Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto.

Hinata estaba de pie frente a la ventana, observando el bello atardecer. Sasuke entro a la habitación, estaba molesto y no podía ocultarlo, por más que lo intentara.

-¿Por qué lo hiciste?- Sabía a lo que se refería, no se necesitaba ser un genio para no darse cuenta.

-Necesitaba hacerlo, he perdonado a tu amante y también, te he perdonado a ti… Y por lo que a mi concierne, esa mujer no es culpable…- Lo que le dijo lo dejo asombrado, nunca espero que algo así fuera a suceder.

-¿De verdad?- El aún no lo creía. Por un momento, al escuchar expresarse así de ella, le hizo entender muchas cosas. Gracias a Haruno Sakura, sus hijos estaban vivos y no debía culparla porque solo él era el autor de sus propias desgracias. El pelinegro estaba agradecido en ciertos aspectos, perder a sus gemelos aun le dolía en el alma. -¿Cuándo volverás a casa?- Ella lo observo detenidamente, cierto que lo había perdonado pero no estaba segura de volver.

-No aun, Sasuke…- Le hizo saber decidida.

-¿Me amas Hinata?- Esa pregunta le tomó por sorpresa, pero respondió con una evasiva.

-Tengo que salir, nos vemos más tarde…- Cogió su bolso y salió de la casa, subiéndose en su automóvil, tenía cosas que pensar.

El moreno la observo mientras se marchaba, incapaz de decirle nada.

Kiba esperaba en aquel restaurante por su amiga, ese definitivamente seria el día en que le confesaría sus sentimientos. Aunque no estaba seguro de lo que se suponía debía sentir por Ino, pero había que terminar con esa duda que le carcomía las entrañas. Volvió a tomar de su copa, cualquiera que lo conociera bien, se podría dar cuenta de que estaba hecho un manojo de nervios. Y agradecía que ninguna cara le fuera familiar. Suspiro con cansancio. Volvió a checar la hora, aun faltaban cinco minutos para que llegara Hinata.

-Buenas tardes, Kiba…- Escucho la dulce voz de la ojiperla.

-Hola, Hina… Te agradezco que hayas venido y muy a tiempo.-Él se levanto y con cortesía le acomodo la silla para que la morena se sentara.

-Si, puedes pedirme de eso…- Dijo señalando la copa con vino tinto que estaba sobre la mesa. Kiba arqueo una ceja, ya que a ella no le gustaba tomar ningún tipo de licor. Inmediatamente llamo al mesero, quien presuroso atendió a la pareja.

-¿Y como te ha ido?- Pregunto interesado.

-¿Cómo crees tu? Estoy bien y aunque me sienta triste por la perdida de mis otros hijos, al menos tengo a mi Makoto y a mi Itachi.- Suspiro con la vista perdida en el contenido de su vaso.

-Entiendo… Siento mucho haber sido tan indiscreto…- Dijo seriamente.

-¡Oh! No te preocupes, siempre has sido mi amigo y no me molesta para nada que te preocupes por mí. Pero ya dime, ¿Qué querías decirme?- Le alentó con una hermosa sonrisa. El sintió que sus manos temblaban al tenerla tan cerca y estar a punto de confesarle lo que por muchos años tenia guardado en el corazón.

-Bien…- Dudó un poco. -¿Cuánto tiempo tenemos de conocernos?- Pregunto después de unos instantes.

-Pues… Desde que éramos pequeños pero, no te entiendo…- A la joven le pareció un poco extraña la pregunta que le formulara el castaño.

-Hinata, no se como empezar… Pero te amo… - Confesó de golpe y a la mujer le tomo bastante tiempo en procesar sus palabras. Cuando se hubo dado cuenta de la situación, no hizo más que ruborizarse.

-Esto… Yo… ¿Desde cuando?- Atinó a preguntar, ya que no sabía que decir. El hombre cerró los ojos, era ahora o nunca. Apretó los puños para darse valor.

-Aunque nunca lo notaste desde siempre…- Esto la sorprendió aun más. Tenía los ojos casi fuera de sus orbitas y sus labios comenzaron a temblar.

-Kiba… Tengo algo que decirte, yo también…- Le hizo saber al joven que estaba tan absorto como ella.

-¿Qué es?- Pregunto un tanto sorprendido. Miro alrededor, nadie mas les ponía atención. Parecían dos jóvenes encaprichados, soltando sin pudor sus más íntimos secretos.

-Tu me gustabas, Kiba…- Las frases de la joven de cabellos azulinos fueron como electrochoques que hacían latir su corazón apresurado… ¿Acaso ella también le correspondió? Comenzó a reír suavemente.

-¿Ocurre algo, Hinata?- Cuestiono con cierto enfado, examinando a detalle los movimientos que hacia la mujer en frente de él.

-No… Es curioso, yo creía que tú no me querías más que como una amiga. Siempre pensé que solo era eso y nada mas… Cuando pasó lo del accidente y estuve en el hospital, siempre espere que llegaras a visitarme y nunca apareciste… Estaba mal, lo admito… Sasuke estuvo a mi lado y poco a poco me fui enamorando de él. Recuerdo que discutieron en nuestra boda y después de eso, ya jamás te volví a ver… - El Inuzuka escuchaba con detenimiento los argumentos de Hinata.

-Me sentí culpable de que estuviste a punto de morir… Pero… ¿Crees que de haberte expresado lo que sentía por ti, podrías haberme dado una oportunidad?- Preguntó ansioso.

-Kiba, definitivamente… Sonrió y afirmo a su cuestionamiento apretando fuertemente su mano.

-Gracias…- Soltó en un suspiro.

-¿Pero es que aun me amas?- Pregunto un tanto confundida.

-Creí que aun te amaba…- Le explico con marcada melancolía. - Después de hablarlo me doy cuenta de que siento una gran amistad por ti… Y que me duele todo lo que te ha acontecido en estos últimos meses…- Le hizo saber.

-Todo estará bien, Kiba…- Una mueca de tristeza se formo en su rostro.

-¿Acaso has decidido divorciarte de Sasuke?-

-Si…- Contestó.

Al firmar los documentos, se sintió morir. El juez ya había dictaminado el caso y ahora estaban separados.

Kiba siempre estuvo al lado de su ángel de cabellos oscuros y ojos perlados, tal vez, trataba de darle fuerzas después de la sentencia. Ella en ningún momento lo volteo a ver, no deseo tampoco pelearle la patria potestad de los niños, sin en cambio, casi obligo a su abogada a que evitara el rompimiento del matrimonio. Pero no fue posible.

Temari Nara…

Cosas del destino, la mujer era esposa del detective que tanto les había agradecido por la suerte que fuera a correr Sakura y por extraño que pareciera, su suerte siempre estuvo en sus manos.

Al salir de la sala, vio que ella esperaba por alguien. Se acercó con recelo, evitando mortificarla.

-Hinata…- Al escuchar su nombre volteo a verlo.

-¿Si, Sasuke?- pregunto con sobrada inocencia, pero no lloraba y se dio cuenta entonces de que pasaba.

-Yo… Siempre te amare…- Soltó en un murmullo, poco audible para su interlocutora.

-¿Qué dices?- Pregunto algo dudosa, ya que no lograba comprender sus argumentos.

Él iba a continuar pero fue interrumpido.

-¿Estas lista, amor?- La voz de Kiba lo sobresalto, sobretodo al escucharle decirle "amor" a su Hinata.

-Si… Espera un poco, por favor…- Le dijo dándole un beso en la mejilla al castaño, dejando perturbado a Sasuke.

-Lo siento… Veo con gusto que eres feliz con el…- Dijo señalando al Inuzuka con una inclinación de cabeza.

-Así es… Lo amo, Sasuke… Me di cuenta de eso, hasta hace poco… Mis hijos y yo nos iremos a vivir con él, en cuanto sea posible.

-Pues, buena suerte… Hinata…- Dijo solemnemente y se alejó de allí a pasos agigantados. Cerca de allí estaba la hermana menor de su ex esposa, Hanabi.

-¡Idiota! Te odio con toda mi alma…- Le hizo saber la jovenzuela cuando el hombre pasó a su lado, a lo cual el Uchiha no respondió y su porte silencioso la intimido en demasía.

-Tal vez no debiste insultarlo…- Le dijo su novio Konohamaru.

-¡Tu que sabes, imbécil!- Le dijo dándole un codazo en las costillas. Se quedo de pie mirando al pelinegro alejarse, no entendía porque, pero algo en la mirada de Sasuke le hizo sentirse mal.

Y después la vio a ella.

Su hermana no reía feliz como lo había imaginado, sin embargo, lloraba como una magdalena en los brazos de Kiba y por primera vez, se dio cuenta de lo mal que había juzgado a ese matrimonio. Ella comenzaba su vida y por un momento, se imagino en los zapatos de su hermana y lloro. Realmente, le dolió y aunque de ninguna forma lo aceptaría, ella siempre quiso a su cuñado… A pesar de todo…

Y eso fue como una luz que le abrió los ojos, si ella le aceptaba con sus defectos y virtudes… ¿Por qué ella no? Ideo un plan en su mente, definitivamente eso no debía terminar asi.

Continuara…