Disclaimer: Solo la idea me pertenece, todo lo demás no es de mi propiedad, lamentablemente no tengo tanta imaginación.

Summary: Rose y Scorpius saben que para estar juntos tendrán que pasar obstáculos y hacer sacrificios. Rose también sabe que, por más descabellado que parezca, quizá un bebé sea la única forma de lograrlo.

Nota: Hola a todos :) Primero que nada, gracias enserio por haber comentado el capitulo anterior, siento mucho no haber podido responder los reviews pero tuve bastantes problemillas con el Internet (además de los estupidos fallos de la página, ¡Como los odio!) y eso. Pero de veras, muchas gracias por haber comentado.

Bueno, a partir de este capi empezaremos a ver cómo se desarrolla el embarazo de nuestra amada Rose Weasley. Para que sea un poco más claro en cada capitulo especificaré los meses que la chica tiene y en que epoca del año se encuentran :) Espero que esto les facilite la lectura porque a mí si que me facilita la escritura. Jaja, es que me lío facilmente.

Por cierto: Lean la nota final, por favor.

Bueno, sin más que agregar es momento de dejarles leer:


Detalles. (2 Meses)

Enero-Febrero.

La pareja volvió a Hogwarts tres días después. Afortunadamente parecía que la noticia sobre el embarazo de Rose Weasley aun no era conocida por todos pues la pelirroja sentía el ambiente igual que siempre. Las mismas miradas, los mismos saludos, y a pesar de que se había asegurado a sí misma que pasará lo que pasará no se dejaría vencer, sentía un alivio enorme por no tener todavía que lidiar con la gente y sus comentarios. Eso sí, Alice tan pronto como la vio en la estación la abrazó como si no se hubieran visto en años y le contó cómo después de enterarse de lo sucedido había terminado con Fred Weasley. Rose no lo dijo pero en su interior había una guerra entre la alegría y la culpa por este suceso.

Rose no vio a nadie de su familia en la estación ni durante el viaje a Hogwarts y supuso que era lo mejor. Había ido allí sola y aunque Vic se ofreció a llevarla ella lo prefirió así. A quien si vio fue a su suegra, la madre de Scorpius. Astoria parecía conmocionada de verla y después de susurrar algo con su hijo la saludó con la mano. Luego Rose subió al tren con Scorpius.

-Mi madre dice que eres muy guapa. –le comentó su novio. –Que su nieto va a salir hermoso.

-No se lo voy a negar. –se rió Rose un poco abochornada. -¿Las cosas van mejor con tu padre?

-Sí. Ayer volvió a casa y me dijo que no contara con su apoyo pero que no me va a desconocer ni nada similar. –le relató Scorpius. –Mamá dice que se encontrara con nosotros algún día en Hogsmeade para comprar cosas para el bebé. Se lo ha tomado mejor de lo que creí.

Weasley volvió a enrojecer y afirmó sintiéndose poco más que entusiasmada. Le agradaba la idea de que Astoria quisiera que convivieran pero a la vez se sentía asustada por esto. Seguro la mujer hubiera deseado otra chica para ser la esposa del rubio totalmente diferente a ella, ¿Que iba a pensar cuando se conocieran más? Después de que los chicos volvieran a instalarse en sus habitaciones como cada año Rose decidió que lo primero que quería hacer era hablar con McGonagall. Si quería que la directora se enterara de su embarazo era por ella y no por nadie más, y como al ser Premio Anual tenía la contraseña de la gárgola así lo hizo.

-¿Qué está usted que, señorita Weasley? –inquirió Minerva asombrada con la boca semi abierta.

-Estoy embarazada, profesora. –respondió ella. –Mis padres ya lo saben y me temo que era la única forma para poder estar juntos. –su mano y la de Scorpius se unieron.

-¡Pero señorita, es usted una niña aún! –exclamó la anciana. -¿Cómo piensa sobrellevar esto?

-Vamos a arreglárnoslas. –dijo Scorpius muy seguro. –Yo voy a mantener a mi familia.

-Señor Malfoy, creía que usted era digno de confianza.

-Si hicimos esto fue con total responsabilidad de nuestros actos. –aseguró Rose. –Lo hicimos porque estamos seguros de lo que queremos y de cómo vamos a pasar el resto de nuestros días.

McGonagall parecía impresionada por las palabras de Rose y aunque continuaba anonadada ya no podía replicar ante eso.

-Como adivinaré que tiene usted muy poco tiempo. –comenzó la directora. –Puede permanecer en el colegio hasta que su embarazo se lo permita. Le prometo la mayor discreción.

-¿No me expulsara? –indagó esperanzada.

-No tengo porque. Solo les aviso que los Premios Anuales son dados a alumnos que se consideran como un ejemplo para toda la escuela, es obvio que ya no pueden ser ustedes por lo que estos reconocimientos pasaran a ser para los señores Albus Potter y Alice Longbottom.

Rose y Scorpius accedieron y entregaron sus placas para luego salir del despacho muy satisfechos. La directora les prometió que no iba a hablar más de lo debido del tema y que informaría al profesorado de esto; Rose no esperaba un trato especial ni más considerado por su estado pero era bueno que los profesores estuvieran enterados de su embarazo. No quería sorpresas ni malos tratos con ellos.

Slughorn fue el que más cambio opuso a como trataba a Rose normalmente. Ahora casi no la dejaba participar en clases y siempre la miraba como esperando alguna descompensación en cualquier momento. Neville la ignoraba increíblemente cuando la veía en los pasillos, como ya no tomaba Herbología era obvio que se vieran poco, pero ahora ni siquiera le dirigía el cordial saludo. Los profesores Bones, Goldstein y Binns de Transformaciones, Defensa Contra las Artes Oscuras e Historia de la magia no habían cambiado nada su relación con Rose.

Ahora parecía como si ya no tuviera más familia en el colegio que Lily, Lucy, Nickie, Rox, y Al pues ninguno otro conocido suyo le dirigía la palabra. Hugo a penas y la miraba a veces en la Sala Común sin atreverse a dirigirle la palabra, pero a Rose le disgustaba pasar tiempo ahí si Lily no estaba con ella, por lo que casi siempre iba a hacer sus deberes a la biblioteca o a estudiar a la Sala de Menesteres. Louis cada que la veía pasar por los pasillos se ruborizaba, tal vez avergonzado de cómo había actuado, y evitaba mirarla.

Cuando Enero finalizaba Rose recibió una carta de Hermione Weasley. No había palabras que expresaran la sorpresa que se llevó por esto.

"Hija:

No he podido dejar de llorar cada noche desde que te fuiste de casa, tu padre a penas y me habla, tus tíos Harry y Ginny han sido el único apoyo que he tenido en todo esto. Ron parece creer que olvidarse de que tuvimos también una hija es la solución pero sé que se dará cuenta pronto que solo está actuando estúpidamente.

¿Cómo estás? ¿Cómo va todo con tu bebé? Desde que te vi en Año Nuevo no puedo dejar de preguntarme si me extrañaras, si no desearías haberme podido dar la noticia de tu embarazo de una mejor manera, si no quisieras que tomara tu mano mientras te hacías la prueba, si no necesitaras uno de mis abrazos cuando te sientas débil…

Entendería que no quisieras responder esta carta pero es lo único que tengo para decirte que te necesito muchísimo, tal vez más de lo que me necesitas tú a mí. Siempre has sido fuerte, desde que tenías cinco y te encarabas con Fred por jalarte el cabello, nunca te dejas vencer mi niña y deberíamos estar orgullosos de ti por eso y no repudiarte.

Quizá si es cierto que actuaste insensatamente pero cuando el amor domina nuestros sentidos es así como nos manejamos, siguiendo el corazón. Saber que me harás abuela tan pronto al principio me aterró. Creí que ese muchacho se aprovechaba de ti y quería jugar contigo, pero verlo aquí dispuesto a enfrentarnos por tu amor me ha hecho convencerme de que te quiere enserio y que va a luchar por ustedes, por ti y por el bebé.

Si no quieres perdonar las tonterías que cometí lo entenderé, cielo. No sabes cómo han estado las cosas en tu ausencia. Ron y yo peleamos a diario; James ha decepcionado a sus padres muchísimo y no te creas que es el único, Hugo estará castigado por mucho también.

M gustaría poder castigarte por igual y que así se arreglaran las cosas; pero sé que es imposible. Ya no eres una niña y me lo has demostrado, ya no puedo imponerme sobre ti.

Te amo hija, espero que lo comprendas…

Atte. Hermione"

Cuando Rose finalizó la lectura ya tenía la cara empapada y surcada de lagrimas traicioneras que se habían escapado de sus ojos azules. Alice la miraba sorprendida pues nunca la había visto ponerse así por una carta. La pelirroja se secó el rostro y su amiga la abrazó por los hombros.

-Respóndele. –opinó la rubia de cabello corto. –Si te has puesto así es porque te ha emocionado que te escribiera. Debes contestarle.

Rose no supo que decir y solo atinó a guardarse el sobre en el bolsillo. Miró su habitación de la Torre de Gryffindor, lo había sido ya por siete años y se sentía como el primer día, emocionada y a la vez asustada. Temerosa pero decidida. Ally adivinó que necesitaría un tiempo a solas y salió del cuarto.

La futura mamá se sintió un poco mal por Ally. Por su culpa ella había terminado su noviazgo con Fred y no solo eso, sino que también había tenido peleas con su padre y ahora se la pasaba velando por cómo estaba y preguntando sobre su estado. Ella era una amiga de verdad y Rose no tenía palabras para agradecerle todo lo que estaba haciendo por ella.

Se sentó y comenzó a pensar en que iba a responderle a su madre. Tenía muchas cosas en la cabeza pero no sabía cómo expresarlas en papel.


-¿Entonces sigues con la idea de convertirte en Inefable? –inquirió la voz de Scorpius.

Cuando el rubio quería unos momentos para poder centrarse en las cosas verdaderamente necesarias e importantes de su vida sabía que podía hallarlo junto a su mejor amigo, Albus Severus. Puede que el principio de esa amistad se viera en dificultades; la familia de su amigo lo aborrecía y su padre parecía creer que ser amigo del niño Potter en Slytherin era el boleto para salir del hoyo. Sin embargo después de más de seis años Albus y Scorpius habían continuado siendo amigos como si nada, ignorando insultos, problemas, malas miradas y una ola de incredulidad que solía alzarse sobre ellos.

-Sí. –contestó Albus. –La verdad me intriga saber qué es lo que hacen y creo que ya hay muchos aurores en casa. –admitió suspirando. –Aunque Neville dice que necesitare notas excelentes, casi perfectas, en los EXTASIS para lograrlo.

-Eres Albus-cerebrito-Potter. –se mofó Scorpius. –Eso es pan comido para ti.

Al suspiró y se dejó caer al colchón de su cama, en la esquina de la habitación, observando algunos Cromos de las ranas de chocolate que su primo coleccionaba desde siempre, estaba Thomas Nott quien apenas y prestaba atención a las palabras de Al y Scorpius.

-¿Tú que vas a hacer, primo? –cuestionó el muchacho de quinto. -¿Ya sabes que harás cuando salgas de aquí?

Esta vez fue Scorpius quien dejó escapar un resoplido.

-Cuando me preguntaron que quería ser al salir del colegio para instruirme sobre las asignaturas que debía tomar lo tenía todo claro. Iba a seguir con los negocios de papá. –relató el rubio. –Ahora ya no se qué hare, Thomas. –confesó exasperado. –Supongo que podría aspirar a estudiar Leyes Mágicas como deseaba y conseguir algún puesto en el Ministerio.

-¡Eres Scorpius Malfoy, no puedo creer que te conformaras con un puesto cualquiera en el Ministerio de Magia! –bramó Albus indignado.

-Es decepcionante. –concordó Nott negando con la cabeza.

-Eso lo dicen porque sus padres no les han dado, básicamente, la espalda y no tienen que buscar una forma de ganar dinero YA. –espetó Malfoy molesto ante su falta de comprensión.

-¿Qué hay de tu sueño de ser Medimago? –indagó el mediano de los Potter. -¿Por qué no tratas con eso?

-Eso se quedará en lo que es. Un sueño. –aseguró el aludido. –No llevé las materias necesarias, debí continuar Herbologia.

-Pero es esa la única que te falta ¿No? –preguntó Thomas, de nuevo con esa voz indiferente. –Llevaste Transformaciones, Encantamientos, Pociones…

-Pero aún así no puedo regresar al año pasado y tomar Herbologia. –concluyó enfadado y cruzando sus brazos. –He de trabajar en lo que pueda.

-Con tus capacidades…

-¡Basta, Thomas! Ya he dicho que es lo único que me queda por hacer.

Albus y Thomas suspiraron exactamente al mismo tiempo y el rubio les vio con hastió mientras se recostaba y miraba el pulcro techo de su habitación preguntándose si iba a poder con todo lo que en unos meses se le vendría encima.


Cuando Rose por fin acabó de redactar la carta que le mandaría a Hermione tuvo que releerla para creerse que de veras era eso real. Le decía a su madre que sentía haber actuado por impulsos pero que no se arrepentía de su decisión y que por supuesto la perdonaba. Le pedía contener a papá pues ella ya no iba a estar allí para hacerlo. Le decía cuanto la quería…

Luego la mandó y se miro el vientre. Ella tenía una posibilidad de volver a tener a su madre cerca y eso le provocaba una dicha enorme. Se acarició el estomago y casi pudo sentir la nueva vida que crecía dentro de ella. Algún día ella iba a significar eso tan grande para otra persona. Para su bebito.

Le contó a Scorpius y a Albus lo que había pasado y estos se vieron muy felices de que estuviera intentando arreglar las cosas con su madre. Los días pasaron y dieron paso a Febrero, el día de San Valentín llegó pronto y los estudiantes de Hogwarts de tercero en adelante tenían salida a Hogsmeade. A Rose nunca le había gustado esa fecha más que otra cualquiera, sobre todo porque nunca había tenido a alguien como Scorpius para celebrarla.

Las Tres Escobas estaba a reventar y a la pareja le incomodaba un poco estar ahí entre tanta gente, sobre todo por las miradas que tenían que recibir en cada momento, nadie se creía como una Weasley y un Malfoy estaban juntos; así que después de tomar un par de bebidas pagaron y salieron del local a dar un paseo. Ella llevaba un abrigo de color azul y una bufanda tejida blanca. Scorpius también llevaba un abrigo marrón, el clima estaba muy frio y más al aire libre. Caminaron un rato en silencio el uno junto al otro sin decir gran cosa.

-¿No tienes frio? –preguntó el rubio al pendiente de la muchacha. –En tu estado debes cuidarte.

La chica asintió y lo miró sonrojada, quizá por la brisa fresca o por las atenciones que él tenía con ella siempre.

-Estoy bien. –aseguró sonriéndole con dulzura, luego lo tomó de la mano y entrelazaron sus dedos.

-Mejor entremos a un lugar más cálido. –sugirió Scorpius Malfoy.

-No, quiero respirar aire fresco. –replicó ella. –Además no me apetece estar rodeada de tanta gente que nos mira como dos hipogrifos bailarines.

-Tus deseos son órdenes. –se rió el rubio y luego la abrazó por los hombros calentándola un poco.

-Por cierto gracias por los chocolates de nuevo. –añadió Rose con una enorme sonrisa. –No sabes cómo me han encantado.

Cuando él se giró a verla vio que su novia ya los había abierto y que se llevaba uno a la boca, sonrió ante la visión, Rose era encantadora aún cuando no quería serlo.

-Se nota que eres amante de ellos. –observe con gracia. –No olvidare cuando en segundo casi me cortas la mano por querer tomar uno de tu caja.

Ella tosió incomoda para ocultar un sonrojo monumental y casi se atraganta con el chocolate que tenía en la boca. Scorpius se mofó un poco de la actitud de Rose pero luego volvió a su misma expresión de antes; verla con fascinación mientras la pelirroja hacía cualquier cosa.

-Sí, me gustan bastante. ¿Quieres uno?

Aceptó y se llevó uno a la boca. Estaba rico. Tocó el abrigo de la joven y ella le miro expectante.

-Azul…tu favorito. Siempre lo usas –comentó temiendo verse demasiado obsesionado con ella pero esos detalles ante sus ojos jamás pasaban desapercibidos. –Y la bufanda que me regalaste es de ese color.

-Mi preferido y lo sabes –contesto sonriendo más tranquila. –Siempre me lo recuerdas. "Combina con tus ojos" –citó Weasley y el rubio le afirmó con la cabeza. –Además quería darte algo de un color que no fuera ni rojo ni verde. –soltó una risita. –Y va bien con tus ojos y tu cabello. El azul va bien con casi todo…

-Entonces supongo que esperas que sea niño. –dijo esperando que no le molestara el comentario, ella volvió a sonreír.

-No lo había pensado en realidad. –admitió mirando el cielo. –Es bueno poder hablar contigo de esto tan naturalmente. Tenía miedo de que todo se complicara más, en realidad nunca nos detuvimos demasiado a hablar sobre estas cosas.

Su novio la abrigó entre sus brazos y la besó con dulzura en la frente mientras ella no podía evitar estremecerse bajo esos brazos protectores. Agradeció a todo lo santo haber puesto a alguien como Scorpius Malfoy en su vida y rezó también para que jamás fueran a sacarlo de ella.


Nota final: Y hasta aquí llega el capitulo de hoy. Quizás no tuvo mucha emoción pero cómo dice el titulo del cap, son pequeños detalles en su relación juntos y con su bebé. Todos sabemos que estos detalles son necesarios, ¿O no?

Bueno, para quienes creían que Hermione se estaba convirtiendo en una arpía-corazón-de-piedra-odio-a-mi-hija ya vieron que está muy arrepentida. Al parecer Rose no es la única con problemas pues sus padres no están pasando por su mejor momento y su mamá parece bastante arrepentida. Ya veremos que pasa con ellas. También quería profundizar un poco más en los líos que tiene Scorpius y en su desesperación en cuanto al trabajo y el dinero se refiere, aunque esto se va a ver mejor un poco más adelante...

**Antes de irme quiero agregar que tal vez no podré actualizar en un tiempo. Mañana me voy de viaje por un debate todo el fin de semana y luego estaré internada por lo menos un mes por problemas de salud (nada de demasiada gravedad) y aún no sé que tanta accesibilidad tenga a Internet, por lo que si ven que tardo más de lo normal en subir capitulo, es por eso. Esperemos que no suceda, pero si pasa al menos quería explicarles el motivo**

Y eso es todo. De nuevo gracias por leer y comentar a todos quienes lo hacen, les mando un beso.

Chao chao!