Y llegó el día del torneo inicial para los alumnos de primer año. La directora Sophia Weasley, comenzó un breve discurso con su firme y melodiosa voz. Los alumnos y los profesores jefes de casas estaban presentes y escuchaban atentamente en la puerta de la sala multipropósito.
—Voy a darles una serie de reglas. Tengan en cuenta que esta es una primera prueba para que lleguen a la competencia semestral con algo de experiencia. Así que traten de hacer lo mejor posible, pero no se vuelvan locos si algo no les sale como quieren.
Incluso Peeves el poltergeist se había acercado a curiosear, pero al ver la presencia de la directora no se atrevió a jugar ninguna broma.
—Los puntajes serán iguales que en los demás torneos. Y les paso a detallar.
Junto con los alumnos de Slytherin estaba el profesor Raymond Harris, que enseñaba Pociones, un hombre calvo de unos cuarenta y cinco años de edad, que había adquirido fama de gran mago. Tenía una mirada dura con sus ojos grandes y negros.
Con Hufflepuff se encontraba la profesora de Transfiguración, Daiana Light, de corto cabello negro y tez blanca. Rondaba los sesenta años de edad y poseía una mirada tierna en sus ojos marrones.
Además estaban con Gryffindor y Ravenclaw, Longbottom y Soledad Grimm respectivamente.
—Cuando un equipo tenga todos sus jugadores inmovilizados, perderá el encuentro. El ganador sumará diez puntos por el triunfo y dos puntos más por cada jugador que quede habilitado. El perdedor quedará en cero por la derrota y restará un punto por cada jugador "sobreviviente" del rival.
La directora continuó.
—Sin más preámbulos, que comience el juego. Slytherin contra Ravenclaw.
Bruno saludó disimuladamente a sus dos amigas de Gryffindor antes de ingresar a la sala multipropósito y a Lucas que estaba con Hufflepuff. Los tres le hicieron señales de buena suerte.
La sala en ese momento parecía un laberinto como el de Hogwarts, pero con techo alto y espacios amplios para ayudar a la confrontación grupal.
Los dos equipos ingresaron.
La profesora Grimm les señaló a sus alumnos una puerta frente a la de ingreso que los llevaría al otro lado del laberinto, para poder comenzar. Luego de usarla, esa puerta desapareció. Y así sucedería antes de cada encuentro.
Dentro de la sala, había un tablero que decía los nombres de los equipos y la cantidad (en ese momento diez) de jugadores activos.
Las tribunas se accedían desde adentro, pero tuvieron que ir por un pasillo lateral para poder subir. Se veía todo el campo de competencia desde arriba, no obstante, había una muralla invisible que separaba las tribunas del terreno de lucha.
—¿Para qué es esto Alex? —Preguntó Michelle.
—Creo que es lo que evita mágicamente que se puedan hacer hechizos no deseados dentro de la competencia. Además, nosotros desde afuera podremos ver y escuchar lo que sucede adentro, pero no al revés. Es para evitar que nadie de la tribuna pueda ayudar a alguien de adentro. Por ejemplo si hay alguno de tu casa que está por caer en una trampa, desde aquí se podría ver y quizás podrías ayudarlo mediante gritos o señales.
La batalla empezó.
—Tenemos que organizarnos, pidió Bruno.
—Claro —dijo el capitán de Ravenclaw—. Vamos a esperarlos y a ir de contraataque.
Pero mientras hablaban, algunos integrantes del equipo de los cerebros, comenzaron a avanzar.
Rápidamente y liderados por su capitana, Joanne Collage, Slytherin dejó fuera de combate a cuatro miembros rivales.
Bruno la observó atentamente.
Sintió rabia y admiración. Pero no había tiempo para eso. Había que responder.
—Petrificus —gritó junto con el capitán— y detuvieron a dos de los Slytherin.
Sin embargo Joanne junto con otros dos miembros, eliminaron a otros tres compañeros de Bruno en ese lapso.
Michael White pudo petrificar a un enemigo y luego cayó ante la varita de la capitana de Slytherin.
En ese instante, aparecieron dos socios de la joven Collage, de cada lado de Bruno y el capitán de Ravenclaw.
Bruno Callahan llegó a desactivar a otro. Pero Joanne y sus compañeros fueron demasiado. Seis fueron los sobrevivientes de Slytherin en ese primer encuentro del torneo.
—No estuvo mal Bruno —le comentó Alex a Michelle.
—Y Michael White al menos sacó a uno —agregó Mercier.
—Vamos por Lucas y Hufflepuff —dijeron ambas amigas al unísono.
"Tengo muchas ganas de participar. Al fin llegó el momento".
Pensaba Lucas Lunagan.
Dieciséis puntos tenía Slytherin y menos seis Ravenclaw.
El combate siguiente comenzó de inmediato, apenas desalojaron los anteriores competidores.
Este se desarrolló de manera diferente al anterior encuentro.
Ambos bandos comenzaron lanzando Petrificus desde su sector. Y generalmente daban en los lados del laberinto que usaban los jugadores para cubrirse.
—¿Qué hacemos Alex? —Preguntó Michelle.
Hubo un momento de desconcierto en el equipo, pero ella, viendo lo que estaba por pasar, lo resolvió con un grito.
—¡Nadie avance hasta que le diga!
Todos las escucharon y mantuvieron posiciones.
—Michu, lleva a esos cuatro hasta la mitad. Que es el campo donde se va a entablar la batalla. Si llegamos bien hasta ahí, vamos a tener una leve ventaja.
Mientras Michelle avanzaba disparando con otros compañeros, Alexandra los cubría con el resto desde atrás.
El capitán de Hufflepuff estaba confundido.
—Capitán —pidió Lucas—. Tenemos que avanzar también y jugarnos a luchar en el medio con ellos. Si no, va a ser casi imposible luego. Pero las órdenes no eran claras y los Gryffindor eran mucho más hábiles.
Una vez que llegó el grupo de Michelle, este cubrió al de la capitana Francis hasta que llegó al sector medio. Desde ahí dominaron más aún a los Hufflepuff.
En pocos minutos, Alexandra había sacado a dos y Michelle a uno. Mientras entre los demás habían dominado a cuatro más.
Lucas petrificó a dos Gryffindor.
Quedaban ocho contra tres.
Alex a la distancia acertó dos veces en el capitán contendiente y lo dejó fuera.
Lucas volvió a quitar a un Gryffindor que intentó un ataque sorpresa por el costado izquierdo y que casi lo sorprende.
—¡Vamos a atacar! —Gritó Lucas a su único compañero activo—. Estoy harto de estar encerrado.
Los hechizos de Alex, Michelle y el resto de los Gryffindor no dejaban asomar a los Hufflepuff.
En la tribuna, Joanne Collage pensó que esas chicas eran buenas. Sobre todo la capitana. Y también parecía hábil ese Hufflepuff. Pero se preguntaba si era posible que estuviera en esa casa.
—Michu —dijo Alexandra—. Voy a avanzar con ellos tres y tú por el otro lado definirás la pelea—. Lucas es bueno, pero no importa si me dan, podemos ganar así.
Alex fue con tres compañeros al ataque y derribó al coequiper de Lucas. Pero este salió veloz como un rayo y dio en el blanco varias veces sobre dos de los guerreros de Alex. Ella acertó en el torso de Lucas y este perdió algo de movilidad, pero seguía en pie. Entonces Michelle y los dos miembros restantes lo atacaron por el otro flanco, e hicieron blanco en él. No sin antes caer un Gryffindor más.
Cuatro sobrevivientes de Gryffindor.
Hubo aplausos en las tribunas por el hermoso espectáculo de habilidad, brindado por los "descendientes" de Godric, especialmente de Alex y también una buena ayuda de Michelle; y Lucas en el lado de Hufflepuff.
Hubo una pausa de una media hora para descansar.
—Excelente trabajo —felicitó Neville a sus alumnos.
No hubo mucho tiempo para descansar o planificar.
En la segunda ronda, entraron Gryffindor y Ravenclaw.
A pesar de que Bruno intentó armar una estrategia por todos los medios, el capitán no supo manejar un equipo que no era tan hábil individualmente como Alex, Michelle y sus compañeros.
Solo Michael White y Bruno eliminaron a uno y dos respectivamente de los Gryffindor. En tanto Michelle Petrificó a dos y Alex a tres, entre ellos a su amigo, Callahan.
A la salida se saludaron a la distancia. Ya que no podían juntarse hasta terminar el torneo.
—¿Son tus amigas, Callahan? —preguntó un compañero de Ravenclaw.
A lo que Bruno contestó afirmativamente.
Posteriormente ingresaron Slytherin y Hufflepuff.
—Pan comido, dijo una de las niñas del equipo de la serpiente—. Ninguno vale ni la pena.
—Primero no hay que confiarse —contradijo severamente la capitana Collage—. Quiero ganar de la forma más amplia posible. Y además hay uno que es bueno. ¿No observaste el combate que tuvieron con los Gryffindor?
—Eso es porque los Gryffindor se confiaron. O quizás no son gran cosa tampoco.
Esa actitud enojó mucho a Joanne.
—¡Basta! —con esa actitud, solo vas a quedar fuera del equipo para el próximo semestre. Y eso va para todos los que piensen como ella—. Gritó mirando a la cara a sus compañeros.
Nadie se atrevió a contradecirla. Sabían de sus habilidades y también querían ganar.
La lucha con Hufflepuff fue como ella preveía. Los rivales caían fácilmente, excepto por Lucas que había derrotado a tres Slytherin.
Joanne era tremendamente hábil y manejaba los hilos del equipo. Ella misma venció a tres, quedando solo Lucas contra siete Slytherin que lo estaban rodeando.
"No aguanto más". Y salió gritando y disparando Petrificus con su varita.
Joanne lo observaba desde la distancia y veía como sus compañeros le disparaban al Hufflepuff sin poder acertarle. Este eliminó a dos, luego a otro y fue alcanzado por un hechizo que lo frenó un momento.
Antes que pudieran terminarlo, el joven valeroso, volvió a acertar contra otro Slytherin. Incluso un hechizo pasó cerca de la capitana, lo que hizo que esta despertara de su ensimismamiento y diera dos veces en el cuerpo del agotado Lucas.
Nuevamente hubo aplausos en las tribunas.
Por el tercer y cuarto lugar, entraron Hufflepuff y Ravenclaw.
Ambos equipos estaban desorganizados. Bruno intentaba armar algo, pero al no estar como capitán y no ser muy hábiles individualmente, se le hacía difícil de dirigir ese equipo. Solo Michael White lo acompañaba en las propuestas.
En tanto Hufflepuff era algo similar, pero al menos reconocían a Lucas como un líder, más allá de no ser capitán.
El encuentro fue cerrado y Hufflepuff venció con dos sobrevivientes. Entre ellos Lucas, que derrotó al final a Bruno y a Michael White con mucha destreza.
Luego la directora, anunció el comienzo de la batalla final.
Gryffindor y Slytherin ingresaron al recinto.
Como era de esperarse, la batalla fue muy pareja. Se disparaban hechizos a la distancia y Gryffindor, como solía hacer, se dividió en dos grupos, comandados por la capitana Alexandra Francis y por Michelle.
Gryffindor comenzó a sacar una leve ventaja. Aunque no podía ampliarla demasiado.
Alex petrificó a dos Slytherin y Michelle a otro. Mientras La niña prodigio (como estaban empezando a llamar a Joanne Collage), había eliminado a dos rivales. Pero otros dos miembros del equipo de la serpiente habían caído a manos de compañeros de Alexandra.
La batalla seguía planteada en medio del laberinto y ninguno retrocedía. Se mantenía siempre Gryffindor con dos o tres jugadores activos por encima.
Y al final, solo quedó Joanne contra Alex, Michelle y dos más.
Ambas amigas se miraron y se entendieron perfectamente. Se dividieron nuevamente en dos grupos y atacaron desde ambos flancos. La niña prodigio lo sabía y las atacó con una velocidad espasmódica. Dando en el blanco y eliminando a los otros dos compañeros de Gryffindor y tocando a Michelle en el brazo. Pero también fue alcanzada por dos hechizos que la dejaron casi fuera de combate y con la varita caída. Michelle Mercier y Alexandra Francis se miraron y terminaron de petrificar a una dura rival.
Luego llegó el tiempo de las felicitaciones, saludos, reconocimientos y abrazos.
Y así, se dio por terminada la primera prueba de la competencia de magia. Ya vendrían competencias más complejas y en la que las diferentes casas, se prepararían mejor.
Unas horas después, las chicas se juntaron con Bruno y Lucas. Los que las felicitaron también.
—Los quiero invitar a tomar algo —dijo Bruno—. Un té súper genial.
—¿Qué té?
—Un té remoto —respondió el joven.
Todos rieron.
Sí —respondió Lucas—, claro. Un no té creo… Jejeje.
—Es cierto. Sacó un termo mágico, que puede mantener caliente las cosas muchísimo tiempo y les sirvió a sus tres amigos.
Ellos miraron con extrañeza. Pero bebieron.
—Me tiembla todo el cuerpo.
Era cierto. El té remoto, una bebida nueva que la madre de Bruno había conseguido en Hogsmeade, hacía temblar el cuerpo unos segundos y era muy sabroso.
—¡Es genial! —coincidieron todos y rieron por un rato más.
Fue la despedida de una jornada fuera de lo común, incluso para Hogwarts y el grupo de inadaptados.
