Los personajes mencionados son propiedad de Masashi Kishimoto. Solamente la historia me pertenece.

Beta-Reader: Lilia Sierralta.

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Delirios de un Pecador.

11.

Los delirios de un Pecador.


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Entonces, el día llegó. El bien y el mal se vieron frente a frente una vez más, pero el pobre inocente pecó por confiarse que todo estaba bien. ¿Por qué? ¿Por qué repentinamente las luces de esperanzas se apagaban dando paso a un oscuro final?

¿Quién era él y porque se sentía como si todo girara en su entorno?

Y por último... ¿Por qué la maldad brillaba y era tan elegante como una obra de arte en una exhibición?

Un brillo cegador y alucinante. Una mirada desafiante y fría.

Pero vacía, rota, efímera y falta de sentimiento alguno.

¿Quién es el pecador que sostiene el título de ganador?

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Una mujer de cabellera negra y estatura media caminaba lentamente por los pasillos del edificio en donde Sakura y Sasuke vivían. La luz nocturna se reflejaba por los ventanales y una fría brisa corría lentamente por el lugar.

Era decepcionante, y hasta un poco, bajo. Se había mentalizado que no ligaría lo personal con lo profesional, pero, a pesar de todas las advertencias que sonaron en su cabeza, estaba ahí, vestida muy similar a quien fue Hinata. Completamente de negro y con un cubre-bocas que tapaba la mitad de su cara. Sus ojos azules estaban completamente disfrazados por los lentes de contacto color perla, en su mano derecha llevaba un pequeño pañito que anteriormente había sido rociado con un spray del cual, desconocía su función. Avanzó lentamente hasta el hogar de una mujer, que nunca en su vida le había hecho algo malo, y que jamás había visto.

Pero ella debía atacar para poder estar cerca de una vida libre.

Ella debía actuar para poder cortar lazos de una vez con Sasori.

Para siempre.

Suspiró sonoramente cuando estuvo al frente de la puerta. El llanto de una niña a quién ella identificó como Sarada, llegó a sus oídos mientras los arrullos de su madre la consolaban.

Elevó su mano y tocó levemente la puerta, un sonido de pasos se escuchó por el lugar hasta que la puerta se abrió completamente. Sakura abrió los ojos desmesuradamente al verla parada frente a ella, en un acto reflejo había corrido su mano rápidamente para sostener la puerta antes de que ella la cerrara.

T-Tú estás muerta. —Susurró anonadada. Ella se encogió de hombros. —H-Hinata. —Mencionó incrédula viéndola fijamente con una expresión de pánico. Sarada avanzó lentamente hacía ellas, Sakura agarró a la pequeña pelinegra e intentó correr en dirección a los cuartos, la pelinegra apretó los labios fuertemente al jalar a Sakura hacía ella. Llevó una de sus manos a la boca de Sakura y presionó el pañuelo blanco que había roseado con aquel misterioso spray. Sakura forcejeó en medio del agarre y la pequeña pelinegra cayó al piso rompiendo en llanto. El agarre en el cuerpo de Sakura fue cediendo a medida que ella dejaba de insistir. Sakura se desvaneció lentamente mientras la pelinegra se encargaba de acomodarla en el piso. La pequeña Sarada se arrastró entre pequeños hipidos al cuerpo de su madre, Sakura obviamente no se movió en ningún momento. Ella se agachó en silencio y abrió sus brazos para que la pequeña niña avanzara hacia donde se encontraba. Sarada lo dudó un poco, pero entre pequeños pasos llegó hasta ella. La pelinegra la alzó en brazos y depositó un beso en su pequeña naricita.

Todo estará bien. —Susurró viéndola fijamente. —Yo cuidaré de ti. —Con paso lento recorrió el camino hasta la salida del apartamento, un último vistazo hacia atrás la hizo sentir un aguijonazo de culpa. Antes de irse, dejó caer un pequeño cd cerca de la entrada. Sarada jugaba con los mechones negros de su cabello mientras ella reía por lo traviesa que podía llegar a ser la infante. —Sasori te quiere mucho. ¿Sabes? —La vio fijamente. —Él quiere que pases tiempo con tu familia, para eso debemos alejarnos de mami. ¿Ok? —la pequeña niña asintió como si estuviera entendiendo. Ella esbozó una sonrisa antes de meterse en el ascensor y desaparecer completamente.

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El silencio en el almacén era denso y abismal, tanto Kakashi como Naruto y Sasuke, observaban petrificados la escena ante ellos, Itachi estaba en el piso sirviendo como una especie de banco en donde Sasori reposaba sus pies. El pelirrojo por su parte observaba todo con diversión. Sus ojos brillaban ante el desconcierto y el asombro.

—Supongo que están un poco contrariados del como se voltearon las cosas. ¿Verdad? —Preguntó de forma inocente. Sasori sonrió ampliamente al ver la ira contenida en los ojos de Sasuke. —Supongo que no te gusta la forma en la cual estoy sentado. ¿No? —Cuestionó con desdén mientras movía los pies y los clavaba un poco más en el estómago del pelinegro mayor. Sasuke gruñó e Itachi chilló por el dolor. Kakashi estaba en silencio. —seguramente planeando alguna estrategia.— Y Naruto observaba todo tranquilo.

—Déjalo ir. —Bramó Sasuke queriendo avanzar. Naruto lo detuvo.

—Te está provocando. —Susurró por lo bajo. Sasuke se soltó bruscamente.

—Es mi hermano.

—Sino lo dices, ni me entero. —Se encogió de hombros el pelirrojo sonriendo en burla. —¿Seguro que son hermanos? —Volvió a reír. — Wow. Itachi. Sasuke realmente te quiere. —Mencionó con asombro. —¿Pero tú le quieres?

—¿A que juegas? —Gruñó molesto el Uchiha menor. —¿No se supone que estábamos aquí para negociar tu rendición?

—¿Y quién dijo eso? —Preguntó burlón. —¿Itachi? ¿Este hombre insignificante que sirve como el sustento de mis pies? No me hagas reír. —Esbozó una risa mientras veía a los hombres al frente de él. —Si yo fuera ustedes, tendría miedo de lo que está a punto de pasar. ¿Quién les garantiza que podrán salir con vida de aquí? —Preguntó con interés. Kakashi dudó. —Sasuke... ¿Cómo está Sakura? —Preguntó con una mirada preocupada. —Realmente quisiera pasar a verla por última vez.

¡Ni se te ocurra! —Gritó enfurecido. Naruto lo sostuvo antes de que este se lanzara en contra de Sasori.

—¿Lo ves? ¿Ves la diferencia? —Cuestionó con aires de grandeza mientras se levantaba de la silla. —Todos somos pecadores. —Mencionó mientras se agachaba y veía a Itachi. —Tu hermano peca por amor, tú. —Señaló al pelinegro que estaba en el piso. —Pecas por avaricia. —Sonrió levantándose. —Kakashi. —Mencionó acercándose al mayor. —Tú pecas por avaricia, también. —Le guiñó el ojo burlón. — Y tú, Naruto. —El pelirrojo se tomó su tiempo mientras observaba al rubio de arriba abajo. —Tú pecas con tus deseos de venganza hacia mi. Pero la pregunta es... —Cuestionó mientras daba vueltas alrededor de los hombres. —¿Por qué sus pecados pueden ser fácilmente perdonados mientras que los míos no? —Los vio fijamente. —¿Por qué ustedes si pueden fingir que todo está bien mientras yo tengo una maldita guerra mental la mayoría de mi vida?

—Esta bien. Nos tienes. —Mencionó Kakashi mientras veía a Sasuke y Naruto. Los dos hombres entendieron el mensaje. — ¿Qué quieres, Sasori? —El pelirrojo volcó toda su atención al de cabellera gris. Naruto retrocedió a la entrada del lugar mientras Sasuke se encargaba de acercarse a su hermano en completo silencio. — ¿Quieres ser libre? ¿Quieres escapar de la ley? —El pelirrojo lo meditó por un momento antes de que una sonrisa se dibujara en su rostro.

—Baja el arma, Uzumaki. —Mencionó fríamente. —Si yo muero aquí, todos morirán. —El rubio se tensó. —¿Qué creían? —Cuestionó con una ligera carcajada. —¿Qué sería así de fácil? —Sonrió burlón. — He incendiado dos lugares sin ningún problema. —Se encogió de hombros. —¿Qué les hace pensar que están seguros en este almacén tan alejado de la civilización que ni siquiera señal tiene? —Los miró interrogante.

—Sasori, tú deseas ser libre. —Mencionó Naruto mientras veía el arma en sus manos y volvía a fijar la mira en contra del pelirrojo. —Todos lo queremos. —En un abrir y cerrar de ojos, Sasori fue apuntado con las armas de Sasuke y Kakashi también. Itachi quién con ayuda de su hermano había logrado sentarse, observó todo con una sonrisa en su rostro. —Solamente debemos jalar el gatillo y tú ya no estarás en nuestras vidas.

¡Tienes razón! —Exclamó eufórico. —Supongo que agarraran mi cuerpo y lo lanzaran en algún hueco de este cuchitril. ¿No? —Sonrió con desdén mientras daba algunos pasos hacia atrás, en ningún momento mostró signo de debilidad o miedo alguno. Quizás ya estaba mentalizado para lo que pasaría, quizás solamente estaba esperando el momento final. — Sasuke, oh, Sasuke. —Mencionó. — ¿He cagado tu vida, no? —Cuestionó. —Al igual que tú, Naruto. —El pelirrojo lo vio fijamente. —Supongo que hasta el día de hoy, sigues cuestionándote si Hinata realmente te amó. ¿Verdad? —Sonrió con falsa amabilidad.

—Ella ya no tiene nada que ver en esto, tú la mataste.

Oh no. —Se disculpó. —Se muy bien cuantos muertos reposan sobre mi espalda, muchas veces he tenido pesadillas con ellos y hasta siento que los veo. —Se burló. —Pero a Hinata, ella no aparece en mis pesadillas, fue una muy buena mujer. ¿Si me entiendes? —Preguntó burlón. —Si te sirve de algo, el bebé si era tuyo. —Rompió en carcajadas. Naruto gruñó apretando fuertemente el arma entre sus manos. — Nosotros teníamos una relación muy confusa. —Comentó tranquilamente como sino fuera consciente de las tres armas apuntando en su dirección. —Eramos dos personas rotas buscando un poco de ¿comprensión? Sí, eso. —Mencionó viendo la puerta del almacén. —Algunas veces solo pasaba, nos dejábamos llevar por el momento.

—¿Que necesidad hay de contar esto ahora? —Preguntó Sasuke molesto.

—Todos necesitan respuestas una vez en la vida. —Se encogió de hombros. —En vista de que voy a morir pronto, ¿no crees que debería dar algunas razones del porque pasaron las cosas?

—Tú eras un enfermo. —Mencionó Naruto. —Tú la arrastraste a todo esto.

—Puede ser, quizás no. —Sasori habló con inocencia fingida. —Siempre es mi don conseguir alguien que necesita vender su alma a cambio de algo, dígase; amor, atención, entendimiento. —Naruto lo vio fijamente. — ¿Sabes que buscaba ella?

—No lo sé.

—Pero la amabas, ¿no? —Preguntó. —Ella te amaba, eso si era cierto. —Lo vio fijamente antes de dejarse caer en el suelo. — Ella te amaba con locura, pero faltaba esa entrega, ¿sabes? Esa que yo le di. —Sonrió. —Faltaba esa chispa entre ustedes que los hiciera sentir como únicos en el mundo. Quizás si eso hubiera existido entre ustedes dos; ella nunca hubiese recurrido a mí. —Mencionó sinceramente. —Pero el amor no lo es todo en la vida, mi madre me amaba.—Mencionó como ejemplo. —Pero para ella fue más importante el hombre que se la cogía por las noches que su hijo. —Sasori esta vez observó a Sasuke e Itachi. —Su padre los amaba a ustedes dos, sí. —Sasori sonrió al ver la tensión en los dos hermanos. —Pero amó mucho más la venganza.

—Yo también amo la venganza. —Mencionó Naruto mientras presionaba levemente el gatillo. —Buenas noches, Sasori. —El sonido de un disparo impactó en el almacén. Sasori sonrió al caer al piso, pero no fue el único.

Naruto también caía al piso. Una bala había dado en contra de él. Tanto Kakashi como Sasuke se sobresaltaron al ver a tres personas entrando en el almacén. Sasori en medio de risas se levantó del lugar, ileso, sin herida alguna. Las tres personas que entraron al lugar levantaron sus armas en contra de los presentes a excepción de Sasori. Tanto Sasuke como Itachi gimieron por el dolor al recibir un golpe repentino. Kakashi se encontraba inmovilizado en el suelo mientras que eran apresados por tres hombres más. Naruto quién gemía por el dolor ocasionado en su brazo izquierdo, fue bruscamente lanzado al lado de Sasuke e Itachi. Kakashi observó el lugar viéndose rodeado por seis hombres. Sasori se inclinó en el medio de ellos con una sonrisa dibujada en su rostro.

—Digamos entonces que, nunca deben confiar en un pecador. —Suspiró sonoramente. —Menos si este pecador se llama Sasori. —El pelirrojo se levantó y caminó hasta una esquina del lugar. Kakashi observó con horror cuando el pelirrojo arrastró un pote de gasolina, Sasori hizo una seña y uno de los hombres arrastró el cuerpo de Itachi al frente. Sasuke abrió los ojos desmesuradamente al comprender lo que Sasori planeaba hacer.

—¡No! —Gritó. Itachi forcejeaba con las fuerzas que tenía, pero de nada servía. Sasori se puso al frente de él y con lentitud empezó a derramar el contenido de aquel pote sobre el pelinegro mayor.

—Sasuke... ¿Recuerdas que una vez tú me golpeaste? —Mencionó vagamente mientras el contenido seguía cayendo sobre el mayor. Sasuke forcejaba con su opresor pero el hombre ni se inmutaba. Naruto también intentó moverse pero un golpe en su reciente herida lo hizo ceder y al mismo tiempo, gritar por el dolor. Kakashi solamente observaba incrédulo lo que pasaba ante sus ojos. — Hoy estoy cobrando mi venganza, ¿no crees que es algo original? —Sonrió con malicia mientras lanzaba el pote vacío en una esquina. Sasori empezó a buscar algo entre sus bolsillos y cuando dio con ello, la sangre se heló por completo en el cuerpo de ambos hermanos.

—Sasori. —Susurró Itachi con la voz rota. —Por favor.

¿Por favor qué? —Preguntó fastidiado mientras sacaba un fósforo y lo intentaba prender. —Mierda. —Gruñó el pelirrojo cuando el fósforo se apagó en sus manos. Sasuke seguía forcejando con el agarre en su cuerpo mientras que Naruto seguía sufriendo por la herida ocasionada. Kakashi intentó hablar pero nada coherente llegaba a él cuando veía a los ojos del pelirrojo.

Odio.

Vacío.

Odio y más odio.

—Estoy podrido. —Mencionó con una autentica sonrisa cuando el fósforo en sus manos prendió. Sasuke ahogó un grito al ver como aquel pequeño palito se acercaba al cuerpo de su hermano.

No. —Pensó al ver como la pequeña llamita empezaba a crecer y los gritos escandalizados de Itachi inundaban el lugar. —¡No! —Gritó con dolor. Tanto Naruto como Kakashi observaban incrédulos mientras que Sasori seguía esparciendo de aquel líquido por el piso. El agarre en los cuerpos poco a poco fue cesando hasta convertirse en algo nulo. Sasuke fue el primero en darse cuenta y tratar de acercarse al cuerpo de su hermano, Naruto intercedió antes de que su amigo corriera directamente al fuego.

—Suéltame. ¡Debo ir! —Gritó. Naruto negó con dolor. Sasuke lo empujó y arremetió contra uno de los hombres que estaba sosteniéndolo. El fuego empezaba a crecer por el lugar. Sasori observó en medio de risas como Sasuke se rompía en mil pedazos. Los hombres que quedaron de su lado empezaron a salir. Kakashi empezó a correr hacia él sin importarle el fuego. Un nuevo impacto de bala sonó por el almacén. Sasuke observó con horror como el cuerpo del mayor caía al piso. Naruto como pudo avanzó esquivando el creciente fuego. Sasuke lo imitó y con desesperación golpeó al pelirrojo. Sasori sonrió mientras limpiaba el pequeño hilito de sangre que bajaba por su boca, con la misma rapidez también golpeó al pelinegro viéndose envueltos en una pequeña lucha. Sasori esquivaba cada golpe mientras que el pelinegro solo estaba concentrado en golpear sin ver muy bien lo que hacía. Naruto vio la oportunidad brillar cuando su mano dio con una pistola, nuevamente volvió a apuntar en contra del pelirrojo pero cuando el disparo salió, no impactó en contra de Sasori. Un grito de horror salió de sus labios al ver que había herido el brazo derecho de su mejor amigo. Sasuke jadeó cayendo al piso, Naruto avanzó lo más rápido que pudo hasta su amigo y con desesperación y miedo alzó la mirada. Sasori los observaba a ambos con una mirada llena de odio y victoria. Una sonrisa fue creciendo en su rostro hasta que apareció completamente.

Itachi estaba muerto mientras el fuego estaba consumiendo lentamente la mitad del almacén.

Kakashi estaba inconsciente en el piso.

Sasuke y Naruto estaban heridos.

Sasori simplemente sonrió mientras empezaba a retroceder lentamente.

Había ganado.

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Deidara observaba fijamente la entrada del aeropuerto. Las maletas hace rato habían sido entregadas y solo esperaba que hicieran el llamado para ingresar al avión. Estaba preocupado y un poco asustado, si Sasori no llegaba, quería decir que algo malo había pasado, algo que no estaba en sus planes.

Que el pelirrojo había muerto.

Mordiéndose fuertemente el labio para no gritar frustrado, empezó a avanzar nuevamente hacia el lugar de espera, un grito lo hizo detenerse. Volteándose observó como el ahora pelinegro avanzaba hacia él con una pequeña niña en manos. Abrió los ojos desmesuradamente al reconocer a Sarada, la pequeña hija de Sakura en los brazos del pelirrojo.

—¿Nos vamos?

—¿Qué hace ella aquí? —Preguntó confundido. La pequeña niña iba entretenida jugando con un osito de peluche.

—¿Ella? —Preguntó viendo a Sarada. La pequeña pelinegra sonrió al ver a los ojos de su tío. —Es nuestra hija, amor. —Susurró viendo al rubio que portaba una peluca de color negro al igual que él. —Ella es nuestro final feliz para siempre. —Deidara quiso decir algo pero el llamado para su vuelo empezó a sonar por todo el lugar. Sasori lo tomó de la mano y ambos avanzaron en silencio hasta el lugar en donde pedían los boletos. Los tres pasaron sin problema alguno por el lugar y tomaron asiento en el avión.

Solo fue cuestión de minutos para que el avión empezara a tomar vuelo y se perdiera en la inmensidad del cielo.

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Sakura despertó luego de unas horas con un intenso dolor de cabeza. Trató de levantarse pero un fuerte mareo llego hasta ella. Ignorándolo se levantó del suelo y con terror observó que su pequeña niña no estaba por ningún lugar.

No. —Susurró con la voz rota mientras empezaba a caminar por la sala. —¡No! —Gritó con dolor al recordar todo. Una mujer parecida a Hinata, ella forcejeando, ella cayendo ante el extraño olor que desprendía aquel trapo. —¿Sara? —Llamó. —Sarada, bebé. —Las lágrimas empezaron a descender por su rostro. En medio de llantos llamó a Ino, la rubia atendió casi al instante y en menos de cinco minutos la rubia estaba en el apartamento. Sakura corrió a abrazar a su amiga mientras que Ino trataba de calmarla. Un cd en el piso llamó la atención Ino. Soltándose solo un poco lo tomó y Sakura desesperada tomó de este y lo introdujo en su vieja laptop.

—Hey, Sakura. —La voz de Sasori inundó el lugar. — ¿No esperabas verme? —Sonrió inocentemente. —¡Esta es mi despedida! —Exclamó eufórico. —¿Me odiabas, Sakura? —Preguntó con desdén. —Ahora seguramente me odiarás más. —Rió. —Estoy llevándome un pedazo de ti para no extrañarte más. —Mencionó tranquilamente señalando a la cámara. —Decidí que el mejor castigo que podría darte, sería el que supieras que tu hija efectivamente está viva. —Sonrió con malicia. —Pero que no supieras en donde está. —Llevó sus manos a la boca cubriendo su expresión burlona de asombro. —¿No es gracioso? —Rompió en carcajadas mientras veía fijamente a la cámara. —Este es nuestro final, Sakura. —Dijo seriamente. — Te quise tanto. —Sonrió burlón. —Pero nuestro felices para siempre, se termina con esto. Y tranquila. —Señaló a la cámara con su dedo indice. —Te aseguro que Sarada será tan feliz como lo fuiste tú. —Susurró acercándose a la cámara. —Y ¿sabes qué? —Sonrió. —Yo gané.

El grito de dolor que dio Sakura resonó en todo el lugar. Ino llamó rápidamente a la policía, e intentó comunicarse con Sasuke. Horas después fue que encontraron a Sasuke y los demás. Itachi estaba muerto, completamente quemado y Kakashi estaba inconsciente en la camilla de un hospital. Los brazos de Naruto y Sasuke estaba cubiertos por un grueso vendaje. Sakura rompió a llorar en lo que vio a Sasuke.

La noche estaba teñida de dolor, sangre y muerte.

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El entierro de Itachi fue dos días después. Mikoto Uchiha lloraba desconsoladamente frente a la tumba mientras que Sasuke se mantenía serio ante todos. Sakura estaba distraída y con la mirada perdida. Habían tratado de conseguir a Sasori, pero parecía que la tierra se lo había tragado. Nadie sabía nada de su paradero, ni siquiera aquellos hombres que lo ayudaron aquella noche en el almacén.

Días después, Sakura enfermó. Sasuke la llevó al hospital en medio de la noche. Unas horas después se le fue anunciado que su esposa estaba esperando un hijo. Sasuke medio sonrió abrazando fuertemente a Sakura mientras esta lloraba desconsoladamente.

Un nuevo hijo, era una luz en medio de tanta oscuridad. Sin embargo, el vacío que Sarada había dejado nada podía llenarlo. Pero aunque intentaron con todas sus fuerzas encontrar a Sasori, ningún rastro había.

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Fin.


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¡Hola!

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Sí. Este es el fin de esta historia que comenzó en Abril del 2016.

Aún falta el epílogo.

Sasori, en realidad, nunca tuve la intención de matarlo, Sasori pasa a ser como uno de los tantos asesinos que hicieron lo peor en vida, y como si nada, desaparecieron de la faz de la tierra sin pista alguna de su paradero.

Siempre fue mi intención ya que, cada vez que imaginaba su muerte, la sentía muy falsa.

Sasori era demasiado inteligente para caer ante cualquier provocación.

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Esta vez, se llevó a Sarada para recordarle eternamente a Sakura que él había ganado.

Decidió no tomar la vida de Sakura, pero si marchitarla poco a poco con la ausencia de su hija.

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Itachi si pensaba matarlo, de hecho, pensé en matar a Itachi de otra forma, Sasori lo lanzaría en un hueco y empezaría a rellenarlo con cemento.

Pero luego pensé en un incendio, y se me pasó.

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Con esto creo que nos damos cuenta que el verdadero protagonista de toda esta historia, fue Sasori y nada más que él.

Fue un SasuSaku que tuvos sus momentos, pero que a la final siempre giró en torno a Sasori y su loca mente.

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No siempre la justicia ni el bien ganan, esto lo demuestro hoy con Sasori, y esto se ve siempre.

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Nos leemos pronto en el epílogo.

Muchas gracias por leer.

—Rosse Schäfer.

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