Usualmente cuando uno disfruta lo que hace el tiempo se va, por decirlo de alguna forma, volando y nosotros si que estabamos disfrutando de nuestras vidas, durante mucho tiempo no se volvió a tocar el tema de lo que había o no sucedido en el pasado ni yo volví a tener sueños con referencia a esto. Durante esos días Draco y yo nos unimos mucho, pasábamos horas juntos leyendo, platicando o simplemente disfrutando de las ultimas lluvias del verano, la lluvia siempre nos unia de una manera magica.
Un día a mediados de septiembre Draco llego de una salida al pueblo con un hermoso caballo, yo me emocione mucho porque en el tiempo que llevaba hay pocas veces había montado y sinceramente era algo que me encantaba y como no, excusa no nos faltaba para pasar mas tiempo juntos, desde ese día comenzamos a salir a cabalgar todas las mañanas, era fascinante la sensación que experimentaba cuando galopaba, era como volar sin alas, con la brisa golpeando mi rostro y la adrenalina recorriendo mis venas, sin duda uno puede volverse adicto a eso.
Después llego el otoño que a mi ver es la mejor estación del año, en especial por la celebración del Hallowen pero, como dicen por ahí, todo lo que vale la pena cuesta, gran parte del pueblo estaba ocupado ya sea con los preparativos para la gran fiesta que se celebraba cada año en la plaza principal, entre los cuales estaba yo por petición de Altea, o aun mas importante con la cosecha, en lo cual Draco participaba mas que activamente, por eso durante todo octubre solo nos veíamos a la hora de cenar o cuando nos escapábamos discretamente para pasear por los campos llenos de hojas secas, es tan hermoso verlas volar. Por fin el gran día llego y toda la gente lo recibió como se debe recibir la fiesta mas importante del mundo mágico, entre algarabía, bromas y sorpresas, la mas grande sorpresa de esta año fue ver a Malcom y a Altea por fin juntos, aunque debo admitir que también fue lo mejor de el espectáculo pues no podía pasar ninguna chica que a Malcom no se le fueran los ojos y que esto ocasionara que Altea explotara, fue realmente divertido.
Noviembre paso desapercibido (muy a pesar de la autora) a mas de no ser por una nueva pasión que me había atrapado, sin saber porque un día me encontré imaginando situaciones y personas que no existían y para mas con una necesidad loca por plasmar todas esas historias en papel, cuando leía lo escrito no podía dejar de decirme a mi misma cuan descabellado o loco sonaba mas necesitaba seguir con ello, era una extraña obsecion, para mas cuando alguien lo leía y decía "va bien" o simplemente me daban algún consejo para mejorar, claro esta que esos alguien solían ser Draco, Altea o Damara ya que no me atrevía a mostrárselos a nadie mas.
Mas rápido que aprisa llego diciembre, la primera semana de este Draco y yo fuimos a Madrid y luego a Sevilla por supuestos asuntos de negocios que el tenia que tratar, si se fue dos horas a atender sus negocios fue mucho y sinceramente no creo que aya hablado nada que no pudiese arreglar desde Inglaterra, pero aun así me agrado que me llevara a conocer lugares tan bellos (eso me han contado algún día los conoceré). Después de eso regresamos a Muggletown deseosos de comenzar nuestros preparativos para Navidad y año nuevo, no contábamos con que nos deparaba el destino una ves que llegaramos a muggletown.
Algo extraño este capitulo, cualquier parecido con los sueños y gustos de la autora no es mera coincidencia, tenia que darle algo mas mío, que vivan los caballos y algún día conoceré España.
