Bien ..Aquí el nuevo cap...muy intenso, eso creo. Y largo, ¡son como diez hojas de Word!Disculpen si es largo en exceso, pero quería poner más y me contuve jijijiji. Disfruten el cap, pues.

-Perdone…-dije dócilmente - ¿Hay algo que quiera decirme?

-Sí- dijo poniéndose serio repentinamente –Aléjate de Naruto.


Capítulo 11: Nombres y Mentiras

Los primeros dos segundos pensé que no había oído bien.

Reconsideré rápidamente. ¿Por qué me mentiría? Estaba demasiado serio. Sasuke no era del tipo de persona que provoca estas situaciones. ¿De qué se trataba entonces? No era una amenaza, pues estaba segura de que podría haber usado métodos más efectivos que ése, ya que éste carecía de efectividad por que acababa de conocer a Naruto. Eso no era una amenaza.

¿Sugerencia? ¿Sasuke veía que lo admiraba, no siendo correspondida y quería ahorrarle a su amigo y a mí otra serie de malentendidos? No, apenas me conocía, también. Pero era su amigo.

¿Advertencia? ¿Sasuke se dio cuenta de que no encajaba nada y algo saldría mal? ¿Para qué otra cosa debería prevenirme?

Me recosté por completo entre los mullidos almohadones, más confundida que si intentara decidir en la empresa un beneficio igualmente provechoso al de la competencia. "Mantén la cabeza fría" me habría aconsejado Neji. Pero me pregunté si también serviría para aplicarse en estas situaciones.

-Sa- Sasuke kun- dije con dificultad, esforzándome por incluir la formalidad -¿Podría preguntarle por qué me dijo eso?

Levanté la vista y me asombró que se acercara tanto, sentándose en una silla al lado de mi cabecera de convaleciente.

-Ya lo hiciste – dijo sin ningún atisbo de emoción en su rostro. Si Neji en verdad estuviera ahí, le habría gritado por jugar con su prima.

Pero Hinata no era él y no tenía el mismo juicio.

-Perdone – dijo corrigiéndose y sintiéndose torpe –Me explicaré mejor esta vez – dudó un poco, con la timidez que la caracterizaba.

-¿Podría aclararme él por qué dijo eso?- dijo más segura. De alguna manera, el desvío de la mirada de Sasuke hacía que pensara de forma más racional.

Sasuke no pudo replicar, aunque se preguntó muy internamente, por qué esa chica no le había gritado su desacuerdo al enredarla sola de esa manera. Él, sin saberlo, tenía casi los mismos criterios que Neji.

-A decir verdad – dijo escrutando la cara de la enferma – No completamente.

-¿Podría explicarme brevemente la razón por la que me lo dijo?- dijo Hinata, sintiendo que había hablado en exceso. Sasuke se dio cuenta, por supuesto del propósito que perseguía esa pregunta. Le había pedido lo mismo; pero con otras palabras, para conseguir su respuesta.

Si Sasuke no conociera el pacífico comportamiento que ella poseía, habría pensado que planeaba engatusarlo de mala manera. Pero era, como se enseñaba en las grandes empresas, Diplomacia.

La forma tranquila en la que dos oponentes buscan llegar a un acuerdo unánime de forma pacífica.

Después de todo, ella también era hija de un empresario.

Apretó los puños sin darse cuenta, Hinata esperaba su respuesta.

-Sasuke san- dijo con más formalidad a fin de agregarle un toque tranquilizador al Uchiha – Si se siente presionado, yo esperaré.

Ella, además de tener mal los valores morales (Como ir en una pequeñísima bata por los pasillos sin pudor) tenía complejo de inferioridad, como él ya había pensado. Lo notó cuando bajó los ojos al mencionarse y se puso demasiado flexible. Eso no era normal en otra chica. Serios problemas morales, complejo de inferioridad, trastornos obsesivos- compulsivos (Si, ella se mordía el labio y jugaba con sus dedos, sin darse cuenta del ridículo que hacía, según Sasuke) y timidez exagerada.

Una chica rara, para ser tan rica y famosa. Llena de inseguridades.

No tenía que pensar su respuesta. Planeaba decirle la verdad así como así. Él era directo y pensaba acabar lo más pronto posible, ya que este asunto se saldría de control. Tenía fama por su catastrófica sinceridad. E iba a contestarle, pues aunque era malo, tenía conciencia y tampoco le gustaría quedar con la duda.

¿Pero desde cuándo se preocupaba de estupideces como ésa y tenía su juicio a favor de la humanidad?

¿Desde cuándo sus criterios se habían aflojado?

Ella seguía mirándolo, no de una forma que llegara a hartarlo o incomodarlo, pero de una forma en la que evidentemente, esperaba una respuesta.

Se abrió la puerta de un jalón rápido, Sakura sostenía el pomo de la puerta. Al mirar la extraña escena, su expresión triunfante cambió a una confundida y aunque ella no lo esperaba, se sintió totalmente fuera de lugar. Hinata sintió lo mismo, captando el juego de miradas y el lenguaje corporal de incomodidad de su doctora.

¿Pero que podía hacer, si estaba en su habitación?

Sakura titubeó, al parecer no sabía si debería retirarse.

-Hin-…

-No la molestes – dijo él, levantándose de su silla – Ya me voy.

Sakura se quedó exactamente igual que antes, viendo pasar al muchacho. Ella cerró la puerta con decisión y lo encaró fuera.

Hinata visualizó sus siluetas por la ventana, mientras el Uchiha y la doctora caminaban a la par, mientras Sakura hablaba y Sasuke la ignoraba.

Se rindió pronto, pues ella dejó que siguiera avanzando solo.

-¿N- no necesitas…?

-No- la cortó el sin verla –Regresa con Naruto, Sakura. Estoy seguro de que les falta hablar sobre muchas cosas.

-Sasuke – dijo dolida – Nunca lo hice intencionalmente, por favor…

-¡Basta! – Dijo enfadado, en un tono bajo y silbante que la hizo retroceder - ¡He escuchado tu historia muchas veces, y no pienso volverla a oír!

-¡Sasuke!- le gritó sacando a relucir su propio genio -¡Cómo puedes decirme eso, infeliz!

Sasuke no le hizo caso y siguió su camino mientras las lágrimas bañaban la cara de Sakura y se esparcían rápidamente. Sus ojos llorosos tuvieron dificultad para enfocarlo.

-¡Q- que te ocurrió, Sasuke!

Sasuke la escuchó, pero no mostró ningún signo de haberlo hecho. Sakura, en su opinión, estaba metiéndose siempre donde no debía. El pasillo, abarrotado ya por el espectáculo de drama juvenil, se dispersó con lentitud cuando aparecieron más doctores que agilizaron el tránsito.

De la nada, aparecieron Ino y Sai materializándose literalmente de las paredes, fueron dispersando a los curiosos. Ino se arrodilló frente a Sakura, que estaba en el suelo envuelta en su trauma y Sai entró a la habitación 27.

-Hola – dijo sonriendo ligeramente – Mi nombre es Sai y seré sustituto de la doctora Sakura Haruno hasta que pueda ejercer su profesión.

Hinata sonrió con timidez.

-Mucho gusto – dijo educadamente, aunque por lo bajo -¿Se encuentra bien ella?

Sai se dio cuenta de que a pesar de no poder salir, la joven no desconocía la situación.

-No tardará en reponerse – le aseguró Sai –Estas cosas pasan con frecuencia.

-Lo lamento – dijo Hinata tristemente –Supongo que no debería entrometerme.

-No lo estás haciendo – le aclaró Sai recargándose en el marco de la puerta – Aunque no dudo que pronto, tú también estarás envuelta en esta situación.

-¿Yo? – preguntó extrañada.

-Así es. Así empezó todo…

-¿Quiere decir que…hubo…más involucrados?

Sai asintió. Parecía renuente a soltarle la información tan rápido. Eso aceleraría las cosas y de pronto, ella estaría dentro de toda la pelea.

-No necesita aclarármelo – le dijo muy convencida –Tiene razón; yo no debería estar preguntando.

Sai se caracterizaba como poco expresivo, pero levantó los ojos y después de agitar la mano como gesto de despedida; sonrió levemente de nuevo y cerró la puerta dejando a Hinata sola en su habitación; sola con sus revueltos pensamientos y sus confusas sensaciones. Cerró los ojos esperando aliviarse pronto y recordar lo que había pasado; pues ya no tenía ganas de permanecer ahí.

Entre sueños, divagó por un lado y por otro, dándose cuenta de que nadie había venido a visitarla en una semana. Una semana agobiante, si se lo preguntaban, en rehabilitación.

Pero no tenía derecho a quejarse.

La luna estaba menguando en esas noches. Se concentró en recordar algo más. Estrujó sus pensamientos hasta concentrarse por completo. Estuvo así un tiempo, invadida por el silencio y sus temblores, por el estatus alargado de tiempo y oprimida por las paredes blancas y limpias del hospital. Se sentía realmente sola, así que se abrazó a sí misma. No recordó nada; frustrándose un poco.

Trató de dormir, pero a fin de cuentas sólo cerró los ojos, rezó sus oraciones y reflexionó sobre su vida. Estaba vacía, sin ningún logro que su padre considerara importante. Siempre predispuesta a lo que su padre pensara.

La puerta se abrió levemente, pero estaba tan oscuro que no pudo saber si alguien había entrado, hasta que sintió como una presencia en movimiento se acercaba.

El sonido del plástico al ser removido se alzó un momento por arriba del silencio y luego, nada.

Sintió un sopor inesperado, poco natural en ella. Se acomodó más en las almohadas para estar más cómoda, pero algo la jaló impidiéndoselo.

…Sus párpados se cerraban…

La levantaron a medias, después sintió que su espalda topaba con algo y se recargaba lánguidamente. Sintió que mientras estaba medio sentada, la superficie o el banco se ponía en movimiento y el aire que ocasiona un rápido avance la hizo abrir los ojos un momento.

Estaba avanzando rápidamente en una silla de ruedas mientras enfilaba el oscuro pasillo. Era un área que no conocía y tuvo miedo. Alguien debería estar conduciendo la silla y por lo tanto, esa locura. La cara de la persona estaba tapada. Trató de frenar, realizar cualquier cosa que impidiera el evidente acto de maldad.

El transporte paró por un momento breve; pero Hinata sólo consiguió que fuera así para ser inyectada con una nueva dosis de sedante. La silla de ruedas continuó su camino hasta la azotea, donde un helicóptero recogería a la heredera Hyuuga, la asesinarían y pedirían una conveniente recompensa para recuperarla.

Cuando finalmente, el viento nocturno azotó la cara ensombrecida de Hinata y su cuerpo sedado, no había hasta entonces ningún helicóptero.

El captor tendría que esperar.

Aunque seguía enmascarado, se llevó las delicadas y manchadas manos a la boca y mesó ligeramente sus cortos y delgados cabellos.

-Tendría que estar aquí ahora – murmuró para sí misma –Nunca le he fallado.

Se cruzó de brazos mientras taconeaba impacientemente. Se revolvía, ansiosa, al ver el rostro de Hinata, caído sobre su pecho, las jóvenes manos blancas de la muchacha temblando levemente, sus labios entreabierto en una expresión indefinida como tiernos pétalos de una rosa.

La captora sacó una cajetilla de cigarros y encendió uno tras otro, pisoteándolos cada vez que su ansiedad volvía a infundarle sus mismos temores. Las cenizas brillaban calientes y rojizas en el suelo de la azotea.

Los párpados de Hinata temblaban. Luchaba por despertarse, lo que le dificultarían las cosas a su captora, pues podría ponerse difícil durante el transporte o cuando le sonsacaran información sobre el dinero de la bóveda o su padre.

-Está tardando mucho – se dijo – Pero sé que él estará aquí. Estoy segura. Sé que estará aquí.

-Pareces muy convencida – dijo una voz desde la oscuridad –Pero, por más que lo repitas; no hará que tarde menos.

-¿Quién está ahí? ¡Muéstrate! –dijo con un dejo de desesperación en la voz.

-¿Y por qué? – Preguntó burlonamente –Eso funcionaría si estuviera asustado, pero me pondría en desventaja.

-¡No deberías estar aquí! ¡Vete! ¡O voy a dispararte!

-No lo creo – dijo la voz seria –No parece que estés armada, no puedes verme y sigues asustada.

-¿Quién eres? No eres fácil de engañar, pero te equivocas en algo, quien quiera que seas. Estoy armada y podría averiguar tu posición si – apuntó a Hinata con su pistola –Hago esto.

-A mí no me importaría – dijo más fríamente que nunca, tal vez demasiado – Es a ti a quien no le conviene su muerte.

-Entonces muestra la cara – dijo apuntando a ningún sitio en particular

No hubo respuesta.

-Tal como suponía – dijo satisfecha, bajando el brazo –Un cobarde que acaba de huir.

De pronto, Sasuke apareció frente a ella, con furia enmascarada. Apuntándole con otra arma y desprevenida como estaba, le causó mucho terror sumándole con el que sentía por Sasuke.

-No te atrevas a decirme cobarde – musitó mientras le quitaba el seguro a su arma sin quitarle los ojos de encima –Estuve frente a ti todo el tiempo- susurró haciendo que ella temblara.

-Entiendo – dijo disimulando el miedo que sentía- Mis cansados ojos no pudieron verte.

-Has envejecido- dijo Sasuke – Deberías haberte jubilado después de aquel ataque terrorista.

-Así que Sasuke Uchiha me reconoció- dijo dándole mucha importancia –Eso debería preocuparme.

-Cállate – le ordenó él -¿Cuánto te darían por la Hyuuga?

-Mucho – dijo con maldad –Cuando la translademos, los enemigos de Hiashi Hyuuga pagarán mucho por ella, así ella pagará todo lo que hizo su padre.

-Nunca llegarás a hacerlo – le dijo – Te mataré y cuando llegue tu equipo, morirá también antes de llegar a tocarla.

-Eso significa mucho viniendo de ti, Sasuke Uchiha. ¿Acaso tienes alguna clase de afecto hacia ella? ¿Por qué no la asesinas también a ella? ¿No es acaso una rival importante para las acciones de tu empresa y la de tu padre?

-Eso no importa – dijo gravemente – Elegiste el punto de presión equivocado.

Y disparó.

La sangrante Naoko se tambaleó hasta acabar en el suelo.

-No me importan las empresas. Ni mi padre – le aclaró gravemente mirándola desde arriba – Así como tu inútil vida.

-¿Se debe a su prolongado abandono hacia ti, Sasuke?

Sasuke no vaciló.

Disparó de nuevo, al otro hombro.

-Tienes suerte de estar arriba de un hospital – le dijo sin piedad – Así podrán buscar tu cadáver en la morgue.

-No vas a matarme, Sasuke. Aún detrás de todo lo que crees ser, no tienes intenciones de quitarme la vida.

-Tienes razón – le dijo con arrogancia – No quiero ensuciarme las manos tan pronto.

-¿Sasuke kun?-se oyó a unos cuantos pasos.

Naoko abrió los ojos al ver acercarse a Hinata, medio sedada aún y tambaleante.

-No te acerques – le gruñó en un volumen alto Sasuke.

Pero ya era tarde.

Naoko había rodeado el cuello de Hinata en cuanto se acercó y apuntaba a Sasuke.

Sasuke no se movió.

-¿Naoko sama?- susurró ella sorprendida - ¿Qué pasa?

-Niña ingenua – susurró ella -¿Crees que voy a dejarlos vivos? ¡Ofrecerán mucho dinero por ustedes dos juntos!

-Naoko sama, ¿Qué está diciendo?

-¡Silencio, niña! Fui yo quien te secuestró, y seré yo quien te asesine!¿Te aclara eso las cosas?

Hinata abrió mucho los ojos, tembló y tuvo miedo. Sasuke se dio cuenta, tensándose, pues habría más posibilidades de que ocurriera un accidente si ella estaba nerviosa e intentaba algo. Hasta podría provocar que salieran heridos. Pensó rápido; mientras analizaba con calma la situación. Entonces la vio temblar y sintió algo dentro de él , como si su corazón latiera más rápidamente por la adrenalina.

-¡Cálmate, Hinata! – dijo en un volumen alto y claro. Ella lo miró sorprendida. Era la primera vez que la llamaba por su nombre.

Naoko apretó con más fuerza su cuello. Hinata gimió intentando zafarse.

-No lo intentes – le advirtió apuntándole a su larga cabellera negra. Al ver que no cedía, dirigió el cañón de su pistola hacia Sasuke.

Ella dejó de luchar por un momento , mientras lo veía a los ojos y él la miraba también.

-No quiero que salgas herido por mi culpa –se disculpó la mujer, explicándole las emociones que desfilaban en sus ojos, que guardaban gran parecido la luna llena.

Hubo unos momentos de silencio. Sasuke no comprendía a Hinata. ¿Intentaba protegerlo después de ver cómo la trataba?

Era una mujer muy rara. Parecía que no dudaba. Entonces él tomaría cargo de la situación.

Se acercó lentamente, para no ser notado mientras la anciana observaba a la joven.

La anciana volteó a verlo sin notarlo, pero con ganas de terminar con la situación.

Soltó a Hinata y la empujó hacia atrás, sin preocuparse más por ella. Rápidamente se giró para dispararle a Sasuke, que ya estaba muy cerca.

Sonrió macabramente y disparó, ensordeciendo a Hinata y Sasuke por un momento.

Antes de eso, Hinata se movió rápido, obligándose a quitarle el arma de las manos a la anciana, pero sin lograrlo, hizo algo diferente.

Sasuke se mostró muy sorprendido al ver que Hinata se interponía entre la anciana, que no pudo jalarla hacia atrás y el disparo. Hinata, por su parte, cerró los ojos y se mordió los labios para no gritar por el dolor o la impresión. La sangre manchaba su camisón de forma preocupante.

Sasuke levantó el cañón y enfocándolo a la cabeza de la terrorista, disparó.

Nunca quiso asesinarla, pero se lo ganó a pulso.

Sus ojos se voltearon y luego cayó hacia atrás con un ruido ligero.

Hinata quedó asustada; mientras presionaba con su mano el costado para que se interrumpiera la hemorragia. Sasuke guardó la pistola y se acercó a ella, que no se había recuperado de la impresión.

Ella abrió la boca al verlo tan cerca y retrocedió un poco, pues gracias a la física; la mano de Naoko había caído a su lado en ese momento.

Sasuke se quedó quieto, si se movía tan vez ella gritaría. Pero se percató del detalle del cadáver y levantándola con cuidado fue cargándola, la alejó de ese cadáver hasta entrar al hospital. Jaló un accionador de emergencia, llenando de ruido el hospital. Se oyeron pasos que corrían hacia ellos a la distancia.

Hinata, en brazos de Sasuke entrecerró los ojos; comenzando a respirar entrecortadamente, jadeante al no poder obtener el aire que necesitaba.

-¡¿Qué ocurre? – gritó un hombre derrapando frente a ellos.

-Le dispararon – dijo Sasuke sin soltarla, a pesar de que el hombre extendió sus brazos. Hinata lo observó, detalladamente, en todos los aspectos persiguiendo la lucidez, luchando por mantenerse consciente.

-¿Quién? ¿Quién se atrevió?- exclamó escandalizado el hombre.

-Naoko sama- dijo con ironía, a pesar de nunca usar sufijos.

-¡Qué! P-pero…la conozco…20 años de servicio…

-… a los terroristas- completó él – Vaya a la azotea, avise a la policía que examine su cuerpo. Seguramente estaba drogada.

-H-hai. ¿N- no necesita…?

-No es necesario, Kagari. Me encargo yo- dijo Sakura saliendo por el recodo de la pared.

Observó con fingida indiferencia a la pareja, Hinata y Sasuke. Volvió a irse brevemente, trajo una camilla y Sasuke depositó en ella a la heredera Hyuuga.

La llevó rápidamente a quirófano, mientras Sasuke desaparecía y otros doctores la asistían por el camino. Sakura, temblorosa, soltó unas cuantas lágrimas en quirófano, mientras sacaba la bala con una pinza.

-Doctora Sakura Haruno – dijo un cirujano con cubrebocas que participaba en la intervención –Sé que es usted muy capaz de realizar esta intervención, pero es mi deber pedirle que abandone el quirófano ahora, está contaminando la herida de la paciente.

Sakura asintió sin más y salió quitándose la bata, las zapatillas, los guantes, el gorro y el cubrebocas, se encerró en la sala de doctores e inclinando su cabeza, se mesó los rosados cabellos y lloró amargamente.

-¿Por qué, Sasuke?- gritó golpeando la pared -¿Por qué no me perdonas?

-Por que no doy segundas oportunidades – dijo fríamente a sus espaldas –Ya lo sabías.

-¿S-sa-Sasuke? – balbuceó atolondradamente, limpiándose las lágrimas disimuladamente, pero con una rapidez desesperada…

-Sabes que soy yo – dijo con arrogancia –No hace falta que te limpies la cara, no vine para eso.

-¿Entonces por qué estás aquí? ¿Quieres hacer que sufra más?

-Tú lo provocaste, recuérdalo – le respondió entornando los ojos por rabia.

-¡No quería hacerlo!

-Debiste pensarlo antes.

-Si viniste a decirme algo, es el momento – urgió Sakura; pues quería quedarse sola y su propio genio había surgido.

-Te sacaron de la operación, ¿cierto?

-Eso…

-Responde – la interrumpió Sasuke.

-¡¿Qué viniste a decirme?

Sasuke se dio la vuelta y salió como si nada. No estaba para intercambios de información. Quería la respuesta.

-¡Grosero! – Le gritó saliendo también -¡Eres un maldito grosero!

Sasuke, por segunda vez en el día, la ignoró. No le importaba, pues sabía que no se lo merecía. Sakura lo siguió, observando silenciosamente cómo se topaba con Ino y se paraba para hablar.

Se acercó más, pues no la habían notado. O eso parecía.

-¿Y está bien?- preguntó Sasuke.

-Sí – dijo Ino con una precavida sonrisa – Hinata chan es fuerte, en seguida estuvo fuera de peligro.- se le ensombreció la cara – Aunque estará delicada por un tiempo.

Sasuke guardó silencio, dispuesto a irse.

-Dicen que le disparó una trabajadora enfermera de este plantel – agregó Ino -¿Es cierto?

Sasuke asintió con simpleza.

Sasuke se alejó unos pasos, pero luego se giró, como si decidiera arrepentirse de dejar las cosas a medias y dijo con una voz fría, inhumana:

-Ya puedes salir, Sakura. Sabes lo que deseabas averiguar.

Ino, sorprendida, observó el rincón de donde Sakura salió apenada, dedicándole una mirada de disculpa a su amiga por espirarla.

-¿Sakura, tú…? – Ino estaba muy confundida -¿Qué pasa con…?

-Nada – dijo de forma cortante la pelirosa –Vámonos, Ino.

-¿También planeas engañar a tus amigos, Sakura?

Ella levantó la cabeza instintivamente al oír su nombre, pero sus facciones se crisparon al entender la ironía de la frase. Ino los miraba alternativamente.

-Has hablado demasiado, Sasuke. Ser el paciente no te da derecho a jugar con todo que quieras.

-Tampoco tú debiste hacerlo.

Y los recuerdos golpearon a Sakura, que se alejó con Ino en sentido contrario al de Sasuke.

El llanto no dejaba de brotar de sus ojos verdes.

-Dime, Sakura. ¿Por qué querías saber lo que Sasuke me preguntara?

-Y- yo pensé que iba a preguntarme lo mismo – dijo entre sollozos – Vino conmigo pero no hizo más que hacerme sentir mal.

-Sakura – la llamó Ino con fuerza inusitada – En verdad que hiciste mal en ese entonces y no culpo a Sasuke por no haberte perdonado.

-¿Ino? – Sakura estaba trastornada -¿Tú también?

-¿También yo qué?- sus palabras adquirieron un nuevo tono y velocidad - ¿No estuve o detrás de ti, advirtiéndote? ¿Acaso esa noche me tomaste en cuenta? ¡No! ¡La gran, guapa y recién graduada con honores Sakura Haruno no necesitaba a su mejor amiga y estaba demasiado ocupada divirtiéndose con los demás, mientras yo sufría con mis problemas.

-I-no – murmuró -¿Por qué todos están dedicados a hacerme sentir mal?

-¡Por que hiciste demasiado, Sakura! Yo pude perdonarte, pero los demás, nuestros amigos me culparon por eso. ¡Estaban demasiado dolidos! Me enfrenté a todos ellos y te disculpé ante ellos con todo. Nunca apreciaste ese sacrificio.- Ino comenzó a llorar – Incluso… ¡Incluso Shikamaru me dejó por Temari!

Sakura comprendía el intenso dolor que provoca el que te dejen por otra. Pero eso era diferente, Ino nunca le había dicho eso. Lloró meses y meses, pues lo amaba mucho. Sakura apretó los puños.

-¡Aunque no quieras admitirlo, Sakura…eres más egoísta que Sasuke!- gritó Ino enfurecida.

-Si lo que quiso fue destruir nuestra amistad…-murmuró Sakura- Lo logró.

-¡Deja de echarle la culpa, por Kami!¡La única que no tomó con responsabilidad y madurez todo, fuiste tú!

-Quieren vengarse, eso es todo – susurró Sakura –Ino, ya...

-Ya me cansaste, Sakura. A partir de ahora, arréglatelas sola.

Y se marchó con rapidez.


¿Drama?

¡Esperen al siguiente capítulo, eso es mejor (entre Sasuke y Hinata, para empezar)

¿Misterio? ¿No saben lo que pasó?

¡No se angustien! Pronto todo se va a revelar.

¿Quieren matarme? WAJAJAJA! Inténtenlo, puedo defenderme xD

No incluí mucho sasuhina pero un acto vale más que las tres o cuatro hojas de drama y ligeras explicaciones sobre la relación de todos.