Disclaimer: Ningún Personaje me pertenece, todos ellos son propiedad de J. R. Rowling (si fueran míos las parejas del final serian muy diferentes y los muertos también ¬¬) Ayra, Rebecca, Aleyda y Agatha son mis personajes.

Advertencia: Es slash, o sea relaciones entre personas del mismo sexo, en este caso dos hombres. Si no te gusta, ya sabes, no sigas leyendo. También Relaciones Hetero =)

Este capítulo sigue ocurriendo mayoritariamente en el pasado de Harry, espero no se confundan con los saltos temporales, sino desde ya gomme... Ahora disfruten de la función! ^^

(Recuerden: las negritas son palabras dichas en el momento, las cursivas son pensamientos o sucesos del pasado y las negritas en cursivas son palabras dichas en algún momento del pasado recordadas en el presente)

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-Dijiste que tu magia comenzó a volver durante el embarazo de tu esposa ¿Cómo te diste cuenta?- Ya era de madrugada, pero aun faltaban un par de horas hasta que el sol saliese. Draco aun tenía muchas preguntas y tiempo todavía había.

-Me sentía raro hace tiempo, pero nunca se me ocurrió que pudiese deberse a eso, le echaba la culpa al trajín de la nueva rutina como casados y al reciente sentimiento de paternidad, pero conforme pasaban los días la molestia se acrecentaba, Aly llegó a echarle la culpa a un raro síndrome que se da a veces en las parejas de las embarazadas, pero pronto quedo claro que no era así. Fue durante una discusión con mi primo; no recuerdo como comenzó, pero era la más fuerte que habíamos tenido en años. Hasta me atrevería a decir que la más fuerte que jamás tuvimos. Los dos estábamos completamente dominados por la furia y solo la presencia de mi tía nos impedía terminar a las manos, pero la tensión iba en aumento entre los dos y cada vez se afilaban más nuestras palabras, llegamos a tocar temas que nos habíamos jurado eran prohibidos, pero él tocó el peor de todos...

Llevaban varios minutos discutiendo en la cocina y a él le costaba cada vez mas controlar lo que decía, Dudley estaba desfigurado y una vena latía peligrosamente en su cuello. Los recuerdos que le trajeron a Harry fueron espantosos. Petunia intentaba en vano calmarlos, también había reconocido a su marido en su hijo y eso la había dejado paralizada.

-¡Cualquiera diría que después de recibir esa cicatriz habrías aprendido la lección!- Dudley señaló la cicatriz que cruzaba el lado izquierdo de Harry debajo de sus ropas e inmediatamente se arrepintió, nunca debió tocar ese tema, NUNCA. Su madre se arrojó a una silla llorando audiblemente y su primo perdió todo el color del rostro. Se sujeto fuertemente de la mesada detrás de él cerró los ojos con fuerzas intentando espantar los demonios que sus palabras le habían traído de vuelta.

-Harry lo lamento, en serio, nunca debí...- Los objetos más cercanos al cuerpo del moreno comenzaron a agitarse y agrietarse, un par de ellos, los más frágiles incluso llegaron a explotar. Todo era un versión miles de veces más pequeña y diluida de lo que hubiese sido años atrás, pero en las circunstancias actuales eran alarmantes y sorprendentes. Petunia dejó de llorar también impactada mirando a su sobrino con los ojos bien abiertos. Él aun no se había dado cuenta.

-Harry...-

-Cállate Dudley, no quiero escuchar una palabra más- su tono de voz suave y bajo destilaba puro veneno y le puso los pelos de punta.

-No lo entiendes, ¡Mira!- trató de señalar detrás de su primo.

-Vayanse los dos de aquí, déjenme solo- el mismo tono, esta vez más amenazador y Dudley vio por primera vez porque Harry había sido capaz de derrotar a tantos lunáticos como su madre aseguraba. Pero él no era como ellos y no iba a dejarse intimidar, aunque internamente lo que más quisiera en ese momento fuera salir corriendo de esa pequeña habitación. Su fuerza física ahora era comparable a la de su primo, pero a diferencia de él no estaba paliando con los recuerdos así que podría dominarlo rápidamente. Lo agarró de la solapa del abrigo y lo forzó a girarse sin ningún cuidado por si el moreno se golpeaba un poco en el proceso. -¡No seas idiota, mira!- el moreno abrió los ojos y jadeo, esta vez Dudley tuvo que usar su fuerza física para sostenerlo y evitar que terminara en el suelo.

-...Perdí el control y algunos objetos cercanos a mí se agrietaron, no fue nada más grave, pero con el ínfimo nivel de magia que poseía era toda una hazaña. Esa noche descubrí que mis poderes estaban regresando. Claro que eran tan patéticos que mi lumus más poderoso parecía una linterna a punto de quedarse sin batería tratando de alumbrar en medio de la nada- distraídamente se rasco en el lugar donde estaba la dichosa cicatriz, gracias a ella había redescubierto su magia, pero todavía odiaba lo que significaba... aunque Aly alivió bastante ese sentimiento convirtiéndola en algo mas, diferente a lo que era en realidad, al igual que a todas las demás.

Draco miró a Harry entrecerrando los ojos, de nuevo le ocultaba algo, ya comenzaba a desesperarse por la frecuencia con la que eso estaba ocurriendo esa noche. Pero nuevamente se prefiero guardárselo. Se acercaba uno de los momentos más duro de la conversación y la tensión era palpable en el ambiente, trató de desviar la conversación todo lo que le fue posible, en realidad ya no creía que quisiera saberlo, pero cuando el sol comenzó a puntear en el cielo se le acabaron las excusas y con el corazón apretado en un fuerte cierre preguntó.

-Harry, tu esposa, Aleyda... ¿Qué paso con ella?- la sonrisa triste y la mirada resignada que le devolvió el moreno ocasionaron que Draco tuviera ganas de abrazarlo y decirle que olvidara la pregunta, pero no lo hizo, quizás en el fondo aun seguía siendo un bastardo que no lo merecía.

-Venía realizando varios turnos y guardias seguidas, se especializaba en niños y era bastante buena y en el hospital en el que trabajaba era la única con esa especialidad, así que la sobreexplotaban. A ella no le importaba, le encantaba lo que hacía. Ese día era el primero de sus vacaciones y yo tenía ensayo, entonces me lleve a Ayra conmigo para que pudiese descansar sin tener que preocuparse por la bebe. Cerca del mediodía interrumpieron el ensayo...Un hombre entró en el auditórium haciendo gestos con los brazos tratando de llamar la atención para que dejaran de tocar.

- ¡Evans! Llamaron del hospital, tu esposa tuvo un accidente.- le esquivó la mirada y miro fijamente la punta de sus zapatos -Esta muy grave-...La habían llamado a media mañana, un bus de pre-escolar se había visto envuelto en un accidente con otro vehículo más grande y los pequeños necesitaban ayuda médica urgente. Ya que vivíamos bastante lejos, para emergencias como esas ella me llamaba y yo la aparecía en el hospital, pero solo podía aparecerme una vez cada varios días sin que ninguno de los dos corriera riesgos, y el día anterior ya lo había hecho así que prefirió manejar hasta allá. En la autopista, el conductor de un camión acoplado se quedo dormido al volante provocando un choque múltiple, muchas personas murieron ese día, y Aly fue una de ellas... sobrevivió lo suficiente para despedirse...

El moreno volvió a perderse en sus recuerdos.

Como tenia a Ayra con él no se atrevió a aparecerse, pero condujo casi como poseso hasta el hospital, al llegar allí dos enfermeras amigas lo esperaban y mientras una se hacía cargo de la bebe dormida la otra lo guió hasta la habitación donde estaba su esposa.

Se encontraba en una camilla conectada a algunas maquinas, cuando lo sintió llegar abrió los ojos.

-Llegaste- su voz apenas se escuchaba y se notaba que cada palabra le costaba un gran esfuerzo -Creí que debía mandarte a buscar y traerte de las orejas- intentó reírse pero un gesto de dolor fue todo lo que logró, aunque lo disfrazó con una débil sonrisa.

Harry se acerco lentamente, como si temiese que algún movimiento brusco pudiera terminar de destruir a esa frágil figura. Le dolía el pecho y un nudo amenazaba con cerrarle la garganta, pero aun así forzó a si voz a salir. -Iba a ser un largo trayecto para mis orejas ¿no crees? Con amenazarme con ir de compras hubiese bastado- le devolvió la mejor sonrisa que pudo construir en ese momento, pero sus esfuerzos no parecieron ser muy buenos.

-No estés triste Harry, ya no hay nada que se pueda hacer- él negó fuertemente con la cabeza y le tomo la mano con delicadeza.

-Aly, te vas a poner bien, ya veras, dentro de unos meses me llevaras de compras como siempre y jugaras con Ayra y todo estará bien.- ahora fue el turno de Aleyda de negar suavemente con la cabeza.

-No va a ser así. Mis órganos están fallando más rápido de lo que los médicos pueden solucionarlo, ni siquiera debí llegar viva hasta aquí Harry- miró a su esposo, al hombre al que tanto amaba y al que tantas cosas le agradecía, quien ahora no disimulaba las lagrimas que corrían por su rostro.

-No, mi amor... tu no vas a...- lo detuvo colocando una golpeada mano en su rostro con esfuerzo. Esto no podía estar pasando, no podía estar perdiéndola ¡No era justo! ¿Por qué siempre debía perder a los que más amaba? Ella no le había hecho daño a nadie, ¿Por qué se estaba muriendo?

-Cuida bien de Ayra, es una niña muy especial y te necesita. Eres un padre grandioso, pero no le permitas comer muchos dulces cuando crezca y dale una dieta balanceada y tú también cuídate, mira que los voy a estar vigilando- se detuvo para tomar aire y reunir un poco mas de valor -Prométeme que seguirás con tu vida, por favor... quiero que seas feliz. Vuelve a contactarte con tus viejos amigos, todavía te están esperando.- Harry se aferraba a su mano y tenía los ojos cerrados, era tan doloroso -Vuélvete a enamorar, no debemos privar a las damas de tus dones... o a los caballeros- en medio de las lagrimas a Harry se le escapó una risita -O mejor, vuelve a intentarlo con ese chico del que me contaste, tu compañero del colegio, el del nombre raro-

Harry volvió a negar -eso terminó aun antes de comenzar-

-No lo creo Harry... el destino a veces es un cruel jugador, no me sorprendería que sus caminos se volviesen a cruzar- pero su marido ya había dejado de escucharla, deseaba poder sacudirlo una última vez, pero ya no importaba, el tiempo demostraría que ella tenía razón, y el suyo ya se acababa -Dile a mamá que la amo y abraza a Ayra muy fuerte por mi- Harry también sintió que el momento se acercaba y se aferró a su mano aun mas fuerte -Gracias por todos estos años Harry, gracias por darme a Ayra y todo lo demás... te amo... siempre lo haré...- cerró los ojos y una de las maquinas comenzó a chillar estridentemente: su corazón había comenzado a fallar.

Entraron varias personas con batas y lo separaron de la camilla mientras trataban de reanimarla. Sin embargo él no podía apartar la mirada del rostro de su esposa y la casi imperceptible sonrisa que lo adornaba. Harry se sentía como en un sueño, como si donde estuviera no fuera parte de la realidad, se sentía atrapado en una pesadilla sin fin; las lágrimas de minutos antes se habían detenido y su cerebro estaba como anestesiado. Una enfermera amiga de la pareja lo vio y lo obligo a salir de la habitación.

Afuera ya se encontraban Agatha siendo abrazada y consolada por Petunia y su primo Dudley quien sostenía con cariño y cuidado a la ahora una despierta Ayra que agitaba sus bracitos y se reía completamente ajena a la situación que la rodeaba. Así, juntos, recibieron la noticia.

Agatha se largó a llorar y se abrazo más fuerte de Petunia quien también lloraba. Dudley empalideció y tuvo que sentarse porque sus piernas dejaron de sostenerlo. Harry, en cambio, se levantó de la silla, tomo a Ayra de los brazos de su primo y se fue del hospital en un taxi. Dudley le había arrebatado las llaves de su coche en cuanto lo vio salir de la habitación.

Al llegar a casa dejó a la bebe en su cuna, luego fue hasta la habitación que compartía con Aly y cerró la puerta. Se deslizo por ella hasta llegar al suelo y miró lo que lo rodeaba. Una vez allí lloró... lloró como nunca antes se lo había permitido.

No tenía idea cuanto tiempo llevaba allí sentado revolcándose en su propia auto-compasión, pero ya era de noche y todo estaba en silencio. ¿Silencio? Se puso de pie de repente, una parte de su mente tenia noción que la bebe había llorado varias veces a lo largo de la tarde, ahora no emitía ningún sonido. Emitió un gemido ahogado ¡Aleya no se había ido ni hacia un día y ya rompió la promesa de cuidar a Ayra! Si le pasaba algo también a la bebe moriría. Abrió la puerta de golpe y casi corrió a la habitación de la pequeña, el corto trayecto se le hizo eterno ya que no paraba de pensar los peores escenarios posibles, pero al llegar se detuvo antes de entrar. La bebe estaba de pie sosteniéndose de los barrotes y bebiendo de un biberón que flotaba a su altura. Sus ojitos verdes giraron a verlo y Harry pudo jurar que había fruncido el ceño enojada, lo miraba reclamándole su completa falta de atención y el haya tenido que alimentarse por sí misma. Cuando quiso entrar sintió una fuerte corriente de magia y la puerta se cerró dándole en la nariz. Quedó tan desconcertado que hasta oyó la carcajada de Aleyda ante la situación y hasta un "te lo tienes merecido" se formo en su mente. Sacudió la cabeza para despejarse, estaba pensando en tonterías, la puerta estaba cerrada y su hija estaba del otro lado sola "¿Y ahora te importa?" dejó de insistir y respiró hasta calmarse, los reclamos que su propia mente formulaba con la voz de su esposa no ayudaba. Volvió a insistir y la puerta no cedió, estaba cerrada con magia... ¡Magia! ¡La bebe había tenido su primera explosión de magia! Aly tuvo razón después de todo, la bebe había heredado el don de la magia de su padre. Pero era frustrante que ahora la bebe fuese más habilidosa que él. ¿Cómo iba a hacer para entrar? entonces recordó una vez en que Aly le comentó que los niños y los bebes en realidad entienden más las cosas que los que los adultos creen. No fue accidental que le cerrará la puerta en las narices. ¿o si? Ser padre ya era difícil de a dos ¿cómo iba a hacerlo solo?

-¿Ayra? Papá lo siente, ¿me perdonas? no debí descuidarte como lo hice, papá fue un tonto- y así se sentía hablando con una pequeña que ni siquiera podía decir más de dos palabras coherentes. -¿Me dejas pasar a cuidarte? No va a ser igual que mamá pero lo puedo intentar. ¿Me dejas también pasar a darte el abrazo que mamá te mandó?- para su sorpresa sintió un clic y la puerta se abrió. Dentro la habitación olía a jazmines y Harry entrecerró los ojos. Pero descartó la idea tan pronto como se le ocurrió y recogió a su hija de la cuna. -¿Te quieres dar un baño?- Ayra rió encantada con la idea. -Tu madre me va a matar si se llega a enterar lo que te hice hoy-

Harry terminó de contarle a Draco lo sucedido evitando las partes que lo mencionaban y quedó en silencio. El rubio se sorprendió de la compostura de la que hacía gala el moreno. Lo inspecciono mejor y no parecía estar ocultando su dolor, solo lo miraba como esperando su reacción. Era imposible adivinar en que pensaba. Ya era de día y las protecciones de la mansión le acababan de avisar que Blaise había llegado. Internamente se arrepentía de haberle pedido las respuestas a Harry, ahora las tenía y no le gustaban.

-Harry, ¿amaste a tu esposa?- hablaba en un tono sereno que desmentía la agitación de su corazón.

-Si

-¿Aun la amas?- no pudo evitar contener la respiración evitando la repuesta. Harry lo miro aun más intensamente, tratando de adivinar la razón de la pregunta, pero igual respondió.

-Sí.- el corazón de Draco se quebró, pero lo disimulo como buen Slytherin que era.

-Blaise acaba de llegar a la mansión, es mejor no hacerlo esperar. Tengo que irme- se levantó y se dirigió hasta la puerta, doliéndole aun mas que Harry no hubiera intentado detenerlo siquiera. Ya fuera no pudo seguir fingiendo, dolía, dolía tanto... no iba a poder recuperarlo.

Dentro del departamento una somnolienta Ayra hizo su aparición en la sala -¿Y Draco?- su padre la miró y abrió los brazos pidiéndole un abrazo de buenos días, y de algo más.

-Se acaba de marchar. Tiene cosas que hacer.-

-¿Va a regresar?- protegida por los fuertes brazos de Harry, sus ojitos verdes buscaron en los ojos del adulto la respuesta que ni él mismo tenia.

-No lo sé Ayra... no lo sé.

_.-._.-._.-._.Continuará._.-._.-._.-._

No tienen idea cuánto me costó escribir este capítulo, me bloqueaba cada vez que me tocaba escribir la despedida de Aly, pero por fin salió!

Siento muchisimo la tardanza de este capitulo, pero tuve bastantes problemas personales, ya estan solucionando pero aun quedan algunos, pero no se preocupen, que terminare este fic lo terminare, promesa de escritora.

En el próximo nuestros protagonistas por fin van a poner los tantos sobre la mesa. Y Harry va a demostrar cuanto aprendió de su esposa al no aceptar un "no" por respuesta y terminar haciendo lo que le venga en ganas jajajaja

Gracias por leer y estar siempre ahí!

Las canciones esta vez son: Michele McLaughlin - The North Sea y Sound of an Angel - Beautiful violin music