¡Hola a todos!, ayer escribí este capítulo pero apenas hoy recordé subirlo a fanficcion, les voy a decir la verdad, nadie me pela en esta plataforma así que me es más fácil actualizar en Wattpad, y ya se que hay muchas puristas de la vieja escuela que odian Wattpad (creanme yo soy de la vieja escuela tengo 28 años)

Pero alguien me mando un review donde solo me puso un "hola", iba a responderle porque me pareció rarísimo y al final termine actualizando.

Como sea, muchas gracias para los fantasmas que siguen esta historia por aquí, los adoro! 3


Capítulo 11

Hay una complicidad entre ellos mientras caminan a su habitación, a sus espaldas pueden escuchar a Tim y Jason hablar, han entrado a la casa y ellos se apresuran corriendo escaleras arriba hasta llegar a su cuarto como un par de amantes fugitivos.

Es tarde, así que nadie se extrañará porque se vayan a dormir.

Cuando la puerta se cierra a sus espaldas y Damián coloca el seguro, Dick se siente diferente cuando entra a su cuarto, ya no es solo dormir juntos es intimar.

Damián prende la luz de las lámparas y pueden verse el uno al otro nerviosos y expectantes de lo que hará el otro.

Una idea atraviesa la mente de Richard y corre al armario para llevar a la cama una caja de regalo extendiéndosela a Damián quien lo acompaña a sentarse con él.

-Te compré esto-le dice avergonzado de mostrar el regalo original y no aquella propuesta indecorosa que aun flota entre ellos y que ninguno de ellos sabe cómo traer a la luz.

Damián lo abre es un hermoso reloj negro con acabados en dorado.

-Me encanta-le dice y la sonrisa genuina sube a sus ojos verdes haciendo el corazón de Dick palpitar, Damián nunca sonríe así a nadie, reserva sus sentimientos exclusivamente para él.

Damián lo coloca en su muñeca y Dick lo ayuda a cerrarlo, le queda un poco flojo y tendrán que quitarle eslabones –Cuando crezcas te quedará perfecto-le dice el mayor –Creo que va muy bien contigo, porque tienes esa aura tan adulta-

-Creo que es lo único adulto en mi-le dice el adolescente mirándole –Pero algún día los años que me separan de ti no representarán un obstáculo, seré el Alfa que mereces- le susurra con sus sentimientos desbordantes por él, Dick es la única persona que se ha ganado su admiración y confianza.

Le ama desde meses atrás, el sentimiento desde el primer momento en que se vieron ha germinado en él y echado raíces.

Damián estira su mano y sus dedos conectan con los de Dick –No tienes que estar celoso de nadie, tu eres el único para mí- le afirma

Dick no puede con sus sentimientos, y sus brazos buscan los de Damián para aferrarlo a su pecho -Te quiero-le susurra Dick al oído entregando la confesión que tan pacientemente ha esperado su Alfa, acortando la distancia entre ellos, sus ojos de largas pestañas negras se cierran y sus bocas se unen reconociéndose mutuamente, los labios de Dick son suaves y rellenos, una boca perfecta en forma de corazón en comparación con los delgados y calientes de Damián.

El corazón de Damián revolotea en su pecho, el hecho de que Dick este ahí por su propia voluntad correspondiéndole hace que su pecho se llene de felicidad, su Omega le quiere, es suyo, es su pareja y desea reclamarlo.

Sus bocas se aferran la una a la otra en un beso voraz y un gruñido nace en su pecho ahogándose en la boca contraria que es respondido por ronroneo provocador.

Dick es sexual y erótico, sus manos comienzan a colarse por su ropa y a quitarla con la facilidad que da la experiencia, desabotonando su camisa pasando sus dedos por los músculos definidos por el arduo entrenamiento como Robin.

Damián le muerde el labio inferior jadeando y estremeciéndose, demasiado apabullado por las sensaciones desconocidas por su cuerpo, se frente se apoya contra el hombro de Dick tratando de poner orden a todo lo que siente. Dick le recorre con manos suaves ha retirado la parte superior de su ropa, y acaricia el borde su pantalón desabrochando el botón.

Hay una mirada entre ellos y sus frentes se tocan, saben que están a punto de cruzar la línea sin retorno y Damián le anima buscando quitarle la camiseta a Dick y estar en igualdad de condiciones, desnudándose ambos.

La mano del mayor toma su miembro envolviendo la satinada calidez en sus dedos, comenzando a masturbarle, hay un jadeo de la boca de Damián incontenible por el placer que escala en sus entrañas ante la placentera acción.

-Apenas comenzamos-le advierte el Omega, tendiéndolo en la cama, para moverse libremente, Dick se encuentra cómodo con su desnudez él también esta erecto y necesitado, su aroma se espesa y llena la habitación, atrayendo a su Alfa.

Las manos inexpertas y ansiosas de Damián le acarician imitando sus movimientos, tocándole con cuidado en busca de sus reacciones, Dick es flexible y hermoso, su piel es suave y todo él incita al sexo.

-Aún no hemos llegado a tu otro regalo-le menciona el Omega dejándose acariciar por el menor que explora su pecho acariciando sus pezones con suavidad hasta dejarlos erectos y sensibles.

Damián le mira expectante cuando se coloca entre sus piernas, Dick puede incluso mirar el sonrojo que adorna su piel bronceada ante la nueva experiencia.

El mayor se toma su tiempo, sopla suavemente sobre la punta húmeda, paseando la lengua por el glande. El Alfa jadea ante la sensación y su cuerpo se tensa mientras su miembro se endurece fácilmente entre los dedos del mayor.

Dick le toma en su boca y chupa, pasea la lengua por el frenillo, baja y sube llenándole de su saliva.

Con las manos aferradas a la sabana, Damián busca por aire, la sensación es tan placentera que apenas puede pensar, sus caderas se mueven dando pequeños empujones tratando de obtener más de ese placer oscuro que le llena el cuerpo.

El Omega no tiene contemplaciones en llevarlo al límite hasta hacerlo gemir de placer y obligarlo a terminar, le succiona con fuerza fregando el sensible glande contra su lengua hasta que la boca se le llena del calor de semen.

Tembloroso y aturdido por el orgasmo, Damián se apoyó en sus codos para mirar al mayor –Ahora entiendo porque la obsesión de todos con el sexo- le dice acercándose a él para atraerlo a su cuerpo.

-Sí y apenas estas descubriéndolo aún hay muchas cosas más-menciona Dick limpiándose los labios con la lengua sentándose frente a él para abrazarse, dejando que las manos cálidas de Damián le recorran.

Se besan de nuevo saboreando por primera vez el amargor del semen, los dedos del menor le envuelven masturbándole poniendo en práctica lo aprendido, tiene el vigor de la adolescencia y no tarda en excitarse de nueva cuenta.

Es Dick quien tiene que despejar un poco su cabeza ante las caricias de su Alfa y separarse lo necesario para buscar condones.

-Voy a mostrarte un truco-le dice insinuante abriendo el empaque y colocando al Alfa a su merced antes de deslizar con su boca el preservativo, dejando al menor duro y anhelante.

Acostado en la cama, Dick abre sus piernas e instruye a Damián en las artes amatorias, no necesita muchas explicaciones, para poder adentrarse en su ser y fundirse en uno.

La calidez de Dick le abraza, sus caderas se mueven por si solas, su unión no tiene nada que ver con la de su vínculo, el recuerdo de esa noche es borroso por el celo y las hormonas, demasiado raudo e impreciso.

Pero en esta ocasión pueden besarse, consumir los gemidos del otro, y fundirse en la piel ajena, Damián le besa hasta dejarle los labios hinchados, será imposible disimular el día de mañana.

El aroma de su Alfa se funde con el suyo y le embriaga, sometiéndose a cada estocada que hace su cuerpo curvearse y sus manos arañarle la espalda empujándolo contra el en busca de más.

Muy cerca del orgasmo Dick le llama anhelante y le aprieta a su cuerpo, su cabeza se inclina y jadea entre gemidos una única petición.

Los dientes del Alfa se encajan sobre su glándula marcando su mordida, haciendo el intercambio de hormonas entre ellos, llevándolos directo al orgasmo, inflando el nudo en Damián hasta presionar la próstata de Dick y hacerlo convulsionar en sus brazos de placer.

Con la respiración errática y la cabeza enterrada en su cuello los pulmones de Damián se llenan con la fragancia de las feromonas de Dick, su lengua traza la glándula Omega succionando llenándose de su esencia sintiéndose por fin en paz en los brazos de su amante.

Dick no le ha pedido a nadie que lo muerda, sin embargo ha dejado caer sus defensas para recibirlo a él.

-Elígeme a mí-le pide Damián cuando el nudo finaliza y pueden separarse.

-Siempre- le promete Dick acostándose en la cama apagando las luces, recibiendo en sus brazos a su Alfa.