Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Capítulo 11

Existían muchas explicaciones para que entrara de ese modo a la habitación, podría ser porque pensaba que Valery estaba dormida y solo quería checarla y comprobar que estaba bien.

Tal vez solo quería asegurarse de que Valery no volviera a salir de la cama y activar la alama.

Pero Bella sabía que solamente eran excusas para intentar encubrir la razón de por qué estaba en la habitación de Valery cuando se suponía que debía estar en otro lugar.

Debió salir de inmediato pero el cuerpo tembloroso de Valery la mantuvo en su lugar.

La conversación con Edward acerca de Valery intentando darles pistas regresó a su mente, en cómo su niñita se negaba a dormir en la habitación y quedarse sola.

Valery temía justamente ese momento.

—Así que volviste a usar esa carita de mosca muerta frente a Edward —se burló cerrando la puerta sin siquiera ponerle seguro, confiaba en que Valery ni siquiera intentaría escapar y mucho menos que alguien fuera a revisarla.

¿Cuántas veces iba a la habitación de Andrew?

¿Cuántas veces lo llevó a la cama con ella solo por querer tenerlo entre sus brazos?

¿Cuántas veces Edward tuvo que llevarla en brazos a la cama porque se había quedado dormida en la mecedora del cuarto de Andrew?

Era la peor persona del mundo y su ineptitud había puesto en peligro a Valery.

—Yo no hice nada —murmuró aferrándose a las sábanas.

—Yo no hice nada —le arremedó imitando su voz chillona—, me enferma escucharte y me pone mucho peor cuando te haces la inocente.

Le quitó las sábanas dejando al descubierto el cuerpo tembloroso de Valery, quien se aferraba a la muñeca de porcelana.

¿Por eso la había defendido de Maddie?

¿Su muñeca era su puerto seguro?

—Por favor…

—Me encanta cuando suplicas, pero esta vez no será suficiente.

Bella se cubrió la boca para no gritar cuando puso a Valery de pie con demasiada fuerza, la niña no gritó, ni siquiera luchó ni protestó, tan solo dejó que la levantara y siguió sollozando en voz baja, como si hacer el más mínimo ruido la metiera en problemas.

—Sabes, conozco un secreto que tú no debes saber, ¿quieres que te lo diga? —preguntó, pero al no recibir respuesta de Valery pellizcó su brazo, causando que se mordiera el labio inferior evitando gritar—. Te lo diré a pesar de que eres una mocosa malcriada, escuché hablar a Bella, le ha pedido a Vicky que te traiga otro vestido, al parecer no se ha rendido contigo, lo cual es absurdo porque eres una causa perdida.

—¿Otro vestido?

—No te emociones, mocosa —bufó aventándola contra la cama.

Valiente, que había estado escondido debajo de la cama, salió despavorido después del movimiento y corrió a refugiarse con ella en el armario, pero antes de poder seguir su camino, fue pateado y llorando corrió a esconderse debajo de la mesita de té.

»No vas a poder hacer nada con el vestido porque posiblemente Bella te lo muestre solo un minuto antes de que tengan que salir —suspiró dramáticamente—, sería una pena que la lastimaras con otra cosa.

—No, por favor.

—Ya te dije que esta vez suplicar no va a servir de nada, nunca ha servido, pero tu cabeza hueca no puede ni siquiera procesar eso —se rio de sus propias palabras antes de mirar a la muñeca que Valery abrazaba desesperadamente.

No, no sería capaz.

¿O sí?

Valery notó como veía a la muñeca y la aferró a su pecho con más fuerza.

—Por favor, por favor, ella no, ella no, es mi mejor amiga, por favor.

Valery sollozaba rogando, pero eso no le detuvo de arrebatársela de las manos, le arrancó sin cuidado una mano a la muñeca y la aventó hacia Valiente, quien seguía escondido debajo de la mesita de té, su cuerpo de cerdito temblando sin poder moverse, como si llevara tiempo escondiéndose debajo de la mesita, incapaz de defender a Valery.

—Has sido una mala niña y las malas niñas no tienen derecho a tener absolutamente nada.

—Pero es mía...

—No lo es, ¿acaso no has entendido, niña estúpida? Aquí solo estorbas, eres una molestia más de la que no pueden deshacerse.

Bella se sentía congelada en su lugar, tenía el estómago revuelto, nunca pensó ver una situación como esa.

—¡No!

Su boquita fue cubierta para que nadie escuchara su grito cuando tomó a la muñeca del cuerpo y, sin ninguna consideración, la estrelló contra la pared causando que se hiciera pedazos.

—¿Mira lo que hiciste, Valery?

Bella pensó que Valery intentaría zafarse, correr hacia ella, salir de la habitación, hacer un berrinche monumental en los que era experta, pero nada de eso pasó, su pequeña revoltosa tan solo se quedó en la cama sollozando suavemente.

—Bella estará muy decepcionada cuando vea lo que hiciste, me puedo imaginar lo furioso que estará Charlie cuando vea que rompiste la muñeca de su hija... y no puedo esperar para ver la cara de Renée al ver que ella tenía razón y tú no eres más que un estorbo, una niña problema incorregible, a tu papi no le quedará más remedio que mandarte lejos. ¿Quién quiere a una mocosa incontrolable?

Tomó de la barbilla a Valery y, sin importarle la hermosa carita de la niña llena de lágrimas, le escupió en la cara.

Eso fue todo.

Salió del armario y le atacó sin darle tiempo a reaccionar, le aventó tan fuerte que terminó cayendo con los peluches que Valery tenía esparcidos por el suelo.

Se giró para ver a Valery que se limpiaba el rostro.

—Ven aquí, mi cielo —habló Bella tomando a Valery en brazos, la niña saltó a sus brazos, envolviendo sus bracitos en su cuello, pero al girarse fue aventada de nuevo a la cama.

Valery gateó hasta refugiarse en sus mantas.

Bella peleó por apartar el cuerpo de su espalda, no iba a permitir que se acercara a Valery nunca más.

El golpe en su vientre la detuvo.

—¿Crees que no sabía? —se burló mientras la recostaba por completo en la cama y se subía sobre ella.

—¡Ed...!

—¡Cállate! —le gritó tapándole la boca con un calcetín de Valery mientras le inmovilizaba las manos en la espalda.

Valery junto a ella se abrazaba a sí misma, cubriéndose el rostro con las manitas.

Siguió luchando, intentando ponerse de pie, ella era fuerte, ágil, rápida, podía quitarse el cuerpo de encima, pero no podía poner en peligro a su bebé, aunque si no hacía nada, Valery estaría en problemas… ella estaría en serios problemas.

—¿La has invitado a unírsenos, Valery? —preguntó riéndose—. Sí que eres una estúpida, mocosa, ¿acaso crees que tienes alguna manera de librarte de esto? Ahora verás como Bella paga las consecuencias porque tú eres una mocosa que solo sabe causar problemas.

—Yo no…

—Cállate —le silenció dándole un golpe en la cabeza—. ¿Cuánto crees que le dolerá a tu papi saber que Bella perdió al bebé porque tú la pateaste en el estómago?

Bella se removió desesperada, no podía dejar que eso pasara.

Escuchó la risa sobre su oreja antes de que se quitara de encima ocasionando que resbalara de la cama y terminara hincada en el suelo, las manos las tenía inmovilizadas y por más que intentaba soltarse no podía, en ese momento detestó que su madre decidiera que ir a los scouts era una pérdida de tiempo.

—Lucha lo que quieras, Isabella, créeme que no podrás soltarte y mucho menos podrás gritar, Edward está a cuatro habitaciones de distancia, es imposible que te escuche, ninguno de ustedes pudo escuchar al estorbo antes.

El color abandonó su rostro.

Ella había estado de acuerdo en poner a Valery en esa habitación, en ese momento ni siquiera pensó que estaba tan lejos, nunca vio que mientras ella estaba calentita en cama junto a Edward, con Andrew a unos cuantos pasos de distancia, Valery pasaba esto cada noche.

¿Desde el primer día?

¿Cuánto daño le había causado?

Era su hijastra, la niñita a la que le encantaba imitarla, su niña a la que había lastimado día a día con su indiferencia.

Luchó para soltarse, no podía dejar que Valery siguiera pasando por eso.

—Quédate quieta, Isabella.

No le escuchó, siguió removiéndose, intentando soltarse las manos y escupir el calcetín en su boca que estaba ahogándola lentamente, Valery estaba lo suficientemente asustada como para poder hacer algo.

Valery le había confiado su secreto más grande, le había pedido que la salvara de esa situación y no iba a fallarle, nunca más iba a hacerlo.

—Maldita sea —gimió cuando Bella le golpeó la barbilla con la cabeza.

Sin perder tiempo se puso de pie, se acercó a Valery y le incitó a que se levantara, tenía que sacarla de ahí y que buscara ayuda.

Valery se levantó de la cama y se aferró a la cadera de Bella, pero inmediatamente fue alejada al ser aventada contra la mesita de noche, Valiente corrió a su encuentro, Bella ni siquiera pudo reaccionar al sentir como era arrastrada lejos de Valery hasta quedar cara a cara con su atacante.

—Si tan solo te hubieras quedado en tu habitación, Isabella —se rio sosteniéndola del cabello.

Bella gritó con el calcetín en la boca, sintiendo como la saliva se acumulaba en su garganta y la sensación de ahogamiento aumentaba.

—Amo a Andrew muchísimo y hubiera amado a este bebé del mismo modo, lástima que ni siquiera va a poder vivir.

—¡Mm, mmm, mmm, mmmmm, mm! —balbuceó con el calcetín en la boca antes de toser y sentir que estaba ahogándose.

Se rio de ella y apiadándose un poco le quitó el calcetín, dejando que pudiera escupir la saliva.

—Me agradabas, Isabella, realmente lo hacías, lástima que Edward tendrá que buscar otra mujer que se haga cargo de Andrew y lo ayude a superar tu pérdida y el hecho de que su hija es una delincuente.

Bella vio las tijeras de jardín con las que había sido cortado su vestido.

—No, por favor, déjame ir —lloriqueó.

—Las cosas estaban tan bien, Isabella, pudiste tener la familia que querías pero tuviste que entrometer a Valery, ¿cierto? —se rio sosteniendo a Bella contra el colchón con más fuerza—. Si tan solo hubieras seguido preocupándote por tus asuntos.

—Valery es mi asunto.

—Respuesta errónea.

El golpe en la mejilla de Bella retumbó por toda la habitación seguido del sollozo de Valery amortiguado por su manita, ella podía huir y pedir ayuda, pero estaba congelada en su lugar.

¿Por cuánto tiempo estuvo pasando por esto sin que nadie se diera cuenta?

—Tal vez un centro psiquiátrico sea mejor para una loca como Valery, un internado sería demasiado fácil —declaró tapándole la boca con su mano y acercándose con las tijeras en la otra.

No, no, no.

No podía permitirlo.

Por Andrew.

Por Edward.

Por su bebé.

Por sus padres.

Por Valery y por Tanya, no podía dejar que se saliera con la suya.

Bella dejó que se acercara y, aún sabiendo que su nariz operada tal vez necesitaría reconstrucción, le golpeó con todas sus fuerzas, sintió un fuerte mareo y como el agarre en ella disminuyó, en ese momento levantó la rodilla y le golpeó en la entrepierna, cuando gimió de dolor le aventó con las pocas fuerzas que le quedaban, librándose del agarre en su boca.

—¡Edward! ¡Edward! —gritó con todas sus fuerzas, sintiendo como todo daba vueltas a su alrededor y pensando que, aunque intentara escapar de la habitación, sacar a Valery y Valiente sería imposible.

—Jodida zorra.

Se arrastró hasta Valery que se aferraba a Valiente.

—Grita, mi amor, por favor grita por papi.

Se sentía mareada, le dolía la mejilla y un extraño piquete en su bajo vientre la estaba asustando, Valery la observó mordiendo su labio, se negaba a pronunciar palabra.

—¡Edward! —volvió a gritar suplicando que la escuchara, rogando porque Charlie también lo hiciera y fuera a su encuentro.

—Eres tan estúpida, Isabella —se rio poniéndose de pie, se sostenía la cabeza, lo que quería decir que aún no se recuperaba del golpe.

—¡Edward! —le rogó sintiendo sus ojos cerrarse.

Llegó hasta su encuentro y Bella se puso delante de Valery, pero eso no le importó, pues la levantó y la aventó contra la cama antes de que la puerta se abriera causando el sobresalto de Valery, quien solo se acurrucó más y sostuvo a Valiente con más fuerza.

—¿Qué…?

Bella lo miró esperando que se diera cuenta de la situación, pero…

—Creo que está por perder al bebé —murmuró aparentando preocupación—, encontré a Valery sobre de ella golpeándole el vientre.

—No es así, Edward, Valery es inocente, fue tu… —tartamudeó sin creer que se pudiera fingir de ese modo.

—Es normal que intente proteger a Valery —prosiguió con pesar—, ve por el médico, puede estar perdiendo al bebé.

Sabía que había muchas probabilidades de que lo hiciera, pero estaba mucho más segura de que sus tres niños estarían perfectamente bien.

—¡No es así! —chilló—. Entró a la habitación a lastimar a Valery.

—¿Cómo puedes acusarme de esa manera, Isabella? —cuestionó fingiendo dolor—. Yo solo me preocupo por ti, sé lo que vi y…

—¡No mientas, maldita sea! —protestó acercándose a Valery—. Está mintiendo, Edward, debes creerme, mira a Valery, está alterada, mi amor, por favor, créeme.

Bella suspiró aliviada al ver el brillo en los ojos de Edward, él creía en la inocencia de Valery… se detuvo a mitad de camino al notar la mejilla roja y sus manos amarradas en su espalda.

—¿Qué?

—Fue Valery.

—Claro que no.

Bella quiso chillar, no era posible que siguiera con su historia, pero era consciente que ella tenía la culpa, ella misma había confiado más en la palabra de otros que en la de Valery.

Valery no iba a hablar, había sido amenazada lo suficiente como para hacerlo, y era posible que incluso terminara aceptando la responsabilidad y pidiendo perdón como siempre ocurría.

Por eso Valery se había quedado callada y asumido cada castigo, sabía que no podía ganar.

De repente la conversación con Alice regresó a su mente.

Tanya debió pasar por un calvario muy similar, tal vez Alice tuvo razón todo este tiempo y trató de advertirle.

Tal vez por eso Tanya se mantuvo alejada.

Quizás…

—Son puras mentiras, Edward, no le creas.

Bella vio a James de pie en la puerta, Valery por fin soltó su llanto desgarrador dejando en el olvido los sollozos y gateó a refugiarse en Bella, quien aún tenía las manos amarradas.

El rostro de preocupación de Esme flaqueó, reflejando enojo hacia su hijo mayor quien parecía verdaderamente atormentado, como si ya no pudiera cargar sus pecados sobre sus hombros.

—Mamá está mintiendo, hermano, Valery no ha hecho nada.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque no te mentiría con algo así, porque es mi sobrina y ya la he lastimado lo suficiente como para hacerla sufrir aún más.

Bella y Edward perdieron el color en su rostro.

¿Lastimó a Valery?

¿De qué manera?

¿Por qué lo hizo?

¿Acaso él…?

»No escuches a mamá, no lo hagas a menos que quieras perder a Valery y a Bella.

—No puedo creer lo que estoy escuchando —sollozó Esme—, mi propio hijo inculpándome de lastimar a mi nieta, es mi nieta, sangre de mi sangre, ¿por qué lastimaría a mi única nieta?

Bella sabía que si ella no hubiera presenciado todo, estaría igual que Edward, sin saber a quién creerle.

—Ella sabía con quién te engañaba Tanya, ella hizo que se marchara de la casa.

Bella se separó de Valery y se acercó a Edward cuando lo vio trastabillar, gritó asustada cuando Esme arrojó la lámpara de la mesita de noche contra James y después golpeó a Edward en la cabeza con el reloj despertador con forma de sirena, para después salir de la habitación de Valery y correr por el pasillo.

Bella se acercó rápidamente a Edward, Valery también lo hizo soltando a Valiente en el proceso.

—Mi amor —susurró Bella, sintiéndose impotente por no poder tomar su rostro, seguía sin poder soltarse las manos y dudaba que en algún momento pudiera hacerlo.

—Papi —sollozó Valery.

De reojo vio a James poniéndose de pie y seguir a Esme.

¿Confiaba en él?

No, pero no podía dejar a Edward, e inmovilizada como estaba, seguirlo ni siquiera era una buena idea.

Edward se removió.

—¿Dónde está ella?

—No te muevas, estás herido.

Edward se puso de pie ignorándola.

—¿Val? —preguntó mirándola y sosteniendo su mejilla.

—Está bien, créeme que está bien, pero tú…

—Quédate con ella.

Bella bufó cuando Edward salió de la habitación dejándola sola con Valery.

—Bella…

—Ayúdame a desatarme las manos, mi cielo.

Valery asintió y lo hizo enseguida, tardó unos segundos antes de que lo lograra, una vez tuvo las manos libres, sostuvo a Valery contra su pecho, besando el tope de su cabeza repetidas veces.

—Lo siento, lo siento, lo siento, tendría que haberme dado cuenta, lo siento.

Valery sollozó en sus brazos y se aferró a ella.

»Nunca te voy a dejar sola, nunca más, te juro que nunca pasarás por esto de nuevo, te lo juro.

Se la acomodó en brazos y sin dejar de abrazarla y besarle el tope de su cabeza se puso de pie y salió de la habitación, se topó con Sue en la escalera.

—He visto a la señora Esme salir de la casa, ¿qué ha pasado?

—Haz una maleta pequeña para Andrew y para Valery, solo para unos días.

—Sí, señora Bella, pero…

—Lo sabrás después, Sue, ahora haz lo que te pido, por favor.

Sue asintió y fue a la habitación de Valery mientras ella se dirigía a la habitación de Andrew, quien milagrosamente dormía, Valery se aferró a su cuello sollozando un poco más fuerte.

—No te voy a soltar, mi amorcito —le calmó—, dejaremos que Andrew duerma un poco más y nosotras bajaremos.

—Gracias —susurró Valery.

—Gracias a ti por darme una oportunidad, mi niña hermosa —respondió Bella limpiándole las mejillas—, por ser una niña tan valiente.

Salieron de la habitación y bajaron al primer piso justo para ver a Renée entrar con ayuda de James, quien también traía a Vicky.

Con mucha dificultad, ya que no pensaba soltar a Valery, ayudó a James a dejar a su madre sobre el sofá mientras él se hacía cargo de Vicky.

—¿Qué te pasó, mamá?

—Esa loca nos sacó del auto, si no fuera por James, Vicky hubiera terminado arrollada —protestó sosteniéndose la cabeza.

Edward regresó dentro de la casa bufando, miró hacia James y lo sostuvo de la camisa apartándolo de la pelirroja.

—¿Qué le hicieron a mi hija?

—Yo... yo...

—Estoy a punto de romperte la cara, ¿qué mierda le hiciste a mi hija?

—Nada, Edward, yo solo...

El sollozo de Valery terminó por romper su compostura, Bella también quería respuestas, pero sabía que esa no era la forma. Esme, la verdadera culpable, estaba afuera y no estaban llamando a la policía.

—Papi…

—Llévala arriba, Bella, iré en un minuto.

—Papi…

—Ve con Bella, Valery, iré con ustedes en un minuto.

—Papi...

—Edward —le llamó Bella.

—Solo un momento, Bella, por favor, vayan arriba y preparen sus maletas, me siento enfermo de estar aquí.

—No estoy entendiendo nada de lo que está pasando aquí —murmuró Renée—. ¿Dónde está Charlie?

Bella se sintió peor al darse cuenta de que no recordó a su padre en ningún momento, ella había pensado que estaba con Esme, posiblemente todas aquellas veces que pensó que estaban juntos, Esme realmente estaba intimidando a Valery.

—Papi… —volvió a murmurar Valery.

—Nena, solo un…

—El tío James es el esposo de mami —murmuró recostando su cabecita en el hombro de Bella—. Perdón por no decirte, papi, mami dijo que era un secreto, pero ya no quiero tener secretos, los odio, odio tener secretos.

Bella sintió que iba a vomitar de verdad, incluso su madre se había puesto verde, claro que Renée sabía quién era Tanya, Bella se lo había contado en alguna ocasión.

—Solo escúchame, Edward —rogó James.

—¿Por qué debería hacerlo?

—Tengo una explicación.

—Dudo que exista una.

—Solo escúchame, tienes que hacerlo, si me dejas explicarme, me entenderás.

Bella dudaba que pudieran llegar a entender los motivos.

Estaba demasiado claro.

James se casó con Tanya.

James sabía de la existencia de Valery.

James ocultó su existencia.

James se acostó con Tanya.

El aborto por el que había muerto Tanya era de…

Tanya engañó a Edward con James.

Entonces Valery tal vez…

Aferró a su pequeñita en brazos, negándose a creer que…

—Vamos a preparar la maleta, buscar a Charlie y llamar a la policía —habló Renée poniéndose de pie.

—Primero a la policía, Renée —ordenó Edward conteniendo la respiración—. Bella, saca a Valery de aquí por favor, iré con ustedes después y nos largamos de esta casa.

Bella asintió y salió de la habitación junto a su madre y Vicky.

—¿Papi está enojado porque guardé el secreto de mami? —preguntó Valery con voz temblorosa, posiblemente volvería a llorar.

—Papi está molesto porque te hicieron guardar ese secreto y has terminado lastimada —le aseguró Bella subiendo las escaleras antes de trastabillar y ser detenida por Vicky.

—¿Bells? —preguntó Vicky sosteniendo su cintura.

—Sostén a Valery, por favor.

—No, yo...

—Nena, por favor.

La niña dejó sus brazos con una leve protesta.

—Ven con nana Renée, cielo. —Notó un toque de histeria en la voz de su madre.

Charlie apareció en lo alto de las escaleras, sosteniéndose la cabeza y visiblemente mareado.

—¿Dónde mierda te has metido? —cuestionó Renée visiblemente enojada.

—Esa loca...

Sintió que sus piernas fallaban y que Vicky la sostenía con más fuerza antes de que un fuerte calambre en su vientre bajo la hiciera gritar de dolor.


Hola!

¿Se lo esperaban?

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor.

Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.