Disclaimer: Ni los personajes de Hetalia ni Los Juegos del Hambre me pertenecen. Son propiedad de sus respectivos autores.

Advertencia: Muerte de personajes y la dulce boquita de Lovi.

Disfrutad de la historia ^^

Odio cuando Feliciano se junta con esos idiotas de nuestro curso, son solo cuatro maleantes que no saben hacer nada más que joder la existencia de todo ser que les rodea y no puedo entender, no me cabe en la puta cabeza, como le puede gustar tanto ir con ellos al idiota de mi hermano.

-Por mucho empeño que le pongas no creo que puedas hacer que sus cabezas exploten con solo desearlo Lovi…

El viejo está de pie a mi lado y, como yo, mira como Feliciano se va sonriente con los capullos de sus amigos, seguramente a él tampoco le acaba de hacer el peso la idea de que su adorado niñito se junte con unos bastardos como esos pero que se le va a hacer… es idiota.

-¿Vamos a la pastelería a buscar algo para los postres?- me pregunta con una sonrisilla idiota en los labios- te invito a un helado- le miro intentando convencerle (y de paso convencerme a mí mismo) de que no va a comprarme con un maldito helado- ¿Chocolate con menta?- Joputa…

-Vale pero no intentes hacerme ningún tipo de chantaje con eso. Viejo

Empiezo a andar en dirección a la pastelería sin quitar un ojo de encimo de mi hermano idiota mientras él se ríe como el tonto que es porque uno de sus amigotes está haciendo el capullo.

Los odio.

Escucho el ruidito de la campanilla de la puerta de la pastelería y fijo los ojos en la chica que acaba de salir, Leila, una chica adorable e infinitamente dulce, hija de los mismos pasteleros, hoy lleva el pelo recogido en una larga trenza. Ella se da cuenta de que la estoy mirando y me sonríe.

-Buenas tardes Sr. Vargas- le dice al Viejo acompañando la salutación con una dulce sonrisa- Lovino.

Asiento a modo de saludo y voy a meterme en la tienda, detrás del Viejo, cuando me habla.

-¿Haces algo esta noche?- niego lentamente, algo sorprendido la verdad, y ella sonríe, tiene una sonrisa preciosa- ¿Entonces puedes venir conmigo a la fiesta de Gigi?- no hago ni digo nada, espero a que me cuente algo más por qué no entiendo de qué coño me habla- Es que… van a celebrar como un baile para su cumple… y… b-bueno…- empieza a enrojecer-me… me gus-gustaría que tú… que tú fueras m-mi-mi pa-pareja…

Me mira con ojitos brillantes y me resulta una imagen adorable, sonrío un poco pero antes de que pueda contestarle oigo un par de golpes en el vidrio de la puerta de cristal de la pastelería me llaman la atención. El Viejo está haciendo el subnormal, otra vez, así que antes de que pueda dejarme en evidencia me acerco a Leila y le doy un beso en la mejilla.

-Pasaré por ti a las nueve.- Dicho esto entro en la tienda y le doy una colleja al idiota de mi abuelo. Como si no tuviera suficiente con Feliciano…

OoOoOoOoO

Unos gritos agudos me despiertan. Alarmado me incorporo y me doy cuenta de que Michelle no está, al menos no a mi lado. No tardo en verla cerca del agujero de la puerta, cuchillo en mano e intentando ver que es lo que ocurre. Yo me quedo estático en el nido improvisado y espero.

Los gritos se escuchan cada vez más cerca, ahora también puedo oír el ruido de los pasos acelerados de algún desgraciado que se dejó encontrar por los profesionales y ahora derrapa por el asfalto intentando salvar su puta vida.

Michelle se tensa de golpe, seguramente la persecución ha llegado a nuestro callejón, y de un salto de mete bajo el saco y me obliga a hacer lo mismo. Un grito más fuerte y desesperado que los otros se escucha muy cerca, demasiado cerca, diría que en mi agujero y saco la cabeza de debajo el saco.

No tendría que haberlo hecho.

Un chico entra raudo al refugio, mis ojos se abren como platos, pero eso a él no le importa, tiene mucha faena con eso de mantenerse vivo. En menos de dos segundos el chico vuelve a salir por el agujero, seguramente tirado por alguien. Grita, suplica y llora pero nada evita que una espada le abra el cráneo salpicando la entrada de la cueva y parte del suelo. Los gritos cesan al instante y son substituidos por una risa que me hiela la sangre en las venas, una risa arrogante y singular como hay pocas, la odiosa risa de Gilbert.

Des de mi sitio veo como remueve el cuerpo inerte del chico en busca de alguna cosa que le sea de utilidad pero, por lo que parece no encuentra nada y no tarda nada en irse. Por suerte no mira a ver si hay algo al otro lado del pequeño agujero por el que ha intentado meterse su presa.

-Hijo de puta…-susurro serrando los dientes.

La imagen mental de la espada destrozando el cráneo del pobre bastardo se repite una y otra vez en mi cabeza. Gilbert… ese cabronazo se ha pasado al bando de los profesionales.

OoOoOoOoO

Sin levantarme de la improvisada cama veo como Michelle mete sus cosas en la mochila y se la pone en la espalda. No ha dejado de mirarme de reojo des de que he destrozado todo lo que había en la habitación.

Estaba muy cabreado, muchísimo y necesitaba soltar tensiones así que, sin importarme demasiado el echo de que alguien me escuchara, me puse a gritar, maldecir y patear todo lo que me pasaba por delante, cuando ya no pude más me dejé caer encima del saco de dormir. Casi de inmediato Michelle se había levantado y se había puesto a recoger sus cosas, parecía asustada, preocupada al menos.

-Te dejo un paquete de galletas, un poco de cecina y una botella de agua…- empieza, algo dudosa- pero me llevo el cuchillo grande. ¿Te molesta?

-A mi no me va a servir de mucho así que haz lo que quieras- digo con la cara hundida en la parte suave del saco- Pero vete ya.

La verdad es que me jode bastante que se vaya solo porque me ha dado una rabieta pero tampoco puedo decirle nada, ella es una de los profesionales y, por algunas circunstancias se ha visto atrapada en una especie de cueva con un lerdo como yo. Es completamente normal que se vaya en cuanto pueda, no sé por qué me da tanta rabia.

-Entonces me voy yendo- supongo que está cara a la salida por que su voz se oye lejana.

No digo nada, tampoco creo que ella esperara que lo hiciera, y dejo que se vaya en silencio con mi cuchillo grande.

No me digno a moverme hasta que la luz que entra por la abertura de la pared pasa de ser de un blanco pálido a un naranja apagado, solo entonces me levanto pero tardo un buen rato en acabar de espabilarme. Me he pasado el día con la imagen de la muerte del chico y la risa de Gilbert entre ceja y ceja y siento que mi cabeza va a explotar de un momento a otro.

Con toda la lentitud del mundo me pongo el arnés de los cuchillos y embuto el saco de dormir en su bolsita, el paquete de galletas, junto a la cecina, lo meto en el hueco del cuchillo grande y la botella de agua acaba en la misma puta bolsa que el saco, a presión.

Ya de pie miro el agujero por donde entramos la noche pasada, la luz cada vez es más leve, seguro que en nada se encenderán las farolas. Cierro los ojos, cojo aire y me arrastro por la pequeña abertura. Cuando siento que ya estoy afuera abro los ojos y me encuentro con que el cuerpo del tributo muerto ya no está. Claro, a los cuerpos se los llevan casi de inmediato, aunque normalmente esperan a que no haya tributos alrededor… Aunque el cuerpo no está hay un gran charco de sangre, ya seca, en el suelo y las paredes más cercanas están todas salpicadas de dicho fluido vital, entonces siento nauseas y después de un par de arcadas acabo echando un espeso liquido de color indefinido, suerte que no he comido nada, ahora se habría ido a la mierda.

Cuando consigo recuperarme un poco empiezo a avanzar lentamente con una mano apoyada en la pared y la otra fuertemente agarrada al mango de uno de mis cuchillos.

Avanzo con pasos cortos y sin despegar la mano de la pared, tengo una especie de vacío en el estomago y no me extraña, no he comido nada de nada en mucho tiempo así que me siento en un escalón y abro las galletas, ni siquiera intento abrir la cecina por que aún siento nauseas y no me gustaría desperdiciar ningún alimento.

Con una galleta en la boca, otra en la mano y el resto en el paquete, que vuelve a estar en su sitio del arnés, por fin me relajo un poco y apoyo la espalda en la pared, miro al cielo con los ojos cansados. No creo que falte mucho para que suene el himno pero tampoco he escuchado ningún cañonazo a parte del del chico de esta mañana y tampoco es que tenga muchas ganas de ver su cara de nuevo…

Termino mi galleta y justo cuando me meto la otra en la boca el cielo se ilumina con el sello de Panem hiriéndome los ojos y el himno empieza a sonar. Ese puto himno de mierda…

Después del himno solo aparece un enorme diez seguido de la cara del tributo muerto, nada más. Eso me da que pensar: si ese chico a muerto temprano en la mañana, es bastante posible que el publico haya empezado a aburrirse por lo que en cualquier momento los jueces podrían empezar a joder.

-Que asco…- Y como si mis palabras hubieron activado un interruptor la pared que me proporcionaba apoyo empezó a temblar, lo más rápido que puede me levante y empecé a correr, no podía simplemente quedarme allí puesto que no tenía ni puta idea de que era lo que pasaba y los callejones por los que me movía eran demasiado estrechos como para que si algo cayera des de arriba del edificio yo estuviera lo suficientemente lejos como para no morir aplastado así que solo me quedaba correr.

Antes de que pudiera romper en la primera esquina una enorme piedra cayó a mi lado y, a consecuencia al maldito susto que me llevé me enganché a la pared del edificio de al lado que empezó a temblar también.

-MIERDA- grité realmente molesto. ¿Es que no podían molestar a algún otro tributo desgraciado?

Reanudé mi carrera, ahora sin prestar atención a los trozos de cemento que caían a mí alrededor, ni a lo que caía ni a lo que no lo hacía. Me tropecé con alguna piedra y acabé de cara al suelo, un montón de gravilla fue cayendo encima de mí y algo me decía que no hacía falta que corriera, que ya no podía hacer nada para salvar mi vida, todo era inútil.

Y entonces todo se paró y dejé de ver, escuchar o sentir nada.

¿A caso estoy muerto?

Pero no he escuchado el cañón…

Muajajajaja… Y aquí este decimo primer capítulo, el segundo día de Lovi en la arena. ¿Estará Lovi muerto? ¿Cómo le va a Toño? ¿Y al resto de tributos? ¿Es Gilbert realmente el malo de esta historia? Quién sabe, la verdad es que ni siquiera yo lo sé… ¿Alguna sugerencia? ¿Qué queréis que ocurra?

Perdón por el paréntesis del principio, tenía ganas de ponerlo, seguramente lo haré más veces, aunque a lo mejor serán viñetas des de el punto de vista de otros tributos, no se…

Aix… Este capítulo me ha salido así como de tirón y estoy feliz por ello, además no hace mucho que actualicé por última vez así que estoy el doble de feliz y sobretodo no puedo olvidarme de agradecer a todas las que me habéis dejado reviews, en serio que me ayudan a ponerme a escribir…

¡Bueno va! Me despido por hoy.

Bye bye~ ¡Y dejad reviews!