Todo esto es tan problemático, se decía a si mismo el joven de coleta alta frente a la computadora, actualizaba una y otra vez la página ¿Ella se conectaría? No tenía respuesta para aquello, estaba cansado de esperar. No sabía de ella, no tenía la menor idea de donde se encontraba, esperaba frente a aquella computadora por horas, dormía frente a ella, comía frente a ella solo para esperarla pero nada. Los mensajes de texto a su celular dejaron de aparecer. Ni un rastro de ella.
Su relación con aquella rubia se había desmoronado, solo la había visto una vez ¿Como fue la cita? Problemática para él, aburrida para ella. Pero ¿Quien dice que acostarse a ver las nubes es aburrido? Claro ella.
La rubia lo había conocido en una popular pagina de Internet, él parecía ser un hombre sumamente inteligente aunque un tanto pasivo, pero ella sabía que una mujer puede hacer a un hombre cambiar ¿Pero aquello ocurrió? No; él continuaba siendo el mismo, aunque claro le proclamaba palabras que se podría decir románticas, se podría decir ya que nunca utilizó la frase te quiero, o me gustas, simplemente eran frases de cariño sin expresar demasiado, aquello terminó por cansarla y alejarla de él.
Para él ella era tan problemática, lo peor es que debía darse el tiempo de averiguar que ocurría con ella, eso lo hacía aun más problemático. Si él se había enamorado de una mujer primeramente por su mente, ella era inteligente las palabras que le escribía a través de msn lo hacían pensar que tal vez ella era imaginaria, un simple invento pero aquello no era cierto, ella era completamente real.
La rubia a parte de tener la responsabilidad de sus hermanos siempre apartaba un poco de tiempo para él ¿Un poco de tiempo? Si eso es poco decir ya que el tiempo que invertía en él era muchisimo quitándole horas de sueño y descanso, aunque todos los días llegaba cansada del trabajo, de la universidad más los quehaceres del hogar sin olvidar el preocuparse de sus hermanos pequeños, ella se instalaba frente a aquella computadora para hablar durante horas con él sobre... ¿Sobre qué? El color del cielo, el olor de las flores, problemas políticos del país, o simplemente contarse sobre su día.
Shikamaru por su parte siempre había deseado una mujer pasiva y tranquila a su lado con la cual formar una familia ¿Pero a quien conoció? A una mujer demasiado ocupada, demasiado activa y decidida, pero ella penetró en su corazón. Los días de Shikamaru eran monótonos, por las mañanas asistía a la universidad, la tarde se la pasaba en el patio trasero de su casa acostado, disfrutando de la libertad, la soledad y la calma, por la noches se abocaba hacia la computadora para estar con ella, para conocerla un poco más, para aprender un poco más de ella.
Pero tras la fatídica cita ella desapareció, no tenía ni la menor idea de donde estaba, solo sabía que vivía en su ciudad ¿Pero donde? No tenía ni el menor rastro de ella, era como si la tierra se la hubiera tragado y aquello lo comenzaba a ¿Desesperar? No, eso es decir mucho, a incomodar, si esa era la respuesta, se encontraba incomodo ya que no conocía la causa por la aparente desaparición de la rubia.
Temari sabia que debía hacerlo salir de su pasividad de una manera u otra; se podía decir que él era el chico perfecto para ella, pero aun así ella necesitaba un poquito más de acción, que fuera un poquito más directo ¿Y si se alejaba de él? eso podría motivarlo.
Llevaba dos meses sin hablarle ¿Pero él que hacia? Nada. Ella prendía la computadora todos los días y solo veía el mismo mensaje que decía "problemática", pero aparte de eso nada ¿Donde habían quedado las palabras de amor? Claro descifrando que aquellos comentarios del Nara eran de amor. Había llegado el momento de comenzar a jugar, se había decidido; la mujer profesaba el nombre de "Abanico Blanco" en la pagina de internet pero aquel día cambió su cuenta de usuario, se acercaría a él como otra... "Escondida en el viento", resaba su nuevo nombre
— Buenas tarde Juego de Sombras —le escribió a él.
Así comenzaron con un nuevo juego, pero ¿Cuanto demoró el Nara en descubrir que ella había cambiado su nombre? Solo una hora, pero él decidió seguirle el juego. A pesar de formar una amistad con aquella chica siempre le decía que su corazón por muy problemático que fuera ya estaba ocupado; la mujer continuaba insistiendo con su nuevo alter ego, pero él resistía ¿Acaso tanto la quería? Entonces ¿Por qué no lo había dicho la primera vez que se reunieron en persona? Porque era un cobarde.
Temari a pesar de todo aquello no le habló como Abanico Blanco, ese usuario expiró de la pagina ya que un año había pasado, la relación cada día aumenta de intensidad. Él le rogaba por que colocara la cámara, deseaba volver a ver esos ojos verdes, pero ella por claros motivos se negaba, luego él poder concertar una cita una y otra vez pero ella continuaba negandose, claro ella no sabía que él desde el principio la había descubierto.
Shikamaru ya estaba agotado por toda la situación, más de un año, casi llegando a los dos, llevaba haciéndole creer que él no conocía su verdadero nombre, hasta que por fin encontró el programa que necesita para descubrir la ubicación de su dirección IP ¿Por qué había demorado tanto? Porque la chica practicamente la tenía tan protegida como la misma CIA, ahora solo necesitaba que ella se conectara. Pasaba los días frente a la computadora esperando, pero nada.
Hasta que cierto día de primavera ella apareció, los ceros y los unos volaban por la pantalla del Nara, al fin descifraba su localización... Solo unos segundos más; la dirección estaba ante sus ojos y por primera vez en su vida actuaba de manera rápida. Salió del apartamento, manejo por las calles con ¿Desespero? Si debía admitirlo, estaba desesperado, tardo unos veinte minutos en llegar a aquella dirección. Fuera de la casa se encontraban dos niños, uno que facilmente tendrá seis años jugando con unas especie de marionetas y otro más pequeño pelirrojo jugando en una cajonera con arena. Pero aquello no le impactó, lo que si lo impactó fue a la rubia que salía del hogar con unos helados en las manos.
— Chicos miren lo que les traje —le dijo la mujer a ambos niños que corrieron en busca de sus premios— hoy se han comportado muy bien —cuando la mujer alzó la vista quedó clavada en los ojos negros del chico— Shikamaru... ¿Qué haces aquí? —él no dijo nada, simplemente traspasó las protecciones del hogar y la abrazó.
— Problemartica, al fin te encuentro —ella estaba completamente anonadada ¿Qué hacía él ahí?— no sabes cuanto te he buscado.
Por la cabeza de la rubia rondaban miles de preguntas ¿El de verdad la había buscado todo ese tiempo? ¿Qué ocurriría con su alter ego? ¿Se sentía feliz de verlo frente a ella? Solo podría responder la ultima pregunta lo cual era un rotundo si.
Pasaron a la sala y se sentaron a conversar, al principio la conversación fue educada y normal pero ella ya no aguantaba sus preguntas en la cabeza, lanzó la primera pregunta esperando que él se sorprendiera.
— Según tu me buscas hace mucho pero ¿Qué le dirás a Escondida en el viento? —punto para ella pensó de inmediato, pero el Nara sonrió de medio lado.
— tsk problemática, vas a seguir mintiendo con eso, se que eres tu —eso la dejó en una pieza, él la había descubierto; él por otro lado se sentía feliz de solo ver el rostro de ella, de tenerlo a unos cuantos metros. Metió su mano a uno de sus bolsillos y sacó su billetera, en la cual siempre estuvo presente...
— ¿Mi foto? —preguntó ella extrañada al ver que se la alargaba.
— Era lo único que me quedaba de ti para saber que eras real, que toda esta problemática situación era real —se colocó en pie y tocó la mejilla de la mujer— creo que esto me demostrará que si eres completamente real Abanico, no mejor digo Temari —unió sus labios a los de la chica. Aquel beso los sello a ambos, al fin el Nara se dignaba a dar el paso que no se había atrevido a dar casi dos años atrás, pero dos niños ingresaron a la sala separándolos.
— ¡Asco! —gritó el pequeño Kankurō, con una de las marionetas de sus manos comenzó a imitar la escena— Temari mi amor, te voy a amar toda la vida —le decía con voz melosa a la marioneta como si fuera un pequeño actor y comenzó a besarla mientras reía, el pelirrojo con una palita de arena en la mano solo los miró y salió para introducirse nuevamente en su cajita a jugar. Temari estaba completamente abochornada al ver como su hermanito pequeño se burlaba de ella, el Nara sonreía.
— Kankurō estas castigado por faltarme el respeto —le gritó la chica, pero Shikamaru colocó una mano en el hombro de ella.
— No seas problemática es solo un niño —ella se sonrojó al ver su actitud tan tranquila, pero la risotada de Kankurō rompió el ambiente romántico.
— ¡Son novios!, ¡Son novios! —antes de que su hermana lo agarrara y le diera una paliza salió corriendo para reunirse con Gaara.
Esos pequeños si que eran problemáticos, uno muy diferente del otro pero aun así problemáticos y claramente desde hoy el chico de ojos oscuros pasaría mas tiempo con ellos, en realidad con la hermana de ellos; Shikamaru sonrió y volvió a agarrar a la chica entre sus brazos, sin pedirle permiso ni decir nada unió sus labios en un nuevo beso, un beso que había traspasado las redes del internet.
