CAPÍTULO 10

JACOB

- ¿Qué dios podríamos usar?-preguntó Bella aquella noche.

Bella, Caroline, Joseph, Dianna y Cole estaban en la habitación del último en un motel de Port Ángeles. Llevaban ya varias horas pensando, aunque nadie había dicho nada hasta entonces. Y es que la decisión que debían tomar era una complicada: ¿con qué dios debían mandar a Joseph? Este, precisamente, no parecía muy hablador ni contento, y ni siquiera había saludado a Bella cuando esta había entrado a la habitación. No sabía por qué tenía que ser él el que se infiltraría, y temía por su vida.

- Uno lo bastante estúpido como para que no se de cuenta del plan-contestó Cole, como si fuera obvio.

- Eso ya lo sabemos, inteligente-dijo Dianna, fulminándolo con la mirada-. ¿No se supone que tú eres aquí el científico, el que lo sabe todo? No pareces ser muy de ayuda.

- Por lo menos, no me desmayo ante las noticias.

- Basta-interrumpió Bella-, parecéis niños pequeños. ¿Qué dios es débil? O al menos al que no le den mucha importancia.

- ¿Y si nos estamos equivocando?-tomó parte por primera vez Caroline- Puede que no tengamos que buscar a un dios débil, sino a uno poderoso. Si Joseph está con un dios poderoso, nadie podrá estar en contra. ¿Qué os parece Zeus?-terminó, sonriendo abiertamente.

Cole también sonrió, dispuesto a ser él el voluntario si con eso tenía la oportunidad de estar con el rey de los dioses. Joseph movió negativamente la cabeza, asustado, pero no dijo nada. Dianna ocultó la cabeza entre las manos, y sollozó levemente. Bella permaneció impasible. Al final, fue ella la que habló, unos minutos después.

- Me parece bien. ¿Podrás hacerlo, o tengo que enviar a Cole?-preguntó, dirigiéndose a Joseph y suavizando levemente la mirada.

Joseph sabía que, en el fondo, Bella no estaba dándole ninguna opción. Si él contestaba que no, acabaría del mismo modo que Sarah. Al menos, si Bella la mataba, lo haría de manera rápida. En cambio, si Hera se enteraba del plan, lo mataría de manera dolorosa. Estuvo a punto de negar con la cabeza, pero antes levantó la cabeza, y dirigió una última mirada a Bella. Y ella comprendió.

- No voy a matarte, Josh. Te necesito. Sarah era inútil en esta misión, ni siquiera se por qué la llamé. Tú, en cambio, eres buen luchador. Sé que serás imprescindible en la lucha contra Hera.

- Acepto.


A la mañana siguiente, Bella se reunió con los Cullen, vestida con un top rosa, pitillos blancos, manoletinas blancas y un blazer negro. Enormes ojeras aparecían debajo de sus ojos, a pesar de que esta estuviera maquillada. Cuando entró, vio que los Cullen estaban manteniendo unar reunión en el comedor. Sin anunciarse siquiera, entró en el comedor, pero no interrumpió la conversación que los vampiros estaban manteniendo. Al parecer, los Quileute habían visitado a los vampiros la tarde anterior.

Carlisle, que estaba hablando en ese momento, se calló y dirigió una sonrisa hacia la recién llegada, mientras que Edward se levantaba de su silla y se la ofrecía. En cualquier otro momento ella se habría negado, pero no había dormido nada en los últimos dos días, y apenas podía mantenerse en pie. En cuanto se sentó, y sin siquiera abrir la boca, dejó caer la cabeza sobre la mesa, y suspiró. Nadie dijo nada hasta que ella se hubo recuperado.

Cuando levantó la cabeza, volvía a ser la Bella de siempre, y sonreía.

- Tengo amigos muy inteligentes-dijo, y todos los vampiros esperaron a sus siguientes palabras-. Caroline tuvo la idea de mandar a Joseph con Zeus, y la verdad es que es una idea mucho mejor. Nadie osaría a meterse con él, por lo que no hay riesgo de que lo maten. Al menos en un primer momento.

- ¿Y para qué quieres a los demás?-preguntó Rosalie, que no les tenía mucho aprecio.

- Cole es mucho más fuerte que todos vosotros. Caroline es despiadada, y muy inteligente, como ya habréis comprobado. Y Dianna tiene un as bajo la manga que no surtiría gran efecto si os contara cuál es. Ahora yo pregunto, ¿para qué te quiero a ti?

- Soy fuerte, y buena luchadora.

- Pero puedes morir, y eso sería un gran problema, ya que toda tu familia querría ir a tu entierro. A tu segundo entierro. Me quedaría sólo con cuatro personas, tres si tenemos en cuenta que puede que maten a Joseph. A mi me parecen todo inconvenientes.

- No voy a abandonar a mi familia-dijo Rosalie, mosqueada.

- Ni yo a mis amigos.

- De acuerdo-se resignó la vampira.

- ¿Y qué vamos a hacer hasta saber qué quiere hacerte Hera?-preguntó Alice.

- Esperar, vivir, descubrir al torturador de ciervas. Lo que haría la gente normal. Y entrenar.

- ¿Entrenar?-preguntó Esme.

- No sabéis enfrentaros a dioses. Ni a siervos de dioses. Os apuesto lo que queráis a que puedo con todos vosotros a la vez.

- No, gracias-dijo Rosalie-. ¿Y dónde se supone que está la diferencia?

- Los siervos de los vampiros pasan años entrenando sin parar. No exagero. Yo estuve tres años, día y noche, entrenando. Allá no tenemos necesidades, a no ser que Hera quiera, por lo que no nos cansabamos, no teníamos hambre. Sólo luchábamos, practicábamos y matábamos. He matado a mucha gente. Igual no tanta como vosotros, vampiritos, pero si de peor manera. Era muy divertido. Por otra parte, la presencia de un Dios es capaz de dejarte de rodillas ante él. Y si alguno de ellos te ordena que hagas algo, tú lo harás, tanto si te dice que le limpies los zapatos como si te dice que mates a tu familia.

- Pero tú no le hiciste caso-intervino Edward.

- Ella no me ordenó que matara. No llegó a hacerlo. Confiaba demasiado en mí y en mi habilidad para matar a la gente a la que aprecio-terminó con frialdad, y Edward advirtió por primera vez lo que la chica había sufrido al matar a sus amigos. Fue a decir algo, pero ella continuó-. Así que ya lo sabes, rubia. Intenta que no haya mucha madera cerca si algún día te acercas a un dios.

- La madera no...-empezó a decir Rosalie, pero se interrumpió cuando alguien entró en el comedor, completamente furioso.

Todos se levantaron de inmediato, y los vampiros, exceptuando a Carlisle, se pusieron en posición defensiva. Bella sólo miró al licántropo que acababa de entrar. Era Jacob. Cuando Bella era humana, el chico había tenido dos años menos que ella, pero ahora ya tenía tres años más, y Bella admiró lo mucho que sus genes lobunos lo habían cambiado. Era mucho más alto que ella, más o menos de la altura de Emmett. Sus facciones se habían endurecido, y un tatuaje con el símbolo de los Quileute. Parecía muy nervioso, y temblaba, como si estuviera próximo a la transformación.

- Hola, Jacob-saludó Bella, sin sentir ningún miedo. Ella sabía por qué estaba ahí. Su padre le había dicho que le había contado que su hija había vuelto a casa. Y también sabía que no iba a transformarse. Sólo estaba furioso, después de cinco años pensando que su mejor amiga estaba muerta.

- ¿Eso es todo lo que se te ocurre decirme? ¿"Hola, Jacob"? He estado años echándote de menos, pensando que tú estabas muerta, ¿y estabas de vacaciones en España?

- No estaba en España, Jacob. Estaba muerta.

Jacob miró a su alrededor, llegando a la conclusión a la que llegaría cualquiera.

- Tú no... Tú no puedes ser...

- No soy un vampiro.

- ¿Y entonces qué eres?

- El demonio-dijo Emmett, tomando una postura mucho más relajada-. Eso es exactamente lo que es. Lo que no comprendo es cómo podía estar con Hera en vez de con Hades en el Infierno...

- ¿¡Qué!-preguntó Jacob, que no comprendía lo que estaba ocurriendo.

- Cuando morí, aparecí en lo que se podría llamar El Olimpo, y me convertí en sierva de Hera. Cinco años después, la he desobedecido y me he tenido que escapar al plano mortal. Ahora estoy planeando acabar con ella-terminó, con una deslumbrante.

- Si yo no me convirtiera en lobo y no estuviéramos en una habitación llena de vampiros, llamaría al manicomio.

- ¿Eso significa que me crees?-preguntó Bella, avanzando hacia su amigo. Él asintió, y entonces ella acortó el espacio que los separaba rápidamente y lo abrazó, contenta de poder explicarle a su mejor amigo cuál era la situación, y de que este le creyera.


- Así que, tú, tus amigitos raros y los chupasangres vais a ir en contra de Hera-resumió Jacob la historia. Seguían en casa de los Cullen, pero se habían sentado en los escalones del porche, mientras que los vampiros estaban de caza. Bella le había contado todo, y Jacob había estado en silencio durante varios minutos, asimilando la situación-. ¿Dejas que ellos te ayuden y no vienes a pedirme ayuda a mí? Estás perdiendo costumbres.

- Yo nunca te he pedido ayuda, Jacob. Tú me la suplicabas cuando alguno de los niños más mayores te amenazaba.

- Da igual. Ahora yo soy el mayor.

- Y yo la inmortal. Y tú mi amigo. Puedo arriesgar sus vidas, pero no la tuya, Jake. No voy a perderte, de eso puedes estar seguro.

- Al menos déjame que entrene con vosotros. Así, si vosotros estáis en apuros, yo seré el último en darle una patada en el trasero a esa maldita diosa.

- No maldigas a un ser superior, Jake. Puedes meterte en problemas por eso.

- Hablo en serio, Bells.

- ¿Y qué te hace pensar que yo no? Conocí a una chica japonesa, creo que se llamaba Ayame, que maldijo a Afrodita. En japonés, que ningún dios griego la podría entender. Pero la diosa la atrapó, la torturó y la mató. Pero está bien. Te dejaré que te entrenes con nosotros. ¿Vendrás solo?

- No lo sé. Tengo que informarle a Sam, y él decidirá si venir, si mandar a alguien más, si no dejarme ir o si mandarme al psiquiatra. Yo me decanto por esta última.

Cuando los vampiros volvieron, Jacob ya se había marchado, pero Bella les contó que él, y probablemente algún otro licántropo, entrenarían junto a ellos. Luego, les explicó cómo encontrarían a Zeus. Había un club, en el que habían muerto varios de los siervos de los dioses del Olimpo, en el que la gente podía encontrar a los dioses que buscaban. Al menos, si estaban de suerte. Por eso, Joseph, Dianna, uno de los Cullen y Bella viajarían al lugar en el que estaba ese club al día siguiente.

- ¿Y dónde está ese club?-preguntó Alice, que sería la que viajaría junto a los demás.

- En Las Vegas, por supuesto.

- ¡Genial!-gritó Alice-. Siempre he querido probar suerte en los casinos.


Dios mío, soy una mentirosa. Os dije que iba a tardar menos (por segunda vez), y miradme. He tardado. Y creo que tardaré en publicar el siguiente capítulo, ya que me voy de vacaciones, primero una semana con mi familia y luego otra con mis amigos. Espero poder recompensaros con el siguiente.

¿Qué pensáis sobre el capítulo? ¿Qué creéis que pasará en Las Vegas? ¿Créeis que encontrarán a Zeus? Y una última pregunta: de mis personajes (Caroline, Dianna, Cole y Joseph), ¿cuál es el que más os gusta? (para saber cuál querríais que tomara más importancia)

Quiero agradecer a todo el que dedica un trocito de su tiempo para escribir reviews o para añadir esta historia a sus favoritos y alerts. Quiero que sepáis que de verdad lo agradezco, y que me hace muy feliz leer los e-mails que me llegan.

El outfit en mi perfil, como ya es costumbre.

Espero que os haya gustado este nuevo capítulo. El siguiente se llamará: "Las Vegas". Sí, muy original.

Nos vemos =)