Desde que comencé a amarte

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-¡Yue! –Le gritó sonriente al ver que se acercaba de llegar.

Habían quedado con Tomoyo para ir a ver una película ese día. Por algunos trámites tuvo que estar en el centro de Tomoeda durante toda la mañana, por lo que se había quedado esperándolos unos cuantos minutos.

Estaba alegre de poder ver a Yue, hace tres días que no había hablado con el más que por teléfono.

Pero Yue… no parecía tan feliz como ella.

-¿Estás esperando desde hace mucho?

-No… la verdad es que llegue acá hace como unos diez minutos.

El la miró de una manera extraña. Había veces en las que creía saber exactamente que querían decir sus ojos platinados, pero en días como esos leer en el rostro de Yue era un completo desastre, toda una encrucijada. Pese a que lo conocía desde siempre, había lugares en los que a ella no se le había permitido entrar jamás.

-Yue tu… no te había visto hace días… no fuiste a clases y tu padre me dijo que habías estado cansado. Me alegra ver que estás bien

Él le sonrió como si estuviese tensando sus labios. Se sintió avergonzada. Sabía que era imposible que Yue supiera lo que había pasado días atrás con Li. Pero ver su forma fría de actuar la hacía sentir atemorizada, después de todo… si él supiese… si él supiese lo que había pasado…

-¿Que sucede Saku? Te encuentras bien

Giró sus ojos hacía él, se había preocupado por su reacción extraña, por sus mejillas sonrosadas. Seguramente pensaría que estaba enferma.

Su blanca y fría mano sobre su frente la hacía sentir aún más avergonzada.

-No te preocupes estoy bien

Pero la sensación fría de Yue en su frente solo le provocaba mayor preocupación. Él la quería sinceramente, si se enteraba de lo había pasado en el salón ¿como podría verlo a los ojos entonces?

-No pareces tener fiebre –Dijo al tiempo que retiraba sus dedos de la frente de ella. Suavemente, casi como si la acariciase.

Por alguna razón Yue se sentía diferente. Completamente diferente. No era que el hubiese cambiado realmente, tan solo que saber acerca de sus sentimientos hacía que… estuviese más pendiente de que Yue era un chico.

Quince minutos después, Tomoyo aún no llegaba.

-Estúpida Tomoyo –Escuchó murmurar a Yue mientras colgaba el teléfono

-Que te ha dicho

-No podrá venir pero quiere que vayamos nosotros.

-Entonces por qué no vamos –dijo sonriente pero él no dijo nada. Calló en cuenta al segundo después. Ir solos al cine, era algo extraño, tan extraño que ni Yue podía soportarlo, aun cuando le había dicho que seguirían actuando como hasta ahora sin importar que pasara.

Yue por fin sonrió.

-No estés preocupada Sakura, podemos ser como siempre

Y entonces un largo suspiró se escapo de sus labios. Ella quería ser como siempre, poder ver la sonrisa de Yue, sentir los brazos de Yue cerca de su espalda de forma natural, el olor de Yue…

¿Quería realmente ser como habían sido siempre?

Habían días como ese en el que pensaba que no, que había algo diferente entre Yue y ella pero luego recordaba a Li, la voz de Li, su ceño fruncido, su respiración cerca de su nuca, y todos sus planes se venían abajo.

Pero ya no dejaría que eso pasara más, Li Shaoran había jugado ya demasiado con ella y el amor no podía ser así; lleno de dolor. Seguramente tenía que haber otra forma, un amor como el que le daba Yue, un amor cálido.

Le sonrió nuevamente, porque no sabía con exactitud que decir.

-Hoy te vez hermosa Sakura

Se miró a ella misma. Hermosa…

Todo había sido gracias a Tomoyo, el día anterior habían salido a comprar prendas de vestir que le quedaran a la medida. Ese vestido que se ceñía a la altura de su busto y caía libremente hasta la mitad de su muslo era muy bonito, el color damasco le había llamado la atención. Realmente no quedaba mal y las forma en la que había aprendido a cuidar de su cabello ahora, le favorecía mucho más.

Se sintió feliz de saber que podía pensar junto con Yue, en que en realidad no le quedaba nada mal. Tal vez se quería así misma un poco más.

-Gracias

Yue también se veía hermoso, pero no por sus ropas, como lo hacía ella, sino por que el rostro de Yue difícilmente podía ser catalogado de otra manera. Sus labios llenos y más rojos que los de ella misma, su piel casi marmórea, sus largas pestañas y finas facciones. Yue siempre había sido el chico lindo de todos los lugares a los que habían ido.

Cuando entraron al cine, tropezó con el primer escalón, pero antes de que pudiera llegar al suelo, los brazos de Yue rodearon su cintura.

-Lo siento, no estaba viendo por donde caminaba y..

-No te preocupes saku, siempre has sido algo bruta

-Eh! Que solo no veía en ese momento

Sin embargo, Yue no era como siempre. Tenía brazos fuertes, manos grandes, un torso masculino.

Sus mejillas se volvieron a sonrosar.

-Quieres que nos vayamos de aquí, realmente creo que te ves un poco enferma

Agachó la cabeza y suspiró. Él estaba malinterpretando todo y preocupándose por nada.

-No te preocupes estoy bien, es solo que… -No pudo continuar con lo que seguía. Caminaron por la orilla hasta unos pequeños bancos donde se esperaba que llegue la hora de las películas.

-Solo que Sakura, a pasado algo?

No debía preocuparlo más. Tomo aire y apretó los ojos.

-Yo... la verdad es que me pongo un poco nerviosa cuando estoy cerca de ti últimamente y …

-¿Te sientes incomoda? –Preguntó un poco afligido.

-No, no es eso –negó con la cabeza y levantó la vista. Jamás podría sentirse incomoda cerca de Yue –No sé que es lo que pasa, pero pienso constantemente en lo que me dijiste, no me incomoda para nada pero mis mejillas se ruborizan y…

Él sonrió. Dejó de hablar, por fin sonreía otra vez.

-Saku… mi saku

Y entonces sintió los brazos de él alrededor de su pequeña espalda. Ella se acunó entre sus brazos y su pecho, su polera tenía el aroma de su perfume.

-No te tienes que avergonzar de nada. –Le dijo el más feliz de lo que había estado antes. –Me alegra mucho todo lo que me has dicho

Ella suspiró nuevamente. Era un alivio que eso no fuera un problema para él.

-.-.-.-.-..-.

Para cuando la película terminó ya era de noche.

-¿Vienes a mi casa? Mamá iba a hacer estofado cuando Salí, seguramente queda un poco.

-Claro, me encantaría, después de todo no creo que haya nada en mi refrigerador

-Eso es porque eres una perezosa y no has ido a hacer las compras hace una semana al menos.

Ella hizo un mohín y Yue se Rio. Estando con él era realmente feliz

El teléfono de él sonó y cuando vio el numero su rostro cambio completamente.

-Que sucede –Le preguntó cuando el cortó el celular.

-Ocurrió un percance Saku no podre acompañarte hasta casa

-Pero ha pasado algo Yue, quieres que te acompañe

-No, está bien, es solo que hay un lugar a donde debo ir ahora. Ponte esto –dijo al tiempo que se sacaba su chaqueta y se la ponía sobre sus hombros.

-No entiendo.

-Te explicaré cuando llegue a casa.

Justo cuando pensó que ya se iba, el retrocedió. Tomó su mentón firmemente y beso su mejilla. Al instante los colores se subieron por su rostro avasalladoramente fuerte.

-Volveré pronto Saku. Dile a mi madre que no tiene que preocuparse.

Extraño. Todo eso era muy extraño, desde la llamada por teléfono hasta la forma en la que latía su corazón en ese momento.

Que sería todo eso que estaba pasando. Esperaba que Yue estuviese bien. Acomodó la chaqueta de él. El viento comenzaba a estar un poco más frio de lo normal.

Y ese lugar estaba atestado de gente. Esperaba llegar pronto a casa, pasaría donde los señores Tsukishiro y conversaría con la madre de Yue. Sonrió. Estar en ese lugar era tranquilo.

Medía hora más tarde estaba a unas cuantas cuadras de su casa.

-¡Kinomoto!

Su cabeza se volteó inmediatamente. No podía ser…

-.-.-.-.

Llevaba ya mucho tiempo siguiéndola. La había visto después de que el estúpido de Tsukishiro la besará en la mejilla.- maldito día había tenido que ir a firmar esos papeles. Había pensado en irse, en no hablarle hasta el día siguiente en el colegio, pero sus pies se habían movido solos.

Cuando ya casi la había alcanzado, le gritó su nombre y ella se giró. Su cabello también giró con ella. Se veía condenadamente bonita.

-Li –Pudo ver que murmuraba unos pasos más allá. Pero entonces volvió a girarse y sus pasos se hicieron más rápidos.

Condenada mujer.

Tuvo que correr para alcanzarla. Tomó su muñeca y jalo de ella.

El movimiento la sacudió bruscamente quitándole la chaqueta de sus hombros. Llevaba un vestido damasco, un hermoso vestido en su cuerpo menudo… la línea de su clavícula podía verse perfectamente bien un fino collar, el cabello perfectamente arreglado, sus muslos perfectos, mucho más contorneados después de tantas semanas de atletismo.

Kino moto lucia como sacada de una revista.

-Li que haces –se quejo mientras jalaba para soltarse de su agarre.

-Lo… lo siento Kinomoto -al parecer le había hecho daño en la muñeca. Ella se acuclilló para recoger la chaqueta de Tsukishiro.

-Ya no importa, sólo déjame en paz. –dijo mientras se levantaba y se daba la vuelta para continuar caminando.

-No, espera quiero hablarte por lo que dije en el teatro.

Ella seguía avanzando con rapidez. Cada vez más y más rápido sin detenerse ni un segundo. Le siguió hablando, incluso la detuvo unas cuantas veces más pero ella no frenó su marcha. No quería hablar con él.

-Kinomoto, por favor, necesito hablar contigo.

Ella se volteó como la primera vez, con el cabello desparramado en el aire y vio entonces sus ojos brillantes de indignación.

-¿Y las veces que yo quise hablarte Li? Las veces que quise decirte alguna cosa, cuando te he hablado de Takeru, me has escuchado… no es justo Li, tú no eres para nada justo

Se quedo perplejo un segundo. Verla decir esas palabras… ver sus ojos de esa manera y escuchar el tono golpeado de su voz dolía como el fuego. Ella tenía razón, era injusto, todo lo que hacía con ella era injusto, pero no podía evitarlo, ya no podía hacer nada… la necesitaba, necesitaba que estuviese donde él estaba, que le contara como habían sido sus padres, cual era su película favorita y acompañarla cuando estuviese sola.

-Kinomoto… kinomoto yo lo siento, sé que es verdad todo lo que me dices pero por favor, por favor escúchame

-Ya no quiero escucharte más Li, de verdad, he tenido suficiente de todo esto.

-Por dios Kinomoto, solo esta vez, no… volveré a molestarte… solo por hoy, déjame hablar contigo. –Era de lo peor, un chico injusto y un mentiroso, pero necesitaba tener su atención.

-Li… por favor, déjame sola.

Una cuadra más y llegarían a casa de Kinomoto.

-Escucharé todo lo que me tengas que decir de Takeru. –Era su ultima alternativa.

-Ella se volteo y lo miró con el ceño medio fruncido.

-Esta bien, hablaremos, pero después de hoy Li, por favor, no juegues más conmigo.

-Te lo prometo –Como podía mentirle cuando ella le hablaba con tanta sinceridad. Era un monstruo, pero un monstruo que se había enamorado de una persona completamente buena, tan buena que hasta podía ser idiota y dejaba que jugaran con ella…. Como él había hecho el.

Caminaron esa cuadra sin hablar. Ella sacó la llave de casa de su pequeño bolso.

Tal como lo recordaba, todo ahí era muy acogedor.

-Siéntate en el sillón, iré a hervir agua para café.

-Gracias

En ese lugar había descubierto lo linda que era Kinomoto. Deseaba tanto poder volver a días como esos.

Cuando Kinomoto llegó llevaba un chaleco sin abotonar sobre el vestido y se había atado el cabello en una coleta que dejaba ver perfectamente la curvatura de su cuello.

-Si estas acá Li, me escucharas a mi primero.

Se sentía extrañamente nervioso.

-Esta bien, dime lo que tengas que decir Kinomoto, escucharé esta vez hasta el final.

Ella tomó aire, como si hablar fuera a costarle kilos y kilos de oxigeno.

-Como te dije ese día, Takeru vino a mi casa, no sabía al principio como es que estaba aquí, después de todo yo… nunca había hablado con ella.

La miró. Detenidamente, no parecía que Kinomoto estuviese mintiendo. Pero Takeru… ese mismo día había ido a su casa.

-A que hora vino Takeru a tu casa Kinomoto

-No sé realmente –cerro los ojos, si Kinomoto decía una hora cercana a la que Takeru estuvo en su casa estaba mintiendo, y si ella mentía… no sabía que hacer si ella mentía respecto a Takeru… la verdad es que tampoco sabía que hacer si pensaba que era verdad. –creo que fue un poco después o justo en el momento en que… llamaste por teléfono.

Es cierto… él la había llamado después de beber la segunda ronda de copas con Eriol, para ese entonces ya había pasado mucho más tiempo, Takeru podía haber llegado hasta casa de Kinomoto. Pero como es que sabía donde demonios vivía.

-Me dijo que estaba entrometiéndome en sus planes

-¿Planes?

-Lo que te dije Li, ella quiere quedarse con todo, con tu dinero con tu apellido.

-Kinomoto, sé que te dije que te escucharía pero esto eso…

-Es verdad Li –su rostro angustiado sus dedos que habían sujetado sus manos. Ella no parecía mentir… pero Takeru no podría…

-Dijo que habían estado prometidos…

Esos datos, jamás podría saber eso si Takeru no se lo hubiese dicho realmente. Sabía que en algún momento le grito que era una entrometida y la acuso de husmear en su vida pero, Kinomoto no era ese tipo de chicas.

-Ella no es tu amiga Li. Yo sé que no tengo que entrometerme en esto, pero te he querido todo este tiempo, pese al dolor que he pasado no me gustaría que te hiciesen daño.

-Es verdad, Takeru y yo… ella y yo estuvimos prometidos. –Kinomoto lo miraba con esos hermosos ojos verdes suyos completamente abiertos –Veras, su padre tenía una empresa pequeña y se relacionaba muy bien con las nuestras, pronto la familia de Takeru llegó más y más a casa. Parecían llevarse bien con mi madre y mis hermanas, pero algunos imprudentes movimientos de mi madre llevaron a la empresa del padre de Takeru a la quiebra

-Eso no lo sabía

-A los pocos meses el padre de Takeru se suicido. Mi madre se sentía muy culpable, pensó que sería bueno que la familia se hiciese cargó de ellas. Yo me casaría con Takeru y así podían formar parte en las empresas, pero éramos pequeños por lo que su madre exigió un contrato.

-Lo siento… de verdad no podía haberme imaginado que algo así

-Si… no es algo que uno se pudiese esperar. Pero es justamente por todo eso que no entiendo lo que me dices, Takeru nunca quiso aceptar ese compromiso, yo mismo me encargué de cancelarlo cuando vi que aquello la hacia tan infeliz… incluso ahora ella no quiso estar conmigo…

-Ella quiere disfrutar de este tiempo, de la secundaría la universidad… después de eso quiere casarse contigo. Quiere quedarse con todo Li… lo juro…

-Creo que sabes lo que dices, de verdad pero no puedo entender porque Takeru…

-Al menos puedes estar alerta

-Yo… haré eso Kinomoto, lo juro, estaré alerta

Ella sonrió a medias. Sabía que la había decepcionado, pero no podía creer todo eso de Takeru, al menos no aún.

-es mi turno ahora Kinomoto

Ella cerró los ojos. No quería escucharlo pero había hecho un trato y era demasiado honrada como para negarse.

-Se lo que quieres decirme Li.

-Y porque pones ese rostro –no quería que sufriera con lo que quería decirle.

-Porque todo lo que has hecho me produce dolor, desde un principio quererte siempre fue doloroso –sonreía dolorosamente –pero lo acepte e incluso lo elegí, te quería tanto Li… deseaba tanto estar contagio, o solo mirarte durante horas…

Demonios su corazón se oprimía con nerviosismo y ansiedad. Ella decía "quería" como si ya no lo hiciese.

-Pero tú aún me quieres Kinomoto.

-Probablemente aún te quiera

Suspiró aliviado

-Yo te quiero, no pude saberlo hasta hace poco pero te he querido muchos días antes, mucho antes de que te convirtieras en una princesita, quiera estar contigo Kinomoto.

-Pero es muy tarde Li

Muy tarde… si ella decía muy tarde solo podía imaginarse a ese maldito Tsukishiro.

-¿Esto tiene que ver con el delicado de tsukishiro?

Ella no dijo nada, pero se le quedó mirando de manera sugerente.

-Por dios Kinomoto, ese sujeto… nosotros

-No hay nosotros Li, nunca habido nosotros. Siempre había sido yo y mis sentimientos y tú y Takeru.

Ella tenía razón, así había sido, pero en algún lugar, en un pequeño momento Kinomoto se había metido entre todo eso y ya no podía sacarla de ahí.

Iba a decirle… iba a decirle que lo de Takeru había terminado por desencantarlo, que la quería, pero que ya no quería estar con ella. Iba decirle que se había enamorado de ella, de su risa secreta, de los hoyuelos de sus mejillas, de sus ojos verdes cuando ocultaban algo, de su voz cuando quería quedarse junto a él, de sus dedos delgados, de la manera en que callaba, la curvatura de su cuello, de su presencia sana, de la forma en la que cerraba los ojos cuando la besaba… pero ella habló y no pudo decir nada más.

-Además… Yue ha sido muy bueno conmigo, ahora mismo no podría herirle de ninguna manera y…

Oh por dios, que no le dijera que ahora estaba enamorada de ese tipo.

-¿No lo entiendes? tu no puedes quererle

¡Maldició! Su estúpida boca otra vez

-Pero que dices, claro que puedo, yo le quiero Li, él siempre ha estado conmigo

-Pero no de esa manera Kinomoto, estas confundiendo las cosas

Ella se levantó rápidamente del sillón.

-Por que… vienes y me dices estas cosas. No era esto de lo que venías a hablarme Li. Que sabes tú de lo que yo pueda sentir. Te ame por encima de mi misma y fue como si no te hubieses dado cuenta, que puedes saber respecto a como siento…

-Por que puedo leerte Kinomoto, por que yo si sé lo que te pasa, por que aún estas nerviosa cuando me miras.

-Es porque no puedo dejar de quererte tan fácilmente Li, así no funcionan las cosas

Lo decía con tanta tranquilidad, como si lo tuviese asumido. Esa actitud suya le cabreaba.

-Pero es algo que pasará algún día, lo sé, estoy segura de eso y quizás Yue…

-No!

Demonios. Había gritado demasiado fuerte, demasiado agresivo, ahora la iba a asustar, la asustaría como lo había hecho en días anteriores. Maldición. Cerró los ojos y esperó, esperó que ella dijese algo, que lo echará de ahí o saliese ella corriendo pero en vez de eso escucho sus pasos acercarse.

Lagrimas de nuevo, lagrimas de Sakura. Podría haber coleccionado un montón de ellas con todo lo que la hacía llorar. Era un idiota.

-Yo quisiera confiar en ti Li, pero he visto como miras a Takeru, sé que la amas, te he escuchado llamarla dormido… no puedo creerte. Esto que piensas que sientes por mi, seguramente es un capricho, una protesta por el juguetito que se te escapó, pero pasará y cuando eso pase, si yo te creyera, la única triste sería yo… la única herida en toda la historia. Tú estarás bien Li y yo… me las arreglaré. Al menos sé que Yue estará conmigo. Por favor… déjame olvidarte.

Que la dejará olvidarlo, que la dejará pasar de él? no podía hacer eso, no podía… Kinomoto era suya, Kinomoto siempre había sido suya, sus ojos le decían, aún en ese momento en que le pedía liberarla de esa sensación, que aún le pertenecía y por encima de eso él se había enamorado, dejarla sería imposible.

Pero agobiarla tampoco daría mejor resultado.

-Veras Kinomoto –Dijo repuesto. Ya tenía un plan. –el caso es que, no puedo dejar que te olvides de esto así como así. Pero no te molestaré más… por hoy. Sólo recuerda mientras estás tu y tus sentimientos, que en algún maldito lugar yo estaré esperando y queriendo que seamos nosotros.

Besó la frente de Sakura. Limpió una de sus lágrimas, le dio una sonrisa torcida y salió de su casa.

Esperaba que Kinomoto entendiera algo ahora, esperaría que ella lo buscara pero estaría atento porque no quería dejársela a Tsukishiro. Ni en las pesadillas se lo permitiría.

Una cuadra más allá escuchó el sonido de la voz del maldito principito. Se sintió encrespado, ahora que lo recordaba esos dos eran vecinos.

-No lo entiendes –De decía Tsukishiro realmente molesto –me importa una mierda lo que le pase a Li, acuéstate con él, cásate con él ten unos endemoniados hijos con él pero a Sakura… déjala fuera de esto.

-Pero ella me está fastidiando Tsukishiro.

Se pegó a la pared con los ojos bien abiertos y aseguró que nadie pudiese verlo. Esa era Takeru.

-Ese era el trato, yo te ayudaba pero tú no vuelves a tocar a Sakura nunca más.

-Lo sé

-Entonces por que vas tan lento, vi salir a Sakura del teatro, ella no me dijo nada pero había estado llorando y si no era por uno de tus maquiavélicos planes estoy seguro que tenía que ver con Li.

-Mierda –murmuró Takeru mientras se mordía las uñas furiosamente. –es una pendeja demasiado entrometida Yue.

-Has lo que las arpías hacen mejor… enreda al maldito de Li.

-Ese es el plan final. Pero quiero jugar un poco con él, ya te lo dije su familia mato a mi padre, nunca podré perdonar a Shaoran.

-Eso es lo que me gusta de ti –Había dicho Yue riendo

-¿Solo eso? –había dicho Takeru acercándose seductoramente a Yue

-Eres lindo Yue, y malicioso, realmente una combinación buena. Yamasaki es rico… pero creo que tú me gustas un poco más, si quieres… podrías venir a mi casa, hoy estoy sola como sabes y…

-Takeru, bonita –dijo mientras la apartaba con una mano –sabes por quien estoy haciendo todo esto verdad

Takeru bufo.

-Si, la mosquita muerta.

-hehehehe, que vamos para atrás si la insultas.

-Está bien. Hablaré con Yamsaki, le diré que tenemos que romper antes de la fiesta de fin de curso, después de eso creo que todo será pan comido con Shaoran, no soporta verme llorar, incluso se alejó de todos sus parientes por eso ¿sabías?

-No me habías dicho nada de eso

-Pero es historia de otra ocasión Yue

-A mi me parece una ocasión perfecta.

-Bueno, me he alejado suficiente de casa. Será mejor que me vaya –se había dado la vuelta para irse pero antes de eso se volvió para estamparle a Tsukishiro un beso en los labios –había olvidado que quería hacer eso.

No supo que dijo Tsukishiro después, ni supo en que momento Takeru salió de ahí, solo se derrumbó cerca de la pared sin hacer ruido como un asqueroso insecto.

Se pasó la mano por el rostro. No lo podía creer. Kinomoto tenía razón…

Maldición, Takeru… sintió su garganta arder. Ella era todo lo que siempre había querido hasta la llegada de Sakura. La había cuidado como si fuese a romperse en cualquier momento, jamás le había quitado los ojos de encima, había postergado sus propios deseos por ella… su familia. No podía creerlo. Aún después de haberlo visto y escuchado, no podía creerlo.

Que hablará así de lo que había pasado con sus padres, que besara a Tsukishiro. ¿Siempre había sido así? No la recordaba de esa manera, sabía que era caprichosa, que era testaruda que no le gustaba para nada no tener la razón pero… no recordaba que fuese cruel.

Caminó despacio. ¿Que tendría que hacer ahora?

Miró el cielo nublado. Realmente no quería hacer nada.


Nota de autor: desde aquí empieza el jaleo. Y es que Shaoran se tenía que dar cuenta de lo **** que era Takeru :) con sus propios ojos, sino jamás le hubiese creído a nadie.

Espero estar vuelta con otro capítulo pronto.