Gracias a: misel-kuchiki, , jailys-sama, nessie black 10 Frany H.Q, Rukia inlove y a todas las personitas que me leen sin dejar comentarios, los que la siguen y la han puesto como historia favorita. Lamento decir que el Fin se acerca, pronto todos sabremos la verdad y crucen sus deditos para que esta hermosa pareja (IchiRuki) se quede junta por que… ahh… Ichigo hizo demasiadas estupideces en su vida que provoco la ruina de Rukia.
Estén pendientes de mis demás historias IchiRukis
Gracias nakamas
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Décimo primer estrella rota
Estoy sentado en una silla de madera caoba frente a la ventana de mi noveno piso, con una pelota de goma que lanzo contra la pared y la recibo en mis manos sin ninguna atención, con la una ignorancia de lo realmente pasa. Estoy en mi nuevo apartamento, no tengo más que una cama y un montón de libros.
Estoy…
Estoy…
Sobra decir como estoy por que ella no esta aquí. Ha pasado ya tres años desde que me fui, desde que la deje sola y aunque se que Ishida podría decirme cada uno de sus movimientos le he advertido que no quiero saber mas de ella, tengo una verdad a medias, se que Byakuya no mato a mi padre, mi primer sospechoso es Aizen, su obsesión por la madre de Rukia es suficiente para creer que él culpo a Byakuya de la muerte de su Jefe de la inmobiliaria a la que pertenecía. Debía hacer a un lado a Byakuya para poder estar con Hisana.
Esa pobre mujer sola, desprotegida y con una bebe de meses… Supongo que ella confiaba en él. No le quedo de otra.
Acepto el amor que le convenía para que Rukia tuviese una figura paterna y quien la protegiera.
Espero que Rukia no llegue a hacer eso, que nuestro amor sea resistente.
Me gustaría decir que como el cáncer que me invadió pero ahora ya no hay ni rastro de ello, cada mes voy a un centro medico para hacerme chequeo de una recaída pero aun no hay noticias de ello, espero que ese cáncer que quedo encapsulado siga así.
Capitulo 11
"Un día de imposibilidades"
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Observo a Ichigo y doy media vuelta y ahí esta Ashido. Observándonos, a solo unos tres pasos de mi. Entro a mi casa y busco mi bolso que descansa en la mesita de té. Ashido entra tras de mi.
Tomo mi bolso y cuando me lo topo cara a cara tiene una faceta de pocos amigos que nunca le había visto.
—¿A dónde vas?
—A ver a mi verdadero padre.
—¿Te iras con esa basura? —camina hacia atrás sin apartar su mirada de mi, prohibiéndome el paso.
—Iré a ver a mi padre.
Empuje a Ashido sin éxito, me tomo del brazo con fuerza y cerro la puerta con el pie con brutalidad que el golpe me daño los oídos. Rabiaba de furia.
—No te iras de esta casa —dijo entre dientes apretando los labios—, te quedaras conmigo.
—Suéltame, no tengo intención de quedarme, quiero ir a ver a mi padre.
—Si te vas no vuelvas Rukia —había tanto odio en sus palabras que me siento un asco al ser yo quien este haciendo esto. Yo soy la causante de este nuevo Ashido.
—No importa.
Ashido me soltó y cuando tenía la mano en el picaporte de la puerta principal, toco mi hombro delicadamente, me detuve.
—¿De verdad esto es todo? ¿Te vas así de simple?
No me atreví a verle, me quede dándole la espalda. Solo estaba jugando con el. No. No fue así. Yo estaba confundida pero si solo sentía cariño por Ashido nunca debí haberle dicho que "si" cuando nos casamos. No tenia por que darle alas cuando sabia que nunca volaría junto a él.
—Si no me dejas ir ahora Ashido me quedare siempre a tu lado.
Ashido me abrazo por la cintura, y escarneció a mi cuerpo, hundió su nariz en mi cuello, su corazón latía presuroso en mi espalda solté mis lagrimas.
—Si me quedo… —seguí hablando aun a pesar de que el nudo en mi garganta cada vez era más apretado:— Seré el ser mas desdichado de la existencia de la vida, nunca me harás feliz y dudo que tú me hagas feliz.
—¿No me amas?
—No se… —trago saliva—, si algún día lo hice.
—No importa Rukia —escuche como forzó a su lengua hablar— yo te amo, con eso basta, yo te protegeré y te cuidare. Los votos que hice no fueron en vano. Yo te amo.
—¿Y que gracia tiene que me ames y que yo lo ame a él?
—Lo amas mas que a mi.
Sus manos temblaban alrededor de mi cuerpo, o quizás yo era la que estaba temblando, mis labios los sentía entumecidos, no creí que Ashido se fuese a tomar así las cosas.
—Simplemente lo amo, nunca he amado menos ni más a nadie.
Su nariz subió de mi cuello hasta mi oído, se tomo su tiempo pasando por mi cabello y se detuvo en la coronilla de mi cabeza, se quedo ahí unos segundos.
—Ese imbecil cree que te quería golpear, cuando te vi be… —hizo un gruñido interrumpiendo sus palabras y me apretó más contra su cuerpo—. Cuando los vi juntos algo se incendio en mí ser y me volví loco, quise jalarte del cabello para apartarte de él pero aparte de que ese hijo de puta te aparto de mí, me detuve. Ese no soy yo. Desquite mi furia golpeándolo pero te vi llorando, te vi sufrir. Quiero que entiendas y comprendas que es lo último que quisiera hacer. Herirte no esta en mis reglas para tenerte cerca de mí. Que fácil seria tomarte ahora a la fuerza, llevarte al sótano y amarrarte. Pero no Rukia, yo si te amo. No es una obsesión.
—Ya… por favor —sus palabras dolían, tenia mucho dolor en mi corazón por él, por lo que le he hecho.
—Te has tardado muchos años en hablar, pudimos reducir este fuerte golpe pero… se que nunca fuiste enteramente feliz conmigo —volteo mi cuerpo hacia él y oculte mi rostro, agache la mirada para que no me viera así, y también por que es insoportable mirarlo en ese estado, se que esta llorando—. Esto dolerá mucho, te necesitare de ti y de tu calor. La casa no será lo mismo.
—Ashido, no te adelantes no…
—No Rukia, —me aparto de él como si ya no quisiera nada de mí—. Tomaste tu elección hace tanto tiempo. No quiero ser yo el culpable de tu infelicidad. Y como dices. No podrás hacerme feliz así. Nunca.
"Nunca" Repito en mis adentros.
—Pero a pesar de que ahora tengo desprecio de ti, te esperare Rukia, aquí siempre estará un lugar para cuando decidas volver Pero me has lastimado. Debería hacerte lo mismo. Pero yo no soy así Rukia, yo nunca he sido así y nunca me atrevería a herirte, lo sabes Rukia, lo sabes. —Me abrazo con tanto amor que estaba a punto de romperme— Te quiero para siempre. Pero te pido me dejes.
Sus brazos me soltaron en un santiamén y se dirigió a las escaleras.
Sin mirar nada más abrí la puerta.
Ichigo estaba sentado fuera de mi casa, su rostro estaba de perfil, sus brazos cruzados estaban sobre sus rodillas y miraba hacia la nada. Estaba como en otro mundo, se veía triste. Antes de dar un paso más mi alma se dividía en dos. Arriba, en mi antigua habitación esta un hombre desecho por que yo le confesé que jamás le ame. Y frente a mi el hombre de mi vida, a quien mas he amado, el hombre que me trajo de la oscuridad a la luz y me volvió a dejar en la penumbra de esta ciudad.
No debería tener estos sentimientos por Ichigo, pero sus razones tubo para dejarme y las quiero escuchar para así decirle que le amo tanto y que siempre lo hare. Pero no creo apto ahora mismo decirle mis verdaderos sentimientos, primero quiero saber todo este enredo y por que Ichigo estaba tan interesado en mi familia y por que creyó que mi verdadero padre, Byakuya, quiso matar al suyo.
Doy un paso. La elección esta tomada. Doy otro paso, quiero saber quien es realmente Kuchiki Rukia, si es que ese es mi verdadero apellido
Me acerque a Ichigo que esta sorbido en su mundo.
—Ichigo —sus ojos caramelo me miran desde lo bajo—, llévame hasta mi padre. Quiero que hagas lo que te pido.
Ichigo se levanto y en su aspecto desarmado, cansado y preocupado me sonrío, sus manos se levantaron hasta tocar mi rostro, creí que un beso vendría después de eso pero no. sin embargo unas palabras me hacen subir mi arrogancia hacia él y que además fueron un todo.
—Claro que siempre enana enojona.
Me sonroje de una forma estúpida ¿Hacia cuanto no me sonrojaba? Esa pregunta provoco una risita sincera en mis labios, y después otra pregunta surco en mis pensamientos ¿Desde cuando no me río de verdad? Deje atrás demasiadas cosas desde que Ichigo me dejo. Estaba destrozada pero tiene razón Ichigo, quería morir, tenia tantas ganas de dejar de existir de ya no ser una carga para Ashido para que Orihime no sintiera lastima por mi. Creo que había olvidado la palabra "Amor".
—Hey —dijo Ichigo subiéndose a una motocicleta que estaba detrás del auto de Ashido que estaba frente a mi casa de azul pastel y azúcar glaseada blanca—, no hagamos esperar mas a tu padre ha esperado lo que pareciera unas mil vidas para estar de nuevo contigo. Además que,—me acerque a la motocicleta de un negro sin brillo y con detalles plateados— espero, esta noche poder soltarte toda la sopa.
Me subí a la moto con cuidado y me sostuve de la cintura de Ichigo, me tumbe sobre su espalda y aferrada a su cuerpo, son los ojos apretados e inhalando el aroma de Ichigo que no ha cambiado nada dije:
—Vámonos "Zanahoria" Yo también quiero saber todo de una buena vez y vivir en paz.
—Ja —se mofo—, ni que tuvieras buena suerte, te restan muchos años y créeme —giro su rostro y abrí los ojos—, nunca te dejare.
Arranco la motocicleta con brusquedad y la luminosidad del lugar era hermosa.
El viento soplaba furiosos sobre nosotros, no se como Ichigo logra ver sin casco que le cubra los ojos.
Reconozco las calles, hacia mucho que no venia por aquí, ni siquiera cuando Orihime empezó a vivir con Ishida aquí mientras terminaban de darle su cédula como doctor.
Se detuvo frente a ese mismo edificio, las pulsaciones de mi estomago sentían que esto era malo, pero la mano de Ichigo me acogió a todo momento como tratando de que olvidara lo ocurrido o querer hacerme recordar lo que paso hace tanto tiempo en estas escaleras, en esa puerta que esta abriéndose lentamente.
Ya no era igual como antes, ahora solo se hallaba un sofá verde y una tele encima de un librero pequeño. Habían muchos libros tirados por doquier, hojas con letras de impresora y otras con letra de Ichigo, un bote de basura junto a la puerta.
Ichigo me tomo la mano y me diriguio a su antiguo cuarto, el que estaba al fondo. A pesar que todo huele a humedad y fragancia para piso de lavanda un aroma me parece familiar, como el aroma de los botones de cerezo, a los arboles sakura en primavera.
Abre la puerta de su antigua habitación y acostado en una colchoneta con unas cobijas de colores sin entender esta un hombre de unos cincuenta y muchos, con el cabello negro y largo, casi por debajo de los hombros. su rostro pálido y ese aspecto serio me recodó a mi misma. Sus ojos violetas grisáceos eran casi como los míos, aunque los de mi madre tambien eran violetas.
—Rukia —alzo sus labios en un intento de sonrisa pero antes de ello se levanto de la cama, sin razón comencé a llorar—. Soy Byakuya Kuchiki, tu eres mi hija.
…:::Tercer estrella rota de Rukia:::…
Es verano y el calor es demasiado, es como estar en el infierno, hacia tanto que en Japon no hacia tanto calor.
Estoy solo con mi ropa interior comiendo helado mirando la televisión.
—Japón entro a los 40º al inicio de las 12 PM esperemos que no siga en aumento, si va a salir recuerde tomar mucho agua, no exponerse tanto al sol para evitar un golpe de calor y…
Escucho la voz de la climatóloga de las noticias y todo pasa desapercibido, dice que hacia tantos años que no hacia un calor como este.
Mi mente vago por recuerdos de un calor similar y recordé momentos de mi niñez, cuando solo tenia unos ocho o siete años, con el sol de Tokio abrasador, a mi madre y mi padre pelear y yo metida bajo la mesa de la cocina, tapándome los oídos, procurando no escuchar nada más que los latidos de mi corazón acelerado y asustado:
"—Aizen, te he dicho que estoy enferma y no puedo evitar ir al hospital.
—¡Pretextos! ¡Son solo pretextos para ver a ese idiota!
—Él no tiene nada que ver —mi madre solloza y escucho algo caerse, estoy en la cocina pues había ido por helado. Los veo desde lejos pelear—. Tiene su familia, deja ya esa obsesión.
—¿Y que me dices de tu ex, no has ido a verle a la cárcel o si?
—No le he querido ver desde que eso paso, ¿Por qué tienes esa…? Ah…
Mi madre grito y tras el grito un golpe hueco, no se que fue, en cuanto escuche a mi madre gritar corrí a la mesa de la cocina y me escondí bajo ella, cubriendo mi existencia con el mantel amarillo canario lleno de flores violetas y azules."
Ya no recuerdo que más llevo después del horrible grito de mi madre que me puso la piel de gallina. Soy buena ignorando cosas para que no me hieran, eso lo he hecho desde entonces, quizás no recuerdo nada por que me apreté las manos a los oídos para no escuchar mas o mi mente es tan mentirosa que evadió esos problemas y los trituro hasta hacerlo polvo y ya no queda mas que eso.
