CAPÍTULO XI

En una noche de verano

Sus manos se mantenían en el aire, sosteniendo algún libro imaginario entre ellos, aún podía sentir el revestimiento de la pasta dura cosquilleando contra la yema de sus dedos, el olor a madera y el papel penetrando sus fosas nasales.

Se había petrificado completamente a causa de la mirada ominosa del Señor Uchiha sobre ella, sintiendo corrientes de escalofríos que pinchaban dolorosamente dentro de su piel.

─¡Responde!

Su cuerpo respingó involuntariamente ante la perturbadora voz iracunda que resonó en el despacho. Sus labios tremolaron tratando de emular alguna respuesta que su mente adormecida no lograba formular.

Un sentimiento avasallador la embargó cuando sintió su muñeca ser apresada fuertemente por la mano masculina, su tacto quemaba, la laceración en su palma punzaba fuertemente y su cuerpo se estremeció por completo. De un certero movimiento la haló con fiereza, bajándola de la escalinata de una sola zancada, trastabillando con la tela baja de su vestimenta al tocar suelo, colisionando estrepitosamente sobre sus rodillas. Sakura arrugó el faldón negro con ambas manos, tratando de suprimir el dolor que empezaba a mallugar sus piernas.

─Levántate ─chirrió entre dientes.

Sakura subió su rostro para encontrarse con el del Señor Uchiha, altivo e impasible, pero podía notar el refulgir enrojecido de sus irises ónice, observándola con tanto desdén que sentía su pecho oprimirse. ¿Por qué siempre la miraba de esa forma? ¿Qué le había hecho para que la odiara con tanta intensidad? No lo sabía y aunque quisiera encontrar la respuesta a su incertidumbre, sabía que lo mejor era permanecer en la completa ignorancia, después de todo ella no era nadie para él y ciertamente él para ella. Así que tragó saliva y exhaló el aire que retenía en sus pulmones quedamente, tratando de encontrar la fuerza que necesitaba para incorporarse con esas piernas entumecidas.

─L-lo siento ─dijo casi mecánicamente agachando la cabeza en sumisión como cualquier otra sirvienta lo haría, aunque sabía que era ingenuo pensar que una simple disculpa iba a disipar lo que había hecho y sobre todo amainar su intensa furia.

─Que respondas he dicho ─demandó.

Su respiración se volvió tremolantemente superficial y sus rodillas parecían flaquear padeciendo los estragos del impacto, todo su cuerpo reaccionaba a la intensidad de esa avasalladora presencia. Relamió su labio inferior tratado de buscar las palabras en su mente mientras el Señor Uchiha enardecía más a causa de su silencio.

─Y-yo… solo… ─tartamudeó las palabras se perdían en su adormecida lengua.

Entonces, sus muñecas fueron nuevamente apresadas por las enormes manos de él, hirviendo de cólera. Su rostro se encontraba tan cerca que pudo apreciar las tupidas pestañas que enmarcaban esos peculiares ojos que parecían dos carboncillos en brazas; notó el ligero y casi imperceptible tremolar de su entrecejo y ese olor a almizcle que embriagaba su sentido del olfato.

Su embelesamiento fue resquebrajado cuando empezó a sentir el dolor lacerante acrecentarse en sus muñecas.

─M-me lastima… ─susurró con una súplica implícita, pero por el contrario, la opresión se incrementó tanto, que los dedos de él empezaron a blanquearse ─. Suélteme ─haló sus brazos tratando de liberarse de su agarre sin tener éxito─. ¡Suélteme! ─demandó, haciendo resonar su voz como nunca pensó volverla a escuchar.

─No ─gruñó, atrayéndola hacia él de un solo y brusco movimiento─. ¿Qué. Haces. Aquí? ─dijo entre dientes, cada palabra más intensa y demandante.

Sakura soltó un chillido sorpresivo y desvió la mirada, cerrando los ojos –hasta que empezó a divisar pequeños puntos de colores- sin poder soportar más la voracidad sulfurante que emanaba de él, observándola con tanto aborrecimiento y amargura que podía perdurar una vida entera. Sentía su aliento resoplar contra su rostro esperando la respuesta a esa pregunta que aun revoloteaba en su mente. No podía contestarle. No podía justificarse al haber entrado en su intimidad, husmeando entre sus posesiones, tanteándolas con sus dos manos. No, no se permitiría excusarse. Así que permaneció de esa forma, esperando la represalia que estaba segura en cualquier momento llegaría… pero, nunca lo hizo y la opresión en sus muñecas se desvaneció.

Con reserva abrió primeramente su ojos derecho y luego el izquierdo. Clavó su mirada en la del Señor Uchiha que la observaba contrariado; el tinte rojizo había desaparecido y su rostro había permutado completamente, parecía turbado, acongojado, herido, como si su propia mente lo atormentara. Sakura sintió una punzada en su corazón; de pronto había regresado a ser ese individuo endeble que se batía entre la vida y la muerte, el recuerdo del hombre de la capa negra azoró su consciencia.

─Vete ─mustió casi en un susurro, dándole la espalda, descansando su peso en su mano derecha que se encontraba apoyaba sobre el escritorio.

Por alguna razón sintió un deseo desmesurado por consolarlo, de borrar esos pesares y pesadillas tormentosas que recurrían aún en la luz del día. Su mano se alzó inconscientemente, tratando de alcanzarlo, pero la retrajo enseguida, sabiendo que el acercarse a él solo le traería más problemas.

Sakura mordisqueó su labio inferior por pura inercia.

─¿Señor? ─dijo con reticencia, acercándose un paso─, ¿Se encuentra bien?

─¿No me has escuchado? ─chirrió los dientes exasperado─. ¡Vete! ¡Fuera de mi vista! ─dijo con severidad, encarándola nuevamente con su rostro encolerizado─. ¡No quiero volver a verte nunca más!

Y por alguna razón, su sentencia hirió su corazón.

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Había permanecido sentado lo que le pareció una eternidad desde el suceso con esa mujercita. Su mirada se encontraba perdida en algún lugar de la estantería. La remembranza de esos ojos verdes persistía en un tormento desconcertante y el olor natural que despedía mandaba vibraciones por todo su cuerpo.

Estaba confundido, completa y absolutamente perdido en sus pensamientos y sentimientos contrariados, tratando de averiguar qué estaba ocurriendo con él.

¿Estaría perdiendo la razón? ¿Estaría alucinando fantasmas de su pasado? ¿Quiénes trataban de salir de sus fauces infernales para atormentarlo, revoloteando y trastornando su mente hasta enloquecerlo?

¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

Escuchar esa voz tan familiar rebotando en su mente azoraba su ser. Lo llamaba con una insistencia demandante que nunca antes había escuchado. No lo entendía. Pero siempre sucedía cuando estaba cerca de ella, cuando la furia embargada su ser, cuando la rabia se apoderaba de sus acciones y era consumido por el fuego del desprecio hacia ella y entonces, la voz de su hermano menor resonaba en un eco por cada recoveco de su mente, como si tratase de persuadirlo, como si su fantasma tratara de… protegerla y eso revolvía su estómago. Pero era al verla, de esa forma, tan cerca que podía notar cada una de las pecas en el puente de su nariz, cuando podía apreciar esos ojos verdes, inocentes, hermosos, titilando estrellas nocturnas en una aurora boreal, lo hacía sentir por alguna razón… diferente.

¡No! ¡Argh! La odiaba ¡la aborrecía tanto! Mucho más por confundir sus emociones, por torturarlo con el recuerdo de su amada Hanako y esas memorias de inconsciencia que añoraba cada noche.

Tal vez la estás buscando inconscientemente, aferrándote a sus vestigios.

Recordó las palabras de Kisame y quería fervientemente creerlas, pero sabía que había algo más que lo inquietaba, un trasfondo entre la locura de esas alucinaciones que tenía debía descubrir, pero tenía miedo, le horrorizaba tener que regresar a ese lugar de la mansión que había terminantemente prohibido inclusive a él, pero sabía, que en ese lugar se encontraban las respuestas a su incertidumbre.

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La noche había caído repentinamente, cerniendo la oscuridad en cada diminuto rincón de la mansión. Sus pasos eran el único sonido audible en el ambiente, el frío de los pasillos penetraban su ropaje calando sus huesos. El olor a humedad mezclado con el polvo acumulado se intensificaban conforme se introducía en el pasillo abandonado, escociendo su nariz al respirar. Los ventanales eran tapadas con grandes y pesados cortinajes que suprimía hasta el más brillante resplandor lunar; la tenue luz de la vela que llevaba en su mano marcaba el trayecto que reconocía perfectamente, haciendo sombras ominosas a cada paso.

Sentía una extraña sensación formarse en su interior, era como si estuviese caminando dentro de su memoria.

Sus pasos se detuvieron inconscientemente. Escudriñó la puerta que se desplegaba a su costado, era tan igual a las otras pero a la vez la sentía tan diferente, como si esa puerta contuviera lo que estaba buscando.

Casi por inercia giró el picaporte, haciendo chirriar la madera fúnebremente. Una oleada a colonia amaderada inundó su olfato en un funesto impacto, estremeciendo sus entrañas.

─Sasuke ─susurró, provocando que su cuerpo vibrara al unísono con cada sílaba que escapaba de entre sus labios.

Entonces, todos sus recuerdos colisionaron estrepitosamente en su cabeza, oprimiéndola hasta el mareo.

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Esa noche el aire tibio nocturno se arremolinaba a su alrededor mientras Shisui -su primo- hablaba sobre trivialidades sobre la familia, los negocios y algún romance veraniego.

Todos sus familiares se encontraban reunidos en el lugar. Era el evento anual de los Uchiha: el aniversario de sus padres.

Pero el acontecimiento le importaba poco o nada, no cuando su atención permanecía en el ventanal en la lejanía, iluminada por la claridad de una sola vela. No podía concentrarse en la nimia conversación cuando su interés se encontraba en aquel lugar, alejado del bullicio de la celebración y todas esas personas que veía una vez al año y que, solo asistían al evento por pura hipocresía y conveniencia.

Itachi se excusó inmediatamente y subió hasta el lugar donde se encontraba su verdadero interés.

Aun podía escuchar la música de la banda –que tocaba en el salón de baile- zumbando en su oído, llegando hasta su sentido a través del eco acústico de la casona, mezclándose con los murmullos y barullos de la gran celebración.

Pronto se encontró dentro de la habitación iluminada por la reticente tenue luz de la candela, apoyada en la mesa junto a la ventana. Escuchaba la casi inaudible respiración sinuosa y observó el ligero subir y bajar del cobertor. Sonrió de medio lado, disipando su preocupación con una exhalación.

¿Hermano? ─escuchó y el bulto se removió entre las sábanas─, ¿Itachi?

Aquí estoy

Y caminó hacia él, sentándose en el catre, apreciando las facciones sosegadas y adormecidas de su hermano menor.

¿Qué haces aquí? ─sentía sus entrañas retorcerse al escuchar su voz entrecortada, buscando aire entre cada palabra─. Deberías estar en el salón

Quería saber cómo te encontrabas

Un poco mejor, creo ─ladeó su cabeza sobre la almohada para poder vislumbrarlo entre la penumbra.

Me alegro ─dijo tocando la frente de su hermano con sus dedos índice y medio en un toque certero─. Regresaré a la fiesta entonces

Itachi se sintió aliviado después de haber comprobado por sí mismo que su hermano menor estaba completamente fuera de peligro, el rostro pálido y su frente completamente perlada de sudor habían desaparecido, su semblante era más él y eso lo relajaba hasta cierto punto. Nunca en su vida se había sentido tan perturbado y angustiado como el haber vivido la enfermedad de Sasuke, verlo tan vulnerable, frágil y casi moribundo había fracturado su alma en mil pedazos. Lo único que siempre deseó fue que su hermano fuese feliz, porque la debilidad más grade Itachi Uchiha era su hermano menor.

Antes de eso, quisiera sentarme ¿Podrías ayudarme?

Él asentó la cabeza. Colocó almohadones detrás de su espalda y de un tirón irguió el cuerpo de Sasuke.

¿Se te ofrece algo más?

Su hermano negó con la cabeza lleno de pesadumbre.

Trataré de regresar cada hora ─aseguró.

Él asentó la cabeza.

Itachi se paró de un solo movimiento y caminó hasta la puerta para salir de la habitación, cuando escuchó la voz de su hermano llamarlo.

¿Hermano? ─era esa voz llena de incertidumbre, preocupación y con un dejo de melancolía que no le agradaba y azoraba su corazón.

¿Hmp? ─Itachi giró sobre su eje.

Hubo un silencio que pareció perdurar. Observó a Sasuke morder su labio inferior y juguetear con sus manos.

¿Por qué? ─preguntó más al aire que a él.

¿De qué hablas?

Dime ¿Por qué? ─Itachi frunció el entrecejo completamente perdido en su pregunta─, ¿Por qué tuvo que ocurrirme esto? ─cada cuestionamiento de su hermano se escuchaba lleno de amargura, cómo si esas preguntas lo hubiesen estado atormentando durante algún tiempo y solo hasta ese momento hubiese tenido el brío necesario para manifestarlas─, ¿Por qué enfermé?

Sasuke…

¿Por qué tuvo que sucederme a mí? ¿Por qué?

Sasuke, sabes que preferiría mil veces ser yo él que está postrado en esa cama, si pudiera te daría toda mi salud con tal de verte completamente recuperado… ─su voz se acalló para después agregar en un murmuro─. Desearía haber sido yo…

Pero no lo eres

No, no lo soy

Solo quiero saber ¿Por qué justo en este momento? ¿Qué fue lo que hice? ¿Es que mi destino es…?

No has hecho nada malo Sasuke ─interrumpió, tomándolo por los hombros aseguradoramente─. ¿Por qué dices ese tipo de cosas?

Sasuke se encogió de hombros e hizo una mueca afligida que retorcía su interior.

No lo sé ─su hermano clavo su mirada ónice –tan parecida a la suya- en él─. Hermano ¿Sabes cuánto tiempo he esperado para verla? ¿Para estrecharla entre mis brazos? ¿Para volver a contemplarla bajo la luz del sol? Lo sabes ¿No es así?

Lo sé

Ella está regresando en estos momentos y yo…

Basta Sasuke ─regañó con voz severa, exhalando el aire de sus pulmones─. Sé lo mucho que haz esperado para finalmente volver a verla, pero primeramente debes mejorar tu salud

Hubo una pausa prolongada, como si Sasuke estuviese asimilando las palabras que acababa de profesarle, aún podía notar la inquietud en su temeroso semblante, pero finalmente relajó su cuerpo, aunque no supo si fue en rendición o aceptación.

Tienes razón, siempre la tienes

No te precipites mi pequeño hermano menor, aun son jóvenes, ella es tu prometida después de todo y van a pasar el resto de sus vidas juntos

Pero Itachi nunca pensó que Sasuke solo viviría unas pocas horas más.

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Continuará...


Guest a.k.a M.S.R.P. .- ¡Hola!Me trata bien jajajaja y a ti que tal? Hahaha si bueno, como entras en anónimo tienes que estar checando si subí o no conti pero si tuvieras cuenta te anunciaría en un 1 segundo jajaja bueno okok estás perdonada, a todos nos pasa alguna vez, el internet debería ser gratuito! jajajaja

No me ensaño con la pobre Sakura y puede que ahora sea malo, pero no siempre va a ser así, en algún momento (no se cuando) va a mejorar vas a ver :D y en cuanto a Gaara, me parece que después de todo lo que vivió con ella (ser plantado antes de huir, que Sakura desaparezca) te pones todo nervioso, desesperado y con los sentimientos a flor de piel y bueno, cuando recibes una decepción amorosa de pronto así de lleno no piensas en otra cosa más en tu corazón roto y eso fue lo que le pasó a Gaara aunque no es lo último que veremos de él.

Itachi es otro asunto, como que su subconsciente quiere recordar pero el mismo lo descarta por que no quiere creer que no fue Hanako y que por consiguiente lo haya engañado. El nombre Hanako lo hice apropósito xD en el primer capítulo o uno de los primeros la madre de Sakura dice que le puso nombre de flores a sus hijas por que querían que brotaran como hermosas flores o algo así jaja pero si fue apropósito.

Obvio que siempre voy a contestar tus reviews son uno de los que más espero, por que se que tarde o temprano te vas a pasar por aquí :) en lo personal, el SasuSaku es lo que menos me gusta jajajaja el ItaSaku me parece más emocionante jajaja, no voy a abandonar la historia nunca, nunca, nunca, puede que tarde pero siempre llegará actualización xD y algún día concluirá esta historia jajaja.

Ya sé, siento lo mismo, todo shippuden se la pasaron con que Sakura estaba cambiando sus sentimientos y al final solo para que Sasuki no quedara solo hicieron esa cagada, si obvio!, no existía el NaruHina, Hinata solo era una acosadora y Naruto la veía como amiga y amaba a Sakura tanto que daría su vida por ella, pero bueno, al final hizo lo que era más popular aunque para mi lo arruinó bastante, pero si, tienes razón, por mi parte yo no comprometería mi historia solo para que sea más popular, tengo dignidad jajajajajaja pero si hay gente hermosa como tu que la lea, no todo está perdido.

Gracias a tu por seguir leyendo esta locura de historia. Disculpa la tardanza, pero bueno, aquí esta la actualización.

Te mando muchos besos, abrazos y apapachos ;)

Liz hatake.- Hola! Muchas gracias! Aww que linda! Me da mucho alegría que te haya gustado la historia, no la voy a abandonar, siempre tardo un poquito pero siempre hay conti en algún momento. Espero leerte pronto :)

Saludos!

Muchas gracias por sus hermosos comentarios como siempre a ...mussa-luna, BleachNaruto2712, , M.S.R.P., Liz hatake... y a todos los anónimos que ponen esta historia y/o a esta autora en sus favoritos.

Sin más que decir, me despido.

Les mando a todos muchos besos, abrazos y apapachos.

Nos leemos en la próxima.

¡Adiosin!