cuerpo era tan placentera como dolorosa, una fabulosa combinación. Al sentir que todo él había penetrado completamente, volvió a depositar sus labios sobre los de Naruto, quien ante esto y con un movimiento desesperado se aferró a su espalda.
Empezó a moverse con lentitud, escuchando los intensos gemidos de Uzumaki en su oído, sintiendo sus uñas clavarse en su piel hasta casi hacerlo sangrar. Él también quería marcarlo como suyo. El pequeño sentía un gran dolor al principio, aunque intentase callar no podía hacerlo. Aun así, el placer no tardó en llegar, haciendo que disminuyera a una simple molestia y sus deseos aumentaran. Sus jadeos se oían diferentes, más ardientes que hacía rato, él se sentía diferente. Sasuke aumentó el ritmo un poco, su cuerpo pedía más. Posó sus manos sobre las caderas del menor, dejando escapar pesados suspiros sobre él. Naruto no tardó en disfrutar plenamente de todo eso, necesitaba más del moreno, todo el dolor había desaparecido.
Viendo que él podía moverse por sí mismo, el de ojos profundos supo que ambos clamaban por más. Haciendo las embestidas más rápidas y profundas, oyendo sus cuerpos chocar, inundando sus sentidos en el aroma que desprendía su amante. Lo deseaba, lo quería solamente para él. Oír su voz tan excitada gimiendo de esa forma lo volvía loco. El menor le acariciaba la espalda con manos trémulas, dejaba salir sus gritos sin control alguno. Confiaba tanto en Sasuke que desde el principio había decidido entregarse por completo a él, a su Sasuke. Ambos conocían sus sentimientos ahora, sus pieles lo demostraban a cada segundo. Las palabras sobraban.
Las estocadas se volvieron más veloces aun, casi frenéticas. Parecían uno solo. Los dos sabían que el momento final se acercaba, sin embargo si por ellos fuese no habrían querido que se terminara nunca. La pasión que estaban viviendo juntos era tal que sabían que ese momento iba a quedar grabado en sus memorias. Sasuke guardaba cada uno de los sonidos que emitía el ojiazul en sus oídos, cada lágrima derramada, cada expresión en la que su rostro se tornaba. Quería que los dos acabaran juntos y para ello, tomó el latente y necesitado miembro del adolescente con una mano, al tiempo que recorría su cuello con la lengua. Masturbándolo a la vez, llegó tan profundo que sintió una electrizante sensación recorrerlo entero. Naruto también lo sintió, una descarga en su interior le hizo gemir nuevamente. Había alcanzado un punto específico de su cuerpo.
Luego de tocar varias veces ese mismo rincón antes desconocido, extasiado, un calor sofocante y delicioso los llenó a ambos a la vez. Luego de un jadeo sonoro por parte del menor y un suspiro ahogado que escapó de la boca del más grande, sintieron como su semilla descendía por su cuerpo. Sasuke no tardó en correrse en el interior de Uzumaki, vertiendo gran cantidad de su esencia en él y Naruto lo hizo entre sus vientres, haciendo que ambos torsos se mancharan con la explosión de su ser. Estaban exhaustos, agitados y felices, sobre todo sumamente felices. El moreno se desplomó sobre su pequeño, abrazándolo con todas sus fuerzas y descansando la cabeza en su pecho. El rubio sonrió, soltando una de sus tantas risitas zorrunas al aire cálido que respiraban. Abarcó con sus manos la gran espalda del mayor, cerrando los ojos.
-¿Sabés una cosa, Naruto? Sos un idiota…
-¿Qué decís, teme?
-Que sos un imbécil y por eso no se como hiciste para cambiarme la vida.
Uzumaki quedó desconcertado ante esas palabras tan extrañas para él. ¿Eso es lo que se dice una pareja al terminar de hacer el amor? No sabía ni qué contestar. Sasuke, dándose cuenta de que él jamás entendería algo así, rodó los ojos.
-Estoy diciendo que te quiero, usuratonkachi.
-¡Eso es porque no hablás claro y…! ¿Qué?
-No me hagas repetírtelo –respondió, con un leve rubor que el menor no alcanzó a ver puesto que lo cubría su cabello.
-Yo también te quiero, Sasuke. ¡Y mucho, demasiado ttebayo!
El de ojos negros se incorporó un poco, observando a Uzumaki y sonriendo, como nunca, de forma sincera. Naruto estaba tan feliz de ver de esa forma al Uchiha que tampoco podía dejar de sonreír. Unieron sus labios una vez más, en un beso tierno, amoroso y lleno de alegría. Los dos sentían que no les hacía falta nada más… repentinamente oyeron el ruido de la puerta que estaba a un lado de ellos. Al menor se le congeló la sangre.
-¡Sasuke! –susurró, desesperado- ¡Deben ser Tsunade-baachan y el ero-sennin!
-¿Y esos quiénes son? –en el mismo tono que él.
-¡Eso no importa! ¡Nos van a ver! ¡Movete!
Se levantaron tan rápido como pudieron, tomando su ropa y arrastrándose hasta detrás de la otra pared oscura del lugar. Lograron hacerlo justo a tiempo, ya que efectivamente, Tsunade y Jiraiya salieron por esa misma puerta. No había signos de que los hubiesen escuchado o visto, ellos hablaban pero de otros temas que ninguno comprendía. Un ojito negro se asomó por el borde de la pared, seguido por otro de color azul, viendo que los ancianos se estaban yendo. Al saberse libres, observando como se alejaban, ambos suspiraron con gran alivio, recargando sus espaldas contra la fría pared.
-Uff, de lo que nos salvamos, dobe.
-La verdad que s… ¡ah! –gritó el pequeño, arqueando la espalda.
-¿Qué te pasa?
-¡Y todavía lo preguntás! Me duele el trasero, idiota… –dijo, algo ruborizado.
-Oh, lo siento –se disculpó, colocando una mano en su cabello para despeinarlo- y no sabés lo que te va a doler mañana… ese es el precio que hay que pagar para estar con un Uchiha.
-¿Qué dijiste ttebayo? –preguntó, con la voz de ultratumba, agitando el puño en dirección al mayor.
-Nada, nada…
Luego de discutir un rato como siempre lo hacían y lo seguirían haciendo, decidieron que lo mejor era vestirse e irse de allí. El moreno ayudó al más pequeño a pararse y a juntar su ropa. Se vistió, mirando de reojo como lo hacía aquel que había sido suyo hacía unos momentos. Justo cuando el ojiazul se estaba colocando la remera, le dio un pequeño apretón en sus nalgas, haciendo que éste saltara y recibiendo un buen golpe en la cabeza como respuesta. Así fue como terminó Sasuke, sobándose el chichón pero feliz de la vida. Emprendieron el camino de regreso, ese que se había vuelto tan rutinario para ellos. Pensándolo bien, eso tenía sus ventajas. Sabían bien que nunca pasaba demasiada gente por allí ya entrada la noche y ese día no iba a ser la excepción. Sasuke acercó su mano a la de Naruto. La tomó firmemente pero con delicadeza, el menor lo miró sorprendido. Aun así rieron y decidieron continuar con su camino como si nada.
Hablando de cosas triviales, se les pasó tan rápido el rato estando juntos que no se dieron cuenta en qué momento habían llegado a sus casas. Seguían tomados de la mano, ninguno quería dejar ir al otro pero sabían que era inevitable. Además, sería muy cursi pensar eso ya que sabían que dentro de unas horas iban a volver a verse. "¿Desde cuando soy tan imbécil? ¿Me contagié de Naruto?".
-Sasuke… antes de que te vallas… quería preguntarte algo –habló, sacando de sus pensamientos al moreno. La cara le ardía y sus manos temblaban.
-¿Qué querías preguntarme?
-¿Q-querés ser m-mi… mi novio?
El moreno se soprendió tanto por la repentina pregunta que su rostro no tardó en tornarse a uno de sorpresa mientras miraba al adolescente. Éste miró para abajo, apenado. Sasuke guardó silencio unos instantes. Luego volvió a sonreír como todo buen Uchiha y lo tomó de la barbilla, obligándolo a mirarlo a los ojos.
-Eso no tenés ni que preguntarlo. Claro que quiero ser tu novio, Naruto –respondió, depositando un suave beso en los labios del chico.
Se despidieron allí, aunque con grandes deseos de que un nuevo día comenzara. Se soltaron las manos con suavidad, volviéndose en direcciones opuestas. Abriendo la puerta de su casa, el ojiazul tenía tantas ganas de gritar, de saltar y de que todo el mundo se enterara de su alegría que ya ni pensaba en que su padre lo pudiese oír. Sasuke, ingresando a su hogar, no podía parar de sonreír como un bobo, sin importarle quien estuviese a su alrededor. Todas las dudas se habían disipado.
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Otro día de trabajo, igual que todos los demás. Aunque su mente no estaba al cien por cien debido a los pesares que lo agobiaban, tenía que concentrarse. Tantos papeles por firmar, hojas, letras, números por todos lados. Aun con los lentes puestos sus ojos negros le ardían, ya no podía enfocar correctamente la vista. Había estado todo el día encerrado en su oficina con el fin de no toparse con su ya conocido vecino el rubio. Hasta el momento lo había logrado, no sabía cómo pero aquel que siempre había sido tan simpático con él no le había dirigido la palabra. Ni siquiera sabía si había asistido ese día.
La hora de la retirada estaba llegando y podía ver a través del vidrio que lo separaba del exterior a todos los empleados yendo y viniendo, apresurados, guardando sus cosas. Suspiró pesadamente, él siempre era el último que se marchaba, por algo era el gerente. La sola ideo lo tensionaba a sobremanera. Se quitó los lentes, dejándolos descansar sobre su escritorio y se cruzó de piernas. No tardó en ver a alguien asomarse por la puerta semitransparente, se veía inseguro y algo nervioso. El Uchiha alzó una ceja. La visión de una rubia cabellera no lo emocionó demasiado. Escuchó unos pequeños golpecitos y no pudo hacer más que invitarlo a pasar. La puerta se abrió con lentitud.
-Fugaku… em, hola –dijo tímidamente, una sonrisa nerviosa se asomó en sus labios.
-Hola, Minato –fue la cortante respuesta. El moreno fijó la vista en unos papeles.
-C-como se estaban yendo todos pensé en saludarte. Es que no te había visto en todo el día y –no soportó más la actitud distante de su amigo, ni siquiera era capaz de verlo a los ojos. Estalló como siempre lo hacía- ¡No puedo más, mirame Fugaku!
Sus gritos hicieron sobresaltar al más alto, aunque en el fondo se esperaba algo como eso. Él también estaba nervioso a pesar de no demostrarlo. No quería hablar con el rubio, sabía que si seguía así terminaría haciéndole daño. No solo a él, sino a muchos otros. Por eso había decidido cortar su relación en seco. Lamentablemente, se dio cuenta de que era imposible hacerlo, no de esa manera. Sin más, posó su mirada penetrante en la azulina, animándolo a que continuara.
-¿Qué hice mal? No quiero estar así.
-No –hizo un breve silencio- no hiciste nada malo, Minato.
Este último se acercó hasta él, desesperado. El de cabello dorado apoyó sus manos con fuerza sobre el escritorio del gerente, haciendo un gran estruendo, inclinándose un poco hacia él. Fugaku podía ver toda la preocupación que su amigo tenía en su rostro, ya no podía verlo así.
-Entonces, ¿qué fue lo que pasó para que decidieras no verme más?
-No fue nada –contestó, su cabeza no podía formular una buena excusa en ese momento.
-¿Cómo que no fue nada? ¡No por nada uno decide despedirse para siempre de sus amigos!
-Minato. Lo admito, estaba equivocado. Por favor, perdoname.
Al verlo otra vez notó como algo de brillo regresaba a esas pupilas color cielo. Parecía más aliviado, lo que a él le transmitió una gran tranquilidad.
-No, no tenés que pedirme perdón. Me alegra que hayas cambiado de parecer.
-Hm.
-Sigo sin entender el por qué pero eso ya no importa –sonrió- ¿O será que mis consejos no funcionaron otra vez?
-Em… bueno…
-¡No te preocupes! Ahora que todos se fueron puedo mostrarte la nueva estrategia que se me ocurrió.
El Uchiha rodó los ojos, sabía que sería otra de sus locuras, aun así sus labios se curvaron casi imperceptiblemente. Tenía razón, ya todos se habían marchado a sus casas, solo ellos seguían en el local de automotores. Siguió al ojiazul fuera de su oficina, había ido a buscar quien sabe qué cosa para mostrarle. Lo vio regresar, con una cajita de plástico plana en la mano y una fresca sonrisa impregnada en la cara. Sacó un manojo de llaves de su bolsillo ante la curiosa mirada del más alto y abrió la puerta de uno de los automóviles.
-¿Qué vas a hacer?
-Pará, pará. Ya vas a ver…
Abrió la cajita, la cual en su tapa tenía una imagen de una mujer con muy poca ropa y unas palmeras de fondo. Sacó un CD de ella y lo insertó en el estéreo del auto. Subió el volumen a penas y, enseguida, una suave música de playa comenzó a sonar. Fugaku miró entre sorprendido e intrigado a Minato, quien se acercó a él.
Aruba, jamaica ooo i wanna take you
Bermuda, bahama come on pretty mama
Key largo, montego baby why don't we go
Jamaica off the florida keys
-Nada mejor que un hombre que sepa bailar, eso seduce mucho a las damas –(N/A: por lo menos a mí si *sueña*).
-Pero… yo siempre fui un desastre para eso.
-¿Y para qué te creés que estoy yo?
Con un movimiento grácil, tomó de una mano al moreno, quien se sobresaltó ante el contacto. Lo llevó hacia un sitio despejado en el que pudiesen bailar sin problemas. El de ojos oscuros se sentía sumamente extraño en esa situación.
-Bueno, ahora supongamos que yo soy vos y vos sos Mikoto-chan.
Hizo que el Uchiha mayor colocara la mano que tenía libre sobre su hombro, luego él posó la suya en la cintura éste. La frente de Fugaku comenzaba a sudar frío. El rubio mayor se movía con gracia natural, muy relajado, lo que hacía que el otro lograra llevarle un poco el ritmo. Bailaba muy bien y parecía tener facilidad para llevar a su pareja. La suave música combinaba a la perfección con el delicioso aroma del perfume que desprendía Minato con cada movimiento. El moreno estaba poniéndose más nervioso cada vez. Ninguno hablaba. En un momento determinado de la música, el de ojos celestes soltó la cintura de Fugaku e hizo un ademán con su otra mano para indicarle que girara. Eso se vio complicado, debido a que el pelinegro lo superaba en altura por lo que tuvo que agacharse un poco para dar la vuelta. Volvieron a la posición inicial.
There's a place called kokomo
That's where you wanna go to get away from it all
Bodies in the sand
Tropical drink melting in your hand
We'll be falling in love
To the rhythm of a steel drum band
Down in kokomo
-Minato, ¿no sería mejor que yo fuese yo y vos Mikoto?
-¿Estás insinuando que soy bajito? –se quejó, haciendo un puchero similar al de su hijo.
-No, solo digo que yo soy más alto.
-Me ofendés, Fugaku. Bueno, vamos a ver como te desempeñás en tu verdadero papel.
Ambos cambiaron la posición de sus brazos a la vez. Ahora quien lo sostenía por la cintura era Fugaku, quien se había tensado aun más. El menor solo intentaba dejarse llevar, aunque le era bastante difícil sabiendo lo desastroso que era su compañero en cuanto al baile. El aroma de Minato lo estaba mareando, estar tan cerca, respirar casi el mismo aire. Todo esto lo único que hacía era desconcentrarlo. El rubio pareció notar su nerviosismo. No sabía cuanto tiempo más podría soportar estar en una situación así con él.
No supo exactamente como paso pero sus pies se enredaron irremediablemente y, cuando intentó darle la vuelta a Namikaze perdió el equilibrio. Presionó la mano de Minato en un intento en vano por no caerse, pero no lo logró. Cayó hacia atrás, llevándose consigo al rubio, quien gritó de sorpresa. Al chocar de lleno contra el piso emitió un quejido, esos mosaicos de mármol si que eran duros. Todo el dolor se esfumó de su mente al darse cuenta de qué era el peso ajeno que aun sentía sobre él. Dirigió su vista al frente y se encontró con esos ojos celestes bien abiertos y unas mejillas sumamente sonrojadas. Minato no entendía por qué le latía tan rápido el corazón. Estaban pegados, sus rostros a escasos centímetros y aun tomados de las manos. El más bajo dejó escapar una risita nerviosa, incorporándose un poco.
-Yo te dije que hubiera sido mejor que yo hiciera de vos y vos de tu mujer pero…
Everybody knows
A little place like kokomo
Now if you wanna go
And get away from it all
Go down to kokomo
No lo dejó continuar e hizo algo de lo que sabía que se iba a arrepentir más tarde. Lo jaló del brazo, sin pensarlo dos veces, e hizo que sus labios se juntaran. Minato estaba más rojo de lo que jamás había estado, no se hubiese esperado algo como eso de aquel hombre. Y si no se lo esperaba, ¿por qué no era capaz de separarse de él? El Uchiha tomó por la nuca al rubio, profundizando más el beso. A fuerza de lo que su mente le decía que era lo correcto, Namikaze fue cerrando sus ojos y dejando algo de espacio entre sus labios. Eso Fugaku lo aprovechó, introduciendo su lengua, haciendo que ambas se encontraran, creando otra danza más lenta y placentera.
La canción seguía sonando de fondo mientras compartían ese momento tan fantástico e impensado. Nunca se habían imaginado que algo así pasaría. Pronto la realidad y la cordura volvieron a la mente de Minato, quien forcejeó un poco y acabó con ese beso. Se miraron a los ojos por unos momentos. El moreno se sentía tan avergonzado de sí mismo, realmente había hecho algo sin pensar, ese no era su estilo. En verdad ese rubio había logrado cosas inimaginables en él.
-¿Qué fue eso? –preguntó Minato, algo consternado.
-Yo… lo siento, no quise…
-¿Te pusiste a pensar en lo que acabamos de hacer? ¡No quiero hacerle esto a Mikoto-chan, ni a tus hijos ni al mío! –gritó, desesperado, mirándolo a los ojos.
Histérico, se soltó del agarre del más alto y se puso de pie. Luego, Fugaku hizo lo mismo. Minato se veía tan irritado, no debió haber hecho eso. Su cabeza estaba hecha un lío.
-No podía aguantar más, fue… un impulso –sus palabras parecían quebrarse al salir de su boca.
-¡Estás jugando conmigo! ¡Vos estás casado, Fugaku!
-¡Decime algo que no sepa! –esta vez fue el moreno quien comenzó a gritar- ¿Cómo podés decir que estoy jugando con vos si ni siquiera sabés lo que siento?
Esas palabras lo desconcertaron, ¿qué sentía Fugaku en realidad? Tomó aire. -Lo único que se es que si continuábamos le haríamos daño a las personas que queremos –respondió, ya más calmado.
-Lo se –Minato volvió a mirarlo- Me siento la peor basura de este mundo… ¿por qué tuviste que aparecer en mi vida?
Al ver resbalar una lágrima por ese rostro serio e impávido, sintió que su interior se estremecía. Nunca pensó ver al gran Fugaku Uchiha tan quebrado y abatido, era tan increíble como triste. Se acercó un poco más a él, colocando una mano en su hombro. El moreno movió la cabeza hacia un costado, aun cubriéndose bajo el flequillo.
-No sos una basura, nunca más vuelvas a decir algo como eso. Sos una gran persona, un gran padre y marido –se hizo un silencio- Y, en realidad, la pregunta sería… ¿por qué vos tuviste que cambiar mi vida?
Más recuperado, volvió su mirada otra vez hacia ese hombre. Éste le sonrió, tan cálido como siempre lo hacía.
-Sé lo que sentís aunque no me lo digas… porque yo siento lo mismo. Cuando estoy con vos es como si volviera a ser un estúpido adolescente. Pero luego me acuerdo de mi hijo, de Kushina y de tu familia y…
-No digas más. Yo también pienso mucho en ellos pero ya no puedo soportar estar cerca de vos de esta manera… por eso había decidido no volver a verte, pensé que sería lo mejor para los dos.
-Pero, ¿por qué no podemos seguir como antes? –presionó su hombro, las manos le temblaban- Fuiste mi primer amigo en esta ciudad y… no quiero perderte.
El mayor volvió a bajar la mirada, se sentía derrotado. Le palpitaba tan fuerte el pecho estando al lado de ese rubio tonto, lo hacía sonreír por dentro. Hacía tanto tiempo que no se sentía así. ¿Por qué no podía volver a sentirse de esa forma estando con su esposa? Minato era realmente hermoso, ella también lo era debido a su gracia femenina. No solo la belleza exterior era lo que veía en ese ser de ojos brillantes. Tan ensimismado estaba que no pudo darse cuenta en qué momento el otro había depositado un suave beso en sus labios. Tierno y cálido. Las mejillas del más bajo habían tomado algo de color. Sus manos se habían posado sobre la camisa blanca que cubría el amplio pecho del Uchiha.
Se separaron con suavidad, una sonrisa triste adornaba el rostro de Minato. el de ojos negros no sabía bien lo que significaba esa expresión pero presentía que no era nada bueno.
-Adiós, Fugaku.
Esas palabras hicieron eco en su mente, un interminable y doloroso eco. Miró la espalda del menor alejarse, observó como abría la puerta y se retiraba, ésta se cerraba sola tras él. Todo parecía como en cámara lenta delante de sus ojos. Se quedó solo y en silencio en aquel lujoso sitio. La opresión que sentía lo estaba ahogando, como si le costase respirar. No sabía la razón pero algo en su interior le decía que esa había sido una despedida definitiva. Una lágrima rebelde no tardó en escapar de sus cansados ojos oscuros.
Continuará…
Noooo! Qué tristeza T.T
No sé ustedes, pero yo aprendía a amar la pareja de FugakuxMinato :)
Para el próximo... torneo de Surf! xD -muchos dirán 'ya llegó esta forra con el relleno' xD No, no lo es, todo es para relajar las tensiones de un cap tan entristecedor^^-
Se acerca el comienzo de las clases para nuestro kitsune! Espero que les haya gustado y que sigan dejándome esos lindos reviews que tan contenta me ponen!
Nos leemos mi gente bella! xD Sayo~!
