Ya estoy escribiendo el siguiente. Gracias por leer y comentar :)


Durante parte de la noche caminó por los Hamptons, creyendo que Kate estaría simplemente dando una vuelta pero cuanto más pasaban las horas, más nervioso se ponía.

Castle regresó a su casa y avisó a su madre que iría hasta Nueva York. Martha se quedó en los Hamptons por si Kate decidía regresar allí.

Con el coche de su madre, condujo a toda velocidad en estado de alerta. Miraba a todos los coches que se parecían al suyo, y a cada persona que veía intentaba reconocer como su amiga.

No tuvo suerte.

Cuando el sol comenzaba a aparecer a lo lejos y llevando casi una hora recorriendo entre las calles de Manhattan, le asaltó la idea que hasta el momento le pareció las más idónea.

Aceleró por entre las calles y finalmente llegó a su destino. Aparcó sin molestarse en la entrada y corrió por una leve colina, rodeó los árboles mientras el sol comenzaba a molestarle. Su mirada recorría cada una de las lápidas en busca de la correcta.

A esas horas no había nadie en el cementerio, salvo Kate. Prácticamente chocaron cuando ella se dio la vuelta tras despedirse de la tumba de su madre.

Kate lo miró sin comprender, cuando logró sobreponerse.

-Que… demonios…Cómo…

-¡Me robaste mi coche! ¡Tiene rastreador…!

Kate alzó una ceja.

-Kate… mi madre… yo… joder…. ¡Estábamos preocupados!-la abrazó con fuerza.

Kate se mantuvo seria, no quería acabar llorando. Ya lo había hecho demasiado, sobretodo por él y se sentía estúpida.

-Estas helada…-murmuró al separarse, mirándola preocupado.

Kate no dijo nada.

-¿Cuánto rato llevas aquí?

-Bastante-murmuró.

-Es peligroso caminar por el cementerio de noche…por eso cierran sabes.

-Bueno-se encogió de hombros-me he colado, ya ves… ¿Qué me van a hacer?

Castle apretó los labios y entrecerró los ojos. La actitud desafiadora de ella lo desconcertaba.

-Beckett…

-Ok…lo siento. Sólo…-movió su cabeza indicando la tumba de Johanna-la echo de menos.

Castle asintió y la agarró del a mano atrayéndola a él para abrazarla con todo su cuerpo y no soltarla.

-Debes entrar en calor-susurró, mientras que Kate estaba apoyada contra su pecho y sorprendentemente el corazón de Castle latía rápido y con tanta fuerza como el suyo propio.

Se sentía tan jodidamente bien en los brazos de Rick que deseaba quedarse allí para siempre, no obstante, recordó las palabras de Meredith horas atrás y no pudo evitar separarse.

Castle la miró confundido.

-¿Qué pasa?

-Nada.

-Kate…puedes contármelo.

-No, no puedo.-Beckett no podía creer que él no se diera cuenta del motivo de su huida.

Ambos se quedaron callados. Rick se sentó en el césped arrastrando a ella con él.

-Yo también la echo mucho de menos.

Kate alzó su mirada y le encaró. Tenía su cabeza apoyada en el hombro de él y no pudo evitar separarse cuando lo escuchó.

-Hacía siglos que no la veías…que no nos veíamos, no mientas.

-Lo sé, Katie…-sonrió-me arrepiento…

-Mientras tanto…de fiesta en fiesta…. Y procreando.

-¿Qué?

-¿No es eso lo que haces?

-Kate…

-Follar y tener hijos…

-¿Estas celosa? Tú siempre tendrás un sitio en mi corazón-bromeó.

-Eres imbécil.

Castle la miró serio.

-¿Estas enfadada por eso?

-¿Aún no te das cuenta?-dijo Kate, molesta, levantándose y echando a caminar. No tenía ningún sentido seguir allí y mucho menos discutir ese tema delante de la tumba de su madre.

Castle suspiró y la siguió hasta la entrada donde pudo alcanzarla.

-¿De que tengo que darme cuenta?

-De nada.

-¿De que te gusto…?

-Castle-dijo apartando la mirada de él, sintiéndose expuesta, sintiéndose realmente contrariada por todo y sobretodo sintiéndose avergonzada.

-De que te gusto tanto como tu a mi.-dijo serio.

Kate alzó la mirada y la clavó en sus ojos azules. Castle soltó todo el aire que contenía sus pulmones, ya está…ya estaba dicho. Kate le sostuvo la mirada y luego la apartó molesta, pensando que todo era una broma.

-Olvídalo.-Kate se dirigió al BMW de Rick.

-Eh… Espera… espera ese es mi coche.

-¿Y piensas dejar el de Martha aquí?

-Ya mandaré a una grúa. –La agarró del brazo, con fuerza- dame las llaves.

-No quiero volver a los Hamptons.

-Kate, estás alterada.

-¡No! ¡No voy a volver allí… me voy a ir,… haré mis maletas y me iré….!

-Escúchame-Castle alzó la voz- Escucha te llevaré a un sitio… hablaremos…descansaras un poco y luego decidirás.

Kate tragó saliva mientras lo sopesó durante varios segundos y finalmente asintió.

-Ahora dame las llaves.

Kate le dio las llaves a Castle y se subió en el asiento del copiloto. Durante todo el trayecto estuvieron en silencio.

De vez en cuando, Rick miraba de reojo a Kate quien estaba hecha un ovillo en el asiento del copiloto y no apartaba la mirada de la ventanilla.

Puso la calefacción para que no tuviera tanto frío ya que la vio temblar varias veces y la chica le dedicó una leve sonrisa como agradecimiento.

Llegaron hasta un edificio en Tribecca cerca de la calle Franklin. Castle entró en el garaje privado del edificio y aparcó en la plaza 47.

Se bajó y ella hizo lo mismo.

-¿Dónde estamos?-preguntó al subir al ascensor.

-En mi apartamento-dijo cuando las puertas del ascensor se abrieron. Castle anduvo unos metros y abrió la puerta número 21.

El apartamento era pequeño, sólo tenía una habitación con un baño, un despacho y una cocina-salón, pero para él por ahora ya estaba bien.

-Siéntete como en casa-comentó descorriendo las cortinas para que entrara algo de luz. Hacía días que no iba allí y para su suerte llevaba las llaves encima. – Cuando venda más libros…me compraré un loft en el Soho.

Kate sonrió de espaldas a él ante sus expectativas. Sus grandes expectativas. Se sentó en el sofá.

-¿Quieres comer algo?

-¿Cocinarás para mi?

-Lo que haga falta-murmuró yendo a la cocina para saber que había en la nevera. –Ok…-alzó la voz- Hay leche jajaja… y cereales.

Kate asintió despreocupada por la comida y al mismo tiempo nerviosa por estar en el hogar de Castle. Beckett no pudo evitar echar un vistazo a todo y suspiró molesta cuando vio una foto de Meredith y de él.

-Yo no lo quería…

-¿Qué?

Se giró y vio al escritor con cara triste. Le tendió un vaso de leche caliente.

-El embarazo de Meredith… Todo esto-movió sus manos expresándose mientras Kate le observaba- Estoy aterrado.

Los dos se sentaron en el sofá, uno al lado del otro.

-Vas a ser un papá increíble, Rick.

Los ojos de Richard se humedecieron ante ese comentario.

-No. No estoy listo, Kate…no puedo…

-Castle…no. Ya no puedes hacer nada. Te harás cargo… te harás…

-¡No, no me digas lo que tengo que hacer!-masculló.

Sin esperarlo. Rick se inclinó hacia delante, sus dedos se deslizaron por su rostro agarrándola del mentón y la besó lentamente.

Kate abrió los ojos sorprendida y se separó.

-No.-le dijo seria-no puedes hacer eso. Estas comprometido. Vas a ser padre.

Castle suspiró y acarició su rostro de nuevo, colocando un mechón detrás de su oreja.

-Ahora mismo no me importa nada…

-Dijiste que cuidarías de mi, Richard-dijo seria-Y eso…esto todo lo complicaría.

Castle tragó saliva y asintió. Ella tenía razón. Por muchas ganas que tuviera de besarla, de hacerla suya… aquello complicaría todo.

-Ve a mi cama, descansa un rato y luego decides que quieres hacer…

Kate se lo pensó y finalmente se levantó perdiéndose en la habitación. Al recostarse en su cama no pudo evitar sentirse embriagada por el olor de la almohada. Olía a él. Así le sería imposible descansar, y mucho menos a lo que sus deseos la incitaban a hacer.

Al otro lado de la puerta, Castle estaba sentado en el suelo. Acababa de hablar por teléfono con su madre avisando que se quedaría en Nueva York con Kate hasta el día siguiente. Su conversación había sido desastrosa. Su madre le había recriminado su comportamiento, le había implorado que se comportase con Kate y terminó recordándole que Meredith se encontraba con ella en los Hamptons y debía regresar a por ella.

Varias horas después, Kate había conseguido descansar un buen rato mientras Castle leía un libro.

Miró su reloj y era media tarde. Castle había pedido comida al tailandés y tocó la puerta de la habitación para avisar a Kate.

La habitación estaba completamente a oscuras. Kate se removió sintiendo su presencia y abrió los ojos encontrándose a Rick sentándose en el borde de la cama.

-¿Has descansado?

Castle recorrió su cuerpo con la mirada mientras Kate se estiraba y asentía. La chica le sonrió al oler la comida y se irguió.

-¿Tai?

-Tu favorita.-sonrió.- Tenía hambre y pensé que tú también…

-Gracias.

-Siempre-dijo Castle como si nada. Ninguno de los dos se movió. Castle miró sus labios. El deseo de besarla, de recostarse ahí a su lado estaba ganado la batalla, pero debía ser fuerte… no podía aprovecharse de la situación.

Una lágrima se deslizó por el rostro de ella.

-Eh… ¿Estas bien?

-Lo siento…-bajó su mirada-todo esto me supera.

La mano del escritor se perdió con la suya, jugando con sus dedos.

-Lo siento Kate….no quiero incomodarte.

-No lo haces…-masculló-es que…joder…me gustas demasiado…y verte con ella…

Kate alzó la cabeza y le miró. Se mordió el labio y no pudo contenerse más. Esta vez fue ella, se inclinó y atrapó sus labios torpemente. Le besó con suavidad y ternura mientras Castle apenas participaba por miedo a que se arrepintiera. Le dejó hacer unos segundos hasta que se separó.

-Kate…

Castle le dijo todo con la mirada.

Kate se recostó en la cama ignorando por un momento la comida Tailandesa, y Rick se recostó a su lado.

-No quiero sufrir más…-suspiró-.

Castle sonrió ante la declaración de Kate y le dio un tierno beso en los labios.


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