Bueno, aquí va, el último capitulo.
Capitulo 11
― ¡PORQUE TE AMO!
Y así, el vestuario quedo en un profundo silencio.
John que hasta entonces había estado furioso pareció olvidarse de que lo estaba. Todo su rostro se transformo en una absoluta estupefacción. Su boca se cerró y sus ojos se abrieron. Conmocionado y tan sorprendido como estaba no dijo ni una palabra.
Sherlock, dándose cuenta de lo que acaba de decidir decidió que ya no había vuelta a tras, y antes de que John le rompiera el corazón siguió hablando aprovechándose de su silencio.
―Una vez ―comenzó Sherlock ya sin gritar ―, una vez me dijiste que cuando hubiera alguien que me gustara te lo contara ―Sherlock respiro antes de continuar ―. Puede que sea tarde, pero no fue hasta hace poco que lo descubrí y para entonces ya estabas enfadado. John, tú eres ese alguien. Tú lo eres todo.
―Sherlock…
―No, John ―le corto Sherlock antes de que John dijera algo―, déjame acabar, explicártelo todo, porque si dices algo quizás no pueda continuar.
John cerró la boca y asintió con la cabeza. Sherlock le dio las gracias y continúo.
―Todo esto empezó como un experimento ―confeso Sherlock, John desvió su mirada de él y miro al suelo tragando saliva, Sherlock espero a que volviese a mirarle―, aunque era más bien una investigación, tenía que saber que era lo que necesitabas en las mujeres porque me estaba matando poco a poco el que te alejaran de mi. En ese momento no sabía porque sentía lo que sentía, verte con Mary me revolvía el estomago y todo lo que quería era sacarla de tu lado, por lo que pensé en este plan. Quería saber que era lo que necesitabas de ellas para poder dártelo yo. Pero fui tan estúpido John, tan estúpido por no recordar que tú ya me habías dicho que era aquello.
― ¿Y qué sería aquello? ―pregunto John con voz suave.
―El sexo, John, el sexo. Tú mismo me lo dijiste esa misma tarde, en el árbol.
John soltó todo el aire que parecía haber guardo dentro de sí, se paso una mano por la cara y negó varias veces con la cabeza. Tragando saliva, Sherlock se preparo para lo que pudiera decirle.
―Eres un idiota Sherlock, un verdadero idiota ―exclamo John dando un paso hacia él, Sherlock le miro asombrado cuando empezó a sonreír ―. Yo no necesito sexo, Sherlock. No te negare que es un beneficio bastante agradable, pero no lo necesito.
― ¿Entonces qué es? ―pregunto Sherlock confundido.
―El amor, tonto. ―le respondió John con una sonrisa ―Necesito sentirme querido, Sherlock.
―Pero…
―No el amor en sentido amistad, Sherlock ―le corto John adelantándose a lo que iba a decir―. Sino el que solo una pareja te puede dar.
Sherlock asintió comprendiéndolo. El amor era sin duda algo que él le podía dar, tan solo si John quiera claro. Supuso también que entonces John realmente había amado a Mary, razón de más para estar tan enfadado con él como lo había estado.
―Siento que Mary te dejara ―le dijo con sinceridad.
John arqueo una de sus cejas y sorprendiendo de nuevo a Sherlock, no perdió la sonrisa.
―Ella no me dejo Sherlock ―le confesó dando otro paso hacia él ―La deje yo. Vino totalmente furiosa, despotricando contra ti e incluso contra mí. Al principio trate de calmarla pero entonces grito que estabas enfermo y que eras un monstruo.
John encerrado en sus recuerdos negó con la cabeza varias veces.
―John, yo… creo que es la primera vez que no sé qué decir ―mustio Sherlock preocupado.
John rio débilmente pero sin duda era una risa, la primera que oía en semanas, ante esto Sherlock no pudo más que sonreír a su vez.
―Sherlock ―empezó John con un suspiro ―, como tú te has abierto por lo que parecer ser la primera vez en tu vida. Creo que mereces saber mi verdad.
Sherlock asintió con interés. John asintió también y se lamio los labios.
―Si empecé a salir con Mary fue porque tenía que olvidar a alguien. Sé que posiblemente no fuera lo mejor pero la verdad es que me ayudo bastante. ―John hizo una pausa ―Durante años ha estado en mi cabeza y decidí que para las cosas no se jodieran entre él y yo debía olvidarle.
El corazón de Sherlock se retorció dolido, y aun sabiendo que posiblemente se arrepentiría no evitar preguntar.
― ¿Y quién es? ―le pregunto con un hilo de voz.
John sonrió con sarcasmo, casi como si quisiera echarse a reír, Sherlock tuvo un momento de ira al pensar que John posiblemente se estuviera burlando de él. Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando una mano fría toco su mejilla.
Sorprendió, Sherlock vio como John había cortado la distancia que los separaba y ahora estaba frente a él con una sonrisa cariñosa.
―Ves pero no observas ―dijo John tirando de él hacia delante.
Sherlock se congelo pero se dejo llevar por la mano de John en su mejilla. El destino no fue otro que los labios de John.
Sin reprimir un gemido desde el fondo de su garganta Sherlock se inclino mejor y correspondió al beso que John le había robado con entusiasmo.
La mente de Sherlock estallo en una única evidencia, que John le quería, él era ese alguien que hasta hace poco había odiado.
Los labios de John se movían con alegría y soltura encima de los suyos, pronto los dos fueron un lio de brazos intentando que ninguno se alejara del otro.
Y una vez más fue la maldita humanidad de la que eran presos la que acabo con el beso. El aire, necesitaban respirar, dedujo la mente de Sherlock tras separarse de los labios de John.
Apenas unos centímetros separaban sus labios, Sherlock se lamio los suyos rememorando y sintiendo el sabor de John en su boca.
John sonrió con una gran sonrisa que alegro el corazón de Sherlock más de lo que estaba. Los dos mantuvieron ese precioso silencio mirándose a los ojos hasta que John acabo con él.
―Hola ―susurro rozando sus labios con los de Sherlock al hablar.
―Hola ―respondió Sherlock a pesar de lo estúpido de la charla ― ¿Significa esto que ya me has perdonado?
John rio secamente pero se adelanto para darle un pequeño beso en los labios.
―Significa que ahora tienes más caminos para hacer que te perdone.
―Chico listo ―susurro Sherlock antes de volver a besar a John.
―Sin embargo, hay cosas que aun tenemos que hablar Sherlock ―dijo John tratando de separarse de los labios de Sherlock.
― ¿Cómo qué? ―pregunto Sherlock sin dejar de besarle.
La mano de John que aun seguía en su mejilla hizo un pequeño esfuerzo para sacarle de los labios de John. Sherlock avergonzado se mordió el labio inferior.
―Shhh, yo no me voy ―dijo John con una sonrisa.
―La última vez lo hiciste, y nada me hubiera gustado más que seguir besándote ―dijo Sherlock mientras pasaba la mano por la espalda de John ―. Tus labios deben de ser adictivos ―planteo Sherlock con curiosidad.
―Es de eso de lo que tenemos que hablar.
― ¿De si tus labios son adictivos? ―pregunto Sherlock confundido.
―No, tonto, aunque ese tema lo podemos tocar más tarde ―contesto John lamiéndose los labios ―. No, quería hablar de lo de esa noche.
La cara de John se puso seria de repente perdiendo todo rastro de sonrisa. Sherlock tuvo que admitir que sintió miedo. Ahora las cosas no podían fastidiarse, ahora que había vuelto a probar de los labios de John no podría vivir sin ellos.
Sherlock se mantuvo cayado pero sintiendo que quizás era lo mejor, se deshizo del agarre de John lo más suavemente posible y espero.
―Ahora se tus razones ―empezó John ―. Es un tanto estúpido lo que hiciste, pero son tus cosas estúpidas Sherlock ―Sherlock encogió la nariz ofendido ―. Pero Sherlock ¿de verdad ibas a permitir que llegáramos tan lejos?
Sherlock trago saliva, sus labios estuvieron a puntos de confesar la verdad pero no hizo falta. John le conocía muy bien y antes de que dijera que si, John debió vérselo en la cara,pues se aparto un paso atrás de él como si quisiera coger aire y se paso la mano por la cara.
―Merlín, Sherlock ―suspiro John cerrando sus puños.
―Yo quería ―le respondió Sherlock ―. Una vez que supe lo bien que se sentía, quise hacerlo, no fue por realizar el "trabajo completo". Créeme si no hubiera querido lo hubieras sabido.
―Eres virgen, ¿verdad? ―le pregunto John con cuidado, Sherlock asintió sin problema sin ver ningún problema en ello ―. Sherlock, no puedes desperdiciar tu primera vez en algo falso, sin que yo supiera que eras tú. Menos mal que el efecto de la poción acabo a tiempo.
―No veo qué importancia tiene eso, no veo la virginidad como algo importante, o nunca has estado con alguien o lo has hecho, no tiene la mísera importancia, John ―se quejo Sherlock ―. Además, si no es contigo no hubiera querido hacerlo con nadie más John, en ese momento no me importaba que tú no lo supieras, solo quería tener la oportunidad de tenerte entre mis brazos. Por que las probabilidades de que me quisieras de vuelta eran más bien nulas.
John desvió su mirada hacia el suelo, una pequeña sonrisa se formo en sus labios, y tras lamérselos de nuevo, regreso su mirada de nuevo a él.
―Eso que has dicho, ha sido hasta bonito ―dijo John sonriendo.
―Es la verdad ―respondió él con sinceridad.
―Eso lo hace más hermoso.
Sherlock parpadeo sorprendido, John llego hasta él y coloco su mano izquierda sobre su nuca. Tiro de él de nuevo, pero estaba vez John se desvió y en vez de acabar en sus labios, acabo en su mejilla izquierda. Dejando un pequeño beso, John llego hasta su oído.
―No vuelvas a hacerlo, Sherlock ―le susurro al oído ―no vuelvas a mentirme.
Sherlock asintió y abrazo a John.
― ¿Ya no estás enfadado? ―pregunto Sherlock en voz baja.
John rio silenciosamente pero no contesto.
―Sera mejor que regresemos al castillo.
Sherlock asintió. Después se adelanto a por otro beso.
Si, totalmente adictivos.
oOo
Las cosas no cambiaron mucho entre ellos, aparte de los besos y las manos agarradas, los dos siguieron con su relación tal y como era.
Pequeñas cosas como susurros en los oídos y besos por el cuello se habían convertido en la nueva actividad favorita de Sherlock. Podría pasarse días enteros solo en los brazos de John Watson, sin aburrirse y sin necesitar nada más.
―Amor ―susurro John en su oído ―creo que es hora de que nos vallamos a dormir.
Sherlock le ignoro e hizo su agarre más fuerte. John rio suavemente en contacto con su oído, estremeciéndose, Sherlock dejo escapar un suspiro.
―Deberías volver a tu sala común, Sherlock ―le recomendó John apartándose un poco de él.
Sherlock volvió la cabeza y le miro.
Los dos estaban en la sala común de Hufflepuff, sentados en el sofá frente a un pequeño fuego. Era bastante tarde por lo que solo ellos quedaban en la sala común.
― ¿y si no quiero? ―le pregunto juguetonamente inclinándose hacia su cuello.
John suspiro ante el contacto de sus labios contra su cuello, Sherlock sonrió y dejo un rastro de besos alrededor de su mentón.
―No trates de despistarme serpiente ―susurro John pero inclinando más su cabeza para dejarle más espacio.
Sherlock encantado con la oportunidad continúo besando la extensión de piel que John le presentaba. Pequeños suspiros de placer escapaban involuntariamente de los labios de John alentando su trabajo.
―Mañana hay clase Sherlock ―mustio John lentamente.
Sherlock puso los ojos en blanco y centrándose en una zona de su cuello, casi en el borde de la mandíbula, profundizo su beso y succionó. Instantáneamente John gimió y una mano fue a parar a su pelo reteniéndolo en el mismo lugar.
Conforme con la marca que había dejado, Sherlock se separo con una sonrisa.
―La gente lo verá.
― ¿Por qué crees que lo he hecho? ―le pregunto Sherlock con una sonrisa divertida.
―Tú pequeño posesivo ―susurro John inclinándose por un beso.
Sherlock le devolvió el beso encantado. Tras dos semanas, besar a John seguía siendo algo incomparable a cualquier otra cosa que haya podido experimentar.
Y todavía en a esas alturas, John seguía sorprendiendo a Sherlock haciendo cosas maravillosas con su lengua que le hacían jadear de placer.
― ¿Te he dicho que me encanta besarte? ―susurro Sherlock.
―Millones de veces ―contesto John dándole otro beso más.
―Dudo que hayan sido millones de veces John, es prácticamente imposible que pueda haber dicho en tan solo dos semanas esa pregunta un millón de veces, no…
―Sherlock ―le advirtió John con diversión.
― ¿Qué? ―pregunto extrañado.
―Cállate y sigue besándome.
―Pensaba que querías irte a dormir ―le contesto Sherlock con una sonrisa.
―Eso era antes de que me hicieras un chupetón en el cuello y que me deleitaras con tus labios ―se quejo John encogiendo la nariz.
Sherlock sonrió y se adelanto para dejarle un beso en la nariz. John el miro sorprendido pero no dijo nada, solo le sonrió y acaricio su espalda con la mano que le rodeaba.
― ¿Lo que quieres decir es que estas cachondo? ―le pregunto Sherlock alzando una ceja.
John se puso rojo en ese mismo instante, Sherlock volvió a poner los ojos en blanco. Dos semanas y John aun rehuía del tema del sexo. Primero se ponía rojo, después tartamudeaba una respuesta inteligible y después recordaba que tenía que estar en otro sitio.
Pero hoy, John estaba bien agarrado, atrapado entre él y el sofá. No escaparía.
―Sherlock…, creo que deberíamos ir a dormir.
Sherlock se lamio los labios, y sin dejarse intimidar se alzo un poco y se subió en el regazo de John.
― ¿Qué haces? ―le pregunto John con sorpresa.
Sherlock se acomodo guiando a John a una posición enteramente sentada, con la espalda apoyada en el respaldo del sofá, John tan solo se dejo llevar aun sonrojado hasta las orejas. Sherlock se mantuvo a horcajadas entre sus piernas y llevo sus manos a la mejilla de John. Conforme con la posición, Sherlock guio la cabeza de John hasta sus labios.
John no protesto y sus manos se deslizaron a su cintura, manteniéndole allí.
―Alguien podría venir ―susurro John contra sus labios.
―No lo harán ―le aseguro Sherlock deslizándose de sus labios y regresando a su cuello.
―Sherlock…
―Shh ―le silencio Sherlock.
―Sherlock, no creo que…
―John ―le advirtió Sherlock separándose de su cuello ―. Tú estás excitado, yo estoy excitado, no nos van a pillar.
―Sherlock yo no estoy excitado ―mintió John son descaro.
Sherlock le miro con una ceja levantada y con un movimiento de cadera se froto contra la abultada zona del pantalón de John, quien jadeo pillado por sorpresa.
―Si lo estas ―tarareo Sherlock volviéndolo a hacer.
Claramente él también lo estaba, quizás lo llevaba estando dos semanas seguidas, quizás más, quizás desde la noche en la casa de los gritos. Pero John no había querido hacer más movimientos y él lo había respetado, pero ahora estaba cansado y como un Slytherin que era conseguiría lo que se proponía.
― Sherlock, yo…
―John, ¿puedes callarte y disfrutar? ―se quejo Sherlock separándose de su cuello para mirarlo ―. Llevo esperando esto semanas. Nunca me había tocado antes tanto, creo que ni siquiera lo había hecho antes.
Los ojos se John se abrieron ampliamente, y por un momento pareció olvidarse donde estaban.
― ¿Tú…? ―mustio John atónito― ¿Tú te has masturbado pensando en mi?
―Obviamente John, te quiero.
― ¿Y nunca lo había hecho antes?
― ¿Y eso que importa? ―exclamo Sherlock frunciendo el ceño.
―Nada, nada… ―respondió John pasando una de sus manos por su espalda ―tan solo es raro, supongo. Has sido mi amigo por años, y aunque ahora tengamos esto me cuesta imaginarte en ese plan.
―Ese la es la cuestión, John ―exclamo Sherlock con una leve sonrisa ―. No tienes por qué imaginarme más.
Las mejillas de John se volvieron a teñir de rojo.
― ¿Por qué te sonrojas? ―le pregunto Sherlock curioso ―Aquí yo soy el virgen, tú ya has estado con otras personas.
―Solo con dos, muchas gracias ―respondió John rápidamente ―. Pero es diferente Sherlock, a ti te quiero, siempre te he querido.
― ¿No las querías? ―le pregunto Sherlock con una mezcla entre sorpresa y deleite.
―No tonto, no lo hacía.
―Dilo ―susurro Sherlock volviendo a mecer sus caderas.
―No las quería ―susurro John en un jadeo. Sus manos volvieron a su cadera sujetándole fuerte profundizando el roce entre ambos.
―No, eso no ―negó Sherlock metiendo su cabeza en el hueco del cuello de John ―. Dime que me quieres.
John gimió y él mismo fue el que movió sus caderas hacia las de él. Sherlock gimió ante el contacto por sorpresa y comenzó a besar el cuello de John.
―Te quiero ―susurro John ―, te quiero más que nada. Te quiero. Te quiero.
Sherlock gimió más fuerte ante sus palabras. Cada vez que John le decía que lo quería su corazón parecía rebotar en su pecho y una agradable sensación le cubría el cuerpo entero. Supuso que así era lo que se sentía al sentirse querido. Era, sin duda, lo más poderoso que había sentido nunca.
―John necesito… ―susurro Sherlock sin dejar de mecer sus caderas sobre John ―, por favor.
Necesitaba sacar su erección de su pantalón, necesitaba venir, necesitaba sentir a John.
―Sí, si ―estuvo de acuerdo John.
Sherlock sonrió sabiendo que ya había ganado esta batalla y que John ya no se preocuparía tanto del hecho que se encontraban en plena sala común a punto de tener relaciones sexuales por primera vez.
―Oh Merlín, Sherlock, esto es una locura.
Sherlock rio débilmente inclinándose un poco hacia arriba para permitir que John echara mano a sus pantalones para poder retirarlos lo suficiente como para dejar salir a su, ya dolorida, erección.
Una vez fuera, Sherlock dejo escapar un suspiro de alivio pero fue el gemido que dejo escapar John el que le hizo consciente de la situación y con vergüenza de dejarse ver, Sherlock se inclino hacia John para distraerle con un beso.
Fue en medio del beso cuando John, con destreza, y alzándolos a los dos unos centímetros del sofá, consiguió también abrirse lo suficiente los pantalones como para dejar salir su erección. Sherlock no miro, aunque la curiosidad le estaba matando, tan solo se dejo llegar por los labios de John y su agarre en su cintura, concentrándose en todas las sensaciones que sentía, especialmente cuando con un toque vacilante, algo erguido y caliente rozo su propia polla.
Sherlock gimió fuertemente así como John dejo escapar un pequeño suspiro atrapado en su garganta, con necesidad de más, Sherlock comenzó a mecerse con más ímpetu.
Debía de estar gimiendo demasiado alto porque en un momento John se deshizo de su agarre y fue a alcanzar su varita.
―Muffliato―susurro John deslizándose hacia sus labios. ―Te iban a oír, amor.
Sherlock asintió con entendimiento y continúo con lo que estaba haciendo, besar a John.
Un toque diferente le sobresalto, sorprendido Sherlock bajo la mirada por primera vez hacia abajo para ver como una mano de John se había deslizado para ayudar con roce.
A partir de ahí la cosa fue muchísimo mejor, y aunque se echara un poco en falta algo de lubricante los dos funcionaron muy bien. Hacia el final y sintiendo ya el punto de no retorno, Sherlock deslizo también su mano para ayudar a John.
La reacción fue instantánea, con solo dos toques más, Sherlock vino desecho en los brazos de John. John se mantuvo a mano acariciándole durante todo el tiempo que duro su orgasmo.
Se dejo caer sobre el hombro de John, saciado y con una relajación en su mente como nunca había experimentado.
Pero John mantenía aun moviendo su mano en su regazo acariciando su todavía erección. Sherlock decidido a ayudar pese a que el cuerpo le pedía descansar, se inclino hacia el cuello de John y al mismo tiempo que bajaba su propia mano para ayudar a John, succiono tal y como lo había hecho antes volviendo a dejar una marca oscura en el cuello de John.
Con una gran fascinación Sherlock se aparto de su cuello y observo como John iba a través de su orgasmo. Sus ojos estaban fuertemente cerrados mientras que de sus labios intentaban salir pequeñas maldiciones casi inaudibles. Era hermoso, sencillamente hermoso.
―Increíble ―exclamo Sherlock con una sonrisa.
― ¿Te ha gustado? ―le pregunto John con una sonrisa deslumbrante pero aun sin abrir los ojos.
―Me gusta pociones, John, ―se burlo Sherlock volviendo a dejarse caer sobre John ―. Esto me ha encantado.
― ¿Más que la sensación de resolver un puzle? ―John abrió los ojos y le miro con determinación― ¿Que un buen experimento?
Sherlock se sorprendió no por las preguntas, sino de lo fácil que era para él la respuesta a ambas preguntas. Hace semanas podría haberse reído de la pregunta, ¿Qué podría haber mejor que el trabajo? Bueno, ahora lo sabía con absoluta certeza. John Watson.
―Siempre has sido más importante que la obra, John ―le respondió seriamente intentando transmitir lo que sentía con tan solo una frase.
John le miro con intensidad, al borde de la emoción, Sherlock sintió a su estomago bailar de nuevo y una sensación de calidez le inundo por completo al observar como John parecía más emocionado con estas palabras que con un te amo de su boca.
―Eso es muy importante para mí Sherlock, gracias ―le dijo John con un beso en la mejilla.
Sherlock disconforme giro la cabeza y capturo sus labios con los suyos. El beso volvió a ser suave y dulce como los que habían iniciado en el sofá al principio de la tarde.
Separándose del beso y con un giro de varita John los limpio a ambos y en un acuerdo silencioso los dos volvieron a abrocharse los pantalones. Sin embargo, Sherlock no se bajo del regazo de John, sino que volvió a colocar su cabeza sobre el hombro de John mientras dejaba a John abrazarle contra él.
―Sabia que eras un mimoso ―susurro John con diversión.
―Me das calor ―gruño Sherlock ―, y tengo algo de frio.
John rio y le dio un beso en la frente.
―Ya, supongo que nuestras actividades anteriores han influido en eso ―dijo con sarcasmo ―. Por cierto, será mejor que nos vallamos a la cama, a este paso nos quedaremos dormidos aquí. Los Hufflepuff somos grandes personas pero tenemos nuestros momentos de bromas.
Sherlock tarareo contra su cuello.
―Sherlock…
― ¿Puedo dormir contigo? ―le pregunto Sherlock algo avergonzado.
― ¿De nuevo? ―le pregunto John con suavidad, Sherlock asintió aun sin dignarse a mirar a John―.Por supuesto amor, pero sabes que tenemos que hacer algo con esos matones, no puedes estar alejado de tu dormitorio tanto tiempo, los profesores se enteraran.
―Quedan muy pocos meses John, y no merece la pena ocuparse de esos idiotas, solo les darías más importancia de la que tienen ―contesto Sherlock con cansancio.
Sus compañeros de habitación aun le seguían molestando y no se podía permitir ponerse en una situación tan vulnerable como dormir junto a ellos. Había tenido que dormir en la sala de Menesteres en las últimas semanas pero dormir con John era la solución más adecuada y razonable y cuanto más ventajosa.
―Además, después de tener sexo me gusta estar contigo, no quiero que nos separemos para algo tan mundano como dormir.
―Primero, estas aceptando que te gusta abrazarte a mi después de tener sexo ―empezó John ―, segundo, ¿me estás diciendo que quieres tener sexo todas las noches?
― ¡Pues claro! ―exclamo Sherlock frunciendo el ceño y separándose del hombro de John para mirarle ―Es obvio, John ―John puso los ojos en blanco pero sonrió ―. Nunca me dijiste lo maravilloso que era esto, aunque supongo que es porque somos nosotros dos, por lo cual te perdono.
John se volvió a reír suavemente mirándole con los ojos brillantes y cariñosos de siempre ya sin miedo a ocultarlos.
―Hay tantas cosas que aun debemos probar John, la penetración, las mamadas, los fetiches ―empezó a enumerar con entusiasmo ―, he leído que hay algunos de los más descabellados John. Oh ¿Y qué me dices de esos juguetes sexuales muggles, John? Supongo que abras oído hablar de ellos…
No puedo seguir hablando pues los labios de John se presionaron contra los suyos en un beso duro. Cuando John se retiro de ese simple roce de labios, Sherlock permaneció callado.
―Tenemos todo el tiempo del mundo ―le aseguro John con una sonrisa cariñosa.
Sherlock no puedo más que sonreírle de vuelta.
Si, lo tenían. Para ellos. Para los dos.
FIN
Mañana subiere el epilogo ;)
Espero que hayáis disfrutado :D, y siento haberos hecho esperar, pero se me vinieron encima los exámenes sin apenas prevenirlo y agotaron mi tiempo y mi inspiración -_-''
Nos vemos mañana! y ya con el fin fin :D
