11. Cruce
Bajo las escaleras corriendo, comiéndome peldaños de dos en muchos, tropezándome...No me importa. Me levanto y sigo devorando metros, golpeando a los transeúntes que osan impedirme que te alcance.
Mis ojos arden de lágrimas que no quiero derramar. Aún así veo la luz roja transformándose en un verde que te alejará de mí.
No...no puedes cruzar...no, por favor...
Los coches milagrosamente se detienen y es entonces cuando Raay tira de ti.
Joder...corro, corro...y entre lágrimas te aprecio cerca.
No dudo.
Te agarro de la mochila. Tiro de ti rudamente. Te regreso al limbo seguro...
Oigo ladridos. Desesperados. Furiosos. Algo me rasga la tela de mis vaqueros a la altura de mi pantorrilla...Unos dientes caninos. Sus dientes. Rasgan tela...pero siento que no me tocan...No quieren herirme...Sólo protegerte...
Me miras asustado. Me miras por primera vez a través de un azul claro que nada ve. No comprendes lo que está sucediendo...Y yo tampoco.
Siento que me ahogo con mi propia angustia. Sigo agarrado a ti...a tu mochila...a lo que sea que me puedas ofrecer...
Me has reconocido, y al instante comienzas a calmar a tu chucho. Te resulta difícil...Tu Lukanikos está nervioso. Yo le he puesto así. Desconfía de mí...pero tú logras que siga confiando en ti. Se calma poco a poco...Te obedece...Pero no me perdona. Sus ojos me lo dejan claro, y le comprendo.
Yo tampoco lo haría.
- ¿Siete?
- ¡No me llames así!
Te grito. Vuelvo a escupirte mi rabia, pero poco a poco suelto el doloroso agarre que profeso a tu mochila.
- No me has dado otro nombre...
¡Joder! ¡Ya lo sé! Ya lo sé...
- Def...Defteros...Mi nombre es Defteros...
Ignoro por qué te lo confío...Pero lo he hecho. Quizás por compensación. Me diste el tuyo sin pedírtelo...Estamos en tablas.
- ¿Qué te ocurre, Defteros?
Sigues con tu rostro vuelto hacia mí, pese a que tu azul apagado está velado otra vez...Entre lágrimas te observo a ti primero, luego a Raay, quién sigue juzgándome con su noble mirada. El semáforo continúa esclavo del monótono ritmo que intercala rojos y verdes...y tu serenidad sigue manteniéndome a salvo.
- No me dejes cruzar...- Lo ruego con la voz tomada, y me avergüenzo de ello, pero ya no puedo evitarlo.
- De acuerdo...No cruzaremos...
Sigues hablándome con calma, pese a la frunción que vislumbro en tu entrecejo, la cuál me advierte que no comprendes nada. O que finges no comprenderlo...qué sé yo...
- Llevo dinero...mucho. Suficiente para acabar con todo si cruzo...- Hablo con toda la claridad que esta angustiante ansiedad me permite, y tú me escuchas...me escuchas y no me juzgas...- En cada esquina...¿sabes?...Puedo gastarlo...Necesito hacerlo...Y al mismo tiempo no puedo...No dejes que cruce la calle...Te lo dije...Exarcheia no es amable...¿me comprendes? Sus esquinas hoy me tientan...
Me descubro mirándote a través de lágrimas que no cesan de fluir. Con mis manos como garras encarnadas sobre tus hombros...Joder...debo estar haciéndote daño, pero tú no te inmutas...No pierdes el temple...Éso que yo necesito urgentemente a riesgos de hallarlo pasado el maldito cruce.
- Ven...
Tientas mi brazo diestro con tu zurda, la que no se sujeta al arnés del chucho, invitándome a aliviar la presión que te está machacando.
Cedo, trato de inspirar tropezando con los espasmos asentados en mi pecho...Te he apretado mucho, y no has dado muestras de ello...Joder...¿también aguantas el dolor? Sé que te he apretado...mis manos duelen al relajar la tensión con la que se han clavado en tus hombros...
Sigo intentado respirar, restregándome las lágrimas y la humedad que se desliza de mi nariz...Me importa una mierda hacerlo con el dorso de mi mano...Me importa una mierda todo mientras veo que te agachas, amañagas a Raay y le susurras una orden al oído.
Ambos comenzáis a andar, sentido opuesto al cruce que deseo y no me atrevo a cruzar.- Ven...- Repites, sabiendo que accederé. Que vendré. Que te seguiré.
Raay te conduce hacia un sucio portal y toma tierra sentándose sobre sus patas traseras. Tu orden ha sido ejecutada. Ahora esperará a recibir la siguiente...por éso se sienta. Y tú también.
Yo te sigo...pero no me siento. Me detengo de pie frente a vosotros, sorbiéndome los mocos y batallando todavía con mi desestabilizada respiración. Te medio abrazas a tu Lukanikos y extraes algo de la mochila que has dejado entre tus piernas. Un dulce canino. Una golosina...Un premio.
- ¿Sabes qué significa Raay? - Me lo preguntas alzando el perfil hacia donde intuyes que estoy, y estúpidamente te respondo negando con la cabeza. Joder...no puedes ver que te he respondido pero de alguna manera lo has sabido. Me ofreces la respuesta al misterio del nombre de tu chucho. De tu Lukanikos. De tu salvación. Y de mi envidia.- Raay significa Vista en Hindi...Le llamé así porqué él es mi vista, mis ojos...Mi bote entre la oscuridad por la que navego y navegaré siempre...- Yo sigo plantado frente a vosotros como un condenado imbécil, pero tú sigues hablando...sin molestarme. Quizás porqué sabes que hoy lo necesito. Quizás porqué de alguna manera llevas tiempo escuchándome sin que yo le sepa...- Siéntate...
Palpas el espacio de portal que queda entre ti y la pared, señalándome dónde vas a mantenerme a salvo. Y yo accedo. Te obedezco...Necesito hacerlo.
- Tócale...
- No.
- Tócale...no te morderá...
Insistes ante mi terquedad. Osas tocarme tú a mí, ubicándome, deslizando tu mano a través de mi agarrotado y tenso brazo hasta dar con mi mano cerrada en puño, adosada sobre mi rodilla.
- No nos caemos bien.
- Pues es hora que lo hagáis.
Tu mano ha cubierto mi puño, lo ha envuelto entre su calidez e intenta deshacerlo. Y aunque yo me resisto, finalmente cedo. Dejo que sigas tocándome y que me dirijas la mano hacia su cabeza.
El chucho alza el hocico ante mi guiada aproximación. Me toca la palma con su nariz húmeda. Me huele...y finalmente baja la cabeza. Se ofrece. Se deja...
Es suave. Cálido...
Reconfortante.
Joder, joder, joder...¡No sé qué me está pasando! Tengo ganas de llorar, y al mismo tiempo de afianzarme a esa cabecita con ambas manos, acariciarla, tocarla, rascarle bajo las orejas...¡qué sé yo! Ésto es estúpido...surrealista...
Agradable...
- Raay significa Vista...Tu Siete...¿qué esconde?
Vuelves a hacerlo. Tu calma me exaspera, pero hoy no puedo librarme de ella. Las lágrimas acuden de nuevo a mis ojos, y sólo sé que necesito hacerlo. Tomar al chucho con las dos manos, acariciarlo...acariciarlo...sentir su calidez...absorber algo de su valentía y nobleza...
- Demasiadas cosas...
Confieso atragantándome con las palabras al tiempo que me hallo con mi frente pegada a la de tu Lukanikos, quién me lame las lágrimas mientras no puedo dejar de acariciarle la quijada.
- Cuéntaselas a él. Sabe guardar secretos...
- ¿Y tú?
- También.
