Bueno a peticion publica y como a mi me gusta concentirlas, pues aqui les dejo el epilogo, solo espero que sea de su agrado y llene las espectativas...


Amantes... epilogo

Las estrellas brillaban en lo alto de la bodega celestial, la brisa era tan refrescante y el aroma a rosas se podía disfrutar desde cualquier rincón, el ventanal estaba abierto de par en par y las sedosas cortinas se balanceaban con el ritmo del viento,…. Una sombra en medio del balcón sobresalto su corazón que despertaba después de un relajante descanso… sorprendida se incorporo hasta quedar sentada y cubriendo su pecho con la blanca sabana…. Su corazón comenzó a latir con temor… acaso alguien entro sin que nadie pudiera notarlo?...

-Tranquila pequeña… aquí estoy yo…- La mano de Alberth se posaba en el hombro de Candy mientras que su otra mano dejaba de lado el libro que había estado leyendo con la tenue luz de una vela.

-Alberth!- decía sorprendida por la forma repentina en que este la había tomado del hombro, la sombra en el balcón se volvió al escuchar las voces.

- Si soy yo pequeña, supuse que debía estar a tu lado cuando despertaras para que no te sobresaltaras pensando lo peor.

- Es verdad!, Alberth que ha….- Un dedo posado suavemente sobre sus labios detuvo su pregunta…

- Debo irme, solo quería que me vieras cuando despertaras para que estuvieras tranquila y no pensaras nada que pudiera alterarte nuevamente, además nunca me ha gustado hacer mal tercio….- le guiñaba un ojo y se levantaba no sin antes depositar un beso en la frente de su pequeña hermana y acariciarle el vientre que apenas se comenzaba a redondear.- te veré mañana… - se alejaba dirigiendo una mirada de advertencia en dirección al joven que permanecía en el balcón y que los había estado observando, la sonrisa de medio lado que recibió como respuesta lo obligaron a sonreír de la misma manera, aquel si que era incorregible, pero era la felicidad de su hermana.

-Per…pero Alberth…en el balcón….- Se volvía nerviosa al ver que su hermano solo le sonreía antes de cerrar la puerta…. Su mirada nerviosa se volvió a fijar en el balcón que permanecía abierto… la sombra ya no estaba, suspiro, quizá había sido solo su imaginación.

- Decepcionada?...- Terrece estaba recargado en uno de los postes al pie dela cama y la miraba sonriente...

-Terry!, - El corazón se le aceleraba embravecido y su cuerpo vibraba cual adolecente.

- El mismo… y he vencido a robarte y a encadenarte a mi para siempre aun en contra de tu voluntad…- se encaminaba cual depredador intimidando a su presa y mirándola fijamente a los ojos, esos verdes ojos que tanto adoraba.

-No, no entiendo,…. Que haces aquí?, como entraste?, si Alberth…- un suave beso acallo sus palabras impidiéndoles salir, mas ella insistió- Debes irte, si George o Tom…- otro beso y su aliento casi se daba por vencido pero aun tenia un poco de fuerza.- La tía Abuela vendrá y….- un beso mas profundo y su razonamiento y lucha se vieron perdidos… Terry ganaba la batalla.

-Porque no me lo dijiste?- suavemente y después de un par de minutos disfrutando de los labios de su amada pecosa Terry le preguntaba trayéndola ala realidad. Y posando su varonil mano sobre el vientre de Candy acariciándolo.

-He?.. que has dicho?- preguntaba aun aturdida, porque tenia el ese poder sobre ella de con un par de besos hacerla abandonar toda racionalidad?

-Porque no me has dicho que seriamos padres?- repetía sin perder de vista sus verdes pupilas.

-Bueno… yo… no quería que tu… estuvieras conmigo por compromiso… no quería que pensarás que estaba tratando de obligarte a dejar a….- un beso mas la detenía.

-No la menciones, nunca mas menciones a esa mujer que tanto daño nos causo…ahora esta en el pasado y nunca mas volverá a cruzarse en nuestras vidas… al fin soy libre.- le aclaraba la cara quitando los risos traviesos que cubrían sus mejillas y no le dejaban apreciar su completa belleza.

- Terry,.. tu…- intentaba ponerse de pie y lo miraba sorprendida por lo que había escuchado, pero él se lo impedía arrodillándose ante ella dejándola sin palabras.

-Perdóname mi amor… merecido me tengo el golpe de ALberth, y muchos mas si el quisiera habérmelos dado, fui un ciego, te lastime, mi estúpido sentido de l deber no me dejaba ver que estaba cometiendo un grave error al dejar escapar a mi amor verdadero por la compasión y la culpabilidad que cubría mi pensamiento.

-Terry!, no, tu no…

-Candy, he sido muy injusto con tu amor, no me lo merezco, pero aun así, te ruego, te suplico que no me abandones una vez mas, te he amado desde el mismo día en que te conocí, y mi vida no ha sido nada sin ti en ella, cuando te deje ir la primera vez sentí morir en vida, y estos últimos días han sido como estar en el infierno creyendo no merecerte y pensándote prohibida, aun así, me jure que si tu me perdonabas lucharía hasta con el mismo demonio por llevarte conmigo…. Por eso es que necesito que me perdones, tu eres mi vida, y ahora que sé que seré padre… mi felicidad es casi completa, pero antes necesito saber si aun podrías amarme y perdonarme,… te juro que dedicare hasta el ultimo día de mi vida ha hacerte feliz… seré tu esclavo… tu mas fiel sirviente… lo que tu quieras que sea…. Solo pido una oportunidad mas… para...

-Mi amante…- dijo ella acariciando su mejilla y los ojos de Terry brillaron confundidos…

- que has dicho?...- pregunto intentando confirmar que había escuchado bien...

-Serás mi amante?...- encerraba el masculino rostro entre su dos delicada manos...

-Si, seré tu amante… y lo que tu desees que sea… mi amada señora….- Terrece se incorporaba colocándose sobre Candy mientras la miraba posesivamente… seria lo que ella quisiera que fuera… y con su sonrisa retorcida le prometía la gloria, esa gloria que habían conocido juntos y que solo juntos podrían volver a sentir, La rosa sobre la mesilla de noche seria su único testigo.


Los nervios estaban a flor de piel, el tibio viento de otoño balanceaba los pétalos de las rosas que caían y bailaban en sinuosos remolinos, el aroma de las preciadas flores reinaba en toda la mansión y las ventanas abiertas dejaban que el aire impregnara aun más las estancias. Un grito mas y Terrece sentía que electricidad corría por su espina dorsal, desde un cómodo Sillón Alberth lo observaba mientras sostenía en sus brazos al pequeño William que ajeno a todo lo que acontecía dormía plácidamente después de que padre lo alimentara.

-el que des vueltas por toda la estancia como un desquiciado no ayudara a nada…- el rubio sonreía y con aquellas palabras se ganaba una mirada matadora.

-William tiene razón… porque no te sientas y esperas calmadamente…..- George se servía un poco de agua, pues aunque su apariencia era tranquila, el, al igual que los demás estaba hecho un manojo de nervios…

-Quien los viera no diría que hace unos cuantos meses atrás eran otros los que corrían de un lado a otro del corredor tirándose del pelo y sin saber que hacer….- Dorothy remembraba el día en que ella y Karie habían dado a luz y Alberth y George que ahora se burlaban de Terrece, habían perdido los estribos por los nervios.

-Cariño….- George miraba a su esposa mientras sus mejillas al igual que las del patriarca se habían sonrojados al ser puestos en evidencia.

-Yo creo que lo mejor es que entres y estés a su lado…. Total no pasaras de unos cuantos dedos rotos al sostenerle la mano y alguno que otro jalón de pelo cuando te acerque a su cara para decirte lo canalla que eres por provocarle semejante situación….- Archie trataba de calmar los ánimos pero se gano un buen pellizco de parte de Karen que sostenía a su bebe de unas semanas de nacido…

-Mejor ni me lo recuerdes…. Que aun tengo ganas de golpearte…. Solo porque mi nena esta preciosa y ese pelo tuyo que heredo la hace aun mas bella, que sino…. No estarías tan sonriente…

-si y ustedes dos no deberían olvidar que aun no ajustamos cuentas….- Albert se ponía de pie con su bebe en brazos arrullándolo y caminando con el al ver que comenzaba a despertarse...- Den gracias a que la Tía Abuela ha cambiado y que yo he estado demasiado ocupado sino… ya estarían en el altar… mira que llegar con esa sorpresita…

Karen se sonrojaba y Archie también…. Ninguno pensó que su primera noche juntos seria tan productiva, y cuando se dieron cuenta Karen ya tenia casi cuatro meses de embarazo, habían realizado una boda civil rápida y sencilla donde solo ellos dos y un par de amigos fueron testigos, pero la tía no les perdonaba que no se hubieran casado religiosamente… y había jurado que apenas Karen estuviera recuperada los llevaría al altar de los oídos si era necesario.

Otro grito irrumpía en la estancia del segundo piso donde todos esperaban a que Karie saliera con noticias… 30 segundos y aparecía en la puerta….

-Terrece… creo que ya es tiempo… puedes entrar para que veas nacer a tu hijo…- Karie le sonreía y el brillo que aparecia en los ojos de Terrece no tenia igual….

-Alberth… creo que Candice quiere verte…Geo...

-No, no y no, yo no entro por nada, dile que me perdone pero si la veo sufrir no esperare a que nazca él bebe para darle una buena tunda a este….. bueno me entienden verdad…mejor yo les ayudo cuidando al pequeño patriarca…- se acercaba y tomaba al bebe que Alberth le entregaba con cuidado.

Dorothy acariciaba la mejilla de su marido cuando este se acercaba a ella y se sentaba a su lado, el pequeño Anthony dormía en brazos de su madre y su padre le acariciaba la cabecilla cubierta de pequeño pelo rojizo obscuro.

-no podría verla sufrir, un parto es algo muy doloroso para una mujer… tu sufriste demasiado y me sentí un canalla por provocarte semejante situación…- la besaba con ternura.

-Lo se, y si, es muy doloroso, pero cuando tu pedacito de cielo es colocado en tus brazos… todo se olvida, el dolor, los malestares, el cansancio… todo, lo único que embarga el corazón es la dicha de ver nuestro amor materializado en un pequeño ser.- Dorothy le regresaba el beso.


La puerta de la habitación de Candice estaba frente a ellos pero ninguno se atrevía a abrirla, se miraban uno a otro y era claro que ambos sentían el sufrimiento como propio, Alberth tragaba pesado tratando de controlar las emociones que lo invadían, dentro de poco llegaría el primer hijo de su adorada hermana… pero por la experiencia pasada con Karie sabia que esta estaba sufriendo dolores que desgarraban el alma… Terrece, sentía lleno de dicha el corazón al saber que pronto podría tener en sus brazos a su primogénito, Eleonor había viajado desde Londres para asistir al parto de Candice, ella y la tía abuela estaban en el interior de la habitación ayudando a karie, y ahora le tocaba a el entrar para apoyar a su Pecosa, pero con cada grito se le desgarraba el corazón, no sabia si podría soportar verla sufrir… cerro los ojos implorando fuerza…

-Bueno y que esperan los hombre de la casa para entrar?...- Karie se les adelantaba y abría la puerta dando después un par de pasos atras para que ellos entraran primero. Los dos se volvían a verla, un empujón y los dos estaban dentro.

Candy estaba sobre la cama, su expresión cansada estremeció el corazón de los hombres que la observaban con una mezcla de sentimientos reflejada en sus pupilas, ella sonrió segura de que su apariencia no era la mejor, pero ante los ojos de Terry era la mujer mas hermosa, Alberth sintió llenarse de Ternura, esa era su pequeña, forzándose a sonreír aun en las mas duras situaciones… no perdieron más tiempo y se acercaron a los costados dela cama para tomar las manos de Candy que de inmediato se aferro a ellos con fuerza.

-Terry, Alberth!- decía entrecortadamente al mantener la respiración agitada por las constantes contracciones…

-Bien Candy, ahora si es la etapa final, unos minutos mas y tendremos aun nuevo Andrey….- Karie sonreía

- Grachester!- corregía Terry de inmediato y Karie rolaba los ojos… aunque reconocía que tenia razón,

- Aun no… no hay un matrimonio que lo valide…- reclamaba Alberth desde el lado contrario dela cama...

- Granchester Andrey…. Esta bien?..- Candy como siempre mediaba la discusión…

-Vamos Candy, aquí viene la contracción… necesito que empujes con todas tus fuerzas….- Karie mantenía una mano sobre el vientre de Candy sintiendo los movimientos del bebe que luchaba por nacer...

Las manos de Candy aferraron con enorme fuerza las de los hombres que la sostenían, un pujido y el sonido de un grito desgarrante cristalizaron los ojos de Terry que apoyo su rostro lo mas cerca que pudo el oído de su amada pecosa para susúrrale al oído cuanto la amaba y mil perdones ante tanto sufrimiento, Alberth por su lado se limito a acariciar la frente sudorosa y a besar la mano que mantenía entre sus dedos…

La ti abuela, permanecía observando a través de los cristales hacia el jardín, que en una hermosa danza de pétalos provocada por las ventiscas del otoño se despedía para dormir lo que restaba del año hasta la próxima primavera, parecía como si él también hubiese esperado la llegada de aquel bebe que recién nacía a la vida. Las cuentas entre los ancianos dedos seguían su curso en una interminable serie de oraciones pronunciadas en silencio. Eleonor a un lado de Karie, se maravillaba de ver aparecer poco a poco aquel ser que seria su primer nieto, el corazón le estallaba en gozo junto con aquel primer llanto…

-Nació!- Terry miraba en dirección de Karie que sostenía un hermoso y robusto bebe mientras Eleonor acercaba una toalla impecable mente blanca para cubrirlo…- los ojos de zafiro se cristalizaron nuevamente y una lagrima rodo por la mejilla…- Gracias mi cielo!, gracias por hacerme el hombre mas dichoso del mundo….- decía entre besos que dejaba en las blancas mejillas de Candy.

-Nació… -el susurro de labios de ALberth que miraba con ternura a aquel pequeño bulto que Eleonor mantenía en brazos limpiándolo, su felicidad ahora si estaba completa… su hermana era igual de dichosa que el… se volvió a mirar el rostro cansado pero sonriente de Candy y sintió aun mas cálido aquel sentimiento de hermandad que lo unía a ella, se acercó hasta poder depositar un beso en la frente de la que había sido su fiel compañera desde la infancia aun en la distancia.

-Nació…- la palabra salió de los cansados y arrugados labios que alguna vez fueron tiernos pétalos de rosa, las lagrimas surcaron las ancianas mejillas… su agradecimiento silencioso le lleno el corazón… ahora podría descansar en paz en cuanto la vida lo decidiera, ya había tenido la dicha de ver a la siguiente generación de Andrey's…

- Nació… debes estar orgullosa Candy… es un hermoso varón…- Karie sonreía mientras Eleonor se acercaba a la recién estrenada madre que ya alzaba los brazos para recibir a su pequeñito….

-Es hermoso, mi primer sobrino…. Gracias mi princesa, sin ti no sé que hubiera pasado…- Alberth se unía a su esposa que cansada se abrazaba al fuerte torso de su marido que ya la besaba en la frente tratando de ocultar sus lagrimas de felicidad, ella lo comprendía, y lo acariciaba secando la humedad de sus mejillas con sus labios.

- Nuestro hijo!- susurraba Terrece observando el rostro arrugadito de su primogénito

-Nuestro pequeño "Terrece… Alberto"-…Mencionando el nombre escogido por ambos y que sorprendía al patriarca arrancándole una bella sonrisa, Candy cubierta en lagrimas recargaba su frente en la de su esposo contemplado unidos al pequeño ser nacido de su profundo amor... un suave beso sello el momento que era contemplado por la mirada enternecida de Eleonor y los ancianos ojos de la Tía Abuela…el momento fue perfecto…lleno de armonía y amor.


La estancia que se había llenado poco a poco con visitas que añoraban estar en aquel momento junto a aquella joven que había compartido un pedazo de su vida con ellos, estallo en alegría y lagrimas en el momento en que el Patriarca apareció a darles las buenas noticias, Paty y Tom en compañía de sus pequeños se abrazaban contentos por saber que Candy ahora tenia una familia completa, George y Dorothy que mantenían al pequeño William y a su pequeño Anthony en brazos, también agradecían por aquella bendición junto a Archie y Karen que besaban a su pequeña remembrando el momento en que ellos también habían llorado de gozo al ver nacer a su pequeño cielo… y las oraciones de la hermana maría y la señorita Poni se habían detenido al escuchar la voz de ALberth que orgulloso había anunciado el nacimiento de su sobrino… la vida volvía a sonreír en las bellas tierras de Lakewood…


Tres meses mas tarde, en la hermosa colina de Pony, un sencillo arco de madera adornado con bellas flores blancas y lazos del mismo color, respaldaba el altar donde un sacerdote bendecía a los nuevos esposos, Candy, luciendo una guirnalda de azahares y pequeñas rosas de invierno que sostenían un velo de seda trasluciente, y vistiendo un sencillo vestido de capas de seda blanca, prometía frente a toda su familia y amigos, amar durante toda su vida al único hombre que hacia que su corazón latiera deprisa con solo una mirada de sus hermosos zafiros… y Terrece le correspondía en su promesa, vestido de blanco como el príncipe que alguna vez Candy imagino cuando lo vio aquella vez entre los bosques de escocia, el sellaba aquel compromiso e amor con un beso que depositaba dulcemente en los labios de su hada de ojos de esmeralda… Candy era suya, siempre había sido suya, y solamente suya…al igual que él solo había pertenecido a ella, como hombre, como amigo, como amante… Una suave llovizna de nieve comenzó a caer cual pétalos de blancas rosas. el cielo al fin los había bendecido al permitir que unieran sus vidas en el sacramento de un matrimonio… "por amor".


Ahora si creo que llegamos al final, final, espero que les haya gustado este corto epilogo... lamento no haberlo echo mas extenso pero la verdad no estaba conciderado dentro de la historia y ademas mis ideas estaba en mi proximo corto proyecto..."incondicional"... que se los traere una vez que este terminado al igual que hise con "amantes"... pues espero me regalen un review para despedir la historia y cerrarla con broche de oro... y gracias mil a todas y cada una de las personas que me han regalado unos miutos de su vida para compartir conmigo por medio de esta lectura... millones,billones,y no se que siga pero eso tambien de gracias para todas ustedes, realmente alegran mi dia al saber que las palabras que estampo en estas ciberhojas son recibidas con gusto por alguien a quien no conosco fisicamente y que quiza este a miles de kilometros de distancia, pero igual puedo conciderarlas mis amigas en este ciberespacio... y por supuesto en nuestro candymundo... okis pues ya fue mucho rollo jajajaja bendiciones para todas y por supuesto... nos seguimos leyendo...akirem.