CAPÍTULO 11

Candy Candy y sus personajes no me pertenecen

A la mañana siguiente la pareja de rubios estaba trabajando como siempre en compañía de George. El doctor Johnson quería decirle a Albert lo que sucedió con Natasha la noche anterior, pero también recordó que ella le suplicó que no lo hiciera. Mientras trabajaban, Candy no pudo evitar recordar lo que había hecho con Albert, se sentía apenada y algo triste porque el la había rechazado. Albert se dio cuenta que Candy no estaba del todo bien por lo que aprovechó la salida momentánea de George para acercársele y hablar con ella.

-¿Te pasa algo Candy?, te noto muy callada-le dijo preocupado

-No me pasa nada, solo que…Bueno, es que…-dijo ella sin saber bien como explicarle

-¿Estabas pensando en lo de anoche?

-Es que no dejo de preguntarme que piensas de mí ahora-contestó ella

-Vamos Candy, deja de reprocharte tú misma. Ya te dije que no te preocupes por eso. A cualquier persona que no está acostumbrada a beber le puede pasar. No pienses más en lo que pasó. Yo sigo amándote igual. Nada ha cambiado.

-Pero es que tú me rechazaste Albert, ¿cómo crees que me sentí después?-dijo dolida

-No es que te haya rechazado amor. Te amo y también te deseo, no sabes lo mucho que me gustaría despertar contigo todas las mañanas. Cuando regreso a casa me haces mucha falta, me siento solo. Pero te vuelvo a repetir que quiero lo mejor para ti. No quiero que hagas nada de lo que te puedas arrepentir más tarde.

-¿Lo dices en serio?

-¡Claro!, ¿por qué habría de mentirte?

-Hay Albert, es que tú provocas muchas cosas en mí-dijo Candy sonrojada

-Y tú en mí. No lo dudes. Ven, vamos a ver por qué está tardando George-le contestó tomándola de la mano y saliendo.

George salió a su encuentro y le dijo a Candy:

-Ven Candy, hay unas personas que quieren hablar contigo.

-¿Conmigo?, que raro. ¿No preguntó quienes eran?

-Solo me preguntaron por ti. Pero anda, no los hagas esperar.

Tremenda sorpresa se llevó Candy cuando pudo divisar a sus padres y a Annie.

-¡Mamá, papá!, esto sí que es una sorpresa. ¿Por qué no me dijeron que venían? ¡Oh Annie amiga, qué bueno que tú también viniste! ¡No saben cuánto los he extrañado a todos!

Los padres de Candy la abrazaron y se sintieron muy orgullosos de ella. Annie también abrazó largo y tendido a su amiga de infancia.

-Queríamos darte una sorpresa hija, te hemos echado mucho de menos. Pero ahora que estamos aquí no vamos a perder el tiempo. Queremos que nos enseñes que haces aquí para poderte ver en acción, claro si al doctor Johnson le parece bien-dijo el señor White.

-Por supuesto que sí señor, no hay ningún problema. Ya verán que Candy es una muy buena veterinaria.

-Si Candy, no te imaginas cuánto me gustaría verte trabajar. Así que no me defraudes eh?-dijo Annie guiñando un ojo.

-Pero claro que no. Y ya van a ver cuánto he aprendido. Ustedes siempre dudan de mis habilidades-contestó Candy alzando su respingada nariz causando la risa de todos los presentes.

Albert estaba a unos metros de ahí. Pudo ver la forma tan cariñosa en que se trataban la familia de Candy y ella. Pero a la vez se sintió ignorado pues parecía que nadie había notado que estaba parado allí desde hacía horas.

Al ver Annie que el apuesto rubio solo observaba la escena, rápidamente le dijo a Candy:

-¿Y no vas a presentarnos a tú amigo Candy?

Candy por la emoción se había olvidado de que Albert estaba con ella, así que respondió:

-Perdón, ya saben que soy muy distraída. Mamá y Papá, me gustaría presentarles a Albert Andrew… mi novio.-dijo algo nerviosa Candy.

La señora White vio a Albert disimuladamente y por dentro alabó el buen gusto de su hija. El señor White pudo ver a un hombre fuerte que parecía ser una buena persona.

-Mucho gusto señor Andrew-dijeron los señores.

Albert se acercó a los padres de Candy y estrechó la mano de cada uno.

-El placer es mío señor y señora White. Que bueno que han venido a Sudáfrica para visitar a Candy. Ella les ha extrañado mucho.

-Nosotros también la extrañábamos pero además queríamos conocerlo muchacho-dijo el padre de Candy.

-¿En serio?, espero no haberlos decepcionado-contestó emocionado el rubio.

-Creo que es demasiado pronto para saberlo. Sabe, me gustaría hablar con usted más tarde, ¿qué le parece?-preguntó el señor White

-Por supuesto que sí señor. A mi también me gustaría platicar con usted.

Annie se acercó y también lo saludó y le dijo que el y Candy hacían una linda pareja.

Después de las presentaciones, el rumor de que los papás de Candy y su amiga habían llegado, Niara y la esposa de George salieron a recibirlos también.

-Han sido todos muy amables. Pero es hora de que nos retiremos a buscar un hotel-dijo el señor

-¿Todavía no saben donde van a quedarse papá?-preguntó asombrada Candy

-Ya sabes que tu padre es así hija, siempre va a la aventura-contestó frustrada la señora White.

Al ver el dilema, George hizo una sugerencia:

-Si a ustedes les parece bien, creo que a Candy y a nosotros nos gustaría que se quedaran en la base. Todavía tenemos un cuarto de huéspedes disponible y si a la señorita Britter no le molesta, puede compartir el cuarto con Candy.

-Creo que es una excelente idea.

-Annie, ¿te gustaría quedarte conmigo?

-Claro que sí amiga, así nos ponemos al tanto de todo jajaja-rió Annie

George y Albert ayudaron a subir el equipaje. Los padres de Candy quedaron al lado de la habitación de Candy. Al cerrar la puerta del cuarto, Annie dijo:

-No sabes que gusto me da verte Candy. Ya te extrañaba demasiado.

-Gracias Annie, a mí me pasaba lo mismo.

-Es bueno ver cómo te has adaptado a este lugar. Aunque para mi gusto creo que hace un poco de calor además de que hay mucho polvo. Pero si a ti te gusta y eres feliz, entonces también yo lo soy.

-Hay amiga, tú nunca cambiarás jajaja.

-Bueno Candy, ya pongámonos serias y hablemos de lo que quiero saber.

-Tú dirás...

-Albert está guapísimo Candy. Es alto, fuerte y esos ojazos como el mismo cielo. Y mira que tú sabes que no me gustan los rubios. Pero por el hago una excepción.

-Jajaja si. Ya sé que Albert es un hombre muy atractivo, pero su forma de ser y de tratarme es lo que realmente me ha conquistado.

-Hay Candy, no pensé que aquí tan lejos de América fueras tan feliz. Me alegro mucho por ti.

-Gracias Annie, ¿y Archie cómo está?

-Está trabajando como asistente de Chef es un restaurante muy importante. Me pidió que te mandara saludos. El quería venir conmigo, pero no le dieron permiso.

-Qué lástima, yo quería conocerlo en persona.

-Es muy guapo también. Es alto pero no tanto como Albert, su cabello es castaño y sus ojos color avellana-decía Annie con una cara de auténtica boba.

-Me lo imaginaba-dijo divertida la pecosa

-¿Qué cosa?-preguntó confundida la morena

-Que te trae loca

-Pues para que lo niego. Estoy muy enamorada de Archie-contestó sonrojada Annie.

Así entre risas y anécdotas, las dos amigas conversaban alegremente, hasta que un leve golpeteo en la puerta las interrumpió. Candy se levantó para abrir la puerta y vio que era Albert.

-Me has abandonado totalmente. Parece que no existo para ti-reclamó juguetonamente el rubio.

Cerrando la puerta tras de sí, la rubia contestó:

-Perdóname Albert, es la emoción que tengo.

-No es cierto pequeña, estoy muy feliz de conocer al fin a tus papás. Aunque esa plática que tengo con tu padre me tiene un poco nervioso.

-¿De verdad?, pero no creo que sea nada malo. Tranquilo, ya verás que te va a ir muy bien.

-Eso espero. Oye mañana podríamos darle un recorrido a tus papás y a Annie por la reserva. Ya verás que les encantará. ¿Qué te parece?

-Me parece genial. Yo les avisaré de que estén listos temprano.

-Perfecto. Se me olvidaba, la comida ya está lista. Avísales a todos. Te espero abajo linda.

Candy todavía se sonrojaba cuando Albert le decía esas cosas. No se acostumbraba del todo a los piropos de él. Y al rubio le fascinaba poner a Candy colorada pues pensaba que se veía tierna y más hermosa.

Pronto, ya todos disfrutaban de la habilidad culinaria de Niara quien preparó platos típicos del lugar, usando carne, papas, mandioca y también un delicioso vino elaborado en un viñedo cercano. Platicaban alegremente y se contaron historias de todo tipo, algunas tristes como la muerte de toda la familia de Albert pero también divertidas.

Al terminar, la noche ya había entrado y fue cuando James White decidió hablar con Albert

-¿Le parece si hablamos en privado un momento señor Andrew?

-Claro señor, a sus órdenes.

Ambos se alejaron un rato y comenzaron a hablar.

-Voy a ser muy directo señor Albert. Candy nos ha hablado de usted y hace varios meses que son novios. ¿No cree usted que todo fue demasiado rápido?

-Si usted me lo permite señor, yo también le voy a decir las cosas como son. Puede parecer que Candy y yo nos enamoramos rápido, pero déjeme decirle que ambos convivimos a diario, pues trabajamos en lo mismo. Al conocerla pude notar que ella era mujer muy hermosa, pero muy distinta a las demás. Me impresionó su valor, su amor por la naturaleza y los animales, su inocencia y también el amor que tiene por todos sus seres queridos. Además, ver como disfruta de las cosas que a otros pudieran parecerles insignificantes, su espontaneidad. Son muchas cosas que Candy posee como virtudes.

-Sé que mi hija tiene muchas cualidades. ¿Pero se ha dado cuenta de que ella no es perfecta verdad?

-Nadie lo es señor. A pesar del amor que siento por Candy, no he sido ciego. Sé que ella es un poco terca, también impulsiva y a veces algo insegura de sí misma. Con todo, sus virtudes son mayores a sus defectos, y aún así la amo. Ella es única y especial. Yo también tengo mis defectos, ella lo sabe, pero ambos decidimos que queremos estar juntos.

-Entonces, ¿sus intenciones son honorables y serias para con mi hija?

-Así es señor, jamás me atrevería jugar con un ser tan puro como ella. Yo se lo que se siente cuando juegan con los sentimientos de uno, y créame que nunca trataría así a Candy, ella se merece lo mejor.

-Espero que así sea muchacho, no quisiera ver a mi hija sufriendo, porque si lo hace, usted habrá perdido una joya, y yo mismo me encargaría de que ella no lo viera más. Disculpe si esto suena a amenaza, pero por favor entienda que Candy es mi única hija. A su madre y a mí nos costó mucho tenerla, por eso la amamos demasiado.

-No se preocupe señor, usted está en todo su derecho. Pero por favor, confíe en mí. Amo a su hija más que a nada y voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que seamos felices.

-Está bien. Desde hoy tiene mi confianza y ojala que no nos defraude.

Los dos hombres regresaron a donde todos estaban reunidos. Albert sentía que tenía una responsabilidad muy grande, pero por Candy haría todo lo que fuera. James White pensaba que Albert era un hombre serio y no dudaba de que amara a su hija. Lo único que le preocupaba era que el la hiciera sufrir. Solo el tiempo lo diría.

Continuará...

Nota: Mis queridas amigas cómo están. Espero que a todas les esté yendo muy bien. Con mucho cariño les dejo este capítulo. Se que no pasó nada interesante, pero era necesario que los papás de Candy conocieran a Albert y hablaran con el. Les pido que me tengan piedad y paciencia jejeje. No pienso hacer tan largo el fic, así que poco a poco nos vamos acercando al final. Quizá dure unos 5 o 6 capítulos más o lo que mi cabecita aguante. Ya saben que sus comentarios me ayudan mucho a seguir continuando, así como sus sugerencias y/o críticas. Les deseo mucho éxito en lo que hagan y les mando muchos saludos!

Lore de Brower: Muchas gracias Lore por continuar conmigo, es un halago para mi persona. En este capítulo no apareció la Natasha pero volverá a aparecer. Ya verás lo que pasará jejeje. Muchos saludos.

Himurita: Hola Pauli, gracias por dejar tu comentario siempre. Lo único que te puedo decir es que lamentablemente si habrá más problemillas pero te aseguro el final feliz jejeje. Oye estoy al pie del cañón con tu historia que me está gustando mucho, síguele echando muchas ganas y ánimos para ti también. Nos leemos pronto!