KARA
La vuelta a la rutina es horrible. Nada más pisar la empresa tenía en mi mesa una montaña de papeles, y hay que añadir dos reuniones con James y el equipo para organizar la revista. Al final acabé cerca de las 12 de la noche, y cuando quise darme cuenta sólo quedábamos James y yo en CatCo.
Cuando acabé, me di cuenta que a mi derecha había un pequeño paquete de color plateado con un lazo. Cuando lo cogí, debajo había una nota "feliz cumpleaños super-Kara. Att: James" Estaba tan pendiente del papeleo que no me había dado cuenta de que James se había ido. Me fui la última del edificio, eran más de las doce de la noche así que decidí volar hasta mi piso. Al entrar, me encontré con Alex y Maggie en el sofá. Seguramente estarían esperándome para darme una sorpresa. Ambas estaban tumbadas y abrazadas. La escena que tenía delante era muy tierna, estaba muy feliz de que por fin Alex fuera feliz. Las tapé con mucho cuidado, les di a ambas un beso en la frente y me fui a mi cuarto cerrando la puerta para que no les molestara nada. Cuando cerré la puerta me vino a la cabeza Vic, lo mal que me porté con ella pues no hablamos desde que nos vimos y pasó lo del beso. Sentía que debía llamarla y disculparme. Me senté en la cama y abrí el regalo de James, intentando no darle muchas vueltas a las cosas. Al abrir el regalo no pude evitar reirme; era un colgante de plata con el logo de Supergirl y otra nota diciendo: "mañana tienes libre". Sin darme cuenta me quedé dormida, para mi desgracia.
Mi sueño fue muy distinto a los que tenía normalmente. Yo estaba en mi piso, tranquila viendo la televisión y alguien conocido abría la puerta, hablábamos mientras se acercaba al sofá, pero no sé que decíamos. Yo solo veía una sombra, pero me trasmitía paz, y más cuando me abrazó y notaba sus caricias en la espalda. También sentía que el corazón se me aceleraba y que, una vez nos separamos, no pude resistirme buscar sus labios y besarlos. Poco a poco notaba un calor que iba llenando todo mi cuerpo, y se intensificaba con las caricias y besos que me daba la persona en el cuello. Empezamos a desnudarnos y tirarnos en el sofá. Ese deseo, esa falta... una vez que empezamos no podíamos parar. Empecé a tocar todo su cuerpo, tan perfecto a la vista y al tacto que parecía de otro planeta. Poco a poco fui bajando con pequeños mordiscos, sin dejar de escuchar que su respiración estaba acelerada. Cuando bajé lo suficiente sólo escuchaba mi nombre entre suspiros: Kara... Kara...
-¡Kara!- Ese grito me despertó. Cuando abrí los ojos vi a mi hermana delante mia con mi tarta favorita: de chocolate. -¡Felicidades!- Alex estaba tan feliz como una niña pequeña, y yo no podía evitar sonreír.
Me levanté de la cama y nos fuimos al salón, donde estaba Maggie preparando café. -¡Oh! ¡Felicidades cumpleañera!- Me dio un gran abrazo y señaló el taburete para que me sentara. Encima de la mesa había una caja, con un papel verde fuerte. -Abre el regalito mientras termino de hacer el desayuno- Me dijo Maggie guiñándome el ojo. Dentro de la caja había un par de libretas para entrevistas o anotaciones mias, un estuchito con un bolígrafo y pluma a juego y con mis iniciales, y una carta de mi madre con algo de dinero.
Nos pasamos la mañana entera juntas y cuando se acercaba la hora de comer decidí invitarlas a un restaurante que llevábamos mucho queriendo ir. Nos dimos una pequeña vuelta por el centro para luego ir a las tiendas a comprar ropa.
La comida era deliciosa, pero lo que más me gustó fue el poste: un souffle de frambuesas.
-Ya veo que eres como yo, souffle de frambuesa.- Una voz familiar me hizo darme la vuelta. Era Lena, con un traje gris y camisa blanca. -¿Que hace por aquí la familia Danvers?
-Pues que es el cumple de Kara y quería invitarnos a comer.- Al decir eso Alex, Lena me miró asombrada y me dio un abrazo.
-¿De verdad? Muchas felicidades Kara.- Cuando terminó de darme el abrazo, pude ver algo de tristeza en su rostro.
-Esto... Lena, ¿tienes un rato libre?- Lena me miró algo extrañada, sacó el móvil y asintió con la cabeza.- ¿Te quieres venir con nosotras? Vamos a mirar algo de ropa y creo que a las tres nos vendrá bien tú opinión, siempre vistes demasiado bien.- Cuando dije eso, a Lena le cambió completamente la cara. Al verla tan feliz no pude evitar sonreír y, por una extraña razón me puse algo nerviosa. Saliendo del restaurante empezamos a hablar Lena y yo.
-Siento si no te dije que era mi cumpleaños, he estado muy ocupada y realmente casi me olvido hasta yo.- Dije riendo un poco. No quería que hubiera malos rollos entre las dos. Cuando me dispuse a seguir hablando, ella se adelantó.
-No te preocupes Kara. La verdad es que esta tarde te iba a llamar para cenar contigo, para invitarte por tu cumpleaños. Además, tengo un regalito para ti.- Me dijo guñándome el ojo y algo sonrojada. -Eres mi mejor amiga, nunca se me olvidará tu cumpleaños. Tenlo por seguro.- Cuando dijo eso sentí una extraña paz. Me hacía feliz tener como amiga a Lena.
Fuimos a varias tiendas, pero todo lo que me gustaba, cuando me lo probaba, ya no me gustaba. Empecé a desanimarme un poco, incluso estuve a punto de rendirme.
-Kara, pruébate este vestido.- Lena me estaba enseñando un vestido negro, de tirantes un poco anchos, ceñido hasta la cintura y que quedaba por encima de la rodilla. Cuando miré el precio, sobresalía de mi presupuesto. -Kara, hazme caso. Ve al probador y pontelo.- Lena, al ver que no le hacía mucho caso, cogió el vestido y mi mano, y me llevó a los probadores. -Entra y pontelo, o entro contigo, tu misma.- Al escuchar eso, me puse algo roja y rápidamente entré (sola, claro está). Cuando me lo puse y me miré al espejo me quedé sorprendida de lo bien que me quedaba, era una gran pena la verdad. Salí del probador con él puesto, para que me lo viera Lena. Nada más salir pude ver en el rostro de Lena asombro mezclado con otro sentimiento, pero no lograba descifrarlo. -Guau, Kara estás... estás preciosa. Te queda mejor de lo que pensaba, la verdad.
-Eh Kara, ¿que te parece...¡Vaya! Dios Kara, te queda super bien. Que digo super bien, estás increible. Con eso si que vas a ligar.- Alex no paraba de mirarme y me incomodaba un poco.
-Ya... la verdad es que me queda bien- Dije dando una vuelta para ver el vuelo del vestido y mirarme en el espejo del probador. -Pero se pasa de mi presupuesto de este mes, si acaso el mes que viene vengo a por él.- Entré en el probador para cambiarme, aunque me quedé unos minutos mirándome en el espejo.
-Kara, cuando salgas esperame, que te quiero enseñar una cosa.- La voz de Lena salía del probador de al lado, asi que me imaginé que quería opinión o algo. Salí, y al poco rato Lena se dejó ver. -¿Que te parece? Llevo bastante queriendo este vestido, la verdad.
Lena había cogido un vestido bastante pegado rojizo, con un escote en pico, por encima de las rodillas y tirante ancho.
-Te queda increíble Lena.- No podía apartar la vista, el vestido le resaltaba toda su figura. -Yo me lo llevaría siendo tu.
-Mmm... Me has convencido, me lo llevo. Quién sabe, a lo mejor lo uso dentro de poco.- Dijo metiéndose en el probador. Mis sentido se agudizaron y pude escuchar la respiración acelerada de Lena. Salió del probador y la acompañé a pagar. -Por cierto Kara, muchas gracias por este rato. Bueno, y por ayudarme a elegir ropa. Siempre vengo sola y es muy aburrido, espero que podamos repetir porque me lo estoy pasando verdaderamente bien.- Me dijo con una gran sonrisa. Se la veía muy feliz, y eso me hacía a mi también feliz.
Cuando terminamos de las compras, nos despedimos de Alex y Maggie, y yo me quedé con Lena. Empezamos a caminar hasta que llegamos L-Corp.
-Ah, Kara. Tengo una cosa para ti.- Lena me dio un sobrecito de color verde claro. Lo abrí y dentro había un papelito donde ponía "Vale por una cena donde quieras con quién quieras". -Cortesía de L-Corp, espero que lo aproveches bien.
-Pero... Lena, no hacía falta.- Me quedé mirando el papel y empecé a sonreír. -Lena, ¿quieres cenar hoy conmigo en Castle?, si puedes claro está.- Le dije dándole el papelito a modo de invitación.
-Pero... ¿Estás segura de que quieres gastarlo ahora?.- Asentí varias veces. -Vaya, bueno, pues está bien. Cenamos esta noche, pero antes quiero enseñarte una cosa de L-Corp.
Seguí a Lena hasta el despacho. Le dijo algo a su secretaria y esta le dio una llave. Entramos al despacho y pude ver que encima del escritorio de cristal había un paquete bastante grande de color negro.
-Aquí tienes tu otro regalo.- Me quedé algo pillada, no podía ser. Justo cuando abrí la boca para hablar, Lena se adelantó. -Sé que me vas a decir que no hacía falta y blablabla, pero necesitaba regalarte esto.- Me acerqué y, cuidadosamente, abrí el paquete. Lo que había dentro me dejó petrificada. Era el vestido negro que me probé, con unos tacones y bolso pequeño a juego.
-Pero... Pero Lena, esto es mucho, no puedo aceptarlo. Además, ¿cómo te ha dado tiempo?.- Vi que Lena empezó a reírse. -Lena, es precioso, pero no puedo aceptarlo.
-Kara, esta noche vamos a cenar las dos ¿no? Me encantaría que llevaras ese vestido, por favor. Estás preciosa con él, está hecho para ti.- Me dijo Lena cogiéndome de las manos y mirándome un poco cerca. En ese instante sentí como si se parara el tiempo. No podía apartar los ojos de los suyos, su perfume inundaba toda la habitación. Era un perfume fresco y algo dulce. Tuve la sensación de que esta escena me sonaba, me parecía familiar.
-Está bien, pero con una condición. Que tu lleves el vestido que te has comprado hoy.- Lena asintió y no paraba de sonreír. Miré la hora y eran cerca de las 8.
-Si quieres, nos podemos cambiar aquí. Este despacho tiene un pequeño secreto que no sabes.- Se dio la vuelta y, al mover uno de los cuadros, pude ver que había una cerradura. -Aquí hay una pequeña "habitación del pánico". Hay dos cuartos, un baño y un salón-cocina.
Se abrió la puerta y entré después de Lena. Eso de pequeña... Era más grande que mi piso. Lena me indicó donde estaba una de las habitaciones. Cuando cerré la puerta, me quedé mirando a la nada. Iba a cenar con Lena, la cual me había regalado un vestido (bastante caro). Cuando me calmé un poco, llamé a mi hermana para decirle donde estaba y que haría, para que no se asustara. Al rato, salí de la habitación y me fui directa al salón. Cuando llegué al salón, vi a Lena esperándome. Nos montamos en el coche, el cual conducía ella. Llegamos al restaurante y ya tenían nuestra mesa preparada, nunca entenderé como le da tiempo para hacer las cosas.
Estuvimos en una mesa pegada a un ventanal enorme, desde donde se veía toda la ciudad iluminada. Me dejé guiar por Lena con los platos, pues había algunos que no los había probado o escuchado nunca. Pedimos cosas para compartir, porque un plato para una sola era mucho. Y decir eso yo, con lo comilona que soy... Pedimos un entrante ligerito, pero Lena se empeñó en que probara muchos platos asi que, cuando me quise dar cuenta, teníamos como 8 primeros platos sobre la mesa. No sé como acabamos con toda la comida, eso sí, no pudimos comer postre. Nos tomamos unas cuantas copas de vino, cosa que a mi no me afectó pero a Lena si le afectó un poco.
-Kara, creo que ha llegado el momento de contarte una cosa. Eres mi mejor amiga y sé que me guardarás el secreto.- Lena estaba algo perjudicada por el alcohol, aunque se manejaba bastante bien. -Cuando estuve de viaje me acosté con mi guia. Tenías que verla, era preciosa. Pero me sentí mal porque yo estaba pensando en otra persona que me gusta muuuuuuuucho más.- Lena se quedó como algo pensativa, mirando lo poco de vino que le quedaba aún en la copa. -Kara, me gusta mucho Supergirl.- Al escuchar eso, di un respingo y la miraba muy dudosa. Incluso llegué a pensar que se estaba riendo de mi, pero recordé que "los niños y los borrachos siempre dicen la verdad". -¿Me guardarás el secreto? Si se llega a enterar Supergirl me muriré de la vergüenza...- Asentí algo alucinada.
Viendo la hora y viendo Lena estaba bastante dormida, decidí llevarla a casa pero volando. Total, no se iba a enterar mucho de lo que pasaba. Por suerte, la puerta del balcón estaba un poquito abierta. Llevé a Lena con mucho cuidado a su cuarto y la arropé en la cama. Yo todavía estaba en shock, no me lo podía creer y decidí ir a la Fortaleza de la Soledad a pensar un poco.
Continuará...
Hola lectores. Siento mucho la tardanza pero entre la falta de inspiración, viajes, etc. no he podido escribir mucho. Espero ir tardando bastante menos. Y como siempre, muchas gracias por leerme y por vuestros mensajes, sois un amor.
