Hacia el Mañana
En lo alto de una de las torres del palacio de Rennes le Chateau, se encontraba el laboratorio privado del hechicero de la Corte Real, Zen "El Viento Sabio". Estaba parado frente a una mesa con un extraño armazón metálico que sostenía un cristal de corte circular plano como un espejo, solo que era transparente y con dos círculos dibujados.
De pronto la puerta de abrió y entró el mismo Rey Ragnarok.
-Buenas tardes majestad- dijo el hechicero de edad avanzada a su Rey.
-Buenas tardes Zen. ¿Ya está listo lo que te pedí?-
-Sí, si pase por favor. Le encantarán los resultados, es fascinante- dijo muy emocionado.
-Muy bien majestad como usted bien sabe, todos los dragones son afines a una magia Arcana específica. Fuego, Tierra, Viento, Agua. Este magnífico aparato nos permite saber a qué tipo de mana es un dragón afín y el potencial total de su desarrollo-
Movió unas palancas que estaban en un tablero frente a la mesa y el cristal empezó a emitir una luz. Luego tomó un cristal de muestra de sustancia como los de los microscopios y lo puso bajo una lente similar que estaba en la base del cristal.
-Este es el diagrama de mí mana. Como puede ver por los colores y los símbolos en el círculo interior, se sabe que soy un mago de viento. Y la longevidad de las salientes de la estrella arcana del círculo exterior, claramente dicen que soy un hechicero prodigio. Pero vea lo que nos muestra el lector cuando ponemos la muestra de saliva del chico Spike, que usted me dio-
Zen remplazó las muestras y al leerla, el cristal se pintó de colores aleatorios, sin mostrar ningún tipo de símbolo o algo que pudiera ser graficado.
-No lo puede leer- dijo Ragnarok.
-Exacto. La máquina está sencillamente perdida- respondió alegremente Zen.
-Supongo que no tienes nada para mí entonces-
-¡Ho por el contrario majestad! Como el lector arcano no funcionó me puse a usar medios más rudimentarios. Usando un poco de alquimia se puede lograr lo mismo que con el lector-
Corrió hacia otra mesa al otro lado del lugar, donde había un escandaloso equipo de química, digno del laboratorio de un científico loco.
-Mismo ejemplo. Este soy yo- dijo señalando un recipiente puesto a hervir que resplandecía intensamente de color blanco.
-El color indica el elemento y la luminosidad la extensión de su poder. Ahora mire lo que pasa cuando hacernos el mismo experimentos pero con el muchacho-
Con en un frasco similar adjunto al primero echó en que vertió barias gotas. Acercándose al punto de ebullición el frasco comenzó a brillar en distintos colores, hasta que el cristal se quebrantó y el contenido del frasco empezó a escurriese fuera.
-¡Lo ve, lo ve! ¡Fascinante!-
-Zen sé que te sientes como que es tu cumpleaños pero ¿Podrías decirme que rayos estoy viendo aquí?-
-¡No tengo idea mi Rey! ¿¡Sabe cuándo fue la última vez que pude gozar del sabor de la incertidumbre?!-
-¿Entonces no tienes nada que decirme respecto al muchacho?- interrogó fastidiado.
-Bueno, bueno. Incertidumbre no es igual a ignorancia. Ambas pruebas nos están diciendo dos cosas. La primera es que el joven Spike no es potencial usuario de ninguna de las magias arcanas de los elementos. Quizás sea afín a dos o más de ellas. Quizás sea capaz de usar algún tipo de magia distinta. ¡Las posibilidades son infinitas! Y el segundo punto es que, sin lugar a dudas, el joven Spike se convertirá en un dragón muy poderoso. Quizás tanto como usted, mi Rey-
-No querrás decir ¿Más?- dijo sospechoso.
-La verdad sí. Pero no quería faltarle al respeto. Todo esto es sin duda un efecto colateral de las inusuales condiciones en que el joven Spike llegó a este mundo. Un hechizo capaz de crear la vida… Me encantaría haber podido estar ahí y ver a la Sta. Twilight usar el poder de los Dioses-
-Si quieres contemplar el brote de la vida en toda su gloria, ve a un hospital a ver el milagro del parto- dijo sarcástico.
-¡Jajaja! Claro, claro. ¿Qué poder tenemos nosotros los varones, si son las mujeres las que cultivan y cosechan las nuevas vidas de nuestro mundo? Ellas y su útero ¡Todo poderoso útero! ¡Jajaja!-
Ragnarok se talló la cien con ambas manos. Realmente odiaba a su ministro de Magia, pero había servido a su familia por muchos años y era incuestionablemente el mejor hechicero del reino.
-¡Carajo Zen ya cállate!- silenció al mago.
-Perdón-
-Está bien, está bien. ¿Tienes la otra cosa que te pedí?-
-Si mi Rey. Poción de pérdida de memoria, suficiente para dos días- dijo pasándole una botella con un líquido color magenta.
-Perfecto… Tómatela- dijo dándosela de regreso.
-Si ya me lo esperaba- dijo irónico.
-¿Qué piensa hacer con el muchacho mi Rey?-
-¿Importa? De todos modos ya no lo vas a recordar-
-Pero disfrutaré el conocimiento unos instantes antes de perder la memoria-
-No haré nada con él. No por el momento al menos. Simplemente tenía curiosidad. Si habrá de volverse poderoso o no, no lo sabremos en tanto pueda seguir disfrutando de la pacífica vida que lleva. Lo cual me temo no durará mucho cuando su relación lo convierta a él y su novia en una bandera política para que podamos unir nuestros reinos-
-Puede que se convierta en blanco de los Conservadores y los grupos que se reúsan a la alianza con Equestria. Será un espectáculo grandioso cuando su poder estalle. Gracias mi Rey. Brindo por la feliz pareja ¡Salud!- dijo empinándose la botella.
Tras un mes de estudiar y experimentar el mundo de los dragones Twilight y Spike habían regresado a casa, más listos que nunca para seguir con su vida.
Apenas la mañana siguiente de su regreso Sweetie Belle se acercó a Spike y le pidió que hablaran un rato en privado. Con bendición de Twilight, Spike acompañó a Sweetie Belle hasta su casa y en un rato ambos estaban frente a frente en su habitación.
-Entonces… ¿De qué querías hablarme?- inició él la conversación.
-¿Recuerdas el día de la boda de Shinning Armor y Cadence?- preguntó inocentemente.
-Sweetie Belle… Si me has traído a hablar de ese… Monstruo, me tendré que ir- dijo muy seriamente Spike.
-¡N-no no tiene nada que ver en con él en realidad!- respondió confundida a la vez que aterrada de perder esta oportunidad.
-Es solo qué… Tengo algo muy importante que confesar- dijo nerviosamente.
Spike había tenido un mal presentimiento de todo el asunto desde la caminata a casa de la diva, y ahora sus miedos se estaban haciendo más grandes.
-Fui yo… Fui yo la que… ¡La que le envió la carta a la Princesa Celestia sobre Twilight!- gritó para luego esconder la cara entre sus piernas delanteras.
Spike permaneció callado unos momentos tratando de descifrar que había querido decir su amiga con eso. Finalmente su cabeza le dio la posible respuesta y una gran mezcla de sentimientos, la mayoría negativos, comenzó a hervir en su sistema.
-La carta… ¿Te refieres a la carta que decía que Twilight… ¿¡Esa carta?!- preguntó entrando en estado de cólera.
-S-s-si…- respondió en un susurró la diva, mas con miedo que con vergüenza.
-¡POR QUÉ?!- demandó.
-¡Estaba celosa! Perdóname, no sabía lo que estaba haciendo. No quería tener que volver a perderte ¡YO TE AMO!- gritó echándose a llorar.
-… ¿Qué cosa?!- atinó decir en su asombro.
-Desde la noche en que bailamos en la boda de… Tus cuñados… Tú siempre nos ayudabas a mí y las chicas a encontrar nuestras marcas. Siempre fuiste respetuoso, acomedido, y caballeroso… Yo sin darme cuenta me empecé a enamorar de ti. Pero tú solo tenías ojos para mi hermana y aún cuando te olvidaste de ella supe que no tendría oportunidad, por no estar a su altura…-
La ira de Spike se apagaba lentamente y era remplazada por sentimientos de culpa y lástima.
-Por eso cuando descubrí mi talento, sabía que para poder ganarme tu corazón tendría que ser la mejor en lo que hacía, igual que Rarity Pero me metí tanto en el canto que me alejé de ti y para cuando regresé… ¡Ya te habías enamorado de nuevo! ¡No pude aceptarlo! Trabajé tanto para poder ser digna de ti y tu solo te diste vuelta nuevamente…- se lamentaba, destrozada.
Spike quería consolar a Sweetie Belle. Pero no podía y no solo porque estaba molesto con ella, sino que ella tenía razón. Ella lo había perdido, pero realmente jamás tuvo oportunidad. Ni la propia Rarity habría tenido oportunidad. A diferencia de Twilight que pensaba que los años juntos habían sido la causa del florecimiento de su amor, Spike aceptaba gustoso la fantasiosa idea de que él había nacido para amarla. Y en su desesperado intento por conquistarlo, Sweetie había puesto en peligro ese amor.
-Pero no tenías derecho a hacer algo así Sweetie Belle- murmuró Spike.
-¿Tienes idea de lo que podría haber pasado? Twilight podría haberlo perdido todo. Su título, su puesto como aprendiz de la Princesa, su familia, sus amigas, A MI ¡Porque tú estabas celosa!- le regaño.
-Lo sé, lo sé, soy u monstruo-
-¿Sabes lo que me habría pasado si perdiera a Twilight? ¡Me habría muerto! ¡Eso me habría pasado! Trataste de separarnos. Nos mentiste. Nos traicionaste. ¡A nosotros tus amigos! ¡Tú no tienes perdón!- dijo dándose vuelta hacia la puerta.
-¡No Spike por favor! ¡Lo lamento, haré lo que sea para que me perdones! ¡Por favor no me odies!- se levantó llorando detrás de él.
Intentó tomar a Spike por su brazo derecho, pero este apartó con un brusco movimiento haciéndola caer al piso.
-¡SUELTAME!- rugió.
Pero su ira se apagó pero completo al ver la expresión de la diva. Estaba aterrada.
-Sweetie Belle…- murmuró, extendiendo su mano hacia ella.
La diva desvió la irada y se cubrió protectoramente con sus piernas, como si esperara a que el dragón le lanzara un golpe.
-Sweetie Belle, lo lamento. Yo… Eso no estuvo bien-
-Sí, si lo estuvo. Lo que hice fue algo horrible. Ya no me merezco tu amistad, ni la de Twilight- respondió débilmente, incorporándose sobre sus pezuñas delanteras.
-Aún que sea cierto, un caballero jamás debe tratar así a una dama- dijo tomando la pezuña derecha de la cantante, frotándola con su pulgar.
Belle se sonrojó y guardó silencio unos momentos.
-Spike no te traje aquí solo para confesar mis pecados. Fue también para decirte que… Que si en verdad estas enamorado de Twilight y es ella quien te hace feliz. Entonces les deseo lo mejor a los dos. Ya no quiero tener que sentirme triste ni enojada. No me gusta… Se siente muy feo y yo…-
Spike se acercó a Belle y la envolvió entre sus brazos. Ella no opuso resistencia y frotó su rostro contra el pecho del dragón.
-Sshhh. Está bien Sweetie Belle, te perdonó. De todas maneras tu carta terminó por no hacerle daño a nadie y hasta nos facilitó el confesarle lo nuestro a la princesa. Solo prométeme que no volverás a hacer algo tan loco ni por mí, ni ningún otro chico que te guste ¿De acuerdo?-
-Te lo prometo. Lo que más me carcomía era el miedo a que me odiaras y dejaras de ser mi amigo cuando te contara esto. Pero ya no podía seguir guardándomelo. También quiero poder disculparme con Twilight-
-Sí, eso estaría bien. Estoy seguro de que ella también lo entenderá. Pero antes ¿Por qué no me ayudas a entender esto un poco mejor? ¿Cómo fue que te enamoraste de mí?-
-Bueno…- dijo alejándose un poco de él.
-Es una larga historia-
-Menos mal que no tengo hora de llegada- dijo sonriendo.
En la biblioteca Twilight se preparaba para escribir un reporte a la Princesa sobre algunas asignaciones especiales que la diosa del sol le había dado unos días antes. De pronto la puerta se abrió bruscamente y entró una inconfundible pegaso azul celeste y con una crin multicolor.
-¡Hey Twilight, hey Spike! ¿Alguien en casa?- gritó enérgicamente Rainbow Dash.
-¡Hola Rainbow, cuánto tiempo!- dijo Twilight corriendo hacia donde ella estaba.
Las viejas amigas se abrazaron fuertemente.
-¿Dónde te habías metido? Llegué hace dos semanas y no aparecías. Y las chicas se reusaban a decirme dónde estabas- dijo Rainbow.
-¿No te has enterado entonces?-
-¿Qué hay algo de lo que debería enterarme? ¿Enterado de… Hey espera un minuto…- dijo acercándose al rostro de Twilight invadiendo su espacio personal.
-¿Q-qué pasa Rainbow?- preguntó la unicornio nerviosa, retrocediendo un poco mientras la pegaso la seguía flotando muy cerca.
-No puede ser…- murmuró alejándose un poco de ella con los ojos abiertos como platos.
-¿Qué, qué tengo?- preguntó Twilight preocupada.
-¡TUVISTE SEXO!- gritó eufóricamente Rainbow con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué?!... C-c-c-c-cómo lo sabes?!- preguntó Twilight escandalizada.
-¡Es inconfundible! ¡Traes un brillo en los ojos! ¡Ho por todos los cielos Twilight Sparkle no me lo puedo creer!- gritaba dando arrancones y giros por el interior de la biblioteca, carcajeándose de risa.
-¡Cuenta, cuenta, cuenta! ¿Quién es el afortunado galanazo?! ¿Con quién hiciste chaca chaca?! ¿Con quién cabalgaste hacia el paraíso?! ¿Al lado de quién hiciste la profundidad?! ¿A quién dejaste que golpeara todas las paredes?! ¿Quién puso su fideo en…-
-¡RAINBOW DASH SILENCIO!- gritó notablemente furiosa Twilight.
Rainbow se paró en seco en medio del aire y descendió al piso lentamente mirando a su amiga que no parecía nada encantada de su pequeña celebración.
-L-lo siento Twilight. Es solo qué, nunca me habría imaginado que la razón de que estuvieras de vacaciones era porque estabas con un galán secreto en su nido de amor, mucho menos que cuando te volviese a ver ya habrías…- Rainbow sintió como su una extraña fuerza pegara sus labios unos contra otros.
-¡Déjame explicarte algo Rainbow Dash! NO me fui en un escape de amor. Estaba en un importante viaje para descubrir y aprender más sobre la raza a la que pertenece el caballero al que le he abierto mi corazón y así poder disfrutar mejor de nuestra relación. ¡Y no se te ocurra volver a decir que "Tuve sexo"! Porque no fue así ¿Me entiendes? Hice el amor con mi pareja. MUY diferente. Espero que alguien que lleva casi un año de novia con alguien a quien dice amar lo entienda- dijo Twilight muy seriamente.
Twilight liberó los labios de Raibow y está los movió un poco para deshacerse de la extraña sensación que la magia le había dejado.
-E-está bien Twilight lo lamento, me dejé llevar… Solo… Perdona- dijo tallándose la nuca incómodamente con su pezuña.
-Está bien Rainbow. Tú no sabias nada. Supongo que las chicas querían que yo te lo dijera personalmente- dijo Twilight más relajada.
-Y que lo digas. Se ponían muy evasivas a la hora que les preguntaba dónde estabas y que había sido de ti. ¿Dónde te metiste entonces? ¿En Canterlot?- acompañando a su amiga.
-No… En realidad estaba en Rennes le Chateau, la capital de Ikaruga-
-¡Wow en serio?!... ¿Pero cómo? Hasta donde sé Equestria y ese reino todavía no se hacen amigos. ¿Cómo hiciste para entrar a la ciudad real? ¿Acompañaste a las princesas en misión diplomática?- preguntó atónita.
-El Rey Ragnarok nos invitó-
-¿El… Rey?... Ok, ok ¿Quién rayos es tu novio Twi?! ¿El primer Ministro de Ikaruga o algo por el estilo?!- preguntó Rainbow frustrada, al no entender nada.
-¡Jajaja! Ni de cerca-
-¿Lo conozco?-
-Sí que lo conoces. Desde hace mucho tiempo la verdad-
-¿Y quién es?! ¿Big Mac? ¿Caramel? ¡Vamos Twi solo dímelo!- preguntó desesperada.
-Muy bien, muy bien. Es Spike-
La expresión de Rainbow se hizo indescriptible unos momentos, hasta que sus mejillas se inflaron liberando un potente estallido de risa al tiempo que la atleta se tiraba al piso sobre su espalda carcajeándose de risa.
-¡Hahahaha! ¡Sí cómo no! ¡Tú y Spike juntos moviendo el bote! ¡Hahaha! Oh Twilight pero que buena broma. Incluso pusiste a todas las chicas a conspirar contigo- dijo cubriéndose el estómago con sus piernas de tanto reír.
-Se me va el aire de la risa ¡Hajaja!.. ¿Dónde está Spike? ¡No espera, ya sé! ¿Fue a comprarte flores y chocolates? ¡Hajajaja!- dijo burlonamente mientras seguía riéndose.
-¡Rainbow es en serio!- gritó Twilight muy ofendida.
-Sí, si claro que lo es Twilight. Y yo me voy a casar con el Príncipe Blueblood. ¡Hahahaha! Muy bien chicas ya pueden salir. De verdad que me la jugaron con esta súper broma a largo plazo ¿Fue tu idea no Pinkie Pie?- dijo caminando por el lobby de la biblioteca, llamando a sus amigas.
-Rainbow aquí no hay nadie. Lo que te digo es la pura verdad- dijo ya casada.
-Claro Twi claro y yo…- volvió a sentir sus labios sellados.
-¡Te lo juro! Haz una broma más Rainbow y me obligarás a hacer algo de lo que tú te vas a arrepentir- dijo Twilight con una mirada más amenazante y seria de lo que Ranbow hubiera visto en su vida.
Spike liberó nuevamente los labios de Rainbow quien, al no ser capaz de digerir lo que pasaba, prefirió quedarse callada.
-Sé que es difícil de creer. A mí también me costó mucho trabajo, pero es la pura y total verdad. Me enamoré de Spike y resultó que el también estaba enamorado de mí, nos volvimos pareja y… bueno como ahora tú ya sabes, hicimos el amor. Y nuestro viaje a Rennes le Chateau fue para que aprendiéramos sobre la verdadera naturaleza de los dragones y su cultura para poder llevar mejor nuestra relación- explicó con la paciencia que le quedaba.
-Wow… Esto es… D-discúlpame no sé ni que decir y pienso que si solo… Voy a terminar diciendo otra estupidez- balbuceó Rainbow.
-Pues sería propio de una buena amiga que dijeras que estás feliz por nosotros y que nos apoyarás en esto. Como las demás chicas y las Princesas hicieron-
-Pues si… Pero…-
Twilight notó que Rainbow no parecía tener demasiadas intenciones de darle su bendición.
-Twilight ya sé que hablas en serio pero… ¿Es en serio? Digo… Spike es un dragón- dijo Rainbow muy incómoda.
-Sí ¿Y la mala noticia es?-
-Me refiero a qué… ¿Ya lo pensaron bien?-
-Si Rainbow ya lo hemos pensado y mucho. Pasamos un mes en Ikaruga aprendiendo de boca de otros dragones y estamos muy convencidos de que lo nuestro puede y va a funcionar- aseguró Twilight.
-Y-ya veo. Van en serio entonces-
-Sí. Llevo todo el rato tratando de decirte que esto es en serio- dijo con cansancio.
-No te preocupes por mí. Mi familia y las Princesas lo aprueban. Y si temes por mi salud física o la de Spike, no sufras. Todo está más que bien-
-S-si… Sí, supongo que sí. Después de todo ya- Rainbow se tapó la boca antes de soltar otro chiste.
-Ya "consumaron" su amor ¿No?-
-Si… Barias veces de hecho- dijo ruborizándose.
-¡¿En serio?!... Vaya y yo que creí conocerte-
-¿Qué quieres decir?- dijo acusadoramente.
-¡NADA!... Es solo qué… De todas nosotras, no solo nunca habías tenido novio, sino que jamás te había visto mostrar interés en el sexo opuesto. Aunque Pinkie tampoco ha tenido jamás un novio pero bueno…-
-Pinkie Pie es Pinkie Pie- dijeron al mismo tiempo, para reír poco después.
Twilight guió a Rainbow a la cocina y se dispusieron a hablar con té y pastelillos mientras se ponían mutuamente al corriente de lo que habían hecho de sus vidas desde la última vez que se vieron.
-Pues si las cosas entre yo y Light anda bien, mira, no me quejo. Pero… No lo sé. A veces pienso que de verdad no debería salir con alguien del equipo-
-Ya sé de qué me hablas. Yo también tenía muchas dudas de declararme a Spike. Pensé que sería muy poco profesional y que después ya no podría pedirle que me ayudara en mis estudios-
-Y umm… ¿Cómo es él?- preguntó pícara mente.
-¿Qué quieres decir?-
-Cómo es el en… Ya sabes... En la cama- dijo moviendo las cejas sugestivamente.
Twilight se ruborizó intensamente. Quería regañar a su amiga por querer indagar en tales asuntos, pero su mente se batía entre regañar a Rainbow y perderse en los recuerdos de sus experiencias carnales con su amado dragón.
-¡Vamos Twilight! Aquí entre nos. No te estoy pidiendo que me describas cuales partes de tu cuerpo acaricia con sus manos y cuales con su lengua. Solo dime si te ha gustado o si te deja satisfecha. Qué se yo-
-Es… Increíble- musitó Twilight roja como un tomate mirando al piso.
Rainbow estalló de risa, cayéndose de su silla.
-¡N-no te rías!- gritó Twilight tratando de proyectar autoridad, sin éxito.
-Lo… ¡Jaja! Lo siento Twi… Jajaja. Pero es que tu cara no tiene precio. Ok, perdón. ¿Tuviste con él tu primera vez no?-
Twilight no respondió solo sonrió tímidamente asintiendo con la cabeza.
-Me imagino que también fue la primera vez de él-
-Según el sí y yo le creo-
-Por supuesto. Solo espero que no vayas salirnos con domingo siete-
-No hace falta. No puedo embarazarme de Spike a menos que use magia para unir nuestros genes. Y como es imposible que nos seamos infieles el uno al otro, de lo único que hay que preocuparnos es de cuidar nuestra higiene personal- dijo tranquilamente.
-Ya veo… Wow se ve que está muy decidido-
-Sin duda-
-¿Oye pero Spike aún es menor de edad y estes ya andan…-
-Sí pero nadie más lo sabe más que la Princesa Celestia, y ahora tú. ¿Cómo rayos lo supiste? ¿Por un "Brillo" que traigo en los ojos?- inquirió confundida Twilight.
-Brillo por llamarlo de alguna manera. Es esa mirada que ponen Spitfire y Soarin, después de una linda noche, o que usamos yo y Light a la mañana siguiente. ¿Tuvieron relaciones recientemente, no?-
-S-sí. Anoche que regresamos a casa. Estábamos muy contentos de estar de regreso, además de felices por todo lo que aprendimos y que nos ayudaría a entender y afrontar mejor los futuros retos de nuestra relación. Yo besé a Spike, el me besó a mí, una cosa llevó a la otra y antes de que me diera cuenta estábamos haciendo el amor en mi cama-
Conforme a su relato Twilight se había apoyado sobre su pezuña izquierda en su mejilla, mientras que cerraba los ojos y suspiraba.
-¡Hey, hey! Todavía estoy aquí, no te me proyectes- interrumpió Rainbow la regresión de su amiga.
-¡L-lo siento!- contestó Twilight muy apenada.
Rieron y conversaron un rato más antes de que Rainbow se pusiera extrañamente seria.
-Oye Twi pero… ¿No han pensado que pasará cuando tú ya no estés?- dijo con notable preocupación.
-Pues si… por eso queremos aprovechar todo el tiempo que tengamos juntos- respondió.
-Eso piensan hacer mientras tú estés aquí. ¿Pero ya pensaron qué para cuando tu ya no estés aquí?- remarcó.
-N-no te entiendo Rainbow-
-Mi Twilight tú eres una unicornio y Spike es un dragón. ¿Qué se supone que hará él, cuando ya no te tenga? ¿Conseguirse otra novia?! ¿No te has puesto a pensar qué será de él sin ti?-
Twilight empezó a sentir una muy desagradable mezcla de sentimientos al ir entendiendo lo que Rainbow Dash quería decir.
-Escucha, mi abuelo perdió a mi abuela cuando ella se enfermó y se fue con apenas 48 años de edad. ¿Sabes que hizo mi abuelo? Lloró por ella cada día del resto de sus días, porque la amaba y nunca la olvidó. Fueron 39 años Twilight y jamás se olvidó de ella. Spike te ama y va a vivir muchos, muchos años más que todas nosotras juntas. ¿Qué pasará si no consigue olvidarte? Sufrirá los próximos dos mil años. ¿Es eso lo que quieres para él?-
-N-no claro que no, yo solo quiero que él sea feliz- respondió con débil voz.
-¿Cómo piensas que será feliz cuando te le mueras?-
-P-pero eso no lo podemos evitar. Todos morimos alguna vez, no es culpa mía ni suya-
-Lo sé, Twilight lo sé. Pero entre más te ame más difícil será para él dejarte ir-
-P-p-pero… Pero él se recuperará y seguirá con su vida eventualmente. Estoy segura. Seguirá adelante y…-
-¿Y luego qué Twilight? ¿Encontrará alguien más a quien darle su amor? ¿Crees que podrá si te ama tanto como dices? Y en todo caso ¿En serio te gusta esa idea?- acusó Rainbow.
-Y-yo…-
Era verdad. Por mucho que quisiera que Spike fuese feliz antes o después de que el amor de ambos llegara a su fin, la idea de que cualquier otra poni o dragona ocupara un lugar en el corazón de Spike como el de ella no le gustaba para nada.
-P-pero... Y-yo no… El dijo que…- balbuceaba con lágrimas en los ojos.
-Twilight no te digo que está mal que estén juntos y se quieran. Pero tienes que tomar en cuenta que será peor para él cuando llegue su momento de decir adiós-
Twilight movía su boca entre cortadamente pero las palabras no le salían. Su aflicción se incrementaba por segundo y sus ojos ya derramaban lágrimas. Finalmente selló sus labios y párpados fuertemente mirando al piso.
-¿Y entonces qué quieres que haga Rainbow?- preguntó en un susurro casi inaudible.
-¿Cómo?-
-¡¿Qué es lo que quieres que haga?! ¿Qué me olvide de mis sentimientos por Spike?! ¿Qué corte con él y le rompa el corazón?! ¿Qué me engañe y finja que no lo amo para que se olvide de mí?! ¿Qué le dé la espalda al amor de mi vida?!- gritó histérica.
-¡N-no! No quise decir eso-
-¿Entonces qué me quisiste decir?! ¡Porque eso es exactamente lo que dijiste!-
-Twilight sé que es difícil. Pero el dolor que le causarás a Spike ahora si terminas con él, será muchísimo menor que el que le harás pasar cuando te marches de este mundo dejándolo solo-
-¡No puedo creerlo! ¡¿Qué clase de amiga eres tú Rainbow Dash! ¡Peor que eso, qué clase de portadora del elemento de la Lealtad eres tú?! Se supone que deberías apoyar a tus amigos, que deberías alentarnos y alegrarte por nosotros. Y en vez de eso vienes y me dices que debería de darle la espalda a aquello que me ha traído más felicidad de la que jamás soñé. ¡Eres terrible Rainbow!- gritó llorando.
-Twilight tienes que calmarte. Esto no se trata solo de ti. Tienes que pensar también en lo que es mejor para Spike. Perderte lo destrozará, como le pasó a mi abuelo-
-¡Spike no es tu abuelo! ¡Y no pienso dejar a Spike porque según tú se va a hundir en una depresión cuando me muera!-
-¡Twilight estás siendo egoísta!- intentó razonar con ella.
Instantáneamente la tristeza de Twilight fe remplazada por ira. Su vista se agudizó y sus ojos se inyectaron de sangre, rechinó sus dientes y su cabello empezó a agitarse de la enrome cantidad de magia que se empezó a acumular en su cuerpo.
-¿¡Cómo te atreves?!... ¡Te debería de… ¡Largo! ¡Largo de mi casa!- gritó llena de furia.
-¡Twilight por favor yo solo…- Rijo Rainbow retrocediendo de pronto muy asustada de su amiga a quien jamás había visto tan enojada.
-¡DIJE LARGO!-
Rainbow sintió la telequinesis de Twilight trabajar sobre su cuerpo y antes de que pudiera gritar "Ayúdenme" salió volando involuntariamente por la puerta de enfrente como si la hubieran disparado de un cañón, chocando contra un puesto de frutas cercano.
-¡Y NO REGESES! ¡Que ya no somos amigas!- gritó sellando la puerta.
Spike llegó a casa a tiempo para preparar la comida.
-¡Twilight ya regresé!- gritó alegremente al entrar en su hogar.
-¿Twilight, estás ahí?- preguntó al no recibir respuesta.
Spike subió las escaleras esperando encontrar a su amada en su estudio como de costumbre, pero en vez de eso escuchó su voz proviniendo de su habitación. Al parecer lloraba.
-¿Twilight?!- entró Spike alarmado a la habitación temiendo que algo malo le hubiera pasado a su hechicera.
Twilight estaba cubierta hasta la cabeza con la cara enterrada en su almohada. Levantó la vista al escuchar entrar a Spike. El corazón de Spike se encogió a ver el rostro de la unicornio. No recordaba la última vez que la vio lucir tan miserable y desdichada.
-Spike… ¡Spike, Spike!- gritó la unicornio al encuentro de su dragón, quien hizo lo mismo atrapándola entre sus brazos antes de que bajara de la cama.
-¿Qué ocurrió Twilight? ¿Por qué lloras?- inquirió él muy angustiado.
-Spike yo… ¡Tú!... ¡Nosotros!... ¡He sido tan cruel y estúpida!- balbuceaba frotando su rostro contra el pecho del dragón.
-¡Twilight tranquilízate! No entiendo nada de lo que dices-
-Spike… Pasamos el último mes aprendiendo todo lo necesario para que nuestra relación resulte exitosa. ¿Pero te has puesto a pensar cuales podrían ser las consecuencias de ello? ¿Te has puesto a pensar que quizás no todo sea flores y amor aunque logremos estar siempre juntos?-
Spike miró entre asombrado y confundido a su novia. ¿Cómo podía insinuar que algo malo podría salir del que lograran estar siempre juntos?
-¿Qué mal podría salir de que podamos sacar adelante esta relación?-
-¿No has pensado más allá de mañana? ¿Qué pasará en unos cuantos años que seamos más viejos Spike? ¿Qué vez?-
Spike estaba muy convencido de que una vez más Twilight modo Neurótica estaba al habla y solo tendría que hablar un rato para sacarla de su trance. Así que pensó unos momentos su respuesta antes de comenzar su tarea de traer a su Twilight de regreso.
-Yo veo una hermosa madre unicornio sentada en uno de los sillones de su hogar, arruando a una adorable potrilla entre sus brazos mientras le canta una canción de cuna. No muy lejos de ahí un orgulloso padre dragón le enseña a su bebé cómo exhalar fuego mágico para enviarle mensajes a su tía la princesa-
Twilight no pudo evitar sonreír al visualizar aquella escena de lo que podría llegar a ser su nueva familia. Pero pronto se desvaneció.
-Se oye maravilloso. ¿Pero qué hay después? ¿Qué hay mucho más allá de mañana, el día en que yo ya no esté a tu lado? ¿Qué vez en ese futuro posterior a… Mi partida al otro mundo?-
Las preocupaciones de Twilight empezaron a invadir a Spike.
-Yo… Trato de no pensar en eso- dijo desviando la mirada.
-Exacto. He sido muy egoísta. Desde que empezamos esta relación te he pedido que jamás te apartes de mí, pero resulta que yo jamás podré devolverte semejante favor. Porque mi vida terminará siglos antes de la tuya- decía entre sollozos.
-Pero Twilight ¿Por qué hablamos de pronto de eso? ¿Estuviste leyendo esos libros de Tanatología otra vez?-
-No en realidad… Fue Rainbow Dash la que me hizo pensar sobre ello. Y tiene razón. Cuando la mantícora te enveneno y estabas muriendo, sentí más miedo que jamás en la vida. En ese momento sentí más miedo que cuando el tornado me perseguía en Manehathan. Te estabas muriendo y yo solo podía pararme ahí y verte morir. Fue la cosa más horrible de mi vida-
-¿Y qué tiene que ver con todo esto? ¿Con nosotros?-
-¿Qué harás cuando Thánatos venga por mí Spike? Nada, porque somos simples mortales. Tendrás que sentarte y ver como se me va la vida. Peor que eso, tendrás que sentarte y ver como mi cuerpo se marchita, como me vuelvo débil, enfermiza, mientras tú sigues joven y sano. Merecedor de una dama a su lado que pueda amarlo no solo emocionalmente. No puedo obligarte a eso Spike. No puedo…-
-¿Qué esás diciendo Twilight?- inquirió Spike.
-D-de… De-deberíamos… Deberíamos terminar- dijo agachando la mirada.
-Tienes razón…- murmuró Spike.
Twilight sintió que su corazón se partía en pedazos, al escuchar esas palabras. Jamás creyó que odiaría tanto tener la razón.
-Tú morirás siendo yo aún joven. Probablemente yo siga caminando la tierra para cuando tus huesos sean solo polvo. Siglos y siglos sin ti- murmuraba acariciando los cabellos de su unicornio.
-¿Pero sabes qué? Si voy a vivir dos o tres mil años… Prefiero hacerlo recordando los años que pase al lado de la unicornio más maravillosa que haya caminado sobre la tierra, que lamentando mi estupidez al desperdiciar la oportunidad más increíble que se me dio en la vida-
Twilight se quedó sin aliento y miró a Spike confundida.
-Comparto tus dudas Twilight, comparto tu preocupación y sobre todo comparto tu miedo. Y sé que el día que te pierda lloraré como nunca en la vida. Pero no pienses ni por un segundo que lamentaré el tiempo que pasé a tu lado- decía secando sus lágrimas y acariciando sus mejillas.
-Pero Spike… Tú…-
-Prefiero llorar la pérdida de algo hermoso y que siempre podré recordar; que pasar el resto de mis días preguntándome hasta dónde habría podido llegar nuestra felicidad y nuestro amor- dijo acercándose a ella para besarla.
-Pero… Pero…-
Finalmente sus labios se encontraron y se hizo el silencio. Twilight lanzó sus brazos alrededor de Spike y lo abrazó con desesperación, mientras nuevas lágrimas escurrían de sus ojos.
Spike se terminó el beso, pero Twilight pronto lo jaló de regreso a uno nuevo, más apasionado que el anterior. Lo amaba, lo amaba demasiado y lo necesitaba desesperadamente junto a ella. Lo jaló más cerca de ella y se recostó sobre la cama, llevándose el cuerpo de él sobre el de ella. Spke comenzó a acariciar el cuello y espalda de Twilight quien comenzó a suspirar y usar su lengua entre sus besos.
-Spike te necesito… Hazme el amor. Hazme el amor por favor- le suplicó.
-Con mucho placer mi reina- dijo él besándola intensamente.
Las cosas que había querido decir, las preguntas que quería hacer, sus dudas y miedos. Todo ello se volvió distante al dejarse envolver por las caricias de su amado dragón que recorría su cuerpo sanado todas sus heridas. Y como un castillo de arena a la orilla de la playa que se lo lleva la marea alta, las olas de amor y pasión lentamente se llevaron todo lo que angustiaba a Twilight dejándola con una sola cosa en mente: Amaba a ese Spike y no quería pasar uno solo de sus días alejada de él.
Más tarde, bañada en sudor y completamente exhausta, Twilight reposaba tendida sobre el cuerpo de su amante que como siempre acariciaba sus largos cabellos. Una vez más había encontrado en él la sabiduría que ella no poseía. Si bien era cierto que ella efectivamente moriría demasiado pronto en comparación a él. ¿Por qué hacer la espera miserable entonces? ¿Por qué no aprovechar las bendiciones que les fueron dadas? ¿Por qué no gozar juntos el milagro del amor y de vivir?
-Spike… Nunca te apartes de mi lado- susurró ella quedándose dormida entre sus brazos.
-No en esta vida mi reina. No en esta vida- respondió él, dándole un beso en la frente.
Suspiró listo para acompañarla al reino de Morfeo, con una última idea en mente.
-Necesitamos una cama más grande- bromeó.
Ok, ahora si lo siento. Pero como se los dije, la de Sweetie Belle nunca fue una subtrama a la que le tuviera mucho interés y no me esperé que llamara tanto la atención cuando la puse ahí. De lo demás ¿Qué puedo decir? Tenía intenciones de ponerme íntimo de nuevo, pero luego decidí dejar eso para la boda que ya no está muy lejos. Y no se angustien por lo de Rainbow, claro que se van a reconciliar.
Y a quienes esperaban aventuras en Ikaruga, lo siento. Pero esta historia no es sobre los dragones, sino de Twilight y Spike y su romance. Y ya he faltado mucho a mis propios principios con la inmensa cantidad de OC's que he tenido que crear por el bien del desarrollo de la historia.
