hola, perdón por el retraso en actualizara... estaba poco inspirada y creo que este capitulo demuestra el bajón narrativo que estoy sufriendo... :( , pero bueno intentaré mejorar para el próximo... agradezco muchísimo a todas- os que están leyendo este inusual fic... estoy emocionada porque es la primera vez que un fic mio (escrito por mi) pasa de los 50 comentarios aquí en fanfiction... así que en resumen... gracias... es emocionante que lean tus paranoias y que comenten... gracias a todos...
Capitulo 12 - intenciones ocultas -
Volvió a leer los papeles que tenía delante y por más que lo hiciera nada de aquello explicaba el hecho de que Brennan se había dejado embarazar. Había hablado con su mejor amiga pero ella tan poco aporto demasiado a lo que tenía en los papeles, nada que no fuera lo hecho que sus padres le abandonaran, que su hermano desapareció, que paso dos años en el sistema de adopciones y ninguna familia la tenía con ellos por más de unas semanas, hasta que su abuelo la encontró; todo esto lo confundía, no sabía cómo actuar con ella, como tratarla, si como todas las mujeres que había tenido a su lado o seguir buscando un motivo para justificar el hecho de que ella quedara embarazada pero chantajearle con el bebe. Suspiró ante lo recuerdo de la discusión de aquella mañana, sabía que se había pasado, pero le gustaba su furia y en otras circunstancias se enamoraría de ella fácilmente, si no fuera el hecho de que cuando la miraba inevitablemente pensaba que ella había planeado todo aquello y mismo después que su amiga le había dicho que ella era como una niña inocente principalmente cuando estaba asustada o cuando estaba triste; pero él no la veía así, para él ella había planeado aquello y deseaba saber porque ¿por dinero? "no, ella dijo que no quería vender al bebe, pero por otro lado lo había dicho bastardo ¿Por qué?" pensaba una y otra vez y por más que quisiera no podía encontrar una explicación.
-¿ocupado?
Giro rápidamente hacia su amigo que desde la puerta lo miraba con cautela, en los últimos días tenía el humor de perros.
-pasa.
Respondió guardando los papeles en uno de los cajones de su mesa. Jack se sentó delante de él en silencio y hasta que este no se giro para darle la atención no hablo.
- ¿has hablado con Tempe? – Seeley asintió - ¿y? ¿Ha aceptado vivir en tu casa?
Podría decir que si para que su amigo calmara a su querida novia, porque sabía que aquellas preguntas no serian hechas nunca por Jack, además de alguna forma lo había conseguido, no hablando educadamente como se le fue pedido, pero lo había hecho.
- si
- puf… gran B no sabes el peso que me has quitado de encima- resoplo como si sintiera que una tonelada de cosas cayese de sus hombros. Seeley miro interrogativo a Jack y este se tenso- Ángela sabe sobornar, lo hace hasta mejor que tu.
Seeley hizo una mueca divertida, había sobornado a su amigo a que llevara a su novia a vivir con él, así tenía una cosa menos que preocuparse cuando fuera a hablar con Brennan para que viviera en su casa y mismo que su tiro hubiera salido por la culata había conseguido su cometido.
- pídele a tu novia que no vaya a casa hoy
- ¿Por qué? ¿No has hecho nada a la chica?
La preocupación evidente en la cara de su amigo le incomodo, si le había hecho algo, la había humillado y tratado como una perra pero siempre que la veía no podía controlar su enojo por ella querer quietarse a su hijo; pero esto era algo que su amigo no debía saber si quería que la chica no se echase atrás.
- ¿Qué clase de degenerado crees que soy Jack?
- uno que en los últimos días grita a todos como si estuviéramos sordos.
Seeley lo miro serio, no había percibido que había hecho tal cosa, si era verdad que en los últimos días está muy poco sociable pero un padre que se ve obligado a estar alejado de su hijo debe sentirse igual parecido ¿no?
- lo que sea Jack, solo quiero que tu novia no le haga a Brennan cambiar de opinión.
- Ángela no haría tal cosa, has visto lo ilusionada que estar de que su amiga tenga a este bebe y de que tú la hagas feliz, "porque tú la quieres"... cosa que no sé de donde saco.
Dijo el último sin percibir que lo hacía, pero era la verdad, su querido amor no dejaba de decir que Seeley mostraría a Brennan que era amar, cosa que estaba seguro que nunca ocurriría en la vida pues Seeley y Brennan eran polos totalmente opuestos.
- ¿no crees que soy capaz de hacer que ella se enamore de mi?
Sabía que podía hacer cualquiera mujer caer en sus pies, siempre había sido un don Juan, pero no estaba seguro de querer enamorar a Brennan.
- ambos sabemos que si- Jack se levantó dispuesto a salir- pero sé que no serás capaz de hacerlo- quiso preguntar el porqué pero su amigo se adelanto- Tempe es una chica dulce, cariñosa e inteligente y tú, amigo mío, eres… todo lo contrario.
Y con esto salió de la oficina dejando a Seeley con la palabra en la boca. Seeley sonrío pensando en lo que decía Jack, si era totalmente distinto a Brennan pero la noche que estuvo con ella la noche en que se embelesó con el lado dulce, cariño e inteligente de ella también había mostrado a ella que era un hombre cariñoso, amoroso y afectuoso.
Flash back:
Las risas de ella le volvían loco, hacia unos minutos que había vuelto a hacer el amor y ahora se dedicaba a besarle el cuerpo agitado de ella, pero a pesar de que muchas mujeres le encantaban aquello a ella le hacía gracia que él deslizara su lengua por su cuello y rostro.
- no deberías reírte, me desconcentra.
- pero me hace cosquillas
Intentaba de todas las formas no reírse pero no podía, la sensación de la lengua húmeda de él le provocaban escalofrío y por su vez cosquillas.
- tienes que concentrarte así las cosquillas serán placenteras.
- no puedo
Replico antes de volver a reírse tapándose la boca y cerrando los ojos. Seeley se alejó del cuerpo de ella enfadado pero el verla intentar contenerse lo acabo embobando, era hermosa.
Quitó las manos del rostro de ella admirando la forma en que se mordía los labios para contener la risa, la forma en que sus ojos se abrían poco a poco como si tuviera miedo de encararlo, era tan dulce que no podía parar de mirarla.
- ¿Por qué me miras así?
Él no había percibido lo embobado que estaba hasta que ella le hablo. Llevo la mano al rostro de ella, y sin responder, solo la acaricio viendo como se encariñaba en su mano no pudo resistir mas a aproximarse y besarla. Ya había besado a muchas mujeres y de muchas formas pero lo que transmitió en aquel beso iba mucho más allá de lo que había hecho nunca.
- te deseo.
Quizás no fue la palabra adecuada para describir la sensación cálida que tenía en el pecho pero ella parecía comprenderlo perfectamente. La volvió a besar mientras cogía un preservativo cuando se alejó dispuesto a ponerse ella lo arrebató de la mano rápidamente.
- lo pongo yo.
- ¡no!
Negó ante su disponibilidad e intento coger de vuelta el pequeño paquete.
- ¿Por qué no?
- porque es demasiado delicado- ella escondió la mano- pequeña no hagas esto… venga dámelo
- no
Negó zafándose de él. Seeley la acorralo como si de una presa se tratara y segundos después ambos giraban en la cama en un juego de risas y besos para ver quien quedaba con el pequeño sobre.
- vayamos… a media
Vocalizo entre risas cuando ella y él paró mirándola curioso.
- ¿cómo?
- yo abro y tú la pones- Respondió como si fuera obvio. Seeley se quedo mirándola desconcertado antes de soltar una carcajada que la hizo sonrojase enojada- ¿Por qué te ríes?
Se sentó en la cama desafiándolo con la mirada. Seeley paro de reírse y centro la vista en ella que parecía disgustada con él.
- cariño ¿te has oído?- ella bajo la mirada y él suspiro viéndola con ternura- ok, puedes abrirlo
Respondió resignado. Brennan levanto la mirada y sonrío deslumbrada.
- ¿de verdad?- Seeley asintió y ella se lanzó sobre él en un cálido abrazo- gracias
Susurro besándole la mejilla para luego incorporase y mirara con intriga el pequeño paquetito. Seeley tan solo la miraba, estaba sentada en la cama sin nada que le cubriera el cuerpo, sostenía al pequeño sobre mirándolo como si de un acertijo se tratara. De pronto una sonrisa se formo en el rostro de ella que llevo el pequeño sobre a la boca dispuesta a desgarrarlo con los diente, pero fue detenida por Seeley.
- así lo romperás
- pero...- no supo que decirle de forma que volvió a observar el sobrecito, segundos después volvió a intentar abrirlo pero ahora rompiendo por uno pequeño troquel que había al lado. Cuando finalmente cedió y ella pudo acceder el contenido miro a Seeley con una triunfadora sonrisa- lo he hecho
-sí- susurro ronco y se dispuso a buscar el cuerpo de ella de una forma seductora- y ahora...
- ¿por qué es rosa?
-¿qué?
Se paro confuso y ella le enseño el pequeño objeto en sus manos.
-¿porque es rosa?
- es de fresa- beso la barbilla de ella yendo hacia el oído- me encanta la fresa – susurro alejándose para poder recostarla- ¡no! – Grito al momento que vio como llevaba el objeto a la boca- ¿qué haces?
- quería saber si sabe a fresa
Respondió apenada. Seeley sonrió cálido al verla parecer tan vulnerable, tan tierna, con la mirada baja y la expresión de niña al ser reprendida. Cogió el pequeño objeto y busco los labios de ella besando con dulzura y haciéndola recostar en la cama.
- te enseñare que si lo sabe
Susurro mordiéndole los labios y volviendo a besarla con devoción.
Fin del flash.
Se floto la frente con angustia, ¿porque ella no quería a su hijo? La había tratado bien aquella noche y si supiera que ella deseaba aquel pequeño haría todo por ella, o al menos mucho más de lo que estaba haciendo, pero no podía verla sin sentir la opresión en su pecho de saber que aquella mujer desea la muerte del ser que él mas anhela. Aquella noche había sentido algo que nunca llego a sentir con ninguna mujer, aquel calor y aquel deseo de cuidarla que sintió cuando la encontró en el hospital parecían neutralizar la rabia que sentía de ella por saber que deseaba matar a su pequeño. Sin embargo, ella era tosca y obstinada de tal forma que lo dejaba loco, subiendo así el deseo que tenia por ella, el mismo deseo que no le dejaba dormí sin pensar en ella, o despertar con la sensación de vacío por desear el sedoso cuerpo a su lado. Suspiro sintiendo el amargo gusto de su boca, ya eran las cinco de la mañana y no podía para de pensar en que haría cuando tuviera que convivir con ella bajo el mismo techo, pero también con miedo de que cuando la fuese a recoger dentro de unas horas, volviese a discutir y ella acabara negándose rotundamente a todo lo que decía respecto a él y a su hijo, si lo hiciera no podía impedirla. Amasó un papel en su mano, nunca sería capaz de cumplir ninguna de las amenazas que le hizo a ella pero "¿y si ella sabía de eso y mataba a su hijo?" No, tenía que ser tan terco cuanto ella, así ella lo tendría miedo y no daría ningún paso en falso, a pesar de que hacer esto suponía no poder acercarse a ella con segundas intenciones, porque a fuerza nunca sería capaz de tocarla.
Volvió a mirar al reloj eran las siete de la mañana y no había pegado el ojo en toda la noche. Había buscado y rebuscado una forma de librarse de aquel hombre, de aquel bebe, pero era muy consciente de que él la mataría si abortaba. Podría denunciarle pero ¿quién le iba a creer? él seguro compraría a todos y ella solo conseguiría ser más odiada por la sociedad de lo que ya era. Ángela no había vuelto a la noche y mismo que la necesitase como consuelo también agradecía que no hubiera venido, no tenia ánimos para contarle a su amiga que era lo que de verdad estaba pasando. Volvió a mirar al reloj. ¿Podía huir? ¿Desaparecer? No, estaba segura que si lo hiciera él la encontraría o peor atentaría en contra a su abuelo, la única persona que tenía en la vida además de Ángela; y esto no se lo permitiría, prefería sufrir sola que hacer daño a cualquiera persona que amase. Rebusco en la cocina algo para apaciguar su ansiedad ya que había devuelto todo lo que había tomado de desayuno, era un asco estar embarazada ¿Cómo podía las mujeres querer aquello? Vómitos, náuseas, y más vómitos, daría su vida para que alguien le diera la solución milagrosa para parar las náuseas. Volvió a sentarse en el sofá con un vaso de agua entre las manos y ahí se quedo, inmersa a sus pensamientos, hasta que sonó el timbre sobresaltándola. Puso rápidamente el vaso de agua sobre la mesa y miro hacia la puerta, tenía miedo de abrirla, de verlo, de saber que le esperaba aquellos meses de embarazo, tenía miedo de respirar el mismo aire que aquel hombre nuevamente. Su mano tembló al abrir la puerta ¿podría volver a tras? ¿Saltar por la ventana y morirse? No, Era demasiado cobarde para acabar con su vida de aquella forma. Respiro hundo y termino de abrir la puerta con el último coraje que tenia, pero delante de ella no estaba la imponente figura de Seeley y si la de un chico que por su rostro no hacía daño ni a una hormiga.
- ¿señorita Brennan?
La voz mansa del hombre o del chico que estaba delante de su puerta la calmo.
- si
- es un placer conocerla señorita, soy Lance Sweets, su chofer- se presentó. El chico, que no parecía tener muchos más años que ella, sonrío cálido mientras le cogía de la mano para depositar en esta un beso- el señor Booth me ha mandado recogerla.
Lo observó de arriba abajo su traje alineado, sus zapatos mocasines, sus guantes blancos, un perfecto chofer de película pero ¿tenía edad para conducir? Se pregunto comprobando que su pelo fácil case era extinto. Él pareció darse cuenta de lo que pensaba ella porque se alejó poniendo una seria postura y mirándola como un soldado.
- le presentaré mi carnet si así se sentirá más segura.
- no... No es necesario – se alejó de la puerta suspirando tranquila prefería ir en la bici de un niño que en cualquiera cosa con el padre de su bebe. Además aquel chico debería está en la misma posición que ella, siendo chantajeado por el- "señor Booth"...si, de seguro él también le obliga a hacer lo que no quiere… es un abusador.
Ella no percibió cuando sus pensamientos salieran por su boca pero el chico delante de ella si la escuchó, divirtiéndose con cada palabra.
- de seguro que pocos creen esto de él.
- ¿perdón? – cuestionó sin comprender a que se refería. El chico sonrío y ella se coloro avergonzada- ¿lo he hablado en alto, no es así?
- si… pero no se preocupe los choferes solo miran a la carretera
Bromeo y ella ladeo la cabeza sin comprender que era lo que decía.
- voy… voy a por mi maleta.
Se giro rápidamente ahora sin saber que era lo peor, el señor abusador o el niño que muy probablemente tenia carnet de triciclo. Cogió rápidamente su pequeña maleta y fue hacia la puerta, había escrito una carta para Ángela pidiendo que la llamara cuando llegase y explicando por el auto todo lo que estaba pasando y él porque ya no tenía que llevarla a la estación de autobuses.
- permítame que la ayude- El chico cogió su maleta rápidamente sin que ella pudiera protestar- ¿Cuántas mas maletas llevará?
Pregunto al ver que solo traía con ella una mochila y una maleta pequeña.
- no hay nada mas… solo es esto.
Respondió con una sonrisa orgullosa de lo que tenía en las manos. Sweets se sorprendió con sus palabras y se giro, definitivamente las palabras del señor Booth habían sido muy pocas para definir a la señorita que había ido a recoger, como él había dicho ella no era igual a ninguna mujer que hubiera pisado la mansión como invitada. Brennan cerró la puerta y bajo la escalera acompañada por el chico, estaba cada vez más nerviosa de saber qué pasaría con ella a donde iba y esto no ayudaba en que sus náuseas la dejasen en paz. Delante del edificio estaba aparcado un Q5 de color azul, que la sorprendió al momento que vio el chico poner su maleta dentro y abrirle la puerta para entrar. Miro indecisa si debía hacer aquello o no pero el chico la cogió de la mano y la llevo invitándola a entrar de forma que no pudo salir corriendo por más que desease. El camino estuvo silencioso, Sweets intentó hablarle, pero estaba tan asustada con todo lo que estaba haciendo que se encerró en sí misma y no hablo nada. Pasaron calles famosas de Washington y algunos monumentos de los cuales ella ni se fijó, debido a que su mente viajaba en saber cómo sería lo que le esperaba y si aun había alguna forma de librarse de todo aquello.
- hemos llegado señorita Brennan
La voz del conductor le saco de sus pensamientos para fija la vista en un enorme edificio de arquitectura minimalista y grandes cristaleras oscuras, rodeada de un precioso jardín y altos muros. Sabía que el padre del bebe era rico pero se imaginaba algo más modesto, y lo que tenía delante era totalmente distinto. La puerta se abrió, quitando de su pensamiento, fuera el encantador chofer le extendía la mano para ayudarla salir cosa que hizo con miedo ¿había sido tonta al no buscar saber quien de verdad era el hombre que la había embarazado? "no, no me importa solo tendré a este bas... Bebe y me iré" pensó corrigiendo a sí mismo de llamar al pequeño de bastardo. El chofer la ayudo a salir y le invito a entrar solo cuando llego a la puerta percibió la presencia de tres personas más.
- señorita Brennan es un placer recibiría, soy Caroline la ama de llaves del señor Booth- Brennan miro con desconfianza a la vieja mujer que le sonreía, debería tener entre 50 o 60 años y su constitución regordeta y baja le daban un aire de ser mayor de lo que su apariencia demostraba.
- yo soy Daisy Wick- se presento de pronto una chica que por su apariencia debería tener como unos veinte y tres años - puedes llamarme Daisy, si lo prefieres, soy la chef y la novia de Lancelot…
La chica de pronto se lanzo sobre el chofer dando a entender quien de quien se refería, a pesar de que Brennan no se había fijado en nada más que en su atolondrada forma de hablar, como si el aire no fuera necesario.
- Daisy…
Le reprendió rápidamente Sweets.
- yo soy Micah, soy el guardia y el que cuida del jardín
La voz suave del guardia la hizo sonreír. Era un hombre de 45 a 50 años, llevaba una ropa negra como la del chofer pero sin gorra dando un aire superior a que todos debían temer pero para ella era el que mas simpático parecía.
- es un placer soy Brennan.
- lo sabemos señorita- respondió Caroline – bo… el señor Booth nos ha dado dicho todo sobre usted – no sabía que sabia él sobre ella, pero fuera lo que fuera no era verdad, aquel hombre no sabía nada sobre ella- la llevare a su habitación, si me acompañas…
Caroline parecía una buena mujer y los demás también, pero el tono frió y el hecho de llamarle señorita la incomodaban parecía como si todo fuera una mentira y a ella no le agradaba las mentiras. Cogió su maleta pero el chofer rápidamente se la quito de las manos y le sonrío invitando a entrar en la casa, aquel comportamiento de las personas hacia ella la hacía recordar cuando estaba en el sistema de adopción todos parecían tan gentiles y luego le despreciaban como si de un perro se tratara, el peor de los perros. La casa era enorme, todo parecía hecho exclusivamente para cada minúsculo sitio. El salón era lo primero que se veía todos los muebles eran blancos con negro pero con los detalles verdes y muchísima luz, dando un aire de tranquilidad a todo. Una escalera por donde Caroline le llevo, dividía el comedor del salón, desde las escaleras se veía dos puertas una que quedada frente a la puerta de la entrada pero del otro lado del salón, esta Caroline explicó ser la biblioteca y despacho, ya la otra puerta que estaba al final del comedor, según Caroline daba a la cocina y la estancia de los empleados. Al final de las escaleras había un pasillo con cuatro puertas pasaran al lado de dos de ella, ambas eran habitaciones para invitados, Caroline se detuvo entre las dos últimas puertas del largo y ancho pasillo.
- esta es la habitación del señor Booth, esta frente a la suya para que no tenga que andar demasiado cuando lo vaya a ver.
-¿Por qué haría tal cosa?
Pregunto al momento y tanto Caroline cuanto Sweets le miraran de forma extraña. Brennan bajo la mirada y al momento supo porque decía aquello, al parecer el señor había hecho creer a sus empleados que ella era su nueva amante, lo odiaba.
- no he querido ofenderla señorita – se disculpó Caroline y abrió la habitación de enfrente rápidamente- esta es su habitación
Acompaño a Caroline hasta dentro de la habitación y se quedo parada en la puerta, aquello era mayor que el piso que vivía con Ángela, una enorme cama de matrimonio destacaba en el centro de la habitación, los tonos crema y marrones hacia qué sintiera más acogedor aun, tenía en una esquina la puerta del baño que parecía ser mayor que su antigua habitación, además de un armario de los que se entra dentro para cambiarse, pero lo que le atrajo la atención fue la mesa de estudios con una pequeña biblioteca llenas de libros de historia y antropología.
- ¿Cómo?...
Paso la mano por los libros fascinada y Caroline sonreía junto con Sweets que aun permanecía en la habitación.
- el señor Booth nos dijo que estudiaba antropología… Micah estudio lo mismo y el señor le pidió que comprara los mejores ejemplares de libros para usted…
Explico Sweets antes de salir de la habitación dejándola a solas con Caroline. Brennan viajo la mano por los titulares, eran libros muy caros y muy difíciles de encontrar ¿Por qué lo había hecho? No llegaba a comprender cuales eran las intenciones del padre del beber, cuando estaba con él era horrible, manipulador y acosador, pero se había incomodado en descubrir todo sobre ella e intentar agradarle ¿Por qué? ¿Pretendía así comprar a su hijo? ¿Comprado a ella con sus detalles?
- no quiero quedarme en esta habitación
No iba a ser la amante del señor de la casa ni pretendía ser su fantoche. Si estaba allí era porque la había obligado y no porque deseaba, y si él pretendía hacerse el amable para comprar a su bebe lo pondría difícil.
- ¿Qué dices señorita?
- ¿puedes parar de llamarme así? Soy Brennan… solo Brennan
Replico enfadada cogiendo su maleta dispuesta a salir de aquella habitación.
- muy bien Brennan… a mí tampoco me gusta tratar a la gente con tanta delicadeza ¿pero porque quiere cambiara de habitación? ¿Hay algo que no le agrade?
- si… no me agrada estar próximo a su señor, no quiero está en una habitación frente a la de él para que me trate como su puta a su antojo.
Caroline entono los ojos con la determinación que demostraba Brennan, desde un principio cuando Booth le había dicho que traería vivir a una chica en la casa sabia que algo no estaba del todo bien, y al comunicarle que la chica estaba embarazada todo había empeorado. Toda la casa había pasado los últimos días moviéndose para adaptarse a la llegada de la futura señora, que no pasaba de una niña, y solo al verla descubrió que Booth no había llegado a contarle toda la historia del cómo la chica estaba embarazada.
- esta no fue la intención Brennan – Brennan se removió al ver como la Caroline se aproximaba y le quitaba su maleta de las manos- todos en la casa han estado esperándola, haciendo lo mejor para que cuando llegara se sintiera en su propia casa, esta habitación es la más grande y confortable de la casa, con excepción de la de Booth. No sé qué circunstancias la hicieran llegar aquí pero sé que está embarazada y en esta habitación estará mejor que cualquiera otra de la casa, y por el Booth no se preocupe no la tocara, mismo que pondría mi mano en el fuego a que este bebe no entro ahí por la fuerza.
Caroline señalo el vientre de Brennan demostrando que no era de las que se quedaban calladas cuando algo le molestaba o le contrariaba. Brennan solo calló mientras veía como ella acomodaba la ropa de ella en las estanterías del armario, restando importancia a que quisiera o no quedarse allí. Cuando hubo terminado guardo la maleta y se dispuso a salir de la habitación.
- baje dentro de media hora al comedor, Daisy esta ansiosa a que pruebes su comida – dijo saliendo- ¡ah! Una cosa más… todas las puertas tienen llave por si así se sentirá más segura pero no le recomiendo ponerla, no deseo tener que romper la puerta si se desmaya.
Explicó y salió cerrando la puerta tras suya. Brennan seguía de pie en el medio de la habitación, no estaba segura del todo sobre las intenciones del padre del bebe, pero las palabras de Caroline le dijo eran más que verdades, él no había atentado sexualmente contra ella, le había dicho cosas horribles y sido un bruto pero no le había tocado en ningún sitio que la degradase o apuntara a que le fuera a hacer daño de tal forma. Volvió la vista hacia la estantería de libros y sonrío, había decidido que irá a la universidad ya que se quedaba en Washington, así pasaría el menor tiempo posible bajo aquel techo y cuando su vientre se hiciera demasiado visible ya serian las vacaciones y podría así no retrasar sus estudios por el embarazo. Al fin, si Caroline decía que el padre del bebe no se aproximaría a ella y con aquella pequeña biblioteca, los días de embarazo no irían a ser tan malos ¿no?
bueno, no se si este Booth les merezca vuestro perdón... pero por lo que podeis ver él quiere a su bebe, pero no confía en Brennan como ella tampoco en él... solo espero que pueda hacerlo confiar uno en el otro... y espero que para esto vosotras aun me sigas leyendo...
feliz año nuevo... no olvide que con la 5ª uva o la 5ª ola (costumbre de algunos sitios de salta 12 olas con las badalladas) hay que desear el mejor fin de temporada del siglo, o almenos que Hart se porte bien... si es que mis cuentas salen bien y al fin de temporada es en mayo...
besitos
les quiero
bye
