- ¡mamá! – dice emocionada la niña al ver un vendedor de helados – ¡cómprame uno por fis! – pedía con ojos vidriosos. -
- No Miharu, aún no hemos almorzado, nada de dulces hasta después de comer – replica Michiru con fingida severidad. La niña de cabellos rubios ondulados miraba suplicante a mamá Haruka -
- Pero uno chiquitito no le quitará el hambre – intercede la rubia mayor ante su pequeña.
- Haruka sabes que si come dulces luego no almuerza – contesto Michiru con suavidad.
- pero mami, te prometo, juro y perjuro que voy a comerme toda la comida – dice imitando el gesto que Haruka hace al utilizar la misma frase. Michiru mira con el ceño fruncido a su mujer.
- Yo no se lo enseñe – contesta la rubia riendo. -
- Al final siempre seré la mala. Cuando las tres sabemos que no puedes comer dulces antes del almuerzo. Más aún porque te pones hiperactiva y no puedo pararte.
- Pero mami… - intento convencerla -
- Lo siento mi cielo, pero después de almorzar mama-Haruka te comprará el helado que elijas. – La niña se cruza de brazos y le da la espalda. Dejando ver su pequeña carterita azul con un caballito de mar blanco.
- Ya hija – comienza a decir Haruka alzando a la pequeña en sus brazos – no siempre se puede hacer todo lo que una quiere. Si no sabes que mama Michiru… -
- ¿que yo que? – replica la peli verde fingiendo molestia.
- nada sirena mia – le dice silenciándola con un beso. Vamos a almorzar ya.
Las tres se acercaron a un restaurant cercano a las orillas del mar. Michiru pidió arroz con calamares y Haruka unas ensaladas con pescado frito. La pequeña de ojos azules se conformó con una hamburguesa y papas fritas.
- Eso no es comida – se quejó la rubia al ver el almuerzo de su niña de 3 años -
- Haruka, es exactamente lo que te dije antes de que lo ordenaras. -
- ¡Es que no quería otra cosa! – se quejó, Michiru la observó con el entrecejo fruncido -
- eres consentidora compulsiva -
- contigo también lo soy – dijo levantando las papas fritas que la pequeña rubia había desparramado alrededor de su pequeño plato.
- Si, pero a mí no está mal que me consientas – contesto Michiru sonriendo.
- Quiero mi helado ma – dice Miharu con la boca embadurnada en mayonesa.
Las dos mayores se disponen a terminar el almuerzo y se dirigen, luego de comprar el helado a la orilla del mar nuevamente. Ambas mujeres toman una cada mano de la niña y se acercan al mar para que se moje los piecitos. Luego de un rato se disponen a volver a la casa. Al bajar de la camioneta, Haruka quita a la pequeña rubia de la sillita trasera para entrarla a la casa pero la niña se niega.
- ¡Ma! – llama a Michiru estirando sus bracitos -
- Vamos hija yo te llevo que mama Michiru no puede hacer fuerza -
- ¡Ma! – repite la niña al borde del llanto. Michiru se acerca a su pequeña y le acaricia la mejilla - Ya prontito mami te podrá tener en brazos de nuevo, sabes que
- no te quedas quieta y mi barriga esta muy grande y me cuesta, ¿verdad tesoro? – la niña haciendo pucheros se traga el llanto - ya, pero solo hasta que entremos a la casa – dice tomando a la niña en brazos contra la voluntad de Haruka, que la observa con cara de enfado.
- sabes que no debes hacerlo.- Michiru le
Momentos más tarde, luego de darle un baño a Miharu y de hacerla dormir en su pequeña cama. Haruka acompaña a Michiru a tomar el suyo y luego la ayuda a acostarse.
- Amor, estoy embarazada no estoy lisiada – se rie Michiru mientras se recuesta en la cama.
- Lo sé pero tengo que cuidarte, no quiero que nada salga mal. Si debo acostarte yo misma eso hare.- Michiru le contesta con una sonrisa que la rubia le devuelve. Luego de quitarse la parte de abajo del pijama para dormir mas cómoda, se recuesta al lado de su mujer de costado para dormirse acariciándole la enorme barriga. -
- Ya queda poco – comenta Michiru posando su mano sobre la de Haruka -
- Es increíble – contesta la rubia.- Jamas pensé que podría sentir tanta felicidad. Y todo esto te lo debo a ti. Que con tu presencia llenas mi vida de luz. Y le has dado dos razones importantes para seguir adelante. Para enfrentar a todo y a todos con tal de verlas felices. -
- Tú me haces feliz – susurra Michiru al acariciarle la mejilla – Tu haces que todo sea perfecto…- Dice al tiempo en que siente al bebé moverse en el vientre. – Sonrie y mira a Michiru emocionada, otra vez siente una pequeña patadita…
De repente Haruka abre los ojos y se da cuenta que ha sido el codo de Michiru que la ha golpeado.
Observa a su niña que descansa con su brazo derecho como almohada y babea sobre él durmiendo apenas con la boca abierta. Sonríe al verla así. Y recuerda el sueño que acababa de tener.
Así la quería a ella. Para eso la quería. Para formar una familia. Para soñar y dormir todas las noches a su lado. Para que fuera la madre de sus hijas.
La observa dormir un momento y luego le deposita un beso en la frente que, aunque fue delicado, la hace moverse hacia su lado y cierra la boca.
- te amo – le susurra luego de besarla nuevamente. Vuelve a besarla y Michiru contesta esta vez moviendo la cabeza. – ya despierta que es tarde. Hoy quiero llevarte a un lugar especial.
La peli verde comienza a abrir los ojos con dificultad.
- ¿A dónde? - Pregunta adormilada -
- al paraíso – contestó la rubia con una sonrisa – vamos, levántate.
La peli verde se desperezó y se quedó un rato más en la cama. Haruka en cambio, se levantó y fue por unas cosas al comedor. Momentos más tarde entró en la habitación para buscar a Michiru, no se sorprendió al ver aún a su sirena recostada ocupando el 90% de la cama. Sonrió al verla y nuevamente la despertó.
- Vamos – dijo sonriendo – levántate que ya tengo todo listo – Nuevamente la violinista se estiró sobre la cama, ésta vez decidiéndose a levantarse. Luego de ir al baño a lavarse la cara. Llegó al comedor un poco más despierta. Donde la rubia la esperaba con té y pan tostado. La acompaño durante el desayuno mientras conversaban de todo un poco. Michiru insistió en que Haruka le dijera a dónde irían pero la rubia se negó a decirle hasta que estuviera preparada.
Al cabo de media hora. Michiru se encontraba vestida y lista para salir. Traía un vestido corto de verano color celeste, sandalias del mismo color y un bolso de mano color blanco. Se había recogido el cabello con un broche dejando caer un poco de costado un mechón de su cabello.
- Estoy lista para ir contigo a donde quieras llevarme. – Insinuó bajando su mano derecha desde la cintura hasta la cadera.
- Perfecto, solo falta una cosa -
- ¿qué? Un beso. – y se acercó a ella, arrugando los labios como pidiéndole un beso -
- no - contestó la rubia juguetona – el traje de baño.
- ¿el qué? – Preguntó Michiru extrañada - ¿pero debo llevarlo puesto?
- Si es posible… - respondió con timidez, Michiru frunció el ceño -
- Haruka. Podrías habérmelo dicho antes de que me pusiera el vestido – La rubia se ruborizó-
- Es que no quería arruinar la sorpresa -
- ¿Qué sorpresa? – inquirió ésta vez buscando una respuesta. -
- Vamos a pasar el día a la playa.- Respondió ilusionada. – Ya prepare las cosas que necesitaremos. Sólo falta que tú te pongas el traje de baño y podremos ir saliendo. Michiru no pudo evitar sonreír de la alegría que provocaba la noticia. Era por ese tipo de detalles que le daban ganas de comérsela a besos. Tan ruda, tan fuerte y fría que a veces parecía y sin embargo estaba llena de detalles que la encantaban. No podía evitar enamorarse cada día más de ella.
- De acuerdo – dijo con una sonrisa cautivadora – iré a cambiarme, no te impacientes.
- Lo haré pero intentaré resistirlo.- Haruka tenía una sonrisa que no le entraba en el marco de su rostro. Quería pasar una tarde especial con su niña para compensar los últimos momentos que habían ahogado un poco el ambiente. Se quedó ensimismada en sus pensamientos cuando volvió a ver a Michiru salir del cuarto. Esta vez con unos hilos atados alrededor de su cuello de color turquesa.
- Creo que cada día te ves más hermosa. -
- Tú igual, ¿no llevas traje de baño? – preguntó intrigada.
- claro, lo traigo puesto – contestó tomando la canasta que contenía las provisiones para el día.
- déjame verlo - pidió la peliverde con una sonrisa -
- no es nada del otro mundo, es simple y sin nada, ya me lo veras cuando lleguemos, ahora, salgamos antes de que se haga más tarde. – Michiru resopló, pero siguió a la rubia de buena gana.
Llegando a la playa Haruka dejo el auto estacionado en uno de los balnearios. Michiru se veía radiante con sus lentes de sol, su vestido y sus sandalias. Hubiese pasado tranquilamente por una estrella de cine, viéndose tan glamorosa. Haruka en cambio, traía puesto un short de color azul oscuro, una playera de color blanco y sandalias playeras de color negro.
Había bastantes jóvenes en el lugar, después de todo Haruka había elegido uno de los balnearios de moda más exclusivos de la zona. Michiru caminaba delante de la rubia observando todo con atención. Siempre el verla le daba la sensación de que era tan niña para algunas cosas. Y podía estar casi segura de que nunca la habían llevado a pasear así. Por eso le gustaba tanto consentirla.
Se acomodaron cerca de la orilla, Haruka puso un mantel sobre la arena y la canasta sobre éste. Michiru se quitó las sandalias y hundió los pies en la arena para luego dejarse caer sobre el mantel. Apoyo sus manos en el suelo y estiro las piernas.
- Ya – dijo de repente – quiero verte en traje de baño. -
- Luego cuando vayamos al agua – retrucó la rubia.
- entonces vayamos ahora. – insistió la peliverde. Haruka la miro dubitativa - ¿Por qué te da tanta vergüenza? No deberías, tienes un cuerpo fantástico. Sea como sea tu traje lo amare de todos modos.
- De acuerdo. – dijo poco convencida. -
- Mira, yo me lo quito para ti. – dijo poniéndose de pie – Lentamente, me quitaré el vestido… - decía mientras dejaba caer los breteles por sus hombros. -
- Me gustaría ser tan desinhibida como tú.-
- Nada te lo impide ruka – dijo bajándose el vestido sensualmente por sus hombros.- Si quieres puedo hacerte un streaptease aquí mismo -
- se que eres capaz pero por favor no – contesto la rubia riendo, ya comenzaba a acostumbrarse a los juegos de Michiru. Y comenzaba a aprender cómo tratarla, aunque no podía evitar ruborizarse ante ciertas situaciones. Michiru no tardó en quitarse el vestido y las sandalias con toda la intención de salir corriendo hacia el agua. Haruka, en cambio, no se había quitado ni siquiera las sandalias. Ella era tímida por naturaleza. Sin embargo su personalidad la hacía ver como todo lo contrario. Quizás para no delatarse. Y a decir verdad le incomodaba un poco que las personas a su alrededor observaran a Michiru de la manera en que lo hacían. En especial un grupo de jóvenes que se encontraban a metros de ellas dos. Haruka observo a uno de ellos con severidad y aunque no estaba segura, sabía que lo había visto de algún sitio.
- Vamos Haruka, déjame verte con traje de baño - Pedía Michiru invitándola a ponerse de pie con la mano extendida. La rubia lanzó un suspiro. Después de todo, a algo se iba a la playa. Tomó la mano de Michiru y se puso de pie. Primero se quitó las sandalias negras, a continuación se quitó el short. Aún la playera que traía no dejaba ver nada de la rubia. - ¿sabes? Creo que lo haces a propósito – dijo Michiru tomándole la playera por debajo. – ¿Quieres que te la quite verdad?-
- No, aquí no – respondió la rubia riendo. -
- Uh - musitó Michiru – si no hubiésemos acabado de llegar te invitaría a un hotel - Haruka sólo sonrió. Cuando al fin se quitó la playera negra no solo Michiru se había quedado con la boca abierta. La rubia traía un traje de una pieza color negro, el traje semi deportivo realzaba sus atributos. Su cintura torneada servía de marco al ejercitado abdomen. Sus largas piernas se lucían más que nunca a la luz del sol.
- ¿te soy sincera? – dijo Michiru intentando modular – nunca me habían dejado tan perpleja como ahora. Y eso que hasta te he visto desnuda. Haruka noto la atención que se había provocado, más que nada por que Michiru estaba colgada de su cuello. Ruborizada solo podía atinar a tomar a la joven violinista por la cintura. – Viéndote así no se si prefiero ir al agua o a la cama – dijo con total sinceridad -
- Tus hormonas te están enloqueciendo -. Bromeó la rubia separándose de Michiru para tomarla de la mano. – Hoy será un día "romántico" para las dos. Besó la mano de su niña que le sonreía divertida y se dispuso a caminar hacia el agua con ella de la mano.
Las personas que se encontraban alrededor suyo no pudieron evitar observarlas, en especial la horda de jóvenes que habían llamado la atención de la rubia que, antes de ingresar al mar, les dirigió una mirada fulminante. Le fastidiaba un poco la situación y hasta podría decirse que le incomodaba un poco. Pero todo valía la pena al ver chapotear a su sirena en el mar. Escondiéndose detrás de las olas, saltando al tiempo para poder menguar el golpe de la ola o sumergiéndose para dejarse llevar. Era realmente una sirena y disfrutaba del mar. Haruka se limitaba a observarla y a nadar un poco solo para acercarse a ella. Se quedaron unos 30 minutos más en el agua hasta que a la rubia le dio hambre. Insistió en que Michiru saliera para acompañarla pero ésta hizo lo mismo para quedarse unos minutos más en el agua. Luego de insistir por un buen rato la rubia decidió salir del agua.
Una joven que estaba con el resto la observó detenidamente al salir. Cuando la rubia llegó al lugar donde había dejado sus cosas sacó una toalla de adentro del bolso y comenzó a secarse. Fue en este momento que una joven se le acerca para saludarla.
- Hola guapo – le dice a sus espaldas, la rubia extrañada por el comentario se da vuelta para ver quien es -
- ¿Perdón? – dijo al ver a la joven de cabellos cobrizos que la miraba de arriba abajo -
- No me dirás que no estas acostumbrada a que te traten de hombre por que no te creo. – dijo con una sonrisa. – Pero créeme, de mujer te ves mucho mejor que de hombre. Tu cuerpo es mucho más fornido del que aparenta. Dijo acariciándole el brazo izquierdo.
- Gracias – respondió un tanto desconcertada – Disculpa mi descortesía pero, ¿nos conocemos?
- ¿Será posible que no me recuerdes? – la joven se puso frente a la rubia. – No suelo pasar inadvertida ante los ojos de la gente.
- Ni yo suelo olvidar a las bellezas que conozco, ¿de dónde según tú preciosa? – la joven rió, al ver que a Haruka se le escapaban los ojos buscando a Michiru.
- No te preocupes, ella está muy entretenida, conoce a algunos de mis amigos. – comentó señalando a Michiru que se secaba el cabello con una toalla que acababan de alcanzarle. Haruka arrugó la frente molesta, estaba a punto de ir tras ella pero la peliroja la detuvo. -
– Mira – continuó – te daré una pista… nos conocimos en una fiesta donde al igual que hoy, tu amiga te dejo sola. – Haruka la vio con el ceño fruncido. – Al igual que hoy, aquella noche te rodee con mi brazo y conversamos. ¿Recuerdas? – dijo mientras repetía aquel acto. La rubia se esforzaba por hacer memoria de algo que se había empeñado en olvidar. Pero mencionándolo de nuevo ya recordaba quien era esa joven. – Soy Mikane.
- Te recuerdo – afirmo la rubia. - ¿Qué hacen aquí?
- Vinimos mis amigos y yo a pasar un día a la playa al igual que ustedes. – dijo sin dejar de abrazar a la rubia. -
- Ya veo - respondió indiferente sin dejar de observar a Michiru –
- Mirame – le dijo tomando a la rubia del mentón – ella esta ocupada con él, ocúpate de mi que me tienes aquí en tus brazos. – Haruka no pudo evitar ponerse nerviosa. Era una situación bastante incomoda.
- lo siento pero Michiru… - empezó a decir pero fue silenciada con un dedo en la boca. La rubia se negó a su actitud y tomo con sus manos a la joven por los brazos para alejarla de si.
- te quiero, desde el primer momento, no me importa si eres hombre o mujer, hay algo en ti que me vuelve loca – dijo acercándose más a la boca de la rubia.– De día eres aún más hermosa – susurró Mikane rozaba sus labios con los de Haruka cuando una fingida tos la interrumpió por detrás-
- Michiru – dijo Haruka al tiempo en que la joven se daba vuelta para verla con total descaro.
- Que inoportuna eres querida – le dice
- pues lamento interrumpirlas – dijo secamente la peliverde – ¿Haruka? – la rubia nerviosa no sabia que decir. Michiru lanzó una mirada fulminante a la rubia que la veía suplicante.
- tu… - intentaba hablar Michiru conteniendo su rabia. – Aléjate de ella - la joven de cabellos color cobre soltó a Haruka del cuello y se dio la vuelta para darle la cara a la peliverde.-
- ah ¿si? – desafió Mikane – y tú, ¿quién se supone que eres para decirme que hacer y qué no? – se colocó las manos en la cintura y prepotentemente se fue acercando a la violinista
- No voy a discutir contigo – respondió levantando el mentón – Eso es asunto de Haruka y mío, si tienes un mínimo de educación déjanos a solas por favor – La joven suspiró y se volvió hacia la rubia -
- Bien guapa, da gracias a que yo no soy celosa – dijo guiñándole un ojo – te dejo, pero, volveremos a vernos. – la joven pasó por el lado de Michiru y se alejó no sin antes enviarle una tajante mirada. Michiru bajó la vista y lanzó un suspiro. Haruka al tiempo contenía la respiración sin saber exactamente qué decir. Hasta que por fin se animó a hablar
- Tu sabes Michiru, yo no hice nada – ella levantó la vista con violencia y sus ojos furibundos contenían todo el deseo de demostrarle cuan lastimado tenía su orgullo.
- claro, me doy cuenta que no haces nada, ella está a punto de besarte y no haces nada – dijo furiosa la violinista. – Haruka suspira sabiendo que tiene razón y piensa antes de volver a hablar -
- lo siento - dice en un suspiro. – no tengo nada más para decirte y tienes razón en estar enojada. Pero ella no me interesa en absoluto. – Michiru se cruzó de brazos y corrió la vista a un costado. La rubia se acercó a ella suavemente para rodearla con sus brazos. – Perdóname ¿si? – pidió con dulzura. – Vamos, sólo quiero estar bien contigo. Te traje aquí para que disfrutáramos de un hermoso día juntas, no dejes que ésa nos lo arruine. Le dio un beso en la frente. - ¿Me perdonas por ser tan idiota? Prometo que la próxima vez que suceda algo así la echo a patadas – ella viró los ojos con pesadez. Pero estaba dejando convencerse. – Vamos, sabes que solo tengo ojos para ti mi Julieta. A la peliverde se le escapó una sonrisa. No podía enojarse con ella. La rubia al ver que sonreía notó que las cosas estaban volviendo a su cauce. – Me resultaste muy celosa – rió la rubia. Michiru arrugó la nariz y miró molesta a la corredora.
- ¿y? ¿algún problema? – Haruka rió y la abrazó con más fuerza -
- ninguno – rió y le beso la cabeza - ¿Quieres comer algo? – Michiru asintió. La rubia le besó nuevamente la frente y la invitó a sentarse al mantel. Comieron un sándwich y bebieron coca cola y jugo de manzana.
Al cabo de un rato el enojo de Michiru se había disipado por completo. A pesar de que la manada de jóvenes seguía cerca suyo luego de conversar por un rato se olvidaron de ellos. Momentos después Haruka invitó a Michiru a volver al agua. A lo que la violinista asintió de inmediato con gran entusiasmo.
Emulando su sueño Haruka la tomó de la mano y se dirigieron a la orilla. Apenas se mojaron los pies mientras la peli verde le comentaba acerca de su fascinación por el mar. Ella solo la miraba jugar con el agua que las alcanzaba mojándoles los tobillos.
- Me gusta como las olas hunden mis pies en la arena – dijo con seriedad mientras los observaba. La rubia la miro sonriendo. Había tantas cosas que le gustaría decirle. La llenaba de ternura el verla disfrutar de cosas tan sencillas.
- a mi me gusta estar contigo - atinó a decir antes de ponerse frente a ella para tomarla por la cintura.
- es extraño que te muestres tan confiada frente a la gente haruka - comentó la peliverde con una picara sonrisa.
- Es que hoy me siento tranquila, lo cierto es que me da mucha pena cuando te enloqueces de repente - sonrió ruborizada - pero hoy no me importaría ni siquiera si Darien nos viera - Michiru lanza una pequeña carcajada.
- No sé por qué no te creo - la peliverde se puso de puntillas para alcanzar los labios de la rubia y fundirse en un tierno beso que se fue volviendo apasionado paulatinamente. Pero el autocontrol de Haruka logró por un momento separarse de sus labios. Aunque eso fuese exactamente lo último que deseaba hacer en el mundo. Abrazó a su niña y se quedó pensando un momento. ¿Que podría suceder si todos se enteraban? Más que nadie a ella le importaba su amigo. Quien había confiado en ella, quien la había apoyado en todo momento y le dio un hogar cuando todos le daban la espalda. ¿Cómo reaccionaría? él, quién le había confiado a su hermanita y con quién había terminado en la cama y no sólo eso, sino también enamorada.
- Ha.. Haruka... - susurró Michiru con un hilo de voz. - ella se escapó de sus cavilaciones con tranquilidad -
- ¿que sucede? - preguntó con calma. Michiru señaló a su derecha y la rubia sintió como su cuerpo se congelaba, su corazón se paralizaba y sus piernas comenzaron a temblar levemente de la impresión.
Ouch sorry por haberme perdido, pero ustedes están acostumbrados a que haga eso u.u
lo lamento de verdad.
Aquí les dejo el nuevo capi y les comento que el proximo que actualice será mis ojos n_n
así que no crean que los he abandonado.
Suelo perderme pero no para siempre...
Y hoy que es mi cumple quiero dejarles de regalo este nuevo cap.
Hasta la proxima!
espero que les guste... y gracias a todos por leer
Mariel
