Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Advertencia: este fanfic contiene temas sociales que abarcan el matrimonio y la sexualidad desde el punto de vista de distintas mujeres. Las opiniones expuestas son subjetivas y no están sujetas a ninguna persona en especial.

Capítulo 11

-Serenity, odio decir "te lo dije", pero te lo dije.

Kisara descansaba sentada en el borde la cama, mientras que Serenity estaba en el centro de está. Sus ojos estaban rojos por el llanto de varias horas.

-No es posible que después de cinco años juntos siga diciendo que sólo es sexo lo que nos mantiene juntos.

Kisara puso los ojos en blanco y negó con la cabeza.

-Es increíble que a tu edad tengas la idea de que los hombres son príncipes azules en sus caballos blancos.

Serenity levantó los ojos hacia su amiga.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Estás idealizando a ese hombre quien quiera que sea y creías que se enamoraría de ti por el simple hecho de reunirse 3 veces por semana en un hotel lujoso.

Tiempo atrás, Serenity firmó un trato con Kaiba en el que juraba que no revelaría quien era su amante. Esto con el propósito de evitar que la reputación de Kaiba se viniera abajo al descubrirse que cometía adulterio. Algunos empresarios tenían prejuicios sobre los otros dueños de empresas, además de que el sexo podía ser usado en contra de dichos empresarios. De ahí que se mantuviera en secreto.

Para Kisara lo menos importante era saber el nombre del amante de su amiga. Sólo le interesaba el bien de ella. Sabía que Serenity mantenía una relación con un hombre casado desde hacía 5 años y siempre le advirtió que eso no era bueno.

Kisara no creía en eso de que los hombres se pudieran enamorar de sus amantes y dejar a sus esposas por ellas. De hecho, dudaba un poco de que existía el verdadero amor entre un hombre y una mujer. Para ella, la mujer era siempre la emotiva que deseaba un hombre a su lado y esté sólo necesitaba sexo para estar feliz sin necesidad de formalizar nada.

-Él me dijo desde el principio que no quería nada formal conmigo.-respondió Serenity con tristeza.

-¿Y aun así aceptaste salir con él? ¿No tienes dignidad?

Si en algo destacaba Kisara era en la dignidad que portaba. Jamás se había acostado con un chico, ni por dinero, ni por placer, ni por amor.

Dinero, le sobraba y era independiente para trabajar en lugares dignos. Placer, no pensaba consentir a un hombre con su cuerpo virgen y aguardado. Amor, no conocía el amor porque hasta ahora no se había enamorado de nadie.

En su interior, guardaba la esperanza de encontrar un hombre con el que pudiera pasar el resto de su vida; alguien con quien casarse y procrear hijos. Pero, poco a poco, estas ilusiones, estaban desvaneciéndose de su corazón al ver la triste realidad de sus conocidos y gente más cercana a ella.

-Creí que se enamoraría de mí al pasar tiempo juntos.-dijo Serenity sollozando.

-¡Eso es estúpido! Los hombres no tienen esa clase de comportamiento. Si quieren algo serio lo dirán desde el comienzo, es raro que cambien de opinión de forma drástica como dices.

A Kisara le resultaba curioso que su amiga fuera más inmadura que ella. Esto, puesto que Kisara aún no tenía novio y Serenity ya había tenido dos hombres en su vida: su amante matrimoniado y otro más de años atrás.

-Pero se dan casos así-dijo Serenity con lágrimas resbalando por sus mejillas.

-Vives en un mundo de cuentos de hadas.-respondió Kisara agotada de hablar del mismo tema.

La joven pelirroja se soltó llorando a mares y sollozando. Kisara puso los ojos en blanco y se llevó una mano a la cabeza.

-Me pregunto si algún día madurarás con lo respectivo a los hombres.

Si algo estaba segura Kisara, era que ella en especial, no saldría con un hombre que no deseara casarse con ella a futuro.

Su lema era: mejor sola que mal acompañada.

Comenzaba a creer que encontrar un hombre así era como buscar una aguja en un pajar.

.

.

Cuando abrió la puerta de la mansión donde vivía, Ishizu continuaba con la mente centrada en cómo ayudar a Yami en su petición. Hablar con Kaiba le resultaba incómodo, en especial porque, cotidianamente, ni siquiera se dirigían la palabra.

Escuchó paso en la sala y localizó con la mirada a su marido que se quitaba su capa blanca. Kaiba sintió su presencia y volteó a verla con atención.

-Hoy llegaste más tarde que en otros días.-comentó Seto con indiferencia.

-¿Puedo saber desde cuando te interesa eso?

Ishizu sabía que lo a ella le pasara, pasaba desapercibido para Kaiba. Él le lanzó una mirada fría.

-Es cierto. No me interesa lo que hagas.

Una flecha atravesó el corazón de Ishizu: ni el paso de los años hicieron que su marido sintiera amor por ella.

-Tengo que hablar contigo de algo.

-Si es de lo que pienso, aviso que no tengo nada que discutir contigo.

Kaiba se alejó sin esperar la respuesta de la dama egipcia. Ignoraba todo lo que lo relacionara con ella.

Ishizu se aproximó a él con pasos apresurados, lo agarró del brazo obligándolo a mirarla fijamente.

-Es sobre la compañía.

Los oídos de Kaiba se agudizaron y prestó notable atención a su mujer. Cruzó sus brazos y la miró con detenimiento, indicándole que la escuchaba.

-Yami Moto me pidió apoyo para su hermano. Es diseñador de juegos y se encuentra en la búsqueda de empleo fijo.

Kaiba achicó los ojos minuciosamente.

-Yami es tu compañero más cercano de trabajo.

-Lo sé, pero tú eres el que se encarga de revisar los diseños para los nuevos proyectos.

El CEO caviló lo que Ishizu insinuaba. Necesitaba su ayuda, estaba rogándole.

-¿Quieres que yo dé mi aprobación para que el joven trabaje con nosotros?

-Puedes al menos ver su idea. Quizá te parezca interesante.

Kaiba la miró con el semblante más serio y frío que poseía para con ella.

-Tendré que pensarlo.

Se soltó, bruscamente, del agarre de Ishizu y se encaminó arriba, subiendo los peldaños de las escaleras.

-No tenemos mucho tiempo. La familia Moto necesita conseguir ese trabajo.

-¿Crees que mi empresa es tan poco cosa como para permitir con tanta facilidad que trabajen conmigo?-preguntó Kaiba con enojo.

-Sólo fija una cita para ver a Yugi Moto. Es el hermano menor de mi empleado principal, Yami Moto.

Kaiba se detuvo mientras ascendía por la escalinata. Su mente divagó por varios segundos mientras el nombre pronunciado por su esposa le trajo viejos recuerdos olvidados tiempo atrás.

Giro levemente la cabeza para mirar a Ishizu.

-¿Cómo dices que se llama el chico?

-Yugi Moto.

Un ligero escalofrío recorrió la espina dorsal de Seto Kaiba, entrecerró los ojos y recordó de donde había escuchado ese nombre.

-De acuerdo. Programaré una cita para verlo.

Ishizu creyó, por unos segundos, que escuchó mal. Una amplia sonrisa adornó su hermoso rostro de tez morena.

-¿En serio? ¡Gracias, Seto!

Antes de que Ishizu se pusiera sentimental, Kaiba corrió escaleras arriba dejándola sola, pero feliz.

-Esto alegrará mucho a Yami.-dijo Ishizu para ella misma.

No podía evitar sentir aquella felicidad. Era un gran logro ya que ella no se llevaba bien con su marido.

-Finalmente logré convencerlo de hacer algo por el bien de los demás.

Pero no fue Ishizu la que lo hizo cambiar de opinión, sino el nombre del susodicho al que recibiría en persona.

Kaiba se sentó detrás de su escritorio, recargó su barbilla entre sus manos y recordó, con lujo de detalles, la última vez que vio a Yugi Moto.

-Apuesto a que no tienes talento suficiente para ganarme en un juego de ajedrez.

-¡Claro que tengo habilidad para eso! Ya lo verás.

-¿Ah, sí? Pues demuéstrame que eso es verdad. Gáname en un juego y reconoceré que eres mejor que yo.

Kaiba rió por lo bajo al recordar eso.

-¡Que jóvenes éramos en ese entonces!

Sonrió para sí mismo, sin poder ocultar el júbilo que lo llenaba.

-Así que por fin cumplirás tu palabra de mostrarme tus capacidades en los juegos de mesa.

Kaiba comprendió lo curiosa que era la vida al llevarle, a su propia compañía, al único hombre que consideraba rival suyo en la cuestión de juegos y diversión.

Continuará...

Usagi moonie: Exacto, vendrán muchos conflictos. Creo que es la historia con más enredos que he creado hasta ahora. No lo había analizado desde ese punto de vista; que Kaiba lucha y sale adelante por su hermano y Yami es más egoísta, aunque aprende con el paso del tiempo a ser una mejor persona. Ambos son sexys, jajajaja (cara pícara).

Cote Dark Dangerous Love: No estaban preparados ni emocional, ni físicamente para el matrimonio. Además, no había amor de por medio. Aumento de odio por tu parte, jajajaja. Tu instinto masoquista se activa con esta historia al mil por ciento, jajajaja. Mejor me callo para evitar un spoiler de mi propia historia, XDDDD.