Naruto.

(Naruto y ninguno de sus personajes me pertenecen, son del fantástico Kishimoto sensei. )

Un Amante Para el Kazekage.


Holasss!!

Despues del mensaje anterior, aquí dejo el final de la historia, espero les guste. En verdad, O.o que problemático. Saludos n.n a las personas que leen el fic, personalmente a quien se toma un minuto para dejarme un post.

helen: o.o ahora si me quieres, gracias… creo jajaja. Gracias por tus post, de todo corazón. Si continua, solo quería crear el suspenso y molestar a yosh jaja. No me atrevería a dejarlas así.

Luna-Yang1994: etto, espero te gusten los finales. Pobre Kankuro, jeje no tiene la culpa de mis traumas. Saludos. Gracias por todos tus post.

Yosh.hina-gaa: jajaj gracias, si continua con doble final jaja, nunca les aria dejarlas sin fin, espero te guste. Disculpa hacerte tanto enfadar.

Lia Du Black: y espera leer los finales, espero te gusten, gracias por tu post.

Stepha-Chan: me alegro que te ponga feliz, espero te gusten los finales, y en verdad todos los comentarios que hicieron sobre el fic, realmente me hizo seguirlo así de rápido y adelante, fue mi forma de responder al tiempo que dedican a leerlo, todos tus comentarios fueron agradables y me animaron, en verdad, gracias.

RociRadcliffe: pobre Kankuro, pero supongo escribí bien para que lo odiaran, me alaga en verdad. Espero te guste el final, no quedo tan peor… eso creo. Gracias por tus comentarios.

Kagura0w0: si aquí esta el final, y si como pediste al final puse los dos, no podía decidirme, espero te gusten. Gracias por todos tus comentarios. Me animaron mucho. Especialmente porque fuiste la primera. Gracias de nuevo.

Bien este es mi ¡HASTA LUEGO!, estaré ansiosa de leer sus comentarios sobre el final de la historia, n.n alguien quiere platicar conmigo, les dejo mi msn, gracias por leer esta historia, me animaron mucho, gracias por todo, espero les guste.

Pd.- veran algunas cosas sobre Gaara, debo aclarar que aun cuando no se sabe, para mi sigue controlando la arena, se ve cuando se despide de Naruto en el Shippuden, solamente algunas de sus tecnicas se limitaron por su chacra humano.

Mi mail es: the-blood-of-sephiroth(arroba) Hotmail . com (los guiones son bajos entre las palabra son bajos)

HASTA LA PROXIMA Y RECUERDEN…

¡¡ANIMO!!


Capitulo 9A:"Encontrándote"

Seis años después…

El Kazekage, era un hombre maduro, responsable, bondadoso pero igualmente frio y solitario como el desierto cubierto por el manto de la noche; se rumoraba que algún tiempo había sido cálido, alegre y aun en apariencia árida de el emergieron oasis, volviendo su árido corazón tibio bajo el sol.

Pocos sabían las desgracias de Sabaku No Gaara, tristezas que acongojaban su alma, pero igual le daban la fuerza para seguir en pie cada día. Cinco años habían pasado desde la insistente búsqueda de la mujer que amaba y el hijo que en su vientre cargo.

Era un hombre amado por su aldea, había luchado demasiado por ella, se había entregado en cuerpo y alma a levantarla, hacerla sobrevivir y hacer que su nombre fuera tan respetado como la Hoja. Bajo el cuidado de Gaara, la Arena había concebido nuevos proyectos de vida dedicados solo a mejorar. También en dedicación al hijo que jamás había conocido Gaara emprendió proyectos para niños que veían afectadas sus vidas ante la batalla fuesen de esa aldea o las aledañas, le gustaba darles la oportunidad de una vida mejor, pensando… rogando que su hijo jamás se viera en tal situación y siempre viviera bajo el seno protector de su maravillosa madre.

Sobre Hinata, Gaara logro descubrir muy tarde la verdad de su paradero, cuando eso sucedió y fue a buscarla esta había huido escondiéndose en el basto país del fuego, no le daba el tiempo de explicarle, de disculparse. Después de un tiempo sus amigos confesaron la verdad. El fingir la muerte de Hinata era para protegerla del clan que si sabia de su existencia la mataría sin pensarlo dos veces. El plan había sido exacto, y preciso, Shikamaru lo había planeado. El primer paso fue un clon de sombras de Hinata, de eso se encargo Naruto, el segundo paso fue Neiji quien dio aviso a la familia sobre el estado de gestación de la ojiblanco, sabiendo que durarían en platicas con el concejo de la familia, ese tiempo lo usarían para que Chouji y Tenten la sacaban de la aldea, Naruto y Sakura explicaron la situación a Tsunade, quien preparo un falso equipo ANBU, encabezado por Kakashi, cuando el clan se dio cuenta que no era la verdadera Hinata, demandaron a la Hokage encargarse de la situación, movilizo al grupo de cazadores, Kakashi y Shizune hicieron la muerte falsa, y otro clon ocupo el lugar del féretro. Kiba y Sakura, cuidaron de ella al principio, después de que supiera lo de Gaara se movilizaría con Tsunade a otro pueblo (Tsunade la apoyo y como era buena para esconderse, la rubia ya había cedido su puesto de Hokage), entonces empezó la búsqueda de la joven Hyuga.

Naruto en cuanto tomo el poder de la Hoja comenzó una cruzada contras las leyes Hyuga, la cual era lenta y pesada, mas el rubio no se rendía, había logrado desaparecer las clases sociales dentro del clan, haciendo dos familias iguales, Hanabi lideraba la que una vez se conoció como familia principal, en tanto Neiji lideraba la familia que fue subyugada durante muchos años. Hiashi Hyuga al final había demostrado tener una secreta devoción a Hinata, aunque seguía las reglas del clan como debía y por ende anteponiendo la familia a su hija se mostro hostil con la mayor esperando así ella tomara mas carácter, pero eso nunca significo que no hubiese amado a su hija, al contrario la admiro y amo tanto por ser diferente como por la forma en que si su ayuda se levanto convirtiéndose en una poderosa guerrera que jamás se atrevió a decirle. Después del castigo a Kankuro, que consistió en bloquear su chacra convirtiéndole en un civil a disposición y tutela del Kazekage, Hiashi renuncio al mando poco después decretada la orden de que las ramas familiares debían desaparecer. Eso fue como una loza que fue quitada de sus hombros, viendo al fin con orgullo como amabas familias dejaban atrás las rivalidades, con sorpresa y admiración fue testigo que aquello infelices que muchos años vivieron bajo un sello no les guardaban rencor absoluto.

- Somos hermanos, primos, sobrinos, nietos… no debemos odiarnos, no debemos guardar ningún resentimiento o jamás existirá un verdadero cambio en esta familia, dejemos atrás es pasado, convirtiendo estas dos familias en hermanas, un clan con ramificaciones, una separación que en lugar de hacernos débiles incremente nuestro poderío… yo apoyo a Hanabi como mi igual, ambos guías de las familias Hyuga, cada acción que ágamos será tomada en decisión por ambos. –Había dicho su sobrino Neiji, un hombre que le había llenado de orgullo, se avergonzó por no haber hecho nada con el tiempo que duro en el poder, pero ahora se lo dejaba a las nuevas generaciones, Hanabi después de la muerte de Hinata había cambiado demasiado aceptando abiertamente la devoción que le profesaba a la joven que fungió como su madre en ausencia de la real, y a lado de su primo luchaba contra el concejo que se mantenía recio a las tradiciones, no podían cambiar todas las leyes Hyuga, pero si modificarlas, entre ellas Neiji desesperadamente aun peleaba sobre la honorabilidad. El nombre de Hinata no estaba limpio del todo y a sabiendas que mientras siguiera así ella no podría volver a la Hoja, era su principal objetivo.

También en ese tiempo muchas cosas habían sucedido, específicamente los llamados "generación Naruto" tenían nuevas vidas, se habían casado a distintos tiempo y formaban felices familias. El primero en hacerlo fue Naruto, que se caso con Sakura después de tantos años de insistencia, tenían un hijo pequeño de cuatro años llamado Jiraya, la pelirosa en ese tiempo había tomado el lugar de Tsunade la cual vivía en un pueblo cercano donde había lugares para apostar. Después se casaron Temari y Shikamaru, marchándose la joven la mayor de los Sabaku a vivir en la aldea de la Hoja, sin embargo vivía en constantes viajes a la Arena, era la embajadora de la aldea mencionada y seguía siendo importante para Gaara su presencia, a diferencia de la activa rubia, Shikamaru criaba a su hijo, estando en esporádicas misiones y básicamente encargándose de la suasoria de su clan, al fin entendía a su padre sobre su relación "mujer histérica dominadora hombre perezoso dominado". Kiba y Shino también se habían casado con mujeres civiles, aun cuando no tenían hijos. Tenten estaba casada con Neiji y tenían un bebe recién nacido, que era el orgullo de la familia Hyuga. Chouji e Ino comenzaron a salir y al tiempo se fueron a vivir juntos, no se han casado aun cuando la joven esta en espera de su primer hijo. Por ultimo Lee se marcho de la Hoja a vivir a la Arena, pues se enamoro de la que fuese alumna de Gaara, chica que luego de la insistencia del joven accedió a conocerle profundamente y quedando prendida del chico, con gusto Lee se había convertido en el mejor amigo del pelirrojo que después de lo sucedido con Kankuro se le dificultaba confiar, pero la bestia verde de la Hoja era el shinobi mas noble, ganándose la confianza del Kazekage.

Gaara leía algunos reportes, estaba fastidiado de eso, pero era su trabajo y debía ejecutarlo, miro hacia un lado buscando un poco de fuerza observando la fotografía de Hinata.

- "¿Cómo estarán?... hace años que no sabemos nada de ti, ni tus amigos ni yo, espero se encuentren bien. Aun te amo tanto Hinata, y muero de ansias de ver a mi hijo, todo el tiempo me pregunto como será, ¿tiene tus ojos o los míos?, ¿de que coloro es su cabello? ¿Cómo es su rostro? Siquiera se si es un niño o niña… yo doy por sentado que es varón pero puedo tener una sorpresa, realmente no me importa que sea… solo quiero verlos. Tengo miedo que te hayas casado Hinata. ¿Qué estas haciendo ahora en tu vida?" –Definitivamente cada vez que veía esa fotografía, su concentración menguaba, pero siempre caía en el mismo hechizo de mirarle y olvidar todo a su alrededor. Pero entonces un torbellino verde entro a su oficina, siquiera toco, debía ser importante.

- ¡Rápido Gaara, vamos de viaje! –grito exaltado Lee.

- ¿Qué sucede? –dijo en su frio y regular tono de voz.

- La aldea que esta cerca de aquí, Viento débil (Kazahaya), al parecer esta siendo asaltada por Leiko y sus hombres, estamos a diez minutos de camino, rápido debes asistir es criminal rango "S".

- Si, vamos.

Gaara se levanto pesadamente, agradecía a su amigo esa hiperactividad, lo hacia apurarse además que noticas como esa siempre estaban de la mano con el. Cuando salieron del edificio las cosas de Gaara ya se encontraban preparadas al igual que un selecto grupo de shinobis que acompañarían para poner a salvo a los civiles. Salieron rápidamente de la aldea. Viento débil, un pequeño pueblo a una corta distancia de la Arena, lugar rodeado de extensas murallas de roca que hicieron crecer un microclima tropical (similar a donde estuvieron Gaara y Hinata pero mas grande) ese pueblo tenia constantemente problemas era meramente económico, ayudaba mucho a la aldea del Kazekage con los alimentos y el agua que en ese lugar sobraba. Su nombre era tal porque las montañas impedían los estragos que hacían la arena y el viento. Gaara hacia mucho tiempo no pasaba por esa aldea, siempre mandaba representantes del concejo a tratar en aquel lugar, sabia por buena fuete que después de tener tantos problemas por los diferentes regidores, una persona tomo el mando haciendo que el pueblo que vivió en extrema pobreza elevara su económica además de las defensas. Sabia que el nuevo regente del lugar era de apellido Shiro, era muy querido y hasta el momento había protegido notablemente la aldea.

- Gaara… me han comentado que Leiko no se encuentra solo, también se encuentra acompañado por dos criminales de la aldea de la lluvia y roca, Uma y Hisa.

- Entiendo –dijo apresurado. Shiro era un hombre exiliado de las fuerzas shinobi de la Arena, fue un traidor, además asesino cruel y poderoso, que tenia un poderoso jutsu de manipulación. Pudo escaparse del Kazekage en dos ocasiones que le enfrento, pero ahora el pelirrojo no se encontraba dispuesto a dejarlo seguir viviendo- Apresúrense –indico aumentando la velocidad.

Para entrar en Viento débil, se debía cruzar unas grutas, que de no tener cuidado podían ocasionar que las personas se perdiesen durante varias horas. Pero apenas y entraban en aquel territorio cuando escucharon a una mujer mayor pidiendo auxilio.

- ¿Esta bien señora? –se acerco rápidamente Lee.

- Toman nuestra aldea, debemos pedir ayuda… nuestro líder salió de la aldea, nadie nos protege… la mayor población es de ancianos, mujeres y niños. ¡ay que llegar a la Arena a pedir ayuda al Kazekage!

- Descanse señora, el Kazekage ya se dirige a detener todo esto –señala a Gaara que seguía su camino- Jiro –señalo a uno de los hombres- lleva a la señora a un lugar a salvo, ustedes –señalo a los otros- recorran al pueblo revisen a todas las personas se encuentren bien.

Los hombres siguieron las indicaciones del moreno, en tanto este seguía a Gaara. El pueblo estaba extremadamente silencioso, al parecer las personas se ocultaban dentro de sus casas o el frondoso bosque que les rodeaba. Entonces algo llamo la atención en Gaara, un sonido, una pelea.

- ¡SUELATALO! –gritaba un niño, Gaara inmediatamente corrió hacia aquel lugar.

Por un momento Gaara quedo absorto, viendo como un niño de cabellos rojizos se lanzaba sobre Leiko, quien sujetaba a un hombre de casi su edad, sus cabellos castaños y largos. Cuando el criminal visualizo a Gaara sin mas Leiko quebró el cuello del hombre dejándolo caer al suelo, el pequeño que gritaba desesperado había desaparecido de la escena gracias al control sobre la arena.

Una encarnizada lucha pronto se presento, Lee en otro lado de la ciudad peleaba contra Hisa de la roca que tenia el poder de endurecer su cuerpo. Gaara había sido acorralado entre Leiko y Uma. De primer momento las batallas fueron igualadas, pero la desconcentración que ocasionaba escapar del jutsu control de Leiko, y la lluvia de veneno de Uma menguo las energías del Kazekage, quien estaba herido por aquel último jutsu. Un golpe directo a su cuerpo estaba por ocurrir, en tanto el se encontraba de rodillas tratando de no desmayarse por el veneno, el impacto estaba cercano y solo acerco cerrar los ojos para recibirle, mas este jamás llego. Aturdido abrió los ojos encontrando una pared de arena, que le protegía, miro a todos lados sin encontrar a nadie a cercano, no podía ser su chacra, no estaba concentrado y ese tipo de defensa había desaparecido con el mapache. Con asombro observo como unos kunai de Arena eran lanzados certeramente.

- ¡No puedo mover mis brazos! –grito Leiko, enardecido. Uma se disponía a lanzar una nueva ráfaga de lluvia, pero entonces.

- … Hinata… -suspiro el Kazekage.

Como un ángel vengador Hinata había caído del cielo, una de sus manos se encontraba en el suelo, al tiempo que sus piernas considerablemente separadas y flexionadas estaba en posición dispuesta a reaccionar, su segundo brazo estirado por sobre su cabeza portaba un kunai. Gaara miraba asombrado aquello, sus ropas, su cuerpo, todo en ella había cambiado. El largo cabello azulado se arrastraba por el suelo, sus ropas que consistían en un extraño chaleco largo, de cuello en U, pero dejaba ver una tela blanca que era un cuello estilo tortuga, se ajustaba a la femenina figura, pero al llegar a su cadera donde se posaban algunos botones bajo estos se abría convirtiéndose en una especie de falda que llegaba a poco mas arriba de sus rodillas, sus piernas eran envueltas por una licra negra corta, con varios amarres de cintas negras. Portaba unas sandalias especiales de shinobi, color oscuro igualmente y cortas que llegaban a sus tobillos. Sus manos estaban envueltas por unos guantes, aquel tono oscuro contrastaba con su piel y combinaba con su cabello, la única diferencia de coloro era esa cinta rojiza que le sujetaba el cabello. Los ojos de Gaara comenzaban a cerrarse, su cuerpo se adormilaba, sintió el golpe del piso, su cuerpo estaba paralizado y su respiración entrecortada, comenzó a sentir una opresión en su corazón, cerraba y abría los ojos, en una de las ocasiones se encontró con la visión de dos cabezas pelirrojas y dos pares de ojos, unos blancos y otros aguamarina, quiso articular palabra alguna, pero su garganta estaba seca, sintió un intenso calor en su cuerpo, pequeñas manos tocaban su cara, eso por alguna extraña razón le causaba felicidad. Peleo por no perder la conciencia, se sintió arrastrado volvió a abrir los ojos, aquellas criaturas de cabellos rojos lo movían con todas sus fuerzas adentrándolo a una pequeña casas, volvió a cerrar los ojos, escuchaba una batalla a la distancia.

- Mi mama no salvara de ese sujeto –decía uno.

- Parece que tiene fiebre, trae agua y un paño.

- Pero no es nuestra casa…

- No importa busca agua… -Gaara escuchaba lo que decían, pero no podía reaccionar, su mente deseaba conjuntar una idea pero no lograba hacerlo- Es el Kazekage…

Sintió como acariciaban su rostro, y pequeñas gotas caían en su rostro, una cerca de su boca, la probo denotado era salda, una lagrima.

Gaara abrió los ojos precipitadamente, busco con su mirada reconocer donde se encontraba, era su habitación. Miro con tristeza.

- "Tal vez solo fue un sueño debido al veneno… ¿Cómo llegue aquí?" –Confundido intento levantarse sintiendo como sus fueras maguaban, perdió el equilibrio cayendo en la cama, mas no sin antes tirar un recipiente de vidrio que se encontraba junto a la mesa de noche. Escucho pasos apresurarse a la habitación, la puerta se abrió de golpe dando paso a Lee acompañado de Matsuri.

- ¿Gaara te encuentras bien? –se acerco el chico de licra verde, en tanto la castaña se dirigía a buscar ayuda para la limpieza.

- ¿Qué paso? –pregunto enfadado por su imposibilidad, estaba frustrado de ser vencido por un veneno.

- Casi mueres con ese veneno… al parecer era algo extraño, una sola gota y se adentraba por tus poros hasta matarte, tuviste suerte de que…

- ¿De que? –pregunto con ojos ansiosos.

- Hinata… apareció ella te salvo la vida, y me mando a traerte hacia acá... dijo que no la buscaras pues huiría pronto.

- ¿No te dio otra razón? –dijo enfadado- ¿Por qué no la detuviste?

- Gaara… ella simplemente… parece temer a algo, no quiso hablar mucho, solo se dedico a cuidarte, siquiera me permitió estar cerca de ella, cuando saliste de peligro simplemente me dijo que te trajera de regreso.

- Debo ir a encontrarla, necesito hablar con ella.

- Se fue hace dos semanas –Gaara se sintió derrotado, se dejo tumbar en la cama.

- Quiero estar solo…

- Pero, Gaara…

- ¡QUIERO ESTAR SOLO!

En silencio Lee salió de la habitación, no culpaba ni se enfadaba con su amigo, en tendía su situación, durante años espero la búsqueda de Hinata le había consumido su fuerza y sentirse a un paso de estar a su lado, al menos de saber de su hijo, lo hacia sentir vulnerable. Desvió a Matsuri que se encontraba con una de las asistentas.

- No es bueno molestarlo de momento Matsu chan.

- Siento pena por Gaara sama… tantos años buscando a esa mujer, no entiendo por que huye.

Al día siguiente Gaara se dirigió a Viento débil, enterándose que efectivamente Hinata una mujer llamada Hinata había vivido ahí hasta hacia pocos días que desapareció con su familia.

Un largo mes paso, sumiendo a Gaara en la tristeza y dudas, nadie mas quiso decirle nada de Hinata, excepto que vivía ahí, siquiera información sobre su hijo, nada. Estaba furioso, había perdido esa batalla, estuvo tan cerca de su hijo y la mujer que amaba, y para terminar Leiko había huido de nuevo. Pero los dioses le tenían mas problemas preparados, el pelirrojo leía un pergamino que ya le hizo caer en la furia y lanzar todo lo que en su escritorio se encontrase.

- ¡Estoy harto de esta situación!... ¿Hace cuanto me niego a ese matrimonio? ¿Cuánto mas insistirá el señor feudal del Viento? –Gaara leyó el contenido, avisando que deseaba ya se dieran las amonestaciones sobre la presunta boda entre el Kazekage y la hija menor del señor feudal, también remarcaba que a mas tardar ese año debía efectuarse esa boda de la cual Gaara se negó indirecta y directamente, pero Dai era un mujer mimada, controladora y de un carácter empalagoso que le fastidiaba. Hacia casi cinco años se prendo de el, justo cuando había comenzado la búsqueda de Hinata, al poco tiempo corrieron amonestaciones del compromiso entre el Kazekage y Dai hija menor del Señor del país del Viento. Suspiro resignado recordando a esa mujer de cabellos castaños y ojos verdes, realmente no le gustaba, siquiera le agradaba, pero siempre conseguía lo que deseaba y eso era acosar a Gaara. Miro con detenimiento el final del pergamino, y se tiro sobre el sofá, llegaría ese mismo día.

Cuando la tarde estaba en su esplendor Gaara tenia el deseo de regresar al Shukaku en su cuerpo y destruir a toda la familia feudal del Viento, comenzando con Dai, que se encontraba empalagosamente a su lado mientras caminaban por la aldea, necesitaba hacerla entender de alguna forma que no se casarían, pero ella no dejaba de hablar sobre arreglos e invitaciones. La mujer estaba enterada de la situación sentimental de Gaara pues el mismo se la explico en un arranque por querer deshacerse de ella, pero resulto quedar mas prendida a el alegaba que si Hinata no deseaba ser encontrada jamás lo aria, por lo tanto a su concejo debía empezar una nueva vida… con ella.

Después de dar una vuelta por toda la ciudad, tratando de hacer a Dai entrar en razón, el Kazekage fastidiado entro al edificio principal encontrándose con una visión singular, dos pequeñas figuras que vestían chaquetas color azul (una marino y otra claro) peleaban con uno de los guardias principales.

- Necesitamos ver al Kazekage –chillo una voz infantil- ¡por favor señor!

- Niños entiendan que las misiones tienen un costo, no podemos proporcionar nuestros servicios a quienes no tiene con quien pagarlos.

- Entonces permítanos hablar con Rock Lee –mustio la segunda figura un poco mas alta, de voz infantil pero un tanto mas firme.

- No permitimos que cualquiera acceda a entablar conversaciones con la elite, niños márchense antes de que los echemos –siguió peleando el guardia hurañamente.

- Estas reportado, manda llamar a Matsuri –se acerco Gaara altivamente, lo primero fue dirigido al guardia que discutía con los niños, lo segundo a su compañero- inmediatamente quiero correcciones para las personas que se encuentren en la puerta, no es posible que estén negando a dos niños la ayuda, si bien no pueden hablar directamente conmigo los pudieron dirigir con Lee o Matsuri.

- Lo siento Kazekage sama –dijo el hombre sin atreverse a replicarle.

- Vamos a mi oficina –menciono a los pequeños que dudaron un segundo, se tomaron de las manos y le siguieron, Dai se quedo por fortuna de Gaara a distancia.

Gaara entro a su oficina, ya en la puerta las figuras dudaron un instante, se miraron bajo las capuchas que impedían Gaara les viera los rostros, y siguieron caminando. Era extraño pero los niños vestían un pantalones cortos (uno estilo carpí), sandalias de shinobi, y portaban algunos vendajes. El corazón de Gaara comenzó a acelerarse, miro aquellas criaturas llenas de arena, sin saber la razón tenia el deseo de abrazarles.

- Este… -dijo la suve voz, era de niña, Gaara le miro jugar con sus dedos índices chocándolos continuamente, ese ademan le recordaba tanto…

- Kazekage sama, necesitamos su ayuda –dijo el segundo niño, pero quedo en silencio observando como su compañero que vestía el pantalón carpí y chaqueta azul clara se acercaba al pelirrojo- Sunako…

Pequeños espasmos se denotaban en el cuerpo infantil, con lentitud y temblando toco al Kazekage como si fuera casi prohibido, Gaara ante ese roce sintió una corriente eléctrica que si hubiera sido un golpe lo hubiera dejado inconsciente, una necesidad comenzó a revolverse en su pecho, se puso a la altura de la criatura y suavemente quito el gorro de su chaqueta. Su rostro se deformo ante la sorpresa. Un cabello rojo lacio, esparcido por ese rostro infantil, profundos ojos aguamarina inundados de perlas salinas, el delgado labio infantil temblaba ahogando una palabra. De pronto sus manos se posaron sobre su corazón, como si le doliera de laguna forma, su llanto se hizo mas intenso. La segunda figura se acerco a la pequeña, sujetándole de la mano, Gaara no pudo evitar igualmente revelarle el rostro. Mas sorpresa no podía evitar, aquella criatura era el mismo de mas pequeño, cabello rojizo puntiagudo, piel clara, incluso débiles marcas sobre los ojos, (excepto que tenia cejas… no muchas eran Hyuga), pero esos ojos revelaban tanto en un silencio sepulcral que solo se rompía con el llanto infantil, entonces los óvalos blanquecinos del niño de cabellos cortos también rompieron como presa liberando sus lagrimas.

- Hinata… es nuestra madre –susurro con suavidad la voz femenina- no queremos molestarte pero…

La sorpresa los también fue asaltando a esos niños, quienes de un momento a otro se encontraron en los sofocantes brazos del mayor, que los abrazaba con fuerza y trataba de ahogar sus gemidos al tiempo que su llano corría libre por sus mejillas. Después de unos minutos se separo de ellos lentamente comenzando a visualizarlos, primero miro a la pequeña, tomo su cabeza entre sus manos acariciándole el cabello las mejillas y ella parecía regodearse ante el contacto, al grado de imitarlo y tocarle el rostro. Después miro al pequeño, e imito la acción, como si no creyera que fuesen reales.

- Son… ustedes…

- Tus hijos –dijo cabizbajo el niño- en verdad Kazekage sama no queremos importunarte…

- ¡por favor no nos alejes de ti! –grito la niña abrazándose al cuello de Gaara, este le rodeo con sus brazos, acariciándole la espalda.

- Necesito saber que sucede –dijo Gaara sin soltar a la pequeña, el niño dudo unos minuto.

- El hombre que el otro día ataco nuestra aldea… se llevo a mama, dijo que si no lo acompañaba destruiría todo. De eso hace ya una semana, poco después que le trajeron a la Arena.

- ¿Estuvieron en Viento débil todo el tiempo? –pregunto asombrado y liberando a la pequeña que se arremolinaba en su pecho, solo la miro asentir.

- Mama dijo que ahí estaríamos mas seguros… y si ella no regresaba que buscáramos al Kazekage o si no… -dudo la niña.

- ¿Oh si no? –cuestiono Gaara.

- Mama dijo que había varios Shinobi, que en esta aldea buscáramos a Rock Lee, para que nos llevara a donde Naruto Hokage.

Gaara se levanto de un golpe, no dijo ninguna palabra, simplemente salió de la oficina, durante varios minutos. Los niños se encontraban temerosos.

- Mama… -suspiro la joven- ¿crees que se enoje? –pregunto el niño.

- No lo se… mama… -no termino la frase por la entrada de Gaara.

- Varios de mis mejores grupos rastreadores y ANBU, comenzarían la búsqueda de Hinata, también fue informado a Naruto, para que envié refuerzos, pronto encontrarnos a su madre –su corazón se acelero al mirarlos sonreír- Los llevare a casa, unos minutos, debo presentar al concejo unos informes. Esperen aquí.

Gaara tomo unos papeles de su escritorio, solo daría unos comentarios rápidos y suspendería la junta, no tenia el animo de entablar debates ese día… no con sus hijos tan cerca de el. Tenia tantas preguntas.

Al regresar el pelirrojo mayor (quien no duro mas que tres minutos) se encontró con los pequeños caminando por su oficina, la pequeña tenia la foto de Hinata entre sus manos, no se percataron de su presencia y prefirió no interrumpirlos.

- Kazemaru mira –se acerco a su hermano mostrándole la fotografía- que bonita se ve mama… es muy linda cuando sonríe de esa forma –la tristeza de esa voz era como un puñal sobre el corazón de Gaara- ojala sonriera de esa manera.

- Madre es una mujer triste –dijo el pequeño, tomando la fotografía y regresándola a su lugar- no toques nada, Kazekage sama puede enfadarse.

- Lo siento hermano –dijo apenada la pequeña. Entonces se percataron de la presencia del mayor.

- ¡Kazekage sama! –dijeron al unisonó.

- Es hora de irnos –dijo el hombre mientras los niños se tomaban de la mano, para seguirle.

Caminaron por la aldea en silencio, el viento misia sus cabellos, estaban sucios, debido a que habían cruzado el desierto, si bien aunque la distancia a Viento débil era corta, esto se aplicaba para un shinobi entrenado, dos niños pequeños debieron viajar al menos un par de horas sobre el caluroso desierto, Gaara tembló ante ese temor, debía apresurarse a llegar a su casa, debían estar hambrientos, incluso sedientos. Los miro de reojo, eran tan hermosos, una perfecta mezcla entre Hinata y el, sus rasgos finos, eran idénticos a expresión por el tipo de cabello y los ojos. Una tormenta de arena amenazaba con acercarse, sin decir palabra alguna Gaara tomo a los pequeños en sus brazos para moverse con gran velocidad llegando a la mansión principal. Desde que salió a dar la orden de la búsqueda de Hinata, también mando a que su casa fuera acomodada a la presencia de los pequeños, habían preparado las habitaciones adjuntas a las de el, además mando comprar un poco de ropa infantil para que las criaturas pudieran darse un baño y si mal no estaba equivocado la cena debía estar preparada.

Los pequeños miraron con asombro ese lugar, se tomaron de la mano, un rasgo característico cuando se sentían intimidados.

- Vamos a que coman y después vayan a lavarse –comenzó a caminar por la inmensa casa.

- Hermano, yo no traigo ropa –dijo la pequeña.

- No se preocupen por nada de eso –dijo Gaara esperándolos en el marco de una de las puertas. Los niños se adentraron en el espacioso comedor, y tomaron asiento donde estaban los platos colocados, inmediatamente una asistenta comenzó a servirles la cena, Gaara los observaba sin apenas probar nada, estaba embelesado, no entendía mucho, pero igualmente estaba fascinado con sus hijos.

Después de la cena, los llevo a sus habitaciones, ahí encontraron un baño individual, además de ropas, les indico que si necesitaban algo, estaría en su habitación o en la biblioteca (les indico donde era).

- No me molestare, no importa que sea –decía lo mas tranquilo que podía- por el momento es mejor que vayan a descansar.

Paso una hora, hasta que la pequeña figura de cabellos lacios se levantara, no tenia sueño, por alguna razón le era difícil dormir, decidió salir de aquella habitación, miro donde se encontraba su hermano y luego a donde su padre, se sonrojo ante ese pensamiento y cubrió su rostro. Un ruido llamo su atención, camino hacia la planta baja, encontrándose de pronto frente a la biblioteca mencionada por Gaara.

- ¿Qué pasara con lo nuestro Gaara? ¡¿Te esperado mucho tiempo?!

- Dai, te dije mi situación y nunca te brinde esperanza.

- Mi padre lo sabrá… -amenazo.

- Tu padre ya lo sabia –Contesto furioso ante ese tono de voz- ya le informe que no existirá algún matrimonio, y acepto, no ay mas que hablar, puedes pasar aquí la noche y regresar a tu casa mañana.

- Me regreso hoy –amenazo la mujer.

- El guardia que esta en la puerta te llevara ante tus guardianes para que regreses a tu casa.

La mujer enfadada, salió sin percibir la presencia junto a la puerta, un pequeño sollozo hizo que Gaara saliera para encontrarse con la pequeña inclinada llorando, sin poder evitarlo la tomo en los brazos para adentrarse a la biblioteca que estaba mas iluminada, deslizo a la pequeña sobre un sillón, y quedo a su lado calmándola.

- ¿Qué te sucede? –pregunto preocupado.

- Es que… es que… mama –decía la niña con dificultad entre el llanto- mama… lloraba por las noches… mirando tu fotografía –la pequeña subió las piernas para abrazarse a ellas hundiendo su rostro- Una vez la escuche decir que el amor de su vida estaba comprometido con otra mujer, desde antes que naciéramos Kazemaru y yo.

- ¿Eso cuando fue? –inquirió mientras le acariciaba tranquilizadoramente la espalda.

- Hace un año, nos enteramos a que tu… tu… ella no decía nada, solamente, nos prometió que pronto conoceríamos a nuestro papa. Pero siempre se ponía triste –la niña se calmo mirando el rostro del mayor- Desde que recuerdo ella llora cada noche mirando tu fotografía, un día mi hermano y yo la robamos y supimos como eras… pero fue hasta hace poco que accidentalmente escuche decir a mi madre a una abuela de Viento débil, que Sabaku No Gaara, el Kazekage era nuestro padre, pero que el estaba comprometido…

- Los busque mucho tiempo –menciono con gran suavidad tomándola en sus brazos y colocándola en sus rodillas la envolvió con ternura- los busque tantos años.

- En tu pasado cumpleaños vinimos, fue la primera vez que te vimos en persona, mama prometió que este año conoceríamos a nuestro padre… pero ella no sabe que nosotros… ¿odias a mama?... ella te ama.

- Y yo la amo a ella.

Hablaron durante horas, hasta que la pequeña quedo dormida en sus brazos, Gaara igualmente estaba agotado, siquiera había terminado de digerir todo… sus hijos, su mujer, pronto todo seria como debía.

No odiaba a Hinata, detestaba la situación, la confusión, estaba enfadado con la vida por hacerle eso, pero no se dejaría vencer, no ahora que estaba feliz, sus hijos, Hinata había criado bien a esos niños, inteligentes y fuertes. Recordó a Hinata mientras llevaba a su hija a la habitación. Aquella mujer decidida, fuerte, esa era Hinata, y no podía creerlo. Esperaba pronto la encontraran.

Paso una semana, y ya estaban todos sus amigos de la Hoja conociendo a los pequeños, ellos sabían de cada uno, su madre solía platicarles historias de ellos. Incluso les había platicado del Kazekage de la Arena, que según Hinata era el hombre mas apuesto, fuerte y valiente de todo el mundo. Pero no eran las cosas tan sencillas, de Hinata aun no se sabia nada.

Gaara descubrió que sus hijos desde muy temprana edad comenzaron el entrenamiento en las artes de los Hyuga, pero que también despertaron cierto control sobre la arena. Investigo eso con el concejo, quienes le respondieron que debido a que Gaara nació con el Shukaku, parte de la esencia de este se fusiono con todo su código genético, rasgos de ese biju habían sido heredados a su hijos. Gaara estaba sorprendido, ambos niños tenían la igualdad en poder, de ambos partes heredaron todos.

Kazemaru y Sunako se acostumbraron rápidamente a su padre, empapándose los tres de ese cariño reservado que jamás habían podido enfocar en persona alguna. Mas un dia mientras los pequeños jugaban en la oficina de Gaara, en tanto este revisaba unos papeles.

- ¡Kazekage sama! –Entro inesperadamente Matsuri- ¡Hinata sama! En la entrada de la aldea, debe ir ahora mismo.

Gaara se dirigió inmediatamente a aquel lugar, los niños se quedaron a regañadientes con Matsuri, una vez se presento en aquella zona, visualizo la figura de Hinata, se veía cansada, demacrada, junto a ella, estaba Leiko.

- Al fin apareces Gaara –dijo el hombre escupiendo el nombre- tarde mas en venir por que esta mujer fue difícil de controlar, pero al final su fuerza disminuyo –sonrió deformada mente.

- ¿Qué quieres? –dijo cruzando sus brazos sobre su pecho, la ira lo estaba consumiendo.

- Hace años buscaba a esta mujer, sabia que era tu debilidad, tu sabes que quiero Gaara del desierto, entrégame el recipiente donde has encerrado al Shukaku.

- No –dijo secamente el hombre.

- Entonces, deberé hacerlo por la fuerza.

Usando el poder de controlar, Hinata fue quien se dirijo al ataque hacia Gaara, pero debido a que Leiko no conocía el estilo de pelea Hyuga, no podía controlar el Byukugan, Gaara se percato de la debilidad de aquel cuerpo, solo el control mental la mantenía en pie. Entonces tomo decisiones rápidas, observaba como un grupo de shinobis se acercaba, golpeo rápidamente a Hinata en el abdomen, cayendo lentamente sobre el suelo pues Gaara le había sujetado para que no se lastimara mas. Enfadado la arena comenzó a tomar forma de manos Leiko, era sujetado por sus pies, se había confiando con la esperanza que Sabaku No Gaara, jamás se atrevería a lastimar a Hinata, la mujer que todos sabían que el adoraba.

- ¡Ataúd del desierto! –la arena encerraba al hombre- te confiaste demasiado, pensaste que mi mujer me mataría… debilitaste demasiado su cuerpo –esto ultimo lo menciono con furia- ¡funeral del desierto!

Los shinobis que se acercaron miraron con asombro al Kazekage, hacia tantos años no usaba esa técnica tan cruel, en verdad había estado molesto, tomo a Hinata en sus brazos, se veía tan indefensa.

Sus ojos se abrieron pesadamente, los orbes blancos miraban tratando de recordar donde se encontraba, lo ultimo que había recordado era una encarnizada batalla con un sujeto que buscaba dominar su cabeza, al no poder buscaba debilitarla en batalla, además la mantuvo encerrada y hambrienta demasiado tiempo… poco recordaba. Pero estaba en un hospital, fue cuando sintió algo sujetando su mano, se removió para encontrarse con aquel hombre que le acompañaba en sueños, temblorosa acaricio sus cabellos rojos. Gaara estaba dormido, su cabeza apoyada en la cama, al tiempo que se aferraba a su mano. Lagrimas se deslizaron por su rostro sin poder evitarlo, un sollozo hizo que el levantará el rostro, ambos se perdieron en sus maridas. Sin dejar tiempo a nada Gaara la abrazara.

- Perdóname –dijo la joven, entre los brazos del pelirrojo- fui una cobarde por no enfrentarte… perdóname Gaara.

- También fui un cobarde, nada hubiera sucedido si te hubiera enfrentado desde un principio, y no dejar que nada de esto pasara.

- ¿Dónde están mis…?

- ¿Nuestros hijos? –interrumpió el pelirrojo separándose de ella- en mi casa, seguros.

- ¿Y?... ¿No le molesta a tu prometida que estés cuidando a tu ex amante?

- No creo que le moleste –dijo Gaara seductoramente tomando su rostro- no debe molestarse que este al pendiente de mi amante –aquellas palabras sorprendieron a la joven, pero la hicieron enfurecer dando un manotazo para que la soltara, pero el volvió a sujetarla del rostro.

- Suéltame Gaara, no seré tu amante, estas por casarte –dijo con dolor en el alma.

- ¿Por eso no me permitías encontrarte? –menciono enfadado, cuando ella asintió, por unos minutos guardaron silencio, meditando la situación.

- Hinata –ella que había desviado su mirada, volvió a enfrentarlo- ¿Te molesta que este en la habitación de mi amante?

- ¿Por qué me preguntas eso a mi? –contesto enfadada.

- Me has dicho que le pregunte a mi mujer si se molesta, eso hago, preguntarte si te molesta que este en una habitación con mi amante.

Hinata se había recuperado en el hospital, y habían hablado de muchas cosas, de todo lo que en esos años habían pasado, los viajes de Hinata y como al final había llegado a esa aldea necesitada. Como en su camino se hizo fuerte al tener que sobrevivir con sus hijos, y que jamás lo olvido. Gaara le platico algo similar, como la buscaba desesperadamente y cuando tenia noticias de ella, al poco tiempo huía, siempre la había esperado, el compromiso era una confusión y que jamás dejaba de pensar en ella.

Gaara se adentraba de nuevo a esa casa donde en primer momento compartió con Hinata, pasarían una semana ellos solos en aquel paraíso, se le había dificultado separase de sus hijos, pero igualmente con ellos merodeando por ahí y con la técnica del ojo blanco, no sentía comodidad.

Se dejaron caer pesadamente sobre la cama, comiéndose a besos, sus ropas se habían separado de sus cuerpos apenas y habían cerrado la puerta. Gaara miraba a la que ya formalmente era su esposa, e íntimamente su amante, su cuerpo se había redondeado un poco mas, pero seguía hermoso mas delicioso. Comenzó a devorarla a besos impacientes, y mas sintiendo los dedos de ella acariciarle la piel. De nuevo ambos se sentían aquellos tímidos jóvenes experimentando, se volvían locos de éxtasis, después de tanto tiempo de ausencia.

- Te necesito –mustio Gaara.

- Ya por favor Gaara, entra ahora.

- Es muy pronto –decía mientras jugueteaba con sus senos en los labios.

- Gaara te necesito ahora.

Siguiendo lo indicado deslizo su miembro hasta encontrar aquel centro sorprendentemente húmedo, era como si se hubieran esperado, se necesitaban de cuerpo como en alma. Sin esperar nada mas se adentro en ella, marcando un ritmo violento, torpe y desesperado. Besaban sus labios con pasión, acariciaban otras partes de su cuerpo. Sin controlarlo ambos comenzaron a sentir las punzadas de la pasión, alcanzaron lo que pocas parejas logran haciendo el amor, los cálidos fluidos se mezclaron en uno, al tiempo que los espasmos comenzaban a hacerse agonizantes, se abrazaban necesitados de sus cuerpos.

- Te amo –dijeron al unisonó, cuando volvían a retomar el camino de sus besos, comenzarían a hacer el amor nuevamente. Debían recuperar muchos años, de distancia.

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