LA CAMARERA

Isabella una camarera honrada y trabajadora del hotel Vulturi que lucha por sacar adelante a sus hermanos, se encontrará con su escritor favorito, el atractivo Edward Cullen, autor de exitosas novelas de romance, cuando este haga una conferencia de prensa en el hotel para promocionar su más reciente libro.

Lo que ella no sabe es que Cullen ve en ella todo lo que quiere y no perderá la oportunidad de poseerla por completo. La estadía de Cullen en aquel hotel dura diez días en los cuales ambos disfrutan de una aventura pasional.

Cuando llega la hora de que Edward parta, Isabella queda desolada pero lo que ella no se imagina es que sus caminos se van a volver a cruzar, o que más bien... Edward no la dejará ir. Isabella es suya para siempre.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Capítulo 11: La fiesta

POV Bella:

— Edward, cálmate— le pide Emmett a Edward mientras se levanta.

— Ella es mía, ¿acaso quieres que te mate?— le grita Edward y luego me mira—. Y tú… me dijiste que no vendrías, estuve buscándote en el hotel…

— Yo…— no puedo ni hablar porque estoy muy asustada.

— Hey, tranquilos, no armen un escándalo aquí— dice Peter parándose de su asiento. Tanya me mira con los ojos abiertos como platos.

Edward no hace caso de las palabras de Peter y toma del cuello de la camisa a Emmett y lo sacude como hizo ayer frente al hospital.

— Isabella, es mía, solo mía… tú no puedes quitármela, no puedes salir con ella…

— Me gusta y ahora ha aceptado ser mi novia

Palidezco cuando Edward lo suelta bruscamente y me mira como si quisiera matarme.

— ¿Eso es cierto?

Me quedo paralizada, incapaz de responderle. Edward profiera un grito que hace que el piloto salga de la cabina, muy enfadado. Regaña a Edward y le advierte que nos sacará a todos del Jet.

Ya no puedo más… me largo de aquí. Me levanto del sofá e intento irme pero Edward me detiene, agarrándome del brazo con tanta fuerza que creo que me van a quedar hematomas después.

— Te quedas aquí, ya te has arreglado, no seas una cobarde…

— Ya no quiero ir— sollozo.

— Vienes conmigo y se acabó… Jeff, nos vamos ahora, nadie armará ningún escándalo…

— ¿En serio?— pregunta Peter con sarcasmo mientras se sienta. Tanya suelta una risita nerviosa.

— Está bien— gruñe el piloto antes de volver a la cabina. Suspiro antes de que Edward me lleve al sofá donde nos sentamos.

Emmett va a sentarse a uno de los asientos pero no nos quita la vista de encima.

— Tú no estás con Emmett, estás conmigo— me susurra Edward en el oído lo cual me hace estremecer—. Dime que no es verdad lo que ha dicho el estúpido de mi hermano…

— No, no lo es— musito antes de mirarlo a los ojos. Me muerdo los labios y Edward deposita un beso en ellos y luego me abraza.

— ¡Hey, yo no soy estúpido!— exclama Emmett pero luego se echa a reír.

— Lo eres— le dice Edward sin dejar de abrazarme—. No sé qué pretendes con todo esto…

— Qué admitas lo que no quieres admitir…

Edward se pone tenso y yo me pongo colorada ¡OTRA VEZ!

— Eso no es asunto tuyo… pero te advierto una cosa, si vuelves acercarte a Bella, te voy a matar, no me importa que seas mi hermano…

Lo dice en un tono tan amenazador y siniestro que me recorre un escalofrío por todo el cuerpo. Emmett esboza una sonrisa torcida que me recuerda mucho a la de Edward pero que no provoca ningún efecto en mí.

— Creo que ya no hace falta que lo admitas, tus acciones lo dicen por ti…

Edward se ruboriza y después me abraza más fuerte. Oh Dios, huele divino y está guapísimo con su traje azul marino. Este hombre me fascina demasiado.

De repente el piloto nos habla por el altavoz y nos pide que nos pongamos el cinturón. El sofá cuenta con cinturones de seguridad y es por eso nos quedamos donde estamos. Edward me coloca el mío y luego se pone él el suyo.

Ahora que lo pienso, hace mucho que no viajo en avión. Aun así, no tengo miedo, con Edward me siento a salvo, como si nada pudiese ocurrirme. Cuando ambos tenemos puestos nuestros cinturones Edward me vuelve a abrazar y me da pequeños besos en la frente. Yo lo abrazo también y cierro los ojos hasta que termina la turbulencia del despegue. Bien, ya estamos volando. Abro los ojos.

Edward me mira sonriente y acerca su rostro al mío para decirme algo en el oído.

— Te ves demasiado hermosa y sexy… quiero arrancarte ese vestido y hacértelo muy duro

Me muerdo el labio. Estoy a punto de soltar un gemido pero por suerte me detengo a tiempo. Edward quiere excitarme.

— ¿Quieres algo de beber?— me pregunta Emmett mientras se levanta para ir al pequeño bar. Edward gruñe y me mira.

— Si quieres algo, tan solo dímelo… yo te lo traeré— me dice y se desabrocha el cinturón.

— No, gracias, no quiero nada de beber— respondo con tono molesto. Me desabrocho el cinturón y Edward vuelve a abrazarme. Quiero esconder mi rostro en su pecho pero me recuerdo que llevo maquillaje puesto. No quiero estropear su maravilloso traje.

Edward se encoje de hombros y sigue besando mi cabeza. Acaricia mi brazo derecho con su mano. Si sigue así voy a dormirme.

— ¿Cuánto tiempo vamos a tardar en llegar?— le pregunto en voz baja.

— Como en una hora—contesta sonriendo—. Llegaremos al aeropuerto de Port Angels y vendrán a buscarnos en una camioneta e iremos a Forks

— ¿Cuánto tiempo será?

— Una hora, aproximadamente o incluso menos, mi madre conduce rápido— me dice él.

— Oh…— mis labios forman una perfecta O. Rayos, ella vendrá a recogernos. Conoceré a la madre de Edward… ¿le caeré bien? Lo dudo, quizá no quiera que me acerque a su hijo.

— Bella, ¿quieres jugar?— me pregunta Tanya mientras saca de su bolsa un paquete de barajas.

Edward se tensa y me mira antes de hablarme.

— ¿Quieres jugar?

Asiento. Creo que necesito un juego de cartas para entretenerme y olvidarme del hecho de que voy a conocer a la madre de Edward.

Edward suspira antes de soltarme y observar cómo me levanto. Peter me ofrece su asiento para que me siente y va con Emmett al bar.

— Este Jet es increíble— dice Tanya abriendo el paquete. Tira el plástico en su bolsa.

— Sí, lo es— respondo con una sonrisa.

Tanya pone las cartas sobre la mesa que está frente a nosotras y luego hace una mueca.

— ¿Sabes barajarlas?— pregunta y yo niego con la cabeza, sonriendo avergonzada.

— ¡Yo sí sé!— exclama Emmett y se acerca a la mesa. Toma las cartas y comienza a barajarlas. Me río cuando intenta hacer trucos y de repente Edward está detrás de él, lo aparta con brusquedad y me levanta del asiento.

— Creo que no vas a jugar cartas…— me dice.

Me lleva con él de regreso al sofá y gruño.

— Quería jugar, por si no lo sabías— digo con tono mordaz.

— Pues no, no quiero que juegues… — contesta Edward.

Al fondo del Jet, Peter protesta.

— No seas ridículo, Edward, déjala jugar…

— Voy a jugar, no tengo por qué pedirte permiso— le informo a Edward y me levanto para ir a sentarme con Tanya.

No vuelvo a hablar con Edward durante un rato y me la paso jugando cartas con Tanya. De pronto me da sed y me levanto. Edward al verme, se levanta del sofá y me pregunta que quiero beber antes de que Emmett pueda hacerlo.

— No lo sé… ¿qué tienes?— le pregunto y él sonríe.

— ¿Quieres champagne?— asiento y Edward sirve dos copas, una para mí y otra para él. Después de servirlas me entrega una y yo le doy el primer trago. Oh, está delicioso—. ¿Te gusta?

Le digo que sí de manera alegre y él se acerca para besarme. Sus labios están fríos y puedo sentir el sabor del champagne y su delicioso aliento. Mmm... Es una combinación exquisita.

— Búsquense un cuarto— gruñe Peter pero luego se ríe. Me aparto de Edward, ruborizada. Edward fulmina con la mirada a Peter pero no le dice nada y me lleva al sofá de nuevo. Emmett está recostado en su asiento mirando al techo de forma distraída.

— ¿Te pasa algo?— le pregunto y Edward me mira furioso. Emmett se endereza y me dedica una bonita sonrisa.

— No me pasa nada, Bella… es solo que estaba a punto de dormirme— contesta.

Edward rodea mi cintura con su brazo y me acerca a su cuerpo. Cruzo las piernas con cuidado y Edward agarra discretamente mi nalga derecha. En ese momento el piloto anuncia que ya faltan veinte minutos para aterrizar. Doy otro trago al champagne para disimular mi vergüenza y Edward alza su copa.

— Brindemos— susurra. Termino de pasarme el trago antes de responder.

— ¿Y cuál es el motivo?— cuestiono.

— Porque estoy feliz de que vengas conmigo— responde. Le sonrío y ambos chocamos nuestras copas antes de beber un poco.

Ninguno de los dos habla. Solo estamos tomándonos el champagne y mirándonos con intensidad. Me muerdo constantemente los labios y sé que Edward está pensando en las cosas que podría hacerme. Me siento excitada, con ganas de que se lleve a cabo lo que sea que esté pensando.

Peter y Tanya están jugando a las cartas; Emmett está jugando con su celular pero nos mira de vez en cuando. De pronto la voz del piloto nos saca a mí y a Edward de nuestra burbuja.

Todos nos ponemos el cinturón de seguridad y aterrizamos. Cuando el avión se ha detenido por completo se abren las puertas del Jet. Edward y yo somos los últimos en salir y bajamos por las escaleras. Llevo tacones así que me aferro al brazo de Edward quien se ve complacido por mi acción. Cuando por fin estamos abajo veo que un Jeep nos está esperando. Se baja de él una señora sumamente hermosa con el cabello negro como el de Emmett y los ojos azules. Se acerca a nosotros y saluda a Peter quien le presenta a Tanya, luego saluda a Emmett y por último a Edward.

No tardo mucho en reconocerla. Es la señora que venía hacia nosotros cuando Edward me dijo que debíamos volver a vernos.

— Cariño, me alegro tanto de que estés aquí— dice abrazando a Edward quien ha tenido que soltarme para poder abrazarla.

— Hola, mamá— responde Edward. La señora suelta a Edward y me mira.

— Hola, querida, tú debes ser Isabella… ¿verdad?— inquiere con una sonrisa muy maternal.

— Sí— respondo sintiendo como la sangre me sube al rostro. Le extiendo la mano pero ella niega con la cabeza, me abraza y deposita un beso en mi mejilla lo cual me toma por sorpresa.

— Me da mucho gusto conocerte— me dice cuando me suelta—. Y déjame decirte que te ves guapísima…

— Igualmente, señora…

— Oh, vamos… dime Esme, no soy tan vieja, lo mismo va para ti, Tanya… me enfadaré si no me tutean

Mi amiga se ríe y asiente.

— Está bien, Esme— le digo. Edward me vuelve a rodear con su brazo y sonríe—. Pero entonces llámame Bella…

— Muy bien, cariño… bueno, vámonos, Carlisle está ansioso por tenerlos en casa… — dice mientras caminamos hacia el Jeep.

— Yo quiero ir en la parte de atrás— dice Emmett mirando a Edward—. Ahora voy a ser buen hermano y dejaré que vayas adelante

— No, Emmett, ve adelante tú, no te preocupes— Edward sonríe con falsa amabilidad.

— ¿Qué pasa aquí?— cuestiona Esme con un tono divertido—. De pequeños discutían por quien iba adelante…

— Pero ya crecimos, madre— le recuerda Edward poniendo los ojos en blanco—. Así que iré atrás con Isabella…

— Mmm…— Esme hace un mohín—. Tengo una idea mejor…

Un rato más tarde estoy sentada en el asiento del copiloto. Edward y Emmett van atrás junto con Peter y Tanya. Por una parte, la situación me causa gracia pero por otra, estoy algo triste porque no puedo ir junto a Edward.

Ha pasado ya una hora desde que nos fuimos del aeropuerto y ahora nos acercamos a Forks. Estoy fascinada con el paisaje. Ahora mismo tengo unas ganas tremendas de adentrarme en el bosque y explorar. Siempre ha sido mi sueño ir a acampar y estuve a punto de hacerlo antes de que pasara lo de mi padre.

— ¿Te gusta?— me pregunta Esme. La miro y asiento entusiasmada.

— ¿Se pueden hacer excursiones?— digo sin pensar y ella se ríe.

— ¿Te gustan las excursiones?— me pregunta Edward y giro mi cabeza para mirarlo.

— Sí, pero jamás lo he hecho…— respondo apenada.

— Te llevaré— me promete Edward y yo sonrío ampliamente.

De pronto veo el anuncio que nos da la bienvenida a Forks. Solo hay tres mil seiscientos noventa y dos habitantes. Debe ser un lugar bastante tranquilo. Esme conduce tranquilamente por las calles del pueblo. Me gusta, me parece un sitio ideal para vivir.

Me invade la confusión cuando Esme deja atrás el pueblo. Miro a Edward quien se inclina para acariciar mi rostro.

— La casa está algo alejada del pueblo— me explica.

— Está en el bosque— dice Esme—. Es la casa de mis sueños, ya llevamos tres años viviendo en ella…

Edward me suelta y yo volteo al frente. Estamos entrando en el bosque; es genial.

Esme conduce por un sendero un poco largo hasta que finalmente entramos en un enorme prado donde hay una casa que simple y sencillamente es hermosa.

— Es preciosa— digo lo que pienso en voz alta y Esme me sonríe cariñosamente.

— ¿Verdad que sí? — me dice.

— Es impresionante— susurra Tanya y escucho que Peter le da un beso.

Me intento bajar del auto pero Edward me ordena que espere. Cuando me abre la puerta me extiende la mano y la tomo. Cuando estoy afuera deposita un beso en mis labios y otro en mi frente.

— Estás hermosa— me dice en voz muy baja para que nadie nos pueda escuchar.

— Tú te ves muy guapo también— le contesto y él sonríe.

— ¡Al fin llegan!— exclama alguien. Edward se separa un poco de mí y entonces veo quien sale de la casa. Es un hombre que tiene el cabello cobrizo y los ojos verdes. Es muy atractivo.

Emmett va a abrazarlo y le desea feliz cumpleaños.

— Muchas gracias, hijo...— en ese momento me doy cuenta de que ese tipo es Carlisle Cullen. Es el padre de Edward, estoy nerviosa. Quizá a él no le agrade.

Cuando Carlisle suelta a Emmett saluda a Peter quien le presenta a Tanya como su novia. Carlisle le hace un cumplido a Tanya quien se sonroja. Después de eso camina hacia nosotros.

— Feliz cumpleaños papá— exclama Edward y le da un fuerte abrazo a su padre.

— Gracias por venir a celebrarlo conmigo, hijo— le responde Carlisle y cuando lo suelta me mira con curiosidad.

— Ella es Isabella Swan, una amiga— me presenta Edward. Trato de ignorar la punzada de decepción que me recorre. Solo soy una amiga para él, jamás dirá que soy su novia.

Le dedico una sonrisa amable a Carlisle y le tiendo una mano la cual toma. Estrechamos nuestras manos un momento.

— Mucho gusto, señor— le digo y Carlisle se ríe.

— Oh, Isabella, dime solo Carlisle

— Está bien— respondo—. Encantada de conocerte, Carlisle, puedes decirme Bella...

— Oh, claro que sí, oye… tú eres la hija de Charlie ¿No es así?

— Sí…

— Tu padre no ha respondido a mi propuesta de trabajo… — me dice con una mirada acusatoria.

— Mi padre lo sigue pensando— le explico frunciendo un poco el ceño—. Está algo abrumado e inseguro, teme que sea una trampa de su antiguo jefe

— Bah, tonterías… Jenks ya se retiró, además nuestra firma de abogados no tiene nada que ver con él… dile a tu padre que puede estar tranquilo

— Muy bien, se lo haré saber— digo emocionada.

Emmett llega con nosotros y me aparta de los brazos de Edward.

— Quiero decirte algo, papá— le dice a Carlisle quien lo mira con atención—. Isabella y yo somos novios…

Todos nos quedamos boquiabiertos. Esme nos mira a Emmett y a mí muy confundida. Peter se ríe discretamente al igual que Tanya. Edward está muy tenso y aprieta los puños.

Va a arder Troya, pienso con desesperación.

— ¡Es una broma!— exclama Emmett y Carlisle y Esme se ríen. Emmett me suelta y Edward me atrae hacia su cuerpo. Puedo sentir lo enfadado que está—. Es amiga de Edward, pero la verdad es que si él no se apura, creo que comenzaré con mis planes de conquistarla…

Carlisle se vuelve hacia nosotros.

— ¿No están saliendo?— nos pregunta.

— Para nada, papá— responde Edward con una sonrisa falsa—. Solo somos amigos, ya te lo dije

— Vaya, yo pensé que estaban saliendo, se ven bien juntos…— dice Carlisle.

Miro hacia otro lado para ocultar mi rubor. Edward me suelta.

— No estamos saliendo y no lo haremos— gruñe Edward—. Amigos… ¿conoces el significado de esa palabra?

— Bueno, está bien, solo son amigos— percibo algo de sarcasmo en la voz de Carlisle pero finjo no notarlo.

Después de eso entramos a la casa la cual es incluso más hermosa que por fuera. Recorremos el pasillo de la entrada y nos encontramos con una sala preciosa. Hay un piano de cola negro al fondo lo cual me saca una sonrisa. En la sala se encuentran varias personas que parecen de la edad de Carlisle y Esme. El ambiente es refinado al igual que en la fiesta de Edward en el hotel. Justo al lado del piano está Alice quien al verme me sonríe y corre hacia donde estoy.

— Hola, Bella— me saluda—. Se han tardado…

— ¿Cómo llegaron tan rápido?— le pregunto sorprendida.

— El Jet de Aro es muy rápido— dice Jasper quien abraza a Alice por detrás. Oh, se ven tan hermosos—. Es broma… hemos llegado hace cinco minutos

Miro a mi alrededor y veo que Edward ya no está conmigo. Ahora está al otro lado de la sala, charlando con Peter y Tanya. También conversa con otras personas pero no los conozco.

— ¿Qué hace Tanya aquí?— me cuestiona Alice muy sorprendida—. Sé que es novia de Peter, pero ¿cómo lo soportaste?

— Ella y yo somos amigas— le explico.

— ¿Qué?

— Sí… cuando pasó lo de John la apoyé y me pidió perdón por todo lo que me hizo… fue tan sincera, Alice… desde entonces nos hemos llevado bastante bien…

— Mmm…— hace una mueca—. Mientras no se convierta en tu mejor amiga y me dejes de querer, todo está bien…

— Vamos, tú sabes que siempre serás mi mejor amiga— le digo riéndome y ella sonríe satisfecha.

— Yo tu mejor amigo— carraspea Jasper y yo asiento.

— Ustedes son mis mejores amigos…

Aprovecho que Alice y Jasper se dan un beso para voltear a ver a Edward quien está con una mujer guapísima a la cual abraza. Me pongo tensa y siento que la furia me invade. Busco con la mirada a Emmett y me percato de que está cerca de mí. Edward, me las vas a pagar.

— Bella, afuera hay personas bailando— me dice Emmett y me toma de la mano—. ¿Quieres bailar? Parece que Edward ya se encontró a otra…

— Vamos— le digo sonriendo y Alice se queda boquiabierta. Jasper esconde su rostro en el hombro de Alice y se ríe.

Púdrete, Edward, yo me largo a bailar. Soy solo tu amiga así que no debería importarte, pienso.

Emmett me lleva hasta la parte de atrás de la casa. Me quedo impresionada cuando veo la pista de baile que han colocado en el hermoso jardín. Hay muchos jóvenes que están bailando una canción lenta. Como el cielo está muy nublado da la impresión de que está muy entrada la tarde.

— ¿Sabes? Me gustaría bailar así con la mujer que amo— me dice Emmett mientras me agarra por la cintura con un brazo y me toma la mano con el otro. Yo apoyo mi mano libre en su pecho y cualquiera que nos mire desde lejos pensará que somos una pareja. Ojala Edward nos vea.

— Perdona que te pregunte, ¿pero hace cuanto pasó todo esto?

— Cinco años— murmura y me mira con tristeza mientras nos movemos lentamente.

— Vaya, ya ha pasado bastante tiempo… te pareces a mi vecina— me río y Emmett arquea una ceja.

— ¿Tu vecina?— pregunta curioso.

— Sí… ha estado sola durante cinco años. Cuando nos conocimos ella me dijo que estaba harta de estar casada, que había tenido muchos maridos, pero la verdad es que no le creo mucho

— Vaya, es muy diferente de la mujer que yo amo— se ríe pero la alegría no le llega a los ojos—. Ella quería casarse conmigo… el formar una familia era su mayor ilusión

— Qué triste que la hayas perdido— suspiro.

— Por eso quiero que Edward se ponga celoso, que admita de una buena vez que siente algo por ti… no creo que quieras estar con él sin ser nada ¿o sí?

Niego con la cabeza. Emmett hace que gire y continuamos bailando.

— No… quiero ser algo, por lo menos ser la persona con la que sale, pero ni siquiera soy eso

— Mi hermano es un imbécil, no quiero que te pierda, créeme, duele demasiado perder a la mujer de tu vida y no volver a saber de ella…

— ¿Por qué no la has buscado?

— Créeme que lo hice… la busqué hasta el cansancio y no pude encontrarla… — dice suspirando.

— Y me vuelves a recordar a mi vecina— me echo a reír.

— ¿Qué tiene tu vecina ahora?— pregunta burlón—. ¿Por qué la relacionas conmigo?

— Es que ella parece estar huyendo de algo, siempre protege a su niño… ¿Sabes? El hijo de ella se parece bastante a ti… tiene tus ojos, tu cabello negro, los hoyuelos en las mejillas cuando se ríe… He querido comentarle a Rosalie sobre eso, pero me da vergüenza

Emmett se detiene y me mira con los ojos abiertos como platos. Comienza a toser como si se hubiera atragantado con su saliva. Cuando se recupera vuelve a hablarme.

— ¿Cómo se llama tu vecina?

— Rosalie Masen… ¿qué te ocurre?— pregunto preocupada. Emmett está a punto de contestarme cuando de pronto alguien lo tira violentamente al suelo. Todas las personas han dejado de bailar y observan horrorizadas como Edward golpea a Emmett con todas sus fuerzas.

— ¡Te dije que iba a matarte si te atrevías a tocarla!— grita Edward mientras lo golpea una y otra vez. Emmett no puede defenderse ya que los golpes son constantes y muy fuertes.

— ¡Edward!— le grito y lo sostengo por la cintura para tratar de detenerlo.

— Suéltame, Isabella, lo mataré…

— No, por favor, no— sollozo.

Me aparto y trato de echar a correr en busca de los padres de Edward pero estos ya están aquí. Esme grita desesperada y Carlisle detiene a Edward. Emmett se levanta con el rostro ensangrentado. Ahora no puedo sentirme mareada, solo horrorizada por el rostro lleno de furia de Emmett. Esme se acerca a mí y me pasa un brazo por la cintura para sostenerse. Está llorando y creo que yo también lo estoy haciendo pero me siento demasiado aturdida para comprobarlo.

— ¡Suéltame, papá!— exclama Edward mientras se retuerce en los brazos de Carlisle—. Lo voy a matar…

— Hijo, por favor cálmate, no te soltaré hasta que lo hagas

— Tengo que matarlo. Se atrevió a tocarla…

— Ella solo es tu amiga…

— ¡Es mía!— brama Edward—. Es mi mujer y el imbécil de tu hijo me la quiere quitar, pero no lo voy a permitir, así que suéltame

Emmett sonríe de una manera que sinceramente me da miedo. Está maliciosamente contento por esta situación.

Edward se suelta de los brazos de su padre pero no le pega a Emmett. lo que hace es acercarse mucho a él hasta que sus rostros quedan muy cerca.

— Vuelves a tocarla y te arranco la cabeza, ella es mía— amenaza Edward y después da media vuelta y me mira—. Vámonos ahora mismo, necesitamos hablar…

— No— susurro pero Edward me ha tomado del brazo y me lleva con él. Sus padres le piden que me suelte pero Edward sigue avanzando hasta que salimos de la casa.

— Edward, ¿a dónde crees que vas?— le pregunta Carlisle. Es evidente que está molesto—. ¿Acaso te has vuelto loco?

— Nos vamos, regresaremos en un rato ¿de acuerdo? Madre, dame las llaves del Jeep

Esme suspira y asiente. Entra a la casa y en pocos minutos sale para entregarle las llaves a Edward.

— ¿A dónde vas?— le pregunta con voz temblorosa. Su maquillaje está un poco corrido por las lágrimas.

— Hablaré con Bella sobre un asunto

Bajo la mirada. Ya no puedo mirar a los padres de Edward por la vergüenza que siento. Seguramente me van a odiar después de lo que pasó.

— Cuídense entonces— nos dice Esme y la miro. Ella me observa con dulzura, al parecer no se ha enojado conmigo por ser la causante de que Edward golpeara a Emmett.

Carlisle me lanza una mirada de lastima antes de entrar con su mujer a la casa. Edward me toma por la cintura y me conduce al Jeep. Oh, de mi furia no va a escaparse este maldito cabrón, pienso con enojo.

Cuando Edward se desliza en el asiento del conductor dejo salir la rabia que había estado conteniendo.

— ¡¿Por qué lo golpeaste?!— exploto Edward se encoge un poco y me mira asustado. Esa expresión dura muy poco ya que después se pone serio.

— Estaba tocando lo que es mío

— Solo soy tu amiga— suelto un bufido. Edward pone los ojos en blanco y eso me enfurece más.

— Eres mi mujer— dice calmado—. Y ya lo he admitido delante de todo el mundo ¿qué más quieres?

— ¿Sabes qué más quiero?— le pregunto—. Que dejes de ser tan violento y escandaloso, tu hermano es una buena persona…

— ¿Ahora te gusta Emmett, no es así?

— ¿Qué?— esto es el colmo… ¿cómo puede pensar eso?

— ¡Te gusta Emmett!— me grita.

— Oh, sí, me gusta y por eso me acuesto contigo— digo sarcástica.

— No te has acostado conmigo desde que decidimos terminar— gruñe—. Y claro que te gusta Emmett…

— Eres un estúpido

— Sí, desde que te conocí, sí— admite. Intento con todas mis fuerzas no sonreír pero no puedo evitarlo.

— Te voy a llevar a un lugar que es muy especial para mí— me dice suspirando—. Nunca le he mostrado a nadie esto

— ¿A dónde me llevarás?— le pregunto emocionada a pesar de seguir molesta.

— Ya lo verás— sonríe antes de encender el auto.

— Dime, por favor— le suplico y él niega con la cabeza.

— No, Bella… no falta mucho para que lo sepas…

Conduce por el sendero hasta que se desvía hacia otro. Me siento ansiosa. Cada vez nos adentramos más en el bosque y eso me parece increíble. Es hermoso.

De repente Edward detiene el Jeep y se baja. Lo miro extrañada mientras me abre la puerta y me ayuda a bajar.

— Ven conmigo— susurra y me toma de la mano. Edward aparta muchas ramas y arbustos hasta que por fin entramos a lo que es un precioso prado lleno de flores.

— Es… es hermoso— musito y Edward me abraza.

— ¿Verdad que sí?

— Es genial… ¿Cómo lo encontraste?

— Cuando mis padres vinieron a vivir aquí yo me quedé con ellos unos cuantos días. Un fin de semana decidí explorar el bosque y entonces lo encontré, a nadie se lo dije, por supuesto. Este lugar me hace sentir tranquilidad pero admito que en estos momentos no siento nada de eso…

— ¿Por qué dices eso?

— Creo que porque estás tú aquí— se ríe—. Ni él ni yo estamos tranquilos

Sé a lo que se refiere. Edward está tan cerca de mí que puedo sentir su erección. Comienza a excitarme la idea de hacerlo en este lugar. Genial, me volví una pervertida y exhibicionista.

Sonrío y lo beso. Edward gruñe de la forma que tanto me prende y me responde. Mi corazón comienza a latir con mucha fuerza. Lo amo, definitivamente lo amo.

— Te haré mía ahora mismo— me dice cuando me deja de besarme—. Ven…

Me suelta un poco pero toma mi mano y caminamos hasta el centro del prado.

— Recuéstate, nena...— me muestra su sonrisa torcida y eso hace que lo obedezca sin rechistar.

Me recuesto en el césped. Está algo helado y mojado pero no me importa. Edward se coloca encima de mí y comienza a besarme con desesperación. Me deshago de las zapatillas y acaricio su pierna con mi pie.

— Eres perfecta— murmura antes de morder un poco el lóbulo de mi oreja. Suelto un gemido.

— No más que tú— respondo con una sonrisa mientras le intento quitar el saco y lo logro. Ahora veo que tiene puesta una camisa de botones y manga larga. Desabrocho los botones y admiro su torso desnudo. Este hombre es demasiado sexy. Me muerdo el labio.

— Te gusta lo que ves ¿Verdad?— pregunta divertido.

— Me encanta— confieso.

— A mí también me encanta esto— aprieta uno de mis senos—. Me encanta todo tu cuerpo…

Sonrío como una tonta. Yo le gusto y la verdad es que no sé cómo. No creo ser lo bastante guapa como para encantarle.

— Quiero arrancarte el vestido— dice gruñendo.

— Hazlo— le respondo en tono provocativo. Edward se levanta y me tiende una mano para que yo también lo haga.

— Quítate el vestido— me ordena y le hago caso. Me quito el vestido sin importarme nada que se ensucie. Cuando quedo en ropa interior, Edward se queda boquiabierto.

Me pongo roja por la vergüenza y me intento cubrir.

— No te cubras— me regaña Edward—. Date la vuelta

Lo observo confundida pero me doy la vuelta.

— Oh, Dios mío— susurra Edward y me percato de lo que está viendo. Estoy usando una tanga y por lo tanto mi trasero está expuesto a él. Me ruborizo más.

De pronto Edward se pega a mi cuerpo haciéndome notar lo excitado que está. Acaricia una de mis nalgas y luego la aprieta.

— Quiero cogerte— me dice en el oído—. Te ves condenadamente sexy

— Cógeme— espeto y Edward se carcajea. Oh, Dios, que vergüenza.

— Bueno, si tú insistes…

Me baja las bragas y después desabrocha mi sostén. Estoy totalmente desnuda en medio de un prado. Edward no tarda mucho en quitarse la ropa y sentarse en el césped para esperarme.

— Oye, el condón— le digo cuando él me pide que me siente a horcajadas sobre él.

— No traje— sonríe—. No te preocupes, me voy a correr afuera…

— ¿Estás seguro?— pregunto.

— Sí… confía en mí

— Está bien, allá voy— me río y me siento arriba de él. Me penetra despacio y cuando está completamente adentro nos empezamos a mover. Edward me rodea la cintura con sus brazos y hunde su rostro en mis pechos.

— Eres mía, Isabella— gime mientras se mueve. Esto es extremadamente placentero y hermoso.

— Soy tuya…— me sigo moviendo. Oh, Edward me mata. Se siente tan bien…

— Dime que me quieres solo a mí…— me mira con intensidad. Cuando me mira así siento que me derrito.

— Eres el único, te lo juro— exclamo. Edward se mueve más rápido haciéndome soltar gemidos muy fuertes. Atrapa uno de mis pezones con la boca y lo succiona. Me arqueo y me muevo más rápido—. Oh, Edward

Estoy jalando su cabello pero a él no parece molestarle y continúa con su exquisita tortura. En ese momento se escucha un trueno y comienza a llover pero Edward y yo no paramos, más bien, nos reímos y continuamos con lo que estamos haciendo. Le pido que deje mi pezón, quiero besarlo y lo hago.

Un beso bajo la lluvia, que bien. Ahora entiendo porque muchas sueñan con uno aunque está situación no es para nada tierna, es más bien erótica y me encanta.

Edward de repente me hace girar de forma que yo quedo debajo de él. Me sigue embistiendo fuertemente. Me cuesta mirarlo ya que la lluvia es muy intensa al igual que lo que está pasando ahora con nosotros. Comienzo a sentir que mi orgasmo se acerca. A cada segundo que pasa aumenta el placer.

— Córrete preciosa— me pide Edward con una amplia sonrisa. En ese instante me corro como él me ha ordenado.

— ¡Edward!— grito mientras me retuerzo debajo de su cuerpo. Cuando dejo de convulsionarme él se sale rápidamente de mí y se corre sobre mi vientre mientras susurra mi nombre.

Se separa de mí pero se acuesta sobre el césped a mi lado, dejando que la lluvia caiga sobre él. De repente ambos nos miramos y comenzamos a reírnos como estúpidos. No sé por qué diablos nos reímos pero lo hacemos y eso es genial.

Cuando dejamos de reír Edward me limpia el vientre con el mismo pañuelo con el que me amarró en el estacionamiento. Frunce el ceño, asqueado, pero no dice nada. Después de que me limpia nos sentamos y nos miramos un largo rato. La lluvia se ha calmado un poco.

— ¿Por qué llevas un pañuelo?— le pregunto para romper el silencio.

Edward se ríe.

— Por si acaso me llego a ensuciar, o por si alguien lo necesita, no lo sé… solo es un hábito— contesta y luego abre sus brazos—. Ven acá

Le sonrío y gateo hasta donde está para luego sentarme en su regazo. Edward gruñe.

— Te ves demasiado sensual gateando— murmura y noto que su miembro está creciendo. Me río.

— Siempre te parezco sensual— pongo los ojos en blanco y él me besa la frente.

— Sí, yo creo que sí…

— Estamos empapados— me quejo en broma.

— Sí, lo sé…

— ¿Cómo vamos a regresar a la fiesta?

— En el Jeep

Le pongo mala cara.

— Llegaremos mojados, me importa muy poco lo que opinen los demás— continúa.

Rodeo su cuello con los brazos y lo beso levemente.

— Debemos vestirnos— susurro y él hace un mohín muy tierno.

— No quiero… quiero hacértelo de nuevo…

Me echo a reír.

— Lo sé, pero tu familia debe estar preocupada…

— Solo mis padres…

— Emmett también, aunque lo hayas golpeado— digo con tono de reproche.

— Se lo merecía, estaban bailando muy juntos— arquea una ceja.

— Porque así es el baile…

— Pues no quiero que bailes con él ¿te quedo claro?

— Como tú digas— me burlo.

— Es en serio, Isabella, eres mía…

— Te amo— le digo. Él se tensa unos momentos pero después se relaja.

— Lo sé— responde.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Hola de nuevo :D aquí estoy de nuevo molestándolas con un nuevo capi de la camarera c: espero que lo disfruten y se aclare lo de Emmett y que odien o amen más a Edward (aunque yo creo que es lo primero jajaja)

Saludos a: Kimm, PameHart, Bibi, Nadiia 16, aleygelis, LauraGarcia, cavendano13, alecssie cullen vulturi, Alice Garcia y ROSSY-BELLS CULLEN Y a las demás chicas que me lean jaja. Les agradezco muchisimo su apoyo y creo que jamás me cansaré de hacerlo jeje ya que gracias a ustedes me sigo animando a escribir más capis :3 ustedes me animan ya que ando triste porque a mi celular se le quebró la pantalla waaaaa! Y me costará caro mandarlo a arreglar y dinero no es algo que precisamente me sobre u.u

Kimm: Hola! Me da muchísimo gusto que te encante mi fic me hace muuuuuy feliz que les gusten las loqueras que salen de mi genial y malvada cabeza (okey no es genial pero si malvada jajaja) lo sé, te entiendo ese amor- odio que sientes hacia Edward creo que todas lo tenemos jajaj, esa es mi intención y creo que logré mi cometido: hacer un Ed que amen pero que odien a la vez y que de vez en cuando quieran patearle las bolas ok no ya me calmo jajaja. Saludos y besitos desde México! Me encanta Venezuela 3 jaja

Bibi: Jajaja tu comentario me hizo reír jajaja es lo mismo que penséee tomaaa eso Edward xD. Muchísimas gracias por leer mi fic y ojala que el capítulo 11 sea de tu agrado aunque si soy sincera dudo que les guste pero si les gusta seré feliz n.n jajaja yo siempre pienso lo peor para estar preparada para el día en que si me lleguen malos comentarios D: jaja okey debes pensar que estoy loca, mejor me callo D: besoooss!

Aleygelis: Holaaa nena :D oh no me hagas sonrojar n.n jaja no soy maravillosa ni genial solo soy una humana con una mente malvada jajaja pero gracias por tenerme en ese concepto, nadie ha dicho eso de mí nunca D: creo que lloraré waaaaa! Lo mismo pienso de ti, eres una chica super genial y maravillosa además tienes un lindo nombre aunque no sé cómo se pronuncie jajaja espero que algún día me digas , n.n y me alegra mucho que hayas aceptado mi amistad C: estoy happy :D. jaja tres nombres en serio? Wow jeje, yo casi no conozco personas con tres nombres pero mucho menos con uno solo, eso es menos común que tener tres nombres, yo solo tengo uno o sea Mariana pff, mis padres no me quieren se les hizo fácil ponerme el primer nombre que se les vino a la mente waaa y no me quejo de mi nombre porque no es feo es solo que me gustaría no llamarme igual que mi mamá, quiero mi propio nombre waaaa ¬¬ tus papás pusieron en ti los nombres que les gustaron y eso me parece tierno. Además de que combinaron sus nombres awwww me muero de amoooor 3 n.n xD. Por cierto le dije a Bella lo que me dijiste y no me respondió D: es una grosera ¬¬ okey no jaja me dijo que te lo daba después de que termine el fanfic XD que lo necesita para seguir la historia jajaja. Besos! Ojala disfrutes de este capi n.n

Alice Garcia: Awww que bueno que te gusteeee! Jejej y también me alegra que no odies ese rasgo de Bella de que se hace la dura pero a la vez no puede. Creo que en este cap esta característica sale más a relucir jajaja ok no. Y bueno, quizá no fue tan pronto como me hubiese gustado pero aquí tienen el nuevo capítulo que espero les guste tanto como a mí me gustó escribirlo en ese tiempo jajaja. Creo que deben disfrutar estos capis porque cuando llegue al capi 15 me detendré un poco para seguir escribiendo jeje y cuando tenga otra reserva me pongo a actualizar tranquilamente. Te mando un abrazo también y muchas gracias por leer n.n!

Bueno nenas. Disfruten del cap, hay una buena noticia ¡mi beta ha vuelto jaja! Así que los capis que he estado subiendo serán corregidos (no será necesario volverlos a leer, por supuesto) pero pues habrá chicas que empiecen a leer dentro de un tiempo y me gusta corregir los errores jaja. Wweeeno esta camarera se despide por ahora, mi hermano me exige la computadora D: que más quisiera subirles el capi 12 pero no me da el tiempo, espero comprendan jaja.

Atte:

Una camarera presionada por su hermano ¬¬